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El Majutsu-Shi Itsushiro Saiko por ParingsShipping

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Notas del capitulo:

Aclaraciones.

Está historia va a estar basada después del anime y de la película El Lado Oscuro de las dimensiones ya que no me leí el manga solo me ví el anime.

No voy a meter nada sobre el duelo de cartas, si acaso unas menciones ya que es parte de la vida de Yugi pero tal cual no.

La mamá de Yugi si existe, al menos en la versión Japonesa ya que en la versión de 4kids la censuraron

Capitulo I

Hace 25 000 años los creadores del Shiro majutsu, Hiroko y Kazuki, libraron una batalla contra el creador del Kokumajutsu, Morrigan, debido a que estaba incitando a los humanos, quienes por muchos años han vivido en paz y armonía, a dejarse llevar por la maldad en sus corazones, ocasionando que se matarán entre ellos.

La batalla termino con ellos saliendo victoriosos, encerrando a Morrigan, con la mayor parte de su magia, en una especie de esfera de luz que le drenaba la energía, pensando que con eso sería suficiente y durante 5 000 años fue así, sin embargo, eso estaba por cambiar ya que Morrigan pudo escapar, Hiroki y Kazuki, al ya no tener la misma energía de antes para pelear en su forma terrenal, decidieron crear a un hechicero, el primer Majutsu-shi Itsushiro o Majutsu-shi Itsushiro Saikō, que tuviera la mitad de sus poderes así como también a quienes lo protegerían para que pudiera luchar contra Morrigan.

Su nombre era Hatsume.

Debido a que el cuerpo de un ser terrenal no podía con la energía de 4 poderes, al terminar la batalla, se sacrificó derrotando a Morrigan por segunda vez.

Para que no pasará lo mismo, 2 857 años después nacieron los 3 primeros Majutsu-shi Itsushiro, pero al ser 4 poderes, decidieron que uno de ellos tendría los dos poderes de mayor energía, existiendo así el segundo Majutsu-Shi Itsushiro Saikō.

Como la luz no puede existir sin la oscuridad o viceversa, al mismo tiempo que nacían los Majutsu-Shi Itsushiro, también nacían los sucesores del Kokumajutsu con los mismos ideales de su creador, liberándose así en todas las generaciones una batalla, siendo en la actualidad, la séptima generación la definitiva.

19 años antes, Tokio Japón.

Afuera de una habitación estaba un señor de pelo corto de color rubio y ojos azules, de nombre Jin. Aparentaba normalidad, aunque por dentro estaba demasiado nervioso.

Junto a él estaba un señor ya mayor con el pelo de forma extravagante que consistía en múltiples capas y por largos mechones rubios como flequillo, ubicados exactamente en su frente. El resto se caracterizaba por cinco largas puntas grises y ojos amatistas, su nombre es Sugoroku Mutou.

-Tranquilo hijo, mi padre sabe lo que hace-tranquilizo Sugoroku-Es el único que sabe el Onmyoji. Solo así podremos saber si son ellos o no los indicados-.

-Lo sé papa, pero aun así estoy demasiado nervioso debido a la responsabilidad que cargarán en el futuro y más uno de ellos-dijo Jin.

-Es lógico ya que, mis primeros nietos no fueron trillizos, pero no me malinterpretes, los quiero por igual-aclaro Sugoroku-Sin embargo, tu madre, que en paz descanse, aunque no se podía considerar una adivina como tal, decía que tres de sus nietos serían especiales y aunque nos cueste aceptarlo, hay la posibilidad de que sean ellos-.

Los pasos de una mujer de pelo castaño con ojos de color negro se oyen cerca y ambos voltean a verla, notando que era Ashita, la esposa de Jin y nuera de Sugoroku.

- ¿Aún no termina? –pregunta la mujer.

-Aún no Ashita, aún no-responde Jin.

-Ya no puedo resistir la incertidumbre Jin-dijo Ashita a su marido.

-Yo tampoco pero no podemos hacer nada-dijo Jin a su esposa.

El ruido de una puerta al ser abierta interrumpe su conversación y un hombre de edad avanzada de pelo de color rubio y ojos azules, llenos de sabiduría, se acercó a ellos.

-Abuelo-habló Jin con una inclinación de cabeza al igual que Ashita y Sugoroku- ¿Son ellos? -.

- ¿Tadashi? -pregunto Ashita ansiosa y al mismo tiempo temerosa por saber si sus hijos eran los elegidos o no.

-Son ellos-confirmo Tadashi.

Los tres no sabían si sentir felicidad, alivio o temor ya que, aunque sabían que eran los elegidos para defender el Shiro majutsu, también significaba que se tendrían que separar de uno de ellos

-Síganme-les pidió Tadashi.

Entraron a una habitación para bebes donde habían 3 cunas; en el centro de la pared estaba la de un niño, en el lado izquierdo la de una niña y del lado derecho la de un niño.

-Yue y Himeko son los que tienen sus poderes-indico Tadashi y para demostrarlo, la bebé del lado izquierdo y el bebé del lado derecho, con un gorgoteo, volvieron a pintar su lado de la habitación; en el de la niña hubo sirenas nadando en el océano y en el lado del niño, un bosque alegre con animales.

-Entonces Yugi...-hablo con temor Jin.

-Es el que no tiene sus poderes-confirmo Tadashi con pesar ya que quería demasiado a sus bisnietos que tan siquiera pensar que tendría que separarse de uno de ellos era como si le quitarán parte de su vida.

Ashita, triste por la información recibida, quiso acercarse al bebe que estaba en la cuna de la pared del centro, pero no pudo ya que una fuerza invisible se lo impidió.

-Son Yue y Himeko los que hicieron esto-dijo Tadashi.

- ¿Qué? -pregunto Ashita incrédula volteándolo a ver- pero ¿Por qué? -.

-Sienten que su hermano es diferente a ellos e inconscientemente lo protegen-explico Tadashi y señalándole a Ashita el escudo invisible, le indico-Pon tus manos sobre el escudo para que sientan tu energía y dile que eres su madre, así te dejarán pasar-.

Ashita hizo lo que Tadashi le indico y tal como lo dijo, el escudo desapareció.

Tomó a su hijo en brazos y varias lagrimas se le escaparon y es que no podía aceptar que separarán a su familia.

Si tan siquiera hubiera una forma de que sus hijos estuvieran más tiempo juntos...

Tadashi, Jin y Sugoroku decidieron salir y dejar un tiempo a solas a Ashita con sus hijos.

-Debe haber una forma de convencer al consejo de que Yugi se quede unos años más-pidió Jin a Tadashi.

-A pesar de que sea el jefe del consejo, sabes que las reglas se hicieron para respetarlas tal cual indicaron los creadores del Shiro majutsu-aclaro Tadashi.

-Es de tu bisnieto de quien estamos hablando-suplico Jin.

-Jin-advirtió Sugoroku con severidad.

-Perdón padre-se disculpó Jin-Pero es mi hijo y me duele separarme de él-.

-Eso lo sé Jin-dijo Tadashi-A mí también me duele y aunque las reglas son reglas, trataré de convencerlos de que permitan que Yugi se quede un poco más-.

-Gracias abuelo-agradeció Jin con una mínima esperanza.

-Te pareces tanto a mí y no solo en el físico sino también en que sé que no te detendrás hasta que te diga que si-dijo Tadashi.

-Hijo, necesitare que me apoyes en la reunión del consejo que se llevará a cabo en unos minutos-indicó Tadashi dirigiéndose a Sugoroku-Los trataré de convencer, pero no puedo prometer nada-.

Jin asintió conforme.

Ambos se retiraron y Jin regresó a la habitación donde estaban su esposa y sus hijos.

Quería cargar a Yugi y Ashita lo notó por lo que dejó que lo cargará mientras ella cargaba a Yue y Himeko y tomaba asiento en la mecedora que estaba en la habitación.

Duraron unos segundos en completo silencio mientras Ashita contemplaba a sus hijos.

-Le pedí a Tadashi que hablará con los de el consejo para que permitan que Yugi se quede un poco más de tiempo en el clan-le dijo Jin a su esposa quien volteo a verlo sorprendida-Dijo que no prometía nada pero que iba a tratar-.

-Pero Jin es contra las reglas-dijo Ashita.

-Lo sé, pero yo tampoco quiero separarme tan pronto de uno de mis hijos-dijo Jin-Aún no-.

Ashita ya no dijo ni menciono nada ya que solo quedaba esperar a lo que decidiera el consejo.

En la reunión de el consejo, después de que se tratarán varios temas, entre ellos que se informará sobre la naturaleza de los trillizos, Tadashi y Sugoroku propusieron lo que le habían prometido a Jin y también a ellos mismos.

-Las reglas son las reglas-dijo Shaoran, un hombre de pelo rubio y ojos negros con seriedad-Así lo han sido durante miles de años desde que los Majutsu-Shi Itsushiro existieron y así lo seguirán siendo-.

-Eso lo entendemos Shaoran, pero también hay la posibilidad de que despierte completamente sus poderes antes de tiempo-dijo Sugoroku.

-Si no sucedió con las generaciones anteriores ¿Qué les hace pensar que pasará con la actual? –aclaró Sergei un hombre de pelo negro y ojos negros con intriga.

-Solo queremos agotar todas las posibilidades-dijo Tadashi-Y esta es una de ellas-.

-Una posibilidad casi inexistente-dijo Brigitte una mujer de pelo rubio y ojos negros también con seriedad-Y al no existir, no podemos basarnos en algo como eso-.

-Además, ¿acaso entiendes lo que nos estas pidiendo? –dijo Colette, una mujer de pelo cobre y ojos azules, con incredulidad-Nos estas pidiendo que rompamos las reglas por primera vez para tu propio beneficio-.

-Lo único que les pedimos es algo más de tiempo para verlo crecer un poco más-dijo Sugoroku-Como les volvemos a repetir, tal vez en ese tiempo despierten sus poderes...-.

-Pero como también volvemos a repetir, no es segura esa posibilidad-dijo Krystel, una mujer de pelo rojo y ojos castaños, con firmesa.

-Lo sabemos-dijo Tadashi-Pero si hay una mínima esperanza, me aferraré a ella-.

-Si aceptamos ¿qué es lo que nos darás a cambio? -pregunto Fei, una mujer de pelo castaño y ojos miel, recibiendo miradas incrédulas por parte de los demás miembros.

-Ustedes decidirán el tiempo que se quedará y no pondremos objeción-dijo Tadashi-Les doy mi palabra-.

-Es muy poco Tadashi-dijo Anielka, una mujer de pelo russy y ojos negros, poco convencida.

-Aparte de que ustedes tendrán la decisión de quienes se irán del Clan con mi bisnieto-dio su última oferta Tadashi ya que, por ley del Consejo, el jefe era quien elegía a las personas que se irían con el Majutsu-Shi Itsushiro Saikō.

Todos los miembros restantes del consejo se vieron entre sí para finalmente ponerse de pie con una decisión ya tomada.

-Regresamos en un momento-dijo Fei y cada uno con una inclinación de cabeza fueron saliendo de la habitación quedando solo Tadashi y Sugoroku quienes estaban nerviosos.

Después de unos minutos volvieron a entrar ya con una decisión ya tomada.

-Hemos tomado una decisión con respecto al tiempo-tomo la palabra Mason, un hombre de pelo negro y ojos negros, mientras los demás volvían a sus asientos y con voz solemne-Con la otra decisión esperaremos hasta ver cómo se va desarrollando en ese periodo de tiempo-.

Tadashi y Sugoroku asintieron.

-5 años, es lo máximo que podemos darles sin estar rompiendo tanto las reglas-anuncio Mason.

Ambos asintieron no estando muy conformes ya que era poco tiempo, pero comprendían que ya bastante estaban haciendo con estar infringiendo las reglas.

Solo esperaban que Yugi despertará sus poderes en ese tiempo para no separarlo del Clan.

5 años después.

Jin estaba junto a sus hijos mayores; un niño de 11 con pelo de color castaño y ojos negros de nombre Hiroko, otro niño de 10 años de pelo de color magenta y ojos amatistas de nombre Kimura y una niña de 9 años de pelo de color de pelo rubio y ojos negros de nombre Aneko, quienes estaban observando a sus hermanos y primos jugar con sus amigos.

Ve que su hermano, un hombre con pelo de color rubio y ojos azules, se acerca para hablar con él.

Al ya suponer de lo que se trataba decide ordenarles a sus hijos que vayan por los niños que están jugando.

-Vayan por sus hermanos-les ordena Jin-díganles que es hora de que vayan a comer y que luego pueden continuar jugando-.

Los niños asienten y se van.

- ¿Cómo se han sentido Amaya y Atsuko al estar en un Clan? -pregunto Jin una vez que su hermano, de nombre Hiro, estuvo a su lado y señalando a una niña de 5 años de pelo de color rojo y ojos miel, quien estaba riendo con los demás niños mientras entraban a la casa.

-Al principio les costó, pero se puede decir que están comodas-respondío Hiro.

-Cuando me platicaste de la vez que conociste a Amaya, pensé que huiría de ti cuando le confesarás que vienes de un Clan donde algunos son hechiceros-confesó Jin provocándole una risa a Hiro.

-Debo reconocer que ese era mi temor, pero me alegra haberme equivocado-dijo Hiro con una sonrisa-Al principio ella también estaba temerosa de volver a confiar en un hombre ya que su relación con el papa de Atsuko no fue la mejor pero después de que la trate y de que nos casamos me confesó que ella también se alegraba de haberse equivocado, así que fue una bonita equivocación para los dos y 1 año después, estoy aquí con tres hijos-.

-Me alegro por ti hermano-felicito sinceramente Jin-Enserio-.

-Tú no estás muy bien por lo que noto-le hizo notar Hiro a Jin, ya que, aunque trataré de ocultarlo, el al ser su hermano, lo conocía bien y lo notaba.

-No la verdad no-confeso Jin con un suspiro lleno de pesar-Se cumplió el plazo que el consejo nos dio para dejar que Yugi se quede en el Clan y como no despertó sus poderes en estos 5 años, mañana se marcha-.

-Lo siento Jin-dijo sinceramente Hiro.

-Es algo que ya estaba previsto y solo nos estábamos aferrando a esa nula esperanza-explico Jin-Ahora lo único que tengo que hacer es explicarles a los niños que su hermano no estará por un largo tiempo con nosotros y ni se como hacerlo ya que a mí también me cuesta aceptarlo-.

- ¿Cómo se la está pasando Ashita? -pregunto Hiro.

-Difícil ya que no va a poder ver a nuestros hijos-respondió Jin.

- ¿Cómo? -pregunto Hiro al principio no entendiendo, pero después de unos minutos lo hizo- ¿Ashita es la que se va ir con Yugi? -.

-Si así es-dijo Jin.

- ¿Quién más? –pregunto Hiro.

-Nuestro padre-dijo Jin.

-Pero, ¿estas bien con eso? –pregunto Hiro sorprendido.

-Aunque no lo estuviera nuestro bisabuelo no puede hacer nada ya que les dio el derecho de tomar esa decisión hace 5 años a cambio de que dejarán quedar a Yugi en el Clan-dijo Jin-Cuando se tomó esa decisión, el bisabuelo hablo conmigo y me dijo que, si él hubiera tomado la decisión, Ashita y yo hubiéramos sido los elegidos para irnos con Yugi y que por los niños no nos preocupáramos ya que entre tú y Amaya hubieran podido ayudarlos en el desarrollo de sus poderes y en su deber con el Clan, pero así están las cosas-.

-Y lo hubiéramos aceptado y lo sabes debido al cariño que les tenemos a ti, a Ashita y a nuestros sobrinos-dijo Hiro- ¿Y supongo que te dejarán verlo? -.

-Si-dijo Jin-2 veces al año y eso es porque Yugi ya me conoce y sabe que soy su padre debido este tiempo que paso con nosotros, si las reglas se hubieran seguido al pie de la letra desde un principio, no habría necesidad de esto último a palabra de ellos-.

- ¿Y por qué solo dos veces al año? -pregunto Jin.

-Porque al sellarle la memoria a Yugi y al ya tener una diferente, por seguridad del mismo y de nosotros, no puede tener contacto con el Clan hasta que despierten sus poderes porque sería un shock para él-dijo Jin-Ni siquiera sus hermanos pueden saber dónde estarán los tres hasta que la ocasión lo amerite-.

-Supongo que también dejarán que Ashita venga a visitar a sus hijos-dijo Hiro después de unos segundos en silencio.

-Sí, igual que yo, dos veces al año-dijo Jin.

- ¿Y a donde se van a ir? -pregunto Hiro.

-A una ciudad pequeña llamada Domino-respondió Jin-Se le dará suficiente dinero a mi papa para que ponga un negocio chiquito y pueda mantener la fachada en todos estos años, sin embargo, trataré de ayudarles lo más que pueda, aunque conociendo a Papa siento que eso no será necesario-.

-Tienes razón-dijo Hiro-Solo espero que estén bien en esta nueva etapa lejos de nosotros-.

-Yo también hermano-deseo Jin en lo más profundo de su alma ya que era de su padre, su esposa y su hijo de quien estaban hablando.

Y así al día siguiente muy temprano en la mañana la memoria verdadera de Yugi fue sellada para posteriormente él junto con su madre y su abuelo marcharse y así vivir una serie de aventuras comenzando a la edad de 8 años cuando su abuelo le regalo un rompecabezas del milenio y lo reto para que lo armará, conociendo nuevas amistades pero también conociendo el amor y al mismo tiempo lo que significaba tener un corazón roto y abandonado.

Notas finales:

El capitulo 2 se los publico mañana ya que no alcance a terminarlo


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