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Fallen Too Far - Libro 1 por Yosca07

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Notas del capitulo:

Algo que quiero comentarles es que los chicos no vivirán en Corea ni serán coreanos... será de los lugares del libro original... me gusta la trama como es, así que dejare esa parte así.....

Camionetas con lodo en los neumáticos era a lo que estaba acostumbrado a ver estacionadas afuera de una fiesta. No costosos automóviles extranjeros. Este lugar tenía por lo menos veinte de ellos cubriendo el largo camino de la entrada. Estacioné la camioneta Ford sobre la hierba para no bloquear la salida de nadie. Papá no me había dicho que habría una fiesta. En realidad, no me había dicho mucho.

Tampoco se presentó para el funeral de mi madre. Si no necesitara un lugar para vivir, no estaría aquí. Tuve que vender la casita que mi abuela nos había dejado para pagar las últimas facturas médicas de mamá. Todo lo que me quedaba era mi ropa y la camioneta. Llamar a mi padre, después de no haber venido ni una sola vez durante los tres años que mi madre batalló contra el cáncer, fue difícil. Sin embargo, era necesario; él era la única familia que me quedaba.


Me quedé mirando la enorme casa de tres pisos, la cual estaba sobre la arena blanca en Rosemary Beach, Florida. Este era el nuevo hogar de mi padre. Su nueva familia. Yo no iba a encajar aquí.


La puerta de la camioneta fue abierta de repente. Por instinto, metí la mano bajo el asiento y agarré mi nueve milímetros. La levanté y apunté directamente al intruso, sosteniéndola con ambas manos listas para jalar el gatillo.


—Guau...Iba a preguntarte si estabas perdido, pero te diré lo que sea que quieras para que guardes esa cosa. —Un chico con pelo negro lanudo que caía detrás de sus orejas se encontraba en el otro lado de la pistola, con las dos manos en el aire y los ojos muy abiertos.

Levante una ceja y sostuve mi pistola fijamente. Aún no sabía quién era este tipo, abrir la puerta de la camioneta de alguien que no conoces no es una muy bonita forma de presentarse.

—No, no considero la posibilidad de estar perdido, es aquí donde vive Young Bae?

El chico tragó saliva nerviosamente. —Eh, no puedo pensar con esa cosa apuntándome a la cara. Me estás poniendo muy nervioso, hombre. ¿Podrías ponerla abajo antes de que tengas un accidente?

¿Accidente? ¿En serio? Este tipo comenzaba a enfadarme. —No te conozco. Está oscuro afuera y estoy en un lugar desconocido, solo. Así que perdóname si no me siento muy seguro en este momento. Puedes confiar en mí cuando te digo que no habrá ningún accidente. Puedo manejar un arma. Demasiado bien.


El chico no parecía creerme y ahora que lo miraba bien, realmente no parecía ser una amenaza. Sin embargo, yo no estaba listo para guardar la pistola.

—¿Young Bae? —repitió lentamente comenzando a sacudir su cabeza y luego se detuvo—. Espera, es que lo reconozco por Taeyang su nombre de pila, es el nuevo padrastro de Yoongi. Lo conocí antes de que él y Chae Rin se fueran a París.


¿París? ¿Yoongi? ¿Qué? Esperé por una explicación, pero el tipo siguió mirando el arma y conteniendo la respiración. Manteniendo mis ojos en él, bajé el arma y puse el seguro antes de volverla a meter debajo de mi asiento. Tal vez con la pistola ya guardada el chico se enfocaría.


—¿Tienes un permiso para esa cosa? —preguntó con incredulidad.


No estaba de humor para hablar sobre mi permiso de portar armas. Necesitaba respuestas. —¿Young Bae está en París? —pregunté, necesitando confirmación. Él sabía que yo iba a venir hoy. Hablamos la semana pasada después de que vendí la casa.


El tipo asintió con la cabeza y relajó su postura. —¿Lo conoces?


En realidad, no. Lo había visto dos veces desde que nos abandonó a mi madre y a mí hace cinco años. Recordaba al padre que iba a mis partidos de fútbol y hacía hamburguesas a la parrilla fuera de las fiestas del vecindario. El padre que tuve hasta el día en que mi hermano gemelo Taemin murió en un accidente automovilístico. Mi padre iba detrás del volante. Él cambió totalmente ese día. El hombre que no llamaba y se aseguraba de que yo estaba bien mientras cuidaba de mi madre enferma, a ése no lo conocía. Nada en lo absoluto.

—Soy su hijo, Park Jimin.

Los ojos del tipo se abrieron y hecho su cabeza hacia atrás mientras reía. ¿Por que era tan gracioso? Espere a que lo explicara cuando me tendió su mano.

—Vamos Jimin tengo a alguien a quien debo presentarte. Estoy seguro de que te amará.

Miré su mano y cogí mi mochila.

—¿También llevas un arma en tu mochila? ¿Debo advertirles a todos que no te molesten? —El acento burlón en su voz me detuvo antes de decirle algo grosero.

—Abriste la puerta sin tocar. Me asusté.

—¿Tu reacción instantánea al asustarte es apuntarle una pistola a alguien? Diablos, chico, ¿de dónde eres? La mayoría de las personas que conozco gritan y alguna mierda de ese estilo.


La mayoría de las personas que él conocía no se vieron obligadas a defenderse por sí solas durante los últimos tres años. Yo tenía que cuidar de mi madre, pero no tenía a nadie quien cuidara de mí. —Soy de Alabama —contesté, ignorando su mano y saliendo de la camioneta por mi cuenta.

La brisa del mar golpeó mi cara y el olor salado de la playa fue inconfundible. Nunca había visto la playa antes. Al menos no en persona. Sólo en fotos y películas. Pero el olor, era exactamente como yo lo esperaba.

—Así que es cierto lo que dicen de las personas de Bama —respondió y volví mi atención hacia él.

—¿A qué te refieres?

Sus ojos recorrieron mi cuerpo de abajo hacia arriba hasta llegar a mi cara. Una sonrisa se extendió lentamente por su rostro. —Jeans ajustados, camisetas sin mangas, y una pistola. Rayos, he estado viviendo en el jodido Estado equivocado.


Poniendo mis ojos en blanco, metí la mano en la parte trasera de la camioneta. Tenía una maleta y algunas cajas que necesitaba dejar en Goodwill.


—Aquí, déjame eso a mí. —Pasó a mí alrededor y metió su mano en la caja de la camioneta para tomar la enorme maleta que mi mamá había mantenido guardada en su armario para el "viaje por carretera" que nunca pudo realizar. Ella siempre hablaba de cómo conduciríamos por todo el país y luego por la Costa Oeste. Entonces, ella enfermó.


Sacudiendo los recuerdos, me centré en el presente. —Gracias, eh... No creo que me hayas dicho tu nombre.


El tipo sacó la maleta y se volvió hacia mí.


—¿Qué? ¿Se te olvidó preguntarme cuando tenías la nueve milímetros apuntándome en la cara?


Suspiré. Bueno, tal vez crucé la línea con la pistola, pero él me asustó.

—Soy Jungkook, el, eh, amigo de Yoongi.

—¿Yoongi? —Ahí estaba ese nombre de nuevo. ¿Quien rayos es Yoongi?

La sonrisa de Jungkook se hizo más grande. —¿No sabes quién es Yoongi? — Parecía extremadamente maravillado—. Estoy jodidamente contento de haber venido esta noche. Asintió con la cabeza en dirección a la casa. —Vamos. Te voy a presentar.


Caminé junto a él mientras me guiaba a la casa. La música se hizo más fuerte mientras nos acercábamos. Si mi padre no estaba aquí, ¿entonces quién? Sabía Chae Rin era su nueva esposa, pero eso era todo. ¿Era una fiesta de sus hijos? ¿Cuántos años tenían? Sí tenía hijos, ¿verdad? No podía recordarlo. Papá había sido vago al respecto. Sólo dijo que me gustaría mi nueva familia, pero no dijo quién exactamente era esa familia.


—Así que, ¿Yoongi vive aquí? —le pregunté.


—Sí, por lo menos en el verano. Se traslada a sus otras casas de acuerdo a la temporada.


—¿Sus otras casas?


Jungkook rió. —No sabes nada acerca de esta familia con la que tu padre se ha casado, ¿verdad, Jimin?


Él no tenía la menor idea. Negué con la cabeza.


—Una rápida lección antes de entrar a la locura —respondió deteniéndose en las escaleras de la puerta principal y me miró —Min Yoongi es tu hermanastro. Es el único hijo del famoso baterista de Slacker Demon, Min Ji Yong. Sus padres nunca se casaron. Su madre, Chae Rin, era una groupie. Esta es la casa de Yoongi. Su madre vive aquí porque él se lo permite. —Se detuvo y miró a la puerta, mientras ésta se abría—. Y estos son sus amigos.


Una chica alta y esbelta con pelo rubio fresa, quien llevaba un corto vestido azul y un par de zapatos de tacón, se quedó mirándome. No pasé por alto su ceño fruncido en disgusto. No sabía mucho sobre esta gente, pero sabía que mi ropa barata no era algo que ella aprobaba. Era eso o yo tenía un bicho en mi cara.


—Bueno, hola, Taeyeon —dijo Jungkook en tono molesto.


—¿Quién es el? —preguntó la chica, desplazando su mirada a Jungkook.

—Un amigo y por favor quita esa mueca de tu cara, Taeyeon, no te hace ver nada atractiva —Le respondió, estirando su mano para tomar la mía y guiarme a la casa detrás de el.

La habitación no estaba tan llena como pensaba. Pasamos por el vestíbulo hacia una puerta grande en forma de arco que conducía a lo que se supone era la sala de estar. Era más grande que mi casa entera, o mejor dicho, la que fue mi casa. Dos puertas de cristal estaban abiertas con una impresionante vista al mar. Quería verlo de cerca.


—Por aquí —Indicó Jungkook mientras se hacía camino a un... ¿bar? ¿En serio? ¿Había un bar en esta casa?

Miré a las personas alrededor. Todos se detuvieron por un momento, dándome una mirada rápida. Sobresalía demasiado.


—Yoongi, conoce a Park Jimin, creo que el te pertenece. Lo encontré afuera un poco perdido —dijo Jungkook y giré mi mirada de los curiosos para conocer al tan mentado Yoongi.


Oh.
Oh. Mi.


—¿A sí? —respondió Yoongi en un acento perezoso y se inclinó hacia adelante desde su posición relajada en el sofá blanco con una cerveza en la mano—. Es lindo, pero joven. No puedo decir que es mío.


—Oh, sí que es tuyo. Ya que su padre huyo a París con tu mamá por las próximas semanas. Yo diría que ahora te pertenece a ti. Yo con mucho gusto le puedo ofrecer una habitación en mi casa, si quieres. Eso es, claro, si se compromete a dejar su arma mortal en su camioneta.


Yoongi entrecerró los ojos y me estudió con atención. Eran de un color extraño. Increíblemente inusuales. No eran de color marrón. Tampoco eran de color avellana. Eran de un color cálido y algo de plateado en ellos. Nunca había visto nada igual. ¿Podrían ser contactos?

—Eso no lo hace mío —respondió finalmente y se recostó en el sofá donde había estado reclinando cuando entramos.

Jungkook se aclaró la garganta. —Es una broma, ¿verdad?

Yoongi no contestó, en su lugar tomó un trago de la botella en sus manos. Su mirada se desplazó hacia Jungkook y pude ver la clara advertencia en ellos. Me iba a decir que me marchara, eso no era bueno, tenía exactamente 20 dólares en mi mochila y estaba sin gasolina. Ya había vendido cada cosa de valor que tenía, cuando llame a mi padre le expliqué que solo necesitaba un lugar para quedarme hasta que consiguiera un trabajo y pudiera ganar dinero suficiente para poder rentar mi propio lugar, el rápidamente acepto y me dio esta dirección diciéndome que le encantaría que viniera a vivir con el.

Yoongi volvió su atención a mi, esperaba a que yo hiciera algo, ¿que quería que dijera? Una sonrisa toco sus labios y me guiño un ojo.

—Tengo la casa llena de invitados esta noche y mi cama ya está llena —Movió su mirada a Jungkook —Creo que es mejor que lo dejemos ir a buscar un hotel hasta que pueda ponerme en contacto con su padre.

El disgusto en su lengua al decir las palabras "padre" no me pasó desapercibido. No le gustaba mi padre. Realmente no podía culparlo. Esto no era su culpa. Mi padre me había enviado aquí. Gasté la mayor parte de mi dinero en gasolina y comida para conducir aquí. ¿Por qué confíe en ese hombre?

Estiré la mano y agarré el asa de la maleta que Jungkook seguía sosteniendo. — Él tiene razón. Debo irme. Esto fue una mala idea —le expliqué sin mirarlo. Tiré con fuerza de la maleta hasta que la soltó a regañadientes. Las lágrimas picaron en mis ojos con el pensamiento de que estaba a punto de estar sin hogar. No podía mirar a ninguno de ellos.

Volviéndome, me dirigí a la puerta, manteniendo mi mirada baja. Oí a Jungkook discutiendo con Yoongi pero lo ignoré. No quería oír lo que ese hermoso hombre decía sobre mí. No le gustaba. Eso era evidente. Por lo visto, mi padre no era un miembro bienvenido en la familia.

—¿Te vas tan rápido? —preguntó una voz que me recordó a la miel. Levanté mi mirada para ver la sonrisa de placer en el rostro de la chica que había abierto la puerta. Ella tampoco me quería aquí. ¿Era tan repugnante para estas personas? Rápidamente volví mi mirada hacia el suelo y abrí la puerta. Tenía demasiado orgullo como para que esa perra me viera llorar.

Una vez que estuve fuera deje escapar un sollozo y me dirigí a mi camioneta. Si no hubiera estado cargando mi maleta, hubiera partido carrera, necesito la seguridad de ella, pertenecía dentro de mi camioneta, no en esta casa ridícula con esa gente tan arrogante. Extrañaba mi hogar, echaba de menos a mi mamá, otro sollozo se me escapó y cerré la puerta de la camioneta, poniendo el seguro detrás de mi.

 

Notas finales:

Espero que les guste


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