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¡Que el juego comience! por Demidevi

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Notas del fanfic:

Una pequeña historia que quise escribir, aunque será la segunda ocasión en que sea subida debido a ciertos problemas que tuve con la redacción de la misma, en fin espero que puedan disfrutar de esta pequeña historia a la que le pondré mi toque personal en cuanto a la nueva chica que será... 

 

También los primeros capítulos estarán centrados en los personajes involucrados en esta guerra de ingenio. Me refiero a las princesas, Christina, Ryan y por supuesto la misteriosa chica que llega para digamos poner todo el mundo de estas chicas de cabeza. 

 

 

 

Notas del capitulo:

Pequeña historia basada en "Perdona si te digo que te amo" aunque este basada en ella y se vean algunos personajes esta nueva historia no tendrá relación con la original, o tal vez si, quién sabe. De todas formas le daré mi toque a esta historia. 

 

Espero que les guste y si puedo subiré el segundo capítulo este mismo día, de modo que nos vemos en unos minutos

-Toda mi vida siempre hice lo que otras personas quisieron, mi padre siempre quiso que me encargue de la empresa, siempre estuve obedeciendo órdenes por parte de esta persona mientras él hacía lo que quería con mi madre. 

 

Es difícil de explicar o mejor dicho es muy doloroso saber que cuando la mujer que se supone acompañaría hasta la muerte estuvo al borde de la muerte por una enfermedad; mi padre nunca se presentó en el hospital, al parecer era más importante estar en esa maldita empresa que cuidar a la mujer que aguantó todas las palabras hirientes que le dijo. 

 

De todas formas, para mí era una rutina..despertar, asearme, vestirme para el colegio y estando vestida me veía al espejo sin sonreír, solamente mostraba una expresión aburrida como si todo aquello que una vez me hizo feliz se hubiera ido con mi madre. Bajo las escaleras para encontrarme con la fría e inexpresiva mirada de mi padre. Las personas que están aquí son nuestros sirvientes meros peones como los llama el hombre que tengo frente a mí para mí son más que eso. Después de todo mi madre me enseñó que nunca debo mirar por encima de mi hombro por ello considero a las personas que nos atienden como parte de mi pequeña familia mientras tanto al hombre que tengo ahora mismo odio con todo mi ser.. lo considero como una basura un ser miserable, a estas personas que nos ayudan con las cosas más simples les estaré agradecida por el resto de mi vida; del mismo modo que ellos son mi pequeña familia quiero creer que ellos también me ven como parte de la suya, en simples palabras mi vida fue y siempre será aburrida, rodeada de personas que vienen a nosotros por el dinero de mi padre. 

 

“Buitres” como suelo llamarlo en mi mente, se parecen a esas aves de rapiña que solamente buscan y buscan entre los cuerpos muertos algo para comer, se que es un insulto para ellos pero los veo de esa forma. Llevan máscaras que ocultan sus verdaderas intenciones pero mi padre es el mayor hipócrita. 

 

Tiene esa estúpida sonrisa pintada en su rostro mientras estrecha la mano con personas que son igual o peores que él todo para hacer que su fortuna crezca. Por mi parte, finjo ser la chica perfecta, no soy una máquina ni tampoco una muñeca que puede exhibir en un aparador o mostrar a esas personas que tanto me desagradan para vean que con el trabajo duro y mano firme pueden tener una hija tan bien portada como yo; en cierto punto de mi vida llegué a pensar que era eso.. Una simple muñeca de porcelana que sería exhibida en un aparador para luego ser comprada por algún maldito enfermo que me trate igual o peor que este monstruo que me sermonea o insulta cuando nadie lo esta viendo por qué según él.. hice algo malo. En momentos como estos me hace falta la palabra amiga de alguna persona.. A veces desearía estar muerta para ir con mi madre.. 

 

Cuando terminan las reuniones a las que asisto corro hasta mi cuarto donde me quedo encerrada mirando el techo donde imagino como sería la vida si mi madre nunca hubiese tomado esa tonta decisión.. una que le costó prácticamente la vida, todo por que ya no pudo estar al lado del hombre que le endulzó el oído para luego llevarla al mismo infierno, recibiendo insultos, malos tratos.. Abuso verbal como físico. Los golpes que recibía mi madre cuando mi padre llegaba ebrio o solamente se sentía frustrado los cubría con maquillaje o simplemente se ponía oscura o blusas con manga larga para que los golpes no pudieran verse y así seguir con el juego del que la hizo partícipe mi padre. 

 

Los años pasaron y cuando cumplí los 17 años de edad seguía con la misma rutina de siempre.. Pero algo cambió y creo que fue lo mejor, al principio ella me pareció una persona irritante, molesta, engreída, un poco superficial. Las imperfecciones que veía en ella solo la hacían ver más linda y con unas simples palabras hizo que mi corazón que parecía no querer volver a latir lo hizo. 

 

Al cabo del tiempo pudimos llegar a conocernos un poco mejor ¿y qué creen? No somos tan diferentes como había pensado, aunque me haga rabiar, y sea también un poco infantil a veces la quiero con todo mi corazón. Siempre que estamos juntas puedo por un momento olvidarme de mi apellido, de mi nombre, del tormento que es vivir bajo el yugo de un hombre tan frío como lo es mi padre, los recuerdos que hicimos juntas estando solas en ese pequeños jardín que encontré al escapar de todo y de todos será nuestro pequeño edén. Pasaron unos cuantos días y así el pequeño mundo que pensé era frío como también gris se volvió un poco más brillante. Debido a la llegada de mi querido amigo de pelo rojo que en un principio creo y sospechaba sobre mi relación con la chica de piel bronceada. 

 

Solamente eran suposiciones mías, los miedos que me invaden se fueron pero regresaron como una tormenta para tirar aquella pequeña casita de naipes que intenté cuidar, que intenté mantener en pie, con solamente unas palabras el chico con quien había crecido puso de cabeza todo lo que había construido.. Con unas cuantas palabras él, mi querido amigo, tuvo que romper mi pequeño mundo y de esa forma también el mundo que quería compartir con mi amada Tatiana. Joseph el chico que se había integrado a nuestra clase luego de haberme invitado a un día de campo tomando mi mano sin lastimarla me llevó a un pequeño claro donde pudimos ver las infinitas luces de la ciudad, allí mismo tomando mi mentón con su firme mano hizo que le mirara todo para decirme que le gustaba. Si soy sincera me quedé en blanco no tenía la menor idea de que contestar.. Siendo otra la situación en la que me encontrara podría haberle dicho que sí sin siquiera dudarlo pero mi corazón ya tenía dueña y su nombre estaba impreso en él mismo con el fuego que arde en mi interior cuando nuestras miradas se cruzan por accidente o cuando rozamos nuestras manos estando en nuestro jardín secreto. 

 

Así como había llegado mi pelirrojo amigo también había hecho su aparición una vieja amiga de mi querida princesa de miel, apodo por el cual era llamada Tatiana, al principio me sentía un poco celosa por la cercanía de ellas dos pero con el paso de los días pude ver que solamente eran amigas. Las dos se trataban como si fueran hermanas.. Es curioso que al decir esa palabra mi corazón se sienta triste y las ganas de llorar también se hagan presentes. No soy quien para impedirle a mi novia que esté con sus amigos los cuales me había presentado, ellos y yo pronto formamos un pequeño vínculo que puedo llamar sin estar equivocada con ellos pude sonreír de verdad, sin embargo todas las historias deben tener un villano ¿no es así? 

 

Pues en esta mi pequeña historia de vida hay un villano. Este tal como si fuera una maldita serpiente que se arrastra manchando todo con su fétido hedor a muerte llegó para arruinarlo todo.. 

 

Creo que fue muy descuidado de mi parte el no haber previsto que algo así pasaría; cuando dicen que el amor te deja ciego lo dicen por que al estar pensando en esa persona olvidas todo y yo como una tonta olvide que ese maldito cerdo egocéntrico estaba perdidamente enamorado de mi Tatiana. Era casi cómico verlo cayendo casi de rodillas cuando la chica de ojos azules le daba una negativa. Sus avances con mi novia eran muy divertidos aunque no lo dijera Tat reía por dentro al ver como ese mujeriego y cobarde chico se iba con el rabo entre las piernas cuando le decía “no” “no me gustas” “no estoy interesada” por mi parte también disfrutaba de verlo en ese estado tan deplorable y triste. 

 

Los amigos de mi princesa siempre trataban de hacerle ver que ese sujeto era bueno y solamente quería algo con ella. Eran incontables las veces que intentaba alejarla de esa persona pero siempre que lo hacía estaban los chicos que formaban parte del club de baloncesto para apoyar al soldado caído. La única persona que sabía sobre mi relación con la princesa de miel era Christina; seguramente nos espiaba cuando Tat y yo nos encontrábamos en el jardín que hicimos nuestro, realmente no me importaba que ella lo supiera o que Joseph sospechara algo lo que no me gusto para nada fue como el rubio de ojos lima chantajeaba a mi princesa todo.. todo por mi maldita culpa.. además del sentimiento de asco que me daba al verme en el espejo todas las mañanas pensando en el que dirán si alguien supiera que estoy saliendo con una chica. El imaginar todo eso hacía que mi mundo se viniera abajo, las nubes de color blanco que estaban pintadas sobre mí se volvían oscuras y siempre podía escuchar la voz de ese maldito cobarde riendo mientras tenía presa a mi linda Tatiana, aunque fuera por una vez quisiera poder vencerlo en su propio juego, vencer por una vez y así verlo derrotado. 

 

Quizás fue obra del destino cuando la rubia que casi siempre estaba sobre la morena quiso que intentaramos hacerlo que intentemos jugar su juego para voltear en algún momento el tablero a nuestro favor. Desde ese momento nos metimos en un juego un poco peligroso. Si nos descubre no había chance de que Ryan no hiciera pública esa foto con la que tenía cautiva a mi novia.. Hicimos de todo para que no sospechara hasta el momento había funcionado pero a medida que pasaban los días que se convirtieron en meses el chico comenzó a sospechar por lo que tuvimos que ser más cuidadosas que nunca. Tal como dije, si nos descubre todo el mundo que había visto en un sueño se vendría abajo, si éramos atrapadas el paraíso que pensé haber descubierto gracias a una idiota irritante se iría a la misma mierda. Al estar sola en mi cuarto luego de las pequeñas citas que tenía con mi novia oraba a quien sea para que me pudiera quitar el molesto de Ryan de encima..  Quizás como si hubieran escuchado mis plegarias alguien vino en mi ayuda. Nuestro primer encuentro fue un poco extraño pero realmente agradezco a esa persona por haber venido en mi rescate, aún recuerdo como fue, ella había llegado un día que parecía ser como todos solamente que nadie esperaba que esa persona fuera… 





Escuela preparatoria - Nerethia seal -  Interior 



—Chicos guarden silencio  —dijo el profesor que nos daba tutoría el día martes, todos nos quedamos en silencio cuando una chica de pelo rosa tal como si fuera algodón de azúcar entraba por la puerta,  —veo que la paciencia no es una de tus virtudes ¿cierto? 



-Ante la mirada incómoda del profesor y la risilla que se logró escuchar. Todos nosotros nos quedamos sin palabras por así decirlo, en medio del salón se encontraba una chica un poco más alta que yo, tenía el pelo color rosa como ya dije casi como si fuera algodón de azúcar, llevaba el mismo uniforme que nosotras solamente que ella le había dado su toque personal. A los chicos parece que les había gustado el cómo se veía la chica nueva. 

 

Ella sin quitar su sonrisa de su rostro parecía ser como si una super modelo se hubiera transferido a nuestra escuela comenzó a hablar llenando el lugar donde tomamos clases con una voz armoniosa que al mismo tiempo y, sin lugar a dudas daba a entender que merecía respeto, incluso yo me quedé sin palabras al ver a la nueva caminar con un pequeño vaivén en sus caderas hasta quedar frente a todos. 



—Mi nombre es Teresa Smith, tengo 17 años, espero que podamos ser buenos amigos. Eso quisiera decir si no fuera por el hecho de que muchos de ustedes están mirando mi busto  —dijo ella levantando su brazo derecho el cual mostraba el dedo medio mientras continuaba sonriendo ella hablaba como la típica chica mala.  —Apuesto a que todos ustedes malditos cerdos son unos vírgenes que van tras cualquier trasero ¡me dan asco! ¡Cerdos asquerosos!  Si no quieren tener problemas conmigo, no se metan en mi camino, de lo contrario no me importará mancharme las manos ¿entendieron?  —Exclamó la chica de pelo rosado dando un paso al frente. 




-A todos se nos había caído la mandíbula ¿acaso esta chica está loca? ¿Cómo puede decir eso y seguir sonriendo como si nada? Mis ojos se quedaron en blanco por unos minutos hasta que sentí como la mirada de esa persona tan mal educada se posaba en mí. Salí de trance cuando vi como ella movía los labios como diciendo algo que no pude entender; todo había quedado claro cuando me había guiñado el ojo haciendo que mis mejillas se sintieran un poco calientes, a la vez que la grosera chica terminaba de hablar el profesor que también había salido del shock le dijo a Teresa que fuera a sentarse, para mi mala suerte la chica de gran delantera caminó hasta llegar al lugar que estaba vacío. Allí era donde se sentaba Christina que por el día de hoy no pudo venir, por eso mismo una maleducada y grosera mujer estaba a escasos centímetros de mí persona. Con cada segundo que pasaba podía sentir su mirada sobre mí clavándose como si sus ojos color gris fueran en realidad dagas. El tiempo pasó realmente rápido, las clases pasaron tan rápido ese día que nadie se dio cuenta cuando ya estábamos en el receso, tal como si fuera una comedia barata o algún mal dibujo animado, los chicos ya se encontraban junto a la pelirosa. Intentando sacarle conversación sus intentos fueron en vano debido a que ella no les prestaba atención o simplemente los insultaba. 

 

En estos momentos yo me encontraba leyendo tranquila un libro debido a que no podía pasar mucho tiempo con mi novia, de lo contrario el rubio que la tiene cautiva iba a sospechar, quién iba a pensar que iba a ser la presa de una loca. Mejor dicho, quién iba a creer que estaría siendo acechada por una súcubo.. 



—Vaya, ¿qué tenemos aquí? Una pequeña ratoncita por lo que veo  —le escuchó decir a la chica de pelo rosado que se había acercado a mi asiento, tomando entre sus manos mi libro para luego sentarme de una forma algo provocativa mientras cruzaba sus piernas frente a mí,  —de modo que te gustan estas cosas ¿no estás muy pequeña para entender la complejidad de ciertos temas, ratoncita? 



—Para empezar mi nombre es Emily, soy Emily Klett y me gustaría me devuelvas mi libro señorita Smith  —dije tratando de quitarle el libro que yace en sus manos al estirarme pero ella siendo un poco más alta que yo lo alejaba de mis manos.  —En segunda, cómo una persona que salió de un cabaret puede siquiera saber que es un libro  



—Miau, la ratoncita al parecer es una linda gatita, pues es un gusto conocerte, Emily  —responde la chica de gran delantera al bajar su brazo el cual tenía mi libro para así darme el objeto que tanto cariño le tengo,  —por cierto y ahora que estamos creo yo en confianza. ¿Me enseñarías la escuela? Ya sabes que soy nueva y temo perderme ¿podrías hacerlo gatita? 




—Tomé un poco de aire para llenar mis pulmones. Dejé escapar todo el aire contenido en ellos para ponerme de pie y encarar a la maleducada chica tomándola por el cuello de la camisa atrayendo su rostro que casi y chocaba contra el mío.  —¿Y por qué debería ser yo? ¿Acaso la señorita Smith es una niña que no puede ir si no está tomada de la mano de alguien?  

 

—Teresa solamente se soltó a reír por lo bajo. Me miró desafiante y yo le seguí el juego. Ninguna quitó la mirada de la otra. La chica de pelo rosado dándome un pequeño empujón para hacerme caer en mi lugar dijo antes de poner la punta de su pie sobre mi pecho el cual iba delineando.  —¿No te dijeron que es malo hacer enojar a un lobo? Y, una loba que está hambrienta podría convertirse en tu peor enemiga, por qué no me dejas hablar y haré como si ese insulto hacía mi persona nunca salió de tu linda boquita



—Cómo quieras pero quita tu pie de encima es molesto  



—Bien, al parecer me encontré con una linda gatita que tiene garras, eso me gusta por lo tanto te diré algo que seguramente deseas saber  —me dijo antes de guiñarme de nuevo el ojo provocando que mis mejillas ardieran. 



—Dime lo que tengas que decirme. No creo que sea algo tan malo  



-Teresa dejó escapar un pesado suspiro antes de volver a cruzar sus piernas. Puso sus brazos debajo de sus pechos y me miró de una forma que hasta el día de hoy no puedo quitarme de la cabeza. 



—Estoy segura que sabes quien es xxxxxx  —su voz se escuchaba distante pero al mismo tiempo cercana. Mis ojos se abrieron como si fueran platos y mis labios temblaron un poco antes de responder. 



—¿¡Cómo es que sabes ese nombre!? ¿Quién eres realmente, Teresa?  —Me puse de pie tirando algunas cosas que había dejado en mi lugar. Los chicos que estaban allí parecieron asustarse por mi grito tan repentino.  



—Solo digamos que puedo ser una aliada o una enemiga, depende de como te comportes conmigo, linda gatita —contesta Teresa mostrando una sonrisa que no supe descifrar pero sus ojos vacíos decían otra cosa. 



—No estoy para tus juegos tontos, dime ¿qué quieres?  —Exclamé un poco molesta mirando desafiante a la chica nueva que me había dado la espalda para luego de dar un pequeño salto caer de forma elegante en el piso.  —Dime que juego quieres jugar, Smith 




-Me molesta..me molesta demasiado… Estoy apretando con fuerza mis puños, enterrando en mi piel desnuda mis uñas hasta que atraviesan mi epidermis por lo que siento un poco de sangre correr por entre mis dedos, levanté la mirada para tener una clara imagen de esta persona. Teresa Smith no sé quién eres o qué mierda quieres pero no voy a caer en tus juegos. Pero si es por mi Tatiana podría incluso venderle el alma al diablo, aunque creo que tengo al mismo demonio frente a mí, intenté hablar mi garganta tenía todas las palabras que irían como insultos para esta mujer. 

 

Sin darme cuenta ella misma aún estando de espalda a mí empezó a reír. Después se giró sobre sus talones para observar cada pequeño movimiento que hiciera todo debido a que ella se estaba acercando a mí, tomando con su mano mi mentón hizo que le mirara fijamente a los ojos, por tercera vez mi rostro se sentía caliente. Tal como si ella fuera una serpiente vi como se relamía los labios antes de decirme cerca del oído. 



—Creo que tu y yo podremos llegar a ser muy buenas amigas mi querida gatita, además tengo algo que podría interesarte, tan solo tienes que ser buena conmigo  —cada palabra que salía de sus labios golpeaba mi oído haciendo que un pequeño cosquilleo se hiciera presente.  —Y, si estoy complacida con lo que llegues a hacer por mí, digamos que podré darte algún extra ¿qué me dices?  

 

—Mis mejillas se pusieron tan rojas que pensé que estas se quedarían convertidas en carbón o lo que sea. El nivel de molestia me hizo morder mi labio inferior para luego suspirar y sonreír antes de decirle.  —Ni muerta haría algo contigo, amo a mi novia, nunca le pondría el cuerno mucho menos con una mujer como tu 



—Bueno.. Bueno.. Bueno, a la gatita le salieron un par de ovarios, eso me hace desearte más, señorita Klett. Por el momento no te haré nada. Mejor seamos amigas ¿qué te parece?  —Fue lo que dijo la de pelo rosa al quitar su mano de mi mentón. Puso sus manos detrás de su espalda para sonreír como si no hubiera pasado nada. 



—No gracias prefiero morirme antes de ser tu amiga  —le conteste con burla antes de rodear mi asiento para pasar de largo de esa mujer tan molesta. 




—¿Entonces no quieres saber cómo puedes vencer a esa molesta rata? 



-¿Había oído bien? Ella me estaba dando las armas para darle su merecido a Ryan.. ¿Podría esto ser una trampa? Se escucha muy bien pero no quiero volver a caer. 

 

Sin pensarlo dos veces me quedé en mi lugar sintiendo como los pesados pasos de esta súcubo venían hacia mí. Mi cuerpo se tensó cuando pude sentir como sus brazos rodeaban mi cintura y sus grandes pechos fueron aplastados por mi espalda. Tartamudeando un poco logré decirle las palabras que seguramente estaba ansiosa por escuchar. 



—De acuerdo, Teresa. Seremos amigas 

 

—Así se habla, gatita. ¿Ves que no era tan difícil? Cómo fuiste una linda y obediente gatita cómo una buena ama te diré que….




-Al escuchar esas palabras sentí como el alma me volvía al cuerpo. Ese cálido sentimiento de bienestar se fue disipando cuando pude sentir como esta serpiente mordía el lóbulo de mi oreja derecha, de forma involuntaria solté un pequeño gemido que de seguro fue más que bien recibido por mi “amiga” que atraía mi cuerpo al suyo. 

 

Sé muy bien que es un gran precio que debo pagar, aunque me moleste tengo que hacerlo, todo por el bien de mi linda princesa de miel. Sin saberlo en un solo día había conseguido a mi… 






Demonio Guardián, que se convertiría también en mi carcelera… 

 

Notas finales:

Nos vemos pronto con el siguiente capítulo. Espero que les guste esta nueva versión. 


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