Login
Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

UNLIKELY [NAMGI] por JillianJung1996

[Reviews - 0]   LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

 

 

“A NamJoon le gustan las personas tiernas, como por ejemplo Jin, Jimin, o Jungkook, ellos tres son extremadamente tiernos, mientras tanto YoonGi es algo diferente y peculiar como para encajar en los gustos de NamJoon.

Incluso podría atreverme a decir que a NamJoon jamás le gustaría alguien como YoonGi, porque si lo miras bien su cara da algo de miedo, pareciera como si no pudiera demostrar alaguna emoción, su físico no es el mejor, ni siquiera es tan lindo, probablemente NamJoon preferiría a cualquier otro de los chicos que al de cabellos cenizos.”

 

 

YoonGi se miró por encima vez en el espejo de cuerpo completo de su habitación, llevaba así un buen rato desde que había puesto un pie allí, luego de terminar con su agenda ese día.

Aún tenía puesto su jean con unas exageradas rasgaduras en las rodillas, su camiseta negra holgada que alcanzaba a llegarle a mitad de sus muslos, y un par de medias de un tono gris claro con estampados de fresas rojas en ellas, que la verdad no tenía ni idea de donde habían salido, pero las encontró en su armario y opto por ponérselas en la mañana algo somnoliento, probablemente le pertenecían a Jimin, o TaeHyung, quizás JungKook se había confundido al acomodar la ropa; ya que esa era su única labor de la casa, lavar la ropa de todos, a veces plancharla, doblarla y ponerlas en sus respectivos armarios. Después de todo más de una vez vio a Jimin paseándose por la agencia con sus camisas, así que por tomar las medias prestadas de quien sea que fuera el dueño, no era el fin del mundo.

Lentamente dejó escapar un suave suspiro, estaba demasiado pálido para su gusto, casi parecía enfermo, pero realmente odiaba exponerse al sol demasiado tiempo, era molesto al otro día sentir la piel irritada y sensible, así que lo evitaba a toda costa. Tenía unas prominentes ojeras bajo sus ojos, a falta de unas buenas horas de sueño, y sus cachetes cada vez se hacían más y más abultados, pero es que no era su culpa verse en esas condiciones, cuando se estresaba como en esas épocas antes de su regreso con algún nuevo álbum, tendía a comer demasiado y dormir muy poco, aunque pronto empezaría a hacer aquella horrible dieta de nuevo para volver a estar tan delgado como siempre, tal vez un tanto de ejercicio y muchas horas de descanso servirían para verse mejor, porque en esos instantes estaba a nada de concordar con lo que había leído, no era lindo.

No estaba tan bonito como quizás los demás del grupo. Y coincidía aún más con esas palabras al no tener ni una pisca de maquillaje, al menos este último le ayudaba a verse más presentable, pero ponerse en la tarea de cada día arreglar su rostro con bases y sombras, no era una idea que le llamara mucho la atención. Prefería dejarlo solo para ocasiones importantes como entrevistas, presentaciones o sesiones de fotos.  

Se observó de pies a cabeza, encontrándose todas sus imperfecciones, su cuerpo era algo extraño, tenía las piernas demasiado delgadas y huesudas, pero al levantar levemente su camisa dejaba al descubierto su panza sin una estructurada musculatura como la de Jungkook, sus venas se notaban verdosas a simple vista por cada rincón al que mirase a causa de lo blanco que estaba. Se sentía deforme, como un bicho raro, incluso su cara era extraña desde su punto de vista, la nariz demasiado pequeña, esos horribles cachetes, su boca de labios finos.

YoonGi intentó sonreír dejando al descubierto sus encías y sus dientes, definitivamente no era tierno, ni un poco, se veía ridículo. El de cabellos cenizos estaba tan concentrado juzgando hasta la forma gatuna de sus ojos, que no se percató de que alguien había entrado en la estancia hasta que escuchó esa voz calmada y a la vez profunda tras su espalda.

—¿Qué haces, Hyung? —preguntó NamJoon con una de sus cejas levantada, contemplando desde el marco de la puerta a su novio inspeccionándose con fiereza frente al espejo, con su vientre aun al descubierto. YoonGi le dedicó una rápida mirada antes de regresar sus ojos al espejo, se sentía avergonzado de haber sido descubierto, pero en ese momento era imposible ocultar el sonrojo de sus mejillas y sus orejas, a duras penas soltó el borde de su camisa, el cual retenía entre sus dedos, ocultando rápidamente de la vista de NamJoon su vientre.

—Solo… —vaciló en un hilo de voz, el mayor ladeo su cabeza mirándose con más detenimiento antes de decir—: ¿Crees que estoy algo más gordo?

—¿Qué? —rompió a reír NamJoon, antes de entrar en la estancia, y con pasos rápidos se aproximó al más bajo quedando a su lado en cuestión de segundos—. Claro que no estas gordo. Así estas perfecto, ¿Quién te dijo que estabas gordo?

—Nadie me lo dijo. Es que a veces siento que estoy subiendo mucho de peso —mintió apartando su mirada de los confundidos ojos de NamJoon, después de todo no era como si se lo hubieran dicho directamente, además confesarle que lo había leído en internet, sería una charla larga y tendida sobre lo malo que era leer las críticas de los antis, dado que sobre todas las cosas debía ignorar esas palabras porque todas y cada una de ellas, existía con las crueles intenciones de hacer daño. Pero la falla en aquella lógica era que no era un anti quien hablaba así de él, si no una fanática.

—Estás en tu peso ideal, no hay nada que te deba preocupar, Hyung —le aseguró el moreno, antes de brindarle una amplia sonrisa que le permitió ver sus hoyuelos en sus mejillas.

NamJoon era demasiado atractivo, con su tez morena tan brillante y saludable, su cuerpo bien trabajado ya que todos los días estaba en entrenamiento a pesar de la apretada agenda. Su cara era sin duda alguna perfecta, desde el grosor de sus labios, su nariz con el tamaño proporcional a sus demás rasgos, sus ojos acaramelados y con una forma tan particular de los parpados, sus cejas organizadas y oscuras, su cabello de un tono rubio muy claro.

Hasta su forma de vestir era hermosa. YoonGi sin poderlo evitar, le devolvió la sonrisa, antes de acercarse a su chico, rodeándolo lentamente con sus brazos, NamJoon le llevaba unos diez centímetros de altura así que con facilidad ocultó su rostro en el cuello del menor, aspirando paulatinamente el delicioso aroma de su perfume.

—NamJoon-Ah…

—¿Sí? —masculló el menor regresándole el abrazo, apegándolo aún más a la calidez de su cuerpo, para finalmente posar su cabeza sobre su cabello cenizo, incluso YoonGi sintió como su novio le daba uno que otro beso en su cabeza.

—¿Crees que soy bonito? ¿Has pensado alguna vez que te produzco ternura? —farfulló con sus ojos fuertemente cerrados, aquello era muy estúpido, y vergonzoso, incluso sentía sus mejillas ardiendo; pero realmente quería escuchar su respuesta.

Kim NamJoon nunca le había dicho que era lindo, la verdad ahora que lo meditaba rara vez había escuchado cumplidos de parte de su novio, su relación era así. No solían decirse cosas muy cursis a cada rato, en toda su relación unas dos veces se habían dicho que se querían, y eso había sido en sus aniversarios, los cuales solían ser celebraciones tranquilas donde salían a comer a algún lugar, y se daban uno que otro detalle tonto, como la vez que le dio unos audífonos nuevos porque el menor había perdido los suyos, o aquella camiseta que NamJoon uso tantas veces que la tela terminó desgastándose por tanto lavarla, y se rompió, por lo que ahora era uno de los trapos viejos que Jin usaba para limpiar la casa.

También le regaló una colección de libros que NamJoon leyó por completo, y duro meses hablando de ellos provocando que YoonGi tuviera pesadillas con la jodida historia, por ende, nunca más le volvió a regalar un libro. Y el año anterior se habían ido de viaje a Italia, donde la mañana de su aniversario YoonGi había dejado caer por error el cepillo de NamJoon en el inodoro del hotel, así que el regalo del menor había sido un cepillo de dientes del supermercado que quedaba cruzando la calle. Pero al menos consiguió el color favorito de NamJoon.

Así como eran se sentía bien, pensaba que se complementaban de maravilla. Durante años para YoonGi su relación era idónea, sin necesidad de agregar demás o quitar algo, sin embargo, en ese instante le urgía escucharlo decir algo dulce para con él, todo su ser se estaba carcomiendo por las palabras que había leído, y necesitaba que algo lo calmara.

—¿Está todo bien? ¿Por qué me estas preguntando este tipo de cosas? —le cuestiono NamJoon bastante desconcertado, pero con esa voz tan tranquila y suave que tanto le gustaba. El menor intentaba devanarse los sesos para descubrir que estaba ocurriéndole, ya que nunca antes había preguntado algo así, YoonGi estaba actuando demasiado raro. La última vez que Min YoonGi se comportó así había sido tantos años atrás que ya lo había olvidado por completo de su cabeza.

—Por favor, responder con la mayor sinceridad posible.

—Hyung… —NamJoon se apartó unos escasos centímetros, rompiendo aquel abrazo, para acto seguido clavar sus ojos bañados en confusión en el cara roja y enfurruñada de YoonGi, quien observaba al suelo y no a él. NamJoon lo pensó durante unos costos instantes donde reino el silencio y con seguridad le dijo—: Eres el hombre más hermoso de este mundo, para mi eres lo único que deseo ver cada mañana al despertarme, y cada noche al acostarme. Todo tu es precioso. Y tierno… Eres tierno cuando quieres, a veces simplemente brota de ti. Eso me gusta, que puedes llegar a ser bastante impredecible.

—Si mientes voy a golpearte y mandarte a dormir al sofá —le amenazó sin siquiera mirarlo, porque no podía hacerlo, aunque lo intentara, a decir verdad, YoonGi quería que la tierra se lo tragara, y que el latir frenético de su corazón en su pecho se detuviera.

—Si me miraras te darías cuenta que no estoy mintiendo —murmuró NamJoon cruzándose de brazos, pero YoonGi se limitó a morder su labio inferior y a agachar aún más su cabeza—. Enserio eres lo más hermoso que existe, y porque tú no me quieres creer, ahora piensas en enviarme al sofá cuando vine con intenciones de dormir contigo. ¿No eres un poco injusto?

YoonGi soltó un bufido, había sido suficiente ahora solo quería escapar, esconderse bajo las mantas, y no hablar más al respecto, quería zanjar el tema en lo más profundo de su cabeza, hacer como si nada hubiera pasado y dormir profundamente en los brazos de NamJoon. No obstante, cuando estaba a punto de caminar en dirección al baño para empijamarse para cumplir con sus deseos, el más alto tomó su brazo con una de sus manos, y lo halo suavemente contra él, volviendo a juntar sus cuerpos en un dulce abrazo.

NamJoon dejó escapar unas risitas ante el gruñido de advertencia que le brindó YoonGi, como si ante cualquier movimiento más fuera a saltar a golpearlo o algo similar, sin embargo, aun cuando lo estrujó entre sus brazos, YoonGi solo logró suspirar, porque NamJoon no solo se detuvo ahí, el más alto se aventuró a acariciaba su cabello con una de sus manos, mientras con la otra lo mantenía apresado, y trazaba caminos con sus dedos en su espalda, pero aun sobre la ropa lograba producirle una intensa corriente eléctrica. NamJoon al verlo tan dispuesto a sus mimos, repartió delicados besos por toda la extensión de su cuello, poniéndole la piel de gallina con su gélido aliento chocando cada segundo con más pesadez.  

—No hagas eso. No me toques la cabeza, Kim NamJoon. Me haces sentir como si fuera un perro, o un niño al que debes cuidar, soy mayor que tú, respétame.

—Definitivamente, eres tierno —repitió NamJoon con su boca pegada a su piel. Ignorando sus quejas olímpicamente, continuó con los besos subiendo por su quijada hasta detenerse en su mejilla. Y para el menor fue imposible no sonreír satisfecho cuando YoonGi se estremeció al sentir sus dedos largos descendiendo por su espalda baja.

—Déjame, no me toques. Aléjate, tonto —rugió el pálido fingiendo estar muy enojado por su rebeldía, y antes de que NamJoon se detuviera tal y como se lo había pedido, YoonGi ya estaba empujándolo suavemente para escaparse de sus garras. Dejándolo estupefacto por unos breves segundos.

—Ven aquí…

NamJoon se quedó boqui abierto al observar como el de cabellos cenizos negaba con su cabeza, sin mirarlo, y soltando un resoplido se lanzó a agarrarlo de nuevo, pero no alcanzo a tocarlo si quiera, ya que YoonGi al ser un poco más bajo, era bastante escurridizo y lograba escaparse con mayor agilidad. Así que no fue ninguna sorpresa ver como YoonGi huía de la habitación soltando un grito agudo que sonaba gracioso a sus oídos.

El mayor corrió por el pasillo siendo seguido por un NamJoon, determinado que no dejaba de sonreír, ambos a prisa pasaron por la sala de estar provocando un montón de ruido que les dio exactamente igual tanto a JungKook como Jimin, quienes  ni se molestaron en mirarlos, estaban más ocupados tratando de ganarle al otro en Mario Kart frente al gran televisor, como para fisgonear sobre las tonterías que a veces se les daba por hacer a YoonGi y NamJoon como si fueran dos niños pequeños, ya estaban muy acostumbrados a esos dos. Primero cuando solo eran amigos, jugaban a perseguirse por todo el apartamento en algún arrebato de enojo mientras se insultaban y terminaban golpeándose en los brazos, pero ahora al final no era puñetazos en broma, sino abrazos, y a veces hasta uno que otro beso, lo que era bastante incomodo de ver, jamás se adaptarían de lleno a detallar como NamJoon le robaba besos en los labios a YoonGi. Eran sus amigos, pero ambos debían admitir que cuando los veían en ese plan demasiado cariñoso les revolvía las tripas, definitivamente era mucho mejor para su salud cuando en el pasado solo se dejaban moretones en los brazos.

YoonGi se escabulló por el pasillo continuo, corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitían, hasta frenar con torpeza frente a la puerta de la habitación de Hoseok, la cual estaba por tocar con sus nudillo para que lo salvara de ser atrapado, pero para su desgracia, no alcanzó ni a rosarla dado que el más alto lo tomó entre sus brazos, para acto seguido levantarlo del suelo con facilidad, cargándolo como un costal de papas sobre su hombro de regreso por donde habían venido.

Y aunque YoonGi soltaba uno que otro quejido y pataleaba por quitarse de encima sus fuertes manos, fue hasta adentrarse en el baño de la habitación del de cabellos cenizos, donde NamJoon finalmente le concedió la libertad tras cerrar la puerta.  

—Tomemos una ducha juntos, Hyung —le pidió el moreno, situándolo suavemente de pie en el suelo.

YoonGi frunció su ceño disgustado con haber perdido de nuevo contra el rubio, pero al ver como NamJoon se quitaba su camisa sin decir nada más, no pudo proseguir sosteniendo su supuesto enojo, así que optó por seguirle la corriente. Desabrochando su pantalón, para dejarlo caer al suelo bajo la mirada brillante del más alto.

De todos modos, cuando él menor decía que se ducharían, solo sería eso, un baño juntos, de la misma manera sucedía cuando decía que durmieran juntos, solo dormían, si quería algo más tan solo lo pedía, nunca intentaba conseguirlo de otra forma, NamJoon era generalmente directo.

Quizás demasiado. Y eso de su personalidad le gustaba bastante, así como de vez en cuando lo detestaba. Pero prefería eso a que le mintiera.

Era mejor una verdad que dolía, que una mentira que dolía pero que destruía por completo la confianza.


Si quieres dejar un comentario al autor debes login (registrase).