Login
Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Errores de cálculo por lpluni777

[Reviews - 0]   LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del fanfic:

Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada.

Mociones de astrología común y erróneas.

Errores de cálculo

 

¿Cómo alguien en sus cabales podía terminar enamorado de un sujeto tan tétrico como lo era Máscara de Muerte de Cáncer? El joven santo Afrodita de Piscis insistía en culpar a los astros.

Tenía claro desde su niñez que los signos de agua congeniaban con otros de agua y los de tierra también, mientras que era preferible tener cuidado frente a signos de aire y de fuego; asimismo, que los signos opuestos en la rueda zodiacal eran los mejor complementarios. Por supuesto, sabía que sus cuentas hacían aguas de vez en cuando, pues Acuario no era muy cercano a Leo, ni él mismo lo era con Virgo; podía ignorar detalles como ésos convenciéndose de que, si se hubiera dado la oportunidad a tiempo, seguramente sí lo serían.

Cuando era todavía un aprendiz y Máscara de Muerte —contrario a su actitud para con todos los demás— lo defendía en lugar de burlarse de su apariencia femenina en público, Afrodita llegó a encariñarse demasiado con él. Tanto así que se atrevió a considerar durante algún tiempo a aquél tosco, mugriento, malhablado y nihilista muchacho, como su primer amor.

Su primer amante, por suerte y fortuna de un horóscopo correcto, decidió que fuese el caballero de Capricornio. Una relación de cimientos estables, forjados con tiempo y afecto, por esfuerzo de ambas partes. No una exageradamente emocional y apasionada como la suerte dictaminaba que sería una relación junto a Cáncer.

Afrodita apreciaba mucho a Máscara de Muerte, pero no lo suficiente como para entender cada una de sus acciones ni aprobar sus gustos por lo macabro constantemente. Escogía mil veces la estabilidad emocional que Shura podía ofrecer, rara vez «rebajándose» a pedir algo a cambio.

Mas una tarde perezosa por las elevadas temperaturas, puso melancólico al santo de los peces dorados.

—Oye, ¿crees que Máscara de Muerte algún día podrá encontrar el amor.

Shura en un primer momento se rió, pues obviamente lo que dijo sonaría ridículo para cualquiera que conociera al sujeto en cuestión. Luego de un rato, al notar que la pregunta era seria, el santo de la cabra bajó la mirada e hizo una mueca incómoda.

—Tampoco creo que le interese encontrarlo, Afro.

Afrodita hundió la boca en su almohada y bufó molesto. El santo de Cáncer era de sus mejores amigos, no quería que muriese sin antes haber experimentado un sentimiento tan… inexplicable.

—He leído que podría llevarse con Virgo.

—¿Dónde?

—En el cielo de noche —si había prestado atención a las clases que Aioros de Sagitario les impartió algún día sobre lecturas estelares, solo lo hizo en la medida que le interesaba—. Y mira, Shaka de Virgo quizás llegue a comprender mucho más sobre él que nosotros, si es que no lo hace ya. También podrían tranquilizar un poco al otro, ya sabes, como Shaka siempre está preocupado por la muerte y Máscara de Muerte debería comenzar a preocuparse un poco en lugar de jugar tanto con ella-

—Creo que terminarían por matarse el uno al otro antes de gustarse.

—… A veces detesto lo realista que eres, Capricornio.

El mayor volvió a reír a carcajadas, pues aunque él no tuviese tanta fe en el horóscopo como su compañero, entendía perfectamente cómo era que el otro lo veía; cuándo se refería a él por su posición como décimo guardián del santuario y cuándo lo hacía por el día de su nacimiento.

—¿Y qué hay del festival en la ciudad?

—¿Qué con eso?

—Podría ser una buena oportunidad para sacarlo a conocer a alguien.

La mueca de disgusto de Afrodita preocupó a Shura un momento.

—Dudo que alguien en el pueblo sea…

—¿Digno para un caballero de oro?

El santo de Piscis asintió, aunque aquello era verdad a medias; también le parecía indigno que alguien que él llegó a considerar una posibilidad amorosa terminase con alguna persona de tan baja categoría. Por supuesto, pensamientos como ésos los reservaba para su intimidad y los oídos Shura cuando necesitaba desahogarse.

—Bueno, de una u otra forma, sé que él asistirá. Lo comentó en la mañana.

—Pero Máscara de Muerte detesta las festividades —Afrodita miró a su pareja entrecerrando los ojos y Shura sonrió de manera cómplice. El santo nórdico abrió la boca impresionado—. Alguien le interesa.

—Es una posibilidad.

—Hm —Afrodita juntó las manos y las colocó bajo su mentón mientras comenzaba a urdir un plan en su cabeza—. Sí, tal vez.

 

- - -

 

El festival de la cosecha de otoño obviamente implicaba un montón de hojarasca dejada a propósito en los bordes de las calles, por suerte, nunca alguien planificó una estructura que permitiese circular vehículos por aquél pueblo, así que la mayoría de gente simplemente la ignoraba y cruzaba por el medio de la calle mientras los niños robaban montones de hojas secas y las apilaban para construir colchones enormes o trincheras improvisadas.

En medio de todo ésto, Afrodita se pegaba a Shura para no recibir palabras desagradables de los hombres de la ciudad, pues la mirada del hispano resultaba aterradora incluso sin desearlo y su porte siempre estricto no lo ayudaban a parecer alguien amistoso.

Decidió, tal vez por culpa del calor o tal vez con una idea de vigilia incógnita que no quiso expresar en voz alta por parecerle infantil, que sería apropiado vestirse de mujer. Después de todo, el santo de Piscis nunca bajaba al pueblo y estaba seguro de que alguien comenzaría a armar un escándalo si lo notaba, para bien o para mal, santo ateniense o un simple ciudadano. Deseaba pasar desapercibido en la medida de lo posible para poder vigilar en paz.

—¿Qué crees que hará? —interrogó a Shura cuando vieron al santo de Cáncer colgar la llama de teléfono que llevaba un minuto manteniendo.

No se acercaron lo suficiente para saber de qué habló durante la conversación, pero, al finalizar se rascó la cabeza y se acercó a preguntar algo a una anciana que cuidaba las plantas en la ventana de su casa. La anciana se rió y pareció darle algunas indicaciones al santo, luego le dio un par de palmaditas en el el brazo y Afrodita y Shura llegaron a preocuparse por el bienestar de la señora; aunque al instante, vieron a Máscara de Muerte agachar la cabeza y dejar un beso en la mano de la anciana antes de marcharse.

—No tengo idea —admitió Shura antes de retomar la marcha.

Afrodita volvió a seguirlo de cerca mientras sentía un poco su falda para asegurar que todo estuviese en orden ahí abajo, no era una exageradamente corta ni fina, pero aún así lograba preocuparse cada vez que una corriente de viento muy fuerte pasaba cerca suyo.

Durante algunos minutos, tras dar la vuelta en una cuadra, la pareja logró perder al santo de Cáncer.

—Genial —murmuró Afrodita cuando juzgó que les resultaría imposible encontrarlo otra vez, cuando la primera vez ya había resultado complicada; se notaba que el otro tampoco quería ser reconocido.

Shura se inclinó para darle un casi imperceptible beso en la mejilla, en un acto totalmente espontáneo e inusual, Afrodita alzó la mirada para cuestionarlo, pero en ese preciso momento su vista se cruzó una cabellera alba y corta a lo lejos, una que claramente no pertenecía a un anciano.

 

En una plazoleta que nadie solía frecuentar, el santo de Cáncer se encontraba acompañado por un hombre de cabello rojo, al cual tenía apresado contra el tronco de uno de los árboles y no cesaba de besar con notable impaciencia.

—Oh, ahí está Camus —apuntó Shura.

Un rato antes, cuando se cruzaron con Milo de Escorpio quien había descendido las doce casas presumiblemente junto a su amigo Camus de Acuario, el octavo santo del zodiaco respondió ante la incógnita del paradero de su amigo con un sonriente «Se lo ha tragado el agua».

Afrodita de Piscis se abstrajo tanto de la realidad para pensar que terminó abriendo la boca, incrédulo. Había juzgado a los santos de Virgo, Escorpio, Tauro e incluso Leo como posibles emparejamientos para su amigo, pero no. Respiró hondo al dar con una respuesta que le resultó satisfactoria a la vez que obvia, solía no juzgara Acuario por temor a juzgarlo erróneamente,como todos los demás; pues era el signo más excéntrico del zodiaco, el único que superaba a Géminis en opiniones dispares, el único que parecía tener todo el permiso del mundo para pisotear su propio nombre y adoptar el que le pareciera apropiado para conocer más; o no, y ahí estaba la gracia por la cual Afrodita no se atrevía a juzgarlo. Ni a intentar interpretar equivocadamente sus estrellas —otra vez—.

Por mucho tiempo había creído que su amistad con el signo de agua de Escopio ya era truculenta, pero ésto; resultaba hilarante proviniendo del santo de hielo. Aunque bueno, él mismo y Shura se llevaban bien con su vecino de en medio, quizás la característica del agua que Acuario mismo representaba era más fuerte en el santo que su atributo elemental de aire.

Finalmente Afrodita asintió pues, tomando todo en consideración, le parecía bien que fuese Acuario quien desbaratara sus cálculos astrales.

Al ver como cómo Máscara de Muerte comenzaba a recorrer el cuerpo del santo más joven con sus manazas, en cambio, entrecerró los ojos y colocó las manos alrededor de su boca para proyectar más su voz. Shura apartó la vista apenado incluso antes de que Afrodita llegase a decir nada.

—¡Búsquense una habitación, ustedes dos!

La proclamación de Piscis provocó distintas reacciones en sus receptores, pues uno al instante hundió el rostro en el pecho de su compañero y el otro viró el rostro para observarlo sonriente, con algo de malicia presente como era natural en él; antes de abrazar a su compañero con más cariño que antes.

—Vamos —se apresuró a indicar Shura empujando con gentileza a Afrodita por la calle lejos de la plazoleta—. Después hablamos con ellos si quieres.

El nórdico no tuvo problemas en seguirlo.

—Quisiera que me besaras así —informó en voz baja.

—¿Ahora mismo?

Piscis sabía que si decía que sí, Capricornio lo haría. Le resultaba tentador, pero, realmente era un hombre reservado y sabía que su compañero también. Dudaba que fuese una experiencia tan placentera para ellos como parecía serlo para la otra pareja; las muestras de afecto en público simplemente no eran lo suyo.

—Hm… No, en casa. Regresemos, Shura.

 

10/5

Notas finales:

Si Afrodita se entera de que Mu tiene sentimientos por Milo, pega el grito en el cielo xd

 

 


Si quieres dejar un comentario al autor debes login (registrase).