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LIKELY [HOPEKOOK] por JillianJung1996

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Notas del capitulo:

SEGUNDA TEMPORADA DE UNLIKELY. 
Si no has leido UNLIKELY, TE ACONSEJO QUE LO HAGAS DADO QUE AMBAS HISTORIAS ESTÁN CONECTADAS. 

Hoseok estaba impaciente, caminando de un lado a otro en la sala de embarque del aeropuerto. Estaba cubierto se pies a cabeza, porque definitivamente no quería ser reconocido, aunque más de uno ya le había lanzado una que otra mirada cargada de curiosidad, porque en pleno inicio del otoño a pesar de ser un clima algo frío nadie se cubría tanto como él en esos instantes, o quizás se debía a que sus prendas eran de colores demasiado vivos para la época. Hoseok llevaba una chaqueta amplia de colores vibrantes, y su capucha puesta ocultando gran parte de su cabellera café con mechones rubios, unas grandes gafas de sol, unos jeans holgados con algunos parches y aquellos zapatos de plataforma que eran bastante exagerados, probablemente llamaba demasiado la atención por cómo se veía, más que por estar tan inquieto, sin embargo, al vislumbrar como más de uno se cuchicheaba cosas en el oído lanzándole miradas disimuladas, decidió sentarse en la silla de metal donde reposaba su equipaje de mano, tratando de que con ello finalmente las demás personas lo ignoraran.

Faltaban unos minutos para que anunciarán su vuelo, y JungKook no aparecía, ni mucho menos TaeHyung o SeokJin. Se suponía que debían llegar hacía buen rato como habían acordado por el chat grupal, dado que todos estaban de vacaciones esparcidos por distintos lugares de corea y hasta del mundo, por ende, habían optado por reunirse tras días separados, para viajar en grupo hasta Estados Unidos dónde la tan ansiada boda de NamJoon y YoonGi los esperaba.

Aquel receso había surgido especialmente para ello, para que la pareja tuviera su tiempo para casarse, y pasar su luna de miel en completa paz, por lo que no habían tenido más opción que adelantar su boda. De igual modo, todos los demás tuvieron la suerte de disfrutar de ese mismo mes de tranquilidad, ya que lo necesitaban luego de años trabajando sin parar.

Hoseok había disfrutado sobre manera de pasar casi todos sus días libres con su familia, comiendo los deliciosos platos de su mamá, y sintiendo sus cálidos abrazos cada vez que tenía la oportunidad. Compartió tiempo con su padre sentados en el sofá viendo programas de variedades, o jugando al Go Stop, mientras parloteaban sobre cosas triviales de la vida, incluso tuvo varios momentos divertidos con el perro de su hermana, Mickey; con el cual se había tomado miles de fotos, y lo había llevado de paseo por los parques más cercanos de la casa de su familia, en Gwangju.

También había compuesto varías canciones, y practicado los pasos de baile para su próximo lanzamiento musical en solitario, por el cual se sentía sumamente ansioso, por lo que, en los momentos en los que deseaba relajarse, se limitaba a tenderse en la cama a leer libros que compraba por internet, viendo películas de cualquier genero en Netflix, o jugando en el computador hasta que sus ojos se cerraban contra su voluntad, provocando que se durmiera como una roca sobre el escritorio. Unas vacaciones sublimes que deseaba inútilmente que no acabaran Jamás. Pero, a pesar de sentirse tan bien, extrañaba sobre manera a sus compañeros de trabajo, a sus más íntimos amigos, a BTS, las giras, y cantar sobre un escenario a todo pulmón, entretanto escuchaba el coro de todos sus fanáticos.

No obstante, todavía quedaba una semana más para regresar a ello, por lo que, en el itinerario solo faltaba su visita a Los Ángeles, seguido de Hawái, la última vez que habían visitado la isla había sido para las grabaciones de su programa Bon Voyage en el 2017, pero ahora el acontecimiento sería completamente diferente; sin cámaras encima, y para celebrar una boda, todo un paraíso que finalmente podrían disfrutar como se debía.

Finalmente, los primeros en aparecer en aquella sala fueron SeokJin y TaeHyung, ambos caminaban apresurados en su dirección, estaban perfectamente arreglados, con un cubrebocas y gorras negras ocultándoles gran parte del rostro de la vista de las personas, el mayor estaba vestido de manera muy casual, con una camisa de botones azul pastel, junto con un jean, y unos tenis. Mientras que TaeHyung, llevaba unos pantalones negros holgados, una camisa manga larga de colores floreada y unos mocasines cafés.  Ambos se veían muy bien, pero al detenerse a su lado, Hoseok pudo notar ese hediondo olor a alcohol que los envolvía, soltando un largo suspiro los analizó de hito en hito, sin saber muy bien que decirles, ya que sabía que todo ese tiempo de descanso, se lo habían tomado para salir a discotecas, beber como si no hubiera un mañana, además de visitar a sus respectivas familias y viajar a Venecia, de donde habían regresado hacía unos cuantos días.

Ahora eran una clase extraña de pareja, no eran oficialmente novios, pero pasaban la mayoría del tiempo juntos y compartían la misma habitación todas las noches, además de que se notaba en el aire cuan enamorados estaban.

—¡Cuánto tiempo sin verte, Hobie! —lo saludó SeokJin con una amplia sonrisa, tomando lugar en la silla libre a su lado.

—Te extrañamos uno montón —confesó el de cabello negro.

—Y yo a ustedes chicos —alcanzó a pronunciar con sinceridad, antes de que a la distancia lograra divisar una silueta familiar.

Jeon JungKook se aproximaba con pasos lentos, fue fácil reconocerlo porque estaba todo vestido de negro, resaltando sobre manera. Desde sus zapatos hasta su tapa bocas, con su cabello negro azabache bastante largo y despelucado, además de esos tatuajes ya curados en su mano derecha subiendo hasta perderse bajo la manga lagar de su camisa. En el instante en que se plantó frente a ellos con una mirada inocente, todos se pusieron en pie de un salto con sus ojos fuera de sus orbitas.

—¡¿Qué demonios?!

—¿Qué pasó con nuestro Kookie? —preguntó Hoseok estupefacto, porque aquel cambio tan radical ni la agencia, ni mucho menos las fans se lo tomarían de buena manera.

—Solo quería cambiar un poco. Para ser sincero, me siento genial, así como estoy.

—Ya no eres nuestro bebé —masculló TaeHyung sin lograr borrar esa expresión de sorpresa.

—Soy todo un hombre, Hyung —asintió el más alto.

—Te luce —admitió Hoseok con una pequeña sonrisa, que ocultaba tras el cubre bocas. Después de todo, eran las elecciones de JungKook, y si de esa manera se sentía cómodo, no podía hacer más que apoyarlo.

Para sus ojos el menor era demasiado valiente, tenía perforaciones y tatuajes, mientras que él a duras penas soportaba las inyecciones, a veces deseaba ser así de arriesgado, olvidar el miedo para siempre, y solo hacer cosas que se le antojaran sin remordimientos. Pero una parte de su fuero interno le decía que no era solo un arrebato del menor, aquella locura tenía un tras fondo más grande, ya que sabía lo mucho que JungKook estaba sufriendo por su ruptura.

Lee GaHyeon, la chica a la que realmente había amado, lo había terminado hacía tres meses atrás con la excusa de que no tenían tiempo suficiente en sus agendas como para ser pareja. Luego de eso, JungKook había cambiado demasiado, aparentaba ser muy rudo, como si por sobre todas las cosas intentará no sentir absolutamente nada. Y eso era porque se rumoraba que GaHyeon ya tenía una nueva pareja, entretanto JungKook seguía en su proceso de superarla, sin mucho éxito.

Hoseok lograba percibir en su actitud cuan mal se sentía por todo lo que estaba ocurriendo, pero no había mucho que pudiera hacer al respecto, JungKook se había guardado sus pensamientos para sí mismo, y tratar de indagar en el tema, no le parecía lo más adecuado, además para Hoseok, cada persona tiene sus propios duelos y debía enfrentarlos a su manera, obviamente, JungKook podía confiar en él para lo que necesitara, pero si no lo había hecho durante todo ese tiempo, lo más seguro es que estuviera lidiando con sus sentimientos a su manera, en total silencio.

—Vuelo número 62728B, con destino a Los Ángeles —anunciaron por los parlantes de la sala.

—Es el nuestro —murmuró Hoseok leyendo mentalmente el tiquete en sus manos. De inmediato, tomó su equipaje, un bolso mediano donde llevaba su portátil y unos audífonos.

El de cabello café con mechones rubios, caminó tras el montón de personas que se aglomeraban en la entrada al pasillo que los conduciría al avión, a su espalda sus amigos le seguían entre parloteos, en más de una ocasión escuchó las carcajadas de SeokJin, quien no dejaba de bromear con JungKook y TaeHyung. Luego de entregar su Check-in, y el tiquete, esperó en el interior a que sus amigos lo alcanzaran, para juntos buscar sus puestos en el acogedor interior del avión.

SeokJin y TaeHyung fueron los primeros en encontrar sus lugares, un poco apartados de los asientos que compartirían JungKook y Hoseok, para este ultimo era un alivio, que fuera el menor quien lo acompañara porque no deseaba estar a solas con algún desconocido, ya que había tenido la desgracia de encontrarse con muchas acosadoras, y definitivamente no deseaba repetir esas experiencias.

—Será un viaje muy largo —farfulló Hoseok con algo de arrepentimiento, sus amigos habían elegido seguirlo por el camino más largo para llegar a Hawái. Haciendo escala en Los Ángeles por él, ya que no podrían estar en las grabaciones de su video musical, así que era lo mínimo que podían hacer para darle apoyo, y acto seguido continuarían a su destino, aproximadamente más de 18 horas de viaje. Una completa odisea.

En Los Ángeles Hoseok haría una parada por unos cuantos días, mientras los otros tres seguirían hasta Honolulu. Donde la despedida de soltero de los futuros esposos sería la primera bienvenida, quizás se lo perdería, pero no tenía más opciones para sacar su música o para grabar ese video tan importante, dado que era el único espacio libre de Becky.

—Lo sé —suspiró el menor, quitándose su cubrebocas, dado que le dificultaba el respirar. Al chico no le importó en lo más mínimo las miradas de asombro de las personas sentadas al otro lado del pasillo, y afortunadamente, estas tampoco se animaron a interrumpirlo, por una foto o un autógrafo.

Hoseok lo imitó segundos más tarde, al ver que los demás pasajeros no los molestarían, respirando profundamente, sacó su celular para revisar sus redes sociales, y se quedó hecho de piedra al ver el escandalo que estaba rondando por todo Twitter. Un video de Jimin en Francia, en una discoteca, algo borracho, jugando con varios amigos, o eso parecía.

—Jimin me habló sobre eso, estaba algo deprimido —le informó JungKook en un hilo de voz, dado que no deseaba que nadie más aparte de Hoseok le escuchara—. Alguno de los amigos con los que viajó se les dio por difundir información privada, me dijo que los mandó a todos a la mierda, así fuera uno solo el que se atrevió a traicionar su confianza, era mejor alejarlos a todos. Se lo merecen. Dañaron por completo las vacaciones de Jimin. ¿Te imaginas que hubieran dicho a la prensa sobre su relación con Rosé? ¡Estaríamos ahorita en una jodida reunión con los medios de comunicación y la agencia! ¡Que mierda! ¡Son unos hijos de puta!

—Ya no podemos confiar ni en nuestra sombra.

—Es mejor no confiar en nadie fuera de nosotros, todos son unos malditos interesados —refunfuñó el de cabello azabache, antes de cruzarse de brazos con desagrado.

—Supongo que debemos ser más cuidadosos con lo que hacemos de ahora en adelante.

—¿Todavía más? —bufó hastiado del tema. Odiaba sobre todas las cosas tener que vivir controlando sus acciones, y emociones. Como si tuviera que ser perfecto—, hablemos de otra cosa, ya me siento irritado con este asunto —y como si fuera por arte de magia, le sonrió de oreja a oreja para preguntarle—: ¿Quieres escuchar las canciones que produje en estás vacaciones, Hyung?

—Si.

—Creo que una de ellas estará en el nuevo álbum, o no sé si dejarlas para mi mixtape. Tengo que hablar con Bang PD, sé que las amará —dijo convencido, entretanto rebuscaba en los bolsillos de su pantalón su celular, al encontrarlo le extendió uno de sus audífonos al mayor, y este se lo colocó lentamente en su oreja. JungKook algo emocionado porque escucharan lo que él consideraba una obra maestra, le dio reproducir a la primera canción que tenía guardada en sus carpetas, sin un nombre.

 

A los 24, siento como si hubiera crecido más rápido que nadie

Mi vida ha sido una película todo el tiempo

Corro a dónde amanece cada noche

Es como si estuviera en el mañana de alguien más

Soy el niño que encontró el mundo muy grande

 

—Me gusta, suena tan profunda, pero sin ser demasiado triste. Solo es una canción donde por todos lados grita Jeon JungKook.

—Algunas de mis canciones tienen ritmos divertidos, o eso intento, siento que hay suficientes canciones tristes en este mundo, pero a veces simplemente siento que necesito desahogarme, tengo tantas cosas en mi cabeza, que las letras terminan siendo muy deprimentes… —confesó con su mirada clavada en el semblante apacible de Hoseok, quien no dejaba de sonreírle y mover su cabeza al ritmo suave de la melodía.

—Esta bien, a las fans les encantará. Mientras la canción tenga tu autentica esencia es suficiente. No importa si es feliz o triste.

—Gracias —sonrió con genuina alegría, después de un largo tiempo, finalmente el mayor notaba que los ojos del contrario brillaban sinceramente felices. Y no apagados como en los últimos meses—. Quisiera ir contigo a las grabaciones, Becky G se ve como una chica preciosa, que definitivamente me encantaría conocer —le comentó sin apartar su mirada.   

—¿No te comprometiste con NamJoon y YoonGi para ayudarles con la música de la fiesta?

—Por eso mismo dije que me gustaría, quiero llorar —soltó un pequeño puchero, que hizo reír a Hoseok a carcajadas.

—Prometo llamarte cuando este con ella para que al menos le digas hola.

—¡Gracias, Hyung, eres el mejor! —canturreó desbordando dicha al escuchar esa promesa, y probablemente le hubiera abrazado de no ser porque en aquellos asientos le quedaba algo incomodo el siquiera moverse un ápice, además de que se enredarían con el cable de los audífonos, por lo que, permitió que Hoseok continuara escuchando su música en total calma.

 

No sé qué hacer, ¿estoy viviendo esto de la manera correcta?

¿Por qué estoy solo en un tiempo y espacio diferente?

Oh, no puedo llamarte, no puedo sostenerte

Oh, no puedo

 

 

Jimin dormía plácidamente en aquella incómoda silla del avión, a su lado Park ChaeYoung o Rosé como la llamaban algunos de sus más cercanos amigos, lo observaba en silencio. Asegurándose de que estuviera completamente dormido, agitó una de sus manos frente a su rostro y al notar que su novio ni se inmutaba, se puso en pie con suma delicadeza y se alejó con pasos rápidos, dirigiéndose al baño, donde se encerró con seguro.

Sentía su corazón latiendo como loco, estaba traicionando la confianza de la persona que había sido su pareja durante años, ese quien le había dado todo, su casa, su carro, sus cosas más valiosas, incluso estaba violando su contrato de confidencialidad que había firmado antes de iniciar oficialmente aquella relación con Jimin, pero el padre de este y su abogado le habían insistido a pesar de no sentirse cómoda con ello, sin embargo, en esos instantes ya nada le importaba.

No era la primera vez que filtraba cosas de Jimin, de su vida privada para ser más específicos. Casi la descubre con su video en el bar de Francia, pero este no le dio tanta importancia a pesar de recibir montones de regaños por llamada por parte de la agencia, e incluso lo consoló cuando él le dijo decepcionado lo que sentía por el engaño de sus amigos, porque ya no podía creer en nadie más que ella. Y aunque se sintió un poco mal por su novio, no era tan grave, después de todo a la gente se le olvidaría pronto, mientras ella se llenaba los bolsillos de dinero.

Como era habitual, se estaba tomando el tiempo necesario para revisar el montón de mensajes que le había enviado sus fuentes más allegadas, podría decirse que era bastante cercana a las fanáticas obsesivas de todo BTS, por ello, leía cada reporte que le daban sobre cada paso de los chicos, para su mala suerte, distribuir cosas de su novio no era suficiente, necesitaba mucho más. Y la gente confiaba ciegamente en ella, ¿quién iba a imaginarse que la novia de casi toda la vida de Park Jimin sería capaz de algo así? ¡Nadie!

Al acabar de inspeccionar hasta el más mínimo detalle de cada imagen, sin encontrar algo que le fuera de utilidad, salió de la conversación, para hallar un mensaje de la dueña de aquel local de tatuajes reconocido, donde Jimin se había trazado su arte en las costillas, junto con un tatuaje de pareja en su espalda que compartía con ella, la mujer ahora era una amiga bastante cercana, quien le comentaba emocionada que JungKook se había tatuado con ella varias semanas atrás, gracias a la recomendación de Jimin, y para su sorpresa habían pasado una larga noche de copas y sexo. Y no estaba muy segura de si la mujer era estúpida, o buscaba difundir el chisme para que estallara cuanto antes, pero le había enviado imágenes bastante comprometedoras.

De inmediato, ChaeYoung sonrió ampliamente, porque aquello era lo que necesitaba, respirando lentamente, llevó uno de sus mechones rubios tras la oreja y sin pensárselo dos veces, le envió la información completa, a aquella periodista de chismes que le daba dinero a cambio de buena información, claramente debía tener evidencias creíbles, y todo lo que tenia ahora en su poder era más que suficiente.

 

Reportera Kim JiSoo.

Esto está muy interesante, buen trabajo, Rosé.

Te acabas de ganar un buen monto de dinero.

Park ChaeYoung.

Te enviaré más cuando deposites en mi cuenta.

 

Reportera Kim JiSoo.

Lo tendrás esta misma noche.

Ten mucho cuidado con lo que haces, no sea que termines en problemas. Cuídate mucho porque sin ti, no tendríamos estas exclusivas.

 

Park ChaeYoung.

Yo sé como cuidarme.

 

Tras unos segundos borró todas las conversaciones que podían ser una evidencia, y guardó su celular en el bolsillo de su chaqueta. Mordiendo su labio inferior, dirigió una mirada a aquel reflejo del espejo, donde podía ver su imagen algo apagada, dado que muy en el fondo sabia que no estaba haciendo algo correcto, estaba pisoteando los años junto a Jimin, su confianza, su amor, así como el cariño de todos los chicos del grupo, quienes la habían recibido de una manera muy agradable, como si fuera parte de esa familia.

Pero cuando veía la cantidad de dinero que cargaba en su cuenta de ahorros, todo pasaba a un segundo plano. Necesitaba su propio dinero, se había acostumbrado a que Jimin le diera absolutamente todo, y dado que, muchas de sus cosas no estaban ni a su nombre, sino al de Jimin o el de su suegro, no podía vivir tranquila, sentía que en algún momento su suegro obligaría a Jimin a  dejarla por alguien que fuera de su agrado, ya que el mayor en realidad la detestaba, y necesitaba con creces no quedarse sin nada, así tuviera que exprimir hasta la última gota, haría lo imposible por conseguir más cosas privadas, a veces no era suficiente con fotos, o videos, por lo que, estaba pensando seriamente en vender ropa que Jimin ya no usara. Pero, valía la pena porque la gente se enloquecía con ello, dado que BTS eran el grupo del momento, y siempre tenía la cuartada perfecta, nunca sabrían que era ella.

Porque Rosé, era un ángel, que, con esa expresión perfecta, y esos ojos brillantes, solo demostraba inocencia. Aunque la realidad, es que, bajo toda esa piel, solo había una serpiente venenosa que deseaba más y más.

 

 

Faltaban exactamente tres días para su boda, y los nervios ya comenzaban a sentirse a flor de piel, más porque poco a poco los invitados y familiares habían empezado a llegar, hospedándose en aquel hotel privado que habían alquilado solo para esa ocasión, el precio era exorbitante, había salido casi por un ojo de la cara, pero lo valía si deseaban que todo fuera lo más intimo posible, y no se esparciera el rumor a la prensa, lo que menos deseaban era que su matrimonio, junto con su carrera artística se viera afectado por ser pareja, eso solo sucedería en sus peores pesadillas, por lo que, intentaban en lo posible ser sumamente cuidadosos.

Jimin junto con su novia Park ChaeYoung fueron los penúltimos en llegar, seguidos de JungKook, TaeHyung y SeokJin. Hoseok se tardaría un poco más, pero era algo que ya sabían, así que la noche siguiente a su llegada, todos los invitados se reunieron en las afueras del hotel donde el mar cristalino tocaba constantemente la arena, la brisa cálida los envolvía, meciendo de vez en cuando las hojas de las palmeras. Todos estaban vestidos de blanco, e incluso JungKook por primera vez vestía algo que no fuera negro, el menor estaba tocando música junto con el dj que habían contratado, SeokJin y TaeHyung bebían como dos locos junto a la fogata que habían montado los del hotel, entretanto Jimin y Rosé no dejaban de bailar en la pista, junto a los demás. Era una noche agradable y sencillamente perfecta.

NamJoon mantenía su frente pegada a la del mas bajo, bailando lentamente sin importarles un bledo seguir el ritmo de la alocada música, ellos estaban en su propia burbuja personal. Sus miradas no se despegaban, al igual que sus cuerpos, de tanto en tanto se besaban de manera lenta y pausada, disfrutando de cada pequeño segundo y respiro.

—En pocas horas serás el futuro señor Min —bromeó YoonGi.

—No sabes lo ansioso que me siento de ser finalmente tu esposo —susurró NamJoon, mientras el más bajo acariciaba sus cabellos castaños con sus dedos, analizándolo de tal manera embelesada que NamJoon sentía que todo su cuerpo se llenaba de una desgarradora electricidad.

—Para la eternidad, sin importar nada, solo llenos de felicidad y muchas metas por cumplir juntos.

—En esta vida y también para la próxima, seremos tu y yo —concordó NamJoon, para acto seguido darle un suave beso en esos labios rosáceos que tanto lo enloquecían.

—Y no te olvides de Holly —le recordó, Holly, era una perrita de unos 8 años, de pelaje marrón, que habían adoptado hacia muy poco, con las intenciones de llenarla de amor, dado que la casa en la que vivirían los dos solos de ahora en adelante, era demasiado grande, y un animalito que buscaba hogar era lo que necesitaban para no sentirse tan solos.

—Tú, yo, Holly y los futuros integrantes de esta familia.

YoonGi sonrió de oreja a oreja, dejando al descubierto sus blancos dientes y sus rosadas encías, se notaba que estaba repleto de dicha, porque a decir verdad no podía existir un momento más feliz en su vida, y nada podría arruinarlo. Así que, dejándose llevar por todas las emociones, se puso de puntitas para besar al menor con más vehemencia, a medidas que se abrazaban con más fuerza, sintiendo el calor del contrario sobre la ropa.


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