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Grow Up; vkook por SomeshitPink

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Notas del fanfic:

La historia se encuentra también en wattpad, con el mismo nombre y bajo el mismo pseudónimo :D

 

 

Kim Taehyung solía referirse a sí mismo como una persona responsable, amable y exitosa, —muy, muy, muy, muy, muy, muy exitosa—, pero también humilde; era un ser de luz que llegaba a la vida de los demás para llenarlas de felicidad y prosperidad, su abuelita se lo repetía con frecuencia mientras lo llenaba de dulces hechos en casa, con todo el amor del mundo mientras él se dejaba querer y mimar. 

 

Taehyung sabía bien que estaba en el mejor momento de su vida: tenía veintipocos años, un título universitario, el mejor trabajo de medio tiempo que había podido conseguir, y un negocio —bastante rentable— en el que vendía mercancía original y autografiada por la mismísima Kim Taeyeon, y el resto de Girls Generation.

 

Transpiraba éxito, y el éxito olía al pequeño perfume gucci, que su hermana Jisook le había regalado años atrás. 

 

Y con ese pensamiento de éxito en mente, jamás dejaría que sus mejores años se desperdiciaran; sabía que toda su vida trabajaría, pero no tendría veintitantos por siempre, le gustaba asistir a fiestas todos los fines de semana, con su buen amigo Jiyong; y comía cuanto podía, agradecido con el de arriba por no engordar. Si quería triunfar en cualquier aspecto de su vida, tenía que hacerlo también en los demás. 

 

No tenía mucho por lo que preocuparse. Nada le faltaba, tenía un amplio departamento, comida a por montones, televisión por cable y todas las plataformas de streaming, además de que había ahorrado lo suficiente para comprarse una Nintendo Switch. 

 

También tenía una bendición, una pequeña tortuga —su princesita y única responsabilidad—, llamada Jinnie en honor a su hermano mayor. La había ganado en la feria estatal de Daegu y, desde hace cinco años, se habían vuelto inseparables, demostrándole a todos que tenía la capacidad para mantenerla viva.

 

Jinnie siempre había estado ahí para él, cuando iba a la universidad ella era la única que lo acompañaba a estudiar todas las noches; era su fuente de inspiración para los planos y diseños que entregaba como proyectos finales; y había sido el único miembro de su familia, además de su abuelita, que había accedido a tomarse una foto con él durante su graduación, incluso le había conseguido un pequeño birrete para poder tomarse la foto del anuario juntos.  

 

Era una lástima que algo tan hermoso y bonito como su preciosísima Jinnie, le molestara tanto a su hermano mayor, con quien vivía y quien era el encargado de pagar cada gasto de Taehyung, por más absurdo que este fuera. 

 

Taehyung era el mejor hermano menor del mundo, y Seokjin era… un tanto aguafiestas, el menor de los Kim jamás se lo decía por miedo a lastimar las inexistentes emociones de su hermano mayor, pero estaba frustrado de que su hyung no apreciara las pequeñas acciones que tenía con él, como mantener limpio el refrigerador y mantener aseada la pecerita de su tortuga.

 

Kim Seokjin jamás veía las cosas positivas que Kim Taehyung tenía, como su cabello o su talento con el saxofón.  

 

La mayor parte del tiempo se la pasaba reclamando y regañando al más joven por cualquier nimiedad: que si Taehyung dejaba su ropa interior —un poco rota del elástico— en la sala; que si había abierto la Nutella y la había dejado secar; que si la pequeña Jinnie se había metido en la ducha con Yongsun y la había asustado; que si no tenía intenciones de conseguir un buen trabajo…

 

¡Claro que Taehyung tenía un buen trabajo! Y era el mejor del mundo, solo que Seokjin era un pesado con una frente llena de arrugas por fruncir demasiado el ceño. Si se había ido de la casa de sus padres, para vivir con Seokjin y su novia, era porque Taehyung no quería que lo estuvieran regañando por cualquier cosa que hacía o no hacía. 

 

Su hermano había resultado peor que sus padres y el grano en el culo que era su hermanita Dahyun; pero Taehyung era afortunado, porque su hyung no se atrevía a echarlo del departamento, hiciera tanto desorden como él quisiera… hasta ese fatídico día en el que Seokjin casi pisó a la pequeña Jinnie. 

 

Taehyung no admitiría que Jinnie se le había escapado por estar más al pendiente del nuevo capítulo del webtoon de Mewvengers, dibujado por su poderosísimo Agust D, que de la tortuga.

 

La cosita verde con patas había ideado un plan para escapar de su pecerita y escabullirse por la puerta abierta del cuarto de Taehyung; merodeó por un rato entre los sillones, buscando comida —Taehyung dejaba caer las palomitas de maíz y no las limpiaba—, hasta que, con el estómago lleno, había decidido regresar al cuarto de su dueño.

 

El problema con la tortuguita era su velocidad, incluso para ser un animal lento, era muchísimo más lenta que el promedio de su especie. Para cuando Seokjin había terminado de doblar la ropa de Yongsun y dirigirse hacia la habitación que compartían, Jinnie se le atravesó y, para no pisar al animalito, había sacrificado la ropa y a sí mismo, cayendo de cara contra el piso.

 

Por supuesto que Taehyung había oído el golpe que se había dado su hyung, pero había decidido ignorarlo, Seokjin estaba grandecito, podía cuidarse solo. 

 

Pero entonces oyó los gritos de su hermano mayor, maldiciendo todo lo maldecible, entre rapeando (como cada que se enojaba) y balbuceando.

 

—¡Kim Taehyung!

 

Se oía bastante enfadado, el más joven estaba seguro de que incluso su rostro se había puesto rojo y una venita saltaba en su frente. Pero lo ignoró.

 

Seokjin lo llamó una vez más. Pero Taehyung volvió a ignorarlo. 

 

—¡Te estoy hablando, Kim Taehyung! —Seokjin gritó una vez más, entrando al cuarto de su hermano menor, con la bonita Jinnie entre sus manos. Estaba hecho furia, pero el más joven ni siquiera lo había volteado a ver— ¡No puedes dejar que Donatella ande por ahí en la casa! ¡Pude haberla pisado!

 

¿Donatella? ¿Le había llamado Donatella a su hija?

 

Oh no, eso sí que no. 

 

Taehyung finalmente despegó su mirada del celular, frunciendo el ceño al voltear a ver a su hermano mayor, no estaba enojado, pero sí molesto. Se levantó de su cama, con la intención de recuperar a Jinnie. 

 

—Se llama Jinnie, hyung —dijo con la voz calmada, no tenía intenciones de elevarla después de ver el enojo de Seokjin. Extendió la mano, pidiendo que su hermano le devolviera a Jinnie, la pequeña tortuga estaba desesperada moviendo sus patitas entre las manos del mayor.   

 

—¡Me vale tres hectáreas de...! —Se calmó, soltando un suspiro, no quería pelear con Taehyung, pero su hermano no podía seguir haciendo lo que quisiera cuando quisiera—. No puedes dejarla sin cuidado Taehyung, tienes que ser más responsable, ¿recuerdas que lloraste la última vez que se perdió? ¡Yongsun la encontró debajo de tu ropa sucia!

 

Seokjin no era tan cruel, sabía que la tortuguita estaba desesperada por ser libre, así que dejó a Donat… a Jinnie en su pecerita decorada con sirenas pelirrojas, porque Taehyung era fan de Disney (también él, pero no era el momento de los quemones).

 

—¡Soy responsable, hyung! —exclamó, sintiendo sus mejillas arder y sus ojos picar ante el recuerdo de haber perdido al amorcito de su vida por dos horas—, además no lloré, solo se me limpiaron los ojos…

 

—Taehyung...

 

El aludido desvió la mirada, sin querer enfrentar los ojos preocupados de su hermano mayor, que lo miraban con lástima escondida bajo sus pestañas caídas. Maldito aguafiestas...

 

El más joven se dejó caer nuevamente sobre su cama, con los labios firmemente apretados ante la impotencia que sentía, sabía que no podía gritarle a Seokjin si quería evitarse problemas más adelante, pero contener tanta frustración —porque le estresaba que su hermano se metiera en su vida—, le hacía tener agruras y malestares estomacales por la noche. 

 

Estuvo a punto de pedirle a su hyung que se marchara de su habitación, pero vio la expresión de culpa que tenía Seokjin, y no supo cómo actuar. ¿Qué mierda le pasaba a ese hyung tonto?

 

El más alto, con expresión afligida, se sentó a su lado; Seokjin se dedicó a mirar con desaprobación la habitación de Taehyung, todo ahí era un desastre: la cama a medio tender, su ropa hecha bola sobre la silla del escritorio, y había un cartón de pizza por ahí, al lado de la pobre Donatella. Dio un rápido vistazo a su hermano menor, Taehyung era guapo —no más que él—, pero siempre vestía con ropa como de vagabundo, con sus chanclitas negras y playeras dos tallas más grandes. 

 

Suspiró, sabiendo que su hermano era así no solo por la culpa de sus padres, o por los mimos desmedidos de la abuela Kim, sino por él mismo. Seokjin había permitido por mucho tiempo que Taehyung hiciera lo que quisiera, sin tener consecuencias por sus acciones. 

 

Pero no más. Seokjin ya tenía suficiente. 

 

Taehyung se quedó en silencio hasta que su hermano finalmente se paró de su cama, soltando un largo suspiro que no significaba nada bueno para el menor. Seokjin caminó en silencio hasta la puerta de la habitación, donde se dio media vuelta y, con una expresión vacía, le dijo:

 

—Taehyung, no puedes seguir así si quieres vivir aquí. 

 

Algo en el pecho del joven se apretó (tal vez eran las agruras que la “discusión” le habían ocasionado), su boca supo amarga y sintió que su rostro perdía un poco el color.

 

—¿Cómo así? —preguntó, sin sentir fuerza en sus piernas para poder levantarse de la cama.

 

—Tienes 24 años, Taehyung. No puedes seguir viviendo así —señaló toda su habitación—. También tienes un título, deberías conseguir un trabajo y ayudarnos a Yongsun y a mí con la casa.

 

—Tengo un trabajo, hyung —Taehyung finalmente se paró de la cama, recuperando su ceño fruncido ante la molestia que las palabras de Seokjin habían ocasionado en él.

 

—Pararte de jueves a domingo, en una esquina y esperar a que alguien te dé dinero no es un trabajo, Kim Taehyung —Seokjin comenzó a subir el tono de su voz, dando un paso hacia Taehyung.

 

—Sí es un trabajo —retó, mirándolo de manera dura mientras se cruzaba de brazos.

 

—¡No lo es! —gritó, haciendo que el menor rompiera con esa faceta de rudeza que trataba de demostrar— Deja de comportarte como un adolescente y sé responsable por una vez en la vida, Taehyung ¡No voy a mantenerte para siempre! 

 

Taehyung se quedó en silencio, parpadeó un par de veces sintiendo el ardor en sus ojos, no le daría el gusto a Seokjin de verlo llorar, pero sí había sentido un nudo en la garganta ante la expresión dura y enojada de su hermano mayor, pocas veces lo había visto así, pues Seokjin y sus dos hermanas mayores siempre se habían dedicado a consentir al pequeño Kim Taehyung. 

 

—Vete a la mierda, Seokjin —le susurró, haciendo que la expresión de Jin se descompusiera en una mueca anonadada. 

 

El menor le golpeó el hombro antes de dirigirse hacia la puerta de la habitación, pasando de largo por Seokjin. Tomó un maletín que tenía ya preparado, y su celular que llevaba un rato recibiendo notificaciones de su amigo Jiyoung, comenzó a caminar hacia la puerta del departamento.

 

—¡Tienes una semana para conseguir un trabajo de verdad o te vas de mi casa!

 

Fue lo último que escuchó antes de dar un portazo y marcharse de aquel lugar.

 

Seokjin, visiblemente frustrado, revolvió su cabello y salió del cochinero que era el cuarto de su hermano menor. Hablaría con sus hermanas mayores y con sus padres sobre lo que acababa de pasar con Taehyung, pero antes le daría de comer camaroncitos a Donatella, la tortuguita no tenía culpa de nada. 

 

Soltó un bufido cuando pudo escuchar bien la voz de Taehyung diciéndole que no le llamara así a su bendición, porque el nombre de Jinnie había sido escogido con amor.

 

—Amor y una mierda, Taehyung —susurró para sí mismo, cerrando la puerta de la habitación.

 

La pobre Donat… 

 

La pobre Jinnie se quedó ansiosa en su pecera por tanto griterío, sintiendo pena por su papá y por ella misma, ella sabía tan bien como Taehyung que si Jin los echaba, no tenían a dónde más ir.

 


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