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Destino por Iztaxochitl

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Notas del fanfic:

Nuevo fanfic!!!!

Mucha emoción!!!

 

Espero que les guste mucho, lo disfruten y les encante tanto como a mí.

 

Recuerden: 

Quejas

Sugerencias

Tomatazos

Chistes

O cualquier comentario

 

Todo a los reviews!

 

 

Lindo día para todos!!!

 

Disclaimer: Yugi oh! como franquicia, y todos sus personajes, pertenecen a su creador. Yo solo los uso para divertirme y hacer pasar un buen rato a alguien más, sin intenciones de lucro en lo más mínimo.

Notas del capitulo:

Este es tan solo el inicio. Como un prólogo. Por eso es tan corto.

A medida que la historia avance, crecerá el tamaño de los capítulos.

A disfrutar!!

 

 

 2:00 p.m.


 


El CEO de Kaiba Corp, Seto Kaiba, se encontraba tecleando sin cesar su laptop, resolviendo problemas, situaciones, y descargando toda su creatividad en algo novedoso para la industria.


 


Con sus 20 años recién cumplidos, tenía la plena capacidad de encargarse él solo de su empresa, de su hermanito y de su vida. Tan solo hacía unos pocos días que se había vuelto el dueño mayoritario de K.C.


 


Era frío y calculador. Tenía que serlo si quería destacar en el mercado financiero, pues cualquiera con poco temple podía ser aplastado con facilidad por gente con más experiencia.


 


Y con su relativamente corta edad, y ayudado a su gran coeficiente intelectual y una educación financiera de excelente calidad, era el dueño y señor de su rubro en el mercado.


 


Con una empresa dedicada al entretenimiento, estaba a la vanguardia gracias a sus novedosos inventos y a las excelentes decisiones, siempre tomadas por él mismo. De hecho, se podía decir que era él quien marcaba la vanguardia.


 


Y siendo tan inteligente como era él, no podía darse el lujo de basar las decisiones en la opinión de nadie más. Tenía a una sola persona que lo aconsejaba, a quien consideraba su mano derecha. Y era al único que escuchaba cuando se trataba de negociaciones.


 


Yami Atemu era ese en quien confiaba. Un chico de 22 años quien a pesar de no ser muy alto, mostraba gran confianza en si mismo. Su extraña apariencia llamaba la atención por donde iba, pero él no se mostraba intimidado por ello.


Al contrario, hasta parecía que le gustaba ser el centro de atención en ciertas ocasiones.


 


Y fue él quien entró a la oficina de Seto.


 


-Jefe, vengo a traerte lo que me pediste- Yami solía tener una actitud algo arrogante, pero bajo de esa máscara, era buena persona.


 


Seto detuvo su teclear y levantó la vista.


 


-¿Para eso me interrumpes? Solo déjalos ahí- el castaño de ojos azules se recargó en su silla, cerrando los ojos y masajeando sus sienes, tratando así de aminorar la punzada que le dio en la cabeza.


 


-¿Estás bien? Por que no lo pareces- El de cabello raro y de tres colores se acercó, y dejó los documentos en el escritorio frente a él.


 


-Lo estaré. Ahora tengo que terminar esto para la reunión de mañana. Es información importante para reunirnos con Miyamoto- el ojiazul seguía con los ojos cerrados, y el más bajito solo suspiró.


 


-Solo no te excedas. A Mokuba no le gustaría para nada que algo te sucediera por exceso de trabajo- Seto abrió sus azules ojos para hacer contacto con los de su empleado.


 


-Creo que me armaría un buen escándalo- ambos adultos dejaron salir una suave risa, que fue interrumpida por el teléfono celular de Yami. Lo sacó del bolsillo y se dispuso a contestar.


 


Era su vecino y fue una llamada breve.


 


-¿Todo bien?- Kaiba podía ser frío, pero tenía atenciones con quienes le importaban.


 


-Nada que no tenga solución, lo atenderé al llegar a casa. En fin, seguiré con lo mío- el castaño solo asintió y volvió teclear en su laptop.


 


Yami retomó su camino hacia la salida, pero fue interrumpido de nuevo por su celular.


 


-Vaya, que vecino más molesto- el CEO de KC se burló mientras retomaba su trabajo. Pero no, esta vez no era el vecino del tricolor.


Yami vio extrañado un número desconocido en la pantalla de su móvil.


 


Por un momento hasta dudó en contestar, pero lo desechó y contestó con seguridad.


 


-Atemu al habla- al otro lado del teléfono solo escuchaba una respiración muy agitada, y voces distorsionadas.


 


-Yami! Ayúdame!- el grito desconcertó al mayor. Se quedó congelado ante la expresión que acababa de escuchar, y un escalofrío recorrió toda su espalda.


 


Por un momento no pudo reconocer la voz, aunque sabía que era super familiar para él.


 


-Quién habla?- la evidente urgencia en la voz del tricolor llamó la atención de su jefe, quien detuvo su tecleo para levantar la vista y tratar de verificar que estaba sucediendo.


 


-Yami! Soy yo, Mokuba! Necesito ayuda!- la voz del pequeño Kaiba se escuchaba en total alarma, y eso preocupó a Yami.


-Qué sucedió?- con toda intención, Yami evitó decir el nombre del adolescente para no alarmar a Seto, el cual tenía toda su atención en su asistente.


 


-Un accidente! Fue mi culpa! Iba distraído, yo... él se atravesó, y me empujó...- La voz del chibi estaba rota, era evidente que estaba llorando. Atemu tuvo que hacer un esfuerzo para pensar con la cabeza fría y no estallar en gritos y preguntas.


 


-Dime donde estas- fue una orden, no una pregunta.


 


-Estoy a unas 2 cuadras del colegio, hacia el norte. Necesito ayuda Yami! Y rápido!- La desesperación del pelinegro era más que evidente, por lo que supo que debía moverse rápido.


 


-Voy para allá, no te muevas- sin esperar una respuesta colgó la llamada, cerró los ojos y se dio unos segundos para pensar.


Entonces emprendió carrera hacia la puerta.


Seto solo lo observaba. Sabía a la perfección que si Atemu estaba perdiendo la compostura de esa manera, era por que algo grave había sucedido. Y no tenía la más mínima intención de inmiscuirse en algo que él creía que no era su asunto.


 


-Era Mokuba. Algo grave sucedió y no se que fue. Vamos- el tricolor no tuvo que decir una sola palabra más. Salió de la oficina seguido por el preocupado empresario.


 


Al llegar al elevador, ambos estaban impacientes. Fue el turno del tricolor de cerrar los ojos y masajear las sienes.


 


-¿Qué es lo que sabes?- la voz del CEO era fría y dura, y aún así, Atemu sabía con seguridad que era solo una fachada para tapar toda la preocupación que sentía.


 


-No mucho. Sonaba muy perturbado y parecía que había habido un accidente. Me dijo que está a 2 cuadras al norte del colegio- en ese momento el elevador se detuvo, y el castaño tomó la delantera.


El tricolor pensaba que dirigirían con el chofer, pero Seto tenía otros planes.


 


-Vámonos en la ducatti, será más rápido así- el bajito denotó su incomodidad ante tal decisión.


 


-¿Estás seguro de que puedes conducir en estas condiciones?- el CEO se detuvo y lo volteó a ver directo a los ojos.


 


-Mi hermanito está en una situación adversa y necesita de nuestra ayuda. No pienso accidentarme y dejarlo sin mi ayuda- la seguridad en la voz de Kaiba fue tal, que de inmediato el tricolor se tranquilizó y prosiguió a ponerse las protecciones y subirse a la motocicleta.


 


En menos de 2 minutos, Seto Kaiba manejaba con habilidad por entre los vehículos, con cuidado y precaución, pero con velocidad considerable.


 


Yami en la parte de atrás solo esperaba que no fueran ellos los que fueran a necesitar atención médica.

Notas finales:

Hermoso día!

Linda noche!

 

 

Gracias por acompañarme en esta nueva locura!


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