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Secretos de Hogwarts por Luna Levoh

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Todo parecía indicar que aquel nuevo año sería diferente, por lo menos así lo sentía cierto joven de cabellos oscuros. Aquellas vacaciones, sin saber por qué, habían sido un poco más agradables que las anteriores, parecía que los Dursley por fin estaban empezando a "humanizarse" un poco, al menos sus tíos habían dejado de verlo como un insecto, de hecho, ni siquiera lo miraban, eso era algo tranquilizante para el joven mago, por lo menos Harry ahora tenía más libertad para salir a la calle sin tener que dar tontas excusas a nadie y podía comer todo lo que quería en su habitación, sin más compañía que la de Hedwig.

Su primo también lo trataba como si fuera totalmente invisible, cada vez que se cruzaba con él, ni siquiera le dirigía la palabra, y cuando le pedía algo, rápidamente, sin importarle lo que fuera se lo daba, tal vez la verdadera razón de esto, se debía a que dentro de un año, Harry cumpliría la mayoría de edad y podría utilizar la magia libremente, por lo que su primo aterrado con esa idea, había decidido no darle motivos para que lo convirtiera en un cerdo, o peor aún, en una lombriz como siempre le había dicho que lo haría solo para que lo dejase de molestar. Todos esos días, se había respirado un ambiente de tranquilidad en aquella casa, Harry esperaba muy impaciente el día que regresaría a Hogwarts, tan solo faltaban dos semanas, solo dos para volver a ver a sus amigos, mientras tanto debía entretenerse con cualquier cosa, tenía tantas ganas de usar magia, pero debía contenerse, no quería que por una tontería lo expulsaran del colegio.

Aquella noche todo estaba despejado, la luna llena iluminaba el cielo nocturno y una brisa ligera entraba por la ventana de la habitación, en ese momento, una lechuza blanca entró y se posó suavemente sobre su cama.

- ¡Hedwig! - dijo alegremente, mientras le acariciaba la cabeza en señal de bienvenida.

Harry le quitó las cartas que había traído y empezó a verlas, la primera era lo que recibía de Hogwarts todos los años, la lista de libros y otras cosas, las otras dos restantes eran de sus amigos. El joven mago rápidamente empezó a abrirlas con cierta impaciencia, hace días que no sabía nada de ellos, que pensó que se habían olvidado de él. Harry tenía muchas ganas de saber que estaban haciendo en sus vacaciones, esperaba que le contaran todo, así por lo menos tendría en qué entretenerse, pero al desdoblar el primer pergamino se llevó cierta desilusión, la carta de Hermione era muy corta, realmente por un momento, pensó que se había equivocado, pero no... lo único que decía era:

"Tengo que hablar contigo, por favor, has todo lo posible para ir a la casa de Ron, yo pasaré las últimas semanas ahí, es urgente, tienes que venir o de lo contrario terminaré cometiendo una locura"

Aquellas palabras lo pusieron nervioso, parecía como si su amiga hubiera escrito con mucha prisa aquello, la letras apenas se distinguían, realmente sospechó que algo grave había ocurrido, y pensando que la carta de Ron lo aclararía todo, la empezó a abrir rápidamente, pero se sorprendió al ver que era más corta que la de Hermione.

"Harry, mi madre quiere que pases las dos semanas aquí, el viernes a la medianoche mi padre ira a recogerte, ten lista tu escoba, ¡nos vemos!"

Aquello debía ser una broma, ¿qué rayos estaba pasando? Harry se sintió un poco enfadado con aquellos mensajes, pero la idea de ir a casa de Ron por dos semanas, lo hizo olvidar poco a poco ese detalle, no obstante, cuando llegara hablaría seriamente con los dos.

Una vez que llegó el viernes, Harry dejó una nota a los Dursley en la cocina y subió a su habitación, tan solo faltaban diez minutos para que dieran las doce, estaba tan impaciente por hablar con sus amigos que casi olvida llevar la jaula de Hedwig, ésta muy ofendida se echó a dormir ignorándolo totalmente.

- Señor Weasley - dijo Harry con una sonrisa cuando vio al hombre acercándose a él.

- Oh, Harry, no puedo creer que llegué puntual, pensé que me había equivocado de calle.

- Me alegra mucho verlo nuevamente.

- A mí también, pero mejor nos vamos de una vez, no vaya a ser que alguien nos vea. Rápido, súbete a tu escoba y sígueme.

Harry obedeció y mientras sujetaba la jaula de Hedwig, el señor Weasley hechizó el baúl donde tenía sus cosas para que los siguiera durante el vuelo.

Todo el camino de ida fue muy tranquilo y fue agradable sentir como la brisa nocturna le revolvía los cabellos, felizmente a esa hora, no había ni una sola persona en las calles, así que nadie se daría cuenta de ellos. Después de un rato volando, por fin aterrizaron en la madriguera, Harry se sentía tan animado por haber salido de la casa de sus tíos y más al ver a dos personas que lo esperaban en la puerta.

- ¡Harry!, ¡qué alegría verte! - dijo Hermione sonriendo.

- Por un momento pensamos que se habían perdido - dijo Ron frunciendo el ceño levemente.

- ¿Perdido?, eso jamás, además recuerda que tiene al mejor guía del mundo - dijo el señor Weasley mientras entraban a la casa.

Una vez que entraron, los tres jóvenes subieron por las escaleras sin hacer ruido. Realmente desde que Harry vio a sus amigos, supo que algo había sucedido entre ellos, tal vez una de sus clásicas peleas, porque Ron ni siquiera miraba a Hermione, y esta no le dirigía ni una sola palabra. Una vez que llegaron a los dormitorios, su amiga simplemente se despidió con un simple "hasta mañana" y entró a la habitación de Ginny, a Ron parecía no importarle aquella fría actitud, así que junto a Harry entró a su propio cuarto.

- Esto... ¿Sucede algo entre ustedes? - preguntó Harry diez minutos después que ambos se acomodaran para dormir.

- No, nada...

- ¿Lo dices en serio?

- No sucedió nada, tal vez ese sea el problema - dijo esto último con voz baja para que su amigo no notara lo incomodo que se sentía.

- Ron... los conozco muy bien. ¿Acaso pelearon de nuevo?

- Mejor olvídalo Harry, después te contaré algunas cosas, vamos a dormir o mamá vendrá y me asesinará por tenerte despierto a esta hora.

Ron se quedó inmediatamente dormido, pero Harry no pudo conciliar el sueño, detestaba tanto que sus amigos tuvieran secretos, pero trato de calmarse, ahora ya se encontraba libre, libre de sus odiosos tíos, además tenía tantas ganas de volver a Hogwarts para jugar Quidditch. Poco a poco se fue quedando dormido, pensaba que al día siguiente descubriría el secreto de sus amigos.

A la mañana siguiente, Harry pensó que todo sería diferente, pero no descubrió absolutamente nada, siempre que quería preguntar algo, Ron o Hermione le cambiaban el tema, por un momento, pensó que en el transcurso del día eso cambiaria, pero no fue así. Aquello ya le empezaba a fastidiar, intentó descubrirlo por medio de Ginny o de los gemelos, pero estos solo se reían y no le decían nada.

En los días siguientes, Harry tuvo que controlarse para no explotar y lanzarles un hechizo a ambos, aquellas miradas asesinas que se lanzaban, los comentarios ofensivos entre ellos, todo aquello lo iba a volver loco. Todos los  días eran iguales, no podía negar que la pasaba bien ahí, pero aquel misterio lo intrigaba mucho.

Las dos semanas fueron pasando rápidamente, hasta que por fin llegó el día que regresarían a Hogwarts. Harry realmente estaba muy enfadado con sus amigos y durante todo el camino de ida a la estación de King's Cross, no les dirigió la palabra. Una vez que llegaron y subieron al tren color carmesí, los tres buscaron un compartimiento alejado de todos los demás, así que después de unos minutos, se encontraron sentados en el último vagón del tren. Era un alivio que la mayoría de los estudiantes se hubieran acomodado en los primeros lugares, por lo que podían conversar libremente sin ser oídos por nadie.

Harry intentaba entretenerse observando por la ventana, pero después de algunos minutos, de repente empezó a hablar con voz alta y enfadada.

- ¿¡Me van a decir o no lo que les pasa!? ¡Ya estoy cansado de ese extraño comportamiento de ustedes!

Tanto Ron como Hermione se quedaron paralizados por esto, realmente se habían quedado sorprendidos por esa reacción, jamás imaginaron que aquel asunto fuera a causarle tal molestia, pero en parte tenía razón, debieron contarle qué sucedía entre ellos, además se suponía que eran amigos y él tenía el derecho de enterarse de sus problemas.

- Harry... no te molestes...

- Cómo rayos quieres que no me moleste Ron, he estado dos, dos largas semanas tratando de saber qué les sucede, no saben cómo me siento... parece que ustedes no confiaran en mí.

- Perdóname, es que es una tontería, todo por culpa de Ron.

- ¿¡Mi culpa!? Que yo sepa... yo no era el que paraba leyendo cartitas de amor a escondidas.

- ¡Cómo te atreves! Yo jamás he leído cartas de amor de nadie, sabes perfectamente que Viktor solo quiere mi amistad y no me escribe tonterías, además lo que me diga no te interesa - dijo Hermione muy enfadada.

Al oír ese nombrecito, Harry entendió perfectamente la causa de aquella discusión, sabía que la sola mención de aquella persona, hacía que su amigo echara fuego por los ojos, pensó que aquella discusión había sido por alguna cosa más "importante" y no una ridícula pelea de celos. Desde que descubrió que a su amigo le gustaba Hermione, no había tenido ni un solo día de paz, la joven ni siquiera había notado eso, por lo que no le importaba lo que el pelirrojo pensara.

- Este... disculpen - dijo Harry tratando de hacerse notar.

- ¡No me interesa lo que tú y ese loco hagan! ¡No es mi problema! - dijo Ron ignorando a Harry.

- ¿Así? Entonces... ¿¡Por qué rayos rompiste mi carta!?

- ¿Qué hiciste qué? Ron, ¿rompiste la carta de Hermione? - Harry no podía creer lo que acababa de escuchar.

Ron se quedó en silencio, Hermione no soportó más y salió del compartimiento para tomar un poco de aire fresco. Harry intentaba no reírse, sabía que su amigo estaba celoso de Viktor Krum, pero llegar a romper su carta ya era otra cosa. Ambos se quedaron en silencio, realmente estaba a punto de matarse de la risa y si el carrito de dulces no hubiera llegado, de seguro Ron se habría enfadado con él.

- Ten, come esto, te hará bien - dijo entregándole una rana de chocolate.

- Gracias Harry...

- ¿Te sientes mejor?

- Un poco, realmente... me siento tan avergonzado por ese espectáculo.

- No te preocupes, pero dime ¿cuándo le dirás lo que sientes?

- No lo sé, no tengo el valor, además ella está enfadada conmigo - dijo mientras observaba tristemente a la pequeña rana de chocolate.

- Eso fue tu culpa por romper una de sus cartas, creo que fue una gran tontería.

- Lo sé, deberían patearme por haber hecho eso...

- Bueno... realmente creo que deberías hablar con ella y pedirle disculpas.

- ¿Qué? eso jamás, no sabes lo complicadas que pueden ser las chicas - dijo apoyándose contra el frío cristal de la ventana.

- Si, lo sé... Cho me enseñó eso...

- Lo siento, olvidé lo que pasó entre tú y Cho.

Harry bajó la mirada, en el curso anterior se había dado cuenta lo molestosa que podía llegar a ser esa joven, realmente todo aquel problema lo había dejado un poco desanimado, pero sabía que ya no la quería volver a ver, sentía que solamente lo había utilizado para poder olvidar a Cedric, además todo lo que sentía por ella, parecía haber muerto por esa indiferencia.

- No te preocupes, eso ya pasó, además quién sabe y este año consigo...

- ¿Un nuevo amor? - dijo Ron con una sonrisa.

- Me refería a conseguir las mejores notas para poder convertirme en auror.

- Harry, eso dices ahora, pero te apuesto a que antes de navidad ya te habrás fijado en alguien.

- No, no lo creo...

- Ya lo veremos.

- Eso es lo que tú dices, pero realmente no tengo la intención de fijarme en nadie.

- ¡No exageres! Hablas de una manera que me da lástima.

- ¿En serio?

- No - dijo Ron riendo - te apuesto que encontrarás a alguien especial ¿Qué dices?

- No lo sé…

- ¿Qué puedes perder? Además si dices que no, me estarás dando a entender otra cosa.

- ¡Está bien!, diez galeones a que no me fijaré en nadie, por lo menos este año - dijo Harry resignado.

- ¡Hecho! Pero si pierdes no llores - dijo Ron con cierta expresión de alegría, porque algo le decía que ganaría esa apuesta.

Todo el resto del viaje, conversaron de muchas cosas más, ambos tenían muchas ganas de poner en práctica las técnicas nuevas en el quidditch, realmente la estaban pasando bien en ese momento, además Hermione olvidando su mal humor, volvió a reunirse con ellos después de una hora y les empezó a contar las cosas que había hecho en sus vacaciones, antes de ir a casa de Ron.

Los jóvenes se entretuvieron hasta llegar a la estación de Hogsmeade. Una vez que bajaron, entre la fina lluvia que caía y el fuerte viento frío que corría, subieron rápidamente a uno de los carruajes que los llevaría al castillo, y dentro de unos minutos se encontraban atravesando las puertas principales y entrando al gran comedor. Los estudiantes se encontraban reunidos ahí, esperaban que el sombrero seleccionador les hiciera la prueba a los alumnos nuevos y que empezara el banquete porque morían de hambre.

Después de la selección, Dumbledore habló como de costumbre, Ron estaba a punto de desmayarse por el hambre, mientras que Hermione quería saber qué novedades habría ese año. Harry trataba de no mirar hacia la mesa de Ravenclaw para no ver a cierta jovencita, mientras tanto el director del colegio se levantó de su asiento y empezó a decir...

- Un nuevo año que llega, esperemos que este sea el comienzo de algo nuevo en Hogwarts, en este año habrán algunos cambios, todos tenemos que estar más unidos, así que hemos preparado algunas actividades para unir las casas, por el momento, solo les informaré que Hogwarts tendrá un diario que saldrá semanalmente, esto ayudará para que ustedes aprendan a hacer un trabajo en grupo.

Todos los estudiantes empezaron a comentar entre ellos, ¿un diario?, parecía una buena idea, por lo menos así se enterarían de muchas cosas, pero la idea de trabajar con otras casas, parecía desanimarlos un poco.

- En este momento pondrán su nombre en la hoja que está delante de ustedes - dijo el director haciendo aparecer pedazos de pergamino junto a una pluma, frente de cada estudiante.

- Esto va a ser interesante, si me eligen pondré un artículo sobre el club de liberación para los elfos domésticos - dijo Hermione escribiendo rápidamente su nombre.

- ¿Eh? Entonces si yo gano, pondré todo un artículo diciendo que a los elfos domésticos les encanta trabajar y que chicas entrometidas no deberían molestarlos.

- ¡Ya cállate Ron! Nadie pidió tu opinión.

- Por favor, silencio... Ron, Hermione... dejen de discutir o me iré a sentar en la mesa de Slytherin - dijo Harry con una mirada amenazante.

Una vez que todos pusieron sus nombres, Dumbledore desapareció las plumas e hizo que todos los papeles entraran a un frasco que había delante de él, en ese momento los papeles empezaron a mezclarse ante la impaciencia de los presentes. Cada uno de ellos tenía sus motivos por los cuales quería formar parte de ese diario, y después de unos segundos, el director dio un golpe con su varita al frasco y de este salió un papel que se empezó a desdoblar, en eso con letras doradas, un nombre empezó a verse…

- Bueno, como director, perdón, directora del diario, estará...

- ¿Quién? ¿Quién? - decían todos a la vez.

- Estará Cho Chang de la casa Raveclaw.

Todos aplaudieron menos Harry, quien se negaba ver hacia esa mesa, aunque el saber que ella sería la directora lo hacía sentir cierta tranquilidad, por lo menos era alguien confiable y no cierto rubio antipático, que en esos momentos lo miraba disimuladamente.

- Ahora, como editores estarán... Hannah Abbott de Hufflepluff, Robert Hope de Ravenclaw, Pansy Parkinson de Slytherin y Hermione Granger de Gryffindor.

- ¡Viva! ¡Viva! ¡Qué bien! - dijo Hermione con alegría.

- ¿Por qué Pansy Parkinson? Habiendo tantos… tuvo que salir ella escogida.

- Creo que tendremos que tener mucha paciencia Ron, aunque si hubiera salido Malfoy, de verdad me hubiera puesto a protestar - dijo Harry lanzándole una mirada de desprecio.

En el gran comedor, todos empezaron a murmurar, algunos estaban a favor, otros en contra, pero de repente al ver como dos papeles más salían del frasco, todos se quedaron en completo silencio.

- Aun falta decir quienes serán nuestros colaboradores para este diario, ellos se encargaran de las fotografías y de recolectar información por todo el colegio. Los elegidos son... Colin Creevey y Ginny Weasley.

- ¡No puedo creerlo! Ginny - dijo Ron con una mirada de asombro.

- Oh no... Creo que ahora sí estamos en problemas - dijo Harry recordando los famosos encuentros con Creevey.

- Bueno, ellos son los elegidos que llevaran a cabo este diario, si alguno de ustedes se pregunta por qué fueron elegidos uno de cada casa, es porque yo personalmente deseé que fuera así, ahora espero que los demás también apoyen a estos jóvenes.

Después de aquellas palabras, empezó la esperada cena y todos comieron hasta saciarse. En el gran comedor se podía escuchar voces emocionadas, otras molestas, en fin, parecía que el nacimiento de ese diario iba a ser un total acontecimiento para todos.

Una hora después de eso, la mayoría se empezó a dirigir a sus habitaciones, una vez en la sala de Gryffindor, algunos de los compañeros de Harry empezaron a dar sus comentarios acerca de los elegidos.

- No entiendo como alguien tan aburrida como Pansy Parkinson haya sido elegida editora.

- Yo tampoco lo entiendo Ron, creo que Dumbledore lo hizo para molestarnos.

- ¿No creen que exageran un poco? Además, Hermione y Ginny también fueron elegidas y ellas la pondrán en su lugar - dijo Harry mientras se cambiaba de ropa.

- Es cierto, no está tan mal, pero definitivamente yo me quedo con Cho Chang - dijo uno de sus compañeros con expresión soñadora.

- Uhhhhhhh... no sabía que esa chica te interesara - dijo Neville mirándolo de una manera burlona para total molestia de Harry.

- ¿Y si es así qué sucede? Además no me van a negar que no es linda.

Todos los presentes asintieron menos Harry, quien aburrido por esa charla tonta y sin sentido, subió a las habitaciones y se acostó sobre la cama intentando no escucharlos.

- ¿Qué le sucede a Potter? – preguntó uno de sus compañeros.

- Nada, solamente está cansado - dijo Ron entendiéndolo perfectamente y empezando a subir a la habitación también.

Poco a poco todos fueron durmiéndose y la habitación se quedó en total silencio. Harry quien no podía conciliar el sueño, intentaba pensar en cosas positivas, pero aquellas ideas sobre Cho y todo lo sucedido con ella, lo molestaba mucho, sin saber por qué, algo le decía que aquel año todo sería diferente... absolutamente todo...


Continuará...


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