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cuentos de tritones +18 por fuyumi chan

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Notas del capitulo:

hola por aqui otra vez XD ahora traigo la continuacion de esta historia, espero que les guste, ademas ahora me he actualizado y pueden seguirme en twitter si les intereza para ver algunos dibujos de esta y otras historias que he creado gracias por todo :D y espero esta semana continuar con el capitulo de señores de la guerra.

Capítulo 1 Canto de tritón

 

Desde la antigüedad los marineros relataban cientos de cuentos de seres extraños con los que se encontraban en mar abierto, en un principio pensaron que eran los espíritus de las personas que habían perecido en el inmenso mar, pero su belleza innegable hiso que las llamaron sirenas y tritones, porque estos solían parecer normales hasta que te dabas cuenta que tenían cola de pez en vez de piernas. Todos los relatos siempre giraban en torno a sus melodiosas voces un canto que podía atrapar y enamorar a cualquiera, tan hermoso como mortal. Con sus cantos atraían a los marineros a lo profundo del mar para morir o amarlos nadie lo sabía, pero era un destino casi imposible de evitar y muchos lo abrazaron sin saber que les deparaba, fueron pocos los que no sucumbieron a las sirenas, Kristof deseo ser de esos pocos marineros, pero era débil, él más que nadie lo sabía, no podían estar juntos, pero con cada día que pasaba se hacía más difícil resistirse a su compañero, podía escucharlo todo el tiempo, un canto  angelical que solo él era capaz de oír, no podía sacárselo de la cabeza y siempre aquellos susurros aunque lejos estaban llamándolo, las letras de aquella canciones rogaban y sufrían por él haciendo que el corazón le doliera, pero cada vez que se encontraba tentado a sucumbir, recordaba el motivo por el cual no podían estar juntos.

 

Los dragones eran un clan casi extinto que se regía por leyes duras e inquebrantables, quien osara a desobedecer como castigo vería la muerte de su compañero destinado y Kristof no estaba seguro de poder seguir viviendo si asesinaban a Dan a casusa de ignorar su deber. Él tenía una gran carga bajo sus hombros como ultimo dragón blanco debía tener un hijo para que su línea no desapareciera, él se odiaba por engañar a Dan y siempre que ocurría el apareamiento con Lydia se sentía sucio, asqueado, sobre todo porque siempre imaginaba que era Dan cuando lo hacía con ella, solo así podía suceder y rezaba para que pronto engendraran un descendiente, pero por más que intento no logro dejarla embarazada, era como si los dioses se burlaran de él y lo castigaran por hacer sufrir a su compañero, si tan solo Kristof lograra tener un heredero con ella ese sería el fin de su relación. Kristof había prometido cumplir su deber, pero jamás prometió casarse con ella o formar una familia como ella lo deseaba, pero Lydia aún seguía con el cuento y contándoselo a todos como si aquello fuera cierto, nunca la corrigió en público por no avergonzarla, sin embargo, estaba comenzado a hartase y lo que menos quería era estar atado por la eternidad a una mujer tan narcisista y podrida como ella. Kristof estaba cansado de ser tratado como un mero objeto que todos podían usar a su conveniencia, no obstante, era algo que no podía evitar y ahí estaba otra vez sirviendo al bastardo arrogante que tenía por alfa.

sobrevolando por entre las nubes junto a Trish Mirt vio la barrera casi invisible solo dos dragones tenían el suficiente poder para destruirla, uno era él y el otro era un dragón negro, la misma especie de su cobarde alfa. proyectando sus frustraciones y enojo comenzó a acumular su llamas azules, pequeños copos de escarcha revolotearon a su alrededor cuando a los pocos minutos desato todos su poder, el rayo azul destruyo el escudo de la base de cazadores con poco esfuerzo, miles de pedazos flotaron en el aire y cuando el fuego azul llego al suelo todo lo que toco se congelo al instante,  los gritos desesperados de los detestables humanos alimentaron a su bestia interna, quería sangre, sufrimiento y desatar toda su ira e impotencia con ellos por lo que no podía tener.

 

—¡oye, tranquilo si no te controlas destruirás todo y no será nada bueno para ninguno de los dos, tenemos que llevar Georgina Bresh con vida —reprocho Trish la bruja encargada no solo proteger a Kristof, sino también Georgina Bresh una bruja que había sido secuestrada hace varios meses, los cazadores siempre secuestraban a las brujas y brujos debido a que su sangre podía proveerles de amuletos mágicos, solo con ellos los humanos eran capaces de enfrentarse a los paranormales, ese era el motivo por el cual las brujas y brujos estaban sumamente protegidos y cuando uno era secuestrado movían mar y tierra para encontrarlos, utilizando hasta el último de los más poderosos paranormales para recuperarlos.

 

Sonriendo perversamente Trish relamió sus labios—aquí vienen—musito llena de júbilo al observar a cinco portadores de magia humanos acercarse a toda velocidad volando desde la base congelada, sus ojos se movían erráticos buscando los amuletos—esto será tan divertido… ¡hacía mucho que no me divertía! —grito extasiada, juntando sus manos el viento revoloteo a su alrededor y cientos de bolas de fuego se formaron arrojo todas a los portadores de magia y aunque más de una logro golpear a los humanos ellos siguieron con una voluntad férrea, aun cuando la sangre roja floto en el azul del cielo.

 

Kristof aun no lograba entender que era lo que los movía, era tanto su odio que abecés se preguntaba qué era lo que los paranormales había hecho para ganárselo, sea lo que fuese los humanos jamás olvidaron y eran tan persistentes que hasta Kristof que los despreciaba sintió admiración, “al menos ellos luchan por lo que quieren” dijo su parte huma sintiendo celos por su determinación, sea el  motivo por ambición o miedo a lo desconocido ellos sin duda se habían ganado su respeto “que importa, destrúyelos” le dijo la bestia sedienta de sangre, desesperada por no tener a su compañero, la canción sonaba a lo lejos, sus oídos reboleaban con los cantos de Dan, los cantos de su amor imposible, ignorando todo reunió el fuego ardiendo en su interior y con un rayo imparable arremetió contra los portadores de magia. Tres de ellos pudieron evadir su poder convocando escudos, pero dos de ellos fueron atravesados y congelados en el aire, sus cuerpos inertes y sorprendidos descendieron por el cielo, deslizándose en los enormes picos helados formados por su poder, el hielo de Kristof era imposible de romper, solo otro dragón blanco podía hacerlo y dado que era el último para conseguirlo debían matarlo.

 

—¡malditos monstruos! —grito uno de los portadores de magia convocando cientos de cadena a su alrededor, emitiendo un gruñido se transformó a su forma humana deshaciéndose de las cadenas al cambiar de tamaño, cayendo por el cielo únicamente desplego sus alas y un proyectil con forma de espinas reboto en su pecho gracias a la armadura que los brujos le habían proporcionado, sonriendo perversamente formo dos estacas de hielo las cuales redición al portador de magia que lo había atacado, estos le atravesaron el hombro y parte del rostro haciéndolo descender, en ese instante pendiente del siguiente movimiento del cazador, se distrajo brevemente y cuando se dio cuenta tenía una cazadora que se había colado por su espalda, ella lo ataco con una espada prendida en fuego, pero esta se rompió en miles de pedazos cuando toco su armadura, aunque esta lastimo un poco sus alas el daño fue mínimo—enserio… pensé que al menos los inmortales les habían dado mejores armas—dijo al empujar a la chica con una corriente de aire que la congelo al instante, el portador de magia herido lo miro con desprecio mordiendo sus labios ante la impotencia—cuanta lastima me dan…mandados a sacrificarse en vano para que tus señores puedan escapar como los cobardes que son, todo para que…para mantener un simple odio que ninguno de ustedes vivió—el aire al redor de Kristof se volvió helado, sus azules ojos brillaron con mayor intensidad debido a su poder—¡ustedes son monstruos, aberraciones del infierno que tientan a los humanos a ir a sus caminos oscuros! ¡ustedes!!!—apenas grito cuando Kristof lo congelo, el cuerpo inerte del cazador acompaño a otros cientos en el suelo.

Al terminar con sus contrincantes giro su vista a Trish, ella aún seguía jugando con los dos últimos portadores de magia, gruñendo maldijo a la bruja por no tomarse enserio la misión, descendiendo al suelo oculto sus alas y pronto una voz extraña invadió su mente—sácame de aquí—susurro.

 

—sal de mi cabeza no tienes por qué decírmelo para eso me mandaron—contesto en el camino se topó con varios humanos que intentaron a tacarlo con armas especiales para cambia formas, sin embargo, estas no funcionaron acaso los humanos no notaron que era un puto dragón, las armas para cambia formas normales siempre eran efectivas, pero en Kristof eran inútiles además tenía una armadura que lo protegía de cualquier daño, riendo congelo las balas y las regreso a sus dueños, al impactar en sus adjetivos estos se congelaron al instante.

 

—que aburrido…—musito adentrándose en las instalaciones, la voz de la bruja se hacía más fuerte cuanto más se acercaba a su ubicación, al llegar a donde la bruja le indico se dio cuenta que el lugar era una cueva, a Kristof le pareció raro el lugar que los cazadores habían escogido para encerrarla, pero cuando ingreso en el oscuro lugar se dio cuenta que había sido engañado, unos ojos rojos como la sangre brillaron en la penumbra asustándolo—¡libérame! —exigió la creatura.

 

— ¡qué demonios! ¿Quién eres? —respondió intentando dar la vuelta, pero un dolor agudo de cabeza hiso que sus piernas se debilitaran, desplomándose en el suelo observó el circulo en el cual la creatura estaba encerrada, las runas a su alrededor indicaban que la creatura era un caído, ¿porque los cazadores tenían a un ángel prisionero? Fue su duda a través del inmenso dolor de cabeza, todos sabina como eran de fuerte los ángeles ¿Cómo lo habían conseguido? ¿acaso intentaban extraer poder del caído? Todas esas preguntas pasaban por su mente, mientras intentaba alejarse ágatas del lugar —los brujos realmente deben estar locos, tener un ángel es una sentencia de muerte—murmuro a lo que tuvo una respuesta directa del caído— ellos solo me encontraron, pero no me encerraron aquí…los de mi propia clase paranormales como tú me apresaron, traidores, ya hace 1000 años de eso…—musito él—como si fuera a creerte—respondió Kristof intentando incorporarse—si me sacas de aquí cumpliré uno de tus deseos—tentó la voz en su mente trayéndole la imagen de Dan, sollozando negó con la cabeza, el ángel sabía que era débil y lo estaba usando en su conveniencia—¡eso es mentira, conozco a los de tu especie, solo saben engañar!—la ronca risa que salió de los blanquecinos dientes de la creatura lo lleno de ira—enserio piensas desaprovechar el tener el favor de un ángel, créeme mi venganza no será contra ti o tus seres queridos, simplemente quiero venganza contra uno que otro brujo miembro del consejo…libérame y cuando más me necesites te seré útil—dijo y Kristof pensando únicamente en Dan y su seguridad tras meditarlo por unos segundos decidido aceptar la oferta, pese a que había algo que le decía era mala idea.

 

—te liberare, pero haremos un pacto de sangre, si intentas hacer algo que pueda lastimarme a mi o a Dan morirás.

 

—acepto las condiciones, ten por seguro que no te arrepentirás…

 

El control que el ángel había puesto en el desapareció, sin embargo, un ardor en su mano rebelo un tatuaje con unos símbolos que no logro idéntica este desapareció al instante asustándolo— no te preocupes he simplemente sellado nuestro trato con mi marca—dijo el ángel, Kristof asintiendo salió de la cueva. Afuera convoco su forma de dragón y acumulando su fuego lanzo la energía destructiva al escudo, este no se rompió al instante inquietándolo, quien fuera el que encerró al ángel ahí se había enserio esforzado, solo la magia de sacrificio podría crear un escudo tan fuerte, esa magia era la misma usada en el hechizo borrador de mentes. Pero Kristof no pensaba rendirse, decidido aumento más la potencia la cueva se destruyó a su alrededor por el poder destructivo de su fuego y pequeñas grietas se formaron en el escudo—¡que mierdas estás haciendo! —grito alguien a su derecha justo al instante que el escudo se rompió por completo, empujándolos a ambos por las ondas explosivas y haciendo que regresara a su forma humana.

 

Del vapor de hielo alas negras emergieron, un hombre desnudo de tez pálida, cabello rubio y ojos color sangre emergió de entre los escombros de hielo—a quien demonios has liberado, esa no es Georgina Bresh—cuestiono Trish, cuando Kristof giro su mirada hacia ella, el caído ya estaba ahí, diciendo palabras mudas durmió a “Trish” porque cuando ella cayó al suelo se transformó en un hombre uno que le resultaba conocido—que mier…—fue apenas capaz de formular y un aterrador conocimiento lo invadió lo habían mandado acompañado por un demonio, no un demonio sino un tritón mestizo. era bien sabido que los mestizos solían ser muy inestables, normalmente cuando padres de diferentes especies paranormales tenían hijos, los niños heredaban el poder únicamente de uno de los padres, nunca de ambos, esto solía pasar con más frecuencia entre las sirenas y tritones siendo de las pocas cosas conocidas de su especie, porque solían ser remilgados a la hora de hablar de sus habilidades y aunque engendrar a un mestizo era un poco raro entre los paranormales de otras especies, había una gran probabilidad entre las sirenas y tritones. Kristof solo conocía a dos mestizos de sirena, una era Amy hija del rey del mar con una bruja y el otro era Yurik hijo de una sirena, con cuatro compañeros un Vampiro, un hombre lobo, un demonio y un brujo aquello había sido todo un escándalo, no por las parejas múltiples sino porque del apareamiento había nacido Yurik un mestizo sumamente poderoso e inestable que hiso destrozos desde sus primeros días en la escuela.

Había sido prácticamente un milagro cuando se graduó de draíochta porque el tipo estaba claramente loco y era peligroso. Kristof lo sabía de primera mano porque ellos habían sido compañero en alguna que otras clases y le había parecido extraño que el chico apenas ingresar a la escuela consiguiera el permiso tan pronto, porque era más que obvio que Yurik no podía comportarse normal entre los humanos, ahora Kristof lo entendió, los bastardos del consejo estaban usándolo en misiones peligrosas y le lavaban el cerebro para hacerlo creer que era otra persona, aquello lo lleno de temor porque él había aceptado las misiones de rescate en primer lugar esperando que ellos consideraran ayudarlo cuando decidiera separarse de Lydia, sin embargo, si su teoría del lavado de cerebro de Yurik era cierta, los miembros del consejo no le ayudarían una mierda.

 

—¡malditos! —gruño enfurecido y se alegró de haber hecho el trato con el caído, no podía confiar en nadie ni siquiera en su clan o el consejo paranormal en quienes creyó cuando le hablaron de todas las ventajas al ayudarlos en los rescates, no solo para él sino para su clan, si bien era cierto que su alfa lo había empujado a aceptar las misiones, aun debían tener su consentimiento, pero ahora quedaba claro en su mente que el consejo paranormal solo buscaban su propio bienestar e intereses, el caído mirándolo de reojo simplemente sonrió—por lo que veo aún siguen siendo igual pese a los años. Siempre buscando que otros hagan su trabajo sucio, has escogido bien…nos veremos en otro momento—fueron sus palabras al desplegar sus oscuras alas negras y alejarse a una velocidad sorpréndete.

 

Un gemido adolorido regreso a la realidad a Kristof. Yurik levantándose con dificultad fijo su mirada en él y su anterior forma seguramente la original, cambio su cabello azulado oscuro se volvió blanco sus ojos dorados se tornaron celestes, robándose frente a la asombrada mirada de Kristof su apariencia—¡deja de copiarme —replico, pero Yurik lo ignoro pareciendo ido—¿qué hago aquí? —pregunto mirándolo de reojo como un búho analizando a su presa—tú te hiciste pasar por la bruja de alto nivel Trish Mirt y estabas acompañándome para rescatar a la bruja Georgina Bresh—le recordó, sin embargo, Yurik moviendo la cabeza de lado a lado jalando su cabello arranco uno que otro mechón al no poder recordarlo, el cabello le volvió a crecer al instante poniéndole los pelos de punta.

 

—será mejor que sigamos con la misión. —sugirió cuando un rayo lo atravesó y destruyo parte de su armadura, asombrado sin poder creer lo que acaba de pasar dirigió su mirada a su espalda, ahí levitando se encontraba un inmortal—mierda… ¡Yurik prepárate para defenderte! —grito llamando a su forma de dragón, sin embargo, no pudo transformarse haciendo una observación rápida miro el enorme símbolo de anulación que el inmortal había realizado en la tierra, aprovechándose de la leve distracción de ambos, el circulo brillaba en una tonalidad violeta, aquello era magia divina de sacrificio como lo había aprendido el inmortal era algo que no sabía, pero eso era realmente peligroso para todos los paranormales porque eso implicaba que habían aprendido a leer los grimorios de las brujas—es inútil han caído en nuestra trampa—dijo el portador de magia en tono aburrido como si aquello fuera algo rutinario para él, plantas comenzaron a crecer a su al redor y las espinas despedían un olor nauseabundo que le provocaban vértigo, enojado emitió un grito enfurecido y se negó a ser derrotado por simples humanos, las espinas del hechizo se le clavaron por todo el cuerpo desangrándolo, pero esto no hiso más encender su rabia, sus ojos volvieron a brillar y convocando su fuego congelo todo a su alrededor pese a los cientos disparos que le rozaron el cuerpo antes de encerrarse en un escudo de hielo—¡Yurick!—volvió a gritar preocupado por el tritón, pero el mestizo no contesto su llamado hasta que escucho su risa maniaca y vio todo arder en fuego, su escudo por suerte lo salvo de la explosión de fuego repentino—eres tú…la persona por la que siempre he esperado.

 

Dijo moviéndose por sombras como lo hacían los vampiros sus manos habían cambiado convirtiéndose en peligrosas garras negras mientras mataba a todos los humanos que se le acercaban, muchos de ellos tenían armas bendecidas que matarían a cualquier paranormal, inclusive dragones, no obstante, parecían carecer de eficacia rompiéndose en el cuerpo de Yurik, la sangre roja floto en el aire como una llovizna cuando uno a uno cayeron los cazadores que se le acercaron, pronto estuvo cara a cara junto al inmortal mirándolo intensamente mientras aún tenía la cara de Kristof, el cazador viéndolo demasiado se teletransporto varios metros lejos.

 

—¡evacua a todos de la base y llévense a la bruja! —ordeno el inmortal y Kristof deshaciendo su escudo de hielo intento nuevamente cambiar, si no lo conseguía esta misión estaría condena al fracaso, por suerte al parecer la explosión había debilitado el símbolo de anulación permitiendo que Kristof cambiara a su forma de dragón, la transición fue doloroso debido al poder del seño, pero cuando lo logro desato toda su ira no pensaba darle ni un atisbo de ventaja a los humanos, su fuego azul se desato, pero fue frenado por el inmortal quien con sus manos lo freno, su arete derecho exploto gastando toda la magia que estaba usando para frenar su fuego—¡no lo hagas Hase si continuas consumirás toda la magia de los amuletos!—lloro una cazadora corriendo hacia el inmortal, pero sus compañeros la detuvieron, mientras tanto a un lado Yurik seguía ahí con una sonrisa de par en par, sin hacer nada, cosa que enfureció a Kristof quien ya harto de todo aumento la intensidad como nunca antes lo había hecho todo a su paso comenzó a congelarse y la sonrisa de Yurik desapareció reemplazada por temor, su fuego avanzo a pasos acelerados y corto de tajo la cabeza del cazador y congelo todo a su paso, los demas cazadores al ver como todo se iba a la mierda con miradas llenas de odio huyeron despavoridos hacia el bosque, Kristof eufórico decidido perseguirlos hasta acabar con todos.

 

—¡tu maldito lagarto de mierda acabas de matar a mi compañero! —gruño Yurik sosteniendo el cuerpo inerte del cazador, Kristof bufando decidido ignorarlo, no fue hasta que una bola de fuego le arranco barias escamas de su espalda que giro su vista a Yurik, el tritón parecía un monstruo horrendo, tenía alas de vampiro, cuerpo de hombre lobo solo que en vez de pelaje en ciertas zonas de su cuerpo había cientos de escamas negras de sirena y un par de enormes cuernos para acompañar el tétrico aspecto—¡enserio! —rugió con voz ronca por la transformación, la creatura no le contesto en cambio se le tiro encima sus terribles dientes le arrancaron un pedazo de carne y escamas del hombro en su embiste, Yurik callo al otro lado casi flotando con escamas blancas aun en su hocico, enojado le lanzo ráfagas de fuego que por su rapidez esquivo con facilidad asustándolo, esto lo que lo hiso maldecir a los miembros del consejo por mandarlo a una misión con alguien tan inestable, pero antes que esas garras le arrancaran un ojo la voz de ultra tumba perteneciente al inmortal lo salvo.

 

—¡maldito legado familiar—grazno con rabia el inmortal al incorporarse, parte de su cabeza aún estaba regenerándose, pero esto fue más que suficiente para que Yurik regresara a su forma humana apareciendo entre sombras adelante del inmortal.

 

—estoy aquí mi compañero, siempre estaré contigo.

 

—que mierdas hablas, yo no soy…tu puto compañero—afirmo el inmortal alejándose de Yurik cuando su rostro se regenero por completo—el están fuerte estoy tan orgulloso de tenerlo como compañero—con palabras llenas de locura contesto Yurik sus colmillos estaban fuera y una sonrisa maniaca se dibujaba en su rostro perdido en la locura, aquello era tan surreal para Kristof que ya no era divertido, el enserio odiaba al consejo paranormal—¡te lo vuelvo a repetir no soy nada tuyo monstruo! —se quejó el cazador y antes que pudiera convocar más hechizos Yurik se abalanzo sobre el mordiendo su cuello con brutalidad, no obstante esto no evito que el inmortal lo mandara a bolar con su magia para luego convocar un hechizo de desaparición, teletransportándose quien sabe a dónde.

 

—eso…eso no es justo—sollozo Yurik para después quedar mortalmente en silencio, lamiendo la sangre que todavía tenía en su rostro regreso a su forma real y el brillo de locura había abandonado su rostro—perdón por mi comportamiento de antes…—musito como si fuera alguien distinto—¡qué demonios te paso! —pregunto el dragón sin poder creer todo lo que había sucedido en un rescate que se suponía transcurriera normal, con uno que otro percance no un sinsentido que fue justo lo que paso—antes mencionaste que estábamos en una misión ¿verdad?

 

—ha…si, se supone que demos liberar a Georgina Bresh—dijo a lo que Yurik hiso mala cara— el consejo jamás mandaría a rescatar a una bruja tan inepta como ella seguramente debe ser otra persona—sugirió dejándolo mudo, era como si Yurik se hubiera convertido en otra persona—es por la sangre de mi compañero…—contesto leyendo su mente habilidad que poseían los ángeles y demonios—solo él puede mantenerme cuerdo y hacer un equilibrio en mis demas formas—explico, mientras ambos caminaban por los escombros de hielo buscando a la bruja secuestrada—creo que está en ese lugar—musito Yurik oliendo levemente el aire—Kristof al ver la casa congelada posando su mano sobre el lugar derritió el hielo en un instante, ambos entraron en la casa observando a Trish Mildred encerrada en un escudo de contención—eso explica muchas cosas—Kristof saliendo del lugar junto con Yurik regreso a su forma de dragón convoco nuevamente su fuego, destruyendo el escudo en un santiamén pues este no era tan fuerte como el que había tenido prisionero al caído, pero antes que pudiera regresar a su forma humana una bella voz lo sedujo, el canto más bello que jamás escucho lo hipnotizo, la parte racional humana quedo dormida, por lo que su bestia se hiso cargo con gozo sin importarle nada alzo el vuelo ignorando los gritos preocupados de Yurik, porque lo único importante para su bestia era llegar a la fuente de aquella hermosa voz llamándolo.

 

Notas finales:

mi twitter: https://twitter.com/JessyRiver04


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