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Angra Mainyu por Mascayeta

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Draco avanzó por los corredores de San Mungo, al principio creyó que el personal médico le retendría, sin embargo, notó como los que se detenían a observarlo, movían la cabeza o se sobaban los ojos como cuando se ve una ilusión por el cansancio.

Llegó a la habitación de Kingsley con la intención de obtener la mayor información posible sobre el atentado, sabía por la interacción que tuvo con Granger antes de que él lo detuviera de salir del salón, que la maldita sangre sucia estaba involucrada, así que debía saber que tanto habían planeado y para qué, no daba crédito a que se trataba de una simple amenaza por alejarlo de Scorpius.

Cerró la puerta tras de sí acercándose a la cama donde Kingsley parecía dormir, el mago tenía tantas cosas a su alrededor entre mágicas y muggle, que Draco se preguntó si a él le habían tratado de esa forma cuando lo hospitalizaron.

Se quitó uno de los guantes, colocó su mano en la sien de Shacklebolt, y al igual que pasó con Potter la conexión le mostró la vida del hombre. En la medida que rebuscaba en la mente del Ministro, se mostraban escenas llenas de buenos momentos, Draco sonrió por la idea de que sus "amigos y protectores" se hubiesen dado un banquete con el alma de quien yacía en esa cama.

De repente su mente se detuvo ante un muro que no era de Oclumancia, intentó atravesarlo como hizo con Harry, pero la protección le desvió hacia otro pasaje de la mente de Shacklebolt, una mujer se levantaba de una cama, el Ministro la veía ajeno y negando lo ocurrido, la culpa se acrecentaba al igual que los espacios negros, de silencio y borrosos dentro de las imágenes.

Malfoy asumió que ese recuerdo equivalía al motivo del ataque en el evento de la noche anterior, por eso intentó volver a pasar la barrera.

«No lo hagas—, la voz de Angra sonó en su cabeza— si logras descifrar el juramento él muere»

—Querías una vida —repuso Draco separando la fría mano de la cabeza de Kingsley para ubicarla sobre el pecho de este, y pronunciar lo que normalizó el ritmo cardíaco del enfermo—. Descansa, y recuerda que quien te salvó fue Angra Mainyu.

Al querer darse la vuelta, Shacklebolt le sujetó débilmente de la manga para después de dar el significado del nombre de la entidad que lo protegía, empezar a nombrar a quienes arremetieron contra ellos en la celebración. Personas que Draco conocía muy bien de Azkaban.

—Los demás... son prófugos...

El ojigris respondió con una mueca que no se podía ver debajo de la máscara, además no se sorprendió, porque el aroma de ese mortífago era inconfundible.

—Duerme Kingsley, te necesito con vida cuando sea el momento, la lealtad que tengas hacia mí, la premiaré con creces.

Los pasos en el corredor le dijeron que debía retirarse, la puerta se abrió dando ingreso a su némesis. Supo que lo vio, pero oculto como estaba, protegido por la oscuridad de una de las esquinas de la alcoba, el ojiverde no tuvo la oportunidad de corroborar su presencia. Lo que no esperó, fue que Potter se aproximara dispuesto a lanzar un Lumus en el lugar donde se hallaba, fue cuando Shacklebolt demostró que era un hombre de fiar.

Al estar preocupados por la salud del ministro, Draco pudo escapar.

 

Minutos antes de que Harry Potter viera a Shacklebolt convulsionar, y que lo sacaran de la habitación donde el equipo médico se trasladó para una atención inmediata, el Salvador del Mundo Mágico escuchaba la explicación del medimago sobre el reporte de la salud de Shacklebolt, lo que menos le gustó fue comprobar la versión que la esposa del ministro le dio. Una de las razones por las que se hizo presente en San Mungo se debió a que —según la mujer de Kingsley— ni siquiera Hermione se había hecho presente para averiguar por lo que le había sucedido a su esposo.

El medico fue concreto en que la maldición que tenía iba directo al núcleo mágico minándolo con el tiempo, de allí que el dolor fuese tan intenso, sin embargo, para poder determinar exactamente cuál fue el conjuro necesitaban un rompe maldiciones, pero nadie del Departamento de Seguridad Mágica se había hecho presente.

Harry leyó los síntomas en el papel, no era experto en el tema por eso le disgustaba no poder entender varios de los términos, llamaría a Bill Weasley para que diera su concepto, tomó una fotografía del expediente con su teléfono muggle, para enviársela de inmediato, y se dispuso a continuar la conversación cuando sintió la misma energía del día que descubrió a Astoria en su empresa, el medimago le observó salir del consultorio y avanzar a donde la magia oscura se concentraba.

Llegó a la habitación de Kingsley, al tocar el pomo de la puerta se dio cuenta que estaba congelada, «el frío de los Dementores» dijo Harry en su mente. Abrió para encontrar al lado de la cama una figura vestida de negro que se disolvió ante él como si fuese un espejismo, caminó por la alcoba deteniéndose al lado de las cortinas, estiró la mano tratando de comprobar lo que desde hace meses sabía, y tronó los dedos mientras susurraba el primer hechizo que aprendió: Lumus.

Uno que no terminó de pronunciar porque su nombre salió de los labios de Kingsley haciendo que volviese a la razón de su presencia en el lugar.

—Potter... él... —el lastimero gemido de Shacklebolt hizo que se acercará a la cama en donde yacía quien con dificultad trataba de hablar—. Cuidate, viene por venganza...demasiados errores... tienes que usar la razón... aún es tiempo.

No entendió nada de lo que le decía, cuando quiso preguntar Kingsley comenzó a convulsionar, Harry se dio cuenta que la energía oscura había desaparecido. Los médicos lo sacaron para atender al ministro, esperó hasta que dieran el diagnóstico, media hora después Shacklebolt fue declarado en coma mágico.

 

Ron observó a Draco entrar al despacho de Malfoy Manor, su apariencia era similar a la de un cazador, la máscara que sólo dejaba ver sus ojos, el cabello con gomina recogido en una coleta alta y el traje negro ceñido al cuerpo junto con los guantes y las botas altas, que en conjunto realzaban la figura delgada, pero bien proporcionada del ojigris.

Tocó la puerta de cedro hasta escuchar el permiso para que ingresara, el platinado se encontraba quitándose la prenda superior para cambiarla por una camisa blanca, Weasley lo vio encender la chimenea calentando un poco el ambiente, desde que Malfoy despertó parecía que su temperatura corporal estaba por debajo de lo normal, por eso, y buscando el espacio para que hablara, Ron sirvió dos copas de Whisky y le pasó una sentándose frente a la chimenea.

—Hoy visité a Shacklebolt, el hombre hizo un juramento inquebrantable, algo en sus recuerdos... —Draco no sabía cómo explicar lo que encontró en la mente del ministro.

Cada uno de los errores que el mago cometió eran tomados como aprendizaje y convertidos en situaciones favorables para él. No obstante, uno de los recuerdos recientes de Kingsley era la imagen de un beso y de las caricias dadas a una mujer que no podía determinar quién era, pero que por lo visto generó tal sentimiento de culpa en el mago que cedió al juramento inquebrantable a cambio de colaborar en la agresión de la noche anterior.

—¿Pudiste identificar a las dos personas que le acompañaban en el juramento?

—No, una era con quien lo hacía y la otra el testigo, sin embargo, lo que me dejó en duda era que el recuerdo tenía huecos, pedazos donde no se veía nada.

—Un recuerdo manipulado —dijo Ron con seguridad ganando una clásica mirada Malfoy que lo cuestionaba—. En sexto Harry observó un recuerdo que Slughorn había trucado, Dumbledore le dijo que lo alteró porque era falso o quería esconder lo que realmente sucedió en esa conversación

Draco asintió bebiendo de un trago lo que quedaba del licor para seguir contando lo ocurrido en el hospital.

—Kingsley me dijo los nombres de los Aurores que atacaron, pero que había más personas, y esas son las que me preocupan.

—¿Mortífagos? —el ojigris se sirvió la copa llena, suficiente respuesta para Weasley—, ¿Cuáles son los nombres de los que reconociste?

—Travers y Selwyn, ellos fueron los que secuestraron a Luna —para el pelirrojo no pasó desapercibido el miedo en los ojos de Draco, se acercó para quitarle el vaso y abrazarlo, el rubio se dejó consentir—. Bañado y arreglado con ese maldito traje blanco, pero su esencia sigue igual, ahí estaba Fenir Greyback.

Weasley se separó un poco para tomarle la mano y sentarse en el sillón de dos plazas, el rubio se recostó en su regazo y dejó que le acariciara el cabello dándole algo de tranquilidad.

Se mantuvieron en silencio hasta que la leña empezó a apagarse, Malfoy se levantó y lo miró a los ojos, tomó una decisión y debía realizarla con o sin el apoyo de sus amigos.

—En el evento cuando vi a Kingsley alejarse, deseé que sintiera el dolor que yo tenía por el ataque a mi madre—, con miedo por la reacción que el ojiazul tuviese, Draco supo que debía sincerarse con él así como lo hizo con Zabini y Pansy, Ron desde hace meses se convirtió en un amigo especial—. No soy el mismo que entró a Azkaban... yo hice un trato por mi vida y la de mi hijo con alguien muy poderoso... a cambio de otra.

Lo último lo dijo casi como un susurro, uno que escuchó con claridad Ronald.

—Poco me importa —Draco se acomodó para ver a Weasley a los ojos—. Prométeme que cuidarás a Hugo, y si necesitas mi vida, te la daré con gusto si logras recuperarlos.

—Ahora entiendo porque Harry te eligió sobre mi —le dijo dándole un beso en los labios—. No es tu vida, él me dijo que lo sabría en su debido momento.

—¿Cuándo lo haremos público? —Draco alzó su ceja para sonreír con picardía.

—Me sorprende tu perspicacia comadreja, pero aquí nos toca jugar diferente.

—Soy todo oídos hurón.

La carcajada por los motes que desde chicos se colocaron, y que habían dejado de ser ofensivos, alivianó el ambiente. Draco le contó su idea, una que no le gustaría a las serpientes, pero pronto cumpliría un año de estar libre y no había avanzado en recuperar a Scorpius, si quería agilizar las cosas, lo único que quedaba era hacer exactamente lo contrario a la amenaza que recibió.

Ron aceptó su papel en lo que armaban, como bien dijeron, la vida era similar a un tablero de ajedrez, por eso, después de analizar lo que habían hecho hasta el momento, se dieron cuenta que llegó la oportunidad de cambiar la estrategia a una de ofensiva, no podían seguir cubriéndose, menos si deseaban resultados más eficientes.

De esa forma, lo único que quedaba era lanzar el anzuelo y esperar que los otros se tragaran la mentira, algo que sabrían en unas pocas horas.

A las diez de la mañana en el Ministerio se citó a los medios de comunicación para informar la penosa situación del Ministro, de igual manera para confirmar que el sangre pura Lee Barns se había retirado de la contienda electoral, quedando como candidatos Granger y Dennis Creevy.

El Jefe de Seguridad pidió el silencio a los presentes.

—El reglamento es claro, la ley Mágica lo sustenta, a partir de hoy y hasta las elecciones, asume el cargo como Ministra Temporal o Designada, por su cargo de Asistente de Kingsley Shacklebolt, la bruja más inteligente de nuestra época y heroína de la Segunda Guerra Mágica, Hermione Granger.

Draco apretó la mano de Ron Weasley que respondió con una sonrisa, acababan de dar el primer paso acercarse para recuperar a sus hijos.


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