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Solo eran 24/4 por Nasky

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Notas del capitulo:

Había pensado este fic más corto en capítulos, pero al parecer no se da, aunque aun puede que si, no sé, por lo menos estos dos ya son largos XD

Por cierto u////u me emocioné un montón al ver cuantos leyeron, creo que es la primera vez que tantos lo leen en ´primer cap, muchas gracias!!!

Saludos y lindo fin de semana uwu, espero el cap sea de su agrado ;)

Abro mis ojos, ¿en qué momento me quedé dormida?, volteo a ver en donde está y la tengo aun a mi lado abrazándome, debo decir que… si emana mucho calorcito, supongo que en temporada de calor ha de ser un infierno dormir a su lado, ¿dormir? ¿En qué demonios estoy pensando? Niego con la cabeza y termino de girarme sin despertarla, está demasiado cerca.

Tiene una tez morena, ni muy muy, ni tan tan, linda puedo decir; de esas que cuando se broncean les queda de envidia porque si se aprietan, pero no se chamuscan (yo soy de esas que se les pone la piel como ceniza, aparte de que no puedo asolearme tanto claro, pero bueno); su cabello todo oscuro medio grueso y de baba, un poco más largo de los hombros; unos labios a nada de ser carnosos.

-           Si te lames así los labios no sé si es porque me quieres comer o porque me estás tentando a morderte la lengua- brinco en cuanto escucho su voz modorra y sus risitas hacen que mi molestia aparezca

-           Tengo la boca seca- aclaro- necesito hidratarme- me gruñe la panza

-           Y comer- ve su reloj de pulsera, lo cual me sorprende, no sabía que aún había gente que los usara, es un rosita pasteloso

-           Si me das permiso prepararé la comida- agito la mano para que se quite

-           Se nos hizo un poco tarde- me ignora por completo en lo que se va sentando- ¿a qué hora comes normalmente? - hago el esfuerzo de sentarme en lo que me ve ateta

-           Mmmm, en el trabajo como algo en eso de la 1:30 y llego a comer fuerte aquí como eso de las 4 o 5- frunce el ceño

-           Eso es mucho tiempo para- aprieta la boca, se ve molesta, pero supongo que mis cejas fruncidas dicen que yo estoy más ¿Quién se cree ella para decirme que? - a ver- suspira tomando su mini libretita- ¿Cuáles son tus horarios de comida? - me pongo de pie yendo a la cocina a preparar, mientras saco mi celular y veo que son 2:30, ni tan disparatado está esto

-           Toma, estos son los horarios y menú que me da MI NUTRIOLOGO- le hago ver y comienzo a ignorarla, presiento que van a ser los quien sabe que 24 más pesados de mi vida.

Saco el pollo para bistecs, lo que tenía planeado para dos días tendrá que ser para uno, eso me recuerda que voy a tener que comprar más comida, la veo de reojo ¿comerá mucho?

-           ¿Tú que comes? - le pregunto preparando la carne con sal y pimienta, un poquitín de orégano (porque me gusta y ya)

-           De todo- me ve duramente

-           ¿Qué? - saco la pasta, las verduras congeladas, el consomé en cuadrito, pongo a calentar agua y saco el sartén

-           ¿Acaso no escuchaste nada de lo que te he estado diciendo? - se me escapa una sonrisa

-           Lo siento, me quedé pensando, ¿Qué decías? - la veo tragándose una rabieta, una de las muchas que van que me hace, hasta que ella sonríe aún más divertida

-           Que tu menú necesita actualizarse, ¿Qué tanto lo sigues? - comienza su sarta de preguntas, tomo mucho aire, mucho más aire, mi celular suena salvándome de esta mujer que no sé ¿cómo me está sacando de mi punto zen?

-           Alooooo, ¡Santiiiii! - saludo con la emoción de ser salvada por tu buen amigo

-           Hola querida, yo también de extraño tanto- dice con tormento- ¡Andrea lleva 2 horas que no se calla! - me puedo imaginar eso y me causa gracia- ¡no te rías! - chilla­- ¡vida mía! ¡regresa a mí! - suelta dramáticamente y me sigue causando más risa que no oculto

-           No seas exagerado- sigo cocinando toda chueca con el teléfono entre el oído y el hombro- sabes que yo también te extraño y que sé que no puedes vivir sin mí, pero mañññññ…- eso me recuerda que tengo que hablar con mi jefe

-           ¡Ay mamita! no me digas que no vienes y me dejas otro día más con la loca esta ¡que me mato! - me ataco de la risa

-           ¡Calma exagerado! ¿sabes si el jefe está desocupado? - muevo todo y la veo de reojo, no la veo nada contenta y eso comienza a ponerme nerviosa, el timbre suena

-           Yo voy, deben de ser mis cosas- se da la media vuelta toda digna

-           ¡Ey! – Santi reclama- ¡te estoy hablando! - puedo jurar que en este momento está haciendo puchero

-           Perdona tocaron el timbre- me disculpo

-           Te decía corazón, que justo ahorita va saliendo de la junta, es más, deja te lo paso- supongo que quiere asegurarse de que mañana si me presento a trabajar

-           ¿Bueno? - me asomo y la veo caminar con unas maletas a su cuarto ¡¿Qué no venía por poquitos días?!

-           Ambar querida ¿Qué me dices? -  me pregunta afablemente

-           Mañana… y algunos días más, por indicaciones de mi doctor- lo escucho aclararse la voz, eso lo hace cuando está nervioso- tendrá que acompañarme una enfermera para corroborar algunas cosas ¿hay algún problema con ello?

-           Pero ¿si vienes verdad? ­- cuestiona con voz temblorosa

-           Si, solo que la enfermera- comienzo a explicar y me interrumpe

-           Ah, no importa, mientras vengas todo bien, Santi te puede apoyar en todo y lo que necesite hacer la enfermera está bien siempre y cuando no tenga interacción con documentos o nuestros clientes- no sé porque siento que Santi estuvo diciéndole que decir

-           Bueno, entonces mañana ahí nos estaríamos viendo- respondo extrañada, demasiado fácil, me pregunto si serán así con todos; dejo calentar la sopa y voy sacando platos, vasos y cubiertos- mmmm el agua

-           Si me permites- su voz me da un susto, no la escuche entrar a la cocina- yo la hago, traje limones- veo que tiene una bolsa de ellos en la mano, asiento y voy a poner la mesa

-           Si jefe, yo le digo- gruñe mi amigo­- dice tu jefe que descanses bien, que no te preocupes de hoy por nada y bla bla bla- reímos al escuchar un “te escuché” ­- bueno bebé

-           No me digas así- lo regaño

-           Como sea, te quiero, te extraño y cariño- lo raro de esto es que asiento como si me estuviera viendo- nos vemos mañana, cualquier cosa llámame, besitos- manda uno tronador

-           Nos vemos mañana, te mantengo informado celosito- me río, solo porque no le conté a el primero, sino que al jefe.

Dejo el teléfono en la mesa en lo que regreso a revisar la comida y veo todo abierto

-           No me dijiste donde estaban las cosas- se excusa ya con todo para preparar una simple agüita de sabor

-           Pero podías cerrar las gavetas- musito cerrando todo, escucho su risita, tomo aire y lo saco lento

-           ¿Triste porque no pudiste hablar más con tu novio? - giro a verla y ahí está esa mirada que me hace temblar

-           ¿Interesada en saber si tengo? - contraataco tratando de desviar la respuesta y queriendo desviar la mirada, tal vez salir de esa cocina porque no sabes si va a arder Troya o algo fuera de lo común

-           Para saber si tengo que dormir con tapones en los oídos o sin ellos- me responde con esa sonrisa de oreja a oreja, tipo la del “gato sonriente” (ese de Alicia en el país de las maravillas), pero agregándole una especie de psicosis que da miedo

-           Ah, no te preocupes- me interrumpe la sopa diciéndome ¡Me estoy cayendo!

-           Ah, seguro son de los silenciosos- me ve burlona y mordiéndose el labio, con esas expresiones jodientes.

-           ¡¿Pero qué…?!- me molesto, mi panza gruñe, su panza gruñe, la veo con reproche, me trago mis palabras, tomo tanto aire como mis pulmones pueden, lo saco lento y pausado- vamos a comer y ahí me señalas cuáles son tus opiniones del menú y lo que sea que me decías- espero el tiempo pase volando.

 

La comida fue… es… mmmm, digamos que mi idea fue acertada, propuso ciertos cambios en mis 5 comidas al día que no estuvieron tan descabelladas, a decir verdad… creo que mi nutriólogo me lo había comentado, o tal vez no, no sé, por lo regular no le tomo mucho en cuenta.

-           Tienes un lindo departamento- suspira dejando el tenedor en el plato

-           Gracias- por lo menos creo que las hostilidades se tranquilizaron, tomo un poco de agua (no sabía que el agua podía saber tan rica)

-           Lamento mi comentario fuera de lugar de hace rato, lo que tu hagas o dejes de hacer con tu vida son cosas completamente fuera de lo que he venido a hacer, no se repetirá, lo siento- su postura, voz y mirada me dicen que es completamente sincera

-           Bien, lamento no haberte puesto atención desde el principio- suspiro- espero nos llevemos bien en este tiempo- se le asoma una sonrisa y unos ojos de ilusión que me inquietan- por cierto, mi jefe dijo que no había problemas si asistías conmigo al trabajo- le comento

-           ¡Oh! ¡genial! - se emociona- para ver si es viable mi propuesta de alimentos, me gustaría observarte mañana como lo haces normalmente, si no es molestia- pide

-           Por mí no hay problema- de todos modos, lo va a hacer y le tiene que chismosear a mi doctor

-           Entonces vamos ahorita a comprar comida- ¡rayos! Yo quería repasar mis clases, pero su carita de ilusioooonnn…

-           Solo porque no nos va a alcanzar lo que tengo y mmmm- me ve atenta- tengo que entrar a mis clases- ladea la cabeza como si no me entendiera- estudio algunos idiomas en línea y – pone cara de sorpresa, como esas de cuando a un niño le dicen algo súper sorprendente

-           ¿Quieres ir antes o después de tus clases? - sus ojitos puedo decir que brillan, veo la hora

-           Ahorita, después de comer no me concentro mucho, me da el mal de puerco- hace risitas- solo deja recojo esto y dinero para irnos

-           Solo la mesa, la comida la pago yo, es lo que completa lo mío- me dice entre risitas

-           Los cuidados de una enfermera son caros, lo sé, así que no- comento incomoda tomando las cosas de la mesa

-           Sí, pero…- suspira con pesadez- el doctor no…- frunce la boca- solo déjame pagar a mí la comida de favor

-           Necia- gruño y sigo en lo mío

-           Ojalá me recogieras a mí- creo que alcanzo a escuchar, pero como con ella luego escucho cosas inexistentes que mejor ni tomarle atención, así que sigo con lo mío

 

Para mí ir al súper es tener una lista previa, tener que ir por el carrito e ir directo por cada una de las cosas de la lista y ya, directo a pagar para después ocuparme de cosas que realmente sean interesantes, como ir al parque, un café, leer, ¡Mis clases!, una peli en su idioma original (sobre todo si son de cine de arte), cosas así.

Para ella al parecer no, la lista si la tiene (me consta, la vi cuando la hizo), toma el carrito, entra con una sonrisa de oreja a oreja (por cierto, antes de salir se cambió de ropa) y…

-           ¡Ay! ¡mira esos calcetines para niña!- se desvía del objetivo principal

-           Oye, la lista- gruño, veo la hora, lo peor de todo es que venimos con bastante tiempo

-           ¡Mira! Tienen de princesas- toma un par de ellos y me los enseña, no voy a ocultar que están lindos

-           ¿Acaso tienes hijos? - me ve horrorizada, como si hubiera preguntado lo peor del mundo

-           ¡Claro que no! - bueno, después de todo no creo que viniera a cuidarme las quien sabe que 24 que dijo el doctor si los tuviera, aunque de eso nunca se sabe- pero son lindos- ahora dice dulcemente- lástima que en mi niñez no había tan así- frunce la nariz de forma chistosa, es como

-           Ah- respondo parda

-           A ti ¿cuál te gustaba más? - deja cuidadosamente la prenda que sigue viendo con ternura- o te gusta- toma de nuevo el carrito- ¿la sirenita, cenicienta, bella…- presiento que si no respondo me sacará hasta unas inexistentes

-           Supongo que bella- ¿es la que le gustaban los libros no? Se me queda viendo con una sonrisa

-           Así que eres come libros- asiente feliz ¿de qué rayos?

-           No exactamente, no era muy de ver princesas- me horrorizada, pero que ¡cambiante!

-           ¿Entonces? - se detiene, sus ojos están abiertos muy grandes, por ende, las cejas de le levantan, no sé si reírme o sacarme de onda

-           ¿Entonces qué? - le pregunto continuando con el recorrido

-           ¡Mira! ¡Qué lindas tazas! - declaro que esta mujer está loca, tal vez se lleve bien con Andrea- pues que veías- toma la taza en sus manos y me la enseña, tiene dibujitos

-           Hay tazas en mi casa, suficientes y de varios tamaños, al menos que esa la quieras para tu casa- hace puchero tristón

-           Mmmmm- exhala desanimada- tienes razón- su voz ahora es desganada- ¿deberíamos de ir por las cosas de aseo personal primero o la comida? - se pregunta a sí misma, suspiro con frustración

-           Vamos por tus cosas, en la casa hay Shampoo y jabón que puedes utilizar- me sonríe ladina

-           ¿Para qué olamos igual? - yo no entiendo ¡ni madres! de esta mujer

-           No sé de donde rayos sacas ese tipo de cosas, pero bueno, tengo crema de esta- le digo señalando el bote ya que estamos ahí- el shampoo es de este- le señalo- si aun así tú quieres comprar por mi está bien- le respondo seria- en cuanto a que veía, en realidad no veía mucho la tele, salía a jugar con mis vecinos- la veo tomar una crema, supongo que esa es la suya, asiente feliz con mi respuesta y sigue su recorrido por otros stands

-           Deberíamos de ir de uno por uno para ver que hay- no me creo lo que dice- pero tú tienes un poco de prisa- se queda pensativa en lo que agarra crema para el cabello

-           ¿Estás de broma? - me ve como si hubiese preguntado una locura

-           No, te sirve visualmente, te distraes y encuentras curiosidades- responde ufana

-           Pérdida de tiempo, terminas comprando cosas innecesarias y estorbosas- comienzo a enlistar mientras ella me ve aburrida

-           Necesitas relajarte- toma aire como si mi respuesta le sacara molestia

-           Para eso hay paseos, películas

-           ¿No que no veías películas? - me interrumpe

-           Ahora veo, sobre todo si son de cine de arte en su idioma original, aunque las de Hollywood también me gustan- sonríe

-           Solo por hoy dejaré ir el paseo en el súper- menciona entre risitas- vamos directo pues- ve su reloj de mano

-           Por favor- suspiro

Terminamos comprando más de lo de la lista, ella aún más porque compró cosas que le faltaban; llegamos a guardar todo, bueno, yo a guardar las cosas de la cocina (capaz y las pone donde no van), ella a acomodar cosas en su cuarto, pico un poco de jícama, le pongo limón y chilito en polvo, lo divido en dos platos y me pongo en la sala para conectar mis cosas para la clase

-           Apenas termine- suspira

-           Bien, en la mesa está un plato para ti- le señalo sin ver

-           Mmmm tienes- intenta hablar, pero se pone inquieta con el celular en la mano

-           Ah, el wiffi está en el refri, puedes conectar tus aparatos- me quedo pensando y veo la tele enfrente mío- si quieres ver la tele aquí está el control, hay netfix- me impulso para pararme- yo voy a estar en mi cuarto en lo que tomo la clase- me detiene del brazo

-           Puedes tomarla aquí, no quiero moverte nada, además puedo hacer cosas en la compu y ya que termines puedes enseñarme alguna de las películas que te gusten- comenta con un poco de nerviosismo

-           Como gustes, de todos modos uso audífonos para poder escuchar y concentrarme mejor- asiente feliz, me vuelvo a sentar, ella desaparece y yo comienzo mi clase.

Un rato más siento como se sienta a mi lado (no sé porque si hay más sillones, pero es ella y el espacio personal le vale madres), de reojo veo que trae su compu y está comiendo muy feliz la jícama; regreso a mis clases en línea, en donde mi concentración debe de estar por completo y la dejo ser en lo que sea que esté haciendo.

 

Me levanto con pesadez, ayer nos quedamos a mitad de la película Mulholland Drive, pero como había que despertarnos temprano no podíamos desvelarnos tanto, salgo con la toalla en mano

-           Buenos días- me saluda toda feliz saliendo del baño, me le quedo viendo y recuerdo que me preguntó mis horarios para no interrumpirlos

-           Buenos días- respondo apenas sonando mi voz

-           ¿Cómo te sientes hoy? - se hace a un lado para que pase

-           Cansada- bostezo

-           Espero el baño ayude con eso, ¿algo más que deba de saber? - me ve atenta, supongo que hace su trabajo

-           Por el momento no- se me cae la toalla, suspiro, ella me ayuda a levantarla y puedo ver la piel que su camiseta deja ver

-           Que lindas pantuflas- frunce la nariz en lo que me entrega mi toalla

-           Gracias- vuelvo a bostezar, doy un paso y sale volando la pantufla- arbdmsf –musito, escucho su risita

-           Si necesitas ayuda me gritas- hago seña con la mano de que sí y cierro la puerta del baño

Ya arreglada me acerco a la cocina y ya está hecho el desayuno, ella tomando café y sonriéndome

-           Espero comas lo que preparé- señala las cosas- y que no te moleste que tomara una taza

-           Estás en tu casa, no me molesta y muchas gracias, acabas de hacer que vayamos con tiempo al trabajo- veo la hora

-           Genial, yo ya estoy lista- se alegra

-           ¿Sólo tomarás café? - o sea, ella me impone el desayuno (que agradezco), me regaña por mal alimentada y ¿sólo va a tomar una pinta taza de agua de calcetín?

-           No, mi plato es este- señala uno que tapaba con su herm, lind, ¿Qué demonios? Con su cuerpo

-           Bien, buen provecho- tomo el plato, cubiertos y taza, me siento en la mesa y comienzo a comer, ella por supuesto me sigue e imita lo que yo hago.

 

Es raro llegar (aunque sean 5 minutos) antes al trabajo, yo llego a la mera hora, Ania ve atenta todo el lugar

-           Sí que es bonito, con razón es caro- me causa risa

-           ¿Se va a caer el cielo? - el sonso de Santi me asusta diciéndolo a mi oído, volteo y le doy un ligerito golpe en el hombro

-           Te he dicho que no hagas eso- le reprocho, él sonríe feliz

-           Ay, pero si te encanto- rodeo los ojos- cariño, presenta a la señorita hermosa que te acompaña- le guiña el ojo, ella lo ve extrañada

-           Ella es Ania la enfermera que me estará cuidando estos días- me ve con miedo

-           ¿Estás bien? ¿te sientes bien? ¿necesitas algo? ¿quieres solo quedarte sentadita todo el día? - lo detengo con la mano

-           Me siento bien, solo que mi doctor es un exagerado, quiere revisar mi día a día para ver que se puede hacer, ¿me entiendes? - el asiente- Ania, él es Santiago, amigo y compañero de trabajo

-           Santi para ti lindura- le toma la mano, yo le doy un manazo a él y le niego con la cabeza

-           No te hagas el payaso- hace puchero- por aquí Ania- la guío a dejar nuestras cosas- supongo que es muy literal eso de observarme todo el día- ella asiente- te puedes sentar aquí, en esta compu puedes hacer lo que sea para distraerte, solo no entres a páginas indebidas por favor-remarco mi “por favor”, ella ríe con esas risitas que son muy peculiares y muy de ella- si necesitas algo házmelo saber

-           Muchas gracias- sonríe feliz o eso supongo yo

-           No hay de que, yo voy a estar allá- le señalo mi lugar

-           Perfecto, gracias- asiente y se coloca en el escritorio que le preparé

-           ¡Ambar! - Andrea llega abrazándome- tienes que regañar a Santi, ayer fue cruel conmigo- el voltea indignado- me dijo que si no me callaba me iba a poner un tapón en la boca- hace puchero, Santi se voltea a reír, el sin vergüenza, Ania se esconde en la compu y yo estoy entre risitas controlando que no se vuelvan carcajadas

-           Santi, no seas grosero- Santi hace caras- bueno, a trabajar

-           Tu amiga ¿va a comer con nosotras? - los 4 nos vemos

-           No sé si nos dejen salir a los 4 a la vez, digo 3- me corrijo, Ania ni trabaja aquí.

-           Yo puedo comer con ella- Andy le guiña el ojo

-           Para empezar- le interrumpe Santi- tú no eres lesbiana, ni bisexual, ya lo hablamos- el tono de mi amigo es aburrido, pero sé que se está divirtiendo- luego, ¿te recuerdo a quien le prometiste comer juntos hoy?

-           A ti no- responde inmediatamente ella

-           Cla te suena- a mi amiga le brillan los ojos

-           Qué bueno que te tengo a ti- le da un besito en la mejilla- solo por eso hoy les paso no comer juntos- se va feliz

-           ¿Claudio? - pregunto yendo a mi lugar, Santi acepta con la cabeza- mira tu

-           ¡Buenos días! - saluda efusivo uno de cocina que siempre me quiere hacer la plática- ¿Qué tal tu día Ambar? ¿lista para trabajar? - se pone atento

-           Muy buenos días Ricardo, bien gracias- le respondo cordial pero tajante- listo para iniciar labores y hablando de eso ya viene un cliente- voltea para ver si es realidad lo dicho, se hace un lado y mi trabajo comienza, mientras que mi compañero de trabajo se va a lo que tiene que hacer.

El cliente en sí, es un americano que viene cada cierto tiempo, si mal no recuerdo es por razones de trabajo, solo que tiene una pésima pronunciación en español, así que estamos en la plática cordial donde me pide una habitación, siempre pide una habitación diferente, según él quiere ver todas las vistas que le pueda ofrecer el hotel, aunque no pide las habitaciones especiales, es más, pide las más sencillas

-           Thanks so much Ambar- me agradece en lo que le entrego la llave

-           Its a pleacer mister- le sonrío como a todos los clientes, él se va, Santi se acerca

-           ¿Segura que no le gusta divertirse? - me pregunta pícaro Santi

-           Pregúntale tú mismo, tu masticas el inglés- anoto lo que debo de anotar, guardo información en lo que él sigue

-           Y por él lo mastico más- se ríe- pero como que tú le gustas- hace puchero

-           Viene tu francesa- sus ojos anuncian felicidad- toda tuya- el asiente feliz mientras lo veo trabajar, me causa gracia como ella le sigue el juego, pero no lo deja cruzar, ella se va y mi amigo la observa lelo

-           No tienes remedio Santi- si no es con uno es con la otra

-           Soy admirador de la belleza y la guapura, ¿Qué puedo decir? - me responde todo cínico

-           Que el trabajo es tu prioridad- el jefe lo interrumpe- Ambar querida

-           Para ti no es querida- gruñe mi amigo posesivo

-           ¿Todo bien? ¿te sientes bien? - pregunta viéndolo con molestia

-           Salieron algunas alteraciones, por eso estoy en observación- señalo con la mirada a Ania

-           Si necesita algo, por favor, no dude en hacérmelo saber, lo que sea para que Ambar se encuentre mejor- le comenta mi jefe a Ania, gira a verme de nuevo- hay que ir a rh a comentar lo de tu salud, creo que nos acabamos de asociar o algo así con una farmacia y ahí te pueden dar descuento para ese medicamento- asiento- del curso de idioma, necesito que me pases los datos de costos y demás, el tratamiento no lo pude conseguir, pero el curso si

-           Muchas gracias- le sonrío- antes de irme le mando mail con todo lo de los cursos

-           Perfecto, sigan con su trabajo, Santi, apréndele a Ambar- le restriega mi jefe a mi amigo y se va

La mañana se pone activa (no de locos afortunadamente), con bastante movimiento como para no dejar de tener que hacer, mientras Santi me da de contrabando fruta para picar y le comparte también a Ania, al parecer ya son amigos porque han intercambiado bastantes palabras.

 

-           Por fin un tiempo de descanso- llega diciendo Santi casi a grito

-           Podrías no hacer tanto ruido- le digo cortante

-           Oye- le valió- ¿acaso ella es la enfermera que te pe ne tró- lo último lo dice como susurro- con la mirada? - regresa al tono normal y sonrisa juguetona jodiente

-           Te odio- le declaro en lo que él suelta la carcajada

-           ¿ya me vas a contar o te sigo molestando? - los dos vemos la hora

-           Se quedará conmigo unos días en lo que revisan en donde está el fallo- suspiro, el asiente, giro y tumbo el bote de lapiceros

-           Ya te habías tardado- se ríe el sonso ayudándome a recoger

-           Lo pusiste muy cerca- me quejo en mi defensa

-           Ese lo pusiste tu ahí, no me eches la culpa de tus torpezas- se divierte

-           ¡Es hora de comer! - llega gritando Andrea

-           ¿Por qué siempre tienen que gritar? - la veo feo

-           ¿Volvió a tirar todo? - Andrea le pregunta a Santo ignorando mi reclamo

-           Si, ya sabes que es medio torpe- los tres se ríen, porque hasta escucho las risitas de Ania

-           Muy chistosos- me quejo

-           Como sea, es hora de que vayan a comer algo, yo me quedo aquí- se gira hacia Ania- querida- le guiña el ojo- por mi te tengo aquí para verte todita- se sopla la cara- pero me preocupa que no comas algo, así que ve- le sonríe coqueta

-           ¿Seguro que no es lesbiana? - le pregunto a Santi

-           No sé, aunque si es rara tu enfermera- la ve dejando el bote en su lugar

-           ¡Yo digo de Andy!- me quejo y por primera vez me nace la pregunta de con Ania

-           Ah, comprobado, solo es una hétero que es coqueta con todos hasta la médula, pero solo le van los hombres

-           ¿Cómo tú? - lo molesto, en eso llega Anía que sospecho alcanzó a escuchar mi pregunta de broma por sus risitas

-           Yo si le gusto, pero ella no es mi tipo

-           ¿Acaso te gustan las calladitas? - le pregunta Ania con cierto picor

-           Me gusta que hablen, pero no tipo guacamayas como ella- señala a Andy que ya la dejamos atrás en recepción- ¿a ti te gustan las calladitas? - Santi le regresa la pregunta con una sonrisa de oreja a oreja

-           Puede que- escucho en lo que reviso mi celular

-           Cuando conozca una te la presento ooooo…- como no escucho lo que sigue detengo mi caminar y giro a verlos, se ven entre odio y diversión ¿Qué no se habían caído bien?

-           ¿Todo bien? - tengo hambre, si se quedan atrás me sigo y los dejo solos

-           Si- Santi responde corriendo a mi lado y abrazándome de los hombros- hay que espantar al chef que te quiere, ya te dije que deberías de besarme para que así este seguro que somos algo y te deje en paz de una vez por todas

-           Primero que nada, no es chef- le aclaro

-           ¿Qué no? - pregunta extrañado

-           Como sea, segundo, ya sabes que no eres mi tipo- le respondo buscando mesa y sacando la comida, Anía se ríe viendo a Santi

-           Cariño, tenías que decírmelo con amor

-           Mira guapo- veo pasar al hombre antes mencionado- solo- Santi toma mis manos, se acerca a mí, acerca mis manos a su cara

-           Solo dime que me amas y me encontento- me ve tierno

-           Sabes que sí, no tienes que andar con tus cosas- refunfuño toda roja, este ¡es un sinvergüenza de lo peor!- ahora quítate que tengo hambre- me quejo

-           Iré por mi comida- se va a pedir

-           Toma tu parte- le paso las cosas a Ania, que no deja de verme- ¿te divertiste observándome?

-           ¿Siempre tienes accidentes? - comienza preguntando

-           A veces- gruño y meto comida a la boca para no responder, ella sonríe

-           ¿Te golpeas, salen moretones o solo son…? - la interrumpo

-           No me golpeo porque Santiago siempre interviene antes y la verdad es que cuando son así…- lo pienso- son raras las veces- suspiro, ella comienza a comer- por lo regular son como lo que viste- asiente

-           ¿Esto es lo que comes normalmente? - cuestiona

-           Alimentos así, no siempre el mismo guiso- Santi le responde por mí, lo veo feo

-           Puede contestar sola- Anía le habla áspero

-           Sí, pero es para que veas que yo sé todo de ella- se ufana este sacando su hamburguesota

-           ¿Sabías de mí? - le pregunta divertida

-           Si, sabía de tu existencia- Santi le responde jactoso, ella me ve muy sonriente

-           ¿Qué? - ni los veo, presiento que no debo de meterme en sus broncas de nuevos amigos, así que mejor repaso mentalmente los verbos y oraciones que me son fácil entenderlas, pero me trabo al pronunciarlas, así que en mi mente las escucho y paso las imágenes mentales de cómo se escriben.

¡Oh rayos! No recuerdo si esa palabra va con “h” o no, mmmm, tendré que revisarla, yo ni quería sacar el celular, pero conociéndome si no lo hago estaré horas con esa idea rondándome la cabeza, mmmm, veamos, mmmm, ahora que lo pienso, hay mucho silencio; alzo la cara y los dos me están viendo

-           ¿Qué? - les pregunto viendo que ya es mi último bocado

-           ¿ves? - le dice Santi a Ania obviando lo que sea de lo que estaban hablando

-           Ya veo- Ania me entrecierra la mirada y aprieta a boca

-           Cariño, nuestro tiempo de comer se acabó, ¿vamos? - me dice Santi

-           Si, vamos- guardo todo rápido- ¿tomarás francés conmigo o no? - le pregunto a Santi

-           Si, necesito practicar, ya que la francesa no me hace mucho caso- hace puchero

-           Eso y que el maestro no te hace caso- me río, la verdad es que el francés, así como el inglés solo lo tomamos como repaso, son clases de pura conversación- ¿tomarás también portugués o no? - veo a los chinos acercarse a la recepción

-           No, paso, aparte tú ya sabes portugués- Santi ve a los clientes- todos tuyos vida- sigue su trayecto y Ania regresa a donde será su lugar por todo el tiempo que tenga que observarme.

Hablo con los clientes, aun no domino el idioma, pero por lo menos ya los puedo atender dignamente, ellos piden más días la habitación y le hago los cambios pertinentes a su reservación, afortunadamente se van felices y lo que sigue hasta la salida es bastante relajado, tanto que hay tiempo suficiente para ir a RH y regresar sin contratiempos.

-           Vamos Ania- ella se pone de pie, me ve agudamente y de la nada saca una gran sonrisa

-           ¿A dónde me llevas? Es viernes- pregunta coqueta

-           ¡Gracias a Dios viernes! - grita Santi llamando la atención de todos, lo pellizco- ¡auch! - se queja y yo niego con la cabeza en lo que lo veo feo- de todos modos, trabajamos mañana- hace risitas- y esta mujer tiene clase de Dios sabe qué idioma nuevo se le ha ocurrido- me ve entrecerrando los ojos- paso por ustedes a las 9- traducción a las 10

-           Bien, yo los espero donde siempre- comenta Andrea que salió de Dios sabe dónde- ¿vale?

-           Claro preciosa, no lleves solo a uno- le responde Santi

-           Yo no voy- les informo, me doy la media vuelta y comienzo mi camino

-           Ania, a esa hora paso por ustedes para que jales a la aguada esa- escucho el grito de Santi

-           ¿vamos a ir o no? - pregunta alcanzándome

-           Si quieres ir ve- ¿a mí que me pregunta?

-           No puedo dejar de observarte- usa un tono que… ¡bueno ya! Tan wey y por tanto tiempo no me puedo hacer

-           Solo quiero llegar a mis clases- no voy a jugar, por lo menos no en la calle

-           Eres muy aplicada- se sienta a mi lado en el camión

-           Me gusta mucho, no lo voy a negar; hablar un idioma nuevo, entenderlo es…- la verdad es que no tengo palabras para describir todo lo que me provoca

-           Ojalá alguna vez hablaran así de mi- suspira y ve a la ventana

-           Seguro habrá alguien que lo haga, solo aun no llega el indicado- soltemos eso a ver su respuesta

-           El indicado nunca va a llegar- se ríe

-           ¿Indicada? - pregunto alzando las cejas, ella gira a verme con una sonrisa de oreja a oreja, así como medio diabólica

-           ¿Te molestaría? - se muerde su labio, así como pellizcándolo con los dientes, carraspeo

-           ¿Qué no viste al loco de Santiago? ¿o la secuaz de Andrea? - me rio y la contagio, tanto que baja las defensas

-           Él te ama- dice entre suspiro

-           Mmmmm, pero no en forma romántica- si sabré como se ve enamorado, lástima que la tipa si era una completa cabrona, lo bueno es que… aunque destrozó a mi amigo, lo dejó y no ha regresado a su vida y espero que jamás regrese, la pinche vieja bruja hija de la…

-           Eso dices- ve a la ventana de nuevo

-           Ya casi bajamos- le aviso- Santi es un coqueto sinvergüenzón, pero es un buen tipo, el solo me cuida por que alguna vez le tocó una de mis hemorragias hace varios años- hago la parada

-           Oh, ¿así que sabe bien de tu enfermedad? - pregunta siguiéndome

-           Si, esa vez hasta el hospital me llevó el exagerado y llamó a mi doctor de urgencia- se comienza a reír y yo de solo recordad también, el doctor casi lo golpea

-           Pobre- llegamos al edificio

-           Si, después de eso no ha dejado de cuidarme- asiento, mmm eso me recuerda que el canijo me va a sacar como sea a las 10 del departamento para ir al lugar ese, tendré que ponerme algo decente.

-           Yo diría, sobreprotege- clava nuevamente su mirada en mí, de un momento a otro soy consciente que tengo que inhalar aire, mmmm, ya solo queda abrir la puerta, comer y clases, supongo que hay tiempo suficiente.


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