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Luna Roja por Heksen

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Notas del capitulo:

Estábamos vivitas y coleando pero no trabajando XD

Aquí les dejamos un nuevo capítulo después de muchoooo tiempo. ¡Que lo disfruten y aprecien! jajaja

 

Viajando a través del infinito negro del espacio se encontraba Koshino y compañía. Iban en busca de Fujima para entregar su parte, excusarse por el retraso de Rukawa o saber si se había comunicado con él.

El viaje sería lento pues la policía los buscaban, en las noticias dijeron que fueron traficantes quienes robaron e hicieron explotar la nave de carga, se mencionó lo del rapto y que habían robado algo de mercancía poco importante, lo que les hacía pensar que querían manejar esto con discreción. Gracias a sus informantes se enteraron de que sigilosamente habían desplegados escuadrones de centinelas, aquellos eran agentes especiales, asignados en casos difíciles; lo que hubieron robado debía ser muy importante como para que mandaran a varios de estos grupos a buscarlos por la galaxia. Hasta ahora no se habían topado con ninguno, pero de todas maneras debían ser cautos, cualquier error les costaría el pellejo.

 

 

//*//

 

 

Hanamichi reconoció el ruido del remolque, al parecer Yohei había regresado con la nave del Zorro-apestoso y ahora tenía que ir a revisarla, ¡como odiaba a ese tipo! Pero tenía que ayudarlo, se lo había prometido al Gordito, ¡ah, pero como lo odiaba!

 

Salió de su pequeña oficina, bajó las escaleras metálicas y fue a la parte de atrás del taller. Vio a los chicos descargando unas cajas de la nave recién traída, le molestó ver que las estaban apilando junto al armario de limpieza.

 

-¡Oigan, qué están haciendo!

 

-Hanamichi- llamó Yohei- estamos descargando la nave para poder subirla a los soportes o no podremos...

 

-Ya sé que están descargando la nave, lo que pregunto es por qué están poniendo las cosas alla- señaló el lugar- sabes que no podemos tener eso en el taller

 

-Sólo son unas cajas, no estorbarán- intervino Sendoh, que estaba con Yohei

 

-Tú no te metas Puercoespín, no puedo dejar que pongas sus cosas donde se les de la gana, ésta es área de trabajo, no un almacén

 

-Además de torpe escandaloso, las cajas sólo estarán ahí en lo que encontramos una bodega donde dejarlas-afirmó Rukawa que venía saliendo de la nave con una caja más.

 

-¡Cómo te atreves a llamarme torpe, Zorro apestoso!- Yohei corrió a detener a su amigo cuando vio que iba contra Rukawa.

 

-¿Por qué siempre hace las cosas más difíciles?- preguntó Sendoh para sí.

 

-¡Llévate ahora mismo tus cosas, no me importa si las dejas en medio del desierto, no van a quedarse aquí!

 

-Hanamichi sé razonable, sólo será un momento- insistía Yohei.

 

-¡Nada! ¡Que el Zorro apestoso tome sus cosas y...!

 

-¿Por qué están gritando?

 

Haruko salió de la nave con las manos en las caderas y cara de pocos amigos, al verla, Sakuragi quedó embobado. Llegó hasta ella en un pestañeo, tomando su mano en forma teatral. Todos lo miraron con asombro.

 

-Mi nombre es Hanamichi Sakuragui y soy el dueño de este taller- rió nervioso-¿dígame quien es usted señorita?

 

-Así que eres el dueño- Haruko retiró su mano y lo miró con apreciación- Soy Haruko, vengo con ellos- señaló con la cabeza- ¿Es cierto que la mercancía no se puede quedar aquí?

 

-Claro que se puede quedar, quien dijo que no.

 

-Lo dijiste tú-replicó Rukawa.

 

-¡Tú cállate!- le gritó- Sólo era una broma- se carcajeó- Pueden ponerlas donde quieran- rió más todavía- enserio, no hay problema.

 

-Torpe- murmuró molesto Rukawa.

 

El ego de Haruko estaba por las nubes, al notarlo, Sendoh rodó los ojos. Lo que menos deseaba era un admirador más para la tonta esa. Y él que pensaba que el pelirrojo gritón era tonto sólo en apariencia.

 

-No puede ser Hanamichi ¿Hasta cuándo vas a aceptar que eres gay?- inquirió su amigo.

 

-¡Eres gay?- medio gritó la chica

-¡Por supuesto que no!- dijo nervioso, luego se acercó a Yohei- él sólo dice tonterías.

 

-Pero si es cierto- aseguró Takamiya.

 

-Claro que es gay, si no lo es de nacimiento, lo es por obligación. Cualquiera se volvería gay después de ser rechazado por 50 chicas- siguió Noma.

 

-¡50!- corearon Haruko y Sendoh.

 

-¡Ustedes cállense! ¡Nadie les preguntó nada, por que dicen cosas tan vergonzosas como esa!

 

Hanamichi se lanzó contra sus amigos, quienes empezaron a correr despavoridos por el lugar, no llegaron muy lejos antes de que los atrapara.

 

-Y no sólo eso; las únicas citas que ha tenido han sido con hombre- aportó Okus

El pelirrojo se detuvo en seco soltando a sus subordinados, con la cara toda roja.

 

-Pe... pero, pero... Eso sólo fue un par de veces, no fue nada importante, sólo una o dos veces- dijo en dirección a la chica y moviendo las manos de un lado a otro

-Han sido más 20, Hanamichi- aclaró Yohei.

 

-No.. N-No, ¡ESO NO TIENE NADA QUE VER!- y más rojo de lo que ya estaba, se dio la vuelta y regresó a su oficina.

 

Sendoh comenzó a carcajearse, y no sólo de Hanamichi, también, y sobre todo, de la indignada que se veía Haruko. Yohei sonrió meneando la cabeza y animó a los chicos a descargar lo que faltaba.

 

-Torpe- dijo Rukawa, antes de continuar su labor.

 

 

 Una vez cumplida la misión, Haruko comenzó a manifestar sus demandas; quería una buena ducha, ropa limpia, comida y un buen lugar dónde dormir, todo, con la mayor rapidez posible. Cruzados de brazos, Kaede y Akira se miraban uno al otro, cansados de ella.

 

-¿Te has dado cuenta dónde estamos?-preguntó Akira con su tono más agrio-Aquí no hay hoteles cinco estrellas ni nada parecido.

 

 -Sólo estoy diciendo que quiero un lugar dónde quedarnos. Ni sueñen con que dormiremos en la nave, o peor, como ustedes suelen hacerlo, en la primera ratonera vacía que encuentran en su camino. Yo quiero algo decente.

 

-Entonces búscate tú misma ese lugar decente, no somos tus sirvientes

 

-Kaede-la chica ignoró totalmente al otro-Tú si buscarás un buen lugar para quedarnos, ¿verdad?-le dijo con su mejor sonrisa, en un intento de convencerlo.

 

-La verdad-se giró mirando a su alrededor-Tengo mucha pereza, además, el encargado de buscar el sitio siempre ha sido labor de Akira, ya sabes, por seguridad- la chica mostró una expresión de disgusto, estaba a punto de hacer un berrinche cuando Yohei, se acercó, carraspeando para llamar la intención.

 

-No fue mi intensión oír su conversación-se disculpó-, pero si quieren un lugar donde quedarse, puedo recomendarles uno.

 

-¿Enserio?-emitió la chica sonriéndole por su buena voluntad.

 

-Sí.  Se encuentra a dos calles y es propiedad de unos amigos nuestros; es una hospedería que también cuenta con un bar.

 

-Excelente-alabó la muchacha.

 

-Pero claro, no es un hotel cinco estrellas-la muchacha gesticuló una mueca de decepción, Akira rió por lo bajo-Eso sí, es un buen lugar, el mejor que encontraran por estos lados. Si buscan seguridad, la tendrán allí.

 

-Vaya-expresó Akira-Creo que dentro de su círculo de amistades suelen jactarse de que tienen lo mejor en este planeta.

 

-No del planeta, de la región sí-aclaró Yohei siendo serio, y un tanto molesto por el comentario-Puedo asegurarlo-agregó.

 

-No se hable más-intervino Haruko, Kaede se mantenía ausente de la charla, mirando en dirección  de su nave-¿Serías tan amable de acompañarnos?

 

-Acompañarnos suena a manada, vas tú solita-aclaró Akira.

 

-Kaede-llamó la chica al moreno.

 

-Ve tú, si decidimos quedarnos en ese lugar, iremos después de ordenar todos los cabos sueltos, en caso contrario, búscanos en la primera ratonera que haya en camino.

 

Haruko se enojó aún más por la burla, sobre todo por la risa de Akira. Yohei por su parte, cuál caballero que interviene a favor de una dama, la tomó de un brazo y con una expresión serena, le pidió que se calmara.

 

-No te exaltes, en enojo no es digno de ti-le dijo.

 

-Ojalá ellos fueran tan caballeros como tú-concedió ella, viendo como su par de compinches se alejaban rumbo a la nave.

 

-Vamos-instó el moreno-Te llevaré al encuentro de todo lo que deseas.

 

-Lástima que allí no pueda encontrar a alguien como él-dijo dando una última mirada a la espalda de Kaede.

 

-No sabemos...Tal vez si encuentres a alguien como él.

 

-No creo, él es único.

 

 

//*//

 

No terminaba de maldecir el momento en que fue tan estúpido como para maniobrar mal en la salida del cinturón de asteroides. Estaba casi seguro, que con sus habilidades de vuelo, podría cruzar sin problemas... Bueno, estaba sano y salvo pero su nave pagó las consecuencias, el impulsor estaba dañado y por tanto, su velocidad era lenta. A ese paso, esos pillos le sacarían mucha ventaja.

 

La otra cosa que maldecía, era el poco valor de aquellos inútiles que no se arriesgaron a cruzar justificándose que los meteoritos harían trizas sus naves. Les concedía la razón en cierto punto; las naves policiales normales eran de gran tamaño y contaban con muy poca maniobrabilidad para un terreno tan agreste como lo era ese anillo de rocas. Sin embargo, con o sin razón, esos estúpidos policías habían dejado escapar la única gran posibilidad de atrapar a los secuaces del Zorro negro, o en el mejor de los casos, al  mismísimo Zorro negro.

 

Era ahora o nunca, así le costara la placa en el momento justo en que tuviera que presentarse a su superior, por esta indisciplina que estaba cometiendo al embarcarse en una persecución personal, sin atender a las órdenes que le dictaban quedarse al frente de las tropas y bajo los procedimientos ordinarios. No descansaría hasta hallarlo y apresarlo, pues no estaba dispuesto a soportar más burlas de ése bribón escurridizo, pero antes que nada, debía reparar su impulsor y estaba seguro, que en el planeta al que ahora se dirigía, obtendría lo que necesitaba para seguir su persecución.

 

-Ingresando a la atmósfera planetaria, el escudo de protección de calor está en su punto máximo y el análisis ha detectado  un bajo nivel de interferencia magnética, se diagnostica que la nave sufrirá turbulencias. Recomiendo ajustarse los cinturones de seguridad- anunció la computadora parlante

 

-Entendido Electra- se relajó al máximo en su asiento. Eso sería un poco movido, pero sabía que todo estaría bajo control

 

Pasaron al menos tres minutos hasta que su pequeña nave salió de la atmósfera.

 

-Electra,  necesito un escaneó de la zona, busca emisiones de calor-se reclinó en su asiento tras poner el control de vuelo en automático- Necesitamos encontrar una zona urbana.

 

-Detecto masas de calor a doscientas millas...-

 

-Dirige la nave hacia allá-interrumpió.

 

-Señor, mis radares indican la presencia de naves en las cercanías.

 

-Este es un planeta fuera de jurisdicción...Y lo más probable es... -terminó en un murmullo apenas audible. Pensó un momento y determinó-No me vendría muy bien que supieran que soy policía.

 

-Es lo justo señor, las tendencias rebeldes aseguran un alto porcentaje de peligro de su vida.

 

-Electra, calla. No me digas algo que ya sé y no me hables de probabilidades que ya me tienes cansado.

 

-Sí, señor.

 

-¿En cuánto tiempo llegaremos?

 

-A la velocidad actual el tiempo de arribo se estima en diez minutos.

 

-Está bien-se puso en pie-Es el tiempo suficiente para deshacerme de las pruebas. Avísame cuando lleguemos al perímetro urbano.

 

-Sí, señor.

 

-Y Electra- agregó antes de irse de la cabina.

 

-Diga, señor.

 

-Deja de asentir de esa forma que me delatas.

 

-A la orden.

 

Shinishi movió la cabeza y pensó que las máquinas a veces podían ser más tercas que los humanos.

 

//*//

 

Desde la puerta de su oficina, Hanamichi observaba los movimientos en su taller, gruñendo de vez en cuando por tener que seguir soportando a ése estúpido Zorro y a su amigo, que no se dignaban a marcharse. Él tenía trabajo que hacer, pero lo dejaría relegado. Estaba seguro que si daba un paso más allá de la puerta, sería para ir y saltarle a los golpes a ése engreído que se atrevió a ofender su taller, sobre todo ahora que el gordito no se veía por ningún lado.

-No arrugues la frente, ¡qué dirían las chicas si te vieran así! ah, se me olvidaba que ni siquiera con tu mejor cara se fijan en ti jajajaja-Noma  se burló pasando en frente suyo, con un repuesto que llevaba a la nave que reparaba.

Hanamichi sólo le miró colérico, por ahora le perdonaba, pero cuando saliera de allí le daría su merecido. Apretó los puños enojado, tratando de controlarse, contando los segundos a su vez, no sabía cuánto más resistiría con su autocontrol, pero para su fortuna, el milagro se hizo. Kaede y Akira se marcharon.

Lo primero que hizo fue darle un cabezazo inesperado a su amigo, éste quedó inconsciente en el piso, mientras Ookus le miraba preguntándose porque le había pegado.

-¿Dónde está Yohei? Hace rato que no le veo por aquí.

-Él salió...Se fue con ésa chica-respondió Ookus-Pero no pienses mal, él nada más se ofreció a llevarla a la posada de Ayako, es lo que hacemos siempre con los clientes-se excusó en espera que su amigo suavizara su expresión.

-Ah-asintió relajándose-Tengo trabajo que hacer, despierta de una vez a éste inútil y que me traiga todos los repuestos que le pedí.

Ookus corrió a despertar a Noma.

Hanamichi ya estaba preparándose para terminar la extracción del motor, cuando una nave pasó sobrevolando lentamente por sobre el taller.  Yohei, quien ya venía de regreso, alzó la vista y vio la nave de Shinishi. Desde la distancia, les hizo señales a los muchachos para que abrieran las compuertas que protegían el patio de descenso trasero del taller.

Cuando la nave aterrizó, Hanamichi en persona fue a ver a ése supuesto nuevo cliente. Frente a él, tuvo a un hombre de piel morena, de expresión serena y calculadora. Le pareció a simple vista un tipo educado y bastante entrado en edad. Se acercó a extenderle la mano.

-Bienvenido al Taller del Tensai. Tiene el gusto de estar hablando con él en persona.

Shinishi gesticuló una mueca que parecía una sonrisa ligera y correspondió al gesto.

-Parece que he venido al lugar adecuado-emitió viendo todo en rededor.

-Por supuesto viejo-la sutil sonrisa en Shinishi se esfumó. Se consideraba un hombre joven, era joven y ése tipo pelirrojo le acaba de llamar: ¿viejo?-Ahora dime, en qué puedo servirte

-Ah-salió de su impresión, volviéndose a su nave-Tengo problemas con el impulsor, los detalles de la falla se lo indicará la computadora

Con las manos en apoyadas en su cintura, Hanamichi dio un vistazo a la nave. No había visto nada parecido. Dio un silbido de impresión, luego dijo:

-¿Puedo verla por dentro?

-Por supuesto-concedió Maki, instando a seguirle.

Una vez adentro, el pelirrojo pudo constatar que la nave no sólo era bella por fuera, lo era también por dentro, sobre todo al contar con Electra, la computadora. No solía tratar con gente que usara tecnología tan avanzada y menos con una computadora parlante.

-Esto sí es una belleza-emitió Hanamichi.

-La dejo en tus manos-dijo Maki

-Por cierto-murmuró -se me olvidó decirte que no trabajamos con dinero de la federación.

Maki tragó saliva, se le había pasado el detalle y no tenía como pagar. Hanamichi le miró expectante por unos segundos.

-¿Me equivoqué al pensar que no tienes como pagar, forastero?

-La verdad-soltó un suspiro-No. Caí en el cinturón de asteroides, perdido a pesar de todos los medios avanzados de navegación que tengo.

-Lo siento, pero sin pago no hay trabajo.

-Comprendo. Me retiraré en cuanto salgas.

Hanamichi dio unos pasos hacia la salida, pero se volvió.

-Me caíste bien en comparación con mi último cliente, por eso haré una excepción a la regla. Tengo una forma de que puedas pagar.

-¿Y cuál sería?

-Tengo muchos amigos que me deben dinero, y tú pareces alguien duro que no dudaría en hacer de medio de cobranza. Lo haría personalmente pero no es mi estilo, además tengo que estar aquí para que los inútiles que trabajan conmigo, hagan bien las cosas. Ya sabes, un Tensai tiene su reputación-finalizó soltando sonoras carcajadas.

-¿De cuánto tiempo hablamos?

-Lo que te tardes en cobrar a media ciudad.

-¿Media ciudad?-preguntó sorprendido.

-Sí, lo tomas o lo dejas.

Maki meditó un poco, pero no tenía salida. Además, esto le serviría para averiguar datos del Zorro negro. En un agujero de hombres fuera de la ley, era posible que más de alguno tuviera alguna información trascendente que darle, o como mínimo un rumor, cualquier cosa por insignificante que fuera le serviría.

Por el momento, y de todas formas, su camino terminaba en ese planeta.

-Acepto.

-Entonces tenemos un trato-dijo Hanamichi, sin saber exactamente la razón de su decisión, sin embargo, le agradaba la sensación de ser benévolo por primera vez en su vida.

 

//*//

 

Aun dentro de sus sueños, podía sentir el frío del cañón rozando su mejilla con suavidad. Al despertar y abrir los ojos se encontró con Koshino sonriendo con falsedad, que le apuntaba con su arma. Aunque su primer pensamiento fue gritar, decidió quedarse quieto y en completo silencio.

-Cuando se desató la alarma en el carguero, no imaginé que Akira me pidiera que te trajera a bordo-pausa en que presionó el gatillo sin soltarlo, logrando de esa forma que quien estaba frente a él, le mirada aterrado- Te he visto muchas veces con él, más de lo que puedo soportar, ¿y sabes? Me dan ganas de atravesarte la cara ahora mismo, sería todo muy divertido. Sin embargo, Akira nunca me lo perdonaría.

Alejó un poco el arma que antes casi estaba pegada a la piel del muchacho y sonrió.

-Yo no  pretendo quitarte a Akira, no soy nada para él-reconoció el asustado muchacho.

-¿Nada?-repitió Koshino siendo irónico-Si tuvieras razón no tendría estas ganas inmensas de matarte. Significas para él lo mismo que significo yo, lo sé porque conozco a Akira-sonrió-Supongo que tendré que resignarme de una vez.

Hikoishi respiró aliviado.

-Pero no te confíes policía-agregó Kosh, esta vez, hundiéndole el arma en una mejilla-Porque si me das razones, por muy pocas que sean, te mataré sin dudar.

-No lo haré, lo juro-apenas dijo esto, Koshino guardó el arma al tiempo que se erguía.

-En muy poco tiempo llegaremos con Fujima, haz que valga la pena haberte salvado-le dio la espalda-Si él no queda contento, irá tras Akira y supongo que no querrás que nada le pase, ¿no es así?

-Sí-afirmó temeroso.

-Ya estás entendiendo-salió de la celda donde se encontraba.

 

//*//

 

 

Después de muchas discusiones con la chica de ojos azules, quien no se cansaba de hacer peticiones que le llevaron al completo fastidio, Ayako decidió entregarle la mejor de sus habitaciones, alejada del resto y dispuesta con algunos detalles adicionales reclamadas por ésa mujer.

Una vez que ambas estuvieron dentro del cuarto, Ayako, una mujer de piel morena, pelo rizado, y de buena figura, dijo:

-¿Y bien? ¿Te gusta o prefieres otro?

Haruko recorrió la habitación con la vista, la cama no era lo mejor que había en este universo, no obstante, según la mujer que tenía al lado, era la mejor de su hostal.

-No lo sé -dijo.

-¿No lo sabes? -La voz de Ayako tenía un tono de exasperación-. He ordenado a mis chicas disponer de todo lo que pediste; toallas limpias en el baño, una cama de dos plazas, la más blanda que tenemos...Pediste que esta estuviera alejada de los otro cuartos ocupados, que tuviera una tina grande. ¿Qué más quieres? Pues si no te gusta al final de todo, ve a otro lugar.

Haruko le miró con irritación.

-¡No he dicho que no me gusta! Y no, no voy porque no tengo ganas de andar recorriendo este pueblito.

-¡Ja!-emitió Ayako-Entonces te dejo, qué disfrutes tu estancia

El hecho de que ella fuera tan desdeñosa le enfureció y salió rápidamente para no lanzársele encima y estrangularla. Nadie en este mundo parecía ser capaz de enfurecer a la señora Miyagi, sin embargo, ésa prepotente de ojos azules lo había logrado.

Se dirigió hacia el bar, se sentó frente a la barra y pidió al barman un vodka. Yasuda le miró impresionado, ¡Si su jefa jamás bebía!

-Dame lo que te pedí y rápido-demandó la mujer.

En pocos segundos, su esposo que atendía personalmente una de las mesas y se entretenía en charlas con sus clientes, llegó a sentarse a su lado.

-Amor, ¿qué ha pasado?-preguntó

-La última cliente que nos enviaron nuestros amigos, es una...-apretó los dientes reprimiendo un insulto, ella no era así.

-Amor cálmate-dijo Ryota, acariciándole la espalda- La más bella de este universo no puede andar enojada.

Ayako recibió su vaso, bebió el contenido de éste de una sola vez y lo estrelló contra la barra.

-Ahora sí, estoy mejor-anunció, luego agregó mientras su rostro mostraba un gesto de molestia-¡Esta cosa arde!

-No me dejó advertírselo-se apresuró en aclarar Yasuda.

-Se pasará en unos segundos.

Las campanillas de las puertas se oyeron en ese instante, anunciando la entrada de nuevos clientes. La pareja se giró, pudiendo ver la llegada de dos tipos impresionantemente altos, de expresiones frías, miradas arrogantes: Kaede y Akira. Ellos se acercaron a pasos lentos y se sentaron a la barra.

-Danos los tragos más fuertes que tengas-dijo Akira a Yasuda, éste se apresuró en tratar de entregar rápidamente al pedido.

-¿Quieres que nos embriaguemos?-reprochó Kaede.

-No, sólo quiero eliminar el gusto amargo que siempre me deja esa zorra de Haruko en la boca.

Ayako, recordó que su pesada clienta se llamaba Haruko y que ella había mencionado que dos amigos llegarían más tarde.

-Disculpen, ¿acaso hablan de una zorra de ojos azules, de cara bonita pero despreciable?-rió de mala gana al emitir sus palabras.

-Veo que ya tuvo el placer-murmuró Kaede inexpresivo.

-Por desgracia-afirmó la mujer, ante la mirada de su esposo.

-Ah, ella es así, todo un encanto-canturreó Akira.

-Lo es-correspondió Ayako

-Pero no le hagas caso, nunca permitas que te irrite, no va contigo-tanto Ryota como su esposa se sorprendieron, el chico de ojos azules nunca los miró directamente pero parecía estar al tanto de todo.

-Gracias, eres un encanto a pesar de tu paciencia-le dijo Ayako, Kaede al fin los miró de frente.

-Soy Kaede, él es mi amigo Akira. Buscamos un lugar donde quedarnos.

-Pero ese lugar deber estar muy alejado de la mujercita tan especial-acotó Akira, mientras sostenía en sus manos el trago que le había entregado.

-Cuenten con eso-le dedicó una sonrisa sincera y se levantó. Apuntando con la mirada a su esposo dijo-Él es Ryota Miyagi, mi esposo, y yo soy Ayako.

-Mucho gusto Ayako, Ryota-dijo Akira

-Lo mismo digo-secundó Kaede, que ante la impresión de su amigo, le extendió la mano a la mujer que tenía en frente.

Akira pensó que esta era la primera vez que veía a Kaede, otorgar tal confianza a una persona que no era él. Bueno, para todo había una primera vez, y este planeta parecía ser el lugar propicio para las sorpresas.

 

 

Notas finales:

Nos vemos, pero nadie sabe cuando jajaja


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