Login
Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

El favor por Aphrodita

[Reviews - 27]   LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del capitulo: Hahahahaha! ¿Se acuerdan de este fic? xD un año después traigo la actualización.

Perdón T_T

Los capis serán re cortitos, pero promesa que no voy a traer el tercero a fines del 2010 :P

El fin —ahora que retomé esta vieja idea— es terminarlo de una condenada vez >.<

Gracias por la paciencia.

En sí no cambié nada del primer capi, pero sí corregí hartos errores que vi por ahí.
Los das previos a la noticia fueron caticos. Sumidos en un mar de contradicciones: felicidad por un lado, tristeza por el otro. El emperador relmpago intentaba, cada vez que esos sentimientos negativos se apoderaban de l, dar lo mejor de s para disiparlos.

Comprenda la situacin complicada en la que se hallaba envuelto su amigo, empero, algo en su interior punzaba su corazn. Celos, envidia, bronca por llegar tarde. No lo adivin.

No quera estar enojado, pero ms trataba, menos lo consegua. Crey, teniendo esos altibajos, que ante un posible resultado positivo montase en clera, cogiese su bolso y partiese de inmediato, sin embargo, pese a que eso pas -lo del resultado positivo- lo dems no.

Himiko lloraba a la vez que sus trmulos labios le confesaban a Ban que en menos de nueve meses tendran un hijo… Si todo marchaba bien.

El hombre de ojos azules no tom la noticia como lo hara un padre que espera esa llegada, no obstante tampoco se mostr desahuciado… al fin de cuentas ese era el fin. Lo de Midou “pasaba” por otros terrenos, mas confusos y complicados que ese.

Odiaba tener que ser l quien le diese esas noticias a Amano, sin embargo ste, como sola ser habitual en su bondadosa forma de ser, fingi una enorme sonrisa:

—Felicidades Ban! —se arroj a sus brazos, con el fin de agasajarlo.

El portador del jagan lo acun entre ellos y lo consol cuando su cuerpo se vio preso de un ligero temblor, signo inequvoco de un profundo y sentido llanto.

—Ya, Ginji… no es el fin del mundo y nadie muri —no pens que sus palabras lograran su cometido pero fue lo nico que le naci —, al contrario, una nueva vida llegar.
—Lo s —solloz Ginji sin apartar su rostro del pecho de su amigo —, no lloro de tristeza.
—No mientas —ahora era l quien se senta contagiado por esa angustia, tan palpable en el rubio.
—Es que… —intent explicarse, antes de ser mal interpretado —es que todo cambiar, Ban… Nada ser como hasta ahora.
—Las cosas cambian, Gin —frunci su frente, adoptando una postura seria —Es inevitable, en algunos casos necesarios… y lgicos O esperas toda la vida ser esto que somos?
—Qu tiene de malo? A m me gusta mi vida —expuso separando por fin su cara, para mirar as a su compaero.
—A mi tambin, pero… creo que es bueno… —suspir, ni el entendi que quera decir.

T como si le leyesen la mente, escuch el suave timbre del otro susurrando cual secreto:

—Sers padre.
—S… —mascull ponindose de pie para abandonar a Amano e ir hasta el balcn.
—Es algo para festejar —se sec sus lagrimas y sigui a su amigo quien encenda un cigarrillo dndole la espalda.
—Qu hars ahora? —cuestion con temor a la respuesta —Qu harn?
—Eh? —se desconcert volteando apenas su cabeza, y su cigarro que colgaba graciosamente de su boca entre abierta.
—Digo, sern padres… —remarc la ltima palabra, intentando de esa forma darse a entender.
—No es tan fcil, Gin, ya te dije… —hundi su cabeza entre sus brazos que descansaban sobre la baranda.

No era todo tan fcil y tan bello como se supona tenan que ser esas cosas… Haba muchas cuestiones dando vueltas y fue recin en ese instante que Midou se qued analizando lo apresurados que haban sido en la toma final de decisiones.

De la seorita Kudou se lo esperaba, empero l, se supona, era de sangre ms fra, ms pensante… Sin embargo no, en esa ocasin dio el s sin detenerse a pensar en todo lo que aquello implicaba.

No restaba la presencia de Ginji en su vida, imposible de ignorar y tan vital como el mismsimo astro rey, quien ajeno a las cavilaciones del mayor prosigui hablando:

—Supongo que lo coherente —tom aire para completar la frase —es que se casen, compren una linda casita, un perro grande y…
—No es tan fcil Ginji!

Nunca antes le haba gritado as a su mejor amigo, nunca antes se haba mostrado tan desencajado con l. Amano guard silencio, comprendi sin mayores dificultades que haba echado sal a una vieja herida.

—Lo siento… yo…
—No —interrumpi Midou estremecido —Yo lo siento, lo siento mucho Gin.
—Entiendo que todo esto… Es difcil—se acerc con lentitud para apoyar su mano sobre su hombro—yo… te ayudar… te har las cosas ms fciles de ahora en ms, te lo prometo.

El telpata sonri con melancola a la vez que su propia mano se posaba sobre aquella que apretaba su hombro. Gir con calma, ocultando sus ojos vidriosos, y lo abraz con fuerza… Como si temiese una imposible huida o perderlo por siempre.

El rubio se qued azorado, no slo por lo improvisto que resultaba esperar esa reaccin tan espontanea de parte de Ban, si no por todo lo que aquello implicaba para ambos.
No lo resisti:

—Ban… —le rode el cuello, prendindose de l como naufrago al bote, mientras que su compaero haca lo mismo con su cintura.
—Gracias, Gin… —lo solt con lentitud para tomar cierta distancia—pero es mucho ms difcil de lo que parece a simple vista.
—No lo es, si fuese as, la gente no tendra hijos —vio como el otro negaba con su cabeza junto a una mueca de irona en sus labios—Si te refieres a Himiko… muchos padres separados se encargan de sus hijos por igual, siempre que haya una buena relacin; y ustedes dos son amig-
—No Gin —se sinti mareado, confuso, necesitaba recostarse.

Ignor a su amigo y camin hasta el silln donde se desplom boca abajo. Entre monoslabos, entre frases cortas y confusas, intent darle un panorama a Amano de su situacin.

“Himiko… Himiko y la maldicin. No podra vivir… Matarla… Como haba hecho con Yamato Y el odio? Qu haca con ese sentimiento? Qu hacia si su hijo se llegaba a enterar de la verdad algn da?”

—Ban, creo que te ests adelantando demasiado a los hechos—opin con sabidura—en tal caso eso se ver en el momento… por lo pronto hay otras prioridades y creo que t ms que nadie las sabe.
—S, tienes razn —jams crey encontrarse en una situacin en la que acabara dndole la razn a su lerdo amigo.

Pero no era slo eso… no. Haba algo ms, escondido en el corazn, o no tan oculto… Y era eso, con nombre y apellido, que no poda hacer dos actividades seguidas y juntas sin estropearlo todo, que consultaba hasta lo in consultable, que se desviva por la gente que adoraba, que a su vez lo adoraban a l cual mesas.

Era esa cosita toda tierna y en contradiccin masculina que viva con l, que se colaba en las noches de tormenta entre sus sabanas como un cro, haciendo nido en su corazn, que posea un poder descomunal pero lloraba como un condenado cuando los recuerdos de su pasado afloraban.

Era eso que lo molestaba, de una manera importuna y a la vez encantadora.

Acarici su mejilla notando que pese a todos los contratiempos, que pese a todo el pavor que la nueva circunstancia le causaba, al menos an lo tena a l, a su lado. No todo era tan malo.

—Gin… —Ban se incorpor apenas del silln, quedando a una altura superior del otro que todava segua sentado en la alfombra.
—Qu sucede Ban?

Pero este opt por explicarse con gestos y hechos; hablar de esas cosas no era su fuerte. Acerc su rostro rozando apenas, con sus labios, el mentn del rubio… Ginji se deshizo en ese instante, sin embargo el ruido del telfono celular con la meloda caracterstica de Himiko les devolvi a la dura realidad.

—Maana tienes el primer control?... Claro, te acompao, desde ya… A qu hora?... Te paso a buscar media hora antes Si?... Perfecto… Lo tendr en cuenta, no te preocupes… Tu estas bien?... Supongo que es normal sentir nauseas, aunque No s! Nunca fui madre, ja, ja, ja!

Una cruel realidad. Ginji lo comprendi mientras oa las respuestas de Midou: seria padre, tendra una nueva vida, nuevas obligaciones, un nuevo “mundo”, en el que l no encajaba.

No poda “tontear” con un futuro pap, no poda jugar a ese juego con su amigo No con l! Ya bastante lo haba lastimado en un pasado con sus respuestas a medias “Que s, que no”. Esto era serio, estaba pasando de verdad.

—Hey… —llam Midou la atencin de un ido Ginji—Volviste? —brome.
—Estuve de vacaciones en el pas de Nunca Jams —sigui la burla con una acotacin que sola ser siempre la misma para esa pregunta, y de esa forma no dejar en evidencia su notable desasosiego.

Le hubiera gustado, de verdad, estar all… y no regresar en absoluto. La vida de adulto que tanto le recalcaba Ban era aterradora. Ms si se toman en cuenta esas medidas tan aligeradas.

—Maana tiene el primer control —esboz con una sonrisa—Waou… su primer control…

Amano intent corresponderle, pulgares arriba, an echado en el suelo; cuando lo vio yndose de espaldas hacia la cocina lo distingui todo claro como el agua: Amaba a Ban, de una forma que no slo lo asqueaba, si no que lo espantaba.

Se reproch a s mismo. No era momento, en la vida de Ban, para complicrsela ms. Si tena que morir con esos sentimientos en su pecho, lo hara, pero en la actualidad haba otras cuestiones mucho ms importantes que sus tontos caprichos egostas.

As lo haba bautizado: Un capricho egosta. Al darse cuenta de que las cosas comenzaban a cambiar, que Midou ya no era slo suyo, que al decirle “NO” mil veces ya no se aseguraba que se quedara a su lado.

Ahora tena con quien irse tena un muy buen motivo para hacerlo!

Era tan malo; ms all de que todos le decan que era el ser ms bondadoso del planeta, Ginji se sinti tan vil y bajo por pensar y sentir as, Ban no era un objeto que le perteneciese! pero Cmo controlar esos sentimientos? Cmo callarlos, enterrarlos en el fondo del alma, hacer que mueran?

El da que vio a Himiko por primera vez luego de todo lo acaecido fue una prueba de fuego para el rubio. La descubri en la cocina, bebiendo un t, con un vientre que disimulaba su estado. Recin llegada de uno de los controles mensuales, con buenas noticias, que todo marchaba bien en el embarazo.
Se poda cortar la tensin con un cuchillo, pero as y todo Amano se las ingeni para mostrarse lo menos spero posible.

—No se te notan los tres meses.
—An no… —respondi ella con su mesura habitual.
—Luces… esplndida —continu el emperador relmpago aceptando la taza que, sin consultarle, le haba preparado su compaero de aventuras.
—Gracias…

La conversacin prosigui, los tres lograron distenderse, las preguntas tpicas sobre nombres, ropa y sexo del beb surgieron una a una, envueltas en un halo de profunda hipocresa.
Esa visita vaticin lo que Amano, aunque intent eludirlo, vio como evidente. Fue recin en la noche, cuando ya la seorita Kudou haba partido rumbo a su hogar, que Midou, taciturno plante la idea:

—No me gusta que Himiko viva sola…
—Mmm —opin Ginji adivinando lo que se avecinaba.
—Ahora que est encinta, con el tiempo no podr desenvolverse sola verdad?
—No s, pero supongo que si tendr tremenda panza —pronunci con dejadez—le costar un poco algunos quehaceres… adems no debe levantar cosas pesadas.
—Aj… —dio una fuerte pitada a su cigarrillo y agreg a sus vacuas palabras —Ginji, yo… estuve pensando.
—Vete a vivir con ella —se apresur a decir lo que tanto le costaba al portador del Jagan —es lo lgico no? —se puso de pie para dejar el balcn e ingresar al departamento.
—Espera —lo tom de un brazo para obligarlo a voltear —No es precisamente lo que pensaba.
—Ah no? —cuestion con algo de dureza, pero de inmediato se oblig a estar ms predispuesto.

Le haba prometido que le hara las cosas ms fciles, por eso plasm una sonrisa y continu:

—No es el fin del mundo, Ban… tu lo dijiste —no borr esa mueca amena en su rostro—Himiko necesitar ayuda, yo en cambio me puedo valer solo, adems no estaremos tan lejos y…

Un beso lo enmudeci de golpe, con sus ojos bien abiertos Ginji no pudo hacer ms que corresponder esa particular caricia, que lo venca, lo doblegaba, subyugndolo, derritindolo.

—Ban… No se puede.
—Por qu no? —busc otra vez sus labios, pero otra vez fue rechazado.
—Tu… muy pronto estars muy ocupado siendo padre y no corresponde que hagas estas cosas con un chico y…
—“y” hablas mucho —se molest plegando su frente, sus lentes acompaaron imperceptiblemente el movimiento—Lo ser en un futuro pero ahora… quiero esto.
—No Ban… —sinti el dbil roce de un nuevo beso, y no poda contra l.
—No seas tan pre juicioso Gin…
—Te irs a vivir con ella, formars una linda familia mientras puedas… —enumer Amano conteniendo la angustia en su pecho
—Por qu me castigas as? —se mostr molesto, no tanto como dolido.
—Tu quisiste las cosas as —reproch tomando una prudencial distancia.

Ban lanz una risa de profundo sarcasmo.

—Yo? —cuestion sealndose con ahnco el pecho —Yo?! Dices… Yo fui quien dio el primer paso! El primero que planteo bien clarita como era la situacin… Tu eres el puto reprimido que no tiene los cojones suficientes para admitir que me quiere!

Se arrepinti profusamente y de inmediato con aquellas hirientes palabras… pero vaya! “eso” lo vena rondando, acosando desde haca unos meses. Tuvo que salir a la luz o iba a terminar por explotar dentro de Midou.

—Ahora la culpa de que tu le hayas dicho que s a Himiko es ma —asinti reiteradas veces caminando con la furia desprendiendo de todo su cuerpo rumbo a la puerta de calle.
—Ginji, lo siento… me fui de boca, es que todo esto me tiene…
—Sabes qu?! —le increp con su dedo en alto —Si, ser un puto reprimido y cobarde! Pero al menos s tengo los cojones suficientes para ver la situacin con claridad! Vas a ser padre! Mierda! —rompi en llanto silencioso, consternando a Ban quien nunca lo haba visto as, tan fuera de s, salvo al verdadero “raitei”—No juegues al noviecito conmigo por unos meses, ni te hagas el marido complaciente con Himiko! Eso es cruel, Ban!

Sin ms, dndole un poco de su propio veneno, Amano atraves la puerta para perderse en la noche, sin rumbo fijo, sin ganas de echar la mirada atrs para ver si el telepata lo segua. Era claro que ya no lo hara ms, sus caminos deban separarse, y el do Get Backers deba disolverse.


Continuar…
Notas finales: Esto por ahora… pobre Gin, no lo juzguen, sé que quizás está algo Ooc, es que Ginji es tan dulce y bondadoso que no lo creo explotando así, pero trato de ponerme en el lugar de alguien que por muy bueno que sea, no deja de ser humano y tener sentimientos.


En fin, gracias por leer. Prometo volver en la brevedad con este fiki, calculo que antes de que termine el mes traeré uno o dos capis más. No sé cuantos serán en total; no cálculo, porque cuando lo hago terminan siendo el doble o triple xD


15 de noviembre de 2009
Merlo, Buenos Aires, Argentina.

Si quieres dejar un comentario al autor debes login (registrase).