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Amigos ¿Para siempre? por Drasami

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Notas del capitulo:

Hola

Me siento muy avergonzada de todo el tiempo que ha pasado. Ha sido una epoca dificil, lamento hacerlos esperar tanto tiempo.

 

Se llama capitulo 18 parte 1, porque en mi mente aun no esta listo el capitulo, pero no queria hacerlos esperar más

Este es algo asi como el preambulo del capitulo, la base, lo central, aun no esta listo, aun asi, espero que lo disfruten

actualizacion 07-11: agregue algunas paginas, pero aun no esta listo el capitulo

-¡Auch! – se quejó Trunks al caer sobre el césped, ese golpe de Goten realmente le había dolido. El pelinegro se acercó a él sonriendo triunfante

 

-¿estás bien? – preguntó sin dejar de sonreir, aunque en su voz se notaba algo de preocupación

 

-sí – suspiró el pelilila resignado, aun tumbado en el césped, Goten se sentó a su lado y se miraron fijamente, -no pensé que te habías vuelto tan fuerte – admitió Trunks

 

-y parece que tu te has vuelto más débil – bromeó Goten recostándose en el césped, sin dejar de mirarlo, ese claro en el bosque de la montaña Paoz era perfecto para entrenar sin ser vistos y también para tener un momento a solas

 

-cuando dijiste que querías ir al bosque, no pensé que fuera para entrenar – comentó Trunks fastidiado por su derrota, sin darse cuenta del significado de sus palabras. Sin embargo, Goten si se dio cuenta, alzó una ceja divertido, sabiendo que Trunks hablaba sin pensar, pero no iba a dejar pasar una oportunidad así para burlarse de él

 

-¿en serio? – Preguntó con voz seductora, acariciando suavemente la mejilla de Trunks hasta llegar a su cuello, - ¿Qué clase de cosas tenías en mente? – agregó en un susurro agresivo y lleno de seducción

 

Trunks sintió como si se hubiera metido en un horno, el calor subió por su cuerpo y tiñó su rostro de carmesí

 

-¡n-n-no me refería a eso! – replicó el pelilila casi gritando, volteando su rostro avergonzado.

 

Goten río por lo bajo, el tartamudeo de Trunks lo dejó satisfecho: había logrado el efecto deseado. Lo miró unos instantes, Trunks aún no se atrevía a mirarlo, pero esas orejas rojas delataban que aún estaba sonrojado, sonrió ampliamente, habían hecho tantas “cosas” en esos casi dos meses que le parecía muy divertido que Trunks aún se pusiera nervioso al hablar de “ese” tema. El brazo del pelilila todavía estaba al costado, a la altura de su rostro, suavemente el pelinegro comenzó a acariciarlo, primero su mano y luego bajó lentamente por el brazo, apenas tocándolo con la punta de sus dedos, una sonrisa cálida iluminó su rostro y su pálida piel se tornó de un suave rosa que contrastaba con sus brillantes ojos negros que miraban fijamente a Trunks.

 

El pelilila se volteó lentamente y miró a Goten, sus mejillas aún estaban algo sonrosadas, el pelinegro se acercó

 

-¿puedo besarte? – pregunto con honestidad, sin burlas

 

-sabes que sí – respondió el ojiazul, ladeando un poco su cabeza buscando el ansiado contacto con esos labios rosados. Goten no se hizo de rogar y besó lentamente a Trunks en los labios, fue un beso suave, que no duró mucho, pero lleno de sentimiento.

 

-vamos, no te enfades tan fácilmente – dijo Goten recostándose nuevamente en el césped, colocó sus brazos tras su cabeza – si estas enfadado será difícil que en la escuela nos crean que somos novios oficialmente, en dos días más empezarán las clases… -comentó

 

Trunks se sorprendió un poco al escuchar eso, se levantó un poco y miro a Goten atentamente como tratando de adivinar si era otra broma del pelinegro, pero vio que era sincero y un dejo de preocupación se asomó en el rostro de Trunks, abrió un poco los labios, pero no supo que decir. Goten notó el cambio en el mayor y frunció un poco el ceño

 

-vamos a decir en la escuela que estamos saliendo, ¿verdad? – preguntó en un tono algo agresivo, como tratando de confirmar algo que daba por hecho – es decir, no lo publicaremos en el diario escolar, pero no nos esconderemos… ¿cierto? – agregó al ver que Trunks no respondía

 

Trunks abrió la boca un par de veces, como tratando de encontrar las palabras – es que… es que yo – balbuceó inseguro sin mirar a Goten, lo que bastó para que el pelinegro se exasperara, rápidamente se sentó en el césped y miró a Trunks claramente enfadado

 

-¡Trunks! – exclamó, sin poder creer lo que su novio le pedía

 

-es que – se excusó – alguien podría hablar, podría llegar a oídos de mis padres y…

 

Pero Goten no le dejó continuar, -¿Y qué? – explotó – acepté que no le dijeras nada a tus padres, pero despues me pediste que tampoco le dijera a mi familia, con la excusa de que son amigos y podrían hablar, ¿Y ahora me sales con esto? – Goten se había puesto de pie, no gritaba, pero su voz era firme, comenzó a caminar de un lado a otro

 

-Goten… - llamó con cautela Trunks

 

-la única persona que ronda tu casa es Annière – continuó el pelinegro sin oir a Trunks – y ella fue capaz de mantener tu secreto – añadió mirando a Trunks con firmeza y algo de tristeza

 

Un silencio llenó el bosque, Goten miraba a Trunks, pero este no se atrevia a mirarlo, seguía sentado en el césped, con la cabeza gacha y las manos abrazando sus rodillas

 

-ire a caminar – dijo finalmente Goten dirigiéndose a un sendero en el bosque

 

-te acompaño – dijo rápidamente Trunks, con la intención de ponerse de pie

 

-¡NO! – lo interrumpió el pelinegro – necesito pensar, quisiera estar solo un rato

 

Trunks se volvió a sentar, sintiendo que su corazón comenzaba a derrumbarse

 

-esperame aquí – pidió Goten, lo cual devolvió el alma al cuerpo del pelilila – recoge unas cuantas manzanas – sugirió y continuo caminando hasta que se perdió de vista tras unos arboles

 

Trunks suspiró y cerro los ojos, un monton de dudas llenaron su mente, ¿Goten iba a terminar con él? ¿Estaba siendo demasiado cobarde al no asumir su relación? ¿Goten tenía razón? ¿Qué iba a pasar con él si terminaban? ¿podrian seguir siendo amigos o jamás volverían a hablarse? ¿en verdad lo mejor que le habia pasado en la vida se iba a terminar despues de unas semanas?... Trunks abrió los ojos, su respiración se habia agitado, su pecho subia y bajaba a un ritmo descontrolado, sus ojos se llenaron de lagrimas

 

-Basta, ¡Basta! – se dijo a sí mismo, dio grandes bocanadas de aire tratando de calmar su respiración, - el dijo… el dijo que volvería, va a volver… no dijo que terminaría conmigo – cerró los ojos con fuerza, respiro profundamente, - basta – se dijo una vez más, ya más calmado se puso de pie y sin pensarlo buscó un árbol y comenzó a cortar manzanas, tratando de apartar su mente de todas esas ideas.

 

El pelilila ya tenia dos grandes montones de manzanas en el claro donde habia discutido con el pelinegro, cuando éste apareció de repente, usando solo sus bóxer, con el cabello húmedo y cargando un gigantesco pescado, Trunks se puso de pie al verlo

 

-vaya, la cena de esta noche será deliciosa – comentó Goten como si nada

 

-Goten – llamó el ojiazul, acercándose al menor – yo… está bien, digámosle a todos lo nuestro, no tengo problemas con eso y no quiero volver a discutir por algo así – la voz de Trunks sonaba segura, pero cuando Goten lo miró se dio cuenta que sus ojos estaban llenos de miedo y sus manos temblaban, el pelinegro sonrió cálidamente al verlo así

 

-no es necesario – dijo sin rodeos, dejando el pescado en el piso y acercándose al pelilila – quería pedirte disculpas – dijo cuando estuvieron frente a frente, lo cual desconcertó un poco a Trunks – creo que he sido demasiado injusto contigo, he tratado de llevarte a mi ritmo, cuando sé por experiencia propia que decir algo así es muy difícil, en especial la primera vez, casi perdí a mi familia, perdí a mi hermano y a mi mejor amigo cuando lo dije

 

El recuerdo de ese momento llegó como un rayo a la mente de Trunks – Goten yo… - comenzó a decir apresuradamente, pero Goten levanto la mano para que se callara

 

-es increíble y maravilloso que mi mejor amigo ahora sea mi novio y no quiero arruinar algo así. Yo esperaré hasta que estés listo – anunció el pelinegro mirando directamente los ojos azules

 

Trunks se abalanzó a su cuello y lo abrazó con fuerza, Goten los sostuvo por la cintura y sonrio ampliamente al oir los “te quiero” salir repetidamente de la boca del pelilila, abrió la boca para decir algo, pero lo pensó mejor y acercando su boca al oído de Trunks, susurró “te quiero”. Se apartó un poco y miró al pelilila

 

-regresemos – dijo Goten sonriente – mamá hará una cena deliciosa con el pescado y las manzanas

 

Trunks lo miró unos instantes, dudoso, luego en un impulso, le dio un fugaz beso en la barbilla, que asombró al pelinegro

 

-vamos – dijo Trunks yendo rápidamente a recoger las manzanas. Goten solo sonrio

 

-----

 

 

 

Annière caminaba impaciente en la entrada de la escuela, solo faltaban diez minutos para que sonara el timbre y su amigo saiyan aun no llegaba, se detuvo por enésima vez y miró al cielo, marcando el tiempo con su pie, sus brazos cruzados y ceño fruncido demostraban lo enfadada que estaba: ese idiota de Trunks no habia contestado ninguna de sus llamadas en todo el verano, la curiosidad por saber lo que habia pasado con Goten la estaba carcomiendo, suspiró frustrada y comenzó a caminar nuevamente, de pronto sintió que alguien llegaba de la nada, Trunks habia bajado directamente frente a la escuela sin preocuparse que otros lo vieran

 

-hola – dijo con su semblante serio de siempre, sin embargo Annière detectó algo en su tono de voz, miró fijamente a Trunks

 

-hola – contestó fríamente sin dejar de mirar al pelilila, en verdad habia algo raro en él

 

-¿Cómo estás? – preguntó Trunks tratando de conversar al notar la actitud de su amiga, más “reservada” que de costumbre

 

-eso es lo que debería preguntar yo – respondió con voz chillona, claramente enfadada, llamando la atención de unos estudiantes de secundaria que pasaban cerca, - ¿Por qué no contestaste mis llamadas? – exigió, Trunks no tuvo tiempo de contestar cuando la chica comenzó a reclamar:

 

- estuve llamándote todo el verano, quiero saber que pasó… - Annière se detuvo al ver que Goten se acercaba volando y aterrizaba al lado de ellos, ignorando que llamaba la atención e todos, Annière alzo una ceja, no habían pasado ni dos minutos desde que Trunks había llegado y Goten se veía extrañamente más ordenado de lo normal. Los chicos se saludaron como si no se hubieran visto en varios días, sin embargo Annière también notó algo extraño en el actuar de Goten

 

-hola – saludó el pelinegro, pero la muchacha no respondió. Justo en ese momento sonó el primer timbre, los chicos que conversaban afuera se apresuraron a entrar, tenían cinco minutos o los regañarían por llegar tarde el primer día. Trunks y Goten comenzaron a caminar hacia la escuela, pero Annière no se movió, los saiyan se voltearon a verla, cuando un chico de primer año que pasó corriendo junto a ellos se alejó lo suficiente, Annière sonrió con astucia

 

-ustedes están saliendo, ¿verdad? – preguntó

 

Un silencio abrumador llenó el ambiente, Goten alzó una ceja, entre curioso y divertido mientras trataba de contener la sonrisa que se esforzaba en dibujarse en su rostro, Trunks por su parte sintió que el mundo se desmoronaba a sus pies, abrió los ojos grandes sintiéndose descubierto

 

-¿eh? ¿d-de qué estás hablando? – preguntó nervioso, fingiendo una sonrisa

 

Annière miró a Goten tratando de que este confirmara lo que ella habia dicho, pero él solo se encogio levemente de hombros y miró a Trunks, como diciéndole que era con él con quien debía hablar. La chica suspiró algo fastidiada y miró con severidad al pelilila

 

-¿en verdad crees que soy así de idiota? – preguntó

 

-¡no sé de qué hablas! – reiteró con seguridad y miró fugazmente a Goten, craso error pues al momento en que sus ojos chocaron sus mejillas se tornaron de un suave rosa, - e-estas ima-imaginando co-cosas – tartamudeó mirando hacia otra parte, alejándose de la mirada de Goten

 

-bueno – dijo la chica sonriendo astuta y acercándose a Goten – entonces no te importará que le pida a Goten que participe conmigo en la obra escolar de este año, será Romeo y Julieta, así que tendremos que besarnos – dijo apoyando su cabeza en el torso de Goten y mirándolo con fingido interés

 

-¿eh? – Trunks la miró sabia que lo estaba provocando, sin embargo no pudo evitar sentir celos de la pelirroja, - ¡eso es imposible! – dictaminó – sabes muy bien que a Goten le gustan los hombres – agregó, susurrando la ultima palabra

 

-bueno – dijo al fin Goten – si es por la obra escolar creo que puedo hacer un esfuerzo – y tomó de la cintura a la chica, levantándola un poco hacia sí y acercando su rostro con clara intención de besarla

 

Al ver eso Trunks sintió que la sangre le hervía de rabia, no pudo soportarlo más y rápidamente tomó del brazo a Goten y lo atrajo hacia sí, haciendo que éste soltara a Annière

 

-¡Basta! – dijo el pelilila interponiéndose entre ambos – bien, sí… estamos saliendo – admitió en un susurro para que solo la chica lo escuchara, su rostro estaba rojo y se veía muy enfadado, la pelirroja comenzó a reírse – deja de reírte – gruñó y comenzó a caminar en dirección a su salón

 

-no sabía que fueras tan celoso – comentó Goten divertido caminando junto a él, la pelirroja los seguía a una distancia prudente, analizando cada movimiento que hacían

 

Trunks miró con reproche a Goten, pero no le dijo nada y apuró el paso, el pelinegro se sorprendió por la actitud de su novio, y lo siguió entre preocupado y divertido

 

-Trunks – lo llamó el menor, pero el pelilila seguía ignorándolo - ¡Trunks! – repitió Goten dando grandes zancadas para alcanzarlo, hasta que se puso frente a él - ¡hey! No te enfades – miró directamente a los ojos de Trunks, sin entender la actitud de su novio

 

-habíamos acordado que no le diríamos a nadie – replicó Trunks al notar la confusión de Goten, Goten sonrió divertido, lo que enfadó más a Trunks y se dispuso a irse rápidamente 

 

Goten miró hacia todos lados, asegurándose de que no hubiera nadie excepto ellos y Annière en ese pasillo, tomó a Trunks del brazo y lo atrajo hacia sí y le dio un sorpresivo beso en los labios que no duró más que un fugaz segundo, pero para cuando se separaron, el rostro de Trunks estaba rojo como un tomate.

 

El pelilila abrió la boca para hablar, pero justo en ese instante sonó el segundo timbre

 

-nos vemos en el almuerzo – dijo Goten alejándose rápidamente hacia su salón

 

-Trunks, vamos – dijo la chica tironeando a su amigo para que se diera prisa, quien aun estaba algo atontado por ese beso repentino

 

--

 

Annière tenía su cabeza apoyada en un enorme libro de ciencias, completamente agotada mientras a su lado su almuerzo se enfriaba, Trunks frente a ella comía su almuerzo, pero también releía concentrado sus apuntes, ninguno de los dos notó cuando un chico de cabello negro se sentó al lado de Trunks

 

-¿ya se te pasó el enfado? – susurró Goten en el oído de Trunks, haciendo que a este se le erizara el cabello de la nuca y sus mejillas se ruborizaran, se apartó bruscamente y miró a Goten frunciendo un poco el ceño, pero se notaba que ya no estaba enfadado

 

Goten sonrió satisfecho, miró los libros y cuadernos que tenían sobre la mesa de la cafetería

 

-¿ya están estudiando? ¡pero si es el primer día! – reclamó Goten algo sorprendido

 

-como es nuestro último año, los maestros nos están agobiando con tal de prepararnos para la universidad – explicó Trunks

 

-¡quisiera estar aun de vacaciones! – se oyó la voz ahogada de Annière a través del libro

 

-yo también – admitió Trunks suspirando resignado

 

-ya lo creo – murmuró Goten mirando seductoramente a su novio, haciendo que se volviera a ruborizar. Annière levantó la vista del libro y miró a los muchachos, como si recordara algo, algo importante

 

-¡Es cierto! – Exclamó de pronto – ¡aun no me cuentas que fue lo que ocurrió en el verano! – reclamó algo molesta mirando a Trunks – con todos estos deberes y tareas que nos dieron los maestros lo había olvidado

 

-está bien, no reclames tanto – replicó el pelilila – te voy a contar

 

-¿en serio? – preguntó Goten - ¿con lujo de detalles?

 

Trunks miró a su novio con algo de desconfianza. La pelirroja parecía no entender

 

-¿incluso los detalles para mayores de edad? – insistió el pelinegro, justo lo que Trunks temía.

 

Los ojos de Annière se abrieron grandes y sus blancas mejillas se pusieron algo rojas, una sonrisa divertida se dibujó en su rostro

 

-¿acaso ustedes…? – dejó la pregunta sin terminar, pues el rostro de Trunks estaba tan rojo que no dejaba lugar a dudas

 

--

 

Al fin terminó el dia de clases, Trunks caminaba al lado de Goten en dirección a Corporación Capsula, Annière ya se habia ido a su casa, lo que era un alivio, pues habia tenido que soportarla el resto del dia escolar, con sus burlas y preguntas indiscretas que lo único que hacían era que el pelilila su ruborizara al máximo

 

-¿Por qué tenías que contarle? – reclamó Trunks a Goten – no dejó de molestarme en todo el día

 

-no tiene nada de malo, de todas formas ella ya sabía que estabas enamorado de mí ¿no?

 

Trunks solo lo miró con reproche, al fin llegaron a la casa del pelilila

 

-¿vas a quedarte? – preguntó algo ansioso el mayor

 

-¿quieres darle más motivos a Annière para molestarte? – se rio Goten – no puedo, mamá me dijo que regresara pronto a casa para ayudar.

 

-esta bien – respondió Trunks algo frustrado, pero tratando de ocultarlo

 

-no te preocupes, pensaré en ti toda la noche – susurró Goten, guiñándole un ojo. Trunks se ruborizó como toda respuesta, al comprender lo que significaban esas palabras

 

 

 

 

 

Al dia siguiente el pelilila se preparaba para la escuela, como siempre iba con tiempo, podía demorarse más en salir de casa y aun así no habría problemas. Estaba a punto de salir de su habitación cuando recibió un mensaje de texto de Goten: “ve directo a la escuela, no me esperes en la entrada. XO”. Ese mensaje lo confundió un poco, ¿acaso le había pasado algo?, sintió como si alguien le apretara el corazón

 

-Goten… - murmuró preocupado, se dio prisa en llegar a la escuela, sabía que Goten no llegaría hasta el ultimo timbre de entrada, pero aun así, prefería estar ahí cuando el pelinegro entrara, y si era antes, mejor.

 

Como era de esperarse, cuando llegó a la escuela había muy pocos estudiantes en los pasillos, aún faltaba más de media hora para el primer timbre y la mayoría de los alumnos siempre llegaba en ese momento. Se dirigió a su salón a dejar sus cosas, cuando de pronto escuchó un susurro que lo llamaba, volteó a ver y se sorprendió al ver a Goten que lo llamaba desde una puerta semiabierta:

 

-pss… Trunks, ven – susurraba Goten, moviendo la mano para que se acercara

 

Trunks miró a su alrededor, nadie más se había percatado de la presencia de Goten, se acercó con cautela tratando de no llamar la atención. Al acercarse se percató que el lugar desde donde lo llamaba era el baño de hombres del primer piso, muy pocos estudiantes iban a ese, pues estaba muy cerca de la dirección y las oficinas administrativas. Entró con cautela y junto la puerta suavemente, de inmediato algo en la habitación lo hizo preocuparse: la luz estaba apagada

 

-Goten? – llamó preocupado, sabia que estaba ahí, pero no podía verlo. De pronto unos brazos lo rodearon por la espalda

 

-hola – susurró en su oído el pelinegro, Trunks inmediatamente se ruborizó

 

-¿Qué haces? – preguntó alterado, cualquiera podría entrar y verlos en esa situación comprometedora

 

-sabia que si te enviaba ese mensaje llegarías pronto a la escuela – admitió Goten

 

-¿eh? ¿Por qué…? – preguntó Trunks sin entender, pero Goten lo interrumpió un con beso intenso, tan intenso que Trunks solo pudo tratar de seguirle el ritmo. El pelinegro aprovechó la situación y comenzó a acariciar el abdomen del mayor, por debajo de la camisa, subía suavemente hasta llegar a los pezones, los acarició brevemente y comenzó a bajar la  mano, en dirección a la entrepierna, cuando llegó al cinturón, Trunks tuvo que apartarse un poco, pues el beso lo había dejado sin aire

 

-¿Qué haces? – repitió la pregunta dando grandes bocanadas de aire, su cabello largo y lila estaba desordenado, su camisa entreabierta, su rostro muy sonrojado y su respiración entrecortada

 

-anoche pensé en ti – respondió Goten sonriendo – como te lo prometí, estuve toda la noche pensando en ti, pero ya no puedo contenerme más – se acercó a Trunks, lo tomó por la cintura y mirándolo directamente a los ojos dijo sin titubear - ¡hagámoslo!

 

El rostro de Trunks se puso aun más carmesí, sorprendido y nervioso miraba a Goten sin entender del todo

 

-es… estás loco – respondió

 

-¿Por qué? – inquirió Goten – simplemente te deseo – y comenzó a besarlo en el cuello. Trunks intentaba mantener la cordura en esa situación, aunque los besos de Goten lo hacían muy difícil

 

-es… estamos, estamos en un baño de la escuela – explicó, pero Goten parecía no importarle pues no quitó los labios de su cuello, ni las manos del trasero del pelilila

 

-¡podría entrar alguien y vernos! – explicó Trunks finalmente, alzando un poco la voz, tal vez por el nerviosismo o tal vez para disimular un gemido a causa de las caricias del menor

 

Goten se detuvo – entonces vamos a un cubículo – pidió – así nadie nos verá si llegasen a entrar – agregó mirando con la intensidad de una fiera a Trunks, quien supo que no existía ninguna posibilidad de disuadirlo.

 

Entraron a un cubículo, Trunks se apoyó de frente contra la puerta, Goten comenzó a acariciarlo, logró desabrochar el cinturón y de ahí lo siguiente fue más fácil. Metió su mano en la ropa interior de Trunks, para sentir la presión de la ropa contra el miembro del pelilila, quien se estremecía con cada contacto, tratando de no gemir, pues podrían escucharlo. Goten le bajó los pantalones al pelilila, y se bajó el cierre del pantalón para sacar su miembro. Comenzó a frotarse contra el trasero de Trunks, pero sin “hacerlo”

 

-mételo rápido – dijo de pronto Trunks, dejando atónito al pelinegro – ya van a tocar el primer timbre

 

-como quieras – respondió el pelinegro sonriendo y colocando su miembro en la entrada de Trunks, quien se estremeció al sentirlo. Con mucho cuidado comenzó a meter su miembro en el pelilila, quien se quejaba y gemía suavemente tratando de controlarse. Cuando metió la punta un estremecimiento recorrió el cuerpo de Goten, sujetó firmemente las caderas de Trunks y murmuró:

 

-lo siento Trunks – su voz sonaba como un animal sediento – ya no aguanto más

 

Trunks abrió grande los ojos, sorprendido y asustado, pues sabía lo que esas palabras significaban. En una milésima de segundo, que no le dio tiempo al pelilila de prepararse, Goten incrustó toda la longitud de su miembro en el trasero del mayor, y sin darle tiempo ni siquiera de terminar ese gemido, comenzó a embestirlo con fuerza y cada vez más rápido. Trunks había olvidado por completo el lugar en el que estaban y gemía cada vez mas fuerte, tan fuerte que fue el mismo Goten quien tuvo que recordarle que no debía hacer tanto ruido

 

-Goten, voy a… - murmuró con un hilo de voz Trunks, mientras Goten le daba con fiereza, su miembro erecto se movía de un lado a otro producto de las cadencias de su cadera

 

-yo también – asintió el pelinegro – hagámoslo juntos – y embistió con fuerza un poco más, y justo en el momento en que ambos llegan al clímax, suena el timbre de entrada, ahogando el sonoro gemido de Trunks.

 

 

 

Goten prende la luz del baño de hombres y se mira al espejo, como esperaba, esta todo desordenado y despeinado, se lava el rostro y luego mira a través del reflejo el cubículo en el que está el pelilila.

 

- ¿acaso no vas a salir? – le pregunta Goten con un dejo de preocupación en su voz

 

Lentamente Trunks avanza fuera del cubículo del baño, su apariencia es un completo desastre: si Goten estaba algo desordenado y despeinado, Trunks parecía haber sido atacado por una jauría de animales salvajes, su camisa no solo estaba desabrochada, estaba a medio quitar mostrando sus bien formados pectorales y abdominales, era evidente que acababa de subirse los pantalones, estaban desalineados y sin abrochar, al igual que el cinturón. Pero lo más evidente era su expresión, su mirada estaba fija en un punto indeterminado, sus mejillas seguían rojas y su respiración aun no regresaba a la normalidad

 

-si no te arreglas la camisa, no podre contenerme otra vez – dijo Goten, eso hizo reaccionar a Trunks, rápidamente comenzó a arreglarse y su rostro se puso aun más rojo. El pelinegro sonrió y se acercó a Trunks

 

-déjame ayudarte – pidió y comenzó a abrochar el pantalón del mayor, Trunks siguió abrochando los botones de su camisa, pero no dejaba de mirar al pelinegro. Goten terminó de abrochar el pantalón y el cinturón y ayudó a Trunks con la bufanda y el suéter, estuvo listo justo cuando sonaba el segundo timbre de entrada

 

Goten tomó su bolso y se dirigió a la puerta, pero Trunks parecía no querer salir, miraba el piso y no se movía de su lugar, entonces, Goten se le acercó y le dio un suave beso en la mejilla

 

-te quiero – susurró en el oído de Trunks. Automáticamente el mayor tomó sus cosas y se dirigió a la salida

 

-date prisa – dijo con las mejillas aun algo rojas – ya estamos atrasados

 

Goten sonrió y lo siguió.

 

 

 

Annière los miraba con recelos a la hora del almuerzo

 

-los estuve esperando en la entrada como siempre – reclamó la pelirroja - ¿se puede saber por qué ambos llegaron tan temprano a la escuela? – preguntó sin rodeos

 

Trunks agachó la cabeza, tratando de esconder el rubor de su rostro, y siguió comiendo

 

-por nada – dijo Goten sin poder ocultar su sonrisa de satisfacción.

 

Annière por supuesto, no pasó por alto la reacción de los dos. Los miró atentamente, mientras analizaba todas las posibilidades, luego de unos minutos, dijo calmadamente – tuvieron sexo en algún lugar de la escuela-

 

Trunks casi se atraganta por la sorpresa, levantó la vista para mirar a la chica, en sus ojos se notaba el pánico; Goten también lucía desconcertado, miraba a la pelirroja entre sorprendido y preocupado, era mucho más lista de lo que pensaba. Ambos, incluso Goten, estaban muy ruborizados, lo cual fue suficiente para Annière para confirmar su teoría – lo sabia – dijo y siguió comiendo su almuerzo tranquilamente

 

-no… no… no le dirás a – comenzó a decir trunks, pero la chica lo interrumpió, algo fastidiada

 

-claro que no, como si no me conocieras – luego, mirando a Goten añadió – el viernes salimos temprano, les parece si vamos al centro, será interesante – comentó misteriosa

 

-esta bien – dijo Goten – pero ustedes me invitan la comida

 

-eeeeh!!- se quejó Annière, y siguieron la conversación sobre lo mucho que Goten era capaz de comer, aunque Trunks no participaba, aun se sentía muy avergonzado por haber sido descubierto.

 

 

 

Llego el viernes y los chicos junto a la pelirroja se dirigieron al centro de la Capital del Oeste, a penas llegaron a una tienda de joyas perdieron a Annière, quien entusiasmada entró a buscar un nuevo broche. Mientras esperaban a su amiga, Goten puso suavemente una mano en el hombro de Trunks, el pelilila llegó a saltar al sentirlo, miró a Goten asustado y se apartó del semi abrazo que este le daba

 

-¿Qué sucede? – preguntó Goten muy preocupado por la reacción de su novio. Trunks miró a todos lados, luego se acercó un poco a Goten

 

-no hagas eso, alguien podría vernos – susurró aterrado

 

-¿Qué importa? – reclamó Goten, pero luego recordó que había accedido a mantener su relación en secreto, suspiró profundo – está bien – aceptó resignado.

 

Annière salió de la joyería más contenta de lo usual y fueron a una cafetería a comer algo. Una vez allí, Goten pidió a Trunks que se sentara junto a él, sus mejillas se tornaron de un rosa pálido y con evasivas dijo que se sentaría junto a Annière. El menor simplemente apretó los dientes, era la segunda vez que lo apartaba.

 

Luego de un rato de comer y charlar, a Goten se le había pasado la molestia y conversaba animadamente. Cuando la mesera les llevó una GRAN copa de helado para compartir entre los 3, instintivamente Goten miró a Trunks e intentó tomar su mano que estaba sobre la mesa. Bastó con un simple roce para que Trunks saltara en su asiento y retirara la mano como si le hubiera dado la corriente, miró a Goten asustado y enfadado

 

-alguien podría… – comenzó a decir Trunks, pero Goten lo interrumpió

 

-si, si, alguien podría vernos – repitió fastidiado, miraba al mayor con tal severidad que Trunks no tuvo mas alternativa que bajar la vista, avergonzado

 

-lo siento – murmuró el pelilila. Goten simplemente resopló y se puso de pie

 

-iré al baño, no se coman todo el helado

 

A penas entró al baño, Annière miró a Trunks preocupada

 

-¿Por qué no dejaste que tomara tu mano? - preguntó

 

- ¿estás loca? – respondió Trunks – alguien podría vernos – susurró

 

-¿y eso qué? – dijo la pelirroja sin entender, pero Trunks no respondió, - Goten se va a enfadar si sigues así

 

-lo sé, pero no estoy listo – admitió el pelilila, sus mejillas estaban rojas y sus ojos vidriosos, como a punto de echar a llorar

 

-mmm… pues debiste pensar en eso antes de declararte ¿no te parece? – preguntó ella, haciendo sentir a Trunks aún más avergonzado de lo que se sentía

 

Goten volvió luego de unos minutos y seguía molesto. Si Annière lo conociera tan bien como conocía al pelilila, habría adivinado que su amigo había estado llorando en el baño, pero Goten era muy hábil para esconder todas esas señales. Se sentó en su puesto y comenzó a comer el helado de forma muy brusca, y en silencio.

 

 -gracias – fue lo único que dijo, una vez que se había terminado la copa de helado.

 

Salieron del local, el ambiente se había puesto tenso entre los dos saiyajins, y Annière estaba entre ellos, tratando de calmar las cosas, se propuso distraerlos, en especial a Goten

 

-vi en mi teléfono que hay una feria en un parque cercano, venden dulces, regalos y todo tipo de cosas, ¿vamos? – pidió sonriendo. Ambos aceptaron, aunque Goten lo hizo a regañadientes, durante el camino la pelirroja trató por todos los medios de distraer a Goten, para que se le pasara el enfado, pero no hubo caso, Goten apenas si la miraba. Así que una vez llegaron a la feria, la chica dijo que tenia algo urgente que hacer y los dejó solos. Cuando Annière dijo que se iba, el nerviosismo se apoderó de Trunks, se había mantenido en silencio y alejado algo de Goten para evitar confrontarlo, pero ahora que estaban solos no tenía escapatoria

 

-¿quieres algo… ir a ver algo? – preguntó tratando de actuar normal

 

-no, solo quiero irme a casa – respondió con sequedad el pelinegro

 

Caminaron a través de la feria, para poder atravesar el parque y poder irse volando una vez estuvieran afuera. Goten caminaba a paso decidido, sin mirar los puestos, ignorando incluso cuando le ofrecieron galletas de muestra gratis. Trunks iba tras él sin saber muy bien que hacer, miraba a su alrededor, buscando una buena excusa para distraer y llamar la atención de Goten, pero cada vez que lo intentaba, Goten simplemente fingía escucharlo. Cuando ya iban cerca del final de la feria y quedaban muy pocos puestos, el pánico empezó a apoderarse de Trunks, y entonces lo vio, apresuró el paso y detuvo al pelinegro tomándolo del brazo

 

-es-espera por favor – pidió – quisiera comprar algo. Goten lo miró molesto, decidido a responder con un no, sin embargo, al ver a Trunks, algo en su interior lo hizo reaccionar

 

-está bien – dijo aun algo molesto – solo date prisa, te esperaré por allá – agregó señalando unos árboles cercanos, cerca del final del parque

 

Trunks fue casi corriendo a uno de los locales, Goten suspiró y caminó lentamente al lugar señalado: “¿Por qué me miraba de esa manera? ¿estaré siendo muy exigente? ¡no! Él está equivocado, solo quiero poder tomar su mano sin tener que escondernos. Debo mantenerme firme, así entenderá que hablo en serio. Aunque se ve muy lindo cuando se pone nervioso” pensaba mientras caminaba, sin evitar sonreír al recordar las expresiones de vergüenza de su novio. Trunks no tardo en llegar, a verlo, Goten volvió a fruncir el entrecejo y lo miraba con rudeza “así entenderá que esto no es un juego

 

-bien, me voy – dijo mirando hacia otro lado y sin quitar esa expresión de enfado

 

-espera – pidió el ojiazul. Goten lo miró y alzó una ceja como toda respuesta, traía una bolsa de papel de la feria. Trunks lo miró decidido, aunque algo ruborizado, luego miró a todos lados, para asegurarse de que no había nadie cerca.

 

Al ver ese gesto, Goten se sintió aún más molesto, “ahí va otra vez, siempre revisando que nadie nos vea”, pensó, iba a reclamarle ese hecho cuando de pronto, Trunks saca un oso de peluche de la bolsa de papel y se lo muestra a Goten estirando los brazos. El pelinegro abrió grande los ojos, pues no se esperaba algo como eso, miró detenidamente a Trunks: tenia los ojos cerrados y sus mejillas estaban muy rojas, sus manos… no, todo su cuerpo temblaba del nerviosismo, “se ve muy tierno” pensó Goten

 

- ¿es para mí? – preguntó, algo se movió en su corazón, algo así como una diminuta llama de fuego

 

Trunks asintió con la cabeza, sin abrir los ojos. Goten lo miraba sin saber que decir, pensó en tomar el osito, pero entonces recordó porque se había enfadado en primer lugar y volvió a molestarse “no dejaré que me compre con algo como esto” pensó, pero entonces

 

-tu me gustas mucho – dijo Trunks, aun sin abrir los ojos y sintiendo como el rubor le subía hasta las orejas. Abrió los ojos pero no se atrevía a mirar al pelinegro – yo… no soy muy bueno para expresar mis sentimientos, nunca he tenido novio, o novia… no sé como hacerlo y… me da mucho miedo que algo se interponga entre nosotros… - Trunks temblaba al decir estas palabras, era evidente que le costaba mucho decir todo eso, en ningún momento fue capaz de mirar a Goten a los ojos – lamento ser tan cobarde – añadió en un susurro, tratando de aguantar las lágrimas. “No lo va a tomar” pensaba, sus manos temblaban cada vez más sosteniendo al osito, “dirá que es una estupidez y terminará conmigo”, en ese momento sintió las cálidas manos de Goten sobre las suyas al tomar el peluche

 

-es un osito muy lindo – comentó Goten, solo entonces Trunks se atrevió a levantar la vista y mirar a Goten. El chico de ojos negros lo miraba con una sonrisa, mientras sostenía al osito entre sus manos, eso tranquilizó algo a Trunks, quien al fin bajó los brazos, momento que Goten aprovechó para en dos zancadas acercarse y quedar pegado al pelilila, con el pequeño osito entre ambos. Trunks sintió como si mil mariposas revolotearan en su estómago, su rostro se puso de un rojo carmesí, no podía quitar los ojos de Goten, él bajó un poco la cabeza

 

- ¿puedo? – preguntó el pelinegro, ladeando un poco la cabeza para quedar a la altura de los labios de Trunks – será rápido, solo por esta vez. Y nadie nos está mirando – susurró. Trunks asintió levemente con la cabeza. Goten se acercó más y con suavidad puso sus labios sobre los de Trunks. Como había prometido, fue un beso rápido, de no más de tres segundos, pero que significó mucho para ambos.

 

Goten se apartó a una distancia prudente, apta para dos amigos que pasean por el parque. Miró nuevamente el osito y sonrió, era la primera vez que le regalaban algo así, “creo que he sido muy exigente con Trunks” pensó, luego miró a su novio quien aún estaba ruborizado por ese fugaz beso y parecía atontado, sonrió comprensivo y le dio un suave golpe en el hombro, para llamar su atención

 

-ya vamonos – dijo sonriendo

 

-… ah, ¡si! – respondió Trunks saliendo de la ensoñación. No habían dado ni tres pasos cuando la voz de una chica los llamó

 

-¡hey, Trunks! – una chica y sus dos amigas sonreían y se acercaban a ellos, vestían el mismo uniforme que los saiyajins. Trunks sentía que se iba a morir: “¿y si los vieron be-sán-do-se?”, su rostro se puso muy rojo de la vergüenza, quería desaparecer

 

-hola – dijo animadamente la chica – ¿vinieron a la feria? Estábamos paseando con las chicas cuando de pronto veo a dos personas caminando hacia el otro lado del parque, y me dije: ¿ese es Trunks? Y por supuesto que eras tú, quien más tendría el cabello de ese color – la chica no paraba de hablar ni siquiera para que los muchachos respondieran el saludo. Trunks aún se sentía muy avergonzado y su rostro seguía muy rojo, aunque trataba de tranquilizarse, la chica lo notó – hey, ¿estás bien? Te ves algo rojo ¿tienes fiebre? ¿no es contagioso verdad? Pues tengo que ir a un evento social mañana ¿seguro que no estás enfermo? – inquirió la chica preocupada y al fin terminando de hablar

 

El pelilila no supo que contestar, abrió la boca, pero no fue capaz de articular palabra. De pronto Goten lo tomó de la cintura, haciendo que su rostro se pusiera más rojo, aterrado de que Goten dijera la verdad

 

-la verdad – dijo Goten en un susurro, Trunks sintió que el pánico lo invadía – la verdad es que estuvo bebiendo con unas chicas universitarias y esta algo ebrio, por eso me llamó para que lo viniera a buscar

 

Tanto las chicas como Trunks se sorprendieron al escuchar la explicación de Goten. Ellas se sintieron algo avergonzadas y se despidieron de los muchachos.

 

-creíste que les diría la verdad ¿no? – preguntó Goten

 

-si – admitió

 

-descuida, estamos bien – dijo Goten sonriendo – vamos

 

Trunks solo sonrió, feliz de que las cosas se hubieran arreglado. Aunque claro, él no sabía lo que le esperaba de ahora en adelante.

 

--

 

El pelilila se aferraba al asiento del copiloto mientras trataba de reprimir los gemidos de placer, aunque eso no importaba mucho ya que estaban en un sitio eriazo en un antiguo sector industrial abandonado. Goten le acariciaba y besaba la espalda mientras lo penetraba con movimientos cadenciosos.

 

-afírmate – le susurró en el oído, y Trunks supo perfectamente lo que se avecinaba. Goten comenzó a penetrarlo cada vez con más fuerza, mientras que él ya no podía reprimir sus gemidos, de pronto Goten lo abrazó con fuerza. – Trunks, voy a correrme – dijo el pelinegro ruborizado. Entonces el pelilila recordó algo

 

-¡Espera! ¡no podem… ! – tras tres estocadas de Goten, Trunks sintió su esencia dentro de él, junto con el estremecimiento del miembro de Goten, lo que bastó para que él también llegara al climax, gimiendo y derramando su esencia encima de ellos y el auto.

 

El pelinegro salió dentro de él y Trunks, agotado, se sentó a su lado, en los asientos de atrás, tratando de regular su respiración

 

-demonios – dijo de pronto – mamá va a matarme, dijo claramente que no ensuciáramos el auto. Es un nuevo modelo que ni siquiera está en fabricación, debe ir a presentarlo a los accionistas

 

-bueno – dijo Goten sin dejar de sonreír – esta obra de arte – dijo señalando el techo, las puertas, los asientos delanteros y parte del tablero de control – es toda tuya, lo mio esta en una parte que no se puede ver a simple vista – agregó

 

Trunks se ruborizó al máximo, - ¡no me eches la culpa! – reclamó – ¡no sabía que pensabas en esto cuando me pediste que saliéramos a dar una vuelta!

 

Goten simplemente se rio y le dio un beso en la mejilla a su novio. Volvieron a Capsule Corp. varias horas después de lo acordado, con lo cual se ganaron una reprimenda de parte de la peliazul. Luego de gritarles (a ambos) por ser irresponsables, mientras los chicos se iban del estacionamiento, agregó algo más calmada:

 

-espero que al menos hayan limpiado… - mirándolos de soslayo. El rostro de Trunks se encendió como una lampara roja, iba a voltearse a decirle algo a su madre, pero entonces escucho la voz del pelinegro en su mente: “si te volteas ahora, se va a dar cuenta. Tu rostro te delata”. Se dio cuenta que Goten tenía razón, tragó saliva tratando de pensar rápidamente

 

- ¡no le hicimos nada a tu precioso auto! – dijo enfadado caminando a su habitación sin mirar a su madre, quien simplemente se rio.

 

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Esa primera semana de escuela había sido bastante intensa, incluso durante el fin de semana. Trunks estaba aliviado de que al menos la relación con Goten parecía estar yendo mejor luego de ese altercado del viernes. Lo habían hecho en su habitación al volver del parque, y luego el sábado en el auto, era la primera vez que lo hacían en un lugar así. Las mejillas del pelilila se tiñeron de un rosa pálido al recordarlo, sonrió mientras se abrochaba la camisa de la escuela, además, lo habían hecho en el baño de la escuela, eso sí que fue intenso

 

-eso fue muy vergonzoso – murmuró ruborizándose por completo – pero fue la primera y ultima vez que lo hacemos en la escuela. No se va a repetir – añadió mirando con seguridad su reflejo en el espejo.

 

Las siguientes dos semanas fueron una tortura para Trunks, Goten lo buscaba cada recreo y se lo llevaba a lugares apartados y escondidos, donde nadie pudiera verlos y comenzaba a tocarlo y acariciarlo, primero los brazos y las manos, luego la espalda, bajando hasta sus caderas, cuando comenzaba a tocar su trasero, el pelilila solía reaccionar y apartarse, justo a tiempo para volver a clases

 

-sonó el timbre – se excusaba - que lastima agregaba – y se iba corriendo a su salón

 

Al intentar besarlo era algo similar, a pesar de que estaban solos y escondidos, cada vez que Goten intentaba besarlo en los labios, Trunks corría el rostro, pero eso no evitaba que el pelinegro siguiera sus instintos y comenzaba a besarlo en la mejilla, el cuello, pero cuando llegaba a la oreja y comenzaba a morder el lóbulo, Trunks se estremecía y lo apartaba, e inmediatamente salía huyendo, inventando alguna excusa tonta.

 

Por supuesto que eso a Goten lo molestaba muchísimo, muchas veces llegó tarde a clases pues debía quedarse a “calmarse” y pensar en otra cosa antes de poder volver al salón. Cada vez que Trunks se iba dejándolo solo y en ese estado, se sentía muy frustrado, ni siquiera era capaz de mirar al pelilila, sin embargo, ese martes estaba decidido a enfrentarlo si volvía a huir. Esta vez fue mucho más agresivo, no se conformó con las caricias y besos, inmediatamente presionó su entrepierna contra la de Trunks, comenzando a mover sus caderas suavemente. Creyó que así tal vez el pelilila no se iría, pero se equivocó: a penas lo tocó un poco por debajo de la camisa Trunks lo apartó y se alejó de él. Molesto, se volteó a enfrentarlo, pero al verlo se dio cuenta: el rostro de Trunks estaba completamente rojo, sus ojos estaban llorosos, su respiración agitada y su cuerpo temblaba, pero lo que más lo sorprendió fue su mirada: “esos ojos” pensó Goten. El también quería… no, el también ansiaba hacerlo, su mirada estaba llena de lujuria, una lujuria contenida que peleaba por salir.

 

Goten sonrió, por un tiempo creyó que Trunks ya no lo deseaba o que se había arrepentido, pero después de verlo se dio cuenta que no podía estar más equivocado – la próxima vez – se dijo en voz alta, con una mirada de bestia en celo – la próxima vez, no te dejaré escapar…

 

 

 

Al día siguiente las cosas parecían andar normales. Trunks se sorprendió al encontrarse con Goten y descubrir que no estaba enfadado como el creyó que estaría luego de lo de ayer. Annière sospechaba las cosas que hacían, pero prefería no meterse en esos asuntos. Al entrar en la escuela todos los estudiantes notaron que había algo extraño en uno de los patios centrales. En la escuela había dos grandes patios centrales, que era donde hacían gimnasia y se jugaba durante los recreos, sin embargo, ese día había maquinarias y trabajadores en uno de ellos. A penas empezaron las clases recibieron un anuncio explicando las reparaciones que se estaban haciendo en el patio y que si había cursos que tenían gimnasia a la misma hora tendrían que compartir el patio que quedaba.

 

Era la ultima hora de clases, luego del almuerzo, Trunks, Annière y los demás de su salón estaban listos para la hora de gimnasia, muchos estaban entusiasmados por la posibilidad de compartir con otro curso, en especial aquellos que tenían novio o novia en otro salón

 

-¿Cuál es la probabilidad de que algo así pase? – preguntó Annière algo fastidiada por el escandalo

 

Una vez en el patio el profesor, que parecía estar cansado de estar ahí, confirmó que tendrían que compartir con otro curso, segundo grado específicamente, - ¡ah! Ahí vienen – dijo sin ánimos el maestro. Todos voltearon a ver, Trunks abrió grande los ojos: era el salón de Goten

 

-wow – comentó Annière – en verdad debo calcular cual era la probabilidad de que esto pasara

 

-saluden, chicos – dijo con energía el maestro de gimnasia de Goten, mientras llevaba aparte al maestro aburrido

 

-hola – saludaron con energía los de segundo año. Los de tercer año respondieron y se hicieron algunos grupos entre aquellos que se conocían

 

Trunks no podía apartar la vista de Goten, ya lo había visto en ocasiones anteriores con el uniforme de gimnasia, sin embargo había algo distinto esta vez, parecía que brillaba: sonreía abiertamente, charlaba y bromeaba con sus compañeros de clase. Entonces el pelilila se dio cuenta, era la primera vez que veía a Goten interactuar con otros chicos, tenia la tonta idea de que solo él y Annière eran amigos del pelinegro en la escuela, olvidaba lo amigable y simpático que el menor era, todos en su salón parecían quererlo

 

- ¡reacciona! – le dijo la pelirroja dándole un codazo en las costillas. Goten lo estaba saludando agitando la mano, Trunks torpemente le devolvió el saludo, justo cuando llegaron los maestros

 

-muy bien, haremos una especie de torneo: ¡los de segundo año contra los seniors! – explicó animadamente el profesor de Goten

 

-haremos unas competencias – explicó el maestro de Trunks sin mucho ánimo – se enfrentarán en un 1 contra 1 en cada una de ellas, aquellos que ganen irán juntando puntos para su curso, y para finalizar jugarán un partido de futbol soccer

 

La tarde y las competencias de gimnasia fueron bastante entretenidas, incluso para aquellos alumnos que no querían participar en un inicio, varios estudiantes de otros cursos los miraban a través de las ventanas. Trunks no quiso participar en el equipo de futbol, así que el curso de Goten, con el como capitán, logró la victoria.

 

Todos los estudiantes regresaron a su respectivo salón, pues ya casi era la hora de salida. El maestro aburrido envió a Trunks a guardar los implementos al gimnasio, que solo se usaba para partidos oficiales o para los distintos clubes (basquet o volley). Trunks calmadamente llevó las cosas, había sido entretenido ver y compartir la clase con Goten, estaba deseando verlo para poder conversar de lo ocurrido. Entró con calma al salón de implementos, estaba lleno de pesas, pelotas, barras y otras cosas necesarias para la clase, guardó todo en su lugar y salió, comenzó a cerrar con llave el salón cuando sintió una voz grave que le susurraba en el oído

 

-olvidaste algo –

 

El pelo de la nuca se le erizó, ruborizandose, esa voz era de

 

-Goten – dijo casi en un hilo de voz, volteándose a verlo. Goten solo sonrió con calma y le mostró un balón y unos implementos que habían sido olvidados en el patio

 

-olvidaste algo – repitió

 

-de-deja abrir – tartamudeó Trunks sin poder ocultar su nerviosismo. Ambos entraron en el salón y Trunks encendió la luz – pon el balón por allá – señaló – yo guardaré estos implementos

 

-bien, vamonos – dijo, intentó abrir la puerta, pero Goten se interpuso cerrándola con brusquedad, Trunks se volteó con nerviosismo – Go…ten -

 

- ¿en verdad crees que puedo aguantar estar sin ti todo este tiempo? – murmuró acercando sus labios a los de Trunks

 

- de-debemos regresar a clases, tengo clase de ingles… - explicó el mayor

 

-no pasa nada si faltas a una clase ¿o si? – susurró Goten en su oído, y antes de poder responder, agregó – ahora elige: ¿sobre la colchoneta o contra la pared? – en ese momento el pelinegro lo tomó de la cintura con fuerza y Trunks pudo sentir claramente el miembro ya erecto de su novio

 

-n-no… - comenzó a decir, pero Goten estaba más que decidido

 

-en la colchoneta entonces – dijo, y con firmeza, pero tratando de no ser muy brusco, puso a Trunks sobre la colchoneta y se puso encima de él. Comenzó a besarlo intensamente en los labios, mientras movía cadenciosamente las caderas y acariciaba el pecho y piernas del pelilila. Trunks comenzó a abrazarlo, dejándose querer, sin oponer resistencia pues él también quería hacerlo, pero cuando Goten comenzó a besarlo en el cuello, al ladear la cabeza y ver a su alrededor, recordó el lugar en el que estaban, comenzó a sentirse algo incómodo

 

-espera… no… Goten… - comenzó a murmurar, tratando de no gemir ante el intenso movimiento de caderas del pelinegro, lo cual era muy difícil, pues con tanto roce su entrepierna había reaccionado – aquí no – pidió, avergonzado, pues su voz salió mezclada con un gemido

 

-dices una cosa, pero tus gemidos y tu entrepierna dicen otra – comentó Goten mirándolo directamente a los ojos – aquí nadie nos ve – añadió, sabiendo cual era el temor del pelilila

 

-no, es que… - dijo Trunks, pero en ese momento Goten comenzó a acariciarlo por debajo de la polera y a la vez se levantó la de él, frotando sus pectorales haciendo estremecer al pelilila. A la vez se bajó los pantalones y aun con el boxer puesto se notaba la evidente erección

 

- puedes sentir mi miembro duro, ¿verdad? – preguntó y Trunks sintió que se moría de la vergüenza, aun no estaba acostumbrado a hablar así, se cubrió el rostro con una mano y asintió con la cabeza. Goten sonrió, se alzó un poco y bajó sus manos a los pantalones del pelilila, dispuesto a bajarlos, pero en ese momento se detuvo y miró a Trunks que aun se cubría el rostro

 

-Trunks – llamó, el pelilila lo miró - Si en verdad quieres que me detenga, solo dilo y lo haré – dijo sin rodeos

 

Trunks lo miró unos segundos, pensando, luego lo abrazó con sus piernas y dijo – solo date prisa, debemos volver a clases

 

El pelinegro sonrió y lo besó intensamente en los labios, le bajó los pantalones y lubricándolo con su “pre”, comenzó a embestirlo suave y casi de inmediato, rápidamente y justo en el momento en que tocaba el punto exacto de Trunks, llegó al clímax dejándolo lleno de semen en su interior. Trunks a la vez, al sentir a Goten, presionó con fuerza sus piernas alrededor del pelinegro, y eyaculó sobre su pecho y el de Goten.

 

Caminaban rápido al salón, tendrían que dar explicaciones por su retraso, pero ya habían inventado una tonta historia sobre llaves extraviadas entre las mismas cosas

 

-estas caminando raro – dijo de pronto Goten mirando atentamente al pelilila

 

- ¡tu fuiste muy brusco! – dijo sin tapujos Trunks enfadado y tratando de caminar normal para que no se notara

 

-dijiste que me apurara – explicó Goten con una semisonrisa, que alivió un poco el enfado de Trunks. Antes de dirigirse a sus respectivas salas, Goten preguntó – ¿te gustó?

 

-por supuesto – contestó en un susurro, sonrojándose por supuesto. Antes de que Goten se alejara, añadió -no quiero que lo volvamos a hacer ahí…-

 

- ¿Por qué? – preguntó perplejo el pelinegro

 

-porque es un lugar oscuro y desagradable – dijo Trunks con voz clara y se alejó a su salón dejando a Goten pensando.

 

Al día siguiente, en el techo del edificio más alto de la escuela, sobre unas cajas de madera que tenían guardadas ahí, se encontraban Goten y Trunks en pleno acto del amor. Goten simplemente estaba con los pantalones y boxer un poco abajo, pero a Trunks lo habían desvestido de una pierna, y se la sostenían en lo alto, logrando una penetración más profunda. Habían ordenado las cajas, de manera que si alguien subía al techo no los viera de inmediato, aunque según Goten, “nadie iba ahí, de todas formas”, pero Trunks quería estar seguro

 

-¡Goten! – gimió Trunks apunto de llegar al clímax. Pero en ese preciso momento sintieron la puerta abrirse y por ella entraron cuatro chicas, dos de ellas del salón de Trunks. Ambos se quedaron helados, Trunks miró con reproche a Goten, él solo sonrió. Trunks hizo el ademán de moverse para así vestirse y que no los descubrieran, pero Goten lo detuvo, afirmándolo fuertemente de su trasero. El pelilila sintió que el pánico se apoderaba de él: Goten quería seguir haciéndolo. El pelinegro movió una ceja y miró el cielo, Trunks lo entendió de inmediato, se abrazó a Goten con fuerza, mientras él, usando toda su velocidad subía volando al cielo y se escondía entre las nubes, las chicas solo sintieron una fuerte ráfaga de viento, así que volvieron a los pasillos.

 

-ahora podemos continuar – dijo Goten al oído del pelilila, moviendo una vez más su pelvis

 

-pervertido – dijo el otro – ruborizado, pero aferrándose con fuerza a Goten.

 

Minutos después salían de la nube y regresaban al techo de la escuela, Trunks algo molesto y Goten con una gran sonrisa en el rostro

 

-casi nos atrapan – se quejó el mayor - ¿en qué estabas pensando? ¿Por qué se te ocurrió un lugar como este?

 

-¿eh? – dijo Goten mientras movía un poco su cabello, para sacar la humedad que tenia a causa de la nube – pero si tu te quejaste de los lugares oscuros, creí que aquí a plena luz estaría bien

 

-no me refería a eso – dijo Trunks arreglándose el uniforme – no me gusta hacerlo en cualquier lugar

 

-aaaaaahh! – dijo Goten, con un poco de exageración, lo había hecho apropósito – bueno, entonces ven a mi casa este fin de semana – añadió con una gran sonrisa expectante

 

 

 

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Trunks no pudo concentrarse en las clases ese día viernes, no iba a casa de Goten desde las vacaciones, estar con la familia de Goten y ocultar su relación lo ponía nervioso, pero lo que más le inquietaba, era el mismo Goten, las últimas semanas había estado imparable e incontrolable. Si la madre de Goten los descubría, lo mínimo que haría sería echarlo para siempre de la casa y lo peor, bueno, eso no quería ni imaginarlo, no podía imaginar cómo sería estar lejos de Goten.

Al fin sonaba el timbre de salida, el pelilila se puso de pie, tendría que hablar seriamente con Goten antes de ir a su casa, definitivamente no podía arriesgarse a que los descubrieran. Se quedó de pie frente a su escritorio pensando el momento exacto en que decirle a Goten, si lo hacía en el momento inapropiado el pelinegro lo haría retractarse entre gemidos, su rostro se puso rojo al pensar en eso.

-¡ugh! – se quejó Annière - ¿hasta cuando van a estar empotados ustedes dos? – preguntó

Trunks la miró desconcertado, sin saber de lo que hablaba

-ya sabes – replicó ella – se la pasan teniendo sexo a cada rato, ya ni se puede hablar con ustedes – explicó sin rodeos. El rostro de Trunks se tiño de un rojo escarlata, alterado miró a su alrededor, para su alivio ya todos se habían ido.

-n-no sé de qué hablas – respondió – nosotros no hacemos eso – añadió mientras pensaba en que ni siquiera recordaba la existencia de su amiga por estar con Goten

-ni siquiera recordabas mi existencia ¿verdad? – señaló la pelirroja sin darle importancia

-¿eh? Yo, pues

-descuida, entiendo por lo que están pasando – dijo ella, arreglándose para irse – es una fase común en toda relación, pero recuerda que es una fase, no vaya a terminar y ustedes ya no tengan nada de que hablar, adiooos! – se despidió mirándolo con picardía, dejando a Trunks solo en el salón

-¿una fase? – murmuró Trunks, pero no pudo seguir pensando en eso, pues su teléfono comenzó a sonar, Goten lo esperaba en la entrada del edificio y empezaba a impacientarse porque el pelilila no llegaba.

Minutos más tarde ambos volaban en dirección a la casa del pelinegro, Goten no paraba de mirar a su novio con una gran sonrisa en la cara, sus ojos brillaban de la emoción

-¡ya deja de mirarme así! – pidió Trunks sintiéndose muy incómodo, aun le daba mucha vergüenza y su rostro lo delataba poniéndose muy rojo

-no puedo evitarlo – respondió el menor – me emociona que vayas a mi casa, y no sabes cómo ansío tenerte en mi habitación

Ante esas palabras Trunks recordó lo que había decidido decirle a Goten mientras estaba en la escuela, por culpa de Annière no había podido pensar en el lugar y momento apropiado y luego lo había olvidado. Ya no había remedio, tendría que decírselo en ese momento, si lo hacia en casa del pelinegro alguien podría escucharlos

-sobre eso – dijo tratando de encontrar las palabras – creo que lo mejor sería no tener relaciones mientras estamos en tu casa

Tal como lo esperaba Goten se detuvo de golpe al escuchar esas palabras

-¿Qué? – dijo sin entender - ¿Por qué no? ¿estas molesto conmigo? ¿hice algo que no te gustara? ¿ya no quieres que estemos juntos? - preguntó rápidamente

-no es eso – se apresuró en contestar Trunks – es que… tu casa es más pequeña, y no quisiera que alguien nos descubriera, en especial tu mamá

-pero – comenzó a decir Goten

- ¡Por favor! – suplicó Trunks mirándolo a los ojos. Goten suspiró resignado y se acercó a él

- está bien – dijo – si eso es lo que quieres, aunque no te imaginas las ganas que tenia de tenerte gimiendo en mi cama – añadió en un susurro. Trunks sonrió nervioso y algo ruborizado

- bien, ¡vamos! – dijo, pero Goten lo sostuvo del brazo

- ¿no esperarás que nos vayamos así nada más? – preguntó – no después de lo que me dijiste, al menos déjame darte un beso antes de llegar a mi casa – dijo acercando sus labios a los de Trunks y procedió a besarlo, primero suave y luego intensamente, introduciendo su lengua con agresividad, Trunks le respondía el beso, tratando de seguirle el ritmo al pelinegro, ahogando unos gemidos en sus labios. Cuando se separaron, Goten sonrió

- ¿seguro que no te he hecho cambiar de opinión de lo que me pediste? – preguntó, mirando con satisfacción como el pecho de Trunks subía y bajaba mientras este trataba de calmar su respiración, con su rostro ruborizado y lleno de sudor solo producto de un beso

-¡claro que no! – dijo éste y se dirigió a la Montaña Paoz, intentando alguna forma de calmar su alterada entrepierna que pedía atención.

Fue un fin de semana extremadamente tranquilo, Goten cumplió su promesa y no intentó nada subido de tono con Trunks, sin embargo, el pelinegro no pudo dejar de notar que Trunks seguía rehuyendo de él, incluso ante las cosas más sencillas, como estar sentados en el sofá viendo una película o cambiarse de ropa en las mañanas, ni siquiera se atrevía a mirarlo a los ojos por más de tres segundos, para evitar el “que dirán”. Cada vez que eso pasaba Goten presionaba los dientes, resignado, repitiéndose una vez más: “debo ir con calma y todo mejorará con el tiempo”, pero a la vez una agujita, diminuta, tocaba su pecho.

Ese lunes, Trunks seguía en casa del pelinegro, ya vestido y listo para la escuela se dirigió a la puerta de la habitación, mientras el menor aun estaba cambiándose, pero antes de poder abrir, Goten puso una mano en la puerta y presionó su cuerpo contra el de Trunks, aprisionándolo contra la pared: se había demorado en vestirse precisamente para ese momento, su torso desnudo y unos simples bóxer incapaces de esconder la abultada erección, eran la carnada perfecta para el pelilila

-¡Goten! – susurró Trunks volteándose levemente, ruborizado, no esperaba eso pues tenían un trato, pensó en decírselo

-ya es lunes – dijo este, adivinándole el pensamiento – eso significa que el fin de semana ya terminó, ahora volverás a ser mío.

Lo abrazó, comenzando a acariciar su pecho, su abdomen y bajando rápidamente hacia la entrepierna, no tenían mucho tiempo si querían llegar a la escuela a la hora; hundió su rostro en el cuello de Trunks, besándolo, luego lamiéndolo, entreteniéndose en el lóbulo y mordiéndolo levemente. Trunks sentía que iba a estallar, estaban en la puerta de la habitación, sería muchísimo más fácil que los oyeran, Goten estaba casi desnudo…

-ya basta – decía en un hilo de voz el pelilila sin saber que hacer, pero justo en el momento en que Goten comenzaba a desabrocharle el pantalón, la voz de Milk se escuchó al otro lado de la puerta. No desde la cocina o algunos pasos más allá, literalmente al otro lado de la puerta, justo donde se encontraban los jóvenes

-Goten, Trunks ¿están listos? – preguntó la mujer - ya les preparé el desayuno, deben comer bien antes de ir a la escuela

Ambos entraron en pánico, lo más rápido que pudieron se apartaron, Trunks intentaba calmarse, mientras el pelinegro corría tratando de vestirse.

Luego de 20 minutos y después de un buen desayuno ya estaban entrando a la escuela, pero antes de que se separaran para ir a sus respectivas salas, Goten lo tomó del brazo y le susurró a Trunks:

-esta vez tuviste suerte, pero la próxima no te vas a salvar.

 

 

Habían pasado tres meses desde el inicio del año escolar, Trunks despertó ese lunes con un terrible dolor en la parte baja de su espalda, había sido un fin de semana intenso: sus padres habían salido y por supuesto que no dejó pasar la oportunidad de pasar esos días a solas con Goten, quien aprovechó de tirar a la cama cada vez que podía al pelilila. Trunks se sentó en la cama, y un intenso dolor nació de su entrada, se volvió a acostar, “¿cómo demonios iba a ir a la escuela?” pensó entre enfadado y avergonzado, ”si apenas podía sentarse”

-deberías estar aquí – murmuró pensando en el pelinegro – al menos para ayudar a pararme

Lamentablemente el día anterior Goten tuvo que regresar a la casa de sus padres, su madre lo había llamado hecha una furia, porque se suponía que era el cumpleaños de Gohan y “debía estar ahí como buen hermano”. Trunks suspiró resignado, se concentró unos instantes y luego se paró de un salto, grave error, pues sus piernas debilitadas por las diversas posiciones en las que estuvo comenzaron a temblar

-maldición – dijo, y lo único que pudo hacer fue volar un poco hasta la ducha, y así no tener que usar las piernas. Sintió un gran alivio al sentir el agua tibia correr por su cuerpo, al salir de la ducha pudo volver a caminar, aunque con algo de dificultad, eso era suficiente para poder ir a la escuela

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Minutos más tarde, Goten y Annière esperaban ansiosos al pelilila, quien extrañamente aún no había llegado, a pesar de que las clases estaban a punto de empezar

-esto es extraño – comentó Goten preocupado - ¿le habrá pasado algo?

-supongo que lo sabrías ¿no? – respondió Annière. De pronto los celulares de ambos comenzaron a sonar, al unísono, como si estuvieran sincronizados sacaron sus teléfonos, era un mensaje

Trunks:

ya estoy en el salón, lo siento, debí decirles antes

-Dice que está en el salón – leyó Goten en voz alta

-que extraño – dijo Annière pensativa, comenzando a caminar hacia su salón, Goten la siguió, - ¿a qué hora habrá llegado? ¿y por qué entró directo al salón sin decirnos? – preguntó en voz alta la pelirroja, aunque parecía estar hablando consigo misma que con Goten. Sonó el timbre de la escuela y Goten tuvo que ir a su salón sin poder ver antes a su novio

Annière entró en su salón y vio a Trunks en su puesto, se veía algo molesto y ¿adolorido?, se sentó a su lado, curiosa como siempre

-hola – saludo ella - ¿Qué ocurre?

-hola – contestó el pelilila, ignorando la pregunta de su amiga, pero ella no se iba a quedar así, con esas dudas, el maestro se demoraba en llegar, así que

-¿Por qué estar aquí? ¿a qué hora llegaste? ¿estás molesto? ¿tú y Goten pelearon? ¿tuviste problemas en tu casa? Te ves algo mal ¿te duele algo? – y el bombardeo de preguntas siguió, haciendo enfadar a Trunks

-¡ya basta! ¿si? – pidió interrumpiéndola al fin

-solo si me dices que pasa

-…

Annière lo miraba fascinada, atenta, esperando su respuesta, Trunks finalmente resopló, miró a su alrededor, sus compañeros no estaban cerca y estaban todos conversando, nadie les prestaba atención a ellos, le pidió a Annière que se acercara, él no podía hacerlo

-lo que pasa – susurró, ruborizándose al máximo – me, me duele el trasero – masculló, mirando a su alrededor, asegurándose de que nadie más escuchara

Annière comenzó a reírse, despacio para no llamar la atención, y un tanto ruborizada por la revelación

-¿es a causa de Goten? – murmuró cubriéndose la boca al decir el nombre del pelinegro

Trunks cerró los ojos avergonzado, su rostro estaba entre azul y ruborizado, asintió con la cabeza. La chica no pudo si no más que reír hasta que llegó el maestro, incluso durante la clase, miraba a Trunks de reojo y cubriéndose con el libro comenzaba a reírse nuevamente

Cuando al fin llegó el primer recreo, Trunks tuvo que quedarse en el salón, pues no era capaz de pararse sin que le temblaran las piernas y le dieran punzadas de dolor en la espalda, Annière compartió un emparedado con el pelilila. De pronto escucharon una voz conocida en la entrada del salón

-disculpen ¿esta Trunks? – preguntaba el pelinegro a la encargada del salón. La muchacha no respondía, estaba absorta en Goten, era un chico muy guapo

-Goten – llamó la pelirroja – ven, pasa

Goten se acercó rápidamente a Trunks, preocupado de su comportamiento

-¿Qué ocurre? ¿estas bien? – preguntó alarmado, pero Trunks no contestó, le daba mucha vergüenza tener que decirle eso a Goten, ya que él era el causante. Annière aguantó las ganas de reír y le hizo señas a Goten para que se acercara y decirle algo al oído, él se agachó hasta la altura de la pelirroja

-le duele el trasero – susurró Annière – creo que fuiste muy rudo con él – agregó

-¿eh? – Goten se apartó de la chica asustado, había escuchado claramente, pero esa respuesta lo había dejado helado, cuando la hubo procesado su rostro se puso rojo y miró entre asustado y preocupado a Trunks – ¿es cierto? – preguntó mirando a Trunks

El pelilila también estaba ruborizado, no quería mirar a Goten, solo volteó a verlo durante una fracción de segundo y siguió mirando por la ventana, mientras asentía con la cabeza, sus orejas se habían puesto rojas también. Goten lo miraba preocupado y avergonzado

-lo lamento – dijo suavemente, para que solo Trunks escuchara – seré más cuidadoso – eso hizo que Trunks se pusiera aun más rojo de lo que estaba, si es que eso era posible. Sonó el timbre que marcaba el final del recreo, Goten miró preocupado a su novio, que parecía no querer hablarle nunca más – te traeré el almuerzo – prometió y se fue rápido a su salón de clases

-¿tan enfadado estas que no volverás a hablarle? – preguntó Annière

-no – dijo Trunks, dándose cuenta que Annière tenía razón, no le había dirigido la palabra a Goten – es que, es vergonzoso – explicó

-ya veo – dijo ella, y tomó su lugar, pues ya había llegado la maestra

--

Tal y como Trunks lo esperaba, cuando llegó la hora del almuerzo, Goten llegó cargado de un montón de hamburguesas, Trunks se sintió avergonzado, pues todos en su salón lo miraban

-gracias – murmuró y comenzó a comerlas, tenia mucha hambre. Goten también se comió algunas hamburguesas

-en verdad lo lamento – dijo de pronto el menor – no quise hacerte daño – susurró, pues sabía que Trunks se avergonzaría si alguien lo escuchaba decir eso – seré más cuidadoso la próxima vez – prosiguió Goten, Trunks no dijo nada, - habrá una próxima vez ¿verdad? – preguntó con cautela Goten

-si Trunks – intervino Annière – ¿habrá una próxima vez?

El adolorido pelilila la miró enfadado

- Annière… - masculló – ¿te importaría dejarnos solos? Esto es privado

-no – dijo ella despreocupada, mientras sacaba otra hamburguesa. Trunks la miraba cabreado

-no hablemos aquí ¿de acuerdo? – pidió Trunks mirando a Goten

-está bien – contestó el aludido mirando al mayor, presionó los puños, tenía muchas ganas de acariciar a Trunks y decirle que todo iba a estar bien, pero se contuvo, pues sabia la reacción del pelilila

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-te dije que podía volar solo – se quejó Trunks ruborizado, mientras volaban hacia Capsule Corporation en los fuertes brazos de Goten

-ya se – contestó Goten, y se detuvo a mitad de camino – pero me gusta que estés siempre entre mis brazos – comentó mirando a Trunks con una sonrisa

La expresión de enfado de Trunks se desvaneció ante esas palabras, bajó la cabeza, avergonzado, sintiendo como su rostro se teñía de un color bermellón

 

 

-gracias -dijo Trunks, recostándose en su cama, evitando la mirada de Goten – ya puedes irte – agregó. Goten lo miró fijamente unos instantes

-¿Qué sucede? – preguntó - ¿Por qué estas tan molesto conmigo? – dijo en un tono más alto, había comenzado a enfadarse

-¿Cómo que por qué? – respondió alterado el mayor – me duele el trasero y apenas puedo caminar – dijo exasperado - ¿Qué esperabas?

-eso lo entiendo, créeme – dijo Goten – pero no me refiero a eso – se sentó en la cama de Trunks – no me has hablado, ni mirado o tratado de la misma forma durante todo el día. Se que te duele, pero no es para que se comportes así conmigo, sé que te pasa algo – explicó Goten – algo más…

Trunks al fin levantó la vista y enfrentó a Goten, pero en lugar de esa expresión de enfado que había tenido durante todo el día, el pelinegro se sorprendió al ver en sus ojos miedo. Trunks abrió la boca, pero luego la cerró sin decir nada y volvió a desviar la mirada

-¿Qué sucede? – preguntó Goten sin entender

-¿somos novios, cierto? – preguntó sin atreverse a mirarlo

-si – contestó rápidamente Goten - ¿Qué pasa? – volvió a preguntar. Un silencio abrumador llenó la habitación

-Trunks… - dijo luego de un rato - ¿quieres terminar conmigo? – preguntó aterrado el pelinegro

-¡No! – dijo inmediatamente y sin reparos Trunks, mirándolo a los ojos

-entonces ¿Qué sucede? Por favor dime, me estas asustando – pidió Goten

-es solo que – comenzó a decir Trunks, tratando de encontrar las palabras – luego de esto, de este fin de semana… - volvió a hacer silencio - ¡parece que lo único que hacemos es tener sexo! – dijo al fin

Goten lo miró unos instantes – y… ¿no te gusta? ¿hice algo que no te gustara? ¿ya no te atraigo? Se que fui muy rudo este fin de semana, pero te juro que no volverá a pasar, puedo aprender más cosas, solo dime que es lo que no te gusta que haga… o que es lo que te gustaría que hiciera… - Goten no paraba de hablar, se estaba poniendo casi errático, Trunks intentó calmarlo

-no… si… no… ¡no es eso! – dijo al fin

-entonces ¿Qué es? – pregunto el pelinegro mirándolo fijamente sin entender

-es que somos novios – empezó a explicar Trunks un poco avergonzado, sin mirar a Goten – pero no hacemos nada de lo que se supone hacen los novios, ya sabes, salir, ir al cine, o a bailar, ese tipo de cosas, pareciera…

-¡no hacemos nada de eso porque tu no quieres! – interrumpió molesto Goten, poniéndose de pie

-ya se… - empezó a decir Trunks, pero Goten lo volvió a interrumpir

-no quieres que nadie nos vea, ni que nos escuchen, ni que respiramos – se desahogó Goten – tu eres el que no quiere hacer nada de eso, ¡salíamos más cuando solo éramos amigos! – dijo tratando de no alzar mucho la voz

-si – admitió Trunks – pero aun así, pareciera que lo único que hacemos es tener… relaciones – bajó su voz, aun le avergonzaba – cuando vemos una película, o cuando estamos estudiando, te abalanzas sobre mí, me abrazas y besas, y terminamos haciéndolo – tragó saliva, buscando coraje para decir lo que lo atormentaba – a veces siento… siento que estás conmigo solo por el sexo

Goten lo miró unos instantes, sin decir nada, cerró los ojos y volvió a sentarse en la cama, pensando, respiraba profundo para calmarse, luego miro a Trunks a los ojos

-Trunks – dijo – yo soy una persona muy de piel, y lo sabes. Siempre he sido muy cariñoso con todos a quienes quiero y eso a ti te consta, cuando niños solía abrazarte y acariciarte, al igual que con mis padres, tu mamá, abuelos, o con Gohan- Goten miraba al pelilila intensamente y con los ojos brillosos - Yo te quiero, y te quiero mucho, pero no me dejas muchas oportunidades para demostrártelo, siempre me apartas cuando intento ser sutil o simplemente un poco cariñoso – puso su mano sobre la de Trunks, quien se tensó un poco e hizo el ademán de quitar la mano, pero la mantuvo, nervioso miro hacia la puerta de su habitación

-no hay nadie ahí Trunks, estamos solos, totalmente solos – dijo el pelinegro y tomándolo de la barbilla acercó su rostro al de Trunks, para quedar frente a frente, - por favor Trunks, créeme cuando te digo que te quiero y que me gustas, me gustas mucho…

-tu también me gustas mucho – admitió Trunks

-solo dime que quieres que haga – pidió Goten – dime qué debo hacer para demostrarte cuánto te quiero

Hubo un breve silencio, Trunks rehuyó su mirada un momento

-dos meses – dijo de pronto, juntó valor para mirar al pelinegro – dos meses sin tener relaciones, dos meses para hacer cosas de pareja… ¿estás de acuerdo?

- ¿uh? – Goten lo miró atónito unos segundos, hasta que comprendió lo que Trunks le estaba pidiendo - ¡¿dos meses?! – repitió alzando la voz, pero se dio cuenta de eso – es decir ¿estás seguro?

-creo que tu no – murmuró algo desanimado Trunks

-mira, si eso es lo que deseas lo haré – dijo Goten con seguridad – haré lo que sea, te lo juro

Trunks sonrió, ruborizándose un poco, ambos se miraron con complicidad

-¿dos meses a partir de ahora o de mañana? – preguntó con ojos lujuriosos el pelinegro

-me duele el trasero y apenas si puedo caminar por causa tuya – respondió un poco molesto el mayor

-ok, desde hoy – dijo Goten, admitiendo la derrota – pero ¿en verdad estas seguro? ¿dos meses es mucho tiempo?

-claro que no, no seas exagerado

-al menos ¿podremos besarnos y acariciarnos un poco? – susurró Goten acercándose al rostro del pelilila

Trunks se encendió como una llama, tragó saliva, obviamente no podría resistir dos meses sin los dulces y apasionados labios de Goten

-claro que si – respondió ladeando su rostro y fundiéndose en un tierno beso con el pelinegro

Cuando se separaron, al abrir los ojos Trunks se encontró con la mirada intensa y salvaje de Goten, su respiración se sentía caliente y parecía que saltaría sobre él en cualquier momento, Trunks aguantó la respiración, como un conejito asustado frente a un lobo hambriento

-debo irme a casa – dijo de pronto el pelinegro mirando hacia otro lado – hay muchas cosas que debo procesar, nos vemos mañana en la escuela – y se fue por la ventana volando rápidamente

-ok – contestó Trunks en un hilo de voz y apenas Goten se fue, pudo volver a respirar con normalidad. “Dos meses” pensó y miró por la ventana “creo que será algo difícil para ti aguantar estos dos meses”.

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Tres semanas después, en la habitación del pelilila la cama se movía salvajemente, el calor era casi asfixiante y Trunks mordía la almohada mientras intentaba reprimir sus gemidos

-¡Goten! – llamó en el instante en que su esencia manchaba sus sabanas

Pero no había nadie ahí que contestara a su llamado, agotado se desplomó sobre la cama. Mientras su respiración se calmaba, miró su mano cubierta de semen, era la segunda vez aquella noche, pero aun así no era suficiente… el calor del cuerpo de Goten, su respiración en su oído, sus caricias… lo extrañaba tanto. Cerró ese álbum de fotografías que había comprado a un compañero hacia algún tiempo y lo guardo junto a sus libros de matemáticas, en el pequeño librero que había junto a su cama, nadie podía descubrir esos libros, mucho menos Goten y mucho menos ahora que habían llegado a ese acuerdo. Fue a ducharse, ya era hora de arreglarse para la escuela, “estúpido acuerdo” pensó y cerró la puerta tras de sí.

Apenas había pasado una semana cuando empezó a preguntarse en que demonios estaba pensando cuando le pidió eso a Goten: dos meses sin sexo para “fortalecer su relación”, al inicio creyó que Goten tendría más problemas para seguir el trato, pues él era siempre quien se le abalanzaba encima, pero parecía que el pelinegro lo sobrellevaba mucho mejor: ahora salían luego de la escuela, iban a caminar al centro, a ver las tiendas, tomar helado, tal cual lo hacían cuando eran solo amigos, con la salvedad de que ahora, apenas encontraban un momento de intimidad lo aprovechaban y se besaban fugazmente o se tomaban de las manos por debajo de la mesa o en la oscuridad del cine, y por supuesto, el correspondiente beso de despedida. No hubo problemas esos primeros días, durante esas salidas luego de la escuela, el martirio de Trunks comenzó ese primer sábado del “trato”, cuando se juntaron en su habitación a ver una película los dos solos, no habían pasado ni veinte minutos de empezada la película cuando Goten pasó su brazo por la espalda y comenzó a acercarse a él, hasta que empezaron a besarse, pero no fue un beso fugaz como los otros días, fue un beso apasionado, húmedo, con sus lenguas frotándose primero lento y luego intensamente, la respiración de ambos comenzaba a agitarse y la mano de Goten acariciaba sus muslos, pero sin llegar a la entrepierna. Trunks sentía que Goten se le iba encaramando cada vez más, mientras el se iba recostando en el sofá, su entrepierna pedía atención, el trato de los dos meses había quedado en el olvido y entonces, Goten se detuvo, apartó sus labios y se sentó correctamente y en su puesto en el sofá

-lo siento – dijo con la respiración aun agitada – iré por unas sodas bien frías, creo que ambos las necesitamos – se puso de pie y miró a Trunks que aun estaba recostado en el sofa y con las piernas entreabiertas – casi olvido el trato que hicimos -agregó el pelinegro y en ese momento el recuerdo del trato volvió a la mente de Trunks, rápidamente se sentó y apenas Goten salió de la habitación miró su entrepierna: estaba muy excitado, “maldita sea, el trato” pensó y trató de aclarar su mente, pero el recuerdo de los besos apasionados de Goten no lo dejaba el paz, no se había dado cuenta que se había vuelto adicto a ese salvaje pelinegro, y en ese momento comenzó su calvario

Notas finales:

saludos

espero poder terminar luego


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