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Había una vez un Rey bajo la Montaña que se encariñó demasiado con su Saqueador por YamilSarqueloth

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Notas del capitulo:

Aquí está lo que tanto ansiaban!!! PORN TIME!!!

No sean muy duras conmigo, es la primera vez que escribo lemon.

Las adoro!

Disfrútenlo! 

Capítulo 10: Bayas y una agradable cama.

 

 

Fue una tarea muy difícil el buscar barriles con Enanos en medio del agua fría y la oscuridad, chapoteando y arrastrándolos a la orilla. Dwalin y Balin eran los más desafortunados, Bifur y Bofur no estaban tan mal, pero no quisieron levantarse de la orilla, en cambio Fili y Kili se encontraban relativamente bien y casi sonrientes (por ser más jóvenes y por haber sido mejor embalados).

 

—¡Espero jamás volver a oler una manzana en mi vida! —dijo Fili—. Mi barril estaba impregnado con su dulce olor, y déjeme decir que estar encerrado en una cuba sin poder moverte, muerto de hambre y frio, y oliendo manzanas, es enloquecedor. Comería de todo… ¡Menos manzanas!

—¡Esas déjamelas a mí, hermano! Mi barrica era de mantequilla, si no fuera por el montón de paja ¡estaría engrasado como un cerdo para el horno! —se alegró Kili y ambos hermanos se echaron a reír—. Por cierto, maese Bolsón, ¿Qué tanto hacía que tardó tanto en sacarnos?

 

Bilbo y Thorin se sonrojaron de golpe y desviaron la mirada dejando atónitos a los dos hermanos. ¿¡Qué habían estado haciendo mientras ellos estaban casi sin aire y dentro de las cubas mojadas!?

 

—Eso no importa, ayúdenme a encontrar al resto —ordenó rápidamente, Thorin.

 

Así pues, con la voluntariosa ayuda de Fili y Kili, Thorin y Bilbo lograron sacar al resto de la compañía. El pobre Bombur estaba o bien dormido o inconsciente, en cuanto a Dori, Nori, Oin, Ori y Gloin, sus barriles habían dejado entrar mucha agua que estos mismo habían tragado, así que, al sacarlos de las cubas, estaban ya medio muertos.

 

—¡Bien! ¡Aquí estamos! —dijo Thorin—. Y tenemos que agradecérselo al señor Bolsón. Y aunque hubiera deseado un viaje más cómodo, —Bilbo le lanzó una mirada de reproche que divirtió al Enano—. Estamos todos una vez más a vuestro servicio, en especial yo —hubo un silencio normal, pero Bilbo lo sufrió como incómodo y no pudo evitar sonrosarse un poco, por suerte era de noche—. Sin duda alguna nos sentiremos más agradecidos una vez que hayamos comido y guardado algo de reposo. ¿Y ahora, qué haremos?

—Yo propongo ir a la Ciudad del lago —dijo Bilbo evitando la mirada tentadora del Rey Enano.

 

Nadie objetó, así que, Escudo de Roble junto a Fili y Kili y Bolsón fueron directamente al puente para cruzarlo. Los habitantes del lago eran amigos de los Elfos y ya poco conocían de guerras o afrentas (además de las peleas de borrachos), por lo tanto, su vigilancia no era para nada estricta y no era casi necesaria, apenas y si creían que existía Smaug, pues la vida de los hombres es corta y son una raza muy buena olvidando. Allí, a los pies del puente había una casa que hacía de puesto de peaje y aduana, y cuando los tres enanos más el Hobbit intentaron pasar los sorprendidos guardias cogieron sus armas a duras penas.

 

—¿Quién eres y qué quieres? —preguntó uno de los soldados mirando a Thorin.

—¡Soy Thorin hijo de Thrain hijo de Thrór, Rey bajo la Montaña! —contestó el moreno con voz majestuosa, y a pesar de lo andrajoso que estaba igual parecía un Rey con su porte altivo y su voz profunda, sin vacilar le sostuvo la mirada a los guardias, inquietándolos.

—¿Y estos quiénes son? —preguntaron por Kili y Fili y Bolsón.

—Son los hijos de la hija de mi padre(1), Fili y Kili de la raza de Dúrin, y el señor Bolsón, que viaja con nosotros desde el Oeste.

 

Finalmente los guardias bajaron sus armas cuando los Enanos les dijeron que no llevaban armas con ellos (Orcrist se quedó con los Enanos “varados” en la orilla del lago y Aguijón permaneció oculta entre las ropas de Bilbo). Thorin exigió ver al gobernador y luego de un par de palabras cruzadas los soldados los llevaron hasta la casa más lujosa de la ciudad, donde se celebraba una gran fiesta. Y sin mucho tacto, Thorin, sus sobrinos y Bolsón, entraron al gran salón.

 

—¡Soy Thorin hijo de Train hijo de Thrór, Rey bajo la Montaña! ¡He regresado! —Anunció Escudo de Roble antes de que el capitán de la guardia pudiera hacerlo.

 

Todos los presentes callaron, si hasta parecía que se habían tragado incluso el aliento, el Gobernador se incomodó en su silla, y los sirvientes corrieron a anunciarle a la ciudad entera que el Rey bajo la Montaña había retornado. Sin embargo no hubo tanta sorpresa como la que mostraron los Elfos sentados en la mesa del gobernador, palidecieron como si hubiesen visto a la muerte misma.

 

Los Eldar se levantaron de sus sillas como si estas los quemaran y no hicieron tardar sus reclamos y objeciones. Le dijeron al gobernador que esos Enanos eran prisioneros del Rey Thranduil, y que habían sido aprisionados por hostigar y molestar a la gente del bosque. El gobernador, temiendo que en cualquier minuto los elfos atacaran a los cuatro aludidos, le preguntó a Thorin si eso era verdad, pues como hombre desconfiado que era, nunca se creyó eso de que el Rey bajo la Montaña existiera y regresara, por lo tanto, para él Thorin y su compañía eran un montón de farsantes.

 

—Es cierto que el Rey Elfo los aprisionó por error y los encerró sin causa alguna, pero ni candados ni barrotes pueden impedir el retorno anunciado antaño, y no estamos en los dominios de los señores Elfos —respondió molesto, Bilbo, que sabía muy bien sobre las leyendas que se tejían sobre los herederos de Dúrin, y con esto sorprendió a sus compañeros y a los presentes, fueran humanos o elfos, por igual, ¿Qué había molestado tanto al hobbit?

 

El gobernador titubeó, no quería enemistarse con el Rey Elda, porque era muy poderoso en ese sector, además poco le importaban anuncios y profecías antiguas, a él le gustaba el oro y mientras no le escaseara, que el resto hiciera lo que quisiera. Se levantó de su silla y en ese mismo momento escucho como afuera, en las calles de la Ciudad del Lago, la gente había salido a cantar las viejas canciones que hablaban del retorno del Rey Enano.

 

¡Rey bajo la Montaña,

El Rey de piedra tallada,

El señor de fuentes de plata,

Regresará a sus tierras!

 

¡Sostendrán alta la corona,

Tañerán otra vez el arpa,

Cantarán otra vez las canciones,

Habrá ecos de oro en las salas!

 

La canción siguió con una serie de versos más, pero Bilbo sólo se dedicó a ver a Thorin con aquella sonrisa de triunfo que hizo a los Elfos enojar, no importaba qué tan harapiento estaba, lucía de todas maneras como un Rey, su Rey.

 

Pronto, y gracias al fervor de la gente, los elfos comenzaron a creer que todo era verdad, y que su rey se había equivocado gravemente al encerrar al nieto de Thrór. Al gobernador poco le importaba quien fuera Thorin, así que, para caer en gracia fingió que se creía lo de la profecía y que el Rey bajo la Montaña finalmente había vuelto. Invitaron entonces a los tres enanos y al Hobbit a sentarse en puestos privilegiados en la mesa del gobernador. Todos tenían curiosidad por la aventura del Rey Enano, y por Bilbo, pues jamás habían visto a un mediano antes.

 

La gente creía que el regreso del hijo de Thrain los colmaría de riquezas, que los ríos se volverían oro o algo por el estilo, por tanto, atendieron a todos y cada uno de los Enanos como verdaderos Reyes luego de ir a por ellos a la orilla del lago. Los alimentaron en la gran mesa del gobernador y festejaron en su honor, bebieron buen vino y comieron casi hasta reventar. Bilbo no supo entonces si se sentía aún más mareado por el vino o si sus nauseas eran por el exceso de comida.

 

Al terminar el festín, se les cedió una de las casas más lujosas, les regalaron vestimentas dignas de sus portadores, hechas con finas telas y adornadas con pequeñas joyas. En la lujosa casa también les esperaban baños de aguas calientes ya a su disposición. Fili y Kili corrieron pasándoles por encima al resto de la compañía para acaparar las tinas más grandes, eran cinco los cuartos de baños y cada uno tenía dos tinas y Fili y Kili se habían acomodado en el cuarto con las tinas más grandes y lujosas. Por suerte ni Oin ni Dwalin tenían humor de más agua, aunque estuviera caliente, y decidieron ir a descansar y tomar un baño en la mañana. Bombur no tuvo mucha suerte con su baño (apenas y si cabía adentro), pues su tina no era de las más grandes que digamos y Bifur tuvo que ayudarlo a salir de esta. Bofur y Ori hicieron un desastre en su cuarto de baño pues se pusieron a lanzarse agua y jabones como juego, terminando todo el cuarto enjabonado y ellos sin poder levantarse del suelo sin volver a caer inmediatamente. Balin y Gloin tuvieron un baño de lo más relajante, al igual que Dori y Nori. Y como si hubiera sido planeado por los Dioses mismos, solo quedo un cuarto de baño libre, y apuesto a que adivinaron quiénes era.

 

Bilbo, que estaba aún más mareado, decidió ir a la tina lo más rápido que pudo para así irse a dormir lo antes posible, se sentía bastante mal. Thorin en cambio no sabía si irrumpir en el cuarto de baños, debido a que, no sabía si podría controlarse después de haber tenido solo hace unas horas al Hobbit sobre él jadeando y tentándolo, además el menor estaba algo raro desde que habían llegado a la Ciudad del Lago. Finalmente, ¿Qué le hace el agua al pez? Escudo de roble entró en el cuarto al notar que Bolsón se demoraba en él, si el Hobbit no quería salir después de tanto tiempo metido allí no tendría problemas en tener que aguantarlo, ¡Se le enfriaba el agua esperando!

 

Lo que más se escuchaba en la casona era el escándalo que tenían Fili y Kili, jugueteando con lo que pillaban, ¿En qué estaba pensando Thorin cuando aceptó que sus sobrinitos lo siguieran? Debió dejarlos con Dís. Vaya banda sonora tenían de fondo. El enano moreno no pudo evitar sonreír escuchando el desastre que hacía el resto de la línea de Dúrin, abrió lentamente la puerta y contuvo lo más que pudo el impulso de atacar al Hobbit.

 

Bilbo se sobresaltó un poco al escuchar la puerta cerrarse, el calor del agua y la presencia del hijo de Thrain lograron hacerlo sonrosar sus mejillas y sonreír tímidamente (y eso, damas y caballeros, casi mataba al Rey Enano).

 

—Creí que entrarías antes, ¿Por qué demoraste?

—Porque sabía que iba querer comerte, condenado Hobbit —pensó Thorin, mas nada dijo. Únicamente tragó saliva y se sonrojó al pensar todas las cosas que quería hacerle al Comarqueño.

 

Escudo de Roble se acercó a la tina y cercioró si el agua seguía caliente, luego pasó a sacarse los andrajosos ropajes dándole la espalda al mediano. Pobre Bilbo, se resbaló un poco en su tina y se hundió en ella hasta la nuca de un golpe, Thorin se giró para ver qué pasaba y al ver salir al Hobbit medio ahogado comenzó a reír.

 

—Vaya, Saqueador. No sabía que causaba este efecto en ti —se burló el Rey.

—¡Bah! ¡Solo resbalé, pedazo de ególatra!

 

El de ojos verdes se veía tan deseable allí, desnudo en una tina y con el cabello castaño mojado goteando sobre su piel, apenas pudo Thorin contenerse cuando se acercó a él y cogiéndolo de la barbilla lo besó. Esto sorprendió un poco al Hobbit, pero no estaba dispuesto a rechazar un beso así. Cada vez más profundo, cada vez más apasionado, y cuando Bilbo comenzó a excitarse, el maldito Enano sonrió de oreja a oreja y terminando de desnudarse se metió en su tina, dejando a Bilbo con el corazón en la boca, jadeando y con algo más que los pelos parados.

 

 

Ya eran cerca de las tres de la madrugada y Thorin no se explicaba en qué momento el mediano había bebido tanto como para estar tan mareado y torpe, si hasta había tenido que ayudarlo a salir de la tina y guiarlo a su habitación, ¿Qué le pasaba al hobbit? La respuesta no tardó mucho por suerte.

 

Como decía, eran cerca de las tres de la madrugada cuando Thorin estaba acostado en su cama pensando, por otro lado, Bilbo había dado vueltas una y otra vez en su cabeza todas las escenas vividas con su Rey: las veces que lo salvó de una muerte segura, las veces que le miraba con deseo y las veces que se había besado con él, mas sin duda lo que más pensaba era en la divina imagen del Enano desnudo, ya lo había visto antes desnudo, ¡Pero entonces jamás hubiera creído que se enamoraría de Thorin! O que pensara en hacer “ciertas” cosas con él. ¿Estaba considerando una posibilidad tener sexo con Thorin tan pronto? “Oh, Bilbo eres una cualquiera” pensó algo contrariado el Hobbit.

 

No pudo pensar más, algo estaba causando que el saqueador no pudiera conectar sus ideas con claridad, y aún estaba mareado. Se levantó de su cama a trompicones y fue a la habitación del nieto de Thrór. Abrió y cerró la puerta con cuidado sorprendiendo de todas maneras al líder de la compañía.

 

—¿Bilbo, qué haces aquí?

—Shhhhh.

 

Lentamente el Hobbit se subió a la cama del enano y se sentó a horcajadas sobre él apretando sus caderas contra las de Thorin, que no pudo tragar el gemido que escapó de su boca. Intentó preguntar, pero Bolsón lo calló con un beso fogoso y cuando estuvo presto y dispuesto a desnudar al Hobbit, lo notó. Bilbo estaba ardiendo en fiebre, y el Rey era muy digno como para abusar de un mediano en estado febril.

 

—¡Bilbo! —gritó apartándolo.

—¿Qué? —preguntó molesto.

—Estás ardiendo en fiebre, ¿Te enfermaste?

—¿Qué? No.

—¡Claro que sí! No fue el alcohol o la comida lo que te tenía mareado, ¡Te enfermaste!

—Estupideces, no arruines el momento.

—Nada de momentos, Hobbit.

 

Poco pudo hacer el pobre ante soberano desmadre que causó el Enano exigiendo un médico. Cinco días en reposo, un montón de malas hierbas como medicina y nada, pero NADA de desabrigarse o andar paseándose fue la sentencia final al castaño. Decisión que Thorin lamentó en cierta medida, pero era por el bien de su saqueador.

.

.

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Los cinco días no fueron del todo malos, de día la compañía iba a visitarlo y le contaban lo bien que los trataban los lugareños, que hacían fiestas y cantos en su honor y a donde quiera que iban los reverenciaban. Por las noches tenía la grata compañía del Enano que le robaba el alma, pues había dicho que no le dejaría solo, la fiebre le daba malos sueños y Escudo de Roble estaba allí para disiparlos. Dulces y encantadoras noches que jamás iba a olvidar, jamás.

 

Fili y Kili notaban a leguas el nuevo “comportamiento” de su tío y el Hobbit, no podían negar que actuaban como esposos y esto les hacía gracia, además, para entonces, Balin y Dwalin y Bofur también notaban este nuevo “trato” entre el líder y el saqueador, pero nada dijeron, no era su asunto y se sentían complacidos de ver al Rey bajo la Montaña feliz. Sin embargo, lo que también se notaba a leguas era esa aura de “chica virginal” que rodeaba a Bilbo, y a los hermanos les pareció que esa aura debía desaparecer luego, pues hay que pensar así: Esto solo era un reposo antes de la verdadera misión, tendrían que pasar los PEORES peligros que jamás hubieran vivido, si el dragón estaba vivo las probabilidades de éxito (y de volver vivos) eran casi nulas, y Thorin ya estaba comentando que partirían en máximo una semana, sin mencionar que hacer cualquier cosa romántica con una compañía de enanos a rastras era casi inverosímil, en especial para el “virginal y tímido” señor Bolsón.

 

Fili y Kili no pudieron aguantar el tener que entrometerse en los asuntos de su tío, algo debían hacer. Por lo que notaban, el Hobbit no rechazaba al heredero de Dúrin en nada de lo que este hiciera, y por como los encontraron cuando acudieron a ver el desmadre que tenía Thorin, ambos estaba intentando “algo más”. Así fue que pasearon por las calles de la ciudad cuando Fili notó una fruta bastante peculiar.

 

—Señora, de casualidad, ¿esa es la famosa Baya del borracho? —Kili comprendió al instante el plan de su hermano.

—Claro, mi señor Enano. ¿Desea algunas? —contestó la anciana del puesto de frutas.

—Si es tan amable. Un kilo por favor.

—¡¿Un kilo, mi señor?! ¿No cree que es mucho? ¿Sabe las consecuencias de esta fruta, verdad?

—Sí, mi señora. Esté tranquila, somos enanos. Sabemos cómo resistir a resacas —dijo Fili con majestuosidad.

—Si usted lo dice, mi señor. Aquí tiene.

 

Bien contentos estaban ambos hermanos con su nuevo botín. El plan no podía fallar, Bolsón ya estaba casi recuperado de la tremenda gripe que tenía, le darían las bayas a Thorin y el Hobbit no podría resistirse al él. ¡Todo era brillante!

 

—Pero, hermano, ¿Para qué un kilo? —preguntó Kili.

—Tsk, yo iré a saber, hermano.

—¡Feee! ¡Dime!

—Kili, no te lo diré. Es una sorpresa.

—¿Para quién?

—Eso es lo mejor de la sorpresa.

—¿Ah? ¿Qué?

—Que es parte de la sorpresa.

—Fee, no es justo.

—Nadie dijo que la vida fuera justa. Ahora camina, hay una cena que suplantar —Y ambos chicos corrieron devuelta a la casona lujosa.

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.

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La cena fue normal, todos festejaron y comieron. No fue fácil para los nietos de Thrain el meterle las bayas a su tío, porque llegaron actuando raro y Thorin no se quería arriesgar a caer en los juegos de sus sobrinos (ya que, Bilbo ya le había comentado de unos frutos raros con los cuales lo habían drogado), mas lo que él no sabía era que ellos no eran los únicos involucrados. El par de enanos se habían aprovechado de la inocencia de alguien más para perpetrar su plan, Ori. Ori sabía cuáles eran las bayas, pero los hermanos habían camuflado los frutos al bañarlos en caramelo, y le habían suplicado al pobre chico que se los sirviera a Thorin. Eran varias bayas acarameladas, todos comieron a lo menos una, sin embargo, Thorin había comido a lo menos treinta, y eso era suficiente, Fili y Kili irradiaban alegría. El resto de la velada fue chistes e historias, llegó finalmente la hora de ir cada uno a su habitación, y los hijos de Dís sonrieron macabramente al ver a su tío sonrojado y acalorado subir a duras penas a su aposento justo al lado de la habitación de Bilbo, que estaba convenientemente con la puerta semiabierta.

 

Tres horas después estaban todos durmiendo menos Thorin, quien se sentía inquieto y acalorado. El enano decidió que era mejor dormir, no obstante, Bolsón tenía nuevamente  alguna clase de pesadilla, por ende, se levantó y se escabulló dentro de la habitación del ojiverde. No supo por qué cerró la puerta con llave, quizás por efecto del exceso de alcohol (que en realidad fueron las condenadas bayas).

 

—¿Thorin? —preguntó somnoliento el Hobbit al despertarse. El mayor se había sentado a los pies de su cama y ahora le miraba pensativo —. Tuve otra pesadilla, ¿Verdad? Siento levantarte —Thorin permanecía en silencio—. ¿Pasa algo? ¿Por qué no me contestas?

 

Escudo de Roble se acercó a Bilbo para besarlo y este reconoció el dulce olor de las bayas, porque un trauma es un trauma y esas bayas jamás se borraran de su memoria. “Oh, Fili y Kili” fue lo único que pensó cuando el ojiazul atrapó su boca con la suya y le besó tan apasionadamente que perdió el aire. Bolsón pudo haberse resistido, eso es un hecho, pero ¿Qué caso tenía si en el fondo lo deseaba? Después podría culpar a las bayas, a Fili y a Kili y a su maldita gripe.

 

Thorin avanzó lentamente por sobre la cama hasta quedar sobre el Hobbit, se miraron un momento y Bilbo estiró sus brazos para enredarlos en el cuello del Enano, con lo labios húmedos y semiabiertos le invitaba a seguir. Lentamente el mayor rozó los labios del mediano y luego pasó su lengua por sobre estos, Bilbo sintió un escalofrío recorrerle la espina y sin querer arqueó su espalda, Thorin encontró la reacción del ojiverde fascinante y profundizó su beso al introducir su lengua y juguetear con la de Bolsón. Quedamente, el enano, arrastró su mano por el costado del castaño hasta posarla en su espalda y así acercarlo más hacia sí para profundizar tanto el beso como la cercanía. Un par de gemidos escaparon de la garganta de Bilbo, y su amante perdió la cabeza.

 

Ninguno supo cómo, pero las finas frazadas quedaron en el suelo en un dos por tres. Thorin, embriagado por las bayas y por Bilbo, aprovechó su oportunidad de estar sobre el Hobbit y mientras lo besaba con más deseo, posó su pierna entre las del mediano que no se negó a abrirlas un poco. Los dedos del castaño se enredaron en los canos cabellos del hijo de Thrain y los sensuales gemidos no paraban de escapar de su boca. El moreno se separó para respirar mejor y así admirar lo que estaba haciendo. Bilbo estaba con sus mejillas y sus labios rojos, su pecho se movía agitado y no paraba de jadear, Thorin entonces restregó su pierna contra la entrepierna del Hobbit y este gimió como nunca lo había hecho, sin preocuparse de que alguien lo escuchara. El Rey se excitó sobremanera al verlo así, gimiendo por él. Ebrio de pasión, le arrebató la camisa y le cogió las manos por las muñecas, y elevándolas por sobre su cabeza las sostuvo con su mano izquierda, el saqueador era suyo ahora y no le dejaría huir.

 

Bilbo sabía que ahora quedaba a total merced de su Rey, y aunque después pudiera lamentarlo, ahora solo quería tener a Thorin Escudo de Roble para él, solo él. Esa noche el enano le pertenecería, era suyo. Tragándose la vergüenza que le quedaba, el Hobbit entreabrió las piernas un poco más y elevó sus caderas para rozar la pierna de Thorin, le estaba invitando a seguir, y el Rey no se acobardaría. Rápidamente, el mayor cogió al ojiverde por la barbilla con su mano libre y siguió besándole con deseo y lujuria sin soltarle las manos. Disfrutaba cada quejido del mediano, mientras restregaba su pierna contra la erección del Comarqueño. Luego, dejó de besarle la boca y comenzó a recorrer su cuello, primero besando, luego chupando, y después lamiendo. Bilbo sentía que iba a perder la cabeza y su piel se erizaba de placer. Thorin se ubicó en la terminación del cuello y mordió al Hobbit haciéndolo gritar de placer y excitándolo aún más. Bajó entonces por la clavícula hasta el pecho y siguió su ritual, besar, chupar, lamer, morder. Mordisqueó levemente las tetillas del mediano y los quejidos y gemidos de este se entrecortaron. No había tesoro en el MUNDO que pudiera comparase con el Hobbit y Thorin lo disfrutaría a concho.

 

Bilbo estaba a punto de perder la cabeza del placer cuando decidió que quería escuchar gemir su nombre a su rey. Entre lamidas y mordidas, el castaño levantó su pierna y rozó la erección del enano causando que este gimiera y soltara un poco las muñecas del Hobbit. Este, aprovechando la oportunidad, se liberó y dándole un giro al asunto tendió a su líder de espaldas en la cama y se sentó a horcajadas sobre las caderas de este. Thorin, lo miró sorprendido y fascinado a la vez. Bilbo comenzó a frotar sus caderas contra las del Rey, mientras se mordía el labio inferior y apoyaba su mano derecha sobre el corazón de Thorin que cada vez gemía y se quejaba más. El jadeante Hobbit se inclinó hasta la cara del moreno, se desvió un poco a la izquierda y comenzó a lamer y chupar la oreja del enano. El ojiazul sujetó entonces las caderas de su saqueador  y aumentó la velocidad de la fricción de ambos, Bilbo se levantó arqueando la espalda en un quejido de lujuria y placer que terminó de volver loco a Thorin.

 

El enano no sabía porque no podía pensar con claridad lo que estaba haciendo, solo se dejó llevar por su deseo y la sensualidad del menor, esta noche era suya y gracias a las bayas no sentía ningún tipo de freno que lo detuviera.  Soltó las caderas del Hobbit y lo obligó a girar para quedar nuevamente bajo él, se sacó la camisa y la arrojó lejos para después despojar al castaño de sus pantalones y dejarlo desnudo. Se dio el gusto de admirad a Bilbo jadeando a su merced y entonces se dio cuenta de que el comarqueño no estaba a su merced, él, Thorin hijo de Thrain hijo de Thrór, era el que estaba a merced del mediano. Había caído por un Hobbit, y desde entonces sería capaz de entregar hasta su propia vida por protegerlo, se había enamorado perdidamente de Bilbo, y por primera vez, eso no le asustaba.

 

Sus miradas se cruzaron y ambos se sonrieron de manera cómplice y satisfechos, se amaban quizás desde siempre y recién ahora se daban cuenta de que estaban destinados a eso. Thorin bajó y beso a Bilbo de la manera más dulce que era capaz de besar, el mediano temblaba ligeramente y el de ojos cual zafiro supo que este estaba algo asustado. Cogió al comarqueño entre sus brazos y mientras lo abrazaba le susurró.

 

—Si quieres podemos dejar esto hasta aquí —a pesar de lo excitado que estaba, no iba a forzar al Hobbit bajo ninguna circunstancia.

 

Pero Bilbo sabía muy bien que les esperaba lo peor de la aventura y no podía darse el lujo de perder esta oportunidad. Debía actuar como un Tuk, debía arriesgarse sin medir consecuencias, como lo hizo aquel día que salió de su casa tras el Enano y su compañía. ¡Glorioso día, preludio de esta hermosa noche!

 

—Bilbo Bolsón, a TÚ servicio, mi Rey —susurró el Hobbit, en el oído de Escudo de Roble, de manera seductora.

 

La respuesta hizo sonreír al Rey de Erebor. Soltó a su amante y se ubicó de rodillas delante de este, mientras soltaba sus pantalones. Luego, agarrando al mediano por las caderas, las ubicó a la altura de las suyas con las piernas del castaño una a cada costado. El moreno estuvo a punto de llevarse sus dedos a la boca cuando Bilbo agarró su mano, y llevándola lentamente a su boca, lamió dedo por dedo, empapándolos de saliva y sobre excitando al Escudo de Roble. Se inclinó, entonces, sobre su saqueador y apartando su mano de la boca de este, lo besó cogiéndolo de la nuca y agarrándolo firme del pelo, fue algo brusco, pero calentó aún más a Bilbo que soltó nuevamente un gemido entrecortado que se ahogó en la boca del Enano. Pronto, el Hobbit sintió una presión intentar entrar en él y no pudo evitar tensar sus músculos. Jadeante, su rey le pidió que se relajara y el castaño lo intentó. Para distraerlo, Thorin lo besaba con mucha pasión mientras movía primero un dedo dentro del ladrón, cuando notó que se estaba acostumbrando, metió otro y cada fibra del Hobbit se tensó en un quejido. El ojiazul se preocupó pero los ojos de su amante le indicaron que siguiera, bajó un poco besando su cuello mientras movía los dedos.

 

—Bil-bo —dijo jadeando el líder—. Esto te dolerá, ¿Aún quieres seguir? —Bilbo agarró la cara de Thorin con ambas manos y lo besó una vez más.

—¿Seguir? Te vengo siguiendo desde la Comarca, y no hay dolor que me impida “seguir” —susurró con la respiración entrecortada.

 

Se besaron nuevamente de manera salvaje y apasionada. Thorin consideró que el Hobbit estaba lo suficiente apto para seguir y cogiéndolo de las caderas comenzó a penetrar a su saqueador. Bolsón soltó un grito de dolor que se ahogó en su garganta y apretó los dientes arqueando su espalda mientras con sus manos rasguñaba las finas sábanas. El mayor se detuvo de golpe, no quería dañarlo de ninguna manera.

 

—Es-estoy bien, Thorin. Tranquilo.

 

Algo nervioso, el enano prosiguió hasta que su miembro estuvo totalmente dentro de su amante, y le dejó recuperar un poco el aliento. El castaño estaba adolorido y bastante incómodo, sentía que sus entrañas ardían y los músculos tensos le dolían, fue una tortura cuando Thorin comenzó a moverse dentro de él, cada embestida lo desbarataba por completo y eso que el hijo de Thrain estaba siendo lo más cuidadoso posible, y vaya que tenía fuerza de voluntad, el Hobbit era muy estrecho y en cada embestida, el rey bajo la montaña sentía su mente enloquecer, estaba usando todo el autocontrol que poseía para no olvidarlo todo y dejarse llevar por el placer. Era muy difícil, y era tanto el placer que terminó por gemir el nombre del saqueador. Bolsón estaba contrariado, ya no sentía solo dolor o molestia, ahora se mezclaba con el placer y la excitación de escuchar al gran rey de Erebor, gemir su nombre.

 

Los quejidos de dolor dieron paso a los de placer, y al cabo de unos minutos, Bilbo, comenzó a mover sus caderas al compás de las arremetidas del moreno y dejar su mente enloquecer. Gemía sin pudor alguno y se permitía jadear el nombre del mayor, esto terminó de trastornar a Thorin, que aumentó la velocidad y la fuerza mientras perdía la cabeza. Con su mano derecha comenzó a masturbar al Hobbit haciéndolo quejarse y gemir aún más, hasta que.

 

—¡Tho-Thorin! ¡No puedo aguantar más! Detente o me voy a… me voy a… ¡AAAHHG!

 

La calidez del líquido se derramó sobre el vientre de Bilbo y la mano derecha del enano, el ojiverde se sintió algo avergonzado y más aún cuando el nieto de Thrór se lamió la mano. Escudo de Roble sonrió satisfecho y prosiguió a seguir embistiendo al Hobbit y a escucharlo gemir. Bolsón tenía la mente nublada de gozo y le faltaba la respiración mientras los movimientos se hacían más rápidos y los jadeos del Rey enano musitaban su nombre. Un grito de placer inundó la habitación, y el Hobbit sintió como el calor de su líder se derramaba en su interior.

 

Permanecieron un rato jadeando en la misma posición, cuando sus pulsos se regularizaron un poco, Thorin se dejó caer en la cama al lado de su amante y le miró directo a los ojos.

 

—¿Qué haré contigo, Bilbo Bolsón? Haces que pierda la cabeza por ti, me tienes a tu merced.

—¿Qué hacer conmigo? Pues déjame ir a donde tu vallas, mi Rey.

—Te amo, saqueador —dijo Thorin abrazando a Bilbo y tapándolo con las caídas frazadas del suelo.

—Y yo a ti, Thorin.

—Mi nombre no es Thorin, lo sabes, ¿No? (2)

—Sí, lo sé. Pero también sé que no sabré cual es —en ese momento, mientras estaba apoyándose en el pecho del enano para descansar, Escudo de Roble lo cogió por la barbilla y le susurró algo al oído que sorprendió tanto al Hobbit, que abrió sus ojos y le miró consternado.

—Ese es mi nombre, Bilbo.

—Gracias —se sonrojó el mediano—. Es un hermoso nombre.

 

Se besaron satisfechos y se acomodaron para dormir. El castaño, sobre el pecho del hijo de Thrain, se durmió casi al instante al recibir tan tiernas caricias en sus cabellos de parte del Rey enano. Thorin se durmió a los minutos después de contemplar al saqueador dormir.

 

Gandalf no se había equivocado. Bilbo era un gran saqueador, lo estaba robando a él, en corazón, cuerpo y alma.

.

.

.

Continuará.

 

Notas finales:

(1)    Qué manera de complicarse la vida estos tipos en decir quiénes son xD

(2)    Los enanos son tan reservados en cuanto a su lengua que sólo lo hablan entre ellos y sin enseñárselo a nadie más. Por esa razón usan otros nombres para referirse a ellos mismos con seres de otras razas, y JAMÁS les dicen su verdadero nombre, pues solo entre enanos se saben sus nombres.

 

Hola de nuevo!!!

Cómo prometí, antes de que pasaran 24 horas. Fue todo un reto porque es la primera vez en mi vida que escribo porno (lemon) xD

Espero lo hayan disfrutado y espero mínimo unos siete reviews por el esfuerzo, ¿Si? Yo creo que me lo merezco ¿no?, es difícil escribir lemon con tu madre rondando cerca xD

Gracias por todo el apoyo!!!!
Nos leemos en el próximo capítulo!

Bye!


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