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Había una vez un Rey bajo la Montaña que se encariñó demasiado con su Saqueador por YamilSarqueloth

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Capítulo 11: La rama enjoyada.

 

La mañana ya había pasado, era cerca del mediodía y los cálidos rayos del sol (bueno, lo más cálidos que podían ser en un día de otoño al Norte de la Tierra Media) entraban por entre las cortinas para derramarse en la habitación de Bilbo. El primero en despertarse con el violento golpeteo a la puerta fue justamente Bilbo. Se incorporó de golpe en la cama solo para sentir un punzante dolor recorrerle, así que, evitó sentarse, se quedó apoyado en un codo de costado y llevándose una mano a la cara sonrió algo avergonzado.

 

El segundo en despertar fue Thorin, que al no tener ya el efecto de las bayas sobre él, se llevó las manos a la cabeza (tremenda resaca que tenía ahora) intentando recordar qué le había hecho al Hobbit la noche anterior.

 

—¡Bilbo! ¿Estás allí? ¡Contesta de una vez, hombre! ¿Para qué ponerle llave ha esto? —Dwalin llamaba desde el otro lado de la puerta, y Bolsón tuvo miedo de que la destrozara si no contestaba.

 

El castaño se giró lo más rápido que podía para ver a los ojos a su Rey, al verlo estuvo a punto de echar a reír. Escudo de Roble le mira desconcertado, el pobre no sabía que decir o hacer, solo se limitada a mirarlo con los ojos algo traumatizados ¿¡Se había acostado con Bilbo!? Es decir, es algo que quería desde hace algún tiempo, pero no lo creyó posible en tan poco tiempo.

 

Bilbo se llevó una mano a la boca para disimular la risa contenida que tenía. ¿Qué era lo que Thorin iba a hacer ahora? Luego del numerito que se mandaron la noche anterior era casi seguro que hasta Smaug en la montaña los había escuchado. El enano moreno se sentó en la cama con expresión confundida, la resaca JÁMAS ayuda en casos así para su desgracia. Thorin miró al mediano un momento (mientras Dwalin casi partía la puerta) y algo sonrojado sonrió muy complacido. La complicidad de ambos brotó como si hubiera estado allí siempre, el de ojos verdes tomó aire y habló.

 

—¡Qué tanto escándalo, Dwalin! —hubo unos segundos de silencio.

—Nada, es que cómo no contestabas ya temía que te hubieras muerto. ¿Desde cuándo un enfermo se encierra? —Bilbo estuvo a punto de contestar hasta que—. ¿Bolsón, has visto a Thorin?

 

¿Qué? ¿Acaso no escuchó el tremendo show que habían hecho él y el líder de la compañía la noche anterior?

 

—¿Qué? —preguntó contrariado el Hobbit mirando de reojo al hijo de Thrain que estaba tan confuso como él.

—Nada, si no está contigo ni en la casa estará afuera en el pueblo. Lamento molestarte.

—¿Bilbo, quieres ir a un banquete? —preguntó ahora la voz de Balin.

—No, gracias, no me siento del todo bien.

—¿Seguro? Bueno. Si ves a Thorin dile que estaremos todos en el banquete al que nos invitó la mano derecha del Gobernador, ¿Cómo se llamaba? Bueno, da igual, Thorin entenderá. ¿Le avisas si lo ves?

—¡Claro! —contestó el menor divertido. Todo el mundo tras Thorin y el enano estaba encamado con él hace horas.

 

Ambos hermanos se despidieron a través de la puerta y reinó el silencio en la gran casona. Bilbo se echó a reír en cuanto lo creyó prudente. Nadie los había escuchado porque todo el mundo estaba borracho como una cuba la noche anterior. El nieto de Thrór miró a su saqueador reír y no pudo evitar unírsele, pobre compañía, nadie sabía dónde estaba. Aunque quizás Fili y Kili si lo sabían, porque no había que tener todas las capacidades mentales funcionales para caer en la cuenta de que ese par de hermanos lo había emborrachado apropósito, lo habían dejado subir solo y habían dejado la puerta del mediano convenientemente abierta.

 

—Par de mocosos —dijo por lo bajo el enano y Bolsón, aun riendo, alzó su mano hasta una de las trenzas del rey y lo jaló hacía sí.

—Vamos, sin ellos tú no estarías aquí, mientras todos te creen rondando la ciudad —una pequeña risa escapó nuevamente de los labios del Hobbit, y el mayor sin resistirse se inclinó y tomó esos labios para degustarlos otra vez, al separarse el castaño preguntó—. Vaya, mi Rey. Por suerte si te acuerdas. ¿Cuántas bayas lograron hacer que comieras? 

—¿Bayas? ¿Qué ba--? —Thorin únicamente tuvo que pensar un instante, los frutos bañados en caramelo que les había ofrecido Ori eran bayas, eran ESAS bayas—. Ah, esas bayas —Bilbo se sonrió mirándolo con una firme expresión de “Thorin, fuiste tan iluso y fácil de engañar” —. En mi defensa, Saqueador, puedo alegar que fue Ori quien me ofreció las bayas.

—¿Ori? —esto descolocó a Bilbo.

—Sí, Ori —Thorin se acostó de lado juntó al ojiverde—. Te apuesto a que esos dos lo manipularon de alguna forma.

—¿No estás algo agradecido por ello?

—¡Vaya que si lo estoy! Pero sigue siendo… —Bilbo se acercó y besó a Thorin—. Está bien, dejaré a esos dos tranquilos… por un par de días.

—Bueno, es algo. Testarudo Rey.

 

El castaño se sentó en la cama aguantando el dolor punzante que lo recorrió, pero su expresión lo delató. Raudamente el enano se incorporó frente al Hobbit para impedir que este se siguiera moviendo.

 

—Thorin, estoy bien.

—Lo siento.

—¿Qué? No seas estúpido, estoy bien. Solo ayúdame a levantarme.

—Pero…

—¿De verdad eres tan inocente de creer que discutiré contigo? No seas burro. Estoy bien.

 

A pesar de todo, el moreno no dejó que el Hobbit se levantara. Se pudo sus pantalones y su camisa tan rápido como pudo y cubriendo a Bilbo con la sábana lo cogió en brazos, y este, por más que protestó no consiguió nada, y patalear no era precisamente una opción cuando moverte te molesta o te duele.

 

Escudo de roble calentó agua y llenó una de las tinas, delicadamente ayudó al mediano a entrar en ella y este se sonrojó al sentir lo amable y preocupado que estaba siendo con él.

 

El agua caliente sí que lo estaba relajando, cerró sus ojos y se dejó acariciar por su rey que lo miraba tan complacido. Hubo un momento en que Thorin se levantó para ir a buscar unas toallas, mas no lo logró. En un dos por tres el mediano lo cogió de un brazo y lo empujó dentro de la tina. El agua salpicó a todos lados y Bilbo rio a carcajadas. “Quédate conmigo” dijo y el ahora empapado rey le sonrió. ¿Qué era mejor que lo que estaba viviendo? Benditos eran los Dioses por aquel regalo. Tantas penurias y tristezas había tenido que padecer en su destierro, tantas muertes y desolaciones, y ahora por fin podía darse el lujo de sonreír, disfrutar, vivir. Era increíble como ese maldito Hobbit había cambiado su mundo, no podía evitar mirarlo con amor y anhelo, estaba enamorado de él y fuera como fuera, terminase como terminase toda esa misión, el Hobbit era suyo y siempre lo sería, y aunque tuviera que renunciar al trono de Erebor estaría siempre con él. Siempre.

 

El agua perlaba el cabello del pequeño Comarqueño, la mirada de ternura y calidez que brotaba de esos ojos como esmeraldas derretía a Thorin. Pronto, la piel pálida, tersa y suave del ladrón se puso de gallina al sentir la mano del moreno enano recorrerle la pierna izquierda bajo el agua. Las mejillas se le pusieron rojas y la respiración se agitó cuando aquella mano llegó al muslo, el heredero de Dúrin se maravilló una vez más al contemplar a su saqueador, se acomodó sobre el Hobbit en la (afortunadamente  grande) tina derramando sobre este el agua que escurría de su ropa y cabellera, se miraron a los ojos sin decirse nada, pues no había mucho que decir. Se sonrieron, ¿Por cuánto habían buscado sentirse así? Bilbo jamás había sentido tal devoción y amor por alguien, y mucho menos Thorin, que con su coraza de frialdad solo pensaba en recuperar su tierra. Sintieron que nada más valía, el mundo a su alrededor poco importaba. Thorin sintió que no había ciudad, tesoro o misión que valiera el poder tener a Bilbo así.

 

Lentamente el Rey bajo la Montaña se inclinó, lentamente el hijo de Belladona Tuk cerró sus ojos, lentamente sus labios se unieron, y así, el mundo se borró de sus conciencias.

.

.

.

Al llegar la noche (y los Enanos a la mansión) estaban todos, menos dos, preocupados. Su rey se había ausentado todo el jodido día y nadie sabía (a excepción de dos) dónde estaba. Su preocupación había empañado su día, pero al entrar al salón principal se encontraron a Thorin y a Bilbo de manera muy amena conversando, mientras el Hobbit le trenzaba el cabello cerca de la gran chimenea. Ni siquiera se inmutaron con la llegada de la compañía.

 

—¿Se puede saber, Thorin hijo de Thráin hijo de Thrór, dónde puta has estado? —Dwalin no era precisamente conocido por su delicadeza—. Y tú, Bolsón ¿no te dijimos que le dijeras dónde estábamos? —preguntó de manera brusca al comarqueño.

—Y eso le dije —se defendió el mediano mirando a la compañía sin soltar el cabello algo cano del rey. Thorin se giró hacia los enanos con la mirada algo molesta.

—¿Desde cuándo tengo que andar avisando a dónde voy o qué hago? —hubo un silencio sepulcral por unos segundos, solo el sonido de los maderos en el fuego perduró durante ese momento.

—Lo siento, Thorin, no fue mi intensión molestarte —musitó Dwalin de manera menos tosca.

—Las disculpas no deberían ser para mí, hijo de Fundin —alzó la voz el líder levantándose del suelo.

 

Fue un momento muy incómodo que no duró mucho, antes que cualquiera pudiera decir algo, la voz de Balin explicó.

 

—Thorin, sé más comprensivo, no sabíamos dónde estabas, o dónde estaban Fili y Kili, y con esos Elfos aun rondando pensamos lo peor y…

—¿Fili y Kili no están con ustedes? —se preocupó Bolsón, intentando incorporarse del suelo lo más rápido que podía, pero un malogrado calambre lo detuvo. Por suerte, el rey Enano lo cogió por los hombros antes de que este cayera. Algo que llamó la atención de algunos de la compañía.

—No, Bolsón. No han aparecido desde la mañana. ¿Te encuentras aún muy débil? —preguntó Bofur.

—No, fue solo un desequilibrio. Estoy bien.

—¿Y dónde carajos están esos dos?

 

Thorin silabeó las últimas palabras por inercia, pues en ese mismo instante venían ambos chicos con unas jarras en las manos, cantando viejas canciones en Khuzdûl mientras se sostenían uno al otro para no caer. Casi ahogados de borrachos.

 

—¡Tío! ¡Te buscamos por todos lados! —gritó alegre Fili.

—Dirás, en los bares —se sonrío Bilbo.

—Bueno, en ellos también —aclaró divertido, Kili.

—¡Tío! ¿Sabías que tu querido sobrino aquí presente… —Fili soltó la jarra que se quebró contra el suelo y con su mano ahora libre cogió la cara de Kili y la apretó causando que el moreno estirara los labios como un pato—. …Estuvo con Possy?
—¡¿Quéeeee?! —exclamó la compañía de Thorin al unísono, incluyéndolo a él.

 

No hubo enano que no cambiara su expresión a una cara de aberración completa. El pobre Bilbo no entendía nada, pero verles la cara bastaba para echarse a reír.

 

—¡Fee! —lo reprendió Kili para luego agregar a su favor—. Tío, muchachos, en mi defensa puedo decir que Fee también estuvo con Possy.

—¡¡¡¿Quéeeee?!!! —nuevamente la compañía se aberró y Bilbo tuvo que buscar un asiento para sentarse o caería al suelo de la risa de ver esas caras. Oh, si tan solo las hubieran visto.

—Me están diciendo que estuvieron con la misma mujer… ¿¡Y que era Possy!? —Thorin parecía no poder creerles.

—¡Pero no estuvimos con ella al mismo tiempo! —se defendió Kili.

—¡Pero ella está casada desde antes que nacieran! —los increpó Escudo de Roble.
—¿Tanta edad tiene? Wow, no se le nota. ¿Cierto, Fili?

—Cierto. Vaya elasticidad que tiene para su ed…

—¡No quiero detalles! —gritó el pobre Ori, horrorizado.

 

Hubiera reinado el silencio si no fuera por las carcajadas sin aire del Hobbit.

 

—No puede ser tan malo. Si hasta Bilbo se lo toma con humor —afirmó Kili indicando a Bolsón que se cubrió la boca para detener sus carcajadas mientras Thorin le miraba con recriminación. Pero esto solo lograba hacer que el pobre Hobbit riera con más ganas.

—¿Alguna otra confesión de su parte? —pregunto sarcásticamente el Rey Enano a sus sobrinos.

—¡Sip! El tío Dwalin estuvo con tu exnovia Shamlie antes de que fuera tu exnovia —confesó sin inhibiciones, Fili.

—Fili, hasta cuándo debo decirte que Shamlie nunca fue mi novia —contestó el moreno con tono resignado.

—¡Dwalin! —reprendió Balin a su hermano menor.

—Pe-pero Balin.

—¡Nada de peros!

 

Y así fue como el tenso ambiente terminó convirtiéndose en risas de parte de la mayoría de los enanos. ¿Y cómo no? La familia de Dúrin tenía bastantes anécdotas que ni entre ellos sabían. Finalmente Thorin dio por terminada la discusión y fue a sentarse a la cabecera de la gran mesa, y con movimiento de cabeza le indicó a Bilbo que se sentara a su lado, mientras, Balin reprendía a Dwalin y a Fili y a Kili, y Dori reprendía a Nori por quién sabe qué. Al tomar asiento Bofur le preguntó algo a Bifur en Khuzdul y ambos se echaron a reír, Thorin preguntó algo en su idioma y Bombur le contestó. Bilbo estaba bastante perdido en la conversación, pero qué le iba a hacer, entonces sintió una mano en su cuello y unos labios aproximarse a su oído. Thorin le susurró lo que pasaba. Dori se había enterado por boca de Dwalin (que lo usó en su defensa) que Nori también había salido con Shamlie, y Bifur y Bofur reían porque casi toda la compañía había estado con Shamlie menos los más jóvenes y Thorin y Gloin, Gloin por estar casado y Thorin porque era el único que sabía lo “social” que podía ser Shamlie con los Enanos de casas Nobles.

 

—Vaya —dijo divertido el Hobbit —. ¿Y esa Shamlie era bonita?

—Supongo que sí, digo, para gustos Enanos.

—¿Supones?

—No sé si lo has notado, Bilbo, pero no soy precisamente de los que andan buscando pareja mientras intento recuperar mis tierras… aunque ahora que lo pienso, tú eres la excepción.

—¡Thorin! No lo digas tan fuerte…

—Bolsón, ¿temes que el resto se entere? ¿Por qué te molesta a ti y no a mí?

—Prefiero ser más reservado, por el momento al menos.

—Anoche no eras tan reservado —sonrió de manera maliciosa el Rey Enano causando que Bilbo se pusiera rojo como un tomate. Su discusión le había traído devuelta todos los recuerdos de la noche anterior.

—¿Qué sucede, maese Bolsón? ¿Tiene fiebre de nuevo? Está muy rojo—preguntó inocentemente Ori, empeorando el estado del Hobbit.

 

Nadie había reparado en la pequeña conversación entre el Tuk y el heredero de Dúrin. Esto alivió un poco al Comarqueño. ¿Por qué Bilbo no quería que la compañía se enterara de lo suyo? ¿Era por vergüenza o porque quería evitarle problemas? Thorin pensó que no sacaba nada con seguir preguntándose, después acosaría al Hobbit a preguntas.

 

Pronto aparecieron unas sirvientas preguntando si deseaban cenar, el Rey bajo la Montaña aceptó con gusto y los que discutían decidieron sentarse a comer y continuar en otro momento. Kili se acercó cojeando ligeramente a la mesa, Bilbo notó de inmediato que no era por lo borracho.

 

—Kili ¿Te sucedió algo en la pierna?

 

Ambos hermanos se miraron un momento y rieron sonoramente.

 

—Díganme que no anduvieron buscando peleas en la ciudad —exclamó Escudo de Roble.

—Tranquilo, solo fue una caída —zanjó el tema, Fili.

 

Quizás los Enanos no lo notaran, pero para Bilbo fue muy obvio, Fili y Kili desviaron rápidamente el tema al sacar a exnovias a la luz, mas no contestaron en ningún momento dónde estuvieron y por qué venían en ese estado. El Hobbit se sonrió al darse cuenta de que no era fácil de engañar, los hijos de Dís también descubrieron que el señor Bolsón no había caído en su treta, no obstante, estaban felices del silencio que el pequeño guardó para no delatarlos.

 

La cena fue tan divina como las de las noches anteriores, disfrutaron y conversaron muy amenamente. Finalmente perdonaron las afrentas por exnovias y optaron por jamás volver a hablar del tema (en especial de que Shamlie estuvo con casi todo Erebor y de que los sobrinos del Rey estuvieron con Possy). Pero hubo un suceso, apenas notorio, que les agregó más alegría a los alcoholizados hijos de Frerin. En medio de la cena y por un segundo (que por lo visto solo ellos dos notaron) Thorin se acercó fugazmente a Bilbo y le besó el cuello, el Hobbit se encendió como una llama y su tío se alejó raudamente fingiendo que nada había pasado. Gracias a eso supieron que su plan había resultado, aunque gracias a eso también fue que Fili se atragantó con una jarra de hidromiel y Kili tuvo que correr en su ayuda.

.

.

.

—Bien, ahora díganme dónde estuvieron metidos todo el día.

 

Al terminar la cena, el mediano había arrinconado a ambos enanos jóvenes. No guardaría un secreto por las puras. Ambos hermanos sabían que el Hobbit no se daría por vencido hasta saberlo, así que, hablaron.

 

—Está bien… Estuvimos averiguando más sobre Smaug, lo que ha pasado en estos sesenta años y sobre Thranduil.

—¿El Rey Elfo? ¿Qué pasa con él?

—¿Bilbo, de verdad crees que se quedaría de brazos cruzados? —preguntó Fili.

—Es un maldito avariento y un reconocido rencoroso. No se quedará tranquilo sabiendo que vamos a recuperar Erebor, que ya no es sorpresa para nadie. Quiere el tesoro —espetó Kili.

—Quiere la Arkenstone —aclaró Fili. Bilbo medito aquello un momento y sintió verdadero temor por lo que era capaz de hacer el Rey Elfo… y lo que era capaz de hacer Thorin por proteger lo suyo.

—Entonces… —los dos hermanos se quedaron mirando—. ¿Qué averiguaron?

—El Elfo está que echa humo. Está ridículamente molesto y ha convencido a su gente que parte del tesoro de Erebor le pertenece y que, por tanto, debemos regresárselo —Bilbo guardó silencio y siguió escuchando, atento—. No se ha visto al dragón en estos sesenta años, pero las entrañas de la montaña aún emanan humo y calor, y un par de pastores que se adentraron en la desolación de Smaug nunca volvieron. También nos dijeron que no confiáramos en el gobernador, nos dijeron que si había alguien más avariento que Thranduil, ese sería el gobernador.

—¿No tienes nada qué decir, Bilbo? —preguntó Kili luego del silencio que guardó el mediano al terminar de escuchar lo que decía Fili.

—¿Es por eso que cojeas, Kili?

—Bueno… yo… —Kili miró a Fili en busca de ayuda.

—Está bien, nos peleamos con unos Elfos y ellos fueron los que nos confesaron todo…

—Supongo que a cambio de que no les partieran más la cara —Bilbo no estaba para nada de acuerdo con sacar información de esa manera, pero no podía negar que era un método más rápido.

—Bilbo, nosotros…

—Tranquilos, no le diré al resto de esto… tampoco a Thorin —especificó al notar como los sobrinos de su rey aun le miraban preocupados. Ambos hermanos respiraron aliviados y con el permiso del pequeño, se retiraron, dejando a Bilbo muy pensativo.

 

¿Qué harían si el dragón estaba vivo? Y si no lo estaba y reclamaban Erebor ¿Thranduil sería capaz de atacarlos? Tenía tantas ganas de compartir esta nueva información con Thorin, pero sabía muy bien que esto solo lo preocuparía de manera desmedida, y ya sabía cómo se ponía cuando hablaban de Elfos. Y mencionarlos en la misma oración junto a Erebor, tesoro y Arkenstone solo empeoraría las cosas.

 

La mente de Bilbo casi colapsó pensando en todos los posibles finales de la aventura de su vida. Casi ninguno le gustó. La compañía ya se había distribuido en sus respectivas habitaciones, o al menos eso podía escuchar el Hobbit (ya que, un Enano no es precisamente un ser muy sigiloso), pero alguien faltaba. Thorin aún no subía a sus aposentos, y el castaño no sabía cómo lidiar con su preocupación. Sin importar el costo no debía demostrar ni un ápice de saber algo, porque después de darle muchas vueltas solo pensó una solución, dejar que todo tomara su curso… Vaya, ya estaba pensando como el Mago, tal vez por eso fue a por él a la Comarca, tal vez por eso le pidió antes de irse que él debía cuidar a los Enanos… y eso haría.

 

—¿Qué te apesadumbra tanto, Saqueador? —Bilbo casi dio un salto al escuchar a Thorin hablarle a su lado, había estado tan absorto en sus pensamientos que no había notado la presencia del moreno.

—Estupideces, nada importante.

 

Ambos se quedaron mirando un momento y el hijo de Thráin se sonrió de lado, algo molesto.

 

—Tengo palabras contigo, Bolsón.

 

Y sin que pudiera replicar nada, el Rey enano lo cogió de una mano y lo llevó a su habitación, cerró la puerta tras de sí y se quedó mirando al mediano muy serio.

 

—Thorin, ¿Qué sucede? —preguntó a media voz el de ojos verdes.

—Sabes que ese no es mi nombre.

—Lo siento, es la costumbre.

—¿Tu costumbre es la que no te deja llamarme por mi nombre? ¿O es porque el resto sabría que somos más que compañeros de viaje? ¿Cuál es tu problema, Bolsón?

—¿Por qué para ti todo es tan negativo?

—¿Por qué no me contestas?

—¿Por qué te tengo que dar explicaciones?

 

Bilbo se arrepintió de sus últimas palabras. Thorin lo miraba serio, sin inmutarse, y el Hobbit temió más a su indiferencia que a su enojo.

 

—Thorin… yo…

 

El silencio se propagó como un cáncer en la habitación de Escudo de Roble. Ninguno se movió ni dijo nada hasta que el mayor se giró dispuesto a irse del lugar, y entonces, Bolsón lo llamó por su nombre. Su verdadero nombre. El menor respiró profundo y habló decidido.

 

—Thorin, no quiero complicarte más la vida. No sabes cómo reaccionará toda la compañía por mucho que seas su Rey. De hecho, es esa la principal razón, eres SU rey. Tienes bastantes responsabilidades y deberes y… y… —la voz del Hobbit se quebró, ¿En qué momento se había deprimido tanto? ¿En qué momento habían escapado un par de sollozos de su interior? Cómo le dolía darse cuenta de que Thorin y él tenían destinos tan diferentes. No, un Hobbit como él no debía arruinar a un Rey.

 

Desolación, eso era lo que sentía Bilbo en ese momento, se llevó una mano a la boca y clavó la vista al suelo. Jamás se había sentido tan desolado hasta ese momento… pero no duró mucho para su suerte. Un par de brazos acurrucaron al mediano, el menor se permitió un respiro y abrazó devuelta al Rey, entonces sintió como el abrazo de Thorin era distinto, era firme y opresor, como si temiera que se esfumara entre sus brazos. El moreno apretó al Hobbit hacía sí con desesperación. ¿Qué mierda estaba diciendo Bilbo?

 

—Yo…

—Una estupidez más, Bilbo, y no respondo por mi reacción —amenazó el Enano hundiendo su rostro en el cuello del castaño.

—…Te am-…

—Lo sé —lo interrumpió Thorin.

—¿Me vas a dejar decirlo tranquilo o siempre me vas a interrumpirme? —musitó el Hobbit fingiendo estar molesto.

—Ya cállate, saqueador.

 

El rey bajo la Montaña soltó al mediano y lo besó con pasión. Obviamente este no se resistió. Al separarse, el heredero de Dúrin lo miró a los ojos, aún serio.

 

—Bien, Bilbo Bolsón. Llámame como quieras. Haz lo que quieras.

 

El ojiverde suspiró algo aliviado de que su Rey le hiciera caso en algo. Llegaron al acuerdo de no ser tan cercanos delante de la compañía (aunque un porcentaje ya sospechaba… o ya sabía), y Bilbo impuso la regla de dormir cada uno en su habitación, cosa que al Enano no le agradó en lo mínimo, pero de todas formas aceptó.

 

La última flor del Telperion se hallaba alta en el cielo nocturno y el Comarqueño decidió irse a dormir. Estaba presto y dispuesto abriendo la puerta cuando el moreno la cerro de golpe al cargar su cuerpo en ella, arrinconó al castaño contra el umbral y la puerta y nuevamente lo besó con deseo y desesperación. Bilbo dejó escapar un par de quejidos de su boca y de pronto sintió algo frío en sus manos. Thorin le había colocado algo metálico en sus manos, el enano se separó del Hobbit y este al ver lo que Escudo de Roble le había entregado se sorprendió a tal punto que se quedó sin palabras por unos minutos.

 

Sobre las manos del hijo de Belladona Tuk yacía una rama enjoyada, pero no cualquier rama, era de oro sólido y aún lucía dos hojas hechas de zafiro. Era el pedazo de corona que Dís le había regalado a Thorin cuando niños… Era el último recuerdo de Erebor.

 

—Thorin… No puedes.

—Es mío y hago lo que me venga en gana con él.

—Vaya, qué romántico, Rey —musitó con ironía el Hobbit. El mayor rio.

—No me niegues este regalo, saqueador —Bilbo lo miró a los ojos sin ocultar su emoción.

—No lo haré, mi rey.

 

Lo atesoraría por siempre y para siempre. Esa ramita era un pedazo del alma de Thorin, y ahora era suya.

.

.

.

La noche avanzaba y avanzaba y el mediano no podía conciliar el sueño. ¿Qué le pasaba? Se giraba una y otra vez revolviendo la cama. Y sus ojos cuando no estaban cerrados intentando dormir, miraban la hermosa rama enjoyada. Ni siquiera el anillo que tenía le parecía tan fascinante como aquella rama, quizás por lo que significaba. Las horas pasaban y el Hobbit no dormía. ¿En qué pensaba cuando le dijo a Thorin que cada uno por su lado? Estupideces. Sin pensarlo mucho, Bolsón se levantó de la cama y salió al pasillo. Cada vez que cerraba sus ojos su mente lo traicionaba con horrendas imágenes de guerras, de Thranduil intentando reclamar Erebor y su Rey defendiéndola, de Azog montado en su Wargo listo y dispuesto a clavarle los colmillos a quien se le cruzara por delante, o a Smaug destruyéndolo todo a su paso. No supo cómo, no obstante, estaba allí parado frente a la puerta de su amante y como por arte de magia, esta se abrió.

 

—¿Problemas para dormir, saqueador?

 

Thorin había abierto la puerta como si hubiera estado esperándolo. Estaba semiapoyado en la condenada puerta vistiendo solo unos pantalones ligeros. Bilbo tragó saliva, ¡Condenada la puerta y el enano en ella! Escudo de Roble sonrió divertido al ver al Hobbit adormilado en el pasillo mirándolo sonrojado. ¿Qué pasaba por su mente? ¿Quizás la noche anterior?

 

—Sí, bastantes.

 

Contestó el castaño y cogiendo la cara del de ojos azules con ambas manos lo besó empujándolo hacia el interior de la habitación, mientras cerraba la puerta de un golpe. Golpe que sirvió para amortiguar el sonido de un jarrón de vino reventarse contra el suelo al ser soltado por la impresión de su dueño al ver al Hobbit besar al líder de la compañía.

.

.

.

Continuará…

 

 

Notas finales:

Damas y caballeros (¿Hay caballeros? Si los hay sería genial saberlo xD)

No hay escusa en Elfico, Entico o en leguas humanas para esta atrocidad que he cometido al demorar tanto en subir este capítulo… y lo peor es que creo que no es tan bueno, pero al menos es entretenido… creo… espero.

 

Espero puedan perdonarme, lo importante es que encontré a una musa excelente que me ha ayudado ha encontrar el camino de vuelta, por ende, este capítulo está dedicado a Milady Kora (Mi Rey).

 

Cualquier duda, pregunten, yo responderé.

GRACIAS A TODOS LOS REVIEWS, ASK y COMENTARIOS, gracias a ellos sigo escribiendo.

 

En cuanto al próximo capítulo, no demoraré casi dos meses como con este.

Nuevamente, muchísimas gracias por leerlo, perdonen mis faltas ortográficas (tengo la mala costumbre de no revisar muy bien, pero lo mejoraré). Y perdonen la demora ;_;

 

Las amo!!

Y de verás perdón!!!

( no, no hay perdón de Eru para mí :’c )


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