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Destinados a estar juntos por Cyynthizz

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Notas del fanfic:

En algunos fics Zoro es un estudiante normal y en otros es un pirata, me preguntaba qué pasaría si juntaba a esos 2 Zoros y este fue el resultado, mil gracias por leer. 

Notas del capitulo:

One Piece no me pertenece, es propiedad del grandioso Ecchi Oda.

Bueno 1° capitulo disfrútenlo: 

Era un día normal en el Thousand sunny, oh bueno, tan normal como se podía ser en la embarcación de Mugiwara no Luffy, la ya muy conocida banda por traer desastres ahí por donde pasan.

El sol brillaba en su máximo esplendor y en el barco cada tripulante seguía su rutina diaria.

El capitán Mugiwara no Luffy y el médico, Tony Tony Chopper, escuchaban con atención cada una de las magníficas historias del Capitán Usopp, en esa ocasión se trataba de un clásico, la ocasión en que el valiente capitán Usopp derroto un centenar de monstruos marinos utilizando tan sólo el resorte de su resortera.

Por su parte, Nami, la navegante, tomaba el sol acompañada de su fiel amiga, Robin, la arqueóloga de la tripulación. Robin hojeaba sin prisa las páginas de uno de sus muchos libros, en realidad se trataba específicamente de un favorito de su colección.

Por otro lado, Sanji, el cocinero, revoloteaba alrededor de las dos chicas ya mencionadas, incluso si lo mirabas con atención podías distinguir como en cada uno de sus ojos se formaba un corazón, mientras que con gran entusiasmo y un tono meloso que a más de uno le parecería ridículo, ofrecía una bebida a cada una de las chicas; bebidas que por cierto sólo preparo para ellas, si los hombres tenían sed bien podían tomar agua de mar.

Brook el músico, como de costumbre tocaba una bella melodía, una de sus muchas composiciones y que a decir verdad armonizaban el corazón de cualquiera que escuchara a la distancia.

Por su parte Franky, el carpintero, disfrutaba de la composición del esqueleto, esperando con paciencia a que su turno en la torre vigía terminara; nadie podía desesperarse mirando al horizonte con un poco de cola en la mano.

Por ultimo pero no menos importante estaba Zoro, el espadachín, el cual dormía su tercera siesta del día, disfrutando de la húmeda brisa marina en su piel.

-¡Tierra a la vista!- Un grito interrumpió la calma de la mañana y todos y cada uno de los tripulantes dejaron de lado lo que sea que estaban haciendo, incluso Zoro despertó de su profundo sueño.

-¡¡¡Aventura!!!- grito el pequeño capitán con gran emoción, saltando directamente a la proa del barco, impulsado por sus brazos elásticos.

Habían pasado ya varias semanas desde la última vez que habían pisado tierra y aunque la hábil navegante intuía que pronto llegarían a una isla, la complejidad del nuevo mundo le impedía decir con exactitud cuando eso sucedería.

Esa era una de las muchas razones por las que al escuchar el grito del ciborg todos se acercaron con gran emoción.

No se podía vislumbrar mucho, pero una pequeña franja gris ya se formaba al horizonte.

-¿¡Qué clase de isla es Nami!?-Pregunto el pequeño capitán que aún no cabía en su emoción.

Nami, la cual ya había investigado su destino en la anterior isla sonrió -Es una isla comercial llamada Rushe-

-Una población de aproximadamente 10 000 personas, son un pueblo pacífico- Añadió la siempre bien informada arqueóloga.

-¡Genial!- Respondió el capitán, que aunque le hubieran dicho que era una isla habitada por monstruos hubiera respondido lo mismo.

-Escuche por ahí que es famosa por sus aguas termales y saunas, desde hace tanto que mi piel necesita de algo así- La ilusión se veía clara como el agua en los ojos de Nami y la arqueóloga sonrió.

-No hay base de la marina, así que podremos estar tranquilos Capitán-san- Añadió Roben tranquila y Luffy sonrió de igual forma.

-Parece que esta vez podremos SUPER descansar- Concluyo Franky junto a una pose ridícula y los demás no podían estar más de acuerdo.

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Después de aproximadamente 3 horas al fin anclaron en Rushe, recogieron las velas y cada tripulante se fue por su cuenta dispuestos a explorar la isla y dedicarse a sus propios asuntos.

Luffy corría entre las tiendas deteniéndose a admirar cualquier curiosidad o idiotez, siendo acompañado por Usopp, que más que acompañante parecía niñera; él por su parte buscaba objetos peculiares para sus próximos inventos, “Nunca se sabe que podrías encontrar” era su lema.

Chopper visitaba las tiendas que le parecían curiosas, en busca de alguna farmacia o droguería donde poder surtirse de algunos medicamentos que ya hacían falta en el barco.

Robin caminaba sin prisa, visitando las bibliotecas de la zona e informándose de la cultura e historia del lugar.

Nami visitaba tienda por tienda, dejando en bancarrota a más de un vendedor gracias a su impresionante habilidad de regateo.

Brook en cuanto puso píe en la isla emprendió directamente marcha a la tienda de música más cercana.

Franky se dirigió a buscar herramientas, piezas y otras cosas, sin perder la oportunidad de curiosear un rato.

Zoro se fue en busca de alguna tienda de espadas, aunque se perdió en algún sitio, cosa que jamás admitiría.

Por último, Sanji había salido con intenciones de comprar algo de comida, además de dar una vuelta por la isla; aun no pretendía llenar la bodega del barco, pero si comprar bastantes cosas para que la cena de esa noche no tuviera comparación; llevaban un muy buen tiempo en el mar, ya hacía falta un poco de carne y verduras frescas.

Miraba a su alrededor disfrutando de las calles concurridas y los puestos variados; tanto de donde escoger, no dudo ni un momento en comprar cualquier fruto o especie desconocida que encontró, cateando un poco el sabor y pensando inmediatamente con que platillos iría bien o cual sería la mejor forma de prepararlo.

Una vez satisfecho y llevando en su espalda la cantidad de cosas suficientes para hacer un banquete, emprendió camino de regreso al barco; aun no era la hora que acordaron para regresar, pero él tenía que llegar antes que nade para preparar la cena.

Mientras caminaba con completa tranquilidad pudo vislumbrar una silueta conocida. Al inicio creyó que era un hierbajo más por el color, pero al verlo moverse confirmo que no era un arbusto extraño, era Zoro, que caminaba en círculos sin ninguna razón aparente.

-Está perdido- afirmo para sí mismo lo obvio, usualmente hubiera pasado de él sin más, pero sintió un poco de pena, si lo dejaba seguramente tardaría 3 días en volver al barco… como la última vez.

-Oi, marimo- Decidió llamarlo junto a un suspiro, el ya mencionado levanto la vista, frunciendo el ceño como respuesta natural, cosa que inevitablemente molesto a Sanji.

-¿Qué haces aquí estúpido Ero-cook?- Pregunto de mala gana.

-¿Estúpido?, yo no soy el que está perdido- Añadió con cierta burla, sólo con la intención de picar a Zoro, el cual no era especialmente conocido por su paciencia.

-¿Qué has dicho cejillas?- Y tal como se esperaba Zoro cayó directo en la provocación, llevando una de sus manos a sus katanas.

-Lo que has oído maldito marimo- Respondió Sanji retador y listo, inevitablemente comenzó una nueva pelea.

Zoro desenfundo sus katanas para recibir la primera patada de Sanji, de inmediato en un ágil movimiento intento dar un corte limpio al pecho del cocinero, pero este lo evito con ayuda de la suela de su zapato.

Un baile de espadas y patadas, era lo que parecería para cualquiera que lo viera a la distancia, ambos luchaban con verdaderas intenciones de dañar a su adversario, pero ninguno de los dos implicados sufría nada más que uno que otro rasguño superficial, cosa que sólo era posible gracias a la increíble habilidad que compartían.

El afilado baile continuo, incluso derribando algunos árboles a su alrededor, cualquiera creería que nada sería capaz de detenerlos, pero en realidad algo los detuvo, una ronca voz en medio de la nada.

-Que divertidos jovencitos- Decía una pequeña anciana, la cual miraba demasiado cerca de la zona de fuego, sonriendo dulcemente.

Cualquiera estaría cuando menos un poco asustado de estar en medio de la zona de fuego, pero ese no era el caso de esa mujer, en realidad la viejecita ni siquiera se inmutaba.

-¿Algún problema?- Pregunto Zoro de forma brusca, ganándose una patada de parte del rubio.

-Más respeto alga, estás hablando con una dama- Sanji iba a inclinarse para besar la mano de la mujer, pero Zoro interrumpió.

-No me digas que hacer cejas de sushi- dijo con molestia, derribando al cocinero y provocando que cayera de buses al piso.

Una nueva pelea estaba por comenzar, pero de nuevo se vieron interrumpidos por la adorable anciana que comenzó a reír suavemente.

-Ustedes dos son muy cercanos, verdad jovencitos- dijo y sin dudar se acercó a tomar la mano de ambos jóvenes.

Ambos piratas se miraron uno al otro por instinto y luego de fruncir el ceño respondieron sin dudar –No lo somos- lo decían como si la idea por si misma fuera repugnante o impensable.

-Ni muerto seria cercano a un alga con patas, antes prefiero morir ahogado en el mar- No tardó en responder Sanji.

-Lo mismo digo-Añadió Zoro y de nuevo la flama de una nueva pelea ardió en su mirada, pero la mujer simplemente negó.

-Yo apostaría todo lo contrario- Dijo junto a una pequeña sonrisa.

-Esa es una apuesta que perdería- Respondió Zoro con el ceño fruncido, mirando su mano la cual sostenía la anciana con cierta desconfianza.

La anciana de nuevo negó suavemente y levanto su vista hacia Zoro, estudiándolo a detalle y forzando la vista como a quien le hacen falta lentes.

-Un alma feroz y fuerte, no había visto un alma tan aguerrida como la tuya en años- La anciana sonrió y después miro a Sanji.

-Un alma soñadora y apasionada, muchacho, tú tampoco estas nada mal- Le dijo esta vez al rubio.

La anciana sonrió satisfecha, como si estuviera satisfecha consigo misma –Dos almas que embonan a la perfección, una indestructible y protectora alma de acero y una sensible pero valiente alma fiel, sin duda ustedes dos están completamente hechos uno para el otro-

Aquella declaración de la anciana provoco que ambos apartaran su mano, mirándose uno al otro con consternación y dando por seguro que a la mujer le faltaba más de un tornillo.

-Usted está completamente demente- se apresuró a decir Zoro, pero la anciana volvió a negar suavemente acercándose de nueva cuenta a él para tomar su mano.

-No lo creo jovencito, sus destinos están entrelazados, no cabe duda que están destinados a estar juntos- La vieja mujer tomo la mano del peliverde y deposito un pequeño beso en la palma, sorprendiendo al pirata que de inmediato aparto la mano.

-¡¿Qué pasa con usted?!- pregunto incluso más confundido que hace 5 minutos, pero de nuevo la mujer sólo sonrió como respuesta.

-Nos vemos jovencitos- Dijo junto a una suave sonrisa y se retiró entre la maleza, dejando en blanco a los 2 piratas.

-Qué mujer tan extraña- Fue lo único que pudo decir Zoro, mirando su mano con consternación.

- Por esta vez estoy de acuerdo contigo- sólo atinó a decir el rubio, pues a decir verdad también había quedado completamente confundido.

Ambos emprendieron su viaje al viaje después de eso, sin agregar ninguna palabra con respecto a lo sucedido.

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Ambos chicos habían regresado al barco, Sanji de inmediato se fue a encerrar en su cocina y por su parte Zoro se encamino a la Torre vigía donde guardaba todas sus pesas.

Su cuerpo ya le exigua un poco de entrenamiento, así que sin dudar mucho tomo una pesa de 500Kg y comenzó a ejercitarse, perdiéndose en su mundo, donde inevitablemente resonaron las palabras de la anciana.

“…sus destinos están entrelazados, no cabe duda que están destinados a estar juntos”

A decir verdad le parecía ridículo, una broma más, un mal chiste.

Juntos, ¿Él y el cocinero?, ¡Como si fuera posible!, más que imposible era ridículo.

Le estaba dando demasiadas vueltas al asunto por culpa de lo extraño que había sido el encuentro con aquella mujer, pero no podía permitirse más distracciones, cualquier distracción de su entrenamiento, por más pequeña que fuera, era una deshonra para un espadachín.

Borro cualquier pensamiento innecesario de su cabeza y continúo -1091, 1092, 1093…- pero de nueva cuenta una interrupción que lo obligo a bajar sus pesas por un instante.

De forma repentina comenzó a sentirse mareado y una increíble ausencia de aire invadió sus pulmones, un afilado dolor taladro su cabeza y por un momento le costó mantenerse en píe, ¿Qué le sucedía?, en esas condiciones no podría seguir entrenando.

-¡A cenar!- La voz del cocinero irrumpió en el lugar y Zoro miro a su alrededor desorientado, era consiente que no tenía caso seguir entrenando en esa condición, por lo que sin esperar mucho más decidió ponerse en marcha al comedor, tal vez después de la cena le pediría el renito que lo revise.

Le costó un poco llegar a la cocina, sobre todo bajar las escaleras desde la torre vigía hasta la cubierta del barco, pero de alguna forma consiguió andar hasta el comedor, sin importar que cada que la nave se meneaba al ritmo de las olas sentía que iba a caer al suelo.

Cuando abrió la puerta del comedor adentro era todo un espectáculo como de costumbre y todos eran tan escandalosos como siempre, algunos bromeaban, otros reían, algunos contaban sus anécdotas en la isla y otros simplemente protegían su plato de comida de las traviesas manos del capitán.

Zoro también entro y a paso lento se sentó en su lugar de siempre, un puesto entre Luffy y Chopper.

Sanji no perdió oportunidad y mientras entregaba su plato al espadachín sonrió con ganas de molestar-¿Qué pasa marimo?, ¿Te perdiste camino a la cocina?- Todos rieron, pero Zoro se mantuvo inusualmente frio, cosa que tomo por sorpresa al cocinero.

-No estoy de humor para soportarte- respondió afiladamente Zoro, llevando una mano a su cabeza por el punzante dolor que no lo dejaba en paz.

-¿Te sientes bien Zoro?- Pregunto el renito seriamente preocupado –Si quieres puedo revisarte antes de comer-

-Gracias Chopper- dijo el espadachín acariciando un poco la cabeza del renito para tranquilizarlo un poco, pero repentinamente se sintió de nuevo mareado y lentamente su vista se fue haciendo más y más borrosa, antes de darse cuenta todo se volvió oscuro y no supo más de sí.

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Cuando abrió sus ojos se sentía desorientado y el dolor de cabeza aun no desaparecía en su totalidad-Mi cabeza…- murmuro adolorido mirando a su alrededor.

Intento levantarse, pero no consiguió hacerlo con facilidad, pues su cuerpo se sentía pesado y adolorido, como si hubiera tenido una gran batalla hace unas pocas horas.

-¿Qué está pasando? –Se atrevió Zoro a preguntar al aire y cuando sus ojos se acostumbraron a la luz se percató de que esa habitación no era ninguna que hubiera visto antes.

-¿Dónde estoy?- de nuevo pregunto sin esperar obtener respuesta, pero segundos después un murmullo llamo su atención. Se dio la vuelta y a su lado se encontraba alguien dormido, le costó un momento deducirlo pero cuando lo hizo casi se cae de la cama.

-¡¿Sanji?!-

Notas finales:

Espero que les haya gustado este 1° capitulo espero sus reviews con su opinión y gracias por darle una oportunidad a este fic. 

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