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Autor: Fullbuster

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Notas del capitulo:

Portada (Click para ver imagen)

Saga 1: Gray Fullbuster

Gray Fullbuster POV

 

 

 

Me encontraba en este frío despacho, con un abogado que hablaba y hablaba, pero yo no escuchaba realmente lo que me estaba diciendo, la muerte de Ur me había afectado demasiado. Ya tenía 18 años y se suponía, que debía estar pensando sólo en la universidad, pero estaba aquí, en un despacho intentando centrarme en la herencia. Mi hermano ni siquiera vino, me dejaron a mí ocuparme de todo, hasta que me enteré de la cláusula más importante de todas… no podía disponer de mi parte de la herencia hasta que cumpliera los 21 años, por lo que Lyon, se ocuparía de todo mi cuidado hasta la fecha. ¡Tenía que mudarme con él!

 

No sé como iba a tomarse Lyon la noticia, hacía años que no le había vuelto a ver. Se fue cuando yo aún era pequeño para hacerse cargo de las empresas familiares y ahora vivía en Japón. La verdad es que conocía poco Japón, yo siempre había vivido en Estados Unidos.

 

Aquel día, estuve ocupado haciendo la mochila que tenía que llevarme y mandando mi expediente a diferentes universidades, porque quería estudiar medicina. Miré por la casa, todo me recordaba a Ur, había fotografías, había recuerdos en todas y cada una de las salas y por un momento, pensé que no me vendría mal cambiar de aires, intentar olvidar el accidente, aunque no había podido volver a subir a un vehículo desde que ocurrió.

 

El abogado dijo que había hablado con mi hermano y ya estaba todo solucionado, incluso iba a venir al aeropuerto a por mí, pero cuando bajé del avión, allí no había nadie, supuse que podría estar en la entrada del edificio, así que seguí avanzando por la terminal buscándole, pero nada. ¿Qué se supone que debía hacer? Porque sólo tenía un papel con la dirección apuntada, ni siquiera llevaba dinero ahora para un taxi, según el testamento, el dinero iba a manejarlo todo Lyon, yo quedaba completamente subordinado a él ¡No sabía tampoco si estaba muy lejos o cerca su casa!

 

Esperé allí en la entrada sentado sobre mi mochila, veía pasar los taxis pero no había señales de mi hermano, finalmente, acabé cogiendo el metro con las pocas monedas sueltas que llevaba, por lo que pude llegar al centro de la ciudad. ¡Debería preguntar a alguien por la dirección, porque no tenía ni idea de donde me encontraba!

 

Intenté comunicarme con las primeras personas que encontré, unos ancianos que no entendían el inglés ¡y a mí no me había dado tiempo a aprender un mínimo de japonés! No entendí nada de lo que me dijeron, así que esta vez intenté preguntar a unos jóvenes, quienes me miraron con unos ojos que no me gustaron nada y no entendí que me decían ¡Pero no debía ser agradable! Uno de ellos incluso tiró de mi brazo para llevarme con ellos, por suerte, conseguí escaparme de ellos. ¿a quién podía preguntar? Busqué un policía por las calles, hasta que di con uno moreno.

 

~ Disculpe – le pregunté en mi inglés y él me miró y luego sonrió.

 

~ Buenos días ¿En qué puedo ayudarle? – me comentó en inglés ¡Gracias a dios! Alguien me entendía.

 

~ Podría indicarme como llegar a esta dirección – le pregunté enseñándole el papel.

 

~ Ufff – exclamó – eso está muy lejos de aquí – me comentó y me desanimé un poco.

 

~ ¿Cómo a cuanto caminando? – le pregunté.

 

~ Casi una hora en esa dirección – me dijo señalándome – pero espera – me detuvo cogiéndome del hombro – puede que mi compañero pueda acercarte, acaba su turno en diez minutos… si no te corre prisa.

 

El chico que tendría unos veinticinco años, sacó de su cinturón un walkie y le comunicó a su compañero que se pasase por su posición en cuanto terminase de cambiarse.

 

No quería ser irrespetuoso, pero no quería que me acercasen, principalmente porque me llevarían en coche o peor aún, en moto y desde el accidente de tráfico que había provocado la muerte de Ur, no quería volver a subir en ninguna clase de vehículo que fuera por carretera.

 

El compañero del chico apareció, ¡Creo que era el compañero! Porque ya no llevaba el uniforme de policia, venía con la ropa de calle. El chico que apareció me impactó, tendría unos veinticinco años como su compañero, pero… ¡Era guapísimo! Con un inusual cabello rosa y despeinado, con una cara sonriente, claro que yo me fijé en su forma de vestir, con un pantalón vaquero oscuro y una camiseta negra de manga corta.

 

~ ¿Qué ocurre Rogue? – le preguntó el chico.

 

~ Este joven anda perdido, parece que sólo habla ingles – le contestó en inglés al compañero ¡Básicamente por eso les entendía! – tú podrías acercarle a ésta dirección – le dijo dándole el papel.

 

Los ojos del chico de pelo rosa se abrieron de golpe como si hubiera reconocido la dirección que le acababa de pasar y luego dejó escapar una exclamación de “OH”

 

~ ¿No es la dirección de tu novio? Natsu – le preguntó el moreno a Natsu

 

¡Que nombre más extraño me pareció! Pero era un chico muy guapo, no podía dejar de mirarle.

 

~ ¿Eres el hermano pequeño de Lyon? – me preguntó esta vez Natsu.

 

~ Sí – le dije - ¿Conoces a mi hermano?

 

~ Sí, claro ¿Pero qué haces aquí? Me dijo que pasaría a recogerte. – Natsu me miraba ahora fijamente y yo me encogí de hombros porque no tenía ni idea de por qué no había venido nadie a por mí – ya hablaré con él, seguro que se le ha olvidado que venías hoy o le ha surgido algo en la empresa. Vamos, vente conmigo, te acercaré.

 

Seguí a Natsu recogiendo el papel de la dirección de los dedos de Rogue. Caminé a la espalda del chico sin saber donde me llevaba, pero estábamos caminando hacia un parking. ¡Veía un coche! Madre de dios que yo no quería subir a un coche, pero tampoco podía decirle que no ahora. Me acerqué hacia el coche temblando cuando vi, que pasaba de él y sacaba las llaves de su bolsillo. ¡una moto! Eso era aún peor, ahora si estaba temblando.

 

~ ¿Sólo llevas eso de equipaje o es que te lo han perdido en el aeropuerto? – me preguntó Natsu mirando mi única mochila a hombros.

 

~ Esto es mi equipaje – le contesté.

 

La verdad es que nunca había tenido mucho, principalmente porque siempre había vivido en un orfanato, hasta que Ur me llevó a vivir con ella después de haber pasado hasta por cinco familias diferentes que todas acabaron devolviéndome. Pero no pensaba contárselo, ya me sentía bastante avergonzado de que me mirase como un bicho raro por traer una mochila tan pequeña diciendo que eran todas mis cosas.

 

~ ¿Tienes dieciocho años y me quieres decir que toda tu vida está en esa mochila? – me preguntó con grandes dudas.

 

~ Sí, tengo ropa, una fotografía y la matrícula para la universidad – le especifiqué y Natsu sonrió de golpe - no necesito nada más.

 

~ Bueno, esta bien… toma – me dijo lanzándome un casco.

 

Ahora sí estaba temblando, primera… nunca había subido en una moto, segunda… esa era una moto de gran cilindrada y en tercera… no podía subirme a algo que me recordaba como había muerto Ur. Me entretuve mirando la moto, luego miré a Natsu subirse encima colocándose el casco y encendiendo el vehículo y por último, al arrancarla, me fijé en el tatuaje que tenía envolviendo su muñeca justo antes de que se colocase los guantes.

 

Natsu ahora me miraba fijamente, porque me había quedado paralizado con el casco entre mis manos.

 

~ ¿Nunca has subido en una moto? – me preguntó – conduciré con cuidado, ven aquí – dijo levantando la visera del casco y dejándome ver aquellos ojos oscuros que tenía.

 

Me dijo varias veces que me acercase a él y cuando estuve lo suficientemente cerca, me arrebató el casco de las manos y dándole la vuelta con una gran soltura, me lo colocó en la cabeza ajustándolo con cuidado de no pellizcarme.

 

~ Ya está, venga, sube, el pie lo colocas aquí, te apoyas en mis hombros y para arriba – me explicó.

 

Le hice caso y subí, aunque me dio mucha vergüenza tocar sus hombros, eran muy fuertes, muy anchos y se notaba que hacía ejercicio ¿Qué decía? Era policía, claro que hacía ejercicio, ejercicio continuo.

 

Arrancó la moto y tal y como lo hizo, me agarré tan fuerte como pude a su cintura escondiendo mi rostro en su espalda y cerrando los ojos.

 

~ Si me agarras tan fuerte no voy a poder respirar – me dijo con una sonrisa saliendo del parking.

 

~ Lo… lo siento – le mencioné soltando un poco el agarre.

 

~ Relajate – me comentó – no voy a dejar que te pase nada. ¿Cómo has dicho que te llamabas? – me preguntó y creo que lo hacía para mantenerme ocupado pensando en algo.

 

~ Gray – le dije – Gray Fullbuster.

 

~ Que nombre más americano – me soltó con una sonrisa – Soy Natsu, Natsu Dragneel

 

Ya no le contesté por el simple hecho de que estaba asustado de estar encima de este trasto. Encima cada vez que frenaba, mi casco golpeaba contra el suyo, por lo que Natsu no paraba de reírse mientras me recordaba, que tuviera cuidado cuando cambiase marchas, porque mi cuerpo se abalanzaba sobre el de él y acababa chocando mi casco contra el suyo. ¡Me sentí hasta mal cada vez que chocaban! Y pasó muchas veces, no podía evitarlo. Sin embargo, a Natsu no pareció importarle lo más minimo, porque sólo sonreía.

 

Llegamos a la dirección que indicaba y detuvo la moto frente a una casa de dos pisos, no era una casa muy grande, pero tenía un pequeño patio delantero. Natsu tras dejar la moto e indicarme como bajar, la estacionó correctamente y bajó de ella quitándose el casco y ayudándome luego a mí, porque mis torpes dedos, no conseguían abrir el enganche con el nerviosismo que llevaba encima.

 

~ Ven aquí – me dijo quitándome el enganche – a veces se atasca un poco, no te preocupes

 

Creo que aquello fue una excusa para no llamarme torpe, porque él lo había abierto a la primera y yo llevaba como treinta segundos intentando desabrochar mi cascos, mientras él aparcaba y se quitaba el suyo.

 

~ Saludemos a tu hermano – me indicó con una sonrisa – supongo que se alegrará de verte.

 

~ Sí, supongo – le dije aunque no lo creía, nuestra relación no podía ni considerarse mala, era pésima.

 

Para Lyon yo solo era “el perro que sacaron de la calle”, esas eran las palabras que empleaba conmigo, solo era el crío de la calle que no tenía ningún futuro y al que querían darle algo. Lyon nunca entendió porque su madre llegó a acogerme, la verdad es que yo tampoco entendí porqué se fijó en mí, ya había estado en cinco familias con anterioridad, cada una peor que la anterior, hasta que llegó Ur. Claro que mi problema en esta familia, era Lyon, que se hacía el mejor hermano conmigo cuando su madre miraba y era el demonio personalizado cuando no estaba Ur delante ¡Y ahora no estaba, ni estaría!

 

¡Y aquí me encontraba! Frente a la puerta de mi hermano. ¿Cuántas maldades habría preparado ya para mí? No podía estar seguro, pero esperaba que estos años separados, hubieran ayudado a que madurase y me dejase tranquilo, quizá hubiera aprendido a quererme un poco.

 

Natsu tocó el timbre… ¡Aquí vamos!

 

 

 

 

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