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¿Morir por Amor?, No Suena Mal

Autor: ZuminoeRiriko

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Notas del fanfic:

Naruto es perteneciente a Masashi Kishimoto y de Natekyo no me acuerdo XD

El chiste es que ninguno es mio.

Notas del capitulo:

Hola, aqui de nuevo con mis locuras de juntar parejas raras XD

Jaja, de igual modo, denle una oportunidad a este fic

A saber si han leído los otros que he subido, pero quiero que sepan, que nunca subo algo, que no promete ser bueno.

Sin más, espero les guste.

Un día más en la Aldea Escondida entre las Hojas...

Otro día de dolor.

Otro día horrible.

Otro día de tortura.

Otro día de desprecio.

Otro día en el infierno...

Un joven de veinte años, cabello rubio y ojos azules, caminaba tranquilamente por las calles de Konoha...

O eso intentaba.

Era difícil estar tranquilo, cuando TODA la aldea... te miraba con odio, te lanza palabras llenas de veneno, te arroja basura e incluso...

Se toma la libertad, de acercarse y golpearte... sin una razón que lo justifique...

¡No!

Espera, según toda esa gente "amable", si había una razón para tan cruel comportamiento hacía ese rubio de ojos azulados.

Y eso se debía, a que no era un simple joven que entraba a la época de la madurez.

No... Para nada...

Ese tipo, era más bien, EL TIPO, que tenía en su interior, el monstruo de nueve colas, que mato a su querido Hokage...

Pero su odio injustificado se debía al zorro de nueve colas, también era culpa de alguien en especial... de... Danzo Shimura.

Desde el estado de coma en el que se encontraba la Quinta, que fue hace más de cuatro años, antes de la Cuarta Gran Guerra Ninja... Danzo había asumido el puesto como el Sexto Hokage.

Danzo el Ex-líder de Raíz, un hombre sin sentimientos, sin emociones, sin corazón o piedad...

Pero... lo que si era... o es, es un hombre egoísta, cruel, independiente y lleno de complejos.

Complejos de los que un rubio... no se salvo.

/// POV de Naruto ///

Luego de haber terminado una misión en la Aldea del Hielo y haber entregado mi reporte al Sexto... me encuentro caminando hasta mi apartamento...

Suspiró.

Esto es demasiado...

Miro a mi alrededor, y veo que me encuentro caminando en la calle principal de Konoha... esta aldea me gusta... llena de árboles, casas lindas y hermosas, pájaros volando de aquí a haya, dando una increíble armonía con su canto, junto a la hermosa puesta de sol, que tiñe el cielo de un color anaranjado y rojizo al cielo, haciendo a su vez, que el blanco de las nubes resalte más.

Si... la aldea es hermosa, pero...

-¡Largo de aquí Monstruo!- me grita un niño que se pone frente a mí, pero no solo eso, tuvo la insolencia de acompañar su insulto con una piedra, la cual, impacto de lleno en mi cara.

Ahora, mi ceja derecha se encuentra sangrando... pero no importa, con el chakra de Kurama, cerrara en unos segundos.

Escucho que varias personas ríen, y como unos felicitan a ese mocoso por haber hecho lo que hizo. Ni siquiera me gire a ver al niño que me había agredido, no tenía caso.

Escucho varias voces, que profesan con sus labios, insultos hacia mi persona...

Me da ira.

Impotencia.

Y tristeza...

Detengo mi andar y veo a las personas a mí alrededor, todos se encuentran al menos, tres metros alejados de mí.

Unos me miran con burla, otros con temor y la gran mayoría con odio.

Retomo mi caminata, recordando unas cuantas palabras que me dijo Kurama una vez.

"Esos humanos que tanto proteges, algún día te traicionaran. Ahora te demostraran su apoyo y amor, pero cuando ya no seas necesario, te mostraran su verdadero ser, y cuando eso ocurra, entenderás los sin límites, de la hipocresía humana, y la razón de mi odio, hacía cada uno de ellos."

Justo ahora, esas palabras son como una verdad absoluta.

Si hace cuatro años, alguien me hubiera dicho, que sería tratado de la forma más vil y cruel posible, por todas esas personas que tanto me empeñe en proteger, lo más probable es que me habría reído, dattebayo.

Incluso, hay veces que creó que todo esto es una ilusión por parte de Obito o Madara...

Pero no es así.

Esto es real.

Toda esa gente, por la cual casi morí en varias ocasiones e incluso, por su culpa perdí a un gran compañero y amigo... me desprecia.

Aún no sé como fui tan ciego para creer en sus palabras de amistad... Kurama tenía razón... la tiene...

Pero ahora no puedo pedirle disculpas... por más que yo quiera...

Alzo la mirada y veo que estoy frente a mi apartamento.

Claro... ya no es solo mío, ya que desde hace varios años, empecé a vivir con Sai y Konohamaru... los únicos dos amigos que me quedan.

Y no es que este olvidando a Iruka-sensei, Kakashi-sensei, Sasuke, Lee, Hinata, Neji, Ino, Shikamaru, Kiba, Akamaru, Shino, Tenten, Yamato-sensei, Choji, Kurenai-sensei, Guy-sensei, Bee, Tsunade, Shizune, Gaara, Temari y Kankuro... para nada... ellos siguen siendo mis amigos...

Pero, la guerra me arrebato mucho... de hecho, me quito más de lo que tenía.

El departamento que comparto con Sai y Konohamaru, es el mismo, solo que un poco más grande, tuvimos que romper unas paredes y juntarlo con otros dos departamentos más, para no estar muy apretados.

Claro, eso no fue idea nuestra. Fue Danzo, ya que...

"Una bestia no puede estar en libre albedrío", eso fue lo que dijo...

Pero la verdad, ese insulto no me importa mucho. De hecho, me alegra que pensara eso, así puedo tener a las dos únicas personas en las que confió, junto a mí, y sé… que ellos piensan lo mismo.

Meto una de mis manos a mis bolsillos y saco mi juego de llaves, la coloco con extrema lentitud en la cerradura, y una vez que le quite el seguro, tomo el picaporte, para así, poder ingresar.

Entro y lo primero que noto, es que la casa está en perfecto orden y completamente limpia, obviamente, a causa de Sai.

De igual forma, siento restos de chakra recientes, pertenecientes a Konohamaru y Sai, pero, cuando entre a la aldea, no sentí su presencia.

Eso quiere decir que acaban de irse a una misión, tal vez... desde hace cuatro horas... si, fue por eso que no los encontré en el camino.

Luego de llegar a esa conclusión, me dirijo a mi habitación, estaba muy sucio y necesitaba asearme.

/// Fin del POV de Naruto ///

-Es increíble cómo cambian las cosas en tan pocos años- susurro bajito, al momento en el que ingreso al baño.

Este era de un color blanco azulado, tenía una regadera, una taza de baño, lavamanos y un enorme espejo en una de las paredes.

Se miró unos segundos en él, para luego hacer una mueca de tristeza... su reflejo... no era lo que su yo pequeño anhelaba ser cuando llegara a esa edad.

En aquel objeto, podía apreciarse la triste portada, de un libro con una trama de agonía y sufrimiento.

Dos malestares que eran palpables en esos ojos azules. Unos ojos, que hace años, estaba lleno de ilusiones, deseos, sueños y... amor.

Pero todo eso, había sido opacado con la dura realidad que ahora lo golpeaba. De esos ojos soñadores ya no quedaba ni rastro.

Ahora solo podían verse dos perlas tristes, dolidas, impotentes, angustiadas... que irradiaban ira, reproche...

Eran unos ojos... que demostraban lo harto que estaba de la vida.

"Los ojos, son las puertas del alma", le había dicho una vez su madre, y ahora creía que ella tenía la razón total.

Porque lo que sus ojos decían, era lo que su cuerpo no demostraba.

Ya que él, en esos cuatro años había cambiado considerablemente.

No solo su intelecto, porque claro, con todo lo que había sufrido en esos últimos años, es que la ignorancia, podía costarte la vida. Así que se puso a estudiar de todo, ahora, podía presumir estar a la misma altura de Sasuke o Kakashi-sensei, tenía buenos reflejos, conocimientos en todo tipo de campo de estudio, buen oído, perfecta vista, un olfato de perro y un gusto increíble, capaz de identificar veneno en la comida, aún, por más poco que este fuera.

Claro, su personalidad había cambiado un poco, sabía ponerse serio, ya no hacía tantos panchos o peleaba sin razón, su momento de idiotez había quedado muy atrás… ya no podía ser llamado “Cabeza Hueca”. Porque ahora es, un ninja excepcional, el segundo al mando de Raíz.

Claro, no solo eso cambio…

Tenía un cuerpo y belleza envidiable. Media 1.86, piernas largas y bien formadas, cintura marcada, pero no de forma exagerada, piel bronceada, musculoso, pero no rayando lo exagerado, cabello rubio y hasta los hombros, como el de su padre, ojos azules y rasgados, facciones finas en el rostro que lo hacían ver deseable, y que, junto a esas marquitas en sus mejillas, le daban cierto toque salvaje. La ropa negra y pegada de ANBU, solo resaltaba más esos aspectos.

A simple vista, parecía un hombre que no podía quejarse de nada, tenía un buen empleo y aspecto que podía hacer suspirar a más de una...

Pero eso solo era un cuadro irreal, pintado con los ojos cerrados y enmarcado con la ignorancia.

Si.

Había muchas chicas que gustaban de su físico, pero la primera vez que intento salir con una, fue azotado en frente de toda la Aldea, por un "Intento de violación, extorsión y violencia" a la chica.

Y vaya chica, si no se trataba de nada más y nada menos, que de la petarda de Haruno Sakura.

Ese día, por poco y sus dos amigos, casi hermanos, la matan, pero él no los dejo. No porque le tuviera un gran aprecio a la basura esa, si por él hubiera sido, que la mataran, pero no podía permitir que las únicas personas que le quedaban en la vida, fueran lastimadas.

-Mm, no pienses en cosas negativas, dattebayo- dijo a su reflejo con una sonrisa de ánimo, hacía su persona.

Pero la borro al ver su ropa.

La cual, se encontraba llena de tierra, sangre y desperdicio... pero no de su misión, ya que estás siempre las hacía de forma impecable... la razón de su mal aspecto se debía a los aldeanos... a esos que siempre deseo proteger, pero que ahora, solo le dan un profundo asco.

La tierra, sangre y desperdicio de su ropa, había aparecido desde el momento en el que ingreso por las puertas de su amada Konoha.

Así es, el amaba a Konoha, pero que no se malentienda, Konoha era su casa, su hogar, la tierra que lo vio crecer, por eso la amaba y protegía de cualquier enemigo. En cambio, las personas que Vivian en ese lugar, eran otra cosa, no los odiaba, ni tampoco los amaba... la verdad, ya le daba igual quien se moría y quién no.

Siempre y cuando no fueran sus dos amigos, todo estaba bien.

No es que el rubio se hubiera convertido en un hijo de puta insensible, claro que no.

Sus dulces sentimientos de proteger, de amistad, de amar y ser amado, seguían intactos.

Pero ahora habían cambiado de enfoque, ahora sabía por qué personas valía la pe a arriesgar la vida, al igual, que había aprendido de cuales cuidarse.

Los cuales... eran casi la mayoría.

-Y por eso no puedo bajar la guardia...- susurraba quedito, mientras miraba, desde la puerta abierta del baño, la cama de su cuarto, donde había un pergamino muy grueso.

Cosa, que el mayor miraba con mucha atención.

Después de admirar aquel pergamino de forma seria, procedió a quitarse, de una vez por todas, sus maltratadas vestimentas.

Para luego posarse bajo la regadera, abrir la llave del agua caliente y dejar que aquellas gotitas recorrieran su adolorido cuerpo.

Causando con eso, que el cuerpo del rubio, se relajara al instante... pero sus facciones no habían cambiado, se notaba la angustia marcada en su rostro.

-Debo actuar rápido, dattebayo...

########a33;a33;En Otro Lugar ####################################

En un pueblo muy tranquilo, llamado Namimori... justamente en una pequeña casa, muy hogareña y cálida...

Se encontraba viviendo un chico, muy lindo y tierno, llamado, Sawada Tsunayoshi.

El cual, estaba sentado en silencio, en el filo de su cama, mientras miraba sus manos, con una expresión indescifrable.

/// POV de Tsuna ///

¿Por qué?

Me preguntaba...

Este ha sido un buen día.

Reborn solo me despertó con dos paquetes de dinamita y no con cuatro kilos de C4.

Solo me caí dos veces de las escaleras, Lambo y Reborn no me quitaron la comida, cuando Gokudera-kun y Yamamoto vinieron por mí, solo pelearon un poco, y aunque resulte difícil de creer, ambos declararon su amor.

Fue incomodo estar en medio de sus confesiones de amor imposible, pero me alegro que al fin lo aceptaran. Después de todo, yo ya sabía de sus sentimientos, creó que incluso, antes de que ellos se dieran cuenta.

No por nada tengo la súper intuición de Primo.

El camino a la escuela también fue tranquilo, nos encontramos con Kyoko y Ryohei, por suerte no hubo peleas, solo un saludo y luego se fue corriendo tan rápido como una bala, gritando su tan común "Extremo", siendo seguido por su hermana.

A la cual, me alegra saber, ya he superado. Fue realmente doloroso enterarme que tenía una relación amorosa con un chico de otra preparatoria, pero mientras sea feliz, no importa.

Ahora ella me evita, no sé quien fue el bocazas que le dijo que yo la quería, pero ahora me evita lo más posible.

Es triste que haga eso, pero no me duele, como he dicho, mis sentimientos por ella han quedado muy atrás.

Pero eso no es lo importante.

Pensé, mientras negaba con la cabeza.

Después de que ellos se marcharan, nos encontramos con Mukuro y Chrome.

El toparnos con ellos tampoco perturbo nada de esa buena mañana, pues Chrome era muy tranquila y Mukuro, cambio mucho desde que lo saque de Vindicare.

A pesar de que le dije que no era obligatorio que fuera mi guardián y mucho menos, que se sintiera atado a una deuda por haberlo sacado de prisión... el acepto por cuenta propia, ser mi guardián.

Ahora es más amable, atento... me trata como si fuera la misma Chrome, incluso, en ocasiones me dice "Hermanito".

Sin duda, nuestra relación ha cambiado, ahora puedo decir con seguridad que es mi amigo, y el responderá a esa muestra de afecto con alegría.

Claro, ambos somos amigos, pero eso no evita que siga teniendo un par de choques con los demás.

Pero como en ese momento Gokudera-kun estaba muy feliz con el inicio de su relación con Yamamoto, no hubo ninguna pelea innecesaria.

De modo que seguimos caminando, hasta llegar a nuestro destino... Nami-chuu.

Eso también fue agradable, ya que llegamos temprano, y al parecer, Hibari-san estaba de buen humor.

Ya que cuando entramos a la escuela, notamos que no había ningún estudiante muerto en la entrada.

Tal vez si hubo heridos y uno que otro en estado de coma, pero nadie murió, que es lo que cuenta.

La mañana se paso tranquila, ningún profesor me paso en frente y el receso fue tranquilo.

Al igual que el regreso a casa, nadie me molesto o golpeo.

Y para mejorar todo, Nono le dio a Otto-chan, unas vacaciones de 6 meses, con un viaje al Caribe con todo pagado, debido a que desde hace años.

Por lo tanto, mis padres se iban a ir durante todo ese tiempo, dejándonos a Reborn, Lambo y a mi solos.

Pero Reborn, tuvo una gran idea. Como las vacaciones iban a empezar en unos cuantos días, hizo que construyeran una cabaña GIGANTESCA, en medio del bosque de Namimori, donde nadie nos molestaría.

Y ahí, estaríamos todos, los chicos, Enma, Aldeid, Dino, Aria, Gamma, Yuni, Byakuran y Coronello.

Hace unos años logramos romper la maldición de los Arcobalenos, y ahora todos Vivian felices con sus cuerpos y parejas.

Sonara irreal, pero si... todos se emparejaron con alguien.

Reborn con Coronello, Verde con Fon, Mammon y Skull, Aria y Gamma...

Bueno, lo último no era sorpresa, eso todos lo sabíamos. Lo que si nos sorprendió, fue el hecho de que Yuni existiera en esta época.

Pero según las explicaciones de Verde, es que ninguno de ellos tenía la edad que aparentaba, por lo tanto, desde hace tiempo, es que Aria se había embarazado. Pero existía el problema de la maldición, así que, para que el pequeño ser que era Yuni, no se perdiera.

Shamal la saco de su interior y Verde creó una máquina, parecido al útero de una mujer, en la que el pequeño feto se desarrollara y... de esa forma, es que tenemos una pequeña Yuni de 12 años.

No me lo esperaba, pero me alegra.

Pero la gran duda que aún nos embarga, incluso a Reborn, es Lal.

Ella se caso y nos invito a la boda, pero su esposo estaba cubierto por todos lados, así que... a saber quién era el tipo.

A mis 18 años, aún hay varias cosas que no entiendo de esto de la mafia.

Pero en fin, todo estaba bien, desde hace mucho que todo está tranquilo, y más ahora, que acepte ser el Décimo.

No me causa emoción liderar una mafia, pero Nono dijo que no solo se trataba de ser el jefe y mucho menos hablábamos de una mafia como tal.

Ya que Vongola, fue creada por Primo como un grupo de vigilantes, que luchan por el bienestar de sus amigos e inocentes.

Fue por eso que acepte, ya que lo que más deseo, es que nada malo le ocurra a mi familia...

-Si... todo está bien...-susurro mirando por la ventana y veo como el sol se esconde... lentamente... casi de forma tortuosa...

-Todo está bien...-me digo, pero por alguna extraña razón, no puedo creerme.

¿Por qué?...

¿Qué es este sentimiento?

Regreso mi mirada a mis manos y apretó los puños con... ¿impotencia?

No lo entiendo.

Siento que mi vista se nubla... he comenzado a llorar...

/// Fin de POV de Tsuna ///

El menor lloraba en silencio, apretando los puños y con una expresión de dolor... sin percatarse, de que era observado.

Un hombre de traje negro, camisa naranja, zapatos de vestir, fedora negra con una franja naranja, cabello azabache, con unas patillas rizadas, un camaleón en el hombro derecho, piel morena, ojos negros y afilados, de facciones muy masculinas y deseables...

Lo miraba con preocupación desde el marco de la puerta.

Así es, ese hombre era Reborn Arcobaleno, y si, estaba preocupado.

El moreno, tal vez no lo iba decir abiertamente, pero todos lo sabían, sabían que el Hitman, quería a Tsuna como si fuera su propio hijo.

Y eso era palpable, cuando algún bastardo quería pasarse de listo con el castaño.

Obvio, como tutor y protector del próximo jefe de Vongola, debía de cuidar su inocencia.

Al final, el azabache no pudo soportar más, y se acerco hasta su pupilo.

-Tsuna, ¿Pasa algo?- pregunto con clara preocupación en su rostro.

El menor dio un respingo al verse descubierto, y... alzando la mirada, dirigió su triste rostro al mayor.

El cual, pudo ver mejor el estado de su alumno.

Vestía unos pantalones de mezclilla negra, camisa naranja y un chaleco negro encima, junto a unos Converse grises.

Eso quería decir, que nadie cometió en grave error de golpearlo.

Entonces, ¿Por qué su alumno tenía ese rostro?

Tan... afligido...

Lo conocía como la palma de su mano, sabía de sus penas, preocupaciones y demás cosas, pero... ese rostro sonrojado por llorar, esos ojos que lo veían llenos de lágrimas, que corrían libremente por sus mejillas, hasta llegar a ese labio que mordía, para que dejara de temblar... no era normal.

Y más porque ahora, todo está en completa paz, en el mundo de su alumno y de igual forma, en el mundo de la mafia, por lo cual... esa situación, no tenía pies ni cabeza.

-Reborn...- susurro quedito el menor, pero lo suficiente fuerte, para que el mayor lo escuchara.

-¿Qué pasa?- pregunto con angustia, dejando por una vez de lado, esa perfecta imagen de hombre sin corazón.

El menor lo miro con confusión y luego con temor.

¿Cómo decirle?

-Tsunayoshi...-pronuncio con voz ronca y un tanto... hostil.

Dándole entender al menor, que si no comenzaba a hablar, se lo sacaría a la fuerza.

Con eso, el menor entendió que... hablaba o moría a manos de su maestro.

-Yo...- vacilo por un momento- si... ¿prometes no interrumpirme hasta que termine de hablar o golpearme?- preguntó, dirigiendo su vista a la ventana, con clara expresión de dolor.

El mayor, viendo ese estado... que nunca antes había visto en su pupilo, asintió.

El castaño, al ver que su seguridad física estaba a salvo... suspiro.

-Yo...- empezó a decir, pero se detuvo.

Miro el suelo, como si fuera la cosa más interesante del mundo, y es que... no encontraba las palabras correctas para explicar su llanto.

Pero tomando en cuenta la poca paciencia de su tutor, opto por decir tal cual, como se sentía.

-Yo... no lo entiendo. En compañía de todos estoy feliz... pero cuando me encuentro solo... escucho un susurro que dice "¿Por qué?, ya no... es... suficiente"... al principio creí que el oído me fallaba, luego que querían jugarme una broma... pero después entendí que no era así. Y... no importa cuánto trate de localizar el lugar en donde proviene esa voz... esa voz que... se escucha tan miserable- para ese momento el menor había empezado a derramar más lágrimas- Por más que... le pregunto qué le pasa o dónde está, solo repite lo mismo, una y otra vez... y cuando ya no puedo escucharlo... siento varias emociones que no son mías... me siento... asqueado... anhelante, triste, sufrimiento... agonía, dolido, impotente, ira, reproche, decepcionado... pero... sobre todo... me siento... traicionado.

Termino de decir el menor en un mar de lágrimas.

El mayor solo lo miraba, para luego abrazar al pequeño y prestarle su hombro para que terminara de sacar esas feas emociones de su interior.

"¿Qué pasa aquí?" se preguntaba el azabache.

Mientras que en otro lugar...

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Ya terminada su tarea de limpiarse, el rubio se encontraba al pie de la cama, aun desnudo y con varias gotas de agua corriendo de su cabello húmedo.

Se abrazaba a sí mismo, mientras lloraba en el silencio de su habitación.

Sus ojos azulados, estaban opacos y sus uñas se enterraban sin piedad en su piel... mientras susurraba: "¿Por qué?... ya no... es... suficiente... es suficiente... por favor... que mi corazón... deje de doler"

Repetía una y otra vez, como si fuera un rezo... un rezo... que deseaba, llegara a oídos de alguien.

Continuara...
Notas finales:

Espero les haya gustado n.n

Si les gusto, espero y me puedan dejar un RW, diciendome que les parecio el primer cap

y si no les gusto, una mentada de madre también anima XD

 

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