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Bloody

Autor: lilibel vangarret

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Notas del fanfic:

1er cap. de esta laaaaarrrrrrrga historia de Vampire Knight, y la última, ya que, creo y estoy segura que le he sacado el jugo al anime como al manga. Básicamente, este fic es una mezcla de ambos (anime-manga), ya que, en un cap. me baso en el anime, otros 3 caps. me baso en el manga y así

Notas del capitulo:

Ah, y para gusto de los fanáticos ¡¡¡¡¡Yuuki no tiene arte ni parte!!!!!! ^u* Pero, en su reemplazo, obviamente debe haber un guardián (o Prefecto) *u* ¡Y yo sé que lo van a amar pese a ser la competencia de Kuran Kaname!

 

 

 

 

Apresuradamente corre ese chico de negro uniforme entre ese tumulto de chicas, pasando entre esos negros uniformes idénticos al suyo para colocarse delante de ellas, y frente a esa puerta de madera cerrada.

-No empujen! ¡Apresúrense! ¡Hay toque de queda para los de la Clase Diurna, así que regresen a sus cuartos! –ordena ese albino en firmeza, sin dejar de ser obstáculo a esas chicas uniformadas-

Completo silencio consigue ese pequeño albino de cabellos platinados y grandes ojos violetas en ese negro uniforme que representaba la Clase Diurna de la Academia Cross. Entre si se miran las féminas por tal orden, para después...

-KAAAWWWAAIIII!!!! >///< ¡Que cosita tan linda! ¡Es mejor que su hermano!

-Da ganas de abrazarlo! Lo prefiero a él que a su hermano mayor.

-Eh? –parpadea el pequeño guardián por tal calificativo. Él sabía que era pequeño, solo tenía 7 años ¿no?, pero ellas no debían recordárselo-

Pero había surgido un raro efecto, ya que, en vez de retirarse se colocan a ambos lados de ese camino frente a esa puerta cerrada en fila militar.

-A papá no le va a gustar. –suspira el pequeño albino, Ichiru, por no conseguir la completa retirada en vez de la "ordenada"-

En ese momento se abren las dos puertas de madera, obligando al pequeño albino a retirarse a un costado. Suspiros, suspiros y demás suspiros de la Clase Diurna por ver a esos estudiantes de blancos uniformes. La Clase Nocturna de la Academia Cross.

-Buenos días, Señoritas. –el primero en saludar y avanzar es Aidou Hanabusa–. Podía oírlas. Hoy se ven todas tan enérgicas y lindas.

A cambio, ese pequeño Ichiru pese a su corta edad tenía una enorme gota en su cabeza. Ese chico siempre decía lo mismo, y las estudiantes de negro uniforme siempre caían. Estaba empezando a plantearse la idea de que, a las mujeres les gustaba el masoquismo. O eso le oyo decir a su padre.

-Idol... Aidou-senpai. –exclama la enorme fanaticada-

-Hola! –saludaba con su mano sobre su cabeza igual a reina de belleza-

-Hanabusa.

Suficientes palabras para el rubio de ojos aguamarina de esa voz masculina, pronto disminuyendo un poco su euforia.

-No hay problema, tú también, Akatsuki. –anima sin dejar de avanzar-

-Ka.. Kain-senpai! –oye a lo lejos el anaranjado. A su tímida fanaticada-

-Uh? –se pone Aidou celoso. Por eso, en pose de modelo señala a un grupo de chicas–. Bang –exclama "disparándole" con su dedo indice y ojo cerrado, cayendo desmayada su "víctima"–

-Hm... me sacara canas ser tu novio. –suspira Akatsuki en tono fatídico-

-Ay! ¡Dispárame a mí también! ^O^

-Y a mí!

Corren esas jovencitas frenéticas, no notando a ese pequeño albino en medio, llevándoselo por delante.

-Ay... –exclama por caer de sentón al suelo–. Escandalosas. –libera su estrés en ese comentario-

-Ichiru...

Escucha su nombre, esperando que no fuera su padre, viendo es a un castaño hincado ofreciéndole su mano educadamente.

-Kaname-senpai. –sonríe alegre-

-Pese a que a tu padre le desagrada que hagas esto, gracias por trabajar duro. –igualmente le sonríe Kaname ofreciéndole la mano-

-Así como papá lo hace yo quiero hacerlo ¡Mi deber como Prefecto! –alegre dice aun sentado en el suelo-

-Sabes que no puedes hacerlo ¿no? En tu condición... –le toma dulcemente la mejilla a ese albino. Le había cogido bastante afecto-

-Ichiru? ¿Qué haces en el suelo?

Como un resorte se incorpora el pequeño Prefecto por escuchar esa conocida voz, precisamente ubicándose a su lado una copia adolescente de él mismo.

-Papá! –olvidó esos pequeños detalles. No dejarse tumbar, no olvidar a su padre. Y si sucedía lo primero, levantarse lo antes posible antes de que la "segunda opción" se diera cuenta–. Eh... Yo solo...

No hacía falta escuchar palabra, ese joven Zero gira su cuello hacia ese tumulto de chicas de la clase Diurna. Posando su tétrica expresión en ellas, mismas que suponen por qué. El haberse atrevido a tocar a su pequeño hermano que quería como a un hijo.

-Escuchen bien mocosas, vuelvan de una vez a sus habitaciones! ¡Apúrense! –ordena Kiryuu Zero saltándole miles de venas en la frente-

Despavoridas corren por sus vidas, bajo la sorpresa de Ichiru del temperamento y poca paciencia de su padre. En cuanto a los demás estudiantes de la Clase Nocturna solo se habían apartado unos metros mientras esperaban a su Presidente.

-Tks, lo saben y lo repiten. –fastidiado fruncía su ceño el albino mayor–. Tener que lidiar con ustedes haciendo el espectáculo de todos los días.

-Papá, no debiste. Yo me interpuse. –trata de abogar-

-Ichiru, cuantas veces te he dicho que no hagas esto. "Ésas" son unas locas.

En ese momento, una risilla suave se deja oír a un costado, reparando Zero en esa presencia aun cerca. Solo serenando su gesto molesto, viéndolo.

-La clase está por empezar Kuran-senpai. –recuerda Zero-

-Si que das miedo.. –avanza, deteniéndose a solo pasos– Señor Prefecto. –lo ve por sobre su hombro-

-Kuran-senpai. –una joven se acerca a ese castaño antes de que él se alejara–. Um... por favor, acepte esto.

-Gracias –la recibe con una sonrisa alejándose–. Ichiru, obedécele. Lo hace por tu bien. –recuerda sin detenerse-

Entrecierra su violácea mirada el albino mayor por tal acto de aquella chica con ese castaño, sin embargo, lo deja pasar. Algo que no haría ese Ichiru que frunce su pequeño ceño para ir tras esas jóvenes y "aclararles" que "Kaname-senpai NUNCA pondría sus ojo en ellas", siendo detenido por Zero que lo toma del brazo, sabedor del temperamento de su primogénito.

-Cómo Kuran-senpai puede aceptar un regalo de esas. –libera Ichiru su inconformidad a causa de no haberlo podido hacer frente a frente con "ésas"-

-Nada se lo impide. Es mejor que regreses con el Director. Debo ser yo quien me encargue de patrullar. –le toma la cabeza sin dejar de ver aquel camino que tomó ese castaño-

Avanzaba Kaname con esa rosa obsequiada en la mano, misma que después empieza a secarse hasta tal punto de perder los pétalos que vuelan en el aire, dejando caer sin interés ese listón de adorno. Avanzando con la compañía de Seiren.

 

 

 

 

 

Noche 1 La Clase Nocturna.

 

 

 

 

 

-El hecho de que nuestra Clase Nocturna esté probando estas nuevas tabletas de sangre ha sido noticia en todo el mundo. ¡No solo son ustedes el orgullo de este colegio, sino de toda la raza vampírica!

Describía aquel hombre de fieros rasgos y un par de colmillos sobresalir de su dentadura cada vez que hablaba, frente a esos pocos jóvenes de blancos uniformes. Teniendo ese hombre, a su lado, sobre el escritorio un platillo con dichas pastillas, junto a su frasco original tapado. Por su lado, Kaname solamente sentado en ese cómodo sillón leía, con la compañía a su lado de Ichijou Takuma en pie.

-Por alguna razón dudo de eso. –opina Ruka sentada junto a Kain-

-Somos solo un grupo de estudio. –dice Ichijou sereno-

-Ese tipo si que me molesta! –exclama Aidou para nada poniendo atención a su alrededor. Solo en demostrar con dibujos su disgusto en ese cuaderno–. Kiryuu Zero ¡¿Quién diablos se piensa que es?! –tallaba aquella caricatura de un Zero exhibiendo su obeso estómago– "¿Estará enamorado del Presidente de Dormitorio?"

-Qué es eso? –se acerca Ruka a tomar ese libro que robaba la atención de su primo–. Haciendo esto da la impresión que estás enamorado de él y no de Akatsuki. –tienta-

-Eh?! –se sobresalta ruborizándose– ¡¿De quién hablas?! ¡Si pudiese, me gustaría enterrarlo con mis propias manos! –se defiende- ¡Ese Prefecto!

-Pero no te parece que el Prefecto se ve delicioso? –inquiere ese inexpresivo Shiki Senri sentado en su silla-

-Uh? –posa Ichijou su atención en ese castaño de su lado que detuvo su dedos en pasar esa hoja-

Sonido que llama la atención del resto de estudiantes, que posan sus ojos en ese superior de castaños cabellos sentado, decidiendo Ichijou aproximarse al joven modelo.

-Acaso planeas cambiarme por Kiryuu-kun? –bromea el rubio Vicepresidente tomándole la mejilla con su mano tratando de desviar la tensión-

Shiki niega con su cabeza viendo atentamente esas esmeraldas. Aunque, Ichijou de reojo veía los actos de Kaname.

-Aquí, come. –llama suavemente Rima tras ellos, logrando la atención del modelo-

Seguramente era falta de azúcar en su amigo, por eso ella le arroja el dulce que comía en aquella clase, recibiéndola Shiki en su boca igual a obediente cachorro. Por su lado, Kaname cierra su libro incorporándose.

-Parecería que a ti te agrada mucho él, Kaname-sama. –opina Ruka desde su posición-

-Sí, así es. –responde viendo hacia ese ventanal a su lado-

Una respuesta que esa chica de cabello castaño claro no esperaba, misma que clava la punta de ese libro que sostenía en una mano cercana.

-Ay... –exclama Aidou con su mano pegada a la mesa, objeto de tortura de Ruka– ¡Ay...! ¡Ay! ¡AY! –por fin aleja ese libro que en esa mano femenina era por lo visto un arma, mandándolo bien lejos– ¡RUKA! –de golpe se levanta furioso– ¡Te voy a matar!

Por su lado, ella pasaba serena la mano por su cabello. Suspirando Akatsuki en serenidad desde su posición. Ese par nunca se llevaría bien.

-Las nubes... –interrumpe Kaname en serenidad ante ese posible asesinato– están cubriendo la Luna.

-Eso parece. –da la razón Ichijou irguiéndose, viendo aquella luna menguante empezar a desaparecer por dichas nubes-

-Nuestro momento empieza ahora. La noche de los vampiros. –afirma aquel castaño Sangre Pura de mirada rojiza-

 

 

-Esto es ridículo. ¿Cómo puede esperar que yo solo lidie con esa manada de chupasangres y esas gritonas idiotas, Señor Director? –en pie frente a ese escritorio demuestra Zero su inconformidad-

-No otra vez. –suspira Ichiru sentado en el borde de dicho escritorio-

-Admito que es algo difícil de lidiar cada noche. –sereno responde Cross sentado en su sillón-

-Si sabias que es un problema ¿Por qué no conseguiste a alguien más apropiado para hacerlo? ¡Así que encuentra a alguien más antes de que todo esto explote! No expondré a mi hijo.

-Pero papá, a mi me gusta hacerlo. Además, tu siempre llegas tarde o ni siquiera estás allí, así que... –se encoge de hombros Ichiru bajando del escritorio-

-Eso no es imposible. –sereno responde Cross Kaien dándole un sorbo a la taza que sostenía entre sus manos–. Digo, su existencia es un secreto y todo... Como la Academia Cross se usa rotando las Clases Diurna y Nocturna para poder proteger la verdadera identidad de la Clase Nocturna, te tenemos como Prefecto. No, el "Guardián" es esencial. No puedo darle ese trabajo a ninguno más que a ti

-Hm... –suspira resignado Zero-

-Si puedo dejar que mi hijo bonito y mi adorable nieto se encarguen, mi corazón jamás se preocupará. –deja la taza en la madera-

Un certero puñetazo da esa mano en aquel escritorio partiendo en dos la madera, habiendo necesitado Cross tomar esa taza entre sus manos y alejarla antes de que saliera perjudicada.

-No metas a mi hijo en esto. Ya sé que me has criado tú, pero no recuerdo cuándo me convertí en hijo tuyo y mi hijo en tú nieto.

-Le prestas demasiada atención a los detalles, Kiryuu-kun. –lloriquea el Director-

-Etto... Bueno, creo que la Clase Nocturna se ha estado llevando bien con la Clase Diurna. Y me alegra ayudar. Ah, y me gusta mucho la compañía de Kaname-senpai. –sonriente da Ichiru su argumento-

-Qué buen niño eres! ¡Haces feliz a tu abuelo! >O< –se le lanza encima al pequeño albino, quien a tiempo se aleja. Es recibido el rubio por el escritorio averiado-

-Director..? –curioso inquiere Ichiru por si no se había matado ese hombre-

-Dime "abuelo". –estirado en la madera pide-

-O... Ojiisan. –_- –resignado cede-

-No soporto esto. –se retira Zero–. Quédate con él, Ichiru. No salgas. –ordena abriendo la puerta, yéndose-

-Es una lástima. Pero entiendo porque Kiryuu se siente así.

-Uh? –gira Ichiru a ver al Director–. No entiendo.

-Pero entre los vampiros, todavía hay muchos que cazan humanos.

-Kaname-senpai no es así! ¡Jamás haría algo así! –niega ese pequeño subiendo sobre la madera, con sus manos en su cintura– ¡También hay un montón de vampiros de confianza como él! –baja de un salto, aproximándose a la ventana abierta-

-I-Ichiru...

-Por eso, como guardián debo ayudar a papá, y así demostrar que él no es malo, Director. –sonriente sube al marco de la ventana, para arrojarse-

-Ichiru!! –chilla a punto del infarto–. Kiryuu-kun me va a matar. >O<

 

 

Recostado contra una de las columnas de esa edificación se hallaba Zero pensativo, en realidad ocultándose de su propio hijo.

Ah, y me gusta mucho la compañía de Kaname-senpai.

Inconscientemente sonríe por evocar la sonrisa de Ichiru. Ve por sobre su hombro por no sentirse solo. Por esa galeria ve avanzar precisamente a ese castaño, tras ese rubio vicepresidente, ambos usando sus blancos uniformes.

-Gracias por estar patrullando así siempre. –le sonríe Ichijou en agradecimiento–. Aunque debas hacerlo solo.

Traslada Zero sus ojos violetas a esa silenciosa presencia castaña, quien le da una sonrisa suave. Gesto que no es correspondido por el Prefecto que se aleja en silencio, metiendo la mano al bolsillo de su negro pantalón.

-Kiryuu-kun sí que es interesante... –opina el rubio sin dejar de sonreír, siguiendo con la mirada a ese albino-

-También tú ¿no, Ichijou? –retoma Kaname sus pasos-

-Eh? No, yo solo decía... –se defiende si borrar su sonrisa, viendo a ese castaño pasar sereno a su lado. Pero después se borra su gesto–. A todos... les gusta vivir aquí. –opina-

Palabras que logran detener esa espalda de castaños cabellos a varios pasos.

-Pero no olvides que, aunque estén siguiendo las reglas que los humanos establecieron debido a los tuyos, los Sangre Pura. Hay quienes escuchan a otros, y esos no aceptarían tu relación con alguien como lo es un cazador. –sintiéndose con toda confianza dice, admirando esa espalda erguida-

-Ya sé eso, Ichijou. –opina Kaname, para después retomar sus pasos-

 

 

Hasta esa fuente se acerca Ichiru, sentándose en el borde. Tomando un tiempo para admirar a su alrededor.

-Hm... ¿Dónde estará papá? –suspira–. Por lo menos la noche esta calmada. Yo podré. –alegre se incorpora para irse-

Con la misma fuerza del inicio se aleja, pasando por esos arbustos donde aquel estudiante se hallaba. No prestando atención de que se trataba de aquel joven que buscaba desesperadamente. Su padre.

Respirando agitado se hallaba Zero sentado en el verde césped de ese enorme jardín. Sintiendo un repentino dolor de cabeza. Algo a lo que estaba acostumbrado. Jadea por esa resequedad en su garganta, frotando la mano en su cuello. Tragando grueso desplaza su mano a dentro de su uniforme, perdiendo de su mano esa cajita cuadrada para llevar esas tabletas a su boca. No disminuyendo ese malestar.

 

 

*                      *                      *                      *                      *

 

-Muy bien... Kiryuu ¡Kiryuu! –insiste ese maestro "llamando a lista"-

-Profesor, Kiryuu está dormido. –pone al tanto un compañero su descubrimiento-

Profundamente dormía ese albino en aquella mañana, recostando en la mesa sus brazos cruzados y ocultando su cabeza entre ellos.

-Durmiendo en mi clase de nuevo. –suspira el maestro–. Castigado.

Valiéndole poco a Zero que persista en dormir.

Horas después, ese pequeño albino igualmente despertaba de ese descanso por el sobre exfuerzo. Alegre va al salón de su padre para recibirlo.

-Papá! –abre la puerta Ichiru, aprovechando la tarde-

-Oh, Hola, Ichiru-kun. –saluda Sayori guardando sus cuadernos–. Tiempo sin verte. Ahora eres Prefecto ¿no? Debe ser duro quedarse despierto toda la noche. Y más a un niño de tu edad.

-Solo lo puedo hacer cuando me le escapo a papá. –bromea Ichiru-

-Esperemos que no te quedes dormido igual a Zero. –ojea a ese albino profundamente dormir en su sitio-

-... –solo sonríe ladeando su cabecita albina-

 

 

Llega la noche como el trabajo extra de Zero, quien se hallaba en pie dentro de ese balcón, teniendo la compañía de Ichiru, quien tenía sus ojos puestos en ese castaño sentado al otro lado de ese ventanal, dentro de ese salón.

-Está bien tu héroe, Kuran Kaname? –inquiere Zero viendo al frente-

-Eh?! ¡Papá! –se ruboriza el pequeño albino–. N... No estaba mirando só... sólo a Kaname-senpai.

-Ah no? –pica sin verlo-

-... –hace un puchero–. Parece que tendrás una noche pacífica. Tal vez ni siquiera necesites estar aquí.

-De veras piensas eso? –gira a ver a su hijo sin expresión. Prefiere acercarse e hincarse a su altura–. Ichiru, no quiero que poseas el mismo pensamiento del director. En que cree que los estudiantes de la Clase Nocturna son pacifistas....

-Pero si tu y Kaname-senpai eran amigos, papá . Yo lo vi. –rebate entristecido-

-Éramos unos niños... –suavemente responde. No quería asustar a su hijo–. Y yo no puedo bajar la guardia.

-Papá...

-Acepté el trabajo como guardián únicamente por una razón: para encontrar la forma más efectiva de matar a esas bestias que toman la forma humana. –seguro responde-

-No. Tú no podrías lastimar a Kaname-senpai. Tú lo quieres ¡Yo lo sé! –se entristece Ichiru, prefiriendo apartarse de él y salir corriendo. Arrojándose a un costado sosteniéndose de los árboles como todo animal salvaje-

-... –en silencio permanece Zero inmóvil–. "No todos los vampiros son calmados como ése Kuran, e Ichiru debe saberlo" –piensa. En silencio se irgue, posando su vista al frente–. Hay estudiantes de la Clase Diurna. –repara en esas presencias de igual negro uniforme– ¿Uh...? ¿Ichiru? ¡Ah! –muerde su labio por ese repentino dolor, cayendo arrodillado, sosteniéndose de la balaustrada-

 

-Es peligroso de noche. Deberían apurarse y volver a sus dormitorios. –con un serio gesto ordena Ichiru a esa pareja de chicas-

-Solo vinimos a tomarles fotos a los estudiantes de la Clase Nocturna

-Cuál es tu problema? –se incorpora la chica– ¡Ay...!

-Estás herida? –se acerca Ichiru preocupado–. No está bien que sangres. ¡Regresen ahora!

-Qué dices?

-Regre... –calla el menor platinado por presentir una presencia, decidiendo sacar de dentro de su saco ese sable sin punta filosa que se extiende, apuntando al frente–

Es tomada la hoja por una mano, a la vez provocándole una descarga indicando solo una cosa. Vampiro.

-Por poco. Propio del hijo de un cazador. –opina Akatsuki, habiendo alejado a tiempo esa arma de su rostro–

Algarabía en la pareja de chicas por ver dos miembros de la Clase Nocturna. Akatsuki Kain y Hanabusa Aidou.

-Vinimos a echar un vistazo porque olimos sangre. –sonriente retira Aidou suavemente esa arma a un costado, mientras su hermano lamia su mano por esa descarga–. Qué cruel eres, Ichiru-chan. De veras queríamos echar un vistazo. –cierra sus párpados–. Ah, huele tan bien. –aspira el aire que le brindaba ese aroma atrayente para ellos-

-Acaba de decir que olíamos bien! –se alegran esas dos chicas. Olvidando una de ellas su convalecencia-

-Aidou-senpai, si le pones un sólo dedo encima a una de ellas, yo te... –calla por ver a ese rubio aguamarina acercársele, tomándole la mano que sostenía su empuñadura–

-Te caíste? –inquiere Aidou en voz serena sin soltarlo-

-Ah? –se extraña sin dejar de ver esa amenaza-

-El olor del que estaba hablando... es el tuyo, Ichiru-chan. –toma la otra pequeña mano para demostrar su herida palma-

-"Maldita sea... Cuando me abalance en el árbol" –piensa–. Se... Senpai. –trata de liberar su mano o mover su arma, siendo inútil. Él era más pequeño–. Si papá se llega a enterar...

-Me estás... tentando mucho. –se encorva para acerca esa pequeña palma–. En serio... –sin dejar de ver esos ojos violetas exhibe esa rojiza mirada como ese par de colmillos-

Ichiru solo siente como su pequeña palma es herida por ese colmillo, provocándole cerrar uno de sus ojos por el ardor. Escandalizando al par de chicas.

-"Esto no está bien". –pierde de su mano su sable por ser jalado contra ese rubio, quedando su pequeño cuerpo pegado al mayor– ¡Senpai, ya basta! ¡Aidou-senpai! –usa su mano contraria buscando zafar su palma. Empezaba a asustarse. Finalmente apartándose esa boca–

-Todavía quiero más... –exclama-

Las aterradas chicas se desmayan, mientras Aidou giraba a ese menor sin liberarle su muñeca herida. Un Kain ignoraba las acciones de su primo-pareja, dándole la espalda como si no le importara.

-Puedo beber de tu cuello? –insinúa con esa roja mirada aun-

-No! ¡No te dejaré! ¡Déjame ir! ¡Papá!

El sonido de un metal seguido de un cañón siente Aidou pegarse tras su cabeza

-Beber sangre dentro del colegio está estrictamente prohibido. –con firmeza sostenía Zero esa arma–. Te pierdes por el aroma de la sangre y sacas a la luz tu verdadero ser, vampiro... Escogiste la presa equivocada. –frunce sus platinadas cejas por tratarse de su hijo-

-Papá, no! –se logra liberar de ese brazo que antes lo maniataba-

-Pero si fue sólo un poco. –tienta Aidou relamiendo sus labios-

Respuesta incorrecta para ese vampiro, demostrándolo Zero en presionar el gatillo. Resonando ese disparo en medio de esa noche de luna.

-Qué... Qué miedo! –exclama un intacto Aidou, a causa de ese pequeño albino haber desviado la bala-

-Papá, no! ¡No dispares! –insiste Ichiru sin soltar ese brazo que consiguió levantar. Quedando a un costado aquel símbolo de aquella bala anti vampiros perteneciente a su padre-

-Podrías bajar a Bloody Rose? –se acerca Kaname en pasos serenos–. Es muy peligrosa para nosotros. Fue hecha para matar a criaturas como nosotros.

Por su lado, Aidou temblaba por esa voz aproximarse, empezando a tornarse azul del susto.

-Yo me encargaré de este tonto. –del cuello del blanco uniforme toma a Aidou–. El Director estará esperando un informe sobre esto. ¿Está bien así, Kiryuu-kun? –posa sus ojos sobre ese molesto albino mayor-

-Llévatelos, Kuran-senpai. –resignado oculta nuevamente su arma–. Aléjalos de mi vista.

-Kain. –ve Kaname a ese anaranjado por sobre su hombro. Helando al nombrado– ¿Por qué no detuviste a Aidou? Tú también eres responsable. Respecto a las dos chicas inconscientes, –posa su vista a esas estudiantes– les borraremos la memoria de hoy y las llevaremos con el Director.

-Pobres... –exclama Ichiru viéndolas-

-Lamento todo esto. Ichiru, te pido disculpas si el episodio de hoy te ha asustado. –posa su gentil mirada en el pequeño-

-Eh? No, está bien. –cruza por detrás sus manos para ocultar la herida. Sonríe despreocupado–. Yo soy fuerte como tú y papá.

-Nos vamos. –le toma la mano a su hijo llevándoselo-

-Oye, papi...! –se deja llevar Ichiru-

Por su parte, suspira Kaname sin dejar de ver a ese par de albinos alejarse.

-Papi, fuiste un poco rudo con Kaname-senpai!

-Apesta a sangre allí... –entre dientes opina–. Me enferma. –se detiene. Quita su corbata para atarla alrededor de esa mano herida–. El hecho de que les guste ese olor... prueba que no son nada más que animales. Hoy dejaremos de patrullar. –lo carga entre sus brazos encaminándose a los dormitorios-

 

 

Sobre ese corto platinado cabello coloca ese secador, estando sentado Ichiru sobre la cama dejándose preparar por las manos de su padre para la hora de dormir.

-Listo. Ya no hueles a sangre. –apaga Zero el secador dejándolo a un costado de la cama-

-Es que la mano me ha parado de sangrar. –exhibe inocente su palma– ¿Papi, yo me convertiré en un vampiro? Porque eso he escuchado.

-... –por segundos se pierde en sus recuerdos, admirando esos ojos idénticos a los suyos–. No pasara. Bueno, hora de dormir.

Ayuda a su hijo a subir a la cama que ambos compartían, cubriéndolo con la sábana. Tocando por inercia ese pequeño cuello infantil, tragando grueso.

-Papi, me pregunto si mi sangre es deliciosa para un vampiro... ¡Pero haré lo que pueda para mantenerme a salvo! –sonriente cierra sus ojitos disponiéndose a dormir-

En silencio aprovecha que ese pequeño acompañante estaba en la cama y no demoraría en dormir para encerrarse en el baño.

-No... –jadea Zero cubriendo su rostro– "Es mi hijo" –piensa. Muerde su labio hasta el punto de hacerlo sangrar-

 

 

-10 días de suspensión ¿eh? –exclama sentado sobre el regazo de Kain. Lentamente lo besaba–. Pero valió la pena probar la sangre de ese pequeño.

-Si dices eso, el Presidente Kuran se enojara de nuevo. Y yo también. –tienta sin dejar de seguir ese juego de sus bocas-

-Ja, justo lo que quiero. –se levanta Aidou para sentarse a su lado–. Pero no creo que pueda vivir de tabletas por mucho tiempo. Su sangre olía tan bien, yo no...

Se sobresalta Kain por esa presencia de negras prendas aparecer mientras secaba su cabello con ayuda de una toalla alrededor de su nuca. Quien sin ninguna palabra abofetea a Aidou.

-Tú no qué? –en firmeza observa Kaname a Aidou retándolo a terminar la frase-

-Pe... perdón. –presiona sus puños en su pantalón y baja su vista-

En silencio se retira Kaname como llego, dejando a ese par. A ese cristal de su habitación se aproxima, viendo la mañana, logrando divisar a lo lejos aquel dormitorio del Sol perteneciente a los caballeros. Pero antes, repara en esa mancha de sangre en su dedo por aquella bofetada dada a Aidou. Lamiéndola. 

Notas finales:

¿Gusto?

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