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Corazón por LovingTales

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Notas del capitulo:

!Hola! este es mi primer fanfic así que espero lo disfruten.

Debo pedirles que traten de imaginarse a Law más como un preadolescente que como un niño pequeño (que es como lo vimos en el anime). Las razones son obvias XD. 

Saluditos, estaré esperando sus reviews

:D

ADVERTENCIA: CONTIENE SPOILER

Los personajes pertenecen a Eiichiro Oda.

Hacía días que navegábamos hacia la isla Minion, mientras más nos acercábamos el frío se volvía más intenso, tanto así que nuestros abrigos ya no daban a vasto para mantenernos en calor. Habíamos dejado atrás las noches estrelladas a medida que surcábamos el mar, permaneciendo solo el recuerdo de su resplandor que a veces se deslizaba cálido en nuestros corazones.

-Law- le dije al pequeño que se encontraba junto a mí- ¿Estás bien?

El pequeño abrió los ojos lentamente, me costaba observar su rostro por la oscuridad que nos rodeaba sin embargo pude sentir como se aferraba contra mí.

-Sí- contestó- tengo mucho frío-

-Tranquilo ya llegaremos a nuestro destino y todo saldrá bien, confía en mí- le respondí mientras podía ver como se formaba una sonrisa en su rostro-

Lo acerqué un poco más a mi cuerpo, envolviéndolo con mi abrigo. Sentí como su respiración se volvía más lenta y suave, había dejado de temblar. Me sentí aliviado, sin embargo a pesar de este alivio mi corazón latía fuertemente y una inquietud yacía en mis entrañas. Mientras más cerca me encontraba de Law, más fuerte se volvía esta sensación la cual era incapaz de controlar. No entendía que me estaba pasando ni menos el porqué, lo  único que tenía claro era que no dejaría que nadie le hiciera daño al pequeño, incluso si eso significaba morir protegiéndolo, lo conseguiría a toda costa, conseguiría curar su enfermedad.

De pronto su voz me sacó de mis pensamientos

-¿De verdad conseguirás curarme?-

-Ya te lo he prometido, lo conseguiremos a como dé lugar- le respondí, al tiempo que lo apretaba un poco más fuerte contra mí- Cuando te hayas sanado de tu enfermedad serás libre y podrás ir donde quieras-

-Yo quiero ir contigo cora-san… quiero viajar junto a ti- sentí como dirigió su mirada hacia mí-

Durante unos segundos no supe que contestarle. Comprendía la situación en la cual se encontraba el pequeño, por eso había decidido traerlo conmigo en busca de una cura la cual hasta el momento no habíamos sido capaces de encontrar. Había transcurrido un tiempo desde que se inició nuestro viaje y él se mostraba cada vez con más confianza. Me encantaba verlo sonreír, cuando preguntaba nuestro próximo destino, cuando actuaba como un amargado siendo sólo un niño, la forma en cómo se iluminaban sus ojos tristes al decirle que lo lograríamos… a esas alturas amaba todo lo que hacía… lo amaba a él. Pero ¿cómo era posible esto? Él era un niño de 13 años era inconcebible desde cualquier ámbito, aun así no podía negar lo que sentía debatiéndome constantemente entre la culpa y el deseo… ¿deseo?, aunque sonara extraño sí, lo deseaba, deseaba con toda mi alma no abandonarlo nunca, sentirlo cada vez más cerca, sentir su cálida respiración en mi pecho…

Su voz me trajo de vuelta

-¿Acaso tú no quieres ir juntos?- me preguntó con tristeza-

-Por supuesto que sí- le respondí con nerviosismo- ¿Dónde te gustaría ir Law?

-A cualquier lugar mientras sea contigo- dicho esto sentí como levantaba un poco su cuerpo, quedando sentado frente a mí-

-¿Qué ocurre Law?-

-Cora-san porfavor viaja conmigo, no me abandones- exclamó al tiempo que se abalanzaba a abrazarme. Nuevamente sentí como mi corazón empezó a latir con fuerza, cada vez más rápido-

Comencé a sentir cómo su cálida respiración inundaba mi cuello. En esos momentos mi corazón me decía a gritos que lo abrazara y le dijera cuanto lo amaba que nunca lo abandonaría y que viajaríamos juntos por siempre, no obstante algo en mí aún me impedía hacerlo  por lo que respondí:

-Nunca te abandonaré Law, yo estaré siempre contigo-

-Cora-san…- exclamó Law aferrándose con más fuerza-

Permaneció así durante un buen rato hasta que se quedó dormido, lo tomé con cuidado y puse entre mis brazos. Me quedé observándolo unos minutos hasta que el sueño me venció y me entregue a su dulce descanso.

Debieron haber pasado unas cuantas horas ya que al abrir los ojos el sol  había salido distante detrás del espeso manto de nubes que era nuestro cielo. El pequeño seguía durmiendo, cada día parecía estar más débil por lo que agradecí el viento que rápidamente nos hacía avanzar hacia la isla Minion. De pronto pude divisarla, a lo lejos se erguía sobre el mar como un oasis en medio del océano,  justo en ese momento Law despertó. Trató de ponerse de pie, no obstante las olas rugían con fuerza y precipitaban nuestra embarcación hacia lo que parecían ser acantilados.

Según la información que tenía de primera fuente, la fruta ope ope se encontraba en Minion, lugar de la guarida de los piratas que la tenían en su poder, dispuestos a intercambiarla al gobierno por unos cuantos miles de millones. A este hecho se le sumaba que mi hermano ya venía en camino con la misma intención que yo, robar la fruta, por esta razón debía ir y tenerla antes que él llegara, de lo contrario todo habría acabado. No me importaba traicionar a la marina ni al gobierno, ni mucho menos me importaba lo que pasaría con Doffy, lo único que tenía en mente era Law… definitivamente esa sería la cura del pequeño.

Cuando nos acercamos a las rocas de la isla me apresuré a buscar una cuerda, comprobando que estuviera firme la dirigí a un árbol que afortunadamente se encontraba unos metros más arriba. Estaba dispuesto a ir sólo, sin embargo Law se acercó y me abrazó por detrás.

-No quiero quedarme aquí solo, porfavor Cora-san llévame contigo-

-Es peligroso Law-

-Porfavor te lo ruego- exclamó con una mirada suplicante-

-Está bien, sube a mi espalda y sujétate con fuerza que escalaremos hasta ese árbol-

Al llegar arriba nos dirigimos rápidamente a lo que parecía ser una aldea fantasma, estaba completamente deshabitada. Forcé la puerta de una de las casas para que Law me esperase dentro, ya no podía acompañarme. El frío se había vuelto más intenso a medida que la nieve  caía lentamente sobre la isla. Dentro de la casita había una chimenea que obviamente no podía encender, puesto que llamaría la atención de los piratas que se encontraban cerca de ahí.

-Bien Law, iré por la fruta pero ya no puedes venir conmigo- le di la espalda en ese entonces, no quise ver la expresión de su rostro-

-¿Me dejarás solo?- preguntó con tristeza y preocupación-

Decidí voltearme y sonreír.

-Tranquilo Law, no demoraré. Debes esperarme aquí y  pase lo que pase porfavor no me sigas porque…- antes de que terminara de hablar el pequeño se había acercado a abrazarme, como tratando de retenerme en ese lugar-

-Cora-san entiendo, te esperaré aquí pero ten mucho cuidado porfavor- dicho esto me apretó la mano con fuerza, mi corazón comenzó a latir rápidamente-

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente puesto que al percatarme me encontraba acariciando el rostro de Law, lentamente, queriendo que mis manos no olvidaran lo suave de su pálida piel. Al darme cuenta de lo que hacía traté de detenerme sin que el pequeño notara mi nerviosismo, no obstante este intento fue en vano ya que pude sentir como clavaba su mirada en mi rostro sonrojado.

-¿Por qué cada vez que estamos cerca actúas tan extraño?, ¿acaso tú también temes contagiarte Cora-san?- me preguntó el pequeño con cierta inquietud en su voz-

-Te equivocas Law… no es eso… es sólo que no está bien que estemos tan cerca, quiero decir que podría malinterpretarse-

-¿Malinterpretarse qué?, ¿qué importa lo que piensen los demás cora-san?-exclamó con algo de frustración en su voz- no me interesa la demás gente, sólo tú Cora-san… - repentinamente comenzaron a caer lágrimas de sus ojos, se veía cada vez más debilitado-

-Law… - me apresuré a secarlas con mi índice, no obstante el pequeño retrocedió-

-Detente Cora-san-

-¿Qué ocurre Law? ¿Por qué te alejas?-

-Tengo miedo…- se detuvo al llegar a una pared que se encontraba unos metros detrás de él, bajo la mirada y exclamó- tengo miedo de morir ahora… y…no… no poder seguir viajando contigo-

-Eso no pasará, estamos aquí para curarte ¿por qué me dices eso?- me acerqué lentamente inclinándome para poder mirarlo fijamente a los ojos-

Permanecía con la mirada baja hasta que sentí como clavaba su vista en mí. Avanzó con paso temeroso, sentí su mano en mi mejilla había comenzado a acariciarla lentamente de forma nerviosa. No pude evitar sonrojarme, sin embargo mi cuerpo no fue capaz de moverse. Nuevamente mi corazón latía rápido, esta vez tan rápido que sentía que en cualquier momento saldría de un golpe.  Avanzó aún más y sin haberlo previsto sentí sus labios fríos  sobre los míos, deteniendo el tiempo como si todo alrededor nuestro se hubiera congelado. Cerré mis ojos lentamente dejándome llevar por el roce de su boca con la mía.

-Porque te amo Cora-san-susurró-

Al observarlo pude percatarme que sus ojos brillaban, estaba sonrojado y había apartado la vista de mí. Quedé inmóvil durante algunos segundos, aun dudando de lo ocurrido hasta que sólo fui capaz de abrazarlo con todas mis fuerzas y olvidando los prejuicios lo besé, al principio lentamente y poco a poco aumentando la intensidad sintiendo como abría su boca para encontrarse con la mía.

-Te amo Law, te amo desde que te tuve entre mis brazos la primera vez- exclamé al tiempo que nuevamente lo rodeaba con mi cuerpo, él me miró impresionado-

Estaba  sorprendido. Toda la situación parecía sacada de un sueño del cual nunca hubiera querido despertar. El pequeño me había besado y además señaló que me amaba, era algo que no esperaba y me tenía un tanto confuso, sin embargo mi corazón permanecía latiendo con fuerza. Observé a Law, me miraba sonrojado y trataba de decirme algo pero las palabras no salían de sus labios. Tomé una de sus manos, y suavemente la lleve a mi pecho, levantó la vista con sorpresa.

-¿Lo sientes Law?- pregunté

-s…sí…- respondió con nerviosismo-

-Mi corazón está así por ti, cuando te acercas comienza a latir rápidamente y una sensación cálida sube por mi pecho… creo que es amor-

-Cora-san…-

-Mi corazón te pertenece Law, por eso nunca te dejaré y aunque me cueste la vida tendrás esa fruta, es una promesa- exclamé al tiempo que tomaba sus manos y las besaba. Él se abalanzó a mis brazos y comenzó a llorar-

Cada vez tenía un aspecto más frágil, como si el tiempo que le quedaba de vida fuera rápidamente a agotarse en ese preciso momento.

-Cora-san ten cuidado porfavor-exclamó con dificultad al tiempo que se proponía descansar sobre el suelo de piedra-

-Sí Law, sólo espera por mí y resiste, debes ser fuerte-

Dicho esto salí de la casa en dirección a la guarida de los piratas ubicada en un castillo en la cima de una colina. Trataba de avanzar de prisa sin embargo la nieve se volvía cada vez más copiosa. Utilicé mi silencio para pasar a través de los guardias, quienes nunca se enteraron de mí.  Provoqué una explosión para distraer a los piratas mientras me infiltraba en el castillo hasta que logré arrebatarle de las manos la fruta a quién parecía ser el capitán. Apresuradamente me propuse volver donde Law, bajando a toda velocidad las colinas nevadas pero unos cuantos metros más abajo, en un acto de torpeza,   caí justo donde se encontraban los hombres del capitán quienes no dudaron en arremeter fuego contra mí. A duras penas logré escapar y de camino deshacerme de algunos de ellos, no obstante no pude evitar ser herido. Ya nada de eso me importaba, pues tenía la fruta y necesitaba dársela a Law con urgencia.

Pude divisar al pequeño quien me esperaba en el pórtico. Al verme se puso de pie y corrió a encontrarme. Lo tomé y me aseguré de alejarnos lo más rápido posible de la villa, adentrándonos en el bosque. Al detenernos hice que el pequeño comiera la fruta, la cual tenía forma de corazón. Cuando hubo terminado de comerla comencé a sentir las heridas en mi vientre. Me habían disparado, y ahora estaba por desplomarme. Law se asustó mucho al verme en ese estado, sin embargo le dije que no se preocupara que sólo necesitaba descansar unos minutos.

-¿Estarás bien?- preguntó mientras se sentaba a mi lado-

-No debes preocuparte por mí, estaré bien… mi pequeño amor- exclamé al tiempo que acariciaba su rostro- Te amo Law, no lo olvides-

-¡No seas idiota Cora-san! Suena como una despedida- al escuchar toda la frase se sonrojó- yo también te amo Cora-san-

Se acercó a mí, quedando entre mis brazos. Realmente no parecía haber ningún cambio en su cuerpo después de que hubo comido la fruta, pero estaba seguro que solo era cuestión de tiempo. Sentía como me miraba fijamente y sonreía, tomé una de sus manos y la besé, jugué a morderle sus pequeños dedos lo cual le provocaba muchas cosquillas, retorciéndose dulcemente. Se arrimó en mi pecho y nuevamente se acercó a mis labios para besarme con timidez.

-Gracias Cora-san-

Permanecimos así durante unos  minutos hasta que le pedí un favor, favor que en mi ignorancia me llevaría a este final. Debía buscar el barco de la marina que estaba anclado en la playa y entregar una carta a cualquier marino que viera. Supongo que mi final estaba escrito en las estrellas, pues de todos los hombres de la marina, Law entregó la carta a quien me enteré en ese mismo momento era uno de los subordinados más importantes de mi hermano, y se encontraba infiltrado en la marina. Al verlo llegar supe lo que vendría. Me golpeó a mí y a Law, dejándonos más malheridos de lo que ya estábamos. Aproveché su descuido mientras hablaba con Doffy para escapar a toda prisa cargando a Law.

Supuse que mi hermano ya había llegado a Minion al ver ejecutada su habilidad. Ya no tenía escapatoria, y ya no me importaba que pasara conmigo puesto que para el pequeño aún quedaba una oportunidad.  Y lo más difícil de todo, mi última oportunidad para verlo.

Y entonces llegó la despedida, sin que él supiera realmente lo que pasaría. No quise que me recordara triste, no quise preocuparlo antes de tiempo.

-Law… quédate aquí-

-¿Estarás bien Cora-san?-

-Estaré bien mi pequeño- exclamé y lo besé- te amo-

-y yo a ti Cora-san, te amo mucho-

-Nos vemos mi pequeño amor- dije al tiempo que cerraba la tapa del cofre-

Y ahora me encuentro aquí, a puertas de morir a manos de mi hermano. Ya no siento dolor, siento como si mi cuerpo flotara… es cálido pero aún no puedo irme, Law debe ser libre.

Law… no quiero que me recuerdes triste. Después de todo este tiempo viajando juntos he sido más feliz de lo que hubiera imaginado… gracias por sonreír para mí. Si pudiera pedirte una cosa sería que continúes tu viaje porque desde donde quiera que esté cuando me haya ido, nunca te dejaré. ¿Me recordarás cuando mires el cielo?... intentaré mirarte desde las estrellas, intentaré ser el viento para acariciar tu rostro una vez más… Te amo Law.

Epílogo: La nieve continuaba cayendo en la isla, tan despacio que parecía como si el tiempo se hubiera congelado. Previo a la huida un niño pequeño salió de dentro de un cofre y corrió de prisa por la bahía congelada. Continuó corriendo hasta alejarse por un camino desconocido, nadie lo vio ni tampoco escuchó sus gritos de dolor.  

 

 

 

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