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I love you Daddy! por MidNightFlower

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Notas del fanfic:

Hola a todos Midnigt finalmente reportandose con esta nueva historia que tanto habia prometido xD

Prometi subirla en febrero y aqui esta!! wii!! 

Este fic esta especialmente dedicado a mis adoradas personitas que me siguieron de Burn Your Fat with Me! (especialmente para Aylin y Annie :D) y realmente espero que sea de su agrado! (he de decir que esta historia me esta costando muchisimo escribirla ya no que no pense que ganara la contienda en la votacion lolz)

Los personajes de Harry Potter no me pertenecen (que triste u.u) y solamente los estoy usando con fines recreativos!

 

Notas del capitulo:

Bueno se que es algo sugestivo el resumen, pero es algo que se llevará acabo mas adelante ya que al principio voy lento (como en la mayoria de mis fics) asi que sin mucho que decir...

A leer se ha dicho~

-Ya me tiene arto-exclamó Harry frunciendo el ceño.


“Por Merlín, solo 6 meses y sigue siendo un caos…” murmuraba el auror recogiendo la ropa regada por toda la estancia que apenas se podía ver el suelo por el que caminaba, refunfuñaba sin descuidar su labor, mientras era observado con diversión por su amiga.


-Relájate Harry, sabes cómo es Ginny, siempre tiene que salir corriendo a su trabajo- dijo la castaña recogiendo del suelo lo que le pareció unas medias y negando con la cabeza comenzando a doblar la prenda.


-Sí, pero no entiendo porque demonios no arregla sus cosas como es debido, si no le toma más de 5 minutos- exclamó haciendo un florete con su varita y acomodó todo en un santiamén -pero no, ¡oh, no! La gran estrella del quiddich piensa usarme como un vil elfo domestico- dijo desganado arrojándose a la cama.


 Siempre era lo mismo todos los días, pero las veces que le llegaba a mencionar su total falta de orden, la pelirroja se ofuscaba y se hacía la ofendida por más de tres días corriendo a llorarles a sus padres, para que después regresara tan campante como si hubiese olvidado porque se fue en primer lugar.


 -Dale tiempo a que se acostumbre, solo llevan medio año viviendo juntos- dijo condescendiente la castaña acariciando maternalmente los alborotados cabellos de su amigo.


-Creo que fue mala idea…- desganado, cerró los ojos. Era cierto que le gustaba Ginny, durante su sexto año en Hogwarts podía sentir el amor por ella en su interior, pero lo que no estaba seguro era si seguía o no enamorado de ella después de tanto tiempo; había veces en las que pensaba que tal vez los sentimientos por las dos partes se enfriaron antes de salir de la escuela y lo que hacían era por mera costumbre. 


Ambos llegaron al acuerdo de mudarse juntos a Grimmauld Place para probar si podían quererse de la forma en que todos los Weasley, Hermione incluida, esperaban… pero después de demasiadas discusiones y molestias ya no estaba muy seguro que ese periodo de prueba lo condujera a algún lado.


-Vamos Harry, solo es un poco desordenada, no es para hacer drama- “sí, claro” pensó desganado- dale una oportunidad, ella te adora- “claro, Hermione, me adora como se puede querer a un trofeo con pies que puedes exhibir por todos lados como tuyo…” Rodó los ojos. 


-Pero no te entiendo Harry porque te quejas tanto- se quedó pensativa -cuando se juntan Ron y tú, su cuarto es tremendo desastre nada comparado con esto- el azabache se alzó de hombros, tal vez era cierto, pero, no estaba seguro, tal vez solo era buscar pleitos por la inconformidad de la rutina y esa constante busca de algo “especial”


-Aparte, ¿crees que sería diferente con Seamus? ¿O con Malfoy?- dijo eso esbozando media sonrisa como si fuera lo más bizarro que se le pudo ocurrir. Harry ante esa mención, la miró fijamente sobresaltado por esa mención.


Sus dos amigos estaba enterados que el salvador del mundo mágico bateaba para los dos lados diciendo que no tenía nada de malo que le gustaran los calderos y las varitas al mismo tiempo; pero Hermione fue la única que había estado al tanto de la atracción que le produjo cierto aristócrata mimado durante el sexto año, sin embargo debido a todos los problemas que surcaban por su mente y un señor tenebroso en busca de su cabeza, se negó rotundamente a que pasara de una simple atracción. 


-¿Y a qué viene la mención de Malfoy?- dijo con un aire indignado – eso ya es agua pasada Mione…-


-Solo estoy jugando Harry, Merlín, no es para que te exaltes- el azabache rodó los ojos, siendo interrumpido antes de decir palabra por un suave golpeteo de una lechuza que estaba posada en su ventana.


El auror se aproximó al pequeño animalito café que lo miraba desafiante, pero que resignado alargó la pata para que tomara la carta. Dándole un bocadillo para lechuzas como agradecimiento la vio partir al momento que abrió y leyó con rapidez el mensaje.


-¿Que sucede?- preguntó la joven mirándolo consternada.


-Es del ministerio- dijo al momento que tomaba del perchero su capa de auror- al parecer ocurrió algo sumamente grave o algo muy importante…- 


-Ok, con cuidado Harry- dijo su amiga negando con la cabeza, acomodando las solapas de su túnica torcida- yo también ya tengo que regresar al bufete que parece que las cosas no se solucionan si no estoy presente- dijo con tono alegre la mujer abrazando a su amigo – cualquier cosa, nos avisas- el ojiverde movió la cabeza en forma positiva y desapareció tras una cortina de fuego verde por los polvos flu.


Con paso veloz, saludó a todos sin detenerse siquiera. La carta mencionaba algo de “urgencia”, por tanto consideraba que cada segundo contaba. Sin parar a tocar, abrió directamente la puerta de su jefe, el auror Robards.


Entrecerró los ojos ante la pulcra oficina toda de blanco que lastimaba los ojos.


 -Potter, muchacho, toma asiento- el azabache se sorprendió al momento por la sonrisa afable y trato tan calmado, haciéndole obedecer sin chistar.


“Esto es raro…” se dijo mirando con suspicacia al hombre mayor.


-¿Por qué necesitaba mi presencia, señor? ¿Ocurrió algún percance?-


 -Tranquilo muchacho, no es para que te sobre exaltes- el azabache sintió avergonzado y asintió.


Ser el más joven de la división realmente le parecía un tormento y más porque no le tocaban aun misiones de riesgo, había estado esperando el gran momento para la acción y esperaba que ese fuera el día. 


El jefe Robands se quedó en silencio revisando los papeles sobre su mesa y Harry comenzó a darle un tic en la pierna. Ese secretismo lo tenía al borde de su asiento.


-Pero si,  ha ocurrido algo de suma importancia Potter, y he de decir que se trata de un tema muy delicado…- Harry asintió nuevamente sin decir nada para no interrumpirle. 


-No sé si recuerdas que tras la muerte del señor Tenebroso, hubo varios Mortifagos prófugos que se escondieron en los lugares más recónditos del mundo y prácticamente fue como si se los hubiera tragado la tierra- el azabache dio un asentimiento de cabeza. Claro que lo recordaba, esa fue una de sus motivaciones para apresurar sus estudios en la academia de aurores haciéndole terminar a los dos años de haber ingresado.


-Pues, hasta hace poco, gracias a la ayuda especial de Lucius Malfoy, se pudieron localizar los cuarteles ocultos de los Mortifagos, sé que te suena extraño eso viniendo de la mano derecha del que no debe ser nombrado, pero al parecer fue considerado un traidor para su campaña al tratar de huir sin colaborar ni un poco en la guerra y más aun sumándole lo que Narcisa Malfoy hizo por ti…- como no recordar aquella acción en la que la mujer había mentido al mismo Voldemort, diciéndole que estaba muerto siendo pieza clave para su posterior destrucción -


-¿Entonces atraparon a los Mortifagos y pudieron salvar a los Malfoy? Ya que supongo que habrá hecho un intercambio al exponerle dicha información, a cambio de darles indulto y protección a la familia Malfoy…-


-Sí y no- Harry no comprendió a cuál de los dos se refirió –Obtuvimos una jugosa información, si- dijo dando un mudo asentimiento -Lucius Malfoy nos reveló el nido de las serpientes y también reveló el plan que los Mortifagos se traían entre manos…- hizo una dramática pausa que exasperó a Harry quien ansiaba saber todos los detalles -Al parecer se quería llevar a cabo un terrible hechizo de magia antigua tratando de revivir al señor Tenebroso…pero como tú y yo sabemos, eso es imposible- 


-Por supuesto, ni toda la magia oscura puede conseguir traer a los muertos a la vida; ni siquiera los mejores magos pueden crear un cuerpo humano en buen estado y atar el alma deseada en él-


El hombre mayor apretó sus manos encima del escritorio y le dio la razón antes de situar su vista en la ventana. 


-Pero bueno, digamos que él plan era más elaborado que eso… Los mortifagos con ayuda de un Nigromante iban a utilizar un sacrificio humano para traer de vuelta el alma de su amo… pensaron ilusamente que si las cosas salían bien, este se iba a posesionar del cuerpo ya inerte de su víctima como si de un recipiente se tratase….-


Harry arrugó el ceño. Eran patéticos los esfuerzos de revivir a ese despreciable ser.


-¿Y a quien iban a ocupar?- supuso que lo habían evitado a tiempo ya que de lo contrario el jefe de los aurores no estaría con esa mirada tan calmada- no me diga que….- se calló al instante al relacionar lo que le estaba diciendo.


 -Sí, muchacho, iban a utilizar a Draco Malfoy- eso fue como un golpe de agua fría para el auror, que tuvo que luchar consigo mismo para que no se le notara la sorpresa y desasosiego en su semblante.


-¡¿Pero sí lograron salvarlo?! ¿Por qué no me dijo para ayudar? Yo podría haber ido…- 


-Potter, no podíamos mandarte a una misión de alto riesgo en tu primer año de trabajo, tenemos suficiente personal y hubiera sido poco ético meterte en ello a pesar de tu alto conocimiento tras haber derrotado al señor oscuro- “que considerado…” pensó sarcásticamente. Como si en el pasado les hubiera importado mandar a alguien “menos capacitado” para hacer el trabajo sucio –en cuanto al señor Malfoy se refiere, he de decir que logramos evitar que se cumpliera un altercado contra la paz del mundo mágico, pero… una parte del hechizo si le afecto-


-¿A qué se refiere?- preguntó rápidamente -¿esta…?- no pudo terminar la pregunta, no quería creerlo.


-No está muerto si a eso te refieres, pero, solo te puedo decir que no volverá a ser el mismo de antes ya que el hechizo que aplicaron era algo complejo, demasiada magia antigua y oscura mesclada con runas ¿puedes creerlo? Sigo sin entender cómo llegó a ellos ese conocimiento, pero…-


-¿Pero qué? ¿Tiene tres ojos? ¿Cuatro manos? ¿Es ahora una chica acaso?- dijo perdiendo la paciencia siendo calmado por su superior.


-No… ahora es un niño de no más de cuatro años…- cual pez fuera del agua quedándose callado en el acto, solo el sonido de papeles y cuchicheos del exterior inundaba la sala, pero ningún sonido manaba de los dos aurores que se miraban.


Harry estaba congelado en su lugar sin poder creérsela. Había escuchado bien acaso. “creo que me despiste por unos instantes…” se dijo imposibilitado a creerlo.


-¿Esta…? ¿Cómo… cómo es posible?- ya le había dicho con santo y seña como, pero aun no podía creerlo. “¿Malfoy convertido en un niño?” su antiguo enemigo en tal estado debía de ser una extraño y poco gracioso chiste. Se aclaró la garganta ocultando su imposibilidad de habla -¿está internado? ¿Se recuperará?-


-Detén tu angustia muchacho, todavía no sabemos cómo es posible, pero ya se le hicieron las pruebas pertinentes y parece ser que es un niño normal y sano, claro, dentro de lo que cabe, tiene cuatro años y no tiene más recuerdos de lo vivido hasta esa edad, pero está íntegro y a salvo…- “¿sano y salvo? ¿Enserio?” sentía la ira trepando por su ser, ¿cómo podía decir eso?


-¿Y yo que tengo que ver en este punto, señor?- preguntó dejando ver su molestia sacándole una sonrisa comprensiva al mayor.


- Necesito que escoltes al señor Malfoy a cuidados infantiles de víctimas de la guerra- se levantó rápidamente se su silla como si alguien lo hubiera empujado.


-¿Porque? Si dice que está bien, ¿porque no puede ir a casa con sus padres?- el jefe le dio una aprensiva mirada y negó con la cabeza.


-Porque sus padre fallecieron al tratar de protegerlo…-Harry tragó duro, “Lucius y Narcisa, ¿muertos? No es posible…” tragó con dificultad -y debido a ello no tiene parientes que se encargue de él… y antes de que digas algo, Andromeda Tonks no cuenta, pues pese a ser hermana de Narcisa Malfoy, en los registros no figura como pariente del niño, por tanto, pasará a ser propiedad del estado- suspirando pesadamente cerró los ojos.


Alargándole un sobre grueso Hary se le quedó viendo a su mano. No podía dejar que Robards notara su debilidad ante esa situación.


–Solo un concejo, Potter, no te involucres de más en el caso- Harry prefirió no contestar ante su advertencia.


-¿Cuándo tengo que partir?-


-Ahora mismo-


*oOºº*oOºº*oOºº*oOºº*oOºº*oOº*oOºº*


Con paso decidido, se dirigió con la señorita Hopkins, quien tenía el ceño fruncido mientras tamborileaba los dedos sobre su escritorio, se veía desesperada y furiosa mientras miraba hacia la puerta y que cuando vio al ojiesmeralda, su boca se curvó con desagrado.


-Llega tarde señor Potter-  dijo acercándose al auror que se disculpó al instante.


-Lo siento, apenas Robards me actualizaba del caso…-como que no quiere la cosa, buscó con la vista su “encargo”.


 -Ahí está, puede llevárselo, entregue la copia amarilla a la secretaria de cuidados infantiles y asunto resuelto- el auror asintió al momento que se estrujó su corazón al ver al pequeño que estaba en un rincón sentado, observando con detenimiento al suelo.


Los cortos cabellos platinados estaba desparramados por todos lados y se veía sucio, tenía los ojos enrojecidos y frotaba con fuerza su rostro mientras moqueaba, como tratando de detener sus lágrimas. “Mierda, si es Malfoy…. Pero es imposible…”


-Levántate de una buena vez, estorbo- dijo la mujer jalando el pequeño bracito, haciendo llorar más al niño.


El auror apretó los puños deteniéndose de sus ganas de golpearla por hablarle así a alguien que, según el reporte, no tenía recuerdos y con toda la amabilidad que pudo juntar, le pidió que lo dejara en paz.


Harry dudó si acercarse o esperar a que el niño se acercara, pero como no ocurrió esto último, tomó una gran bocanada de aire y con paso lento tanteó el terreno.


Los grandes ojos grises enfocaron los verdes y con ese simple gesto escudriño el rostro del mayor. El azabache muy en su interior esperó algún tipo de reconocimiento de su parte, algún atisbo de recuerdo brotar en su mente; pero nada sucedió. El niño terminando su análisis y solo bajó la mirada mientras le temblaba el labio.


-Hola Draco, ¿reconoces quién soy? Soy Harry… Harry Potter- el chiquito negó efusivamente con la cabeza y apretó con sus manos su camisa blanca arrugándola sin piedad.


-No lo sé…- Harry no podía creer que consideró por unos instantes que todo aquello era una farsa, pero, al verlo ahí, gimoteando quedamente desamparado, sin tener idea de que pasaba.


Le costaba creer que esa pequeña criatura tan frágil, durante un largo tiempo fue su gran rival que nunca perdió momento para fastidiar su existencia… “se ve tan inocente…” se dijo “seguro no se parece al Malfoy que yo recuerdo, porque no es el que conocí…”


Se acuclilló y haciendo uso de su conciencia y lo que su mente le decía, sonrió al pequeño y dulcificó su tono de voz.


–No llores- dijo acariciando la mejilla enrojecida por el inminente llanto – ¿tienes hambre?- hizo una pausa y el niño volvió a negar - pues la verdad, yo sí, ¿quieres acompañarme a comer?- preguntó el salvador del mundo mágico y el niño dudando que hacer, si acaso podía confiar en él, asintió lentamente.


Con cuidado Harry tomó la pequeña mano y lo guió a la salida. Pudo escuchar claramente el bufido de Hopkins y prefirió ignorarlo.


Atravesando varios cubículos de gente curiosa que miraba disimuladamente en su dirección, Harry solo miraba al frente.


Cuando estuvieron afuera del edificio escuchó al pequeño exhalar un suspiró.


-No me agada esa señoda mala…- dijo en voz baja mientras secaba sus lágrimas con la manga de su abrigo y Harry con media sonrisa le alargó un pañuelo para que se limpiara y no lastimara más sus enrojecidos ojos.


-No te preocupes, no volverás con ella- dijo dándole un pequeño apretón en su mano.


-¿Ensedio?- preguntó con un pequeño haz de esperanza iluminando su pequeño rostro y el mayor asintió. “Es increíble que este dulce niño sea Draco Malfoy…”


-Enserio-


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Llegaron a un restaurante muggle y el pequeño lo único que quiso fue una malteada de vainilla. Harry pidió una hamburguesa doble con queso, con papas a la francesa y refresco de limón.


El niño se veía muy feliz tomando su malteada y sonreía cada vez que probaba la crema batida con trozos de nuez.


-¿Te gustó?- el rubio asintió gustoso sin dejar de ver su vaso.


-Gacias…- sus ojitos plateados brillaban con ternura viéndolo con genuino agradecimiento.


El auror revisó su reloj de muñeca, “5: 30” dijo exhalando pesadamente, se le acababa el tiempo y tenía que llevar al pequeño Draco a cuidados infantiles.


“¿Qué será de él si se queda al cuidado del estado?” se preguntó sin evitar que un escalofrío recorriera su espalda “no puedo involucrarme, no puedo hacer nada” se dijo evitando su vena de Gryffindor que exigía que no dejara al pequeño niño en un lugar desconocido. “No puede ser tan malo…” se dijo para equilibrar la balanza de su desconfianza con lo correcto.


Sin pedírselo, cargo al niño quien solo se sorprendió pero no dijo nada. Era mucho más liviano de lo que esperaba, así fue más fácil aparecerse en el lugar que tendría que ser en nuevo hogar de Draco, hasta que alguien (si es que había alguien) lo adoptara…


-¿Qué es este luga’?- preguntó temeroso el niño, ocultando su rostro en el cuello del mayor.


-Es… un refugio para niños pequeños- tragó con dificultad tratando de sonar neutro, como si no le afectara lo que estaba por decir –aquí vas a vivir a partir de ahora…- dijo bajándolo al suelo.


-No, po’ favor, no me deje con esa hodible señoda… po favor…- el nudo en su garganta no le permitía hablar, ese pequeño suplicándole, afianzándose a sus piernas para que no lo abandonará.


-Ella no está aquí, vas a estar bien, con muchos niños y…- realmente la construcción era demasiado simple, triste, hecho descuidadamente “Y lo más probable es que también sea inseguro” dijo una pequeña voz que no lo hizo sentir mejor.


-Muy bien, señor Potter, firme aquí de entrega y puede irse- dijo la mujer detrás del escritorio mirándolo con hastío. Se escuchaban lloriqueos dentro de las instancias helándole la sangre al azabache que regresó a ver al menor.


-Po’ favor…- mordiendo su labio regresó a ver los suplicantes ojos anegados por las lágrimas. “Me llevan los mil diablos” se dijo alborotando la oscura cabellera.


-Draco… tranquilo… yo…- tomando una gran bocanada de aire se decidió -te sacaré de aquí, mírame pequeño, no estarás mucho tiempo aquí, te lo prometo-


El pequeño temblaba mientras trataba de aguantar el dolor que lo embargaba y con ambas manos se aferró a la capa del auror como si la vida se le fuera de solo alejarse de ese hombre bueno.


-Ya puede retirarse auror Potter- dijo severamente la mujer.


-Adios Draco…-


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-Cuanto lo siento por lo de la mañana de ayer, Tesoro- murmuró Ginny columpiándose en su espalda. Harry solo le dedicó una cansada sonrisa.


No pudo dormir bien pensando en lo que apenas había sucedió el día anterior.  Malfoy siendo un niño pequeño, siendo custodiado por cuidados infantiles un lugar sin nada de opulencia a la que estaba acostumbrado, solo… bufó viendo como Ginny hablaba y hablaba de cosas triviales, pero no podía escucharla.


Quería obedecer al no involucrarse pero, los ojitos grises llorosos, su plegaria. Era más con lo que podía lidiar. Estaba solo, sin nadie en el mundo, como el mucho tiempo se sintió cuando era niño; esperando que alguien llegara y lo rescatara de su infierno personal.


-¿Qué piensas Harry?- dijo muy sonriente Ginny dándole un masaje en sus hombros intentando encenderlo como siempre lo hacía con ese simple gesto, pero por el momento, Harry no tenía cabeza para ello.


-Que tengo que hacer algo importante- dijo mirándola con una resolución más clara que el agua en su mente –nos vemos después- declaró dándole un rápido beso a modo de despedida, saliendo de la casa presurosamente.


 


*oOºº*oOºº*oOºº*oOºº*oOºº*oOº*oOºº*


Miró con detenimiento ese edificio grisáceo frente al cual se había aparecido, sintiendo la frialdad provenir de su interior.


No entendía porque algo tan sencillo no podía dejarlo ir. “No lo sé” se dijo metiendo sus manos en sus bolcillos.


Esperaba que la suerte no lo abandonara ahora y que no estuviera cometiendo un error con lo que planeaba hacer. Lo único de lo que era consiente es que si lograba sacar a Draco Malfoy de ese lugar, sería como resarcir su pasado y saldar su deuda con Narcisa por mentir por él, sellando su fin de ese modo.


-¿Qué está haciendo aquí, auror?- preguntó la misma mujer del día anterior mirándolo como si fuera poca cosa.


-Quiero que me diga ¿Qué es lo que debo hacer para adoptar un niño?- preguntó desafiante el salvador del mundo mágico mirando a la mujer que alzaba la ceja sorprendida. “Ni siquiera se atreva a darme una negativa por respuesta” 


 

Notas finales:

Bueno... ehh... se que tal vez no es lo que esperaban ni esta tan bien escrito como se merecen, pero, es lo mejor que pude conseguir para este primer capi!! 

Cualquier duda, comentario, reclamo, soy toda oidos para ello (u ojos, porque no puedo oirlos :V) 

Les mando besitos!!~ <3

pd. si no les gusta como empieza la historia de plano, la borro e intento publicar algo mejor, vale? 

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