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Yo soy especial por Oblivious

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Notas del fanfic:

Bueno, este es mi primer fanfic, así que me disculpo de entemano con cualquier falta de ortografía y/o coherencia. 

También quiero decir que no me voy a comprometer con cosas que sé que no cumpliré, con eso me refiero a actulizaciones de la historia.

No soy una persona exactamente responsable, pero mucho menos mentirosa, por eso no me quiero arriesgar diciendo que actualizaré cierto día de la semana, cuando sé que habrá momentos en los que no tendré inspiración o simplemente no querré escribir por flojera. 

Aún así sólo me comprometeré a llevar esta historia al final, no sé cuántos capítulos tendrá o cuánto tardaré en acabarla.

Creo que eso es lo básico, espero de corazón que te guste.

Disfruta la lectura cariño. ¡Aquí vamos!

Em… ¿cómo empiezo?

 

Lo básico, exacto, para presentarse hay que decir lo básico sobre uno mismo. Como dice mi papá.

 

Ahora que estoy claro… creo que debería empezar.

 

¡Hola! Me llamo Kim Taehyung, mido uno con setenta y cuatro, aunque estoy seguro que crecí mucho más desde la última vez que midieron mi altura, tengo diecisiete años y debería estar en último año para luego poder entrar a la universidad, pero mi condición no me lo permite, en cambio, estoy primero de preparatoria, a menos de tres años de salir. Los doctores dicen que mi esfuerzo ayuda mucho a que les pueda "seguir el ritmo" a los demás.

 

Cierto, también puedes llamarme V, que es como me llaman algunos chicos de mi salón. No son mis amigos, yo no tengo amigos. ¡Oh! No lo malinterpretes, no quiero sonar como un chico que sufre bullying, pero es cierto, yo no tengo amigos y nunca los he tenido, ni de niño. Por lo menos, sé que yo no los considero amigos. 

 

V no es un apodo que ellos, los de mi actual salón, me dieron. Es sólo que cuando pequeño, alrededor de los cinco y seis años, los niños me decían “Alíen V”, nuevamente, por ser especial. No es que me molestara, de hecho, en ese tiempo yo me consideraba un extraterrestre, alguien de otro planeta que llegó aquí por equivocación o quizás por el destino. “Alíen V” me parecía muy agradable, y acorde a lo que yo pensaba de mí. Aunque ahora sólo es V, una sola letra, nada complicado. Como yo, o eso creo.

 

El destino. Eso era algo de lo que mi mamá siempre me hablaba. Era como:

 

“No te sientas mal por no poder hacer las mismas cosas que aquellos niños, no tienes la culpa. Tú eres especial.

 

“Mi bebé, mi niño especial, nunca pienses que fuiste un error, por qué no lo eres. Tú eras mi destino, te amo.”

 

“Es el destino que yo fuera tu madre, y asimismo, que tú fueras mi hijo, pequeño TaeTae. Nunca podré sentirme tan orgullosa de alguien que no fueras tú.”

 

Así, y otras cosas por el estilo me decía, vuelvo a repetir, cuando era mucho más pequeño.

 

Ah, verdad. A todos los chicos y chicas de mi salón les hablo por cortesía, tengo que hablarles ya que mi mamá dice que no crió a un hijo grosero. Yo solamente soy especial, y como soy especial debo hablar con ellos para integrarme. Las que más me hablan, por voluntad propia, son las chicas, dicen que soy muy tierno a pesar de mi altura. Soy el más alto de mis compañeros, supongo que es por qué soy el mayor en edad física. Y los chicos tienden a mirarme con recelo —por lo que llas dicen—, obvio, no les doy importancia.

 

*No debo dejar que nadie me intimide, yo soy igual o mejor que ellos. ¡Demuéstrales quién eres!

 

Eso dice una de las notas que tengo pegada en la pared de mi habitación, me gusta esa nota.

 

Bien, a ver…

 

Lo pasé por alto~, otro apodo mío es “TaeTae”, pero me gusta que sólo mi mamá me llame así y a veces mi papá. Lo mantenemos en secreto, nadie debe saberlo, ya que las únicas personas que me deben decir así son las que me aman y yo también quiero. Aunque ahora tú también eres parte del secreto… así que… ¡shhh! Oye, creo que eso significa que te quiero.

 

 

¡¿Cómo se me olvida lo más importante?!

 

Debe ser un poco confuso para ti haber leído todo sin siquiera saber que yo tengo algo así como un retraso mental, que tiene que ver más con un trastorno de mi desarrollo social. Sip, tengo una discapacidad cognitiva, pero leve, así que tengo la posibilidad de integrarme a la sociedad. Por eso estoy en dos grados menos a los que me corresponde y todos me tratan como el chico “especial”.  Mis notas no son las mejores, estoy un poco más abajo del promedio, aunque no me rindo y sigo tratando de subir mis notas.

 

He tenido un buen desarrollo, eso me dicen los profesionales que me atienden. He mejorado mucho, un tiempo pensaron en ponerme un grado más arriba, pero no les atrajo la idea por completo, podía que si me apresuraba no pudiese adaptarme del todo. Realmente no me molesta esperar, lento pero seguro.

 

Siempre me felicitan por mi autoestima, se alegran de que me acepte por como soy. Y ahora controlo muchas cosasmás de mí que antes, como mi enojo. Tengo buena salud, mi autocuidado es muchísimo mejor, estoy cada vez más despierto —aunque no entiendo muy bien a qué se refieren con eso— y tengo un vocabulario cada vez más acertado, aunque todavía hay momentos en los que no puedo expresar bien lo que siento o quiero.

 

Lo que quiero…

 

Lo que siento…

 

Lo que quiero y siento… 

 

Jung Hoseok vino de manera inmediata a mi mente.

 

Oh…

 

Sentí mis mejillas arder, giré por la cama, en la que, hasta hace poco, estaba boca abajo y miré el blanco techo de mi habitación.

 

Otra cosa que debes saber de mí, pero es un secreto entre nosotros ¿vale? ¡Nadie más debe saberlo! Sólo mira cómo confío en ti, es un secreto que ni siquiera mi mamá sabe…

 

Y bueno… estoy e-enamorado.

 

 

Uf~ ¡Qué bien se siente poder contárselo a alguien finalmente, es un total alivio! Hey, éste es el segundo secreto que compartimos.

 

Reí.

 

Bueno, te contaré un poco desde el principio.

 

H-Hoseok hyung es… uwah, me da tanta vergüenza hablar sobre esto…

 

Golpeé mis mejillas con ambas manos y volví a reír.

 

Creo que ahora puedo.

 

Hoseok hyung está en último grado, tiene dieciocho y debería estar en la universidad… Al comienzo, cuando supe de su existencia, estaba alegre por qué pensé que tendría a alguien con algún problema como el mío, puesto que soy el único caso especial de toda la escuela. Pero no era así, era un problema distinto.

 

Él estuvo viviendo en Noruega un par de años y cuando regresó, hace dos años ya, en vez de ponerlo en tercero, lo pusieron en segundo. Por problemas con algunos papeles ¿la razón de aquel problema? Bueno, su madre tuvo que prácticamente huir junto a él de su padrastro. Debido a su prisa tuvieron varios problemas, entre ellos, que lo retrasaron un año.

 

No sé más detalles, ya que eso fue algo que escuché de casualidad durante el almuerzo porque se sentó en una mesa cercana a la mía.

 

¿Cómo sé que me enamoré de él?

 

Pues… sólo lo sé, es algo que siento aquí dentro.

 

Llevé la mano derecha a mi pecho y sonreí, con aquella sonrisa rectangular que me caracterizaba. Adoro mi sonrisa, es una de las muchas cosas en las que me parezco a mi mamá.

 

Creo que lo sé por qué nunca me había interesado en alguien de esa manera, yo suelo ser indiferente a la mayoría de la gente, ya saben, estoy en mi propio mundo. Pero con él no. Quiero saber todo sobre él. Cuando pienso en él me da en el pecho una sensación de calidez preciosa, no puedo evitar sonreír y pensar en cosas lindas que podríamos hacer juntos. Me sumerjo en infinitas fantasías en las que Hoseok hyung y yo somos los protagonistas, largas caminatas donde nos tomamos de las manos, dulces palabras con las que nos prometemos un amor infinito que nadie podrá romper. Delicados besos en las mejillas que hacen sonrojarme de sobremanera y muchas cosas más con las que no quiero aburrirte, sería una lista demasiado larga.

 

Obvio no siempre fue así, no fue un flechazo.

 

Todo fue lento, observándolo desde lejos con cuidado, sonriendo levemente por cada broma que él hacía aunque la mayoría del tiempo no las entendía por qué eran bromas sucias, siendo cautivado por sus amables actos hacia los demás hasta que en un punto todos mis pensamientos se dirigían a mi hyung.

 

Oh, oh.

 

¡No quise decir intencionalmente mi hyung! Porque claro, una persona no le pertenece a otra, pero yo… sólo salió sin pensarlo.

 

Me senté de golpe en la cama, dando una risita boba. ¿Sabes? Me gustaría, algún día, poder decirle “mi hyung” o “mi Hobi”. Ah, Hobi es un apodo que le di yo, dentro de una de las muchas fantasías que he tenido. Todos le dicen J-Hope, por su constante risa y contenta actitud, es la esperanza de todos, siempre alegra a los que lo rodean. Por eso quise darle otro apodo, porque quería, de alguna manera, hacer lo que siento especial aunque él no se enterase.

 

Observé el reloj de cabeza de alíen que estaba al lado de mi cama, sobre el velador. Eran más de las diez de la noche. ¡Debo dormir, mañana tengo clases! Me levanté rápido y me cambié la ropa por mi cómodo pijama celeste, corrí a mi baño personal y me cepillé los dientes.

 

—Todo listo —sonreí.

 

Regresé a mi cuarto, apagué las luces y corriendo me lancé a la cama para dormir en ella, me acomodé bajo las blancas sábanas y cerré los ojos.

 

He escuchado que el amor te puede hacer sufrir mucho, yo no quiero sufrir por estar enamorado de alguien. Todo ha sido muy lindo hasta ahora, incluso cuando ese chico no se siente de la misma forma por mí.

 

Recuerda, por favor, no le cuentes a nadie mi secreto, te lo ruego… no quiero que se burlen de mí. Hay veces que me molestan por no ser como los demás y no me importa, pero me entristece pensar que se burlaran de mí por qué estoy enamorado. Mi psicóloga siempre me lo dice, no debo tener miedo de enamorarme, yo soy un humano, siento, quiero y anhelo como cualquier otro chico, como cualquier otro adolescente. Yo también tengo necesidades.

 

Bueno… eso es todo por ahora. Nos vemos, y prometo mantenerte al tanto de todo lo que pueda.

 

Sonreí, inconscientemente. Ya quiero ver a Hobi hyung mañana…

Notas finales:

Espero que te haya gustado la historia, y ojalá le des la oportunidad.

Para finalizar quiero decir que esto está basado un poco en un chico de mi clase que posee discapacidad cognitiva. Este año me he sentado a su lado por lo que hablado muchísimo con él, cosa que antes solo hacíamos por qué su madre le decía que debe ser cortes.

Él está enamorado de una chica de nuestra escuela, me lo contó hace unos días y no pude evitar alegrarme ya que la mayoría del tiempo pasa de todos.

Me confesó que le gustaría darle un beso en la mejilla, fue demasiado adorable. 

Lo único que me entristece es que él todavía no me considera su amiga, sólo soy una compañera más de su clase y, que debido al profesor, se sienta junto a él.

Espero que hayan disfrutado la lectura, nos vemos.

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