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Dime Si Él

Autor: Armando De Virgo XD

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Notas del fanfic:

Los personajes no me pertenecen sino de Masami Kurumada y otros inventados por Toei.

Notas del capitulo:

Bueno, espero les guste la continuación de Entra en mi vida, después de años. Por mientras, voy a subir un capítulo para ver si les gusta, si veo que les gustó lo continuo, pero después que acabe el otro fic y también unos dedicados que son cortitos.


Disfruten…

El amanecer daba en el santuario, algunos se durmieron con la armadura puesta, otros se metieron a bañar sin importar lo fría o caliente que estaba el agua, es un día especial y más después de un año esperando este momento. Algunos reunidos en el templo de virgo y otros esperando en sus respectivos templos.

La tarde se hacía presente y se comenzaban a desesperar porque no llegaban, se quedaron dormidos y el único despierto era el mayor de los géminis que tenía una gran paciencia, hace tiempo que no le veía y ahora quería verlo, no solamente él también una personita importante para los dos.

Se pensaba en retirar, pero sintió como se acercaban así que se mantuvo firme y esperando, ya estaban por Tauro y no tardaran en llegar a Géminis, unos cuantos minutos después en frente de él estaban las cinco personas que deseaba ver, un año sin verlos y ahora están de regreso en el santuario.

Saga: Buenas tardes, me alegra que estén de vuelta en el santuario. – sonrió

Shaka: Hola, hace tiempo que no estamos por aquí, pero por fin vamos a estar juntos. – sonrió.

Radamanthys: Perdón si tardamos, pero estos niños no se ponen de acuerdo.

En ese momento llegaron los tres jóvenes corriendo. Shakiel que ya tiene 13 años, era el mismo retrató de su padre Shaka, aunque tenía el carácter del juez. Radamanto que era el retrato de su padre Radamanthys, nada más que este le gustaba afeitarse la ceja, tenía 11 años y al igual el mismo carácter del juez, lo mismo con su gemelo menor con tres minutos y medio, Eneas, nacieron bajo el signo de Escorpión.

– Buenas tardes señor Saga, es un gusto verlo de nuevo. – saludaron con respeto, al mismo tiempo.

Saga: Siguen siendo muy respetuosos. Shaka hay alguien que quiere verte desde hace mucho tiempo y ahora está entusiasmada. – miró hacía la entrara de Géminis – ¡Puede salir! – alzó la voz.

En ese momento salió una joven, que corría hacia virgo y le dio un fuerte abrazo, estaba contenta de verlo de nuevo, le parecía demasiado tiempo no verlo y por fin estaría con él.

Evangelina: Padre, me alegro que hayas regresado. – dijo con una gran felicidad. – Espero pasar mucho tiempo contigo.

Shaka: Prometo que tú y yo pasaremos más tiempo que antes. Saluda a tus hermanos.

Dejó el abrazo y se dirigió a sus hermanos que de igual manera la recibieron con un gran abrazo. Evangelina es la hija de Saga y Shaka, tiene la edad de 8 años, sus cabellos largos azules, sus hermosos ojos esmeraldas y su piel nívea, el carácter es como el de Saga. Sin más que decir pasaron por Géminis, hasta llegar a virgo donde todos estaban dormidos y uno que otro jugando a la botella, cuando sintieron la presencia del rubio sin pensar fueron corriendo hasta él para darle un fuerte abrazo de grupo.

Shaka: Tampoco exageren, además…no puedo casi…respirar…–

Deshicieron el abrazo para saber lo que ocurrió mientras estaba en el inframundo, además que saludaron a los jóvenes.

Shura: ¿Cómo te encuentras? – preguntó.

Shaka: Bien, un poco cansado.

Milo: ¿Qué hicieron en estos meses?

Shaka: Casi nada importante. – dijo desviándose de la pregunta.

Radamanthys: No le crean nada más que no quiere decir nuestras aventuras que vivimos juntos. – se acerca para tomar de las caderas a su esposo. – ¿Verdad?

Shaka: Siempre tienes que contar nuestras cosas personales. – dijo apenado

Dita: Cuenten los detalles. – dijo entusiasmado.

Death: No seas así Dita, si no quieren contestar que no lo hagan. – Observó a la pareja – ¿Cuál es su posición favorita? – preguntó.

Shaka: ¡¿Qué?! – Sonrojado – Dicen que no cuente mis aventuras y siguen preguntando.

Radamanthys: Nuestra posición favorita es la de flor de loto, ¿O no amor? – sonrió.

Shaka: Radamanthys… – dijo cada vez apenado.

Aioros: No se apenen, además todos se quedan entre amigos.

Dohko: Festejamos esté momento – dice feliz. – ¡Fiesta en la casa de libra! – gritó.

– ¡NO! – gritaron todos.

Dohko: ¿Por qué no? – cuestiono.

Radamanthys: No quiero que pase lo de la última vez que sólo de acordarme me da más ira. – dijo serio. – Nunca olvidaré ese día. – mira a cierto gemelo.

Saga: Ni yo. Eso me hace apenarme más.

Radamanthys: No quiere que ocurra otra vez.

Saga: Ni yo menos.

Dohko: Está bien, pero les parece ir a la playa.

Camus: Es mejor que fiesta en casa de Libra.

Milo: ¿Cuándo vamos ir? – preguntó.

Shura: ¿Les parece mañana?

Aioros: Me parece una gran idea.

Se pusieron de acuerdo al final de todo lo que debían de llevar para hacer un día en la playa de maravilla sin nadie que pudiera interrumpir y nada de problemas. Ya cuando estaba arreglado cada quien se dirigió a su templo para preparar todo lo necesario.

Los caballeros de Sagitario y Capricornio se iban a sus respectivos templos conversaban en el camino hasta que salió un tema un poco incómodo para los dos.

Aioros: Shura… ¿Tienes pareja? – preguntó.

Shura: ¿Por qué preguntas? – cuestionó.

Aioros: Nada más…

Shura: No. – contestó serio. – Pero me gusta alguien del santuario.

Aioros: ¿Quién es? – preguntó entusiasmado.

Shura: Prometes no decirle a nadie. – el castaño asintió. – Aioria… – fue su respuesta.

El mayor no podía creer la respuesta del Capricornio. Su hermano ganó el corazón de caballero que le gustaba y a lo mejor Aioria también le gustaba porque hablaba mucho de alguien especial. Al parecer, tantos años ocultando su amor fue un gran error y ahora su mejor amigo preferida a otro, su corazón se rompió en mil pedazos. Al igual, que los corazones que lo rodeaban alrededor.

Aioros: Felicidades… – contestó. – Formarían una hermosa pareja.

Shura: ¿Lo crees? – el mayor asintió. – Entonces ahora que te lo he comentado puedo confesarle mi amor.

Aioros: Pues…suerte mejor sigo solo hacia mi templo. – camino más rápido.

Capricornio se alegró que Sagitario comprendía que amaba a su hermano con toda su alma, asimismo, ya no tenía problema alguno para andar con él. Debía de tener planeado todo para declararse al día siguiente en la playa.

Un bichito y su cubito estaban planeando en las cositas que harán para el día siguiente ya que era especial cumplían 4 años de estar juntos. Debían de festejarlo ese día tan especial para ellos.

Milo: ¿Qué te gustaría hacer? – preguntó.

Camus: No sé. – dijo serio. – Cada aniversario hacemos lo mismo.

Milo: No quieres que te marque con mi Antares. – mostró una sonrisa de pervertido.

Camus: Milo… – se sonroja. – No podemos hacer otra cosa diferente.

Milo: No quieres que te haga mi Aguja Escarlata.

Camus: Te dije algo que no contenga sexo. – comenzaba a impacientarse.

Milo: O podemos hacer el Kamasutra.

Camus: ¡MILO! – gritó haciendo que el bicho se quedara callado. – ¡¡¡Ya me cansé de ser siempre sexo contigo!!! ¡¡¡No puedes a lo menos hacerme un poquito de amor de otra manera que no sea de lujuria!!!

Milo: Claro que sí. – Acuario se alegró. – Mejor al motel es un buen lugar para hacer el amor y… – seguía comentando.

Acuario se había decepcionado de su amado bicho. Siempre era lo mismo: Sexo…Estaba cansado de ser su consolador de esté. Durante cuatro largos años perdió tiempo y podía hacer conocido a alguien que si hubiera valido la pena de estar con él. Su cara estaba roja de enojo, apretaba sus puños para tener la fuerza suficiente para decirle al Escorpión de su relación. Bajó su rostro para no verlo a los ojos por unos momentos.

Camus: Milo… – susurró. – He decidido que vamos hacer. – levanta su rostro. – ¡¡¡Terminar con nuestra relación!!! – gritó. – ¡¡¡Déjame en paz y no me busques!!! – salió corriendo.

Escorpión no podía creer lo que escuchaba, pero no le iba creer a su querido cubito porque sabía que estaba loco por él y siempre terminaban reconciliándose así que no iba ver problema. Se fue a su templo con la idea que su querido lo iría a buscar a la mañana siguiente, además todo lo que le había dicho fue una broma para hacerlo reír por una vez en su vida, pero a su parecer falló de nuevo al igual ya quería hacer algo diferente.

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Mientras tanto, en una de las playas de Grecia estaban en una cena romántica Lira y su acompañante y querido Sorrento. Lo había invitado a salir y precisamente aprovecharía para saber la respuesta de su sirenito. La mesa tenía tres rosas en el centro de la mesa, tres sillas, un árbol estaba cerca donde caían pétalos de hermosas rosas y un violinista que tocaba con tanto romanticismo una de las melodías favoritas de los dos.

Orfeo: ¿Qué te parece? – preguntó.

Sorrento: Te luciste, Orfeo. – dio una sonrisa. – ¿Cómo le hiciste? – preguntó.

Orfeo: Contactos.

Para haber hecho esa cena tan elegante había tomado sin permiso el dinero de Griffon y Garuda para poder hacer todo ese sueño realidad. Aunque después les dejaría su dinero, además ni lo necesitaban así que no se iba preocupar por esta vez.

Sorrento: Está bien. ¿Y para qué caigan pétalos de rosas?

Orfeo: Eso no importa. Pero si te puedo decir que me costó demasiado trabajo.

Arriba del árbol, que en realidad era artificial, estaban algunos de sus compañeros de plata que lo ayudaban con su cita romántico, ya se habían cansado de estar aventando pétalos y sobre todo estar atados sin poder moverse sólo las manos. Podían escaparse, pero Lira los mataría si arruinaban su noche.

Orfeo: Quiero demostrarte que no va ver presiones para que elijas a una de los dos.

Sorrento: Orfeo. – murmulló. – Quería decirte que… – fue interrumpido.

Aquél momento fue roto por quienes menos esperaban en esos instantes de una gran felicidad. El dragón marino apareció para evitar que Lira diera un paso más con su sirenito.

Kanon: Hola, ¿Cómo están? – preguntó.

Sorrento: Bien. Siéntate además tu compañía no será tan mala.

El marino se sentó a un lado del sirenito y comenzó una gran conversación. Y estaba logrando su objetivo de divertir al joven con sus chistes graciosos. Al igual que hacia enfurecer a Lira por ver como reía el menor con los chistes pésimos del general marino.

Kanon: Quiere invitarte a un día en la playa mañana.

Sorrento: Acepto. – dio una sonrisa. – Nos vas acompañar Orfeo.

Orfeo: Con mucho gusto. – dijo sin quitarle la mirara al dragón.

Sorrento: Bueno ya está decidido. – se levanta de su asiento. – Nos vemos mañana. – se retira.

Esperaban a que se alejara su sirenito para hacer lo que tenían ganas desde hace unos momentos. Ya cuando no sintieron la presencia del menor se levantaron de sus respectivos asientos y comenzaron a pelearse. Se daban golpes en donde fue hasta en las partes donde a uno le duele, en la cara, abdomen y otras partes. Un tiempo después terminaron su pelea con golpes en el rostro y dolor. Se miraron como dos grandes rivales.

Kanon: ¡No me quitarás a mi sirenito! – dijo molesto.

Orfeo: ¡Es mío! – contestó igual de molesto. – Está cena estaba saliendo a la perfección hasta que tú llegaste.

Kanon: ¡Te advierto que no me daré por vencido hasta lograr tener a mi sirenito de nuevo conmigo! ¡Mejor vete dando por vencido y así nos evitamos tanto pleito y desilusión!

Orfeo: ¡¡Jamás!! – dijo decidido. – ¡¡Estoy enamorado de Sorrento y pienso hacerlo feliz!!

Kanon: Eso lo veremos… – ríe.

El dragón se retira de nuevo hacia el santuario. Mientras que Lira se había enfurecido demasiado en lo que le había dicho el gemelo menor. Hace muchos años Saga y ahora Kanon, esto era el cuento donde siempre tenía que ser el segundo, pero no se daría por vencido esta vez.

Misty: Nos puedes desatar, Orfeo.

Lira por el enojo se les había olvidado a sus compañeros que hacían atados en el árbol así que sólo tiró el árbol y los dejó a los pobres atados para que ellos se desataran. Tan enojado estaba, sin embargo, iba aprovechar ese día en la playa y estar con su sirenito, además tenía una fantástica idea.

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Aries vigilaba su templo además necesitaba pensar demasiado en sus asuntos personales y sobre todo en el gran problema que le está provocando Géminis en los últimos meses que no ha estado su amado. Quería dejar las cosas en su lugar, pero le era difícil evitar al mayor porque a pesar de tener un amor por el otro seguía teniendo amor hacia el gemelo.

Saga: Para la flor más bella de todo el jardín.

Géminis le entregaba un hermoso ramo de flores, siempre era el mismo regalo y otros eran exagerados, pero lo hacía para tener a su corderito. En los últimos años se ha dedicado a buscar el perdón del joven, sin embargo, siempre era la misma respuesta.

Las aceptó para no ser mal educado, pero quería su vida normal, sin él.

Mu: Gracias…

Saga: ¿Quieres cenar al pueblo? – preguntó.

Mu: No gracias. Aldebarán ya me invitó.

Saga: Pues, yo tengo entendido que Aldebarán le había prometido a Dohko ir a cenar con él.

No sabía que decirle para evitarlo, debía de evitarse problemas, pero su presencia ahí le hacía sentirse entre la espada y la pared. Un silencio se mantuvo entre los dos y no se decían absolutamente nada y sus mirara del joven de cabellos lavanda estaba mirando para evitar un sentimiento alguno.

Saga: Quiero recuperarte, Mu…

Mu: Demasiado tarde. Ya estoy con alguien y estos años han sido los mejores de mi vida.

Saga: ¿Qué encontraste con él? – preguntó.

Mu: Tranquilidad, paz, solidaridad, fidelidad, honestidad y sobre todo amor.

Saga: Tu corazón sigue latiendo por mí.

No dio respuesta, sólo guardo silencio.

Saga: No me miras, eres distante y no contestas con sinceridad. – lo toma de la mandíbula y ve sus hermosos ojos. – Mírame a los ojos y contéstame… ¿Me sigues amando?

Silencio, un largo silencio y ningún ruido ¿Qué responder a esa pregunta? ¿Cómo decirle las palabras correctas? Ver su mirara seria, esos ojos esmeraldas que lo hipnotizaron en el primer momento que lo vio, ser tocado con esas manos hace muchos años atrás y ese cabello violáceo. Cayendo en el juego del mayor…

Géminis al no tener una respuesta de su corderito interpretó su silencio, se acercaba a sus labios finos hasta sellarse con un beso tierno y lento. Disfrutaban el néctar tan lento para sentir esa sensación esplendida y terminaron por falta de aire. La noche estaba presente y era el momento de entregarse, las cenizas quedaban. Ese amor parecía un fénix que volvía a renacer en momentos cuando ellos estaban solos y cuando estaban acompañados se mantenía frío.

– ¿Qué ocurre aquí? – preguntó

El de cabellos lavanda se separó para ver a la entrara de su templo y ahí estaba a quien menos esperaba y sobre todo no deseaba que se enterara sobre esos meses que estuvo sin él, géminis aprovechaba para conquistarlo.

Mu: Maestro, puedo explicarlo… – dijo temeroso.

Shion: No es necesario mi pequeño. Me estoy dando cuenta que en mi ausencia esté se aprovecha para conquistarte.

Saga: ¿Y?

Shion: No debes acercarte a él. Bastante daño le hiciste en el pasado para que quieras arruinar su presente.

Mu: Será mejor que yo me retire. – deja a los dos mayores hablar de asuntos.

El patriarca miraba al geminiano con tanto odio porque no le parecía correcto que se acercara a su pareja. No iba permitir que Saga conquistara a Mu porque ahora es de su propiedad y debía dejárselo claro al mayor que no deseaba entender la triste realidad.

Shion: Te dije que te alejaras de él, pero no entiendes.

Saga: Tengo el derecho a pretenderlo. Además, no cree ser bastante grande para estar con Mu.

Shion: Para el amor no hay edad y mi querido aceptó ser mi pareja.

Saga: Voy hacer lo posible para estar de nuevo con él.

Shion: Ahora que he regresado al santuario no pienso dejarlo solo sabiendo que sigues teniendo el mismo interés. Si dices que lo amas renuncia a él y déjalo ser feliz conmigo porque ya tomó una decisión y fui yo.

Saga: ¡Jamás! – comenzó a molestarse. – ¡Seguiré hasta el día de muerte si es necesario!

Sus miraras eran serias y no apartaban la vista porque era la declaración de la guerra. Los caballeros de bronce junto a la diosa estaban siendo testigos de toda esa batalla y al parecer nada bueno vendrá en el año que estarán en el santuario.

Saori: Estamos aquí. – trató de calmar el ambiente.

Shion: Perdóneme, Athena. – sonríe. – Sigamos hasta el templo principal para descansar.

La diosa, el patriarca y los cinco de bronce siguieron el recorrido hacia los demás templos. Pero antes el patriarca le envió una mirara asesina al gemelo para dejarle en claro sobre su guerra.

Géminis odiaba demasiado al patriarca que por unos momentos pensaba en matarlo como lo hizo hace muchos años atrás y así le dejaría el camino libre pero el problema sería que Mu lo odiaría por el resto de su vida y será de nuevo traidor para todos.

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En alguna parte, se armaba un plan para secuestrar a una persona en especial e interesante. Hace tiempo deseaba secuestrarlo, pero no le daba una oportunidad ya que siempre se hallaba acompañado ahora podía tener la oportunidad. Lo vigiló durante varios años y sin importarle nada tenía pensado en traerlo a su nuevo hogar, además de hacerlo su pareja para toda la vida. Si era necesario tirarlo por las escaleras del santuario y olvide quien era, es capaz de hacerlo.

– ¿Qué desea, señor? – preguntó.

– Ha llegado el día de secuestrar a mi pareja de la vida entera. – dijo el hombre interesado. – Después de tantos años será mío y nadie me lo quitará esta vez.

– Desde que lo vio no deja de verlo en esa esfera y lo cuida las 24 horas del día hasta cuando está en el baño.

– Bueno…sí… – se sonroja. – Pero ya es la hora y mañana es la oportunidad. Van a ir a la playa y ahí aprovechan cuando quede solo lo ponen en un costal o cofre.

– Si usted lo dice de esa forma.

– Voy alistar mi habitación para recibir a mi parejita.

El hombre se retira hacia sus aposentos y deja a su guardia más fiel para que idee algún plan y secuestre a su hermoso caballero dorado. Tan lindo que sería de nuevo la envidia de todo el olimpo y hasta del mismo Zeus querrá arrebatárselo para hacerlo suyo.

– Mañana serás mío corazón. – toma una rosa. – Después de años observándote serás mío y tendrás los lujos que no te puede dar ese imbécil

Dio una gran risa malévola porque haría secuestro de esa persona en especial y ni si quiera la misma Athena lo iba evitar.

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Sagitario tenía su pijama de ositos dormidos, sentado en el sillón con un bote de helado de vainilla y chocolate comiendo, llorando a la vez y viendo películas de amor, al igual escuchaba canciones de desamor o de amor imposible. Le había dolido que Capricornio amada a su hermano en vez de a él ¿Qué le había llamado la atención? Lo peor del caso es que no sabía cómo continuar su vida sin el amor de su vida.

Seiya: ¿Ocurre algo, maestro? – preguntó.

No obtuvo respuesta alguna y sólo observaba como su maestro seguía comiendo helado.

Seiya: ¿No odiaba la vainilla?

Ninguna respuesta, seguía comiendo y cada vez estaba más deprimido…

Seiya: Bueno si está sufriendo de amor lo único que puedo decirle es que hay más hombres y mujeres allá afuera buscando a alguien como usted y debería de olvidad a su antiguo amor para no hacerse daño. – se dirige a su habitación.

Se quedó solo y pensó por unos instantes las palabras de su alumno. Tenía toda la razón había millones de hombres y mujeres que valían la pena. No debía llorarle a alguien que no le correspondía. Tiró el helado, al igual quitando la música y apagando la televisión, se levantó del sillón decidido hacer una nueva vida. Fue hasta la entrara de su templo y respiró el gran aire de la noche.

El mundo tenía que saber la verdad de Aioros de Sagitario estaba más vivo que nunca y está dispuesto en vivir la vida.

Aioros: ¡Seiya tienen razón, debo de ser feliz con alguien que me ame y no llorar por un amor no correspondido! – sonríe. – ¡¡¡Todos tienen que enterarse que Aioros de Sagitario piensa hacer su vida!!! – gritó. – ¡¡¡Mañana Aioros será un hombre nuevo!!! – se escuchó el eco en todo el santuario.

– ¡¡¡Dejen dormir al prójimo!!! – gritó alguien.

– ¡¡¡Cállate imbécil!!!

Una gran sonrisa se iluminó en su rostro porque empezaría una nueva página en su vida, nada del caballero de Capricornio, nada de cabritas, nada de Shura y comenzó a llorar de nuevo por su amor no correspondido, de nuevo agarró el helado y prendió la música al igual que la televisión.

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Andrómeda estaba demasiado agotado y sin pensarlo dos veces llegó acostarse a su habitación, pero al entrar se llevó la gran sorpresa que ahí estaban sus a los que quería como sus hermanos, aunque no lo fueran.

Shakiel / Radamanto / Eneas: ¡Hermano! – dijeron al mismo tiempo.

El de cabellos verdes se acercó para abrazarlos con todas sus fuerzas, nunca se esperó esa gran alegría a lo menos ya no estaría solo en el templo de virgo.

Shun: ¿Cómo están? – preguntó.

Radamanto: Muy bien…

Eneas: Esperamos no haberte molestado por estar en tu habitación.

Shun: Claro que no. – sonríe. – Ya sabes que pueden dormir aquí si quieren.

Shakiel: Muchas gracias. – se acordó de algo. – Ahora que lo recuerdo. – empieza a revisar todo su equipaje hasta sacar un osito de peluche y una carta. – Te lo manda el tío Hades…

Shun: ¡En serio! – se alegró demasiado.

Radamanto: Sí.

Eneas: Nosotros nos vamos para dejarlo leer cómodamente.

Los jóvenes se retiraron a sus respectivas habitaciones dejando a Andrómeda leyendo esa carta que le enviaba el dios del inframundo. Pensaba que era algo bueno está vez y no como la última de hace un año que le hacía sentirse más desesperado. La carta decía:

Estimado Shun:

Quiero enviarte un saludo muy especial y decirte que seguiré en el inframundo por un tiempo más y creo no voy a regresar a la tierra por un tiempo. Bueno en pocas palabras la cita que te debo la dejamos para otro año y espero me perdones, pero en el inframundo hay varias cosas que hacer…

Espero me puedas comprender y te quiero por muchas razones. Espero sigamos siendo amigos…

Atentamente: Hades “Dios del Inframundo”

La misma respuesta de siempre, aventó la carta y el peluche en la montaña de cartas donde siempre cancelaban la cita que desde hace años quedaron en tener y lo peor del caso es que le dolió diciendo esa palabra que le dejaba en claro cuál era su lugar: Un amigo…

Se acostó en su cama y sus lágrimas comenzaron a frotar porque se había ilusionado demasiado en el amor del dios del inframundo, pero se equivocó. Tantos años esperando a que Hades le dijera esa palabra te amo quedó a un lado y ahora sólo pensaría en hacer una vida nueva. ¿Por qué esperar más años? Es joven, lindo, tierno y dulce puede encontrar a una pareja que sepa valorar el amor que le entrega. Por ejemplo, Hyoga desde hace mucho tiempo lo pretende y puede ser una gran elección para él, pero el problema era su hermano que no le caía nada bien así que debía buscar al hombre indicado. Alguien que tanto su hermano como él lo acepten y no haya problema alguno sin peleas o por otra cosa.

Shun: A partir de mañana empezare una vida nueva. – saca una foto del dios del inframundo y la rompe en mil pedazos. – Adiós, Hades… – susurra.

Al final cayó profundamente dormido para irse a su mundo del sueño mágico…

El santuario en completo silencio donde nuevas vidas se darán el inicio y otros comenzarán a vivir sus fantásticas aventuras de amor. Donde las cosas se complicarán conforme a los días y meses. Un nuevo día los esperaba y tan sólo era cuestión de horas para olvidad el pasado y vivir el presente…

Continuará…

Notas finales:

Espero les haya gustado, se me olvida comentalesr de las parejas, no son oficiales, pueden quedarse con alguien más.


Ejemplo:


Saga / Shion x Mu


Al final ------> Saga x Shion, Saga x Aioros, Saga x Shura… etc… toda pareja ocurrente.


Si les gustó me gustaría que me lo hicieran saber para seguir actualizando y sino entonces para modificarle.


Nos vemos...


Chao...

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