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SOBRE MI CADABER

Autor: ANGEL DEL SOL

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Notas del fanfic:

Bueno e aqui una corta historia ajajaja si corta, de esta hermosa pareja que me hace muy feliz ver. 

Los personajes de ookufi no me pertenecen pero si la historia. 

Notas del capitulo:

Bueno espero les guste esta historia que escribi con todo mi amor para esta linda pareja 

ONE-SHORT

 

Ya habían pasado dos años desde que nuestro lindo pícher Mihashi había entrado a la preparatoria. Ahora se encontraba en su tercer año y próximo a cumplir sus 18 años de edad. Por ahora todo iba muy bien. Su timidez se iba perdiendo día con día, la relación con su alfa se encontraba más sólida que nunca y el trato con sus compañeros estaba fenomenal. Pero entonces, ¿que era ese sentimiento inquietante en su pecho?

 

Hace ya algunas semanas atrás había algo que no lo dejaba sentirse tranquilo, su cuerpo había estado experimentando algunos cambios difíciles de explicar y esto provocaba su intranquilidad. En ciertas ocasiones podía jurar sentir su cuerpo arder, pensaba que tal vez se había resfriado. Pero cuando se tomaba la temperatura no marcaba alguna anomalía o algún otro síntoma.

 

Algunas otras veces sentía su cuerpo sumamente sensible, tanto que hasta la más mínima corriente de aire le provocaba escalofríos y su piel se estremecía con cualquier contacto; aunque lo que más le desespero fue la sed. Esta duro aproximadamente tres días seguidos. Siempre sentía la garganta seca y ardía, pero por más agua que tomaba esa sensación no parecía saciarse.    

 

Había estado pensado que tal vez se encontraba enfermo. En otras ocasiones creía que tal vez solo era producto de su paranoia o exceso de ejercicio, por lo que había decidió no contarles nada a sus padres o su pareja para no preocuparlos.

 

- ¿No piensas comer?- Le pregunto su novio, quien se encontraba sentada a su lado en el jardín comunitario sacándolo de sus pensamientos.

 

Mihashi levanto la vista del césped asustado. Por estar perdido en sus pensamientos no se había dado cuenta de que Abe ya se encontraba a su lado, así que solo abrió sus ojos sorprendido y su rostro mostro lo avergonzado que estaba por su falta de atención.

 

Abe al ya entender todos sus gestos, comprendió de inmediato su semblante. Después de estar en más de un año y medio de relación, había descifrado todas y cada una de sus acciones. Ya que a pesar de ser muy tímido, si le prestabas un poco de atención, el castaño era un libro abierto. Aunque eso era lo que más le gustaba de su pareja, su inocencia, su honestidad, su dulzura y su pureza.

 

Al ver los ojos de cachorro triste del pícher, Abe solo lanzo un suspiro de derrota. Acaricio su mejilla con cariño y repitió la pregunta al ya saber que no la había escuchado anteriormente.

 

- ¿Qué si no piensas comer?, no has sacado tu almuerzo.-

 

Mihashi se dejó acariciar como un perrito feliz al tacto de su amo, cerró sus ojos sintiendo la calidez de su alfa y se acercó un poco más al cuerpo contrario.

 

- No traje mi almuerzo… se me olvido.- Hablo restregando su rostro sobre la mano del cácher.

 

Esto era otra cosa que no le gustaba. Desde hace algunos días, por alguna razón sobre natural que no comprendía, parecía que no podía separarse de Abe. Cada vez que sentía su tacto, su cuerpo se erizaba y buscaba con desesperación más el contacto. Aunque en situaciones como estas, era más notorio. Había ocasiones en que sentía el olor que su alfa más fuerte y penetrante de lo normal, generándole escalofríos y ansiedad por ser tocado. Embriagándose con su masculinidad y provocando que se sintiera mareado o débil.

 

- ¿Ren te sucede algo?- pregunto el moreno al ver que las acciones del castaño no se detenían.

 

Abe ya se había dado cuenta que hace algunos días Ren estaba más cariñoso de lo normal. En un principio le sorprendió debido a la timidez de su omega, pero su tacto era tan excitante que  lo dejo pasar ya que él también lo ansiaba.

 

Mihashi al comprender lo que hacía, abrió sus ojos de golpe y se separó con rapidez de su pareja. Lo miro con ojos asustados y su cuerpo comenzó a templar por los nervios, sintiéndose culpable de que tal vez su exceso de acercamiento le molestara.  

 

- No. ¿Ppppor qué dices eso… Aaabe-kun?-

 

Takaya lo inspecciono. Sus mejillas estaban sonrojadas como siempre, pero hoy parecían más coloradas. Con su aroma era igual, ya que lo sentía más dulce y adictivo de lo normal. Observo con detalle como algunas gotas de sudor caían por su cuello debido a que se encontraban en pleno verano; y todo eso acompañado por aquellos ojos suplicantes, fueron un incentivo que provoco que su hombría palpitara.   

 

Desvió la vista con vergüenza por sus pensamientos impuros, llegando a la conclusión de que tal vez el extraño aquí no era Ren; si no él. Paso saliva con nerviosismo buscando como calmarse, y entre cerro un poco sus piernas para cubrir su pequeña erección que se había formado.   

 

- No es nada olvidado.- aclaro un poco su garganta.- Más importante, que piensas comer si no has traído tu almuerzo. Recuerda que debes cuidar tu peso.- iba a tocar por costumbre de nuevo a su omega, pero al sentir viva aun su erección, hizo que desechara la idea de inmediato.

 

Ren desvió su vista un poco  hacia un costado pensado. Lo que decía Takaya era cierto. Últimamente había estado bajando más de peso y debía cuidar de su salud si quería estar presente en los partidos oficiales, más aun ya que este era su último año.  

 

- Bueno, tal vez debería ver si hay algo en la cafetería.- hablo el castaño feliz y esperando una confirmación por parte de su pareja.

 

El moreno lo pensó por unos momentos. El almuerzo que el traía era muy poco para dos personas, pero si lo compartían y traía algo saludable de la cafetería; ambos podrían ingerir los nutrientes necesarios para rendir en la práctica.

 

- Este bien, iré a traer algo de la cafetería. Espérame aquí.- termino de hablar el moreno con la intención de levantarse, pero Mihashi se apresuró levantándose primero para impedir que su cácher lo hiciera.

 

- No Abe-kun, a mí se me olvido. Por lo que yo debería de ir.-

 

No dejo ni que el moreno refutara su propuesta, ya que salió a toda prisa hacia el edificio de los omegas, esperando que un quedara algo en la cafetería.

 

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Hace algunos años se había establecido una ley para la igualdad de educación tanto para alfas, betas u omegas; permitiendo que en la actualidad compartieran la misma escuela. Pero debido a que los omegas en su etapa adolecente no podían controlar su celo, en este nivel de educación, las tres partes se separaban para evitar accidentes de los cuales podrían arrepentirse.

 

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Mihashi se encontraba corriendo por los corredores de los grupos de los omegas a toda velocidad, procurando no chocar con ningún alumno; pero debido a que iba exhorto en su mundo, no escucho el primer grito de uno de sus compañeros. 

 

- Hey Mihashi no me ignores.- el grito se hizo más fuerte.

 

Ren detuvo su andar y giro la vista. Detrás de él se encontraba el bateador estrella del equipo, Tajima. Un omega que pertenecía a la clase alta se encontraba asomado por la ventana de su salón llamándolo para que se acercara.

 

- ¿Mihashi a dónde vas con tanta prisa?- pregunto con su siempre encantadora sonrisa.

 

- Se me olvido mi almuerzo, así que voy a la cafetería para ver si aún queda algo.- respondió con rapidez dando saltitos para no perder su paso.

 

- O en ese caso espérame, yo también quiero ir. Te acompaño.-

 

Ambos omegas corrieron hasta la cafetería a toda velocidad y gracias al cielo aun había algo que comer. Con la respiración un poco cortada por la carrera, se colocaron en la fila y esperaron pacientemente su turno.   

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- Oye has escuchado que en el salón de alado ya ha despertado otro.- Hablo un lindo omega de cabello negro, quien se encontraban frente a Ren en la fila para comprar comida. 

 

- Si, escuche que los maestros tuvieron que intervenir para que no saliera herido ya que el aroma llego hasta los salones de los alfas. Me imagino que lo cambiaran a la clase alta.- continuo la conversación su amigo.

 

-  Hay que miedo, espero que cuando a mí me pase sea en casa y mi aroma no sea tan fuerte. No quiero que alguien vaya a lastimarme.-

 

- Si, a mí también.-

 

La plática termino una vez que ambos omegas compraron su comida, dejando a Mihashi un poco confundido a no entender sobre que hablaban; quien a diferencia de él, Tajima comprendió todo a la perfección provocándole una pequeña risa.

 

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Los omegas a diferencias de los alfas eras clasificados, pero su clasificación no se debía a su nivel económico o belleza; si no a la intensidad de su aroma. Las clasificaciones estaban descritas de la siguiente manera; clase alta, clase normal y clase nula.

 

Aquellos omegas que estaban en la clase alta eran los más atrayentes. Es decir que su aroma era tan fuerte que sin excepción alguna, cualquier alfa que se encontrar en su radio de expansión seria seducido por él.  Los de clase normal, eran aquellos omegas que su nivel de aroma era básico. Es decir el suficiente para atraer a su pareja y algún otro alfa que estuviera interesado. Mientras que los de clase nula, eran aquellos que aún no habían despertado; y ese era el lugar donde nuestro lindo pícher se encontraba.

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Los días trascurrieron. Mihashi cada día se sentía más extraño y al parecer el ocultarlo le estaba costando trabajo, ya que el día hoy algunos de sus compañeros se percataron de ello.

 

- ¿Mihashi te encuentras bien?, estas respirando con mucha dificultad.- hablo Tajima con quien le tocaba entrenar el día de hoy, acercándose al notar como se sostenía sobre sus rodillas y su pecho se alzaba con rapidez para tomar aire.  

 

- Estoy… bien…- respondió con voz ahogada.

 

- Creo que te hemos estado exigiendo demasiado, tal vez deberías descansar. Mañana tendremos un partido importante, así que no creo que sea bueno que te excedas.- El bateador se acercó y palmeo su espalda con cuidado.

 

Mihashi negó rápidamente con la cabeza al escuchar aquella petición, y se levantó con gran velocidad para seguir con el entrenamiento.

 

- ¿Estás seguro?, no quiero que Abe-kun me asesine si te pasa algo.- Ren solo sonrió y asintió con la cabeza colocándose en posición para seguir.

 

Tajima aún no muy convencido le hizo caso, se fue a su lugar y continúo con la práctica.

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Los minutos pasaron y el entrenamiento termino. Abe se percató al igual que Tajima, Hanai e Izumi que Mihashi no se encontraba en buen estado; por lo que se acercaron al pícher quien se encontraba recogiendo las pelotas.

 

- Ren.- la voz varonil de su alfa provoco que diera un saltito y se girara de inmediato para ver que sucedía.

 

Takaya se acercó y levanto su mano sin decir más, para que el número uno colocara la suya.

 

Con un poco de nerviosismo y sin entender por qué lo hacía, obedeció. Coloco su mano sobre la de su alfa y a los segundos de estar unidos, Abe hizo un rostro de inconformidad.

 

- Tu temperatura está muy alta y tus manos están demasiado sudadas a pesar de que hace tiempo dejamos de entrenar.-

 

Mihashi desvió su mirada nervioso y Abe entrelazo sus manos acercándose más al castaño.

 

- ¿Te sientes mal?- pregunto con su fuerte mirada sobre aquellos ojos avellana.

 

Ren no podía sostenerle la mirada por el miedo a que leyera lo que estaba pensando en ese momento. No solo se sentía extraño hoy, llevaba días así. Aunque era verdad que el día hoy se sentía peor que otros, pero tenía miedo de decirles ya que podían no dejarlo jugar en el partido de mañana. Así que solo negó con la cabeza esperanzado de que le creyera, e intento separa sus manos para huir lo más pronto posible.

 

Aquel acto solo hizo que Takaya se alterara. Sabía muy bien que había algo que le ocultaba desde hace días, pero se dijo a si mismo que esperaría a que su pareja le tuviera la confianza de contarle. Aunque si ese secreto ponía en riesgo su salud, no esperaría mas tiempo. 

 

Tomo con más fuerza el agarre de sus manos y acercó de nuevo al castaño fijando sus penetrantes ojos en los contrarios.

 

- No me estés mintiendo Ren.- Hablo fuerte y claro. Imponiendo su lugar como alfa sobre su omega. Aunque no le gustaba hacerle eso a Mihashi, en ocasiones como estas lo consideraba necesario.

 

Mihashi al escuchar aquella voz tan imponente se le erizo la piel. En lugar de sentir miedo, otro sentimiento más fuerte e indescriptible se apodero de su pecho. Su rodillas comenzaron a temblar al sentir su aliento tan cerca, provocando que con su mano libre se sostuviera de la camisa de Abe para no caer y acercara su cabeza a su pecho. Aspiro su aroma, una aroma tan embriagante que sin saber cómo paso, su mente se quedó en blanco y se desmayó en los brazos de su novio.   

 

Abe se petrifico, sentir como el cuerpo de Ren se desvanecía en sus brazos lo lleno de pánico. Con rapidez lo levanto y lo llevo a toda velocidad a la enfermería. Tajima e Izumi iban con él y Hanai se quedó para avisarle a la entrenadora lo que había sucedido.

 

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En cuento entraron a la enfermería Abe llevo a Ren a la cama, lo acostó con cuidado y al notar que no se encontraba la enfermera Izumi y Tajima salieron a buscarla.

 

Los segundos pasaron y al fin Mihashi abrió los ojos. Takaya quien se encontraba a su lado tomando su mano rápidamente se acercó a él y lo detuvo para que no se levantara.

 

- ¿Qué hago aquí?- Pregunto consternado al no saber que había pasado.

 

- Te desmayaste al final de la práctica. Si te sentías tan mal porque no me dijiste nada.- le reprendió, pero el enojo en su voz no era hacia Ren, si no hacia él mismo por no haberse dado cuenta con anterioridad. - Disculpa, soy tu pareja y no me percate de tu estado.- hablo esta vez más tranquilo agachando la mirada.

 

Mihashi quien se sentía culpable por no haber dicho algo antes, solo se levantó y abrazo a su novio. Paso sus manos por la cintura del moreno y coloco su cabeza sobre su abdomen.

 

- No tienes nada de que disculparte. Es mi culpa por no haber dicho nada…. Discúlpame Abe-kun.-

 

Takaya correspondió el abrazo y beso la cabeza de su novio con ternura.        

 

- Lo siento Abe pero me dijeron que la enfermera salió.- Entro corriendo Tajima interrumpiendo a los tortolos.- Wa, Mihashi… ¿te sientes mejor?-

 

Ren quien se encontraba avergonzado por la manera en la que se encontraron, no pudo sacar la cara del cuerpo de su novio. Por lo que fue Abe quien contesto.

 

- ¿Entonces la enfermera no va a regresar?- Tajima desvió su mirada hacia el moreno y respondió.

 

- Ah, sí. El director dijo que hubo una emergencia familiar y tuvo que salir apresurada.-

 

- Ya veo. En ese caso creo que es mejor llevar a Ren a casa.- él castaño quien aún se encontraba en los brazos de su pareja solo asintió sin mostrar aun su rostro.

 

- ¿Te duele en alguna parte Mihashi?- se acercó con cautela Tajima, preocupado por su compañero.

 

Abe al notar que no respondía, le dio unas pequeñas palmadas en la espalda y besó nuevamente su cabeza antes de separarse de él.

 

- Bueno iré por tus cosas. Espérame aquí… Tajima por favor cuídalo en lo que regreso.- El moreno se alejó y salió de la habitación dejando a los dos omegas.

 

Tajima al ver el rostro completamente colorado de su pícher se acercó y se sentó en la cama tomando su mano.

 

- ¿Pasa algo malo Mihashi?, sabes que puedes confiar en mí.-

 

Ren con su mirada agachada y sus manos temblorosas contesto.

 

- Lo siento.- hablo quedito.

 

- ¿Por qué?- pregunto al no comprender la razón de la disculpa.

 

- Es que tú me preguntaste si estaba bien y yo te mentí diciendo que sí. Discúlpame por haberte mentido a pesar de que tú siempre me ayudas.- las lágrimas del castaño comenzaron a mojar sus manos.

 

Era verdad que con el paso del tiempo Ren estaba avanzando en tu timidez, pero aun así nunca olvidaban el carácter dulce y sentimental que tenía.

 

Yuuichirou solo sonrió enternecido. A pesar de que Mihashi era uno de los más grandes, su carácter siempre les hacía tratarlo como el más pequeño.

 

- No te preocupes, comprendo que quieras dar todo de ti por el equipo y es normal que todos tengamos secretos. Así que cuando estés preparado para decírmelo, aquí estaré para escucharte. Recuerda que ya nunca más estarás solo.- el bateador abrazo al pícher, transmitiéndole atreves de aquella acción todo su cariño.  

 

Mihashi al sentir los cálidos brazos del omega correspondió el abrazo, aceptando que aquellas lindas palabras eran verdad; por ello es que agradecía al cielo todas las noches. Por haber llegado a aquella escuela donde había encontrado muchos buenos amigos, y por encontrar a su maravillosa pareja que lo cuidaba y protegía todo el tiempo.     

 

Pero esa era la razón por la que no quería contarles nada. Él sabía que si decía que se sentía mal, todos se preocuparían y no lo dejarían jugar; y para Mihashi, esta era la única manera que encontraba para agradecerles el estar con él. Pichando para ellos y dándoles la victoria en todos sus partidos.

 

- Bueno es hora de…- Abe entro a la enfermería, deteniendo sus palabras al observar como su omega lloraba en los brazos de su compañero. 

 

- ¿Ren que tienes?, ¿te duele algo?- se acercó preocupado haciendo a un lado a Tajima y tomándolo en sus brazos.

 

Mihashi solo negó con la cabeza y limpio sus lágrimas para después darle una sonrisa a su novio.

 

- No pasa nada Abe-kun, solo estoy feliz.- Hizo una sonrisa más grande.- feliz de tener a mis compañeros y el tenerte a ti.-

 

Las mejillas de Takaya se sonrojaron, desvió la mirada ante tan belleza frente a él y abrazo nuevamente el delgado cuerpo de su omega.

 

- Yo también estoy muy feliz de tenerte.- hablo con las cara como remolacha.

 

Mihashi sonrió aún más feliz y correspondió el abrazo.  

 

-Bueno, veo que aquí solo soy un mal tercio.- hablo el bateador sacando a la pareja de su nube.- Veo que Mihashi ya está mejor, así que me iré para dejar a los tortolos. Además Azusa debe estar esperándome. Nos vemos mañana en el partido.-

 

El omega salió de la habitación hacia el encuentro con su pareja, dejando solos a Abe y Mihashi.

 

- ¿Estás seguro que no tienes nada?- pregunto nuevamente el alfa una vez que estaban a solas.  

 

- Si, lo más seguro es que fue una insolación. Ya verás que cuando tome un baño y descanse estaré como nuevo.-

 

Abe le dio una mirada desaprobatoria por su falsa explicación y lanzo un suspiro para tomar calma.

 

- Este bien. Anda ya hay que ir a casa.-

 

Takaya le extendió la mano y Ren la tomo para salir de la cama.

 

.

 

Ambos se encontraban de camino a casa en silencio. Abe sostenía fuertemente la mano de su novio, mientras Mihashi caminaba recargado en su hombro. Ambos se sentían cómodos el uno con el otro, por lo que el silencio no les importaba.   

 

Las sombras frente a ellos marcaban la llegada del atardecer, haciendo lo mismo con sus siluetas. Ren en el trascurso del camino fijo su vista en aquellas sombras, percibiendo que en ellas se podía aprecia la diferencia de altura que ahora tenían.

 

Abe a diferencia de Ren, había crecido lo suficiente como para que ahora la cabeza de su omega llegara por debajo de su hombro. También su espalda de había hecho más ancha y sus manos más grandes; ya que envolvía por completo la mano del pícher sin dificultad. Mihashi al notar todos aquellos cambios solo hizo una pequeña sonrisa, la cual no fue desapercibida por su pareja.

 

- ¿Qué es tan gracioso?- pregunto el alfa sin despegar la mirada del camino. Ren al ser descubierto solo dio un salto y giro a ver el rostro de su novio.

 

- Ah…mmm… Pues solo miraba tu sombra.- hablo con timidez. El moreno bajo su mirada al cemento y visualizo su objetivo. Alzo una ceja al no comprender y Ren rio un poco más al ver su rostro confundido.  

 

- Es que ahora eres mas alto.- hablo sonriendo.

 

Abe bajo de nuevo la mirada y observo con detalle. Mihashi tenía razón, hace algunos meses Ren le llegaba al cuello y ahora su cabeza estaba al lado de su hombro.

 

- Tienes razón. No lo había notado.- hablo sin mucho interés. Enfoco su vista ahora en la sombra de Ren, y aprecio el pequeño y delgado cuerpo que se reflejaba a comparación del suyo.  ¿Cómo es que el tiempo pasa tan rápido?, pensó el alfa.

 

Hace un año atrás ambos aún estaban de la misma estatura; y aunque la complexión de Ren siempre fue más delgada, no se notaba tanta la diferencia como ahora. No cabía duda que su género marcaba todos aquellos cambios.   

 

 Cuando salió de sus pensamientos, se detuvo de improviso. Giro la vista hacia su pareja y  observo su rostro confundido. Sonrió al ver lo hermoso que se miraba con aquella expresión y se acercó hasta llegar a su oído.

 

- Parece que Ren me tiene en cuenta todo el tiempo.- hablo sonriendo con malicia.  

 

Las mejillas del omega se sonrojaron de golpe, apretó un poco más el agarre de sus manos y bajo su mirada avergonzado. Abe beso su cabeza y choco su frente con la contraria sonriendo.

 

Le encantaba ver aquel rostro, le fascinaba ser el causante de aquellos sonrojos y más aún el ver su mirada sumisa. No podía creer como alguien podía ser tan lindo e inocente. Desde la primera vez que lo vio supo que él era su persona predestinada, por lo que hizo todo lo posible para poder acercarse al omega y ahora sus esfuerzos estaban haciendo efecto.  

 

- Yo también estoy muy pendiente de Ren.- hablo con aquella mirada llena de amor sobre su pareja.

 

El castaño levanto la vista conmovido por sus palabras, encontrándose aquellos ojos negros que lo hacían perder el aliento. Aquellos ojos que le proclamaban día a día cuanto era amado, aquellos ojos que lo enamoraron desde el primer momento en que se cruzaron; aquellos ojos que no podían separarse de él ni un segundo. 

 

Abe tomo las mejillas del pícher con ambas manos, mientras que Mihashi solo cerró los ojos al sentir el contacto. Con lentitud y disfrutando de aquella hermosa vista, el moreno le dio un tierno beso de nariz. Takaya tuvo que conformarse solo con esto por el momento, ya que no podía hacer más por que se encontraban en la vía pública y Mihashi podría caer desmayado por la vergüenza.

 

- Ren.- dijo su nombre con fuerza provocando que el omega abriera sus ojos y los posara en los contrarios.- Hay algo que no quiero que nunca olvides.- Dijo con voz seria, cambiando por completo aquel semblante que tenía hace unos segundos.

 

Mihashi lo miro con atención, abrió sus ojos por completo y espero el comentario de su alfa.

 

- Tu eres mi prioridad.- dijo decidido.- tú eras más importante que nada en este mundo ¿entendido?, no quiero un trofeo de victoria o un simple partido ganado si para ello tengo que perderte o si quiera lastimarte. Eres la persona que más amo en esta vida y quiero que recuerdes que sin ti mi razón de existís se iría contigo.- tras aquellas palabras la mirada del alfa jamás se alejó de la de su omega.

 

Quiera trasmitirle sus sentimientos, quería que estuviera claro que por ningún motivo se le ocurriera hacer algo estúpido en lo que pondría en peligro su vida. Abe lo amaba, lo amaba como nunca creyó que querría a alguien, y el sentir como su omega se desvanecía en sus brazos hace algunos momentos le hizo sentir que su alma abandonaba su cuerpo.

 

Él sabía lo cabeza hueca que era su novio, sabía que no quería ser una molestia para nadie y que no le gustaba preocupar a las personas a su alrededor. Pero ahora tenía un pilar, tenía a alguien de quien sostenecer si quiera llorar o se sentía débil. Lo tenía a él y eso jamás…. Jamás iba a cambiar.

 

Mihashi al terminar de escuchar aquellas palabras agacho su cabeza y comenzó a llorar, pero sus lágrimas no eran de tristeza; sino de  felicidad. Una enorme felicidad que en ese momento su pecho no era capaz de albergar. Por lo que la única forma de expresarla era con sus lágrimas.

 

Takaya al verlo llorar se alarmo. Tomo el rostro de Ren y lo elevo de nuevo a su cara, pero antes de que el moreno pudiera decir algo, su omega se le adelanto.

 

- Te amo Takaya-san.- dijo el lindo omega con sus ojos cerrados y lágrimas escurriendo por sus mejillas.- te amor tanto que no sé qué hacer.-

 

Abe al escuchar aquellas hermosas palabras sonrió con seguridad, limpio las lágrimas del pequeño y se acercó para besar sus deliciosos y adictivos labios.

 

Mihashi al sentir el contacto cortó su llanto de golpe y abríos sus ojos sorprendido, pero al sentir la lengua de su alfa entrar en su cavidad los cerro de nuevo. Abe llevo sus manos a la cintura de su omega y lo pego más a su cuerpo para profundizar el beso, provocando que el pequeño haya tenido que quedarse de puntitas debido a la intensidad.

 

Mihashi apretó la camisa del Alfa con timidez, parecía que él era el único consiente de en donde estaban, ya que el moreno llevo una de sus manos a su retaguardia y la apretó con fuerza provocándole dar un grito por su acción. 

 

- Aaaabe-kun.- dijo el pobre omega con timidez, con sus ojos llorosos, sus mejillas rojas y un poco de saliva cayendo de sus labios por separase de golpe por su grito.

 

Ante aquella imagen el Alfa se encendió de nuevo. Se apodero con brusquedad de los labios del omega y lo acorralo hasta un callejón que se encontraba detrás de ellos. Su mente se nublo por sus deseos, y aquel dulce aroma que desprendía su pareja no estaba ayudando.

 

¿Desde cuándo Mihashi olía así?, se preguntó el Alfa cuando se separó con todo su auto control que tenía y enterró su nariz en su cuello. Ren temblada entre sus brazo debido a lo brusco que había sido, y lo que menos quería era el lastimarlo.

 

- Abe-kun.- susurro con dulzura su omega mientras acariciaba su cabello. La acción de su alfa lo había tomado por sorpresa, pero él sabía que Takaya nunca haría algo que lo lastimara o él no quisiera.   

 

El moreno lanzo un suspiro. Inhalo con fuerza aquel aroma que lo hacía perder la cordura, pero al mismo tiempo lo tranquilizaba. Debía calmarse. Era verdad que ya son adolescentes y que la mayoría de sus compañeros; si no es que todos, ya eran sexualmente activos con sus parejas, pero él no.

 

Él no quería hacerlo, no hasta que ambos hayan salido de la preparatoria y fueran oficialmente pareja. Él quería mantener a Ren virgen y puro hasta su matrimonio, ya que esta era su forma de demostrarle cuanto lo amaba; cuando lo atesoraba. 

 

El alfa una vez que calmo sus deseos salió de su escondite. Acaricio son ternura el rostro de su pareja y beso su frente.

 

- Los siento.- dijo sonriendo.- es solo que cuando Ren me dice esas palabras me pongo muy feliz y tiendo a perder el control por tu lindura.-

 

Al término sus palabras las mejillas de Mihashi se encendieron. Desvió la mirada por la vergüenza y abrazo a su alfa con posesividad.

 

- No tengo nada que perdonar, ya que es Abe-kun.-

 

Takaya solo sonrió, acaricio el cabello de su novio y lo beso pera después sepárarlo de su cuerpo y tomar su mano.  

 

- Bueno creo que es hora de regresar.- beso el dorso de la mano de Ren y comenzó a caminar.

 

.

 

Al llegar a casa, ambos se despidieron. Abe pidió su beso de buenas noches y Mihashi se lo dio metiéndose a toda velocidad a su casa cuando sus labios se separaron.  Esto era ya era costumbre, aun después de tanto tiempo de novios, el lindo castaño aún no se acostumbraba a demostrar ese tipo de afecto.

 

Abe sonrió al ver la figura de su omega desaparecer a la velocidad de la luz y llevo su mano a sus labios zurrando. - Hasta mañana amor.- para después ir rumbo a su casa.

 

.

 

La mañana del tal esperado partido llego, pero el cuerpo de Mihashi se encontraba peor. Todos aquellos síntomas que había tenido en las últimas semanas ahora estaban presentes juntos. Los mareos, la sed, el calor, los escalofríos y para rematar la sensibilidad de su cuerpo estaba al 1000.

 

Por ahora Ren se encontraba a bordo del tren, pero por desgracia o alivio Takaya no lo acompañaba. Ya que antes de que el pícher saliera de casa, su novio le marco diciendo que la entrenadora lo había citado más temprano junto con su capitán, para ver algunas estrategias que utilizarían en el partido de hoy.

 

Ren agradecía el que no haya ido por él, ya que si lo hubiera visto en tal estado no lo habría dejado ir. Pero ahora que se encontraba en el tren, la idea que tener a su alfa protegiéndolo de todos aquellos roces que le desagradaban a su piel no era mala idea.

 

Sin saber cómo, Ren logro llegar al estadio. Camino por los alrededores hasta que encontró a los miembros de su equipo, y una vez que lo hizo se acercó con Tajima e Izumi. Todos le dieron la bienvenido y fueron juntos a los vestuarios para preparase para el juego.

 

El omega una vez que se sintió seguro con sus amigos, dio un suspiro de alivio y soltó su cuerpo. 

 

- ¿Dios que es ese olor? – Se escuchó la voz de alguno de sus compañeros.

 

Todos giraron la vista hacia el beta Oki y percibieron como tapaba su nariz.

 

- ¿De qué hablas?, ¿huele mal?- pregunto Tajima mientras hacia un gesto con su nariz oliendo a todos lados.

 

- No, es todo lo contrario. Es un delicioso olor dulce.- Hablo aun tapando su nariz.

 

Todos los miembros cerraron sus ojos y comenzaron a oler alrededor, intentando percatarse del aroma.

 

- Waaaa, tiene razón. Debe de ser de un omega en celo.- hablo el otro beta Suyama.

 

Los cuatro omegas que se encontraban en los vestidores olfatearon desesperados por encontrar el olor, pero nada llegaba a sus fosas nasales.  

 

- Estas seguro que no lo confundes, a mí no me llega nada. Y si fuera un omega en celo tendría que llegarme el aroma primero a mí que a ustedes que son betas.- hablo Tajima olfateando a todos lados.    

 

- Se fue.- dijo el beta sorprendido.- ya no lo percibo.-

 

- Oooo… yo tampoco.- secundo el otro beta.

 

- Lo vez, te lo dije. Tal vez solo era el olor de alguna comida y lo están confundiendo.- refunfuño el bateador estrella.- anda ya hay que salir a calentar que si no la entrenadora junto con Azusa y Abe nos mataran.-  

 

Todos los miembros sintieron un escalofrió tras escuchar aquellos nombre. A ninguno de ellos le gustaría ver molestos a tres alfas de tal categoría.

 

- Mihashi.- hablo Sakaeguchi llamando la atención del pícher al ver que era el único sin salir de los vestidores.- ¿estás bien?- pregunto tocando el hombro del castaño. Pero este al sentir aquel rose, se estremeció haciendo una mueca de inconformidad, provocando que su compañero la retirada inmediatamente.

 

- Lo siento.- hablo apresurado por el miedo a que mal interpretara su acción.- Estoy bien solo son los nervios.- termino la frase con su mirada en el suelo y su gorra entre sus manos.- En verdad estoy bien, por favor no le digas nada a Abe-kun o no me dejara jugar.- susurro lo último como una petición.

 

Sakaeguchi lanzo un suspiro y rasco su cabeza. Él más que nadie sabía lo sobreprotector y paranoico que era su cácher. Aunque desde que el alfa había comenzado a salir con su omega, sus niveles se habían disparado por los cielos; una clara evidencia de ellos fue en aquel partido donde Mihashi se resbalo en el montículo. Su paranoico cácher había sacado todos sus dotes de alfa deteniendo el partido, hasta que no se cercioro que el montículo era lo suficiente seguro para que su pícher regresara. 

 

- Esta bien.- hablo quedito, pero el omega frente a él lo alcanzo a escuchar.- No le diré nada, pero prométeme que si te sientes mal nos avisaras a tiempo. No quiero ver una segunda guerra mundial con Abe.-   

 

El pícher asintió feliz, le regalo una hermosa sonrisa y ambos salieron juntos para el calentamiento.

 

.

 

En cuanto Ren piso el campo, sintió a su espalda aquella mirada que lo hacía estremecer. Giro su vista hacia la caja del coach y ahí con su vista fija en él, se encontraba Abe. Mihashi le sonrió e hizo un pequeño gesto tímido con su mano para saludarlo. Abe hizo lo mismo, y una vez que se cercioro que Ren estaba bien, regreso su atención a las estrategias con el capitán y su entrenadora.

 

- Parece que hoy calentare contigo Mihashi.- Se acercó Tajima sonriente. Ren solo asintió y ambos comenzaron a practicar.

 

.

 

Conforme las horas pasaban a Mihashi le estaba costando cada vez más el ocultar su estado. El juego había comenzado hace algunos minutos, y por gracia del señor nadie se había percatado de su estado actual. Tomo su bate y se colocó su casco, se levantó de la zona de bateadores y camino hacia el plato. Pero con cada paso que daba sus ojos se nublaban más.

 

Se colocó en la zona de bateo y alzo su bate con la intención de golpear la primer bola, pero un fuerte escalofrió recorrió toda su espina dorsal y le provoco caer de rodillas al suelo. Todos sus compañeros se acercaron al barandal en el momento en que vieron a Mihashi doblegarse. Abe iba a entrar a la cancha para parar el juego y saber que tenía su omega, pero una ráfaga de aire acompañada por un dulce y adictivo aroma lo detuvo.   

 

El cuerpo de Abe se calentó al instante en que sus fosas nasales entraron en contacto con aquel aroma. La claridad de su mente se nublaba y sentía como su lado animal dominaba su cuerpo. Deseo, deseo puro es que lo sentía tras percibir aquel aroma, pero no podía, no debía caer ante aquella tentación; él tenía una pareja, y en ese momento se sentía culpable de reaccionar de esa manera ante alguien más.

 

Takaya se dejó caer al suelo, intento controlar su lado animal a través de respiraciones profundas y tapaba su nariz para no percibir el aroma; pero lo último no funcionaba.  

 

- Lo ven, les dije que era un omega en celo. Debe haber alguien en el partido.- hablo aquel beta que estaba con ellos en los vestuarios tras sentir el aroma.

 

- No puede ser. Es tan fuerte que hasta yo me estremezco.- Hablo Sakaeguchi.- Espera… ¿Mihashi?- giro el omega hacia el plato recordando el estado del número uno hace algunas horas.

 

Ren se encontraba completamente tirado en el suelo, su cuerpo se retorcía ante aquel calor que no podía controlar y daba jadeos ahogados por la resequedad de su garganta.

 

Así es…. Mihashi estaba en celo.

 

Sakaeguchi giro la vista hacia los jugadores de la cancha, pudo percibí como algunos betas se cubrían su nariz, mientras que los omegas se inclinaban en el suelo al sentirse mareados por el aroma tan embriagante. Pero lo que más le preocupo, fue ver a los tres alfas que se encontraban al rededor del omega despertar.

 

No podía negarlo, aquel olor era droga pura. Si para él que era un omega, se sentía embriagado por su esencia, no podría saber cómo se sentían los alfas. Mihashi en definitiva era un omega de algo más que alto rango al provócales esa reacción tanto a alfas, betas y omegas.

 

- TAJIMA, ABE.- grito Sakaeguchi al ser el primero en comprender la seriedad del asunto, llamando la atención del omega y su alfa.- MIHASHI.- grito de nuevo apuntando hacia la cancha.

 

Abe al escuchar su nombre levanto la mirada y la llevo hacia Ren. Noto como su omega se encontraba en el suelo quejándose y como algunos alfas iban hacia él a todo velocidad; fue entonces que comprendió al instante. Se levantó a la velocidad de un rayo yendo hacia él y todo aquello que nublaba su mente fue sustituido por la necesidad de salvar a su omega.

 

Tajima fue el segundo en reaccionar, asintió al entender lo que pasaba y le dio una mirada rápida a Izumi para que reaccionara. Al ver que el otro omega capto la indirecta, tomo el brazo de su alfa quien podía controlar el aroma al ya haberse anudado con su pareja y corrió con él hacia Mihashi para ayudarles.

 

.  

 

- Espera Yuuichirou.- grito su alfa deteniendo sus pasos al ya estar cerca del lugar.- sé que puedo controlarme debido a nuestro nudo, pero su aroma es demasiado fuerte. Desde aquí siento mi instinto arder.- Termino de hablar pasando saliva y tocando su garganta.

 

Tajima giro la vista hacia el plato y pudo ver como la batalla para sacar a Mihashi de ahí se estaba efectuando. Abe se encontraba frente a Ren deteniendo a dos alfas que cegados por el olor querían tomar al omega, al igual que el jugador contrario de primera base le ayudaba a detener a su pícher.

 

Los alfas y algunos betas del equipo contrario seguían llegando. Tajima podía ver como pasaban a su lado con aquella mirada de deseo en sus rostros y hasta ahora solo se encontraban dos personas protegiendo a su compañero. Tenían que hacer algo, debían de sacar a Mihashi de ahí antes que algunos alfas del público pudieran llegar a la cancha.

 

Izumi con junto con su alfa Yamada pasaron a su lado. Pudo ver como Yamada corría con su nariz tapada y alcanzó a percibir el aroma de Izumi cuando pasaron a su lado. Lo más seguro es que Izumi estaba ayudando a su alfa para calmar su instinto. 

 

- AZUSA.- grito Tajima obteniendo la atención de su alfa.- Necesito que te concentres. Voy a liberar mi aroma para calmar tu animal interno. Así que concéntrate en percibir solo mi aroma, sé que puede ser complicado, pero Abe y Mihashi nos necesitan.-

 

Azusa llevo su vista hacia el lugar de la pelea y pudo ver como Abe, Yamada y hasta Izumi, hacían todo lo posible para ayudar a Mihashi. Hanai respiro profundo, asintió de forma aprobatoria cerrando sus ojos y Tajima libero su aroma para que él lo percibiera. Una vez que su instinto animal estaba domado, abrió sus ojos de golpe y tomo la mano de Tajima para ir a ayudar.

 

- Lamento la demora Mihashi.- se acercó Tajima al pícher que se encontraba aun en el suelo.

 

Ren abrió sus ojos con dificultad tras escuchar su nombre y observo como Tajima e Izumi estaban a su lado. Frente a él se encontraba Abe peleando con ferocidad al igual que sus compañeros Yamada y Hanai.

 

- Q….q…que es…..Ahhh~.- soltó un gemido ahogado el pícher al ser tocado por unos de sus compañeros para ayudarle a levantarse. Su cuerpo estaba demasiado sensible y el problema es que él aun no entendía la razón.   

 

Tras aquel erótico sonido todos los alfas se detuvieron un segundo, sus instintos se alertaron más; y ante aquella escena tanto Izumi como Tajima se asustaron al ver el rostro de sus Alfas. El aroma de Ren era demasiado fuerte, tenían que hacer algo si no eso se saldría de control.  

 

- ABE, AZUSA, YAMADA.- gritaron ambos omegas y esparcieron más su esencia intentando ocultar la de Ren, aunque eso era imposible.

 

Abe apretó su mandíbula con furia tras escuchar aquel sonido. Giro su vista hacia su omega y pudo apreciar como su cuerpo débil, temblaba ante la excitación por su primer celo.  En ese momento se quería auto matar. ¿Cómo era posible que no lo haya notado antes?, Ren la había dado muchas pistas las últimas semanas como para no percatarse que su celo estaba por llegar. Pero debido a lo extraño que él también se sentía al estar a su lado, su mente no pudo pensar en otra cosa que no fue Ren.

 

- A…A…Abe-kun.- susurro con dificultad el omega al borde del colapso. Sus miradas se cruzaron por algunos segundos, provocando que el cuerpo del omega se calentara más y soltara un sonoro gemido.

 

- Ahhh~…. Abe-kun.- todo su ser se estremeció, su cuerpo comenzaron a temblar debido a la excitación de ser llamado de esa manera por su omega y su racionalismo estaba a punto de abandonar su mente. 

 

- No.- se dijo Takaya a él mismo.- Vamos Takaya piensa.- hablaba mientras aún continuaba reteniendo a todos aquellos alfas y betas que amenazaban con tocar a su omega. Los tenían rodeados, debía de pensar en algo para sacar a Ren de ahí, y ese algo debía de ser ya antes de que su omega comenzara a tocarse ahí mismo debido al celo.

 

- ABE-KUN.- se escuchó un grito por detrás de aquella multitud. Takaya levanto la mirada y se encontró con todos sus compañeros de equipo.

 

- Lamentamos llegar tarde.- hablo su entrenadora mientras se colocaba a lado de los demás alfas para rodear a Ren.- fue un poco complicado hacerlos entrar en razón.- termino de hablar apuntando a sus compañeros betas que al igual que los alfas se colocaron en posición de defensa.

 

El aroma de Mihashi era tan fuerte que había logrado embelesar hasta a los betas, por lo que la entrenadora tuvo que hacerlos salir de aquella fantasía para que controlaran sus instintos.

 

- Abe, necesito que vengas.- hablo Sakaeguchi al ya encontrarse a lado del pícher.

 

Takaya le dio una mirada a la entrenadora para que cubriera su lugar y así él poder acercarse a su omega. Ella lo secundo y en un movimiento rápido todos sus compañeros taparon su lugar.  

 

En el momento en que Abe se acercó a Mihashi sus rodillas flaquerón, la excitación de aquel aroma de golpe era demasiado que no supo cómo controlarlo, por lo que Tajima se colocó frente a él esperando que se calmara para evitar que su lado animal lastimara a su amigo. 

 

- Estoy bien.- dijo el cácher con voz ahogada.- déjame verlo.- Tajima lo inspecciono con detalle, pero al notar como temblaba su cuerpo y tenía sus manos empuñadas al grado de que tal vez ya tendría sus palmas sangrando no lo convenció.

 

- A-Abe-kun.- escucho de nuevo la melodiosa voz de su omega llamarlo. Desvió su vista por aquel agujero en la guardia de los omegas y pudo apreciar la sensualidad de su pareja. Sus ojos llorosos, sus mejillas completamente rojas y su cuerpo templando.

 

Takaya mordió su labio con desesperación, se sentía tan excitado que podía sentir como su hombría dolía. Pero debía calmarse, debía suprimir todo su lado animal para poder acercarse a su pareja y no lastimarlo. 

 

- Abe. Mírame.- se acercó Sakaeguchi. El cácher levanto la mirada con tanta lentitud que parecía que cargaba sobre su cabeza un saco de cemento.- Necesito que te calmes. Ren no deja que nadie lo toque. Nosotros no podemos hacer nada, los únicos que aceptara que lo toquen serían sus padre o tú por ser su alfa. Así que necesitamos que te lo llevas a los vestidores y lo encierres ahí.- Abe miraba con atención a su compañero e intentaba comprender sus palabras.

 

- Los vestidores están forrados con un material que aíslan el aroma del celo. Fueron hechos para situaciones como estas. Pero necesito que lo hagas ya, nuestros compañeros no aguantaran mucho y se están acercando mas alfas. El aroma de Mihashi es demasiado fuerte para que nosotros podamos cubrirlo.- termino de hablar preocupado el lindo omega.

 

Takaya asintió. Escucho con atención todas las instrucciones que le dio su compañero y una vez que se sentía lo suficientemente calmado se acercó a Ren para tomarlo en brazos. Pero en cuento sus dedos tocaron la piel suave y delicada de su omega este hizo un fuerte gemido. Abe mordió más su labio para controlarse y pudo notar como los demás alfas se hicieron mas agresivos. En verdad el celo de un omega no debería de tomarse en broma.

 

- A-Abe-kun.- pronuncio Mihashi con voz ahogada ya en los brazos de su Alfa.

 

- No te preocupes Ren, no dejara que nada malo te pase.- Takaya aprisiono a su pareja entre sus brazos y le dio una señal a sus compañeros. Todos asintieron al ya comprender el plan y el grito de la entrenadora lo inicio.

 

Comenzaron a avanzar entre la multitud y de un golpe hicieron una salida de escape para Abe.

 

Takaya comenzó a correr con Ren entre sus brazos hacia los vestidores, y pudo notar como todos aquellos alfas corrieran detrás de él alejándose de sus compañeros.

 

.

 

Después de la carrera más larga de su vida llegaron a los vestidores. Abe cerró la puerta colocando algunos bancos como protección y dejo a Ren recostado en una colchoneta que ya había sido colocada con anterioridad por sus amigos. El sonido de la puerta siendo golpeada se detuvo después de algunos minutos, pero el gran problema para él comenzaba ahora.

 

Una vez que la adrenalina de huir había abandonado su cerebro, se dio cuenta de la posición en la que se encontraba. Apretó sus manos colocándolas en su frente y se tiro al suelo hacia la puerta dándole la espalda a Mihashi. 

 

- Abe-kun.- escucho el susurro jadeante de su omega a su espalda, pero el solo cerro sus ojos.

 

-Ab-Ahh~.- se escuchó un sonoro gemido que resonó en el lugar.- ya… ya… ya no puedo.-

 

Takaya giro un poco su cabeza hacia su omega sin abandonar su posición. Pero una vez que sus ojos se cruzaron con aquella escena, su cordura abandonaba más su cuerpo.

 

- Abe-kun… ya no… ya no puedo.- repitió de nuevo aquellas palabras el lindo omega mientras sus manos estaban cubriendo su erección. Su pelvis estaba levantada, sus piernas abiertas hacia la dirección de su alfa y su mirada suplicante al miedo de no entender que le sucedía. Todo aquello junto, le daba ese toque sexi pero inocente a la vez.

 

Takaya paso saliva tras aquella vista. Giro todo su cuerpo quedando su peso sobre sus rodillas y con su mirada fija en lo que había detrás de sus manos, susurro el nombre de su pareja.

 

- Ren.- su voz salió rasposa por la excitación, provocando que su aliento rosara las manos de Mihashi y soltara otro gemido aventando su cabeza hacia atrás.

 

- Abe… algo… algo sale.- hablo con sus ojos cerrados y su cabeza sobre la colchoneta.

 

Ren retiro con lentitud sus manos con vergüenza, no sabía que le estaba pasando. Pero el dolor de su entre pierna aumentaba conforme los segundos pasaba. Ante aquella acción, su alfa pudo apreciar como su pene se encontraba completamente erecto con su pantalón ligeramente mojado por el pre-semen.

 

- Duele.- hablo entre llantos y jadeos el omega.- Abe ayúdame por favor….duele mucho.-levanto su cabeza para ver la cara de su alfa aun entre sus piernas.

 

El rostro de Takaya estaba empapado en sudor, su respiración era tan fuerte que hasta Mihashi podría escucharla y su mano temblaba mientras se acercaba dudoso hacia aquel íntimo lugar.

 

- Ab…be-kun.- nombro de nuevo a su pareja al verlo petrificado con su mano en el aire frente a su lugar íntimo.  

 

El nombrado cerró los ojos, empuño su mano y la atrajo hacia su cuerpo. No podía, no debía hacerlo. No de esta manera. Él quería que su primera vez fuera inolvidable, en su luna de miel después de haber confirmado sus votos. Donde ambos se entregaran por amor mutuo, no por la excitación y el placer.

 

- Ren.- abrió sus labios al mismo tiempo que sus ojos, soltando una corriente de aire por su jadeo, la cual llego de nuevo a la erección del omega.

 

- A…a…a…be…AHHH.- grito Mihashi al mismo tiempo que se corría por primera vez arqueando su espalda y aventando de golpe su cabeza hacia la colchoneta. Aquella simple corriente de aire debido a su sensibilidad, había logrado que el pequeño haya experimentado su primer orgasmo del día.

 

Tras aquella liberación, el pantalón de Ren ahora se encontraba todo pegajoso. Su pecho subía y bajaba a gran velocidad para intentar reponerse, y sus ojos aún se mantenían cerrados intentando comprender que es lo que había pasado. Pero lo que nuestro omega no sabía es que esto solo era el comienzo de su tortura.

 

A lo segundo se haber controlado su respiración comprendió que su erección no había disminuido. Llevo su mirada a su entre pierna y pudo apreciar como su pene se encontraba completamente erguido. Los ojos de miedo se reflejaron en su cara y con lágrimas en los ojos levanto su vista hacia su alfa.

 

- Abe-kun, esto es raro.- hablo con voz temblorosa.- mi cuerpo arde y esto no deja de doler, ayúdame por favor.- termino de hablar con lágrimas en los ojos. 

 

Takaya levanto poco a poco la vista. Observo como el miedo en la mirada de su omega era trasmitido, sintió como su miembro se encontraba completamente vivo y como el de Mihashi rogaba por ser atendido. Fue así que comprendido que ambos necesitaban estar juntos.

 

- Te amo Ren.- hablo con la mirada en el suelo.- Te amo.-

 

Tras terminar aquellas palabras se abalanzó sobre el omega provocándole caer de lleno a la colchoneta. Se apodero de sus labios con ferocidad y comenzó a besarlos con desesperación. Mordiendo y succionando cada parte de su boca, para después pasar a su cuello y clavícula.

 

- Te amo, te amo. Te amo.- le repetía una y otra vez a su omega con cada beso. Quería trasmitirle que esto no solo lo hacía por su instinto, que no solo lo hacía por su celo o aroma; sino porque en verdad lo amaba y quería estar con él.

 

El cuerpo de Mihashi se estremecía con cada roce, con cada beso y con cada caricia. Podía sentir como el calor de su cuerpo aumentaba y como su erección seguía presente. Pero por alguna razón, aquel miedo que había sentido se estaba esfumando con cada tacto de Abe.

 

Las manos de Takaya se movieron con fluidez por sobre el cuerpo de su omega, desabrochando su camisa y abriéndola para dejar al aire aquellos rozados y erectos botones. Mientras continuaba besando y mordiendo su cuello.

 

- A…Abe.- lo nombro con timidez al comprender hacia donde iban las acciones del su alfa.

 

- Esta bien Ren, no tengas miedo. Solo déjame todo a mí.-

 

Takaya deslizo su pulgar por aquel pecho blanco y apetecible, provocando que Ren diera un salto ante el tacto. Delineo con hambre su labio y después a paso lento se inclinó quedando sobre el pecho de su omega. 

 

Lamio con dulzura el pezón derecho de Mihashi, provocándole que diera un fuerte grito por la sensación, para después succionarlo entre sus labios sacándole gemidos de placer que resonaban en toda la habitación. Pasaba de uno a otro, atendiendo a ambos para que ninguno se quedara excluido, y mientras seguía con aquella labor; comenzó a quitarle los pantalones hasta despojarlo de ellos por completo.

 

El pequeño omega solo podía sentir placer. Su voz salía sin que pudiera controlarla y su espalda se encorvaba cuando aquellas caricias le provocaban espasmo que terminaban en su pelvis. Su pecho se levantaba con rudeza, las palpitaciones de su corazón estaba fuera de control y sus lágrimas no paraban de salir.  

 

Abrió sus ojos con dificultad y llevo su mirada borrosa a su alfa. Pero lo único que podía ver era su cabello negro, puesto que su cara seguía sobre su pecho lamiendo y mordiendo como si su vida dependiera de ello.  

 

- Abe-k…- Intento nombrarlo para que levantara su vista hacia él, pero sus palabras fueron cortadas por un gemido cuando una extraña sensación llego a su entrada.

 

- Abe, eso… eso… eso se siente extraño.- hablo con su ojos cerrados, mordiendo su labio para intentar suprimir los fuertes gemidos que salir de él ante aquella nueva sensación y deteniendo al moreno con sus manos en su cabeza.

 

Los dedos de Takaya se abrían paso por su virgen y estrecha entrada, con la ayuda del semen que había en ella tras el primer orgasmo del omega. Una vez que el moreno se cercioro que sus tres dedos entraran con facilidad, desatendió un poco su labor para ver a su amado.  

 

- Ren.- lo llamo con voz ronca dando un pequeño jadeo al final, fijando su mirada llena de deseo y lujuria sobre la del castaño.- ¿puedo?- pregunto con el rostro desfigurado por el deseo y mirando a su omega directo a los ojos.

 

Mihashi comprendió al instante en que sus miradas se cruzaron que aun que él dijera que no, ya era muy tarde. La mirada llena de lujuria y deseo del alfa era palpable. Su excitación se traspiraba a través de aquel fuerte y varonil aroma por su sudor, y su pecho se alzaba con rapidez al igual que el suyo.  

 

Takaya espero con la poca paciencia que un tenia. Quería hacerlo. Dios sí que quería. Pero si Mihashi no se sentía seguro de ello no lo haría, así tuviera que golpearse constantemente en la pared hasta calmarse, lo haría.

 

- ¿Ren?- lo nombro otra vez al no obtener respuesta.

 

Mihashi sonrió y asintió.- Si es con Takaya-san esta bien.-

 

Abe correspondió la sonrisa y beso sus labios de nuevo. Una vez que aquel intenso beso se terminó el moreno se acomodó entre las piernas del omega y las coloco sobre sus muslos perfilando su miembro en la entrada del castaño.

 

Con lentitud y cuidado fue entrando mientras escuchaba los gemidos de su pareja hasta que su miembro desapareció por completo en aquella estrecha cavidad. El moreno dio un gruñido al sentir como las entrañas del castaño se colapsaban y se dejó caer sobre el cuerpo bajo de él para controlarse.

 

- No hagas eso Ren.- hablo con un jadeo y voz ronca.

 

- ¿H-hacer que?- pregunto el omega con sus ojos llorosos y sus manos sobre su rostro por la vergüenza.

 

- Eso.- afirmo el alfa al sentir como otro espasmo llego hasta la entrada de su pareja y sus paredes volvieron a aprisionar su miembro.  

 

.

 

Abe durante los siguientes minutos beso y mimo a Ren. Sus labios, su cuello, sus pezones y hasta su pene eran acariciados con sumo cuidado y amor. No podía moverse por ahora, no hasta que dejara que el cuerpo de su novio se acostumbrara a su bien dotado atributo; ya que lo que menos quería era lastimarlo. Cuando las caderas de Mihashi comenzaron a moverse solas, fue entonces una señal para que él comenzara.    

 

Takaya salió con cuidado solo dejando la punta de su miembro dentro y de una estocada la metió de nuevo. Tras aquella acción Ren soltó un gemido ahogado y abrió sus ojos de golpe llevando de nuevo sus manos a la colchoneta.

 

Las estocadas llegaban con más fuerza y secuencia, fue así que Ren comenzó a sentir como su segundo orgasmo llegaba.

 

- Abe… Abe… Ab-ahgh.- ahogo su voz cuando el nombrado aprisiono sus labios en un intenso beso.

 

- Esta bien, solo déjalo salir.- respondió a sus gemidos el moreno entre aquel beso.  

 

Ren dejo la colchoneta a su espalda y paso sus manos a la bien formada espalda desnuda de su novio.- ¿Cuándo fue que se quitó la camisa?- se preguntó el castaño al sentir la sudorosa piel de su alfa. Pero rápidamente aquel pensamiento se desvaneció cuando una certera y fuerte estocada dio en su punto dulce.       

 

- Takaya.- grito Mihashi en un fuerte gemido separándose de aquel beso y aprisionando más a su pareja entre sus brazos. – ya… ya… ya viene.-

 

Abe continuo con su intensa labor, y no se detuvo hasta que la esencia de Ren salió disparada manchando sus cuerpo y la de él dentro de su omega. 

 

Los jadeos por aire después de aquel intenso ejercicio se escucharon de ambos cuerpos. Takaya se levantó para no dejar el peso de su cuerpo sobre su omega tras haber colapsado por el orgasmo, y comenzó a besar el rostro sudoroso de su novio para trasmitirle su amor.

 

Mihashi solo se dejó querer, cerro sus ojos ante los mimo de su alfa, mientras regularizaba su respiración tras aquella sensación tan placentera que no había conocido y una enorme sonrisa de felicidad se posó en su rostro.   

 

 Abe sonrió también y beso su nariz moviéndose con intención de separarse, puesto que aún se encontraban unidos. Pero antes de poder hacerlo, la entrada del castaño lo aprisiono de nuevo y sintió como su miembro se encontraba aun erguido entre sus cuerpos.   

 

- Abe.- chillo con miedo mirando a su alfa directo a los ojos con lágrimas en ellos cuando todas aquellas sensaciones llegaron de nuevo a su cuerpo.  

 

El moreno solo suspiro sonriendo, se acercó a su rostro retirando sus mechones castaños de su sudorosa frente y le dio un tenue beso en ella.

 

- Creo que esta será una larga tarde.- el moreno entre lazo sus manos y acaricio sus mejillas para después besar con intensidad sus labios.

 

Takaya tenía razón. Ese día Mihashi saldría marcado para evitar estos problemas de nuevo y de eso su alfa se iba a encargar.     

   

    

 FIN 

 

   

     

        

         

Notas finales:

Hehehee bueno e aquí una peque;a historia de esta hermosa pareja que amo y he visto que no muchos escriben. Me hace muy feliz el saber que la leyeron toda, ya que en un inicio iba ser mas corta, pero al momento de escribir me emocione como siempre. 


Pido disculpas por mi lemon, ya que es la primera ves que escribo algo así y debido a que soy un poco asexual jajaja no se me ocurren muchas cosas ejeje.


Bueno espero les haya gustado como a mi al escribirlo y espero poder leerlos mas adelante en otra de mis historias.  

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