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Miradas ruidosas, sonrisas silenciosas.

Autor: Luluu

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Notas del fanfic:

Bueno... hoy llegó la inspiración a mí, y aunque aun sigo sin acabar (ni continuar) 2 de mis fanfics quiero empezar con ésta. 

 

Espero les guste. Dejen sus comentarios y sugerencias en los reviews.

Pov Harry

 

Desde que mis padres fallecieron en un accidente de carro mi vida… se volvió un infierno.

 

Según lo que cuentan algunos conocidos de mis papás, íbamos los tres en el carro cuando un camión se atravesó, por la fuerza del impacto salió disparado el coche y nos estrellamos en un bar con luces neón.
Lo único que recuerdo es una intensa luz verde y un fuerte dolor de cabeza.
El impacto causó la muerte de mis padres pero yo, por asombroso que suene, no sufrí daño más grave que una peculiar cicatriz que tengo en la frente.

 


Mis tíos, la hermana de mi mamá y su esposo, se hicieron cargo de mí. Pero aunque suene como una de esas acciones que los buenos cristianos realizan en busca de promover la palabra de Dios con el fin de dar y recibir amor, eso no fue precisamente lo que sucedió con mi tía Petunia.


Mis tíos me odian. Mi primo me odia y entre él y sus amigos se encargaron de romper la poca esperanza que quedaba en mí… Lo que me lleva a: tampoco creo en Dios.

 

Toda mi vida intenté demostrarles a mis tíos que no era tan sólo un pequeño niño molesto y a cambio recibí la ropa vieja de Dudley, sufrir de acoso escolar, recibir apenas la suficiente comida para subsistir (lo cual ha afectado mi altura y complexión) y haber tenido que dormir en un pequeño cuarto debajo de las escaleras. Todo esto más los traumas por haber perdido a mis padres me habían ocasionado un fuerte caso de ansiedad social y contantes pesadillas.

 

 

No fue sorpresa que cuando mi aparente padrino, Sirius Black, y su mejor amigo, Remus Lupin, se presentaron ante el número 4 de Privet Drive con la intención de acogerme y hacerse cargo de mí, mis tíos no se negaron.

 

Desde que me mudé con mi padrino mi situación había mejorado un poco. Remus y Sirius eran personas muy dulces y cariñosas. En un par de días se habían ganado mi confianza y me hacían sentir como en un hogar de verdad.

 

 

 

 

 

 

-¡Harry! –gritó Remus –se te va a hacer tarde, ¡apúrate!

Me levanté sin muchas ganas. Me di un baño rápido, me vestí con ropa negra  y medio acomodé mi cabello.


-Hola Lupin, hola Sirius –dije al entrar a la cocina.
-¿Listo para tú primer día de prepa? –preguntó Lupin entusiasmado como siempre.
-Em, sí, algo así –contesté.
-Vamos, cachorrito, no dejes que la ansiedad te arruinen tu primer día –me dijo mi padrino. “Cachorrito” era un estúpido apodo que se le había ocurrido ponerme hace unas semanas pero… me gustaba.
-Y no dejes que tu heterosexualidad arruiné tu posible relación con Remus –dije en broma. Nos llevábamos así, con ellos sentía confianza de decir lo que pensaba.
-Igual que James –dijo Lupin.
-Igual a James –reafirmó Sirius sonriendo.

 

 

Lupin me dejó en la escuela para luego despedirse e irse a trabajar.

Entré a la escuela y me dirigí al salón. Había unos cuantos muchachos ahí pero no pensaba hablarles. Lo más posible es que acabara molestándoles con mi presencia.

Me senté en una silla lejos de todos y me puse mis audífonos.

 

Las clases fueron una pesadilla. La misma rutina de presentarnos y explicar algo sobre nosotros. ¿Qué se supone que dijera sin sonar patético? Cuando fue mi turno de presentarme mis manos temblaban y me costaba un poco de trabajo respirar.
-Mi… nombre es Harry Potter y… y… me gustan los deportes y la música –dije rápidamente.

Una muchacha sentada frente a mí se giró para verme y me sonrió.
-No te pongas nervioso, todos somos nuevos ¿no? –dijo. No podía dejar de ver su inmensa cantidad de cabello rizado y castaño. –Mi nombre es Hermione, por cierto.

 

 

 

En recreo, esa chica, Hermione, y un pelirrojo de cara pecosa me llamaron para que me sentara con ellos.
El chico era muy alto y delgado y la chica era muy bonita, aun tomando en cuenta su esponjoso cabello.
Nos sentamos y comenzamos a platicar. Bueno, ellos platicaban y yo intentaba analizar a la gente con la que estaría los próximos tres años.

No éramos muchos.

Hasta la mesa del fondo se sentaban los que desde ahorita se veía serían los populares: un chico de piel oscura, un chico bastante… reservado, una linda chica con coleta, dos grandulones que parecían gorilas y un rubio, de piel blanca como la porcelana y facciones muy finas; inclusive su manera de moverse era delicada y elegante.

En otra mesa estaba una chica de cabello castaño, una de rasgos asiáticos, otras sin nada en especial, un chico que parecía estar contando algo acerca de ¿explosivos? y otro chico que no dejaba de reír. Había un chico rubio que tenía cara de ser un ególatra.

Había otros chicos por aquí y por allá pero lo que llamó mi atención fue un chico solitario que comía su almuerzo alejado de todos.

 

-Está… solo –dije.
Hermione miró hacía la misma dirección y lo vio.
-¡Hey! ¡Hey! –llamó hasta conseguir la atención del muchacho –Vente a comer con nosotros.
El muchacho se acercó de manera nerviosa. Era alto y se veía demasiado… pasivo. Me agradó al instante.

-¿Cómo te llamas? –preguntó Ronald.
-Ne… Neville Longbottom –dijo inseguro con voz temblorosa. Le dediqué una pequeña sonrisa porque yo mejor que nadie sabía lo que se sentía estar así.

 

 

 

 

 

Cuando mi padrino pasó a recogerme suspiré de alivio.
-¿Cómo te fue? –preguntó.
-Bien.
-¿Conociste gente?
-Sí.
-¿Nuevos amigos?
-Ajá.
-Harry… -dijo inseguro pero después pareció cambiar de idea y se quedó callado.

Llegué a la casa y les avise que me sentía mareado y me saltaría la comida. Subí las escaleras y caminé hasta mi cuarto.
Tomé una foto vieja donde se veían mis papás de adolescentes y la abracé.
-No sé qué me pasa –dije –todos fueron muy amables conmigo, nadie me trató mal. Hable con Hermione y Ronald, también conocí a este chico Neville, a Cho, Lavender, Seamus, Dean… pero aun así me sentía fuera de lugar. Como si no perteneciera ahí.

 

Comencé a llorar y, sin soltar la fotografía, me quedé dormido. 

Notas finales:

Gracias por leer!

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