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Pied Piper of Hamelin por BombayLove

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Notas del fanfic:

Lamentablemente, los chicos de la JE no me pertenecen xD pero sí la historia. ¡Espero que la disfruten! ♥

Notas del capitulo:

Lo que parecía ser una nueva y simple misión, terminó convirtiéndose en lo que los separó. Mr. J quien los había unido, probablemente, era el mismo que ahora los estaba separando.

Era una mansión antigua un poco alejada del barullo de la ciudad. Había tantas leyendas respecto a ella que nadie quería acercársele. Ninguna era cierta, pero al mismo, todas lo eran. De vez en cuando, muy entrada a la madrugada, podía oírse el sonido de una flauta saliendo de ella. Todos sabían que cuando eso pasaba, algo malo iba a ocurrir.

 

—¿Los demás están listos? —Preguntó You, poniéndole el seguro a un arma y colocándola en su soporte, sobre su cintura.

—Creo que sí —Respondió Shingo, sentado éste sobre una banqueta, hincándose de hombros —. ¿Ryo va a estar bien?

—Sí… Pese a todo, fue como si hubiera disfrutado su castigo —Dijo Subaru, asegurándose que la pequeña petaca con alcohol que llevaba sobre su cintura por nada del mundo se cayera al suelo.

—Qué masoquista —Dijo Shingo, sonriéndose de lado al ver a su compañero—. A mí me duele la cabeza sólo por pensar lo que pasó —Agregó, frotándose mencionada zona.

—Es que él es especial para esas cosas —Dijo You—… Es como si no sintiera nada…

—Ahora que lo pienso —Dijo Shingo—… Nunca supimos cómo llegó él aquí…

—Bueno, es hora de trabajar —Finalizó You, aplaudiendo una vez.

—Tú lo sabes, ¿cierto? —Dijo Shingo, siguiendo sus pasos. Detrás suyo, Subaru ahogó una risita.

—¡Ah! ¡Ya no soporto esa flauta! —Exclamó Ryo. Shingo, Subaru y You oyeron sus gritos al salir al pasillo.

—Ahí lo tienes, tan vivaz como siempre —Dijo Subaru, con una media sonrisa, sin poder evitar tomar un sorbo de su bebida.

—En serio que no entiendo qué le corre a este tipo por las venas —Reconoció Shingo.

Siete personas terminaron reuniéndose en lo que parecía ser el vestíbulo de la mansión, el único lugar de la casa con un poco más de luz. El sonido de la flauta empezó a disminuir hasta terminar en una última nota. Desde los parlantes, lo remplazó una voz masculina.

—Espero que hoy también traigan valiosas adquisiciones.

—Lo que sea para que no vuelvas a tocar esa flauta, viejo de mierda —Dijo Ryo, frotándose la cabeza por sobre una venda mal colocada que envolvía gran parte de esa zona.

—¿Estarás bien? —Un muchacho un poco más alto que él, lo miró de reojo.

—¿Te estás preocupando por mí, Tacchon? —Le preguntó Ryo, con una sincera sonrisa.

—Fue sólo una pregunta —Resopló el aludido—. Me preocupo por ti del mismo modo en que lo hago por los demás.

—Me gustaría que te preocuparas un poquito más por mí que por los demás —Dijo Ryo, apoyando su mejilla sobre el hombro del muchacho y jugando con una parte de su venda, enrollándosela alrededor de su dedo como si fuera parte de su cabello.

—Preocúpate por él cuando no vuelva a traer nada, Okura-kun —Dijo la voz a través de los parlantes—. Me imagino que ese viejo de mierda, estuvo demás…, ¿no, Nishikido-kun?

—La próxima vez me gustaría que avises que estás escuchando, viejo —Se quejó Ryo. El resto de sus compañeros lo miraron de reojo, sin acotar nada al respecto.

Era un secreto a voces que al menos, todas y cada una de sus conversaciones eran oídas por el dueño del lugar, un científico loco que respondía al nombre de Mr. J. Cada vez que oían el sonido de la flauta que él tocaba, sabían que debían armarse hasta los dientes, salir de la mansión y volver con un conejillo de indias cada uno. Shingo era quien les entregaba un blanco diferente cada vez, nadie sabía si era J el que se los entregaba con anterioridad, o si él los conseguía por sí mismo. Al menos para los más jóvenes, era un misterio.

—¿Sho-chan va a volver a quedarse? —Preguntó otro muchacho, de un corto cabello color azabache que parecía haberse cortado él mismo, quien respondía al nombre de Ryuhei.

—Yasuda-kun es más valioso aquí dentro —Respondió J.

—¿Eso quiere decir que tenemos que traer a uno más? —Preguntó Ryo.

—Qué pelotudo —Musitó Tadayoshi, quien estaba más cerca suyo.

A través de los parlantes, J rió a carcajadas.

—¡No lo había pensado! Pero, no. Murakami-kun les entregará, como siempre, un blanco a cada uno.

—Gracias —Respondió Ryuhei, con una sonrisa, recibiendo un papel, que no era más que una breve ficha con varios datos básicos de una persona y la foto de ésta, pero que carecía de nombre para ellos. Después de todo, debían quitarle la vida para poder ellos seguir manteniendo la suya.

—Se ve que te hizo mal la lobotomía —Dijo Tadayoshi, prácticamente sacándole a Shingo la ficha de sus manos, quien se sorprendió por su accionar. Tadayoshi, al darse cuenta de esto, lo miró—. Lo siento.

—Cálmate —Le dijo el aludido, entregándole la última ficha a Ryo—. Ya sabes que a veces se le va a un poco la lengua a este chiquito —Agregó, restregando la venda contra los cabellos de Ryo, haciéndolo quejar.

—¡Ay! ¡Ay, me duele!

—Es tu culpa por no haber dejado que Yoko te pusiera bien esas vendas.

—Tsk. ¡Están bien! No se van a caer.

—Muy bien —Los interrumpió J—. Los espero al alba en este mismo lugar.

—Séh, séh —Dijo Ryo, guardando el papel dentro de sus pantalones y ropa interior.

—Peculiar lugar para guardar eso —Dijo Ryuhei, girando junto al resto del grupo unos noventa grados para dirigirse a la puerta.

—Siempre se lo mete ahí —Reconoció Subaru—. ¿Nunca te diste cuenta?

—Me jode cuando tengo que atacar a alguien —Dijo Ryo, resoplando—. Oye, Okura…

—¿Qué?

—¿Me das un besito? Para poder traer muchos conejitos…

—Tienes que traer a uno sólo…

—Puedo traer también al tuyo —Le dijo, intentando espiar su blanco.

—Olvídalo. Ese es tu castigo por no haberlo hecho la vez pasada. Aunque Yasu te haya salvado el pellejo, al final  J se terminó dando cuenta.

—No entiendo por qué no lo castigó también a Yasu… Viejo de mierda… Pero algún día yo voy a terminar haciéndole una crateocomía… y sin anestesia…

—¿No será craneotomía…?

—Lo que sea —Bufó Ryo, mirando hacia otro lado.

—Dame la ficha de tu blanco —Le pidió Tadayoshi. El aludido, frunciendo el ceño, le entregó lo que le había pedido.

—¿Qué hay con eso?

— Si quieres, podemos hacer un reto.

—¿Un reto?

—Veamos quién es más rápido en encontrar y eliminar su blanco.

—De acuerdo, me gusta —Reconoció el moreno, relamiéndose los labios.

—Yasu, ¿estás ahí? —Preguntó Tadayoshi, ya fuera de la mansión, tocándose un pequeño audífono sobre uno de sus oídos.

—“Los oí.

—¿Puedes tomarnos el tiempo con un cronómetro o algo así?

—“Mhhh… ¿Quieren que lo haga con todos?

Tadayoshi miró a sus compañeros a su derecha. Salvo Ryuhei, el resto no estaba del todo de acuerdo con su idea.

—Creo que sólo a Maru le gustó la idea…

—“De todas maneras, lo haré con todos. Es algo aburrido sino estar aquí…

Shingo, Subaru y You se miraron. You frunció el ceño, pero Shingo terminó suspirando, con una sonrisa. Subaru le estaba dando un nuevo beso al pico de su petaca.

—¿Nos vamos ya? —Preguntó Ryuhei.

—Vamos —Dijo You.

El grupo fue dividiéndose poco a poco, pero Ryo y Tadayoshi seguían el mismo recorrido uno del otro, hasta que el primero se detuvo en una esquina.

—¿Qué sucede? —Le preguntó Tadayoshi.

—Un beso.

—¿Eh?

—Para darme más energías.

Tadayoshi puso los ojos en blanco y dejó que Ryo lo besara apasionadamente. Después de todo, así era el amor que en tan poco tiempo había alimentado en él. Mientras lo veía alejarse con una sonrisa de oreja a oreja, se preguntaba cómo y por qué esa persona se había enamorado de él, en qué momento le había dado a entender que podían llegar a tener algún tipo de futuro juntos.

Porque, estaba más que seguro que en aquel lugar, el tiempo se había detenido, y el futuro ya había dejado de pasar para ellos.

Yendo al encuentro con el blanco de esa noche, Tadayoshi oyó un ruido inusual proveniente del auricular que tenía en su oreja. Detuvo sus pasos abruptamente y aunque intentó escuchar algo más, la estática se lo impedía.

—¿Yasu? ¿Estás ahí? ¿Yasu? ¿Me escuchas? —Un fuerte estruendo proveniente de varias cuadras detrás suyo, lo hizo voltear. Al hacerlo, vio una humareda negra en dirección donde estaba la mansión—. Maldición…

Cuando quiso volver sobre sus pasos, Tadayoshi se vio, en cuestión de segundos, rodeado de casi una docena de hombres vestidos de negro de pies a cabeza, apuntándolo con armas de fuego.

—¡Levante las manos donde pueda verlas! —Exclamó uno de los sujetos. Ante la mala decisión de enfrentar solo a tal cantidad de sujetos, Tadayoshi decidió hacer caso a sus palabras y levantar ambos brazos en alto hasta que otra persona los sujetó detrás de su espalda y lo lanzó al suelo, acostándolo boca abajo.

—¡Señor! ¡Este es el último, señor! —Exclamó un tercer sujeto a otra persona que Tadayoshi no alcanzó a ver más allá de sus zapatos color ocre.

—Muy bien. Llévenlos a la delegación y den aviso a sus respectivas familias.

Lo último que vio Tadayoshi hasta que sus ojos fueron cubiertos con una venda, fue humo y su pesado olor característico proviniendo de lo que había sido su hogar, aunque algo retorcido, por una cantidad de tiempo que ya había olvidado.

Notas finales:

Ciaossu~!!

¿Creyeron que había desaparecido? xD

Bueno, sí, quizás un poco xD

La verdad es que estoy escribiendo una historia hetero (no me pongan esas caras de asco xD es un Ryo x Kurako, tiene sentido (?)

¿Qué les pareció este primer capítulo?

Espero que les haya gustado ^^

Hasta la próxima actualización ♥ ^3^ *chu~*

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