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El infierno de Alibaba. por RedtheDark

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Notas del fanfic:

Este one shot lo he hecho debido a un sueño que tuve con esta pareja con casi la misma tematica. Solo lo altere un poco. Espero les guste :3

Lo he subido porque no pude concentrarme en mis fics con la idea en mi cabeza haciendo eco. UnU)

Cuando sueño con shaoi 7u7 no puede dejar depensar en hacer un one shot sobre ese sueño :'v

 

Ahh y como Sindab bo tiene apellido, pss le puse Dabnis xDDD

Si les gusto o no dejen, solo constructivos .u.)/ <3

Notas del capitulo:

Lean y disfruten<3

Dejen review .w.)/ 

No quiero esto para mi.



Corre como atleta olímpico, como si su vida dependiera de ello. Sin mirar atrás, tratando de perderlos. Pero aquellos hombres de traje lo persiguen sin tregua. Se mete a un callejón estrecho, agradece lo delgado que es su cuerpo en este momento. Logra perder a los hombres, pero sabe que no debe bajar la guardia ni detenerse. Se adentra al mercado de lo sábados. Nota como un auto negro, polarizado, se detiene en su posible salida. Maldice en sus adentros, da la vuelta pero choca con un gran hombre de facciones bruscas. Ya no tiene escapatoria.



No deseo esto. Lo aborrezco.




- Saluja, no debería huir de esta manera. -Esa voz.. Al voltear, se encuentra frente a frente con un peli/blanco pecoso, Jafar. Solo lo conoció una vez, aquella donde el muy descarado fue a su departamento a informarle sobre el arresto de Kouen. Y el pésame del CEO de Corporaciones Sindria, ya que ahora la empresa Balbadd está en quiebra, su marido está en prisión, y su pequeño hijo crecerá solo sin un padre. Oh, su hijo. Quien ahora está bajo el cuidado de su mejor amiga, Morgiana.-  Mi jefe solo quiere hablar con usted.



- ¡Vete al carajo! -Dijo esto y le escupió en la cara. Jafar arquea una ceja, viendo como el bello doncel pensó que travestido y con una peluca azabache, podría pasar desapercibido.-  ¡El no deja de fastidiarme la vida, que se joda, el y todos sus lacayos, vayanse a la mierda!



- … Pff -Suelta un gran suspiro. Chasquea los dedos.-  Parece ser que esto será a las malas.



El gran hombre de traje negro, de un jalón carga a Alibaba, y lo avienta al asiento trasero. El igual se mete, y cierra la puerta. Jafar entra al asiento del copiloto, y el chofer arranca. Él lo sabía, todo era culpa de ese malnacido. Lo ideó todo a la perfeccion solo ¿para que? Es clara la respuesta para el doncel, él es lo que quiere. Aquel hombre tiene una gran obsesión con Alibaba. Es enfermizo pensar en todo lo tuvo que hacer para poder ponerlo en una situacion asi. La empresa de su padre, en ruina. El, perdió su trabajo, es muy difícil para un doncel conseguir uno, ya sabe cosas de la sociedad. La casa. Su marido, dueño del gran imperio Ren, ahora en prisión. Al menos su cuñada, Kougyouku, se está haciendo cargo por momento de los negocios familiares y su cuñado Koumei buscando la manera de hacer que Kouen salga de prisión por algo que no hizo. Su pequeño hizo de dos años, Makoto, en el techo de su mejor amiga ya que por el momento Alibaba no puede tenerlo consigo hasta que las cosas se arreglen.



Trata de abrir la puerta pero esta con seguro. Frunce el ceño, nervioso por lo que pueda suceder. Sabe de antemano que aquel hombre no lo quiere ver para hablar, si no para aislarlo del mundo entero. Aprieta los puños, cargados de ira. En todo el camino reinó el silencio. Se tuvo que quitar la peluca, dejando ver la corta trenza rubia, y un curioso cabello parado que parece cuerno.



“ Mereces lo mejor, y para tu suerte, esa palabra se queda corta al lado mio. “



De solo recordar la primera vez que escucho esa frase salir de su boca, le repugna. ¿Acaso no puede entender que el solo tiene ojos para Kouen? Su amado Kouen, un hombre que bien parece frívolo, en realidad es una persona muy sabia y amable. Y su hijo Makoto, es la viva imagen de Kouen, claro, con unos toques suyos igual. Saca el celular de bolsillo. Y lo prende, dejando ver el fondo de pantalla. Kouen cargando a Makoto en sus hombros. Lágrimas acumuladas, carajo, quiere que todo vuelva a ser como antes. Como desearía nunca haber conocido a..



- Llegamos. -La voz de Jafar lo sacó de sus pensamientos. El guaruda abre la puerta, Alibaba pensó por unos segundos quedarse en el auto y negarse a salir. Pero con tremendo gorila como guaruda, y un loco disfrazado de asistente, no le queda de otra que salir. Corporaciones Sindria, un gran y hermoso rascacielos. Quien iba a pensar que un muerto de hambre llegaría tan lejos, ahora la persona más innovadora, importante, y multi billonaria del mundo.



Alibaba siente las miradas de los trabajadores que entran y salen. Pues ¿como no? Un bellísimo doncel travestido. Utiliza tenis converse color guinda. Un short de mezclilla, una camiseta de tirantes blancos y debajo un top negro. Su delgado cuerpo, su bello inexistente. La piel más tersa y suave. Aquel cabello dorado como el sol, largo hasta los hombros, y amarrado en una corta trenza. Aquel short resalta sus buenos glúteos, y las apetecibles piernas que posee. Sin olvidar claro, sus hipnotizantes ojos miel. Vestido tan informal y tentador, pasando entre tanta gente vestida de traje y que no dejan de mirarle sonrojados, o casi como un pervertido. Después de todo, sus pechos aun siguen teniendo algo de leche por el embarazo de Makoto, y resaltan un poco, pero lo suficiente como para dejar hambrientos con solo mirar, a los pervertidos que le ven.



Entran al elevador. Jafar aplana el botón del último piso. Aquella música lo saca de quicio. Tardo un poco, pero por fin las puertas de metal se abrieron. Dejando ver una majestuosa oficina con un gran ventanal. Tan elegante, perfecta, digna del CEO. Pasan, y las puertas se cierran. Ahí está el escritorio de roble negro. La silla volteada hacia la vista del ventanal.



- Sin, lo he traído. -Dijo Jafar. Aquel hombre sentado, delineo una suave sonrisa en su rostro. Voltea la silla quedando de frente. El CEO de corporaciones Sindria, Sinbad. Un candente hombre rompe ovarios. De tez aperlada, complexión muscular, cejas pobladas, ojos miel. Una larga cabellera púrpura más allá de la cintura, algo desalineada, y agarrada en una coleta de caballo. Viste un traje negro, y una corbata morada. Mucho más alto pero mas alto que Alibaba. Sonríe, encantador como siempre.




La obsesión de Sinbad por Alibaba viene desde tiempos pasados. Exactamente cuando él tenía dieciséis, y empezó a trabajar en la hacienda Saluja. Quedó maravillado al ver aquel niño de hebras como el sol, jugando en el fresco pasto. Un muerto de hambre que se enamoró a primera vista de un pequeño de seis años. Intento trabajar duro, mientras más crecía Alibaba, se daba cuenta que SU hermoso doncel, se hacia mas hermoso y prohibido. Todo se derrumbo para él, cuando se enteró que a la edad de trece años, habían comprometido al primogénito con Kouen Ren. Un hombre que en ese entonces tenía veinte al igual que el. Decidió marcharse antes de causar un alboroto. Y volver cuando fuera alguien importante. Y lo hizo, apenas cumplido los quince Alibaba, volvió a la hacienda, pero como un importante invitado de una de las tantas fiestas a las que asistió. Seduciendo a Alibaba, repitiendole “Mereces lo mejor, y para tu suerte esa palabra se queda corta al lado mio.”



Pero no importo cuanto intentara seducirlo, Alibaba está prendado de Kouen. Espero dos años, dos malditos años para aumentar poder tanto económica y socialmente. Todo para poder hundir lo amado por el rubio, dejándolo en la calle, desesperado, y asi el lo recibiría con los brazos abiertos. ¡El ha matado por él, comete crímenes atroces por el! ¡Si bien no pudo acabar con Kouen, como los antiguos pretendientes y amigos que iban a la hacienda en aquel entonces, que se pudra o lo maten en la cárcel!



- Alibaba, sigues tan hermoso como siempre. Te doy mi mas grande pesame por lo sucedido en tu vida.



- Imbécil. El pésame se da cuando alguien muere.



- Y así es. Alibaba Ren, a muerto junto con todo lo que le rodeó, una vida miserable que no merece. Desde ahora serás, Alibaba Dabnis. Esposo de Sinbad Dabnis, CEO de corporaciones Sindria. ¿No suena fantástico?



- ¡Yo soy Alibaba Ren, felizmente casado con Kouen Ren, y tenemos un maravilloso hijo!



- El cual no tardará quitarte el gobierno. Un doncel sin hogar y trabajo, y aunque la familia de Kouen te ayude, el gobierno no te considerará apto en las condiciones en las que estas. Y el padre del niño en la carcel, por asesino.




- ¡Él no asesinó a nadie, tu le tendiste una trampa! ¿¡Porque no puedes aceptar que nunca en mi vida voy a estar contigo?!



- ¡TU ME PERTENECES! -Grito desde la silla con ruedas. Haciendo que Alibaba baje la cabeza, temeroso.-  Te lo pondre asi de facil. Te casarás conmigo de la mala, te encerrare del mundo exterior, violare constantemente llenándote con mis hijos. O bien puede ser de la buena manera, tu padre me vende las mayoría de las acciones de su empresa y le ayudó a salir de la quiebra. Hago que Kouen salga de la carcel, inocente de todo cargo,  para estar con su hijo y que vuelva a ser el CEO del imperio Ren. Y claro, tu te olvidaras del pasado y te enfocas en ser un buen esposo para tu marido, y me darás los hijos que se pegue la gana. Ambos salimos ganando.



- ¿Venderte mi vida, a cambio de que ayudes a mi familia? -Preguntó el rubio.



- Si. -Respondió con una carismática sonrisa.-  Malas o buenas tu decides.



- ¿Porque haces esto..? Arruinar mi vida… -No pudo terminar de hablar.



- Para volverla un mundo maravilloso para ti y para mi, los dos, juntos.



- Maldito.. -Gimoteo, lágrimas recorren sus mejillas.-  De.. la buena manera…



Sinbad sonríe satisfactoriamente, toma una carpeta del escritorio, y una cajita azul/petróleo. Se para del asiento y camina hacia el rubio. Le entrega la carpeta, son los papeles del divorcio.. El maldito se encargó de terminar su matrimonio con Kouen de previsto. La carpeta es tomada por Jafar. El mayor se hinca, abre la cajita dejando relucir un anillo de compromiso, hecho con oro y diamantes rosas.



- ¿Me harías el honor de casarte conmigo, Alibaba? -Preguntó con total seriedad. Alibaba se siente furioso, para que preguntarle eso, si a sabe la respuesta que está forzado a tomar. Mejor que se hubiera evitado la formalidad de la situación.



- A..Acepto.. -Contestó con odio notable en sus ojos, casi como una mirada asesina. Si los ojos de ALibaba fueran navajas, Sinbad ya estuviera muerto. El infierno al lado de Lucifer comienza, un pequeño ángel que será corrompido por aquel ángel doble cara. Bienvenidos al infierno de Alibaba.

Notas finales:

Ojala haya sido de su agrado *u*) Y no odien a Sinbad en este fic, siempre he pensado que en modo psicopata es mas isabalhsñanñdNNKSxjksanoñH<3 <3 <3 <3 :'v

Dejen review nwn)/

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