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Deleble

Autor: Vannar

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Notas del fanfic:

 

 

Sé que no ando por aquí en varias vidas, pero he vuelto (también sé que a nadie le valdrá si sí o si no).  

 

Espero les guste ♥

Notas del capitulo:

Ninguno de los chicos son míos –por el momento–. 

 

 

DELEBLE

 

 

 ••••••

 

 

 

Si está enojado, piensa, puede aplastar el cigarrillo contra el cenicero y volver a empezar.

 

Cuando llega a casa, un café con leche lo espera en la mesita del jardín, con el libro abierto, nunca en la página incorrecta. Tarda en volver hasta que el sol se desfallece y las estrellas circulan, le alborotan la vista y el dolor en la espalda. Entra a casa y la cena está caliente, sobre el comedor; un vaso con cerveza y hielos le acosa sobre el mantel. La caja de cigarrillos se le olvida en el patio, y a él se le olvida recordarla, como se le olvida recordar lo que ha olvidado al tratar de recordar. Un espacio entre lo que ha hecho y lo que podría haber hecho circula en sus pestañas y termina, aparta lo que no le gusta en el plato, y si le gusta todo lo deja igual, porque el sueño lo está venciendo, las metas lo desesperan y la corbata le da piquiña.

 

La cama está lista para él. Huele a madera y a cera de pisos, a canela. Desanuda la corbata y la tira sobre el colchón, la chaqueta sobre la alfombra, los pantalones –sólo los pantalones– caen en el lugar indicado y se sonríe y alza el puño, rojo tal vez, viendo hacia la pared donde, ahorcado, yace un cuadro con una foto sin rostros conocidos más que el suyo. Desaparece la ropa sucia cuando sale del baño, con un pijama de cuadros. La luz se mantiene y le irrita los ojos el libro “para la noche”, escueto, de un novelista nuevo quizá. Se acurruca y la almohada se frunce bajo su cabeza, que pita y ruge demasiado, que le hace temblar los labios, para recordarle que ha olvidado los cigarrillos en el patio.

 

El perro ladra sobre los tulipanes que detesta. Antes de que chasquee la lengua contra el paladar, el perro calla. Las nubes sienten recelo por la luna y puede ver desde su cama, con la lámpara ya apagada, que un inmenso cielo les arropa el espíritu; los cigarrillos se están alejando cada vez que piensa más en ellos y trata de moverse para aligerar la pesadez que el ocio le genera en el pecho. Unas turbas de recuerdos se agolpan, pero ignora los papeles sobre el escritorio y continúa pensando que no ha hecho nada más que pensar. Un zumbido, la música del silencio, se le cuela por el oído derecho y desaparece en su entrecejo, o se configura y retorna, porque le punza esa parte y, además, los ojos. El pijama le resulta incómoda. Un calor que no siente en serio le hace recordar que ha olvidado algo, que se emociona por lo que olvida y que, incluso, está profundamente enamorado de esto que ha olvidado otra vez. Su mano se levanta, más autónoma que nunca, y roza el techo de picos diminutos sin hacerlo en realidad, y desciende por sobre su dueño y cae, sorpresivamente, sobre un hombro desnudo, suave, que recorre hasta alcanzar un codo.

 

Entonces recuerda que ha olvidado que tenía esposo, que se llama Ji Yong, y que, para empeorar, no ha traído de vuelta el paquete de cigarrillos. 

Notas finales:

 

Ya saben que aquí no hay totalitarismo. Escriban lo que quieran :) 

 

Gracias por leer ♥

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