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El Laberinto de la Luna Llena por MidNightFlower

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Notas del fanfic:


Hola pequeños espero que les guste este fic. Mil gracias a quien se le ocurrió esta brillante idea! (la cual supongo que como la llevé acabo les recordará un poco a Maze Runer y a Danganronpa jeje) y también le quiero agradecer muchísimo a Kaoru Gloomy por darle el visto bueno a esta historia! no se que habría hecho sin ti! =3

Notas del capitulo:

 


UNIVERSO: canon divergente


DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling yo solo los tomo prestados con fines recreativos.


ADVERTENCIA: acción, angustia, un poco de lenguaje soez (solo un poco jeje) y otro poco de escenas fuertes (con tintes gore) Están advertidos~


CAPÍTULOS1/5

 

PRIMERA LUNA LLENA: El Nuevo Jugador del Laberinto

Su cuerpo temblaba y su respiración se entrecortaba. Sangre carmesí manaba de sus fauces con su suculento olor esparciéndose en el ambiente, incitándole dulcemente a volver a matar.

"No otra vez" pensó su semi-despierto pensamiento humano.

La luna apenas era una mota blanca visible en el cambiante cielo; el dolor de sus articulaciones se expresaba y el crujir de sus huesos acomodándose era un real tormento reiterándole que seguía vivo.

Cuanto maldecía a la bestia interna, a los despiadados infelices que lo habían puesto ahí, pero más que nada a si mismo quien pese al tiempo, no podía controlar los bajos instintos primitivos.

El cuerpo sanguinolento frente a sus ojos estaba inerte y las gruesas lágrimas salieron de sus ojos al notarle irreconocible… hecho pedazos.

-No…- murmuró con voz gutural cubriendo con desesperación su rostro contorsionado con el horror que sentía por sí mismo, se echó hacia atrás por instinto hasta topar con pared.

No sabía de quien se trataba, no deseaba saberlo. Lo único que pensaba y que rogaba a los cielos si acaso pudieran escucharlo, que solo no se tratara del que una vez fue su cachorro.

-Por favor… que Harry este bien...- pensó antes de perder el conocimiento.

¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨

El claro, era una pequeña área donde residían, probablemente el lugar más seguro que pudieron encontrar. No había trampas cerca y las paredes no cambiaban durante la noche; el lugar perfecto si cabía siquiera decirlo.

-Vamos a morir, todos vamos a morir, vamos a morir…- murmuraba de un lado a otro Lavander Brown cubriendo sus orejas con ambas manos. Aun podía escuchar el grito desgarrador de Terry de la noche anterior y no lo podía superar.

Ron solo rodó los ojos pasando a su lado y con una gélida expresión escribió el nuevo número de sobrevivientes en la pared. "Terry Boot" se dijo acomodando su pequeña navaja que le había regalado su hermano Charlie hacia tanto tiempo que no recordaba la fecha específica. No es que Terry hubiera sido su gran amigo del alma, pero desde la escuela era alguien a quien podría considerar colega en el Ejército de Dumbledore y a la hora de la batalla, por tanto su muerte era motivo de pesar por no poderle salvar y lo que era peor, se sumaba a los once fallecidos en ese juego del horror que se había convertido en su vida.

"Como si pudiera llamarse juego" pensó asqueado, sitiándose al lado de Hermione quien, aunque pensativa, temblaba como una hoja.

La sociedad mágica había caído y ellos con ella. Toda la paz y seguridad que un día fue, dejó de existir cuando Lord Voldemort a punta de varita derrotó al elegido y se había autonombrado como el amo supremo de todo. Todo era caos y perdición; una masa amorfa de sangre, gritos y destrucción a aquellos que pertenecían al lado contrario en la guerra.

Las pocas guerrillas que le siguieron a esa épica batalla perdida en busca de la libertad terminaron en nuevos fallos y la esperanza fue extinguiéndose poco a poco hasta verse casi extinta.

Todos deseaban esconderse, ser tragados por la tierra antes de ser encontrados por los mortifagos; mucha gente inocente falleció en las oleadas del nuevo régimen que parecía que todos los habitantes del mundo mágico perecerían hasta que solo en las calles quedara el vestigio de los sueños despedazados que ya no serían y la civilización pacifica que ya no podría recordarse.

Sin embargo al cabo de un año, para el Señor Tenebroso había dejado de ser divertido matar a diestra y siniestra a los fervientes símbolos de la luz que caían en sus manos; simplemente se había vuelto rutinario y monótono para él; hecho que simplemente no podía ser. Tras mucho meditarlo, maquilándolo perfectamente en su mente y con la noticia de un Remus Lupin enjaulado cual bestia en una de sus cámaras, surgió en su mente una forma de entretenimiento mucho más placentera; una lección que había que aplicar.

La captura del trio dorado fue la pieza faltante a su rompecabezas macabro que ya había terminado de fabricar. Harry Potter ya no representaba un problema para él, mucho menos una amenaza; ya lo había vencido de una vez por todas y que mejor aún que el pensarle muerto a manos de uno de sus tan preciados tutores. Eso sería la cereza perfecta para coronar el pastel.

En ese momento habían sido 18 los capturados y que fueron destinados a ingresar en el laberinto. Todos pertenecientes al ejército de Dumbledore y todos terriblemente asustados al ser expuestos de esa forma vil a ese "juego" sin alguna esperanza, con un brazalete alrededor de su muñeca marcándolos como propiedad privada del señor Tenebroso y sin una varita para ayudarse a moverse por el hostil lugar.

El primero en caer fue Anthony Goldstein al caer en una trampa de punzones en el suelo que terminó con su vida antes de siquiera notarlo, siendo solo su rostro inerte y la sangre, la clara muestra de su expiración. Las condiciones precarias del ambiente con temperaturas nocturnas de cinco grados bajo cero, escasos ojos de agua y peligrosos sitios de alimento viable, no era algo que jugara de su lado. Todo estaba en su contra y más aun con la primera luna llena que se cobró la vida de dos miembros más.

Al cabo de 24 horas en el laberinto eran regresados a un almacén subterráneo a ser encerrados hasta la siguiente luna llena. Al principio eran exhibidos cual espectáculo ambulante, pero a los seis meses pasó la novedad y prácticamente fueron olvidados a un religioso movimiento mensual al laberinto donde uno a uno iban muriendo sin piedad.

Solo Harry, Ron, Hermione, Neville, Luna, Ernie y Lavander habían sobrevivido las 6 lunas llenas seguidas, pero dudaban que pudieran seguir así por mucho tiempo.

-Bien Luna… ¿cuándo falta para la siguiente luna llena?- preguntó Hermione tratando de mantener la compostura.

La rubia que estaba en una roca tratando de relajarse mirando un grupo de escarabajos pasar, alzó la mirada al cielo y haciendo un rápido conteo metal sonrió.

-Supongo que 29 días Hermione- dijo con su voz calmada. Hasta ese momento sus predicciones no habían fallado, por tanto, la castaña asintió poniéndose en pie para analizar qué era lo que proseguía por hacerse.

Harry llevaba en esa misma posición desde que había despuntado el alba y Hermione comenzaba a preocuparse. Tenía las manos en puño, apenas y se veía que respiraba.

-Harry por favor, vuelve- pidió en voz baja tocando su mano. Ante el toque Harry se sobresaltó mirando la mano extendida de su amiga y las suyas aun en puño casi blancas por la sangre faltante –tenemos que ponernos en movimiento…- su amigo tenía los ojos anegados de lágrimas contenidas. Como cada luna llena, se culpaba a si mismo por la continua muerte de sus aliados, preguntándole en los "si tan solo…" ese cuestionamiento que siempre volvía a atormentarle.

-¿Por qué no pude hacer nada Hermione?- preguntó en trémula voz.

-Porque no había nada que pudieras hacer Harry…- dijo en tono conciliador. Era cierto. Harry se negaba a dañar a Remus si tuviese la oportunidad, pero aun así dolía sentirse impotente ante la adversidad y solo correr para salvar su propio pellejo.

-Ven… hay que irnos…-

¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨

Habían optado por permanecer en el claro solo al amanecer por decisión casi unánime, ya que si el licántropo llegaba a encontrarlos ahí, serian una presa fácil; por tanto, de día seguían con la titánica labor de encontrar alguna salida.

"La esperanza es lo que muere al último" es lo que había dicho Luna con optimismo esperando que sus amigos pudieran comprender su punto. Ella estaba segura que no pudieron llegar volando por las fuertes barreras en las que estaba cimentado el laberinto. Era tan poderoso que estaba segura que cuando fue creado ya tenía ese genuino poder anti magia, por tanto, por donde entraron, también era seguro que podrían salir.

Hermione quería creerle aunque para ella no tenía mucha lógica su razonamiento, pero a falta de otras opiniones y pocos análisis, no le quedaba de otra y con Neville de su lado, lograron movilizar al resto del grupo.

Trazar el mapa del laberinto era difícil. Las paredes se movían algunas veces muy poco y otras demasiado que parecía que desaparecían. Ernie era un buen dibujante con una memoria eidética, por tanto era él quien se encargaba de ello.

-Vamos a morir, todos moriremos, vamos a morir…- seguía murmurando Lavander tirando ligeramente de su cabello revuelto. Solo el instinto era lo que la mantenía con vida, no quería morir en ese lugar olvidado, no podía hacerlo, pero con seis meses de recorrer esa espirar mortal, con once amigos muertos, ya había perdido la esperanza.

-¿Podrías guardar silencio?- le preguntó Neville con todo el tacto posible. Ser paciente era uno de sus fuertes, pero hasta su paciencia tenía un límite.

-Terry hubiera sabido que hacer, pero ahora está muerto… y al igual que él todos moriremos… moriremos de la peor forma posible…- seguía murmurando con la mirada perdida. Su rostro aún estaba manchado con la sangre seca de su compañero y no parecía reaccionar.

-Hazla callar Neville- pidió Harry poniendo todos sus sentido en alerta. Había escuchado algo moverse cerca y quería estar listo para lo que viniera. No quería perder a nadie más y haría lo imposible, incluso si perdía su propia vida. Tomando el liderazgo avanzó de forma sigilosa sin perderse nada del paraje por si ocurría el más ligero movimiento. Una roca como arma no era muy alentadora, pero era mejor que nada.

Se quedó helado cuando vio a un chico rubio recargado en la pared cubierta de enredaderas. Traía la ropa hecha girones y una dolida expresión que se detenía la extensa herida que atravesaba su ojo izquierdo.

-¿Malfoy?- preguntó sin poder creerlo. En esos tres meses encerrados no habían visto a nadie más que a ellos mismos, eso le hacía dudar y preguntarse ¿Qué está haciendo ahí?

Los demás se detuvieron y se pusieron a la defensiva. Pese a que no tenían gran cosa con que defenderse, estaban listos, viniera lo que viniera.

-¡Debe ser un espía!- gritó Ron sacando su navaja del bolcillo dispuesto a abalanzarse contra él. Su faz se oscureció al recordar todos los años de Hogwarts en esa convivencia con ese ser despreciable

-¡Ron, detente!- chilló Hermione poniéndose entre él y Malfoy. El pelirrojo la miró de hito en hito sin comprender porque sin rechistar estaba dispuesta a interferir.

-¿Por qué te pones de su lado Hermione? ¿Qué no vez que es una sucia sabandija cobarde?-

-No va a haber ninguna matanza. Al menos nosotros no la vamos a generar- dijo firmemente. Ron gruñó, pero dándose media vuelta obedeció –y tu ¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó con brusquedad al chico que ni se inmutó.

-Lo mismo que tu Granger… pasar el día…- dijo con amargura antes de alzarse su brazo donde antes solía estar la marca tenebrosa que ahora ennegrecía su piel alabastrina entre cicatrices mal curadas y unas letras que enunciaban claramente la palabra "TRAIDOR".

-Si Weasley quiere matarme no lo impediré… al igual que ustedes estoy desarmado y fui arrojado en ese mismo lugar a pudrirme para siempre o tal vez ser devorado por ese asqueroso hombre lobo… da lo mismo ya…-

Harry apretó sus manos en puño lanzándole un puñetazo al lado más sano que lo tumbó en el acto –No toleraré que hables de esa forma Malfoy…- el chico escupió sangre y le lanzó una mirada despectiva.

-¿Por qué habríamos de creerte hurón?-

-Me vale que lo crean o no…- dijo poniéndose en pie con dificultad.

-Yo creo que dice la verdad- dijo Luna recargándose en Neville quien batallaba por tranquilizar a una ansiosa Lavander que parecía que de un momento a otro echaría a correr.

-¿Hace cuánto llegaste Malfoy?- preguntó Hermione viendo las extrañas nubes que presagiaban la lluvia.

-No lo sé… solo sé que desperté esta mañana y esta cosa estaba adherida en mi muñeca…- dijo alzándose de hombros.

-¿Cómo que no lo sabes?- preguntó entre dientes Neville.

-¿Parece que estoy hablando contigo Long-tonto?- torció la boca y Harry detuvo el golpe proveniente de Neville – tan sentimentales son ustedes Gryffindor por una simple palabra…- dijo tratando de detener la sangre que aun fluía de la comisura de su labio. Sujetando su camisa roída, decidió andar.

-¿Por qué estás aquí?- preguntó Ron.

-Claro… lo haces sonar como si fuera mi idea estar aquí… en este miserable juego de supervivencia en la espera de la muerte. ¿Quieres saber porque estoy aquí? Porque el malnacido señor oscuro no deja pasar un error, y yo y mi familia hemos cometido muchos… en la sala de los menesteres no pude matar al cuatro ojos aquí presente, le mentí a mi propia tía sobre su identidad sabiendo perfectamente que era él, mi madre engañó al Lord al afirmar que estaba muerto… tu elije imbécil, comadreja…- escupió con toda la saña que pudo.

Ron le dio una mirada cargada a Harry quien asintió presintiendo que era lo que diría su amigo.

-Vale… yo lo vigilaré- se ofreció siguiendo la dirección que había tomado el rubio. "Como si fuera una pilmama, cuidar que no se haga daño ni haga daño a los demás" se dijo al ver de reojo que su amigo se relajaba.

-Te vez jodido…- le dijo Harry extendiéndole la mano.

-¿Qué esperabas? Este es el rostro de un traidor que pensó que existía una salida fácil, Potter…- dijo con cinismo –y no necesito tu ayuda…- dijo comenzando a avanzar arrastrando su pie.

"Este será un largo día…" pensó Harry con cansancio.

¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨

Ernie volvía a ir a la cabeza trazando el mapa, seguido por una muy conversadora Luna siendo cuidada con determinación por Neville. Harry veía el estrés fluir del cuerpo de su amigo lanzándole llamas invisibles a un Draco Malfoy a paso lento entre negándose a caminar y evitando caerse.

Hermione con toda su sensatez trataba de desviar la energía de su novio en algo más positivo y útil para la misión. Habían sobrevivido cosas peores y esta vez no tenían grandes secretos que custodiar por tanto que si el Slytherin era un espía, les debería de importar poco. Su parte racional le decía que la opción de "espía" era prácticamente imposible ya que ¿Quién en su sano juicio entraría en ese macabro juego sabiendo que sería imposible sobrevivir? Pero era mejor no descartar cualquier posibilidad por muy remota que pareciera.

Hermione presentía que no tardaría en llover y Luna le corroboró su presentimiento.

-Hay muchos biblis maravillosos aglomerándose… solo sucede cuando va a ocurrir alguna precipitación- dijo la Ravenclaw con media sonrisa.

-¿Ernie ya terminaste?- preguntó al chico quien como si hubiese descubierto algo que ella desconocía, le dio un asentimiento con la cabeza.

-Será mejor regresar Hermione- dijo el Hufflepuff con su mejor cara.

-No entiendo porque insistes en recorrer terreno que ya conocemos Ernie- dijo acongojada. Ya habían pasado por terribles lugares y esperaba que ese no fuera uno de ellos. Para ella el laberinto era tan similar pasaran por donde pasaran, pero pese a su privilegiado cerebro, aun no lograba acostumbrarse a ese sentimiento de opresión y peligro en cada esquina. Cuanto agradecía tener a alguien con una mente eidética.

Se escuchó un crujido cerca y Lavander con expresión de terror y un grito escalofriante les hizo temer a los demás lo ya sabido.

-¡Corran! ¡Es una trampa!- gritó Neville ayudando a la chica a salir de su estupor.

-¡Malfoy, corre!- pidió Harry notando como las paredes comenzaban a cerrarse. "Al menos no son dagas ponzoñosas o punzones para dejarnos cual alfiletero…" se dijo como un pensamiento positivo.

-¡Que te importa si esta tontería me aplasta!- le dijo.

-¡Hasta crees que te dejaré morir así de fácil Malfoy!- Harry se preguntaba porque nunca podía dejarlo en situaciones críticas y sin pensarlo dos veces decidió cargarlo sobre su espalda pese a sus chillidos furibundos y sus pataletas infantiles.

¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨*O*¨¨

La lluvia arreciaba y todos lo más sanos posibles regresaron al claro donde podían sentirse extrañamente a salvo.

-Siéntate Malfoy, es hora de comer o cenar… como quieras llamarle- dijo Harry señalándole ese pequeño lugar que ya habían inspeccionado a fondo en el que no habían encontrado nada peligroso o letal hasta el momento. Era mejor comer algo antes de pasar días en ayuno en lo que los malparidos Mortifagos decidían traerles migajas para no morir de inanición. El rubio con reticencia obedeció.

-¿Hongos, bayas y dientes de león? Tiene que ser una broma…-

-Uy lo siento hurón, pero el carrito de comida fina acaba de pasar, de lo que te perdiste- dijo burlón Ron echándose a la boca todo lo de su puño.

-Estúpida comadreja pobretona…- gruñó poniéndose de pie en un salto.

-Malfoy, suficiente- dijo Harry colmado en su paciencia, arrastrándolo a un lugar un poco apartado.

-¿Qué quieres cara rajada?-

-Mira. En este momento solo tienes dos perfectas opciones. La primera es que te das media vuelta y te las arreglas tu solo en el laberinto hasta que caiga la noche y regresemos a la mierda en la que vivimos, pero te aseguro que no duraras más una hora allá afuera. Hay cosas que jamás te imaginarias…- una ráfaga de imágenes pasaron por su mente recordándole esos tan horribles seis meses…- o la segunda es, que te quedes con nosotros y aprendas a mantener la boca cerrada y tus comentarios innecesarios al mínimo. Nosotros nos protegemos los unos a los otros porque somos todo lo que tenemos-

-Claro, como si algo detuviera a esa bruta comadreja a reventar mi cabeza contra el suelo- dijo con un bufido.

-Ganas no le faltan de partir tu trasero pijo, lo jodiste demasiado en la escuela que ser racional contigo es netamente imposible… pero, mientras yo y Luna confiemos en ti, ni Ron ni Neville ni ninguno de nosotros te haremos daño si tú muestras cierto respeto, mínimo quedándote callado ante las estúpidas provocaciones ¿de acuerdo?-

-Ambas opciones son tan alentadoras…- dijo con sarcasmo.

-Pero en al menos una de ellas morir no será tan sencillo Draco- dijo con ternura Luna sobresaltando a los dos chicos.

-¿Quién te dio permiso para llamarme por mi nombre, Lovegood?-

-El simple hecho de que estemos todos juntos ya nos hace compañeros de destino ¿no crees? Y que mejor si nos decimos por nuestro nombre de pila sin todo el formalismo- sonrió.

-Creí que los Slytherin hacían lo imposible hasta sobrevivir- picó Harry donde sabía que surtiría efecto y tal pareció que así fue por el cambio de expresión en el rubio.

-Vale…- dijo arrebatándole de la mano la comida. "Peor que un chiquillo…" pensó Harry.

El moreno terminando su comida con rapidez alzó la vista al cielo dándole una última mirada al ocaso. Cuan doloroso se veía no volver a ver durante tantas semanas el sol ni sentir su calor. ¿Cómo algo tan simple y sencillo después de semanas largas de ausencia podía ocasionar tal añoranza? No lo comprendía, pero lo que si sabía era que no podía mostrar esa clase de debilidad por el bien de sus amigos, por tanto acomodándose lo mejor que pudo, le indicó a Malfoy que le imitara.

-¿Pero qué…?- preguntó el Slytherin llevándose las manos a la cabeza y sintiéndose repentinamente mareado. Neville le detuvo de caer directamente al suelo y le señaló su brazalete.

-Ya va siendo hora…- dijo Hermione con un suspiro acurrucándose en el hombro de Ron quien con un abrazo sobreprotector la acunó mientras la somnolencia llegaba. Con una última mirada se despidieron de ese día que habían logrado sobrevivir.

Notas finales:

Espero que les haya gustado pequeños! Les mando besitos y espero verlos mañana con el siguiente capi!! <3

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