Amor Yaoi
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Buscándote en mi pasado...

Autor: Souldarkyuko

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Notas del fanfic:

Esta historia la habia subido a otra cuenta de "Amor Yaoi" pero perdi esa informacion (aun veo eso)

Notas del capitulo:

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“Trate de olvidar este amor pero ahora sé que es imposible, solo pido otra oportunidad… Prometo hacerlo bien.”

 

Vagando por las calles me di cuenta que a nadie le importaba, hasta llegue a preguntarme ¿por qué seguía viviendo?

 

¿Porque?- me dije a mi mismo.- Será mejor que me vaya a un buen bar y tratar de no pensar más en esto.

 

Llegue a un bar que estaba cercas -no debería- al entrar se veía sombrío, solitario perfecto para mi dije en mi mente, busque un lugar donde sentarme y al sentarme rápido pedí lo más fuerte que tuvieran, al servirlo lo tome a toda prisa, quería olvidar todo lo que me hacía daño.-

 

¿No tienes algo más fuerte?- pregunte.

 

El tipo me miró y sacó otra botella, cuando me lo sirvió lo bebí lo más rápido que pude y pedí más, luego de otro vaso pedí que dejara la botella. Después de varios vasos salí del lugar con dificultad, apenas lograba distinguir las cosas, luego de unos pasos llegue a un callejón donde logré oír unas voces, trate de ignorarlas pero al llegar al lugar logre ver -con mucho esfuerzo- como unos tipos estaban molestando a alguien, al ubicarse bien logré ver que era un chico -el típico chico bien portado y que no mata ni una mosca- quise pasar de largo pero el verlo pedir ayuda me hizo hacer una locura.-

 

Oigan nenas.- dije para llamar la atención de ellos.- No es algo tarde para unas señoritas estar tarde en la calle.

 

¿¡Qué!?- dijeron los tipos.- Ahora sabrás quien es la señorita.

 

Dejaron al pobre chico en el suelo y corrieron hacia a mí, yo aun estando ebrio logra esquivarlos y poder darles unos cuantos golpes -las peleas eran lo mío, no lo podía negar- se levantaron y volvieron a atacarme, así fue durante un rato hasta que se casaron y se fueron, me acerque al chico -que aún seguía en el suelo-

 

¿Estás bien?- dije mientras le extendía mi mano.

 

El chico tomo mi mano -al principio dudando- se levantó y tomo su mochila, sacudió sus pantalones y se colocó bien la mochila.-

 

S-sí, estoy bien.- dijo el chico con una sonrisa.- Gracias

 

Al ver esa cara sonriente no pude evitar sonrojarme, voltee la cara para ocultar mi vergüenza, por un instante mire atractivo a ese tipo.-

 

Como sea.- dije yo.- Bueno ten más cuidado a la próxima, estas calles no son para niños como tú.

 

El chico asintió con la cabeza y se fue, mientras se iba yo lo seguí con la mirada por alguna razón no pude dejar de verlo, cuando él dio vuelta en una esquina sin pensar lo seguí y al acercarme a él me detuve, el volteo y se sorprendió al verme, no supe que decir solo me quede ahí mirando esa cara de niño bobo.-

 

¿Q-que se te ofrece?- dijo tímidamente

 

Y-yo solo quiero asegurarme que subas a salvo al autobús.- dije nervioso.- no quiero que el día de mañana salga en las noticias que encontraron un cuerpo y que yo sea sospechoso.

 

El chico río aceptando gustosamente mi compañía, camine aun lado de él y no dije ninguna palabra, aún seguía con los efectos del alcohol pero por alguna razón puede caminar correctamente, el chico me miraba pero no decía nada y al llegar a la parada del autobús él se sentó en la banca, me invitó a sentarme también pero lo rechace -me sentía tan ebrio que un movimiento más y colapsa- ahí me quede parado al lado de él, luego de un rato llegó el autobús y el chico se puso de pie y sacó su cartera -era una cartera negra con un dibujo de una calavera- subió y buscó su asiento, antes de que cerraran las puertas ya me encontraba arriba del autobús, pagué y me fui a sentar junto al chico.-

 

¿Q-qué haces?- dijo nervioso.- Estaré bien solo.

 

Se nota.- dije mirando al frente.- No tengo a donde ir, no pierdo nada por acompañarte.

 

El chico se sonrojo y miro hacia la ventana, no dijimos nada pero luego de un rato él rompió ese silencio.-

 

¿E-estas bien?- dijo aun mirando por la ventana.- No te ves nada bien.

 

Estoy bien.- respondí algo enojado.- no tienes por qué preocuparte por mí.

 

Luego de eso regresó el silencio, fue extraño que el chico preguntara eso no es como si me mirara tan mal, me mire por el vidrio del autobús, miré mi cara toda golpeada y sucia -ahora veo por qué- . Luego de un rato llegamos a la parada del autobús y bajamos los dos, caminamos un poco y por fin llegamos a la casa del chico, era un edificio de varios cuartos.-

 

G-gracias por acompañarme.- dijo tímidamente.- ¿Q-quieres pasar?

 

Lo miré nervioso pero no parecía que me tuviera miedo, no sabía si aceptar o no pero pensé que la respuesta era lógica.-

 

Con Permiso.- dije al entrar a la casa.

 

No me había dado cuenta cuando comencé a caminar hacia adentro de la casa, me sentía temeroso pero tranquilo.-

 

¿QUÉ-quieres beber algo?- dijo el chico mientras dejaba su mochila en un sillón pequeño.- S-solo tengo agua natural y café.

 

Agua por favor.- dije mientras miraba todo el lugar.

 

Se miraba como el típico hogar de un joven universitario, pero el chico se miraba demasiado joven como para ser universitario, luego regresando a la realidad llego el chico ofreciendo una botella de agua, se sentó en el sillón. Me senté a su lado pero aun manteniendo una distancia segura, mire al chico que se notaba lo nervioso que estaba.-

 

Tranquilo no te haré daño.- dije para tranquilizarlo.- en un rato me iré.

 

N-no es eso.- dijo nervioso.- solo me preguntaba…

 

Se giró hacia a mi.-

 

¿Porque me salvaste?- pregunto exaltado.- ¿Por qué te arriesgaste así por mí?

 

¿C-como que porque?- dije poniéndome de pie.- No iba a permitir que eso tipos te mataran a golpes.

 

Pero, mira como quedaste.- dijo acercando su mano a mi rostro.- Además estas ebrio puede matarte lo que hiciste.

 

No quería admitirlo pero él tenía razón, para un ebrio como yo un golpe mal dado y hubiera sido mi fin pero no podía dejar que el chico se preocupara por alguien como yo.-

 

Estoy bien, eso fue nada para mi.- dije despreocupado.- Me han dado peores golpes estando más ebrio.

 

Trate de mostrarme fuerte para que el niño dejara de preocuparse pero no había funcionado, así que permití que tocara mi rostro después fue por su botiquín y comenzó a curar mis heridas, lo hacía de una manera cuidadosa, trataba de que no me doliera -como si eso pudiera pasar- cuando terminó guardo las cosas y me miró.-

 

Tu camisa.- dijo mirando al botiquín.- QUE-quítate la camisa.

 

¿¡Que!?- respondí sorprendido

 

N-no es lo que tú crees.- dijo mirando hacia la pared.- Quiero ver cómo estas en esa parte

Me sonroje y pensé varias cosas -que no había pensado antes- me quite la chamarra, luego me quite la camisa, como era de esperarse tenía muchas cortadas y moretones luego de ver eso comenzó a curarse.-

 

¿Cómo puedes estar así?- pregunto mientras me curaba.

 

Cuando llevas una vida como la mía te acostumbras a todo.- dije, evitando sentir algo demás con esas “caricias” que él me hacía con el movimiento de sus manos al momento de curarme.

 

Se sentía agradable sentir sus manos, aunque tenía un algodón con el que me curaba en ocasiones sentía sus manos sobre mi piel, era una sensación agradable no quería que se terminara pero cuando me di cuenta ya había terminado, mire lo que hizo y limpiar heridas viejas. Después de la sesión de curación me puse la camisa y tome mi chamarra.-

 

Bueno.- dije mientras me acercaba a la puerta.- Ya es hora de que me vaya.

 

Cuando abrí la puerta, sentí que alguien jalaba mi camisa, al voltear mire al chico sujetando mi camisa y mirando al suelo, estaba rojo como un tomate.-

 

¿Qué pasa?- pregunté

 

E-es solo que no quiero que te vayas.- dijo el chico.- Me da miedo que esos tipos vengan a buscarme.

 

¿De qué estás hablando?- dije confundido.

 

“El chico me había platicado que esos tipos lo habían estado siguiendo desde hace ya unos días pero que hasta hoy lo atacaron físicamente pero no sabía por qué lo hacían”

 

Me quede sorprendido de eso, lo miré asustado y se aferraba a mi camisa con más fuerza.-

 

¿Quieres que pase la noche aquí?- pregunté

 

S-sí.- dijo el chico nervioso.- Por favor ¿Te quedarías aquí?

 

Cerré la puerta y deje mi chamarra en el sillón y me senté en una silla.-

 

Bueno me quede.- dije cruzando los brazos y sentado en la silla.- Pero no esperes que te haga el desayuno o que limpie tu casa.

 

El chico rio y se dirigió a la cocina.-

 

Tranquilo, yo me encargare de eso.- dijo mientras abría el refrigerador.- Te sorprenderé con el rico desayuno que hago.

 

Me tranquilizó ver al chico sonreír y verlo más relajado pero aún no lograba entender por qué acepte cuidarlo, por alguna razón que no comprendía porque dentro de mí anhelaba que el chico sonriera y que esa sonrisa sea solo para mí.

 

A la mañana siguiente un aroma delicioso me despertó, abrí los y mire al techo.-

 

Ah, es cierto me quede aquí.- dije despreocupado.- ¿Que es ese aroma tan rico?

 

Me levanté del suelo -donde decidí dormir- y seguir el aroma hasta la cocina, mire al chico haciendo el desayuno.-

 

B-buenos días.- dije nervioso.- ¿Qué haces?

 

El chico volteo a verme y sonrió.-

 

Buenos días.- dijo feliz.- ¿Ya tienes hambre?

 

S-si.- dije aún más nervioso.- No tienes por qué hacer esto.

 

Está bien.- dijo el muchacho.- Es una manera de pagar lo que hiciste por mi anoche.

 

Me sonroje al oír eso y me fui a la sala para que él no lo notara pero antes de llegar regrese a la cocina y mire que el chico seguía con el desayuno.-

 

Por cierto me llamo Christian.- dijo Christian.- ¿Querías saber eso?

 

Me retiré después de oír su nombre y antes de llegar a la sala regrese a la cocina de nuevo.-

 

M-mi nombre es Kasio.- dije y luego me fui a la sala.

 

Luego de un rato, recogí lo que use para dormir en el suelo y ya que me había lavado la cara me dirigí a la cocina.-

 

Wow, todo se ve delicioso.- dije sorprendido al ver la mesa.

 

Christian sonrió y me invitó a sentarme para comenzar a desayunar, me acostaba aceptar  que un chico tan joven cocine tan rico.-

 

¿Qué tal esta?- pregunto el Christian.- ¿Use mucha sal? o ¿Le falto sal?

 

¿Bromeas? ¡Esta Delicioso!- dije con entusiasmo

 

Christian se sonrojo y luego rio, al mirarlo reír algo dentro de mi cabeza me decía que no lo dejara solo, pero sé que es imposible, pero porque de solo pensar que me alejare pronto, hacía que mi pecho doliera.-

 

¿Qué pasa Kasio?- pregunto Christian preocupado

 

N-nada.- dije yo.- Cuando termine de desayunar me iré y si tienes problemas con esos tipos puedes llamar a la policía.

 

No tienes que irte.- dijo Christian.- Puedes quedarte el tiempo que quieras.

 

Mi corazón se alegró al oír eso pero no debía quedarme más tiempo, si me quedaba más tiempo con este chico, más adelante no podría alejarme de él.-

 

Está bien.- dije despreocupado.- Tengo que irme hay un lugar a donde debo llegar.

 

Así, ¿qué lugar?- preguntó Christian

 

Lo mire un rato y baje la mirada, era claro que no tenía a donde ir, vivía en un apartamento sucio y vivía solo, mi vida era estar en bares y despertar en callejones todo golpeado, pero no podía decirle eso al chico, se preocuparía y no me dejaría ir.-

 

A mi casa y luego a mi trabajo.- dije para no preocuparlo

 

¿Alguien espera tu regreso en casa?- preguntó Christian.

 

¿Por qué tantas preguntas?- pregunte molesto.- ¿No quieres que me vaya?

 

Christian bajo la mirada, dejó su plato sobre la mesa y caminó hacia a mi.-

 

No quiero que te vayas.- dijo mientras mantenía su mirada al suelo.- No quiero que te vayas otra vez.

                   

-¿Que? ¿Por qué decía? ¿Acaso ya me conocía? ¿Quién es este chico?- Todas esas preguntas pasaban por mi cabeza y la única manera de poder tener una respuesta era quedarme con un poco más y descubrir ¿Quién es realmente Christian?

Notas finales:

- Gracias por leer -

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