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Viviendo con el enemigo

Autor: Yusei156

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Notas del capitulo:

¡Hola mis amados lectores!

Talvez alguno haya leido antes alguna de mis historia. Una disculpa por eso ya que "Segunda oportunidad" sigue en emision pero con lapsos algo largos de actualización. Por otro lado espero les guste mi nuevo proyecto, y se que quiza deberia intentar con otra pareja pues me es inevitale. Amo a estos muchachos y el amor complicado que se tienen. Al menos en lo profundo de mi corazon shippeador.

En fin, espero lo disfruten. Nos leemos abajo.

Lo mejor que le había sucedido en la asquerosa y miserable vida que tenía era el poder alejarse por fin de Tobías Snape. Ese maldito hijo de puta mal parido era la única persona en el mundo que podía hacerle perder las casillas hasta enviarle un imperdonable. Gracias a que alguien en alguna maldita parte del mundo se había compadecido por el es que seguía lejos de Azkaban. Su despreciable progenitor estaba desaparecido desde hace más de seis meses, suficiente tiempo para darlo por muerto.

 

No sabía quién lo había hecho, esperaba que fuera alguno de los mugrosos muggles con los que Tobías se había endeudado, todo gracias a las apuestas y el alcohol. Aunque había sido muy tarde para su amada madre quien llevaba ya dos años de fallecida, quería descubrir quién lo había librado de tal sufrimiento.

 

Ya sin padres, con pocas ganas de vivir en aquella casa en la que solo había dolor y pena decidió venderla. Para su sorpresa algún bastardo desafortunado decidió comprarla, poco importó cuando hablaron sobre demolerla y remodelar el terreno. Esa casa nunca había sido su hogar, no era más que un recuerdo constante de que su existencia no había sido más que el más grande problema para la mujer que lo engendró. Allí había sido la persona más miserable del mundo durante los 17 años que la habitó. No volvería allí, jamás.

 

Quizá por eso es que en ese momento se sentía realmente muy emocionado. La suerte por fin le había sonreído, ahora, con el dinero que había conseguido de la venta del terreno y lo que quedaba de la herencia de su madre logró juntar para un bello departamento en las afueras de Londres. El lugar era bastante bello y tranquilo, cosa que se le hizo más que suficiente, lo último que quería era tener que lidiar con un montón de muggles.

 

Al llegar al departamento abrió con mucho cuidado. Todo se veía bastante bien, cosa que le asombraba pues con tan bajo precio que le había costado pensó que las imágenes sería viejas y sería un lugar bastante deteriorado. Grata fue su sorpresa al notar que incluso estaba amueblado.

 

Metió las pocas cosas que tenía consigo, decidió acomodar primero un cuarto como su laboratorio de pociones. Ocupaba un lugar tranquilo y protegido para experimentar, había decidido vender algunas pociones para ganar algo de dinero en lo que decidía qué hacer con su vida desde ese momento. Bien podría seguir sus estudios y trabajar en San Mungo. Pasó tanto tiempo acondicionando el laboratorio que no se dio cuenta de en qué momento anocheció.

 

Al salir decidió dar un recorrido al resto del departamento, parecía imposible que no se hubiera dado cuenta de lo finamente que estaba adornado. La sala tenía unos elegantes sillones de piel color negro, que combinaban con las paredes rojo y blanco, lo cual le confería una luz acogedora al lugar. Pero eso no era todo, los muebles eran todos de madera, y sorprendentemente no se parecían nada a los de las fotos.



Se dirigió a la cocina esperando encontrarse con ese lúgubre lugar totalmente blanco que estaba anunciado en la propaganda. Al contrario de eso se encontró con una habitación bien iluminada, parecía que había sufrido cambios recientes ya que ahora tenía un gran ventanal en la pared que antes era plana y esta conducía a un balcón vacío. El lugar estaba pintado en verde y crema, la cocina estaba bien distribuida y poseía todos los electrodomésticos que conocía e incluso otros que nunca pensó que tendría en su casa. Esto comenzaba a verse ligeramente sospechoso.

 

Camino por el pasillo y habría la puerta frente a donde había instalado su laboratorio. Ese era el baño, era medio baño de hecho. Todo con mosaicos, en colores claros, entre beige, crema y blanco. Haciendo un contraste totalmente pacífico. No le tomo mucha importancia, camino otro poco hasta la siguiente habitación donde encontró lo que sería el área de lavado. No había ni un solo electrodoméstico pero bueno, ya era mucho pedir que tuviera tantas cosas así que ni por asomo se deprimió. Más siguió explorando con cada vez más gusto.

 

Ya solo le faltaban tres habitaciones por investigar cuando la puerta sonó. Sin pensarlo dos veces tomó su varita con precaución teniendo cuidado con los muebles mientras se desplazaba a la entrada haciendo el menor ruido posible. El intruso se adentro a la cocina a hacer sabrá Merlín qué cosas, se paró detrás de él esperando el momento de atacar.

 

Ese ladrón media al menos diez centímetros más que èl, tenía la espalda ancha y claramente el cuerpo tonificado, su cabello estaba más abajo de sus hombros y caía de forma elegante. Si no fuera imposible el mismo juraría que quien se encontraba en ese lugar era nada más ni nada menos que el estúpido pulgoso con el que compartió colegio hace años. Mayor fue su sorpresa al darse cuenta que el “ladrón” comenzaba a meter comida al refrigerador y a la alacena.

 

“¿Q-qué mierda está pasando?” Pensó furico Severus al ver el perfil y reconocer a nadie más que…

 

-¡Black!-como costumbre parecía que acababa de escupir su apellido al momento de gritar, y vaya que no estaba nada alejado de la realidad. Aquel grito solo ocasionó que el aludido golpeara la cabeza dentro del refrigerador llevándose un golpe por la sorpresa.

 

-¿Snivellus? ¿Qué diablos estás haciendo aquí?-se acercó con mucho cuidado sacando disimuladamente su varita, esperando que su adversario no lo agarrara sin su arma.

 

-¡Yo debería preguntarte eso maldito! ¿Cómo diste conmigo?  ¿Que haces en mi departamento?

 

-¡Tu departamento! Lamento decirte esto grasiento pero yo compré este lugar hace una semana y me he estado dedicando a decorarlo y amueblarlo para ofrecer una fiesta porque comenzare a vivir solo, me escuchaste SOLO. Así que mueve tu trasero de este lugar antes de que te saque a punta de varita.

 

-¡Estarás más pendejo que de costumbre! Yo de aquí no me voy. No sé qué clase de estupidez hiciste pero yo tengo el contrato-sin pensarlo dos veces sacó el contrato que muy inteligentemente traía consigo por si surgía algo.

 

El mayor lo tomo en manos inspeccionando con detenimiento el escrito. Peor fue la reacción de Severus al darse cuenta de que Black estaba igual o peor de confundido que el. Sin darle tiempo a reaccionar Sirius corrió como alma que se la lleva el diablo a su habitación para comenzar con la búsqueda frenética de su contrato de venta.

 

Una gran tragedia había ocurrido. Los contratos eran exactamente iguales, de hecho el de Snape había sido firmado primero. Se quería morir, como era posible que los hubieran estafado a ambos. Quizá el mismo dueño no estaba enterado de eso, quizá el departamento solo estaba en renta. La mirada que preocupación que le dirigió Sirius fue suficiente para tranquilizar a Snape. Quien haciendo lujo de toda la paciencia que tenía se dedicó a analizar ambos contratos para darse cuenta de porqué su ex compañero se encontraba en tal estado de shock.

 

-Nos estafaron…

 

-¿Puedes decir algo que sea menos obvio? Eres un completo estupido asi que no me sorprende que te hicieran algo así, en cambio creo que tengo que poner más atención a mis actos. Odio tener que pensar que caí en el mismo truco barato que tú.

 

Un silencio sepulcral se presentó en la habitación. El teléfono había comenzado a sonar de manera sorpresiva, cosa que alertó al Alfa de sobremanera. Quería pensar que toda esa situación se trataba de una estúpida broma, que contestando esa llamada le dirían “Señor Black, lo sentimos. Hay una alimaña en su departamento, pero queremos decirle que esta basura vive en el departamento de dos cuadras atrás, si! el mismo que se está derribando”

 

Sin perder más tiempo Snape contestó la llamada. Pronto se arrepentiría de ello. No queria comunicar aquel mensaje. Pero tenía hacerle frente en esta ocasión. No tenía dinero ni donde caer muerto, la mayor parte de su herencia la había gastado en la compra de ese piso, tampoco iba a caer tan bajo como para pedirle asilo a Rabastan o a Regulus, mucho menos a Malfoy quien no pararía de burlarse de él cada que lo viera. Como odiaba ser un omega, si hubiera nacido alfa incluso conseguir un empleo sería más sencillo.

 

-¿Que te dijo?-era obvio que se había olvidado que tenía al pulgoso más fino de todo Londres a su lado o no habría puesto semejante cara de idiota al escuchar al joven del otro lado de la línea.

 

-¿Snape?-por primera vez en quizá todo el tiempo que llevaban de conocerse le había llamado sin tono de burla alguno, hay quien diría que hasta se encontraba preocupado por su actual condición-¿Qué te dijo? Dime, no pasa nada.

 

Aun tratando de tranquilizarlo se acercó un poco a él y puso su mano en su hombro como señal de aliento. Al sentir tal contacto lo primero que hizo el Slytherin fue colgar el teléfono de forma tan brutal que casi temía haberlo roto. Esto último no solo causa una gran sorpresa en el alfa, sino que le causó un terrible miedo en el interior al escuchar cómo crujían sus dientes de la rabia.

 

-¡Esos malditos bastardos!-fue lo primero que gritó Snape soltandose involuntariamente del agarre del Black. No podía creer lo que acababa de suceder, quería pensar positivo y recordar que al menos el departamento estaba a su nombre, o algo muy similar.

 

-¿Qué te dijeron?-pregunto más que exasperado Sirius mientras intentaba calmar a la calamidad de odio puro que se había vuelto Snivellus desde que azotó de tal manera el teléfono.

 

-¡Somos el matrimonio Black-Snape! ¡¿Contento jodida sabandija?! ¡¡El departamento esta a nombre de ambos!!

 

Lo siguiente que terminó gritando el Slytherin Sirius ya no lo escuchó, parecía que acababa de oír el anuncio del fin de los tiempos, quizá solo estaba punto de morir o tal vez tendría un tumor cerebral que acabara con toda esa reverenda estupidez. Pero muy en el fondo sabía que era verdad lo que estaba pasando, peor aún es que sabía que quizá un día el maldito karma se le regresaría, que tendría que pagar por todas las cosas malas que había hecho en el mundo. Pero no pensó que lo pagaría tan pronto.

 

Notas finales:

Una aclaración. Esta historia se estara publicando al mismo tiempo en Wattpad, por si a alguien se le acomoda más usar esa plataforma estare más que feliz por que se den una vuelta.

https://www.wattpad.com/story/110181298-viviendo-con-el-enemigo

Espero les haya gustado el capitulo y no me odien por hacer un poco larga la espera. Tenía que hacerlo, fue necesario (o al menos eso me sigo repitiendo).

 

Me gustaría mucho que dejaran sus comentarios sobre que les parecio, si tienen alguna queja de mi narrativa y porque no, alguna palabra de aliento que de eso vivimos los escritores. 

 

Muchas gracias y hasta la proxima!!

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