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Suite imperial por nezalxuchitl

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Notas del fanfic:

Este onehot es porno, asi que lo puedes leer igual si has visto la trilogia de Ocean's que si no, pero si sí, la proxima vez que la veas quiza sonrias y te relamas cuando salga Benedict en escena.

Esta ubicada despues del final de la primer pelicula.

Terry Benedict salio de la junta de mal humor. Por el modo en que llevaba el elegante cartapacio sujeto los empleados que lo conocían bien sabían que no era momento de importunarlo. Desafortunadamente, solo habían quedado empleados de cargos poco importantes luego de que despidiera a todos los imbéciles que habían contribuido a que lo robaran, por lo que el nuevo gerente de su hotel se le acerco, a pesar de que su gesto disuadia de hacerlo.

-Señor Benedict…

-¡¿Qué!? – latigueo la mami.

Ya bastante lo habían demorado esos mezquinos del seguro, reteniendo su dinero hasta el ultimo momento, aferrándose a el como judíos naufragos.

-Tenemos un problema, señor.

-No, tu lo tienes. Estas despedido.

-¿Cómo? – pregunto cándidamente el gorrino.

-¡Seguridad! Retiren a este individuo de mi presencia. – sin alterar su hipnotico, bamboleante paso, la culona belleza continuo por el elegante corredor de la parte alta de su casino - ¿Qué pasa? – pregunto a nadie en especifico del atemorizado grupito de empleados.

-El huésped de la suite imperial – dijo una valiente muchacha, de chonguito – quiere una prostituta.

Terry se detuvo en seco. La cadenita que adornaba su chaleco se adelanto y luego regreso a su disimulada pancita. Sus cejas pobladas, negras, se hicieron mas notorias en un gesto ofendido.

-Se niega a cesar sus reclamos o a cancelar su reservación o a hacer nada hasta que no folle a alguien.

¿Quién coño se creía ese tipo?, arrugo mas su madurito ceño la belleza latina, ¿Marco Antonio?

-Me hare cargo. – dijo pasándole el cartapacio a la del chonguito.

Todo en su casino resplandecia. Lujo, deciciones rapidas. Las Vegas se vivía de prisa, y en la propiedad de Terry Benedict, con gran estilo.

Paso del casino al hotel por el mismo pasillo, subio un piso mas hasta la suite imperial y allano la morada del engreído sin mas preámbulo.

-Vaya. – dijo mirandolo de arriba abajo el apuesto seme, de hombros anchos, cintura estrecha y mirada predativa. Terry se sintió follado con aquella mirada; no violentado, follado. Con los ojos, el desconocido habia hecho mas que otros con las manos. – Lo mejor de la casa.

-Soy el dueño del hotel. – puntualizo con arrogancia.

-Como dije – se sostuvo el desconocido -, lo mejor de la casa.

-¿Se da cuenta de que prostitución es ilegal en el estado de Nevada?

-¿Se da cuenta de que no puede anunciar la satisfacción de todos los deseos si no va a cumplirlos?

La elección de las palabras, casi remedarlo. Era arrogante el hijo de puta, pero le quedaba.

-Entonces – sonrio apoyando seductoramente el peso en una pierna, en una cadera – no voy a cometer dos delitos a la vez: el de publicidad engañosa y el de complicidad en prostitución.

-Soy un consumidor insatisfecho… - dijo, alargando la mano hacia su cadera desde el diván en el que estaba, con una indecente bata negra como única prenda.

Le dio un manazo y el otro mostro los dientes en un gesto que podríamos calificar de sonrisa.

La mami, colmilluda, se lo lico también. No presto atención a la gran arruga que se le formaba en la entrepierna, pues descarto que fuera lo que podía ser por su enorme tamaño.

-Y yo que crei que en un hotel de tan gran categoría el dueño mismo se haría cargo.

Ahí estaba nuevamente, haciendo mas con la mirada que muchos con las manos. Pero esta vez estaba seduciendo, no follando. Ese desconocido sabia cuando ceder, con quien estaba tratando.

-No se meta con la categoría de mi hotel. – amenazo con una sonrisa insinuante, una mirada que también atravesaba.

Se llevo la mano a la cadera y cambio el peso, para ganar tiempo. Los ojos azules no perdieron detalle.

No era el tipo de acción, de desfogue que pensaba que iba a tener cuando se dirigio ahí, pero jamas imagino tener un huésped tan atractivo.

-¿Cree estar a la altura? – lo reto, dándole un empujoncito por el pecho.

-Yo si. ¿Y usted?

Sabia que el reto estaba aceptado y seguía retándolo, una especie de guiño cuando ya alzaba las manos para ponerlas sobre su cadera, que descendia a su regazo en el diván.

-Yo – le dijo empujándolo del pecho – era un maestro cuando todavía eras virgen.

-No eres tan mayor, encanto. – le dijo intentando asir con las manos ansiosas, otra vez detenidas.

Con las piernas abiertas, las rodillas apoyadas en los lados del diván, Terry se le restregó, abriendo sorprendido la boca al sentir las dimensiones de aquello. Fasmember estaba acostumbrado a esa reacción, sin que por ello fuera menos disfrutable.

-¿Crees poder manejarlo? – se jacto.

La mami apretó las pompas.

-¿Crees poder tu?

Fasmember busco su boca, y al no obtenerla, sus dientes se encontraron con un chasquido.

-Basta ya de tonterías – dijo separándole los extremos del saco, haciendo a la mami sacar el pecho mientras sus brazos estaban inutilizados. Manteniendolo en esa pose, busco su pecho sobre la camisa, encontrándolo calido. Le gustaba el chalequito, pero no la camisa. Abrio, jaloneo, hasta que su lengua pudo encontrar los pezones.

Terry gimio y apretó sus pompas.

-Nada mal.

Fasmember se las apretó: eran enormes, no podía ni abarcarlas. Justo lo que necesitaba. El pantalón no corrió mejor suerte que el saco y se encontró con una bonita sorpresa de lencería; encaje, suavecito, en el corte que mejor le quedaba a un trasero asi.

-Esta lleno de sorpresas, señor Benedict.

-Solo lo mejor toca mi trasero.

-¡Pues yo te lo voy a acabar pedazo de zorra!

Quiso hacerle fuerza para rodar con el y quedarle arriba, pero Terry lo detuvo por las bolas rápida y dolorosamente.

-Yo estoy en control. – dijo con una voz que contrastaba muy bien con su carita linda.

-Espero que puedas menearlas tan rápido como lo necesites.

La belleza latina callo a ese insolente con un beso. Su lengua rápidamente se apodero de su boca, no batallaron sino que se dejo hacer. Queria conocer, sentir, lo que ese hombre podía hacer. Quiso quitarse el chaleco pero el lo detuvo. Concedio. En lo que no cedería seria en verlo desnudo, esplendido ejemplar de macho, a una batita de distancia.

Era mejor de lo que prometia; un poco de vello, un abdomen escultural. Una polla increíblemente hermosa, que merecería tener su propia escultura, monumental, para que todos la adoraran.

Fasmember opinaba lo mismo de sus nalgas, que no podía ver, solo tocar a placer, explorando. Encontro una sorpresa mas respecto a la lencería: no tenia entrepierna. La abertura era trasera, para que el encaje sujetara las suavicimas bolitas.

Abrio paso un dedo por entre los voluminosos encantos; era deliciosamente difícil abrirse paso. Rozo el bordito, con sus pequeñas arrugas que ya se encargaría de dilatar. Responsivo, el nene abrió y cerro su estrellita. Perfecto dominio. Jugueton. Encantador. Aparto el rostro solo para volver a arremeterlo con ferocidad, saboreando su boca y tonteando con su hoyito hasta que lo dilato de un modo suculento, penetrando a fondo con su grueso dedo, feliz de sentir toda esa suavidad apretándolo.

Terry se le restregaba, lo mamasiaba, en lencería y chaleco formal, con esa cadenita tan entretenida en su bajo vientre. Estaba buenísimo ese macho; firme, joven, poderoso… Bien formado, extremadamente bien formado: cada parte de su cuerpo parecía hecha para dar placer a una turra. Y el lo tomaba, acariciando ese pecho fuerte, chupando su boca, recorriendo su costado delgado.

Fasmember decidio que ya habían sido bastantes preliminares. Levanto burlon el condon que Terry le dio.

-Voy a romperlo.

-Es solo para que te lubriques.

-¿No quieres perder tu virginidad de nuevo?

-¿No quieres tu?

-Contigo – rompió la envoltura con los dientes – lo que sea.

Mientras Terry estaba casi escandalizado por lo que esas palabras parecían prometer, Fasmember se coloco el gorrito en la punta, quedaba ridículamente pequeño y al intentar estirarlo resbalo, y al hacerlo con mas decisión se rompió. Con los despojos lubricados Fasmember masajeo su polla. Los dejo caer al lado con un descuido imposible de imitar.

-Adelante.

Su polla se estremecio ligeramente, de expectativa. La lindura era tan atractiva de frente, pero quería que se volteara; ver ese culo cabalgándolo seria la mejor experiencia de su vida. Pero aunque sus piernas estaban muy bien formadas, la mami quería disfrutar mas de su belleza. Se lo metio como un experto, sin utilizar las manos, que mantenía masajeando el torso de su amante, los musculos firmes, los pezones responsivos. Fasmember tenia que conformarse con apretujarle las pompas, abriéndolas y cerrándolas con un plaf-plaf obceno.

La mami se dejo mientras lo poseía suavemente, saboreando su grandiosidad. Se balanceaba adelante y atrás, recorriendo de ida y vuelta su torso varonil, besándolo por la boca, la barbilla, recibiendo besos en los mismos lugares. Era tan grande que era casi incomodo, doloroso, si no lo disfrutara tanto. La polla de Fasmember merecia considerarse aparte del individuo; cada uno valia, pero la polla valia mas. Que bien se sentia, rigida como un poste en su interior, abriéndolo en todas direcciones, separando sus nalgas, siempre juntas.

Lo empujo por el pecho y se levanto hasta casi sacárselo. Bajo de nuevo, rápidamente y volvió a subir. Fasmember entendio que quitara las manos y al dejar cabalgar a la mami se relamio de placer: subia y bajaba, apretaba, meneaba. Era deliciosa, y la cadenita, la polla, subían y bajaban también, bailaban alegremente. Entreveia los pezones, trataba de tocarlos.

Se sentia tan bien estar en manos de una turra experta; solo acostarse ahí y no hacer nada, dejarse follar. Lo único con lo que contribuia era con su verga, que los servia a ambos. Cada vez mas saltitos, cada vez mas frecuentes, de la polla y la cadenita: no podía esperar a que se volvieran erráticos. Brinquitos alegres, pujidos, y esa dulce masa aplastándose contra su cadera, ese peso, esos muslos, ese pubis que un poco gordito resultaba mucho mas perverso, excitante… medio oculto por el borde del chalequito, excitante.

Pura perfeccion, en el rostro de Fasmember. Perfeccion que lo excitaba, que lo hacia montar con mas intensidad, aunque le rebotara todo, para que le rebotara. La verga de Fasmember era lo mas sabroso sobre lo que se habia montado; tenerla adentro, estrujarla asi; su deseo, el suyo, sus satisfacciones… Hay parejas que merecen follar, que seria una injusticia que no lo hicieran, y ellos eran una de ellas: su polla y su culo, juntos, una de las obras maestras de la humanidad, la sensación mas delirante.

Se corrió, intesamente feliz por la capacidad de hacerlo una y otra vez. Observo a Fasmember atento, por entre sus cabellos desordenados (la brillantina resistia hasta cierto punto) y si creía que iba a poder tomar el control estaba muy equivocado. Menuda turra seria si con un orgasmo quedara fuera de combate: primero se rendia el macho que ella.

Vario, haciendole gala de su talento. Cargo el peso en una nalga, apoyo esa mano atrás, sobre su pierna, alzo la otra, bien en alto, y lo monto como en un rodeo.  Ser el objeto sexual era algo poco común y que fascinaba a Fasmember: esa turra se servia de el y el era el afortunado. Se lo dio a saber, lanzándole un beso al aire, tensando los muslos, la polla. Que la nena se acariciara, que se abriera el chalequito y se mamaciara por entre sus solapas… su pubis gordito, todo a la vista, su pancita de turra bien pronunciada y redonda… deliciosa, como los pezoncitos en el pecho casi plano, curvas suaves, suaves, que nada tenían que ver con la exuberancia a los lados de su polla, de sus bolas, de sus muslos.

Terry volvió a correrse, esta vez por la polla también, bañándolo con su semen ardiente, lechoso. Lo probo de sobre su cuerpo; la nena le habia hecho el facial de cuerpo completo y le encantaba: semen, culo, pancita, carita contorsionada, congestionada entre su largo cabello negro. Preciosa.

-Kostbare, göttliche. – pujaba, llevado casi fuera de sus sentidos por esa maestra.

Pujo, casi sintiendo dolor al momento del orgasmo.

Estaba sin fuerzas a pesar de no haber hecho nada. Agradecia estar acostado porque no se creía capaz de sostenerse.

Terry seguía remolineándose sobre el, apretándose, mientras aun estaba duro. El semen se sentia increíble dentro del agujero. Gimiendo adolorido por lo que le hacia, el seme apenas y lo tocaba, tembloroso, susurrando aun palabras verdaderas en alemán.

Wunderschöne! Majestätische!, concluyo exponiendo el cuello con una mueca. Termino, y no podía creer lo que habia vivido. Terry, sobre el, aun se daba gusto con su cuerpo; pequeñas caricias y besitos, restregones, contactos.

Abrio mucho sus esplendidos ojos azules.

-Y eso ha sido solo el comienzo.

 

***

 

Nadie supo que le habia hecho Terry Benedict al huésped quejoso, aunque algunos lo imaginaban. Poco se les vio, tanto al uno como al otro en el casino y en las decadentes accesorias del hotel.

El nuevo gerente se topo con un timbrazo, mas o menos una semana después. Con gesto progresivamente serio escucho el problema. Se seco el sudor de la frente con un pañuelo de verdad, nada de porquerías desechables y se dirigio a la oficina del señor Benedict.

-Disculpe, tenemos un problema. – dijo al ser autorizado a entrar – El huésped de la suite imperial se niega a irse.

Desde su diván, recostado de ladito, y con la diestra sobre Pelusa, Terry lo fulmino con la mirada.

 

Das ende

 

Notas finales:

"La mami" o "mamiturra" es el apodo con el que llamo a Terry y resto de personajes interpretados por Andy ;)

Si hubo alguna confusion con esto, lo lamento, pero al igual que los acentos faltantes, no pienso hacer nada al respecto; vida ocupada y no por nada fui nombrada Miss InTolerancia.

Slán!

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