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ESPECTRO... DE DOLOR L2

Autor: Lory Backon

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Notas del fanfic:

Aqui esta el segundo libro despues de Espectro... De amor L1.

En este libro ya narran mas algunos miembros de la asamblea y bueno hay ya muchos cambios. Espero les guste y les gusten los personajes de las asambleas de distintos paises.

Todos los prsonajes son de mi autoria. :D

Pd. Ya tenemos facebook y estoy como Lory Backon!

 

Notas del capitulo:

Bueno pues hace justo un año comence a publicar Espectro y aqui vamos de nuevo. Mil gracias por apoyar!

Lory B.


 Ya no era solo un chico normal en busca de libertad de movimiento, ya no se despertaba cada mañana a pensar en la maldición que era tener ese rostro afeminado, en esos ojos negros tan extraños, de donde vendría ese rango físico de familia? No, eso ya no era importante para el. Sus dos ojos servían y muy bien y eso era lo importante. Había cambiado tanto desde la ultima vez que había vivido como un humano normal, apenas se estaba acostumbrando a desayunar, comer y merendar como era debido; así como apenas estaba su cabello comenzando a crecer de nueva cuenta, apenas le rebasaba la mandíbula y así como también apenas si se acostumbraba al despertar y sentir la brisa marina en su rostro al colarse está por las portas.
 A buen tiempo había emprendido el viaje a Roma, su madre a pesar de que había puesto algunas objeciones lo amaba más que a nadie en el mundo y eso permitió que Stephan se embarcara en el Queen Elizabeth rumbo a Roma.
 A sus 28 años, trabajaba como mensajero de la prestigiada empresa Moonlihgt, la cual era una de las empresas pilares de la economía en Londres, Stephan no era el mejor mensajero que la empresa hubiese tenido pero a diferencia de otros tiempos ahora el daba su mejor esfuerzo en hacer su trabajo bien. Aunque por ahora él estaba metido en otra especie de empresa, la cual apenas había comenzado con ese viaje a Roma, era una empresa amorosa.
 Stephan apenas si había tenido una novia formal y se había acostado con una mujer pero ahora eso era el pasado pues desde aquella noche de brujas, desde aquel beso, desde esa primera mirada donde sintió que moriría, desde ese día no solo se imprimió en su piel aquel patrón de las huellas de su espectro guardián sino también había decidido a quien pertenecía su corazón. A veces, más bien muchas veces Stephan se tocaba de forma erótica siguiendo el patrón de las huellas dejadas por el, así se daba placer, necesitaba darse placer de manera repetitiva y tan seguido como le fuera posible, todo el ardía en deseos de encontrarle.
 Había pasado un par de semanas en el barco, el sabía las reglas, por la mañana se le había impuesto el estudio del italiano, le habían contratado un tutor que acudía diariamente un par de horas a enseñarle pero Stephan lo encontraba bastante difícil de aprender y ya solo faltaba una semana para arribar en el puerto de Civitavecchia  .
- Chispas! El italiano es muy difícil! - Decía el rubio- Que idea de Layla tan más paranoica el pensar que podría perderme en Italia .... Bueno no es como que en la misma Londres no me haya perdido pero ... Vamos ya no soy un niño pequeño.... Es suficiente estudio por hoy.
 Stephan usualmente dejaba el estudio de lado y se ponía a leer la carta que su espectro guardián le había dejado.
- Sid....Donde estarás? Ya pronto estaremos juntos.
 Había pasado tanto tiempo sin su espectro que solo ese pedazo de papel con su letra le era suficiente para sentirse cerca de el.
- Sid, como será cuando te vea... Quizás tu  extiendas tus brazos a mi y yo corra a ti, nos abrazaremos por tanto tiempo que seguro se hará de noche, carajo... Cuánto daría yo por tenerte ahora aquí.... Sentir tu calor, tus besos ...
 Stephan cerro los ojos y bajo su mano metiéndola por su pantalón.
- Sid!-Suspiro y comenzó a tocarse involuntariamente- Sid, tómame!
 Sus manos veloces bajaron su ropa y con una aprisionó su sexo, hecho la cabeza hacia atrás para comenzar a masajear su sexo, mientras su mente regresaba en el tiempo, ahí estaban esos ojos lilas y feroces; no se despegaban de el, no parpadeaban en absoluto, siempre mirando.
- Tócate Steph- Era tan vivido aquel recuerdo audible que se puso más duro.
 La respiración entrecortada y las piernas se le doblaron, estaba a una de venirse, pero no! Quería más! Quería prolongar la alucinación de su presencia en ese sitio.
 - Sid, dame amor....Ah! Ah!
 La velocidad a la que su mano trabajaba era increíble, el rubio apretó la mandíbula pero ya era casi imposible contenerse, puso su pulgar en la punta de su sexo a manera de retardar la salida del fluido pero eso solo agudizó la sensación y termino soltando un chorro de semen. Sus piernas se derretían pero el necesitaba más, el aire se impregno de su deseo sexual.
 - Sid no te  desvanezcas... No ahora, que tanto te necesito.
 El chico se levantó aún ebrio de placer y busco en el baño revolviendo lo todo.
- Esto servirá....
 Luego de esto tomó el estuche de viaje  del cepillo de dientes  y regreso a su posición en la cama, se tumbó boca abajo, alzó la cadera y destapó torpemente aquella vaselina, sumergió dos dedos que quedaron impregnados de una gran cantidad y lo unto en su trasero.
 Stephan cerro los ojos y comenzó a masajear su propia entrada.
 - Sid... Ven, quiero sentirte, ah! Ah!
 Su mente evocó al espectro y su fantasía dejo de ser imaginaria, este besaba su trasero, lubricaba su entrada y la picaba con insistencia hasta que estuvo bien lubricado, tanto así que el fluido le escurría por los muslos.
 - Sid cógeme duro ahora!
 Un silencio se hizo en la habitación y el rubio grito .
 - Ahora he dicho!
 Este penetro su entrada con el estuche del cepillo de dientes pero su mente le hizo sentir el sexo del espectro, este se penetraba tan duro que sus gemidos comenzaron a elevarse, pero sabía que la habitación era muy amplia y ningún empleado entraría sin su permiso.
- Sid! Así! Así! Estoy respirando de nuevo! Estoy vivo otra vez!
 Este se penetraba con más  fuerza una y otra vez, y apretaba el trasero para maximizar el placer , el mismo podía sentir su piel que rozaba con la piel del espectro.
- Sid, más!
 Su mano libre se aferraba a la colcha y escondía su cara en ella.
 El punto en el que se encontraba era determinante, estaba entre perder la cabeza de placer o venirse y no quería ceder en ninguno.
- Aaaaawwwww, ah! Ah! Awww! Ah! Yo! Sid! Más! No! Ya!
 Se había enterrado tan dentro el estuche que se mordió el labio de sentir como la bestia de su imaginación se corría dentro de el.
- Siiiiid- Dijo arañando la colcha- Siiiid!
 Nuevamente se había corrido y se dejó caer derrotado en la cama aún con el estuche adentro.
- Sid... Dónde estás? Sid, no me olvides por favor....
 El rubio cerro los ojos y se asió de la colcha.
- Dios ayúdame a encontrarlo pronto!
 Estaba rendido pero el atardecer estaba cayendo y pronto la asamblea, esos extraños personajes que habían interferido en su vida para cambiarla de manera tan distante a la pasada; estarían dejándose ver.
 Stephan suspiro y levantó de nuevo la cadera, aún se sentía cansado pero limpiaría el desastre y luego tomaría una siesta.
 Busco con la mano a ciegas el estuche con el que recurrentemente se daba placer pero estaba muy dentro.
- Maldición! Esta vez sí me he pasado.
 Este aún podía tocar el final del estuche metido en su interior así que intento meter uno de sus dedos para jalarlo pero no cedía, optó entonces por tomar más vaselina para que saliera pero nada funcionaba, comenzó a caer en la desesperación y  entonces dentro de esta por error pico el estuche más adentro.
- Maldición! Duele!- Se quejó el rubio.
 Se dejó caer en la cama pues sí que le había dolido y estaba ya muy desesperado.
- Que carajos voy a hacer, está anocheciendo! Tendré que volver a intentarlo.
 El rubio volvió a intentar un par de veces sacar el estuche de su interior pero solo con siguió lastimarse.
 - Waaaaa duele!
 Ya no podía intentar más pues comenzaba a arderle mucho, intento pararse pero se sentía raro, ni pensar en sentarse pues temía que se le metiera más adentro.
 - Que voy a hacer?
 Estaba ya muy desesperado y a punto de llorar cuando alguien toco a su puerta.
- Steph, estás presentable?
- Layla! Maldición!
 Era su fin.
 Stephan se puso la ropa y decidió que quizás pudiera soportar un poco, así que juntó  valor y abrió para recibir a la joven.
 - Hola Steph!
 - Eh... Hola...
 - Ah?  Estas sonrojado , te sientes bien?
 - Si, si.
- Ven, apúrate a cambiarte que hoy tenemos una cena especial en la cubierta.
 - Si....
 La chica de cabellos cobrizos llevaba un peplos blanco con flores doradas en la parte baja y el cabello recogido en una coleta.
- Steph en serio estás bien?
 - Si.... Ya mismo me apuro.
 Sin decir nada pues se sentiría muy avergonzado, Stephan decidió acudir a la cita aunque sentía raro tener esa cosa en su interior.
 En la reunión estaban ya todos los miembros de la asamblea segunda de Londres, estaban los gemelos Steklov, vestidos al estilo preppy inglés en tonalidades azules que combinaban con aquellos tirantes. Estaban Elliot vistiendo un traje de marinero  y que le quedaba muy mono con su cabello albino oculto dentro de la boina  y su pequeño amante Kanon, vistiendo una camisa a rayas de estilo marinero y unos pantalones cortos color caqui, Kanon sin embargo no le importaba ni un poco que sus cabellos fueran revueltos por el viento.
 -Steph! Te has divertido sin nosotros?- Preguntaron los gemelos con entusiasmo.
 - Eh...
- Como va el italiano? - Pregunto el niño.
 - Ah....
 - Ven a cenar, hemos dispuesto todo un menú para ti!- Dijo uno de los gemelos.
 El rubio sentía ardor y que un líquido se escurría de su entrada, nada más con ver la silla se negó a sentarse, este simple acto pareció demasiado sospechoso a aquel que había sido denominado su custodio. El oriental se acercó a él rubio y toco su frente intentando averiguar si estaba enfermo de fiebre. El mero acto causo preocupación en los miembros de la asamblea los cuales sabían que después de todo lo que había decaído la salud del rubio en los últimos años, cualquier fiebre era de cuidado.
- Estoy bien, no pasa nada es solo que ... No me quiero sentar ahorita, pasó toda la tarde sentado en las lecciones, quiero disfrutar más del paisaje...
 Este se acercó a la barandillar03; y observo el mar.
 " Sid... Ayúdame" " Por que siempre me tienen que pasar estas cosas?"
 - Que te pasó Steph?
 Esto sobresalto al rubio, y un golpe de calor le vino a la cabeza tan de repente que casi cae al piso.
 - Ven Steph, no te ves muy bien ... Ven a sentarte.
 - No!
- Anda, siéntate y come algo.
 - No! Mejor ... Quiero beber un poco de agua.
- Bien - Dijo la joven que ordenó a los empleados atendieran la sed del rubio.
 La velada transcurrió con poca calma pues al parecer de los espectros el rubio se estaba comportando muy extraño, pero Stephan estaba tan preocupado de que no hurgaran en su cabeza que no noto que ellos ya sabían que algo definitivamente no andaba bien.
 A la media noche el rubio se despidió nervioso y salió disparado hacia su camarote.
 Nada más con llegar cerró la puerta del mismo y se tiró a llorar.
 - Me arde, me arde mucho, Dios que voy a hacer?!
 Dijo sollozando con las manos en la cabeza y los codos apoyados en las rodillas.
- Ya me vas a decir que sucede o aún no?
 - Waaaaa!
 Grito el rubio del susto y sintió como el estuche en su interior se había movido.
- Elliot... Qué... Qué haces aquí?
- Vine a ver si ya estabas dispuesto a decirme que sucede, todos afuera saben que algo te ocurre pero por alguna razón nadie quiere presionar a que confieses pero yo sí.
 - Elliot no pasa nada... No.... No pasa na.... Buaaaaa!
 Stephan Joggar tenía 28 años; más aún la mayor parte de las veces seguía comportándose  como un niño, quizás el nunca podría crecer, Stephan Joggar el hombre era quizás solo un fantasma creado por el. Siempre estaba buscando ser alguien que quizás nunca alcanzaría a ser ... "Sid a tu lado yo vivo en un sueño del cual no quisiera despertar" Pensaba mientras se secaba con el dorso las lágrimas y se rendía al albino.

Notas finales:

:)

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