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Noche de Hallowen (KibaNaru y +)

Autor: Jessie Inuzuka

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Miraba como cercas estaba el fin de aquella calle, solo debía doblar a la izquierda y dejara ese trayecto, se apresuró aún más para terminar. Pero justo cuando estaba a punto de doblar en aquella cerrada esquina algo lo detuvo.

 

-Boohoo- Como si lo estuvieran esperando, oportunamente alguien le cortó paso al chico.

Nruto no supo del todo de quien se trataba, pues el grito y aquel tan abrupto intercepción lo asustaron francamente se asustó.

-Haaaaaaa-Grito como tratando de que alguien lo escuchara y acudiera a su rescate y luego callo de sentón al suelo, al dar un brinco hacia atrás. Estaba tan asustado que no comprendía que sucedía.

La otra persona sonrió ampliamente, una sonrisa de satisfacción. Miraba al pequeño rubio tirado en el suelo tan inofensivo. Por su parte Naruto fue recobrando el sentido de la orientación. Escuchaba las risas de alguien, alguien que le resultaba muy familiar, fu mirando desde la pinta de los pies de la otra persona, recorriendo con su mirada el candente sexy cuerpo que tenía enfrente de él, incluso se dio unos segundos para mirar el marcado bulto del chico sobre su pantalón negreo, hasta llegar a su típica chaqueta de cuero.

Y una vez que localizo aquellos sexys colmillos y esa piel morena. Sabía bien de quien se trataba. Alegrado antes que nada que no se trataba de un fantasma o un psicópata sonrió soltando un ligero suspiro. Acto seguido miro como le extendían una fornida mano que lo incorporo como si nada, la cual al tomarla sintió el calor de estas manos que seguramente habían estado siendo calentadas en las bolsas de la chaqueta del chico, que tenía frente.

 

-¿Estas bien Naruto? No era para tanto- Se seguía burlando a carcajadas.

-Eres un idiota.- Naruto dio un pequeño golpe en el fornido pecho del chico.

-No decías eso hace un momento- Sonrió con satisfacción el chico.

-¿De qué hablas imbécil?- Dijo algo irritado el rubio.

-No supe si estabas asustado, o si examinabas mi ropa para saber si está bien lavada, tienes cierta afinidad por los pantalones ¿Cierto? ¿Quieres examinar mis boxers?- se Burló descaradamente.

-¿De qué hablas claro que no?- Solo trataba de saber quién era el imbécil de que me agredió- Disimulo indignación.

-Claro la mejor manera de identificar a tu atacante es mirarle el paquete que se carga en el arco del triunfo, tiene mucho sentido para mí- Se rasco la barbilla fingiendo de que lo meditaba.

-En serio que eres insoportable- Ahora si estaba irritado de verdad, pero más bien estaba molesto de que siempre resultaba ser tan obvio nuevamente lo habían descubierto y lo que más le molesta es quien lo había hecho.

-Oye tranquilo, yo solo quería ver como estabas, te mire todo asustado allá atrás, que decidí ver como estabas- Sonrió pícaramente como si estuviera apunto de entablar un coqueteo.

-¿Qué haces por aquí tan solito y a estas horas? Estos callejones no son muy seguros.-Tomo la cintura del rubio y lo acerco hasta él. Lo cual por supuesto sorprendió muchísimo al rubio.

-¿Kiba que haces?- Dijo sonrojándose inmediatamente y bajando la vista solo para toparse con el fornido pecho del chico.

Kiba Inuzuka uno de los chicos más candentes de la preparatoria, que desde hace unos meses resultaba un problema para el rubio, pues este se la pasaba hostigándolo en cada oportunidad que tenía. Aquello molestaba al rubio, esa actitud prepotente de galán con la que cargaba Kiba todos los días, como si las personas fueran solo un juguete sexual, pues Kiba tenía fama de ser un adicto al sexo y  le gustaba salirse con la suya, una vez que pegaba el ojo en alguien, no se detenía hasta lógralo.    

 

-Nada, es solo que veo que tienes frio- Se quitó su chaqueta y en un hábil movimiento ya se encontraba en la espalda del rubio, colocándosela sobre su uniforme escolar.

-Oye, ¿no tendrás frio? No la necesito sabes-

-Ho si, si la necesitas- Decía seductoramente con un voz relajada, que bien podría embriagar a cualquiera. –Además yo soy más caliente que el propio fuego ¿Quieres corrobóralo?- Dijo al oído del rubio, seguido de una risilla picara.

-¿No tienes nada mejor que hacer verdad?- Sonrió de lado el rubio con el mismo tono de voz, como si intentara jugarle el juego Kiba.

-¿Hay algo mejor que un rubio asustado en la noche en un callejón desierto?  Es un pequeño bocadillo bastante tentador ¿No lo crees?- Apretó el hombro del chico dando un pequeño masaje.

-Sí, lo es sobre todo para ti. Que eres todo un galán, todo mundo está a tus pies, todo mundo quiere contigo – Seguía con su media sonrisa, mostrando que estaba dejándose llevar por el moreno, como si estuviera a punto de caer.

-Te creo, ¿Quieres hacerme los honores esta noche?-

Naruto se dio la media vuelta, quedando frente a frente a Kiba. Podía mirar la sonrisa de satisfacción de este. Una sonrisa que rebela que había hecho bien su trabajo. Naruto se acercó incluso más al castaño, tomo la playera de este con ambas manos, se puso un poco de puntillas y acercó su rostro peligrosamente al del moreno. Sus miradas se cruzaron y la sonrisa de Kiba se agrando más. Naruto humedeció sus labios, lo cual percato Kiba, quien ya estaba entrando en calor, aún más cuando Naruto deslizo una de sus manos por el pecho del castaño. Se acercó con sus húmedos labios peligrosamente a los de Kiba, quien había desecho su sonrisa de satisfacción para prepáralo con lo que parecía un inminente beso. Solo eran unos escasos centímetros lo que se lo impedían, podían sentir sus cálidas respiraciones que luego de chocar con sus rostros se perdían en el frio de la noche. Era prácticamente un beso ya.

-¿A sido suficiente Kiba?- Naruto se alejó rápidamente y luego escupió en la boca del castaño.

El castaño no comprendía lo que pasaba, solo atino a limpiar la saliva que escurría de su mentón y miraba como el rubio se divertía por su broma a carcajadas.

-No es el mejor beso que me han dado- Decía mientras limpiaba –Pero supongo que cuneta como uno ¿No? Kiba y Naruto se han besado que lo vea el mundo. –Grito extendiendo las manos, volteándose esperando ver una gran multitud.

-JAJAJAJAJAJAJA deberías ver lo imbécil que te miras- Se encorvaba de la risa.

-¿Muy divertido?- kiba miraba calmado pero con cierta irritación.

-La verdad es que sí, siempre es bueno poner a un patán en su lugar- Se limpiaba las lágrimas de su lagrimal derecho, provocada por tanta risa. –Ahora ¿Quién es la victima Kiba?- Lo señalaba con su dedo.

-Tu- se abalanzo sobre el rubio derribándolo. Provocado por las múltiples cosquillas que le hacía al rubio, la cuales provocaron que estallando de risa este callera al suelo, siendo amortiguado delicadamente por los brazos de Kiba.

Luego de que el rubio se dejara su ataque de risa, y de que kIba lo incorporara.

-¿En verdad pensaste que te besaría mejor amigo Kiba?- Decía ingenuo el rubio.

-Calor que no, estaba a punto de interrumpir la broma, ¿Por qué quedria un beso de un rubio tan miedoso? Podría pegárseme lo gallina- Se rascaba su nunca y reía solípedamente.

-Te mire muy convencido- Alaba una ceja.

-Puedo decirlo mismo, casi creí que era real, estabas apunto de quitarme mi playera. En un momento pensé que me violarías.- Se sobo el estómago.

-Claro que no nunca podría derribarte- Dio un golpe al hombro del castaño.

-Tienes razón y más siendo tú el Uke te supondría más problemas- Argumento orgulloso el Cataño.

-Bien dicho campeón – Le guiño un ojo aceptando aquel argumento sin ningún inconveniente.

-Vamos te llevare a tu casa- Se ofreció el castaño.

-No hace falta además tendrás frio- Dijo señalando el casi desnudo toros del chico.

-A esto, no hay problema, podrás regresármela cuando te deje en tu casa. Igual y si Deidara no está en ella, ya sabes- Guiño un ojo.

-Ni lo sueñes- Se burló y comenzó su andar para ser seguido por el castaño.

Aquella rarísima escena era típica entre esos dos. Kiba podía ser un idiota pero con Naruto era algo totalmente diferente, así que muy pronto el hostigamiento de Kiba pasó a ser una acción cotidiana para al rubio y abecés gratificante y excitante como la de esta noche. Era una rara amistas, que era clasificada por los demás como el mejor ejemplo de una amistad con derechos. Pero no era así, Naruto procuraba en verdad no caer en el juego de castaño, pero sobra decir que aquello no le molestaba, pues no era idiota y el castaño suponía para el todo un bombón bañado en chocolate Suizo.   

Notas finales:

Otro capítulo, les dije que hoy mismo actualizaría.  Gracias por leer y comenten.

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