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Colors

Autor: Na Na

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Notas del fanfic:

¡Hola!

He vuelto con un longfic~

Y de una pareja que me encanta, y de la que siempre quise escribir, pero nunca terminaba las historias porque no tenían sentido.

Hasta que apareció la canción adecuada y escribí sobre ellos :3

La canción es Colors, de Halsey, y pueden ver su traducción aquí 

Sin más que decir, pasen a disfrutar del fic~ 

Notas del capitulo:

Ni la canción ni los personajes me pertenecen (y lo último es una lástima :'c)

KyuHyun siempre pensó que las relaciones entre profesores y alumnos eran tan sólo una manera en la que éstos últimos llamaban la atención. Jamás creyó que él tendría algo con un profesor.

Mucho menos con el de música.

Kim JongWoon era el ser más desesperante que KyuHyun había conocido. No tan sólo no escuchaba sus sugerencias, sino que hacía todo mal, desde la perspectiva de KyuHyun.

—Debes hacerlo más alto —le decía el pelinegro mientras KyuHyun trataba de alcanzar una nota.

—Si me dijera cómo hacerlo lo lograría —respondía mientras respiraba.

Entonces el profesor lo veía con una expresión sombría en el rostro. Y todos alrededor harían silencio.

— ¿Disculpa?

—Que si me enseñara cómo alcanzar la nota estaría perfecto. —Y KyuHyun no se intimidaría por su mirada.

JongWoon sólo lo miraría y le diría que lo volviera a hacer. Y KyuHyun obedecería ya que el pelinegro era su profesor.

Él obedecería a su profesor.

 

∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞

 

Caminaba por los pasillos del colegio al lado de ChangMin. El alto le decía en voz alta la materia de Historia. Tendrían lección a esa hora y KyuHyun no había estudiado mucho. Nada, en realidad.

—Pasé casi toda la noche buscando cómo alcanzar esa nota. —Se sentó y se recostó en la banca. Estaba cansado y no tenía cabeza para ninguna lección, mucho menos una de la aburrida materia de Historia.

—Sólo debes relajar la garganta y la mente. —JinKi pasaba a su lado, saludando a ChangMin y sentándose atrás de Kyu—. Así que quieres alcanzar la nota a como dé lugar, ¿no?

—Sí. —Se incorporó—. Él piensa que no puedo, pero le mostraré que sí.

—Por ahora concéntrate con Historia, Kyu.

ChangMin le pasó el cuaderno y, tras un bostezo, KyuHyun empezó a leer.

Estaba repitiendo una fecha importante cuando se le ocurrió mirar a través de la ventana del aula, con dirección al pasillo. Y entonces vio a JongWoon pasar por ahí y mirarlo fijamente. Pudo escuchar como ciertas chicas suspiraban, y él trató de no maldecir. Detestaba a ese profesor.

La sonrisa ladina que apareció en los labios del mayor hizo chillar a sus compañeras, y a KyuHyun le pareció absurda.

«Sigue burlándote, Kim JongWoon. Ya verás cuando alcance la estúpida nota».

 

∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞

 

Tenía clase de música dos veces a la semana. Era un requisito de la escuela tener una materia optativa, y KyuHyun había escogido canto. Y, como una clase de canto, esperaba que le enseñaran técnicas vocales, posición correcta al cantar, manejo del diafragma, si es que eso era posible, o cualquier cosa que lo ayudase a mejorar, no que solo les enseñaran a «cantar bien». Sin embargo, KyuHyun quería sobrepasar ese «cantar bien». Él cantaba bien. Sabía que ya lo hacía. Tanto JinKi como ChangMin se lo habían dicho, y él no dudaba de sus amigos.

No obstante, no le gustaba cuando el profesor le decía que él cantaba bien. Quería que el hombre le dijera que él cantaba excelente. Su antiguo profesor de música se lo decía, éste también debía hacerlo. Pero el hombre era testarudo.

—No cantas excelente —explicaba cada que KyuHyun hacía guerra por su comentario—. Tan sólo cantas un poco mejor que los demás.

La sangre de KyuHyun hervía cada que escuchaba aquello.

—Yo canto excelente. Mis amigos y mi antiguo profesor de música…

—Tus amigos pueden mentir —lo interrumpió—, al igual que tu antiguo profesor de música. Quizá y te lo dijeron para no hacerte sentir mal, Cho KyuHyun. —Lo miró con una sonrisa compasiva—. Tú aún no me muestras que cantas excelente. Y hasta que no lo hagas no te lo diré.

El pelinegro se dio la vuelta terminando de guardar sus libros en su bolso.

La clase de música con el curso de KyuHyun había terminado hace varios minutos, pero él seguía ahí debido a que el menor le había vuelto a reprochar por no elogiarlo cómo él quería.

JongWoon sabía que el chico tenía potencial, pero no lo explotaba del todo. Si no lo hacía entonces él no podía decir que cantaba excelente porque para sus oídos no era así. Y no quería darle falsa esperanzas a un niño.

— ¿Y qué tengo qué hacer?

La pregunta lo congeló.

Tras negarle el dulce* el pelinegro había esperado que el menor se hubiese ido, rezongando como siempre lo hacía.

— ¿Disculpa? —lo miró como si tuviera tres ojos.

—Qué tengo que hacer para demostrarle que canto excelente. —El mayor pudo ver determinación en los ojos de su alumno, y no pudo evitar sonreír por aquello—. ¿Por qué sonríe?

—Tan sólo debes alcanzar la nota que te pedí.

Se encogió de hombros, como si fuese la cosa más fácil del mundo. Terminó de guardar sus cosas y estaba por irse cuando una mano rodeando su muñeca lo detuvo.

—Enséñeme cómo alcanzarla.

JongWoon abrió los ojos sorprendido.

— ¿Qué?

—Sé que usted puede alcanzarla. Lo he escuchado cantar —dijo el menor mientras un rubor apareció en sus mejillas, por lo que bajó la mirada tratando de ocultarlo con su cabello castaño—. Enséñeme cómo alcanzar la nota.

—No puedo enseñarte sólo a ti en clases, Cho. Los demás alumnos también quieren aprender.

—Entonces deme clases particulares y enséñeme.

Si pensó que el menor no podía sorprenderlo más se equivocó. Incluso KyuHyun estaba sorprendido por todo lo que estaba diciendo. Pero él quería demostrarle a ese bajo y misterioso hombre que él podía cantar excelente.

— ¿Estás seguro? Mis clases no son baratas, Cho.

—Las tomaré, no importa el precio.

Sabía que probablemente su padre lo retaría, pero daba lo mismo.

—De acuerdo. —JongWoon suspiró. Se soltó del agarre del menor y sacó una tarjeta de su bolso—. Diles a tus padres que me llamen para confirmar todo. Hasta el jueves. —Le sonrió de medio lado y salió del aula.

KyuHyun miró la tarjeta y sonrió.

JongWoon vería que sí podía cantar excelente.

 

∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞

 

Cuando se los contó a ChangMin y a JinKi ellos tan sólo rieron divertidos.

—Estás llevando las cosas muy lejos, KyuHyun —dijo el menor de los tres para luego morder su manzana.

—JinKi tiene razón, Kyu. —ChangMin lo miró—. ¿No crees que es demasiado?

—No. —Bebió de su jugo—. Él va a ver de qué soy capaz.

Lo vio cruzar el patio con su característica sonrisa de medio lado. Y lo observaba. KyuHyun no bajó la mirada. Lo siguió con la vista hasta que se perdió en los pasillos.

—Alcanzaré esa nota cómo sea.

 

∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞∞

 

No pudo dejar de pensar en su profesor de música por el resto de la semana.

Su primera clase sería el sábado, desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde. Cuatro horas con el odioso hombre. KyuHyun no estaba feliz por aquello, pero ya había tomado una decisión y la llevaría hasta el final. Y el final era escuchar la frase «cantas excelente» de esos esponjosos labios.

Se miró en el espejo.

— ¿En qué estás pensando, KyuHyun? —le habló al reflejo. No podía estar pensando que los labios del pelinegro eran esponjosos. Era ridículo.

Sacudió la cabeza y terminó de arreglarse el cabello. Bajó las escaleras, tomó su maleta y salió despidiéndose de su mamá y su hermana. Su padre lo llevaría hasta el departamento del pelinegro.

Debido a que JongWoon no tenía oficina ni nada, ya que no era profesor particular de canto, los padres de KyuHyun accedieron que fuera en el departamento del mayor. Era un hombre. ¿Qué podría suceder entre dos hombres? Nada más que llevar a cabo una clase de canto.

Cuando llegaron a un edificio elegante KyuHyun sabía que el profesor no era alguien cualquiera.

— ¿Sí? —La voz gruesa del mayor resonó por el intercomunicador.

—Cho JungHwa y Cho KyuHyun, señor Kim.

—En seguida les abro.

El sonido de la puerta al ser abierta les dio aviso de entrar. El vestíbulo tenía sofás y un candelabro en el centro.

—Lindo —dijo KyuHyun siguiendo a su padre hacia el ascensor, en dónde subieron y el señor Cho aplastó el botón ocho. El aparato subió en silencio.

Cuando llegaron al piso, el pasillo era sobrio. Un color café en las paredes y un piso alfombrado gris. KyuHyun no pudo evitar pensar que el lugar desentonaba con el vestíbulo. Fueron hacia la puerta con el número dieciséis y la golpearon.

Esperaron un momento hasta que escucharon sonido en el cerrojo. El corazón de KyuHyun comenzó a latir un poco más rápido debido a los nervios que estaba empezando a sentir. Entonces lo vio, esos ojos negros fijos en él.

Se sintió más nervioso.

—Bienvenidos —dijo el pelinegro cuando les abrió.

Se hizo a un lado y los dejó pasar, cerrando la puerta y yendo con ellos hacia la sala. KyuHyun se contuvo de observar todo el departamento. Ya tendría tiempo.

—Por favor, tomen asiento. Les ofrezco algo de beber.

JongWoon estaba por ir a la cocina cuando la voz del señor Cho lo interrumpió.

—No se preocupe por mí. Yo tan sólo vine a ver dónde Kyunie iba a tener sus clases.

—Papá… —el menor miró al profesor y luego le quitó la mirada avergonzado.

—Puede ver que el lugar es grande —comentó el profesor—. Incluso tengo un piano para poder hacer solfeo. Todo está en orden, pero si gusta inspeccionar el lugar más a fondo, adelante. —Le sonrió JongWoon al padre del menor.

El señor Cho sonrió y negó con la cabeza.

—No lo creo necesario. Kyunie... Quiero decir, KyuHyun, no es de lo que confía en cualquier persona, y si confía en usted para que le enseñe a cantar debe ser por algo.

JongWoon levantó una ceja y miró en dirección al menor, junto con una ligera sonrisa socarrona.

—Agradezco su voto de confianza, señor Cho. Prometo enseñarle lo mejor a su hijo —respondió cambiando su sonrisa a una cordial, y mirando al hombre mayor.

El padre de KyuHyun asintió.

—Entonces me retiro.

Miró a su hijo, golpeó sus mejillas ligeramente, reverenció al pelinegro y se fue, siendo acompañado por el dueño de casa hasta la puerta.

Cuando JongWoon regresó a la sala vio a KyuHyun inspeccionando el lugar con la mirada.

—Entonces, Kyunie, ¿te sientes a gusto?

El menor pudo percibir la burla en la voz del mayor.

—Por favor, no me diga Kyunie. Sólo mi familia lo hace.

JongWoon rio. Era la primera vez que veía a la defensiva al menor.

—Tranquilo. —Levantó las manos en señal de rendición—. No te haré nada. No tienes por qué estar a la defensiva. Empecemos con algo de calentamiento, ¿te parece? —El castaño asintió—. De acuerdo —habló JongWoon y fue hacia el piano.

Las siguientes cuatro horas serían divertidas.

 

 
Notas finales:

*Se refiere al hecho de haberle negado lo que quería, en este caso de no haberle dicho lo que quería

 

Gracias por leer :3

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