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Yo no quería ser idol [Yoonmin]

Autor: knvlchan

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Desde siempre disfruté del sonido que producían mis dedos al tocar una tecla en el pequeño piano que mi padre me compró de niño.


Aprendí a producir melodías desde muy joven sin que nadie me enseñara e incluso mis profesores se impresionaban de lo que podía lograr con sólo once años de edad.


Cuando eres niño en lo que menos piensas es que quieres ser de grande puesto que simplemente te interesa salir a jugar con tus amigos o terminar los deberes de tu escuela, aunque las pocas veces que llegué a pensarlo me imaginé tocando el piano frente a muchas personas en un escenario solo mío.


Mi madre, por el contrario, tenía otros planes.


Ya sea por su sueño frustrado o porque veía un talento innato en mí que podría ser desperdiciado al dedicarme como pianista decidió hacerme audiocionar para una compañía de entretenimiento.


En aquel entonces no sabía a que clase de lugar me había llevado ni tenía idea que repercusiones podría tener al mostrar mis habilidades frente a esos jueces que me miraban con ojos curiosos.


–¿Tú mismo compusiste la melodía? –Me preguntó un hombre de mediana edad sentando en una de las mesas.


Yo le regresé la mirada seguro de mi mismo.


Así es, es una composición propia –Los demás sonrieron cuando vieron mi actitud.


Perfecto. Entonces mañana mismo después de la escuela puedes pasarte por el edificio para comenzar tus clases –Se levantó una mujer ofreciéndome unos papeles, yo aún sin comprender los acepté mirando a mi mamá completamente confundido mientras ella me levantaba ambos pulgares con una gran sonrisa en su rostro.


Gracias.


Pensé que las clases serían de composición, melodía o algo relacionado con el piano que tenía en casa sin embargo estaba equivocado. Cuando llegué lo primero que me hicieron hacer es pesarme, medirme y evaluar mi físico de pies a cabeza.


Posteriormente me mandaron a un salón donde varios jóvenes se encontraban corriendo en círculos con música a todo volumen.


Yoongi, ¿verdad? –Asentí –Puedes dejar tus cosas por allá –Me señaló un lugar donde había más mochilas amontonadas junto a algunos suéteres provenientes de los jóvenes –Y luego te pasas con los demás chicos para comenzar a calentar.


Yo hice lo que me pidió, dejé mis cosas en el lugar y me situé detrás de mis compañeros para trotar mientras el profesor nos animaba.


No entendía nada y mi cuerpo se sentía cansado porque no estaba acostumbrado a esta clase de ejercicio. Yo era más bien escuálido y los deportes nunca se me habían dado nada bien así que siempre me quedaba detrás de los demás con el aliento demasiado acelerado.


El profesor nos enseñó una coreografía y al principio su clase iba tan rápido que terminaba tropezándome con ambos pies. Fue difícil adaptarme a su modus operandi pero poco a poco agarre la corriente y aunque no era el mejor, tampoco era el peor.


Lo que era cierto es que odiaba la clase pero no mencioné nada al respecto.


Sólo fueron dos horas de tortura y después de ello fui a clase de canto para finalizar con idiomas.


Salí del edificio alrededor de las diez de la noche.


Ese fue el primer día que me convertí en un trainee y ya me sentía frustrado.


Los siguientes días me dediqué hacer lo mismo y para no dejar mi talento desperdiciado me permitían pasar al estudio para componer melodías.


Extrañaba mi piano, porque en este lugar no me lo permitían agarrar por mucho tiempo puesto que tenía que aprender a manejar los demás instrumentos.


Me estaba convirtiendo en un artista completo, lo suficiente como para debutar en algún grupo idol y comenzar mi carrera artística, todos tenían grandes expectativas por mí y sin embargo yo no era feliz.


Me limitaba a obedecer las órdenes de los mayores, aprendiendo el comportamiento que debía seguir frente a las cámaras y a producir música para algunos artistas de renombre en lo que me preparaba para mi debut.


Era tan talentoso que los medios a una muy temprana edad, ya hablaban de mí por lo que podía lograr.


Nunca dejé mi amor por el piano así que siempre trataba de incluir parte de su sonido o al menos una simulación de el en mis canciones.


Pero claramente el rumbo que estaba tomando no me agradaba en lo absoluto.


Al final mi compañía decidió que me iría por el campo solitario, así que debuté con una canción que parecía agradarle al público.


La fama no tardó a llegar a mí y con ello, miles de fans esperaban ansiosas mis canciones.


Las cosas fueron buenas para mi familia, el dinero que ganaba servía para cuidar a mi madre que tiempo después cayó muy enferma. Pude pagar las altas deudas del hospital con mi trabajo y de esta manera encontré una razón para continuar con esta vida tan dura de ser idol.


La cámaras estaban sobre mí todo el tiempo y no era libre de expresarme como yo quería, habían ciertas reglas de etiqueta que debía seguir para aparecer en programas de variedades o música.


Todo había sido soportable hasta cierto punto.


Cada práctica, cada canción, cada programa, cada entrevista.


Hasta que me enamoré de él.


 


Su estatura era parecida a la mía.


Su piel un poco más oscura.


Su complexión mucho más trabajada.


Su personalidad más frágil.


Era amable, dedicado y trabajador.


 


No puedo decir que me enamoré en el primer instante que lo vi, pero lo que si puedo decir es que causó una gran impresión cuando lo conocí.


Recuerdo que había salido de incógnito para tomarme un tiempo libre antes de mi próximo comeback. Elegí mi cafetería favorita con el clásico atuendo de idol, con un cubrebocas, unos lentes de sol a pesar de que era de noche y una gabardina color mate.


Un mesero se acercó a mí y aunque al principio no tomé en cuenta su presencia pues estaba checando el menú, su falta de habla hizo que dejara el objeto en la mesa para mirarlo confundido.


El chico se veía bastante nervioso y a juzgar por su apariencia parecía que este era su primer día.


Chico, ¿te encuentras bien? ­–Dije sereno.


Él me miró afirmando con una sonrisa.


Disculpe –Se rascó la cabeza –¿Qué desea ordenar?


Bueno... Si quieres un consejo –Musité –Primero deberías saludar al cliente antes de pedir la orden ­–Y se sonrojó.


Lo siento, lo siento –Se inclinó varias veces.


Alcé una mano para que se detuviera y simplemente le sonreí.


Un americano –El comenzó a anotar la orden y después se fue.


Cuando llegó con mi orden fue traicionado por sus nervios y me derramó parte del americano en la mesa y por consiguiente, en mi prenda preferida.


Un encuentro que al principio había sido casual pero que fue convirtiendo en una rutina para ambos.


A pesar de que siempre pedía lo mismo y él siempre me preguntaba lo mismo, nuestra relación amistosa comenzó a base de pequeñas preguntas.


Él estaba estudiando en una escuela de artes para baile contemporáneo, así que al principio no estaba enterado de mi situación de artista.


No conocía mucho de ese mundo así que hablar con él aunque fuera por unos minutos me resultaba cómodo.


Pronto intercambiamos números telefónicos y nuestra amistad comenzó a ser más profunda. Comencé a enviarle guías de las canciones que estaba preparando y él a modo de agradecimiento me enviaba algún baile que estuviera practicando en ese momento.


Sonreía como un idiota ante el teléfono y mi manager lo notó.


Un día se sentó a mi lado y me dijo: ¿Estás saliendo con alguien?


Yo me negué mientras me reía internamente al imaginarme saliendo con Jimin como una pareja oficial, ni yo mismo me la creía.


Se lo comenté a Jimin como broma esa noche pero su respuesta no fue la que esperaba.


¿Acaso es malo que dos hombres tengan una relación amorosa?


Rápidamente me negué pero no pude evitar sentir un hormigueo en mi estómago mientras lo pensaba seriamente.


Estaba seguro que la conversación se quedaría en ese punto, pero en la noche seguía pensando en el tema. Es decir, Jimin me gustaba mucho como amigo aunque nunca me imaginé que él y yo podríamos ser algo más.


Yo era heterosexual, de eso estaba seguro pero por alguna razón imaginarme a lado de Jimin no me producía ningún problema. Incluso, debo recalcar, creo que la idea me atraía mientras más lo pensaba.


Al día siguiente estaba nervioso porque al caer dormido había soñado con él y no era precisamente un sueño sano. Sentí como mis mejillas se ruborizaron mientras pedía mi americano de siempre y él me sonreía como era lo usual.


En ese tiempo estaba trabajando para mi nuevo comeback, así que inesperadamente escribí una canción que llevaba un tiempo pensando. Cuando vi la letra me quede sorprendido, es como si de alguna manera la hubiera escrito con un propósito.


Cuando hice mi comeback, estuve más ocupado que de costumbre así que dejé de ir a la cafetería por un tiempo por los shows de música que hacía.


Un día, en una entrevista me preguntaron acerca del significado sobre la canción de ese álbum, al parecer a mis fans les gustaba mucho porque les hacía pensar en un amor platónico hacia alguien cercano e inalcanzable.


Respondí en automático como se me había enseñado a responder a ese tipo de situaciones, donde los conductores te intentaban marear para extraer información y crear algún chisme de citas.


Sin embargo, dentro de mi mente el rostro de Jimin apareció en mi cabeza.


Ese día fui a la cafetería para verlo.


Él me sonrió apaciblemente mientras platicábamos discretamente, para que su jefe no fuera a regañarlo como en algunas otras ocasiones.


Y me di cuenta.


Lo que yo sentía por Jimin no era una simple amistad.


Mi sentir se había convertido en algo más: amor.


Lo cité esa misma noche después de su trabajo y aunque él se extrañó por mi repentina invitación, aceptó gustoso.


Caminamos por un parque oscuro a eso de la medianoche, no había gente más que algunos ebrios tirados en las esquinas lejos de nosotros.


Un poste de luz parpadeante iluminaba nuestro camino y como la situación lo ameritaba, tomé su mano mientras caminábamos.


Él se sobresaltó y sentí su mirada sobre mí pero yo no dije ninguna palabra.


No quitó su mano pero tampoco reforzó el agarre.


Simplemente estábamos en la misma posición caminando y nerviosos por el ambiente que habíamos creado.


¿Has escuchado mi nueva canción? –Hablé un tanto nervioso después de algún tiempo.


Por supuesto, ¿cómo no podría? –Su voz tembló.


Él estaba igual que yo.


Esa canción Jimin, te la quiero regalar –Solté.


Jimin detuvo su caminar mientras me miraba confundido –¿A qué te refieres? –Preguntó, aunque estaba seguro de que él mismo ya conocía la respuesta.


Es una canción que hice para ti Jimin porque me gustas –Me acerqué a él y debajo de ese camino semioscuro le robe un beso.


Al principio opuso resistencia por la sorpresa que se llevó de mi acción pero poco a poco bajó su tensión y respondió a mis labios.


Algo que en un principio había sido bueno pero al final no había sido mi mejor decisión.


Nuestra relación fue tan súbita pero tan aceptada por ambos, que rápidamente comenzamos a afianzarla. No había problema entre nosotros y comprendíamos exactamente lo que cada uno quería.


No paso mucho tiempo cuando decidí mudarme a su lado y aunque en ese tiempo se crearon rumores entre nosotros por lo mismo, mi compañía los negaba diciendo que simplemente éramos dos amigos de la infancia que se habían reencontrado.


Todo iba bien, hasta ese momento.


Mi mamá parecía estar cada día mejor después de la operación que le habían hecho y yo estaba más inspirado que nunca por mi relación con él.


Sin embargo, como toda relación o como toda carrera, llega un momento donde todo llega a su fin. Mi fin no era culpa de Jimin, sino de mi mismo y mis circunstancias de idol para el mundo del entretenimiento.


Una cuenta anónima en Twitter subió una foto bastante sospechosa de nosotros.


Y si, se trataba de la primera vez que nos habíamos besado en aquel parque oscuro.


Muchos comentarios comenzaron a salir por todos los medios y mi compañía recibió múltiples llamadas porque a pesar de que las fotos estaban borrosas, era muy obvio que se trataba de mi.


Sabía que tenía sasaeng pero ingenuamente creí que ese día nadie me seguía porque yo mismo había revisado los alrededores.


Las cosas fueron de mal en peor.


Muchas fans dejaron el fancafe y quemaros mis álbumes para publicarlos en las redes sociales.


Las acciones de la compañía cayeron.


Los programas a los que debía asistir cancelaron mi participación en ellos.


Y aunque no me vi enteramente afectado por lo sucedido, lo peor se vino cuando los netizens buscaron la información de Jimin.


Salieron fotos de él cuando era más niño.


Jimin me lo había dicho, él llegó a sufrir problemas de peso durante su secundaria y ahora todas esas fotos estaban en internet de manera global.


Alguien hackeó sus cuentas y a diario le llegaban amenazas de muerte, tanto de mis fans obsesionadas como de homofóbicos en todos los idiomas.


Yo sufría porque lo veía sufrir.


Mi compañía nos mantuvo encerrados mientras el problema seguía en auge y yo cada vez me decaía más.


Las cosas eran difíciles y no podía hacer nada. De hecho, no me importaba perder mi fama y es más, nunca me importó perderla porque después de todo, lo único que quería hacer era tocar el piano.


Aunque ver a la persona que más amaba en un estado tan deplorable por mi culpa me hacía sentir mal. No me importaba recibir heridas pero si me importaba cuando era él quien las recibía.


Mi madre se enteró de las noticias y esto solo hizo que su salud decayera todavía más.


Aún no estaba recuperada completamente así que recibir esta noticia fue muy fuerte para su corazón. No podía verla ni tampoco podía salir para siquiera mirarla desde lejos, no sabía como estaba y me preocupaba.


Todo mi mundo se estaba desmoronando y no podía hacer nada.


Yoongi, lo importante es que tú y yo estamos juntos en esto –Me miró compasivo cuando me dieron la noticia de mi madre –Saldremos de esta, lo prometo –Me acarició las mejillas mientras me robaba un beso.


Nadie me había visto llorar.


Nadie más que mi madre cuando era un crío.


Pero el día que ella falleció las lágrimas que intenté acumular en mis ojos terminaron por salir. Jimin las limpió de mis mejillas mientras probaba el sabor de ellas en mi boca.


No sólo había provocado daño a Jimin sino que también había provocado que la salud de mi madre empeorara. Todo por estar enamorado.


Nunca en mi vida odié tanto ser un idol


Nunca en mi vida odié no haber seguido mis propios sueños.


Y aún así no me arrepentía de haber conocido a Jimin.


Aunque mis días fueran oscuros, mi egoísmo no me dejaba arrepentirme de nada. Amaba a Jimin tanto que estoy seguro que volvería a elegir lo mismo incluso sabiendo nuestros destinos.


Mi egoísmo era tal, que a pesar de ver la situación yo solo quería estar a su lado.


Esa noche hicimos el amor, una de las tantas veces que lo habíamos hecho en esa casa.


Por un momento, olvidé toda la mierda que estábamos viviendo y me dejé llevar por mis acciones llevándolo conmigo a la cama, donde ambos pertenecíamos. Me hice uno con él y desnudamos nuestras almas aquella noche.


Las noticias de la muerte de mi madre salieron disparadas en las noticias, fue titular en varios lugares de chismes y aunque los mensajes de odio aumentaron en las plataformas ni Jimin ni yo leíamos lo que escribían sobre nosotros.


Para no hacer más daño a la compañía, anulé mi contrato antes de tiempo y como políticas son políticas, tuve que pagar una compensación para hacerlo.


Y aunque yo mismo sabía que era cruel, decidí que hacer mi siguiente paso era lo correcto.


En cuanto pudimos, le ofrecí a Jimin salir del país.


Corea ya no era un lugar para vivir y los medios, aunque intentaban no ser tan directos era muy obvio que nuestro estatus era muy mal visto.


Nos fuimos a Suiza, un país donde nadie nos conocía ni tampoco nos importaba que lo hicieran. Rentamos un pequeño departamento y aunque vivíamos solo con lo necesario, poco a poco comenzamos a formar una nueva vida.


El trabajaba en una tienda de conveniencia y yo en una pequeña dependencia.


Ahorramos durante mucho tiempo intentando comprar el apartamento que estábamos rentando y por otro lado, no queríamos abandonar nuestros sueños así que probamos varias veces entrar en la industria de la música Suiza.


Éramos extranjeros así que no era tan fácil.


Comencé haciendo melodías para artistas suizos poco reconocidos pero ganaba más que en la dependencia donde trabajaba, así que me salí del trabajo y me enfoqué más en el trabajo que había encontrado.


Jimin entró a una academia de baile donde hacía presentaciones y aunque no ganaba tanto como yo, él parecía satisfecho con lo que realizaba. No tenía papeles protagonistas, pero poco a poco comenzaba a generar voces.


Mi vida como idol por fin había terminado y aunque nuestros trabajos apenas nos mantuvieran con vida, yo me sentía cómodo de esa manera.


Lo tenía a él y eso era todo lo que me importaba.


Yo no quería ser idol pero de no haberlo sido, Jimin nunca se hubiera presentado en mi vida y debo admitirlo, conocerlo ha sido el momento más hermoso de mi vida. 

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