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Mi gran error. por Ckarlos1997

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Notas del fanfic:

 Basado en la realidad, modificado para llamar mas la atencion.

Notas del capitulo:

 El destino es un hijo de perra, nos tiende trampas que podrian matarnos.

Me encontraba sentado frente a Natalie, mi psicóloga, me preguntaba cómo me sentía después de todo lo que sucedió y la verdad es que no tenia respuesta alguna, solo pensaba mirando por la ventana los montes verdes tintados de amarillo y naranja, típicos de donde vivía, una pequeña villa a minutos de la ciudad, lo mejor de la vida rural y citadina. La consulta de Natalie era en una elegante casa a los pies del cerro, rodeada de árboles frondosos a los cuales casi podías sentir dentro de la misma habitación gracias a los enormes ventanales que cubrían toda una pared. Ella se encontraba expectante a mi respuesta, atenta a cuál seria exactamente para evaluar todo, Natalie me atendía desde hace mas de 10 años, desde los 7 para ser exactos, me conocía tanto como yo mismo.

-          Me siento raro -Respondí- Me conoces, sabes que le temo a todo, que me asusto con facilidad y que me preocupan cosas que a la mayoría de la gente de mi edad no le interesan en lo más mínimo – Rei nervioso- no cualquier joven de 21 años piensa en su muerte o en la de sus seres queridos tanto al punto de no poder dormir bien por las noches.

 

-          Lo se Ariel, pero necesito que seas más concreto, ¿Qué es lo que sientes? ¿Qué crees tu que es lo que te falta? – Dijo mientras escribía lo que dije en su libreta.

 

-          Me falta él, su sonrisa, sus abrazos. Con el me sentía seguro -sonreí- era como una armadura que me hacia sentir…

 

-          ¿Indestructible? -Completo ella-

 

-          Seguro. -Sentencie- sabes que con mi personalidad jamás lograre sentirme indestructible. -Suspire mirando al suelo- Pero con él podría pasar lo que fuera, pero entre sus brazos me sentía confiado, seguro… El mundo podía acabar en ese momento y yo me iría feliz.

 

Seguimos conversando sobre ese sentimiento de seguridad por un largo tiempo y de como este no era sano, que no podía basar mi seguridad y felicidad en otras personas, que solo fomentaba mi dependencia emocional, y aunque lo tengo absolutamente claro, no encuentro modo de frenarlo. Así termino la sesión y mientras caminaba a casa al otro lado de la villa no pude evitar el pensar como comenzó todo, cual fue el inicio de lo que hoy me tiene tan perturbado.

La primera vez que lo vi fue con poca luz, yo andaba con mis amigos y el con los suyos, el era conocido y yo recién estaba comenzando a conocer el lugar, él tenía los ojos más oscuros que alguna vez había visto, profundos, grandes y brillantes. En cuanto me miro creo que caí en sus redes, era alto y con un intento horrible de hacerse el galán se me acerca y dice:

 

-¿Tienes fuego que me prestes? – Sonrió mirándome a los ojos.

 

Rei bajo y acomode mi cabello detrás de mi oreja- En mis ojos…-El rio y yo saque mi encendedor del bolsillo delantero de mi chaqueta de cuero- Toma, es con devuelta, siempre los pierdo.

 

-Estará a salvo conmigo, tranquilo- Rio y prendió su cigarro para luego devolverme el fuego- Gracias.

 

-De nada- Sonreí, en eso llego una chica de pelo rojo anaranjado, el cual le llegaba a la cintura. Me miro con desprecio y le hablo al chico de los ojos negros.

 

-Amor, tenemos fuego allá, no se para que sales a conseguir- Tomo al chico del brazo y lo comenzó a jalar en dirección opuesta a mi- Gracias. -Dijo con voz seca y casi como si le costara.

 

El chico se volteo a verme y dijo – Gracias nuevamente – Rio y me lanzo una mirada cómplice.

 

Y Así fue como todo comenzó, cada fin de semana de enero fuimos con mis amigos a la misma disco y me lo topaba constantemente. Intercambiábamos un par de palabras a veces, saludos, miradas cómplices y mas que nada, risas, miles y miles. Nos topábamos en los baños y en la barra, pero nunca podíamos entablar una conversación decente sin la interrupción de la chica del pelo rojizo. ¡Aun ni podía saber su nombre!

Y así continuo hasta la primera semana de marzo, el ultimo fin de semana antes de volver a clases, fuimos nuevamente al club que visitamos todo el verano y ahí lo vi, fumando solo en una esquina de la terraza y ni un rastro de su carcelera, me arme de valor y con mi mejor sonrisa y mi lisa melena al viento me acerque a saludar.

 

-Hola extraño- Hice un gesto con la mano y sonreí, el me miro y apago la colilla de su cigarro.

-Hola extraño, me llamo Joaquín, nunca te lo dije- Mostro sus blancos dientes y extendió su mano.

-Ariel, un gusto- Estreche su mano y se veían tan distintas juntas, la suya era morena dorada, se notaba bronceado por el sol y la mía blanca como el papel, pues nunca he sido amante del calor. Ahora que lo notaba éramos completamente opuestos en casi todo, sus ojos eran negros, los míos grises claros, su pelo era de un castaño oscuro, pero con las puntas tintadas de azul claro y solo un poco largo en el medio, mientras el mío era castaño claro con mas de la mitad pintado de rosa y me llegaba un poco mas allá de los hombros. El debía medir un poco mas que yo, tal vez un metro ochenta y cinco, y su espalda era ancha y firme. -No he visto a tu novia, ¿andas solo? -

- Ando con un tipo, hmm… un amigo- Dijo un poco incómodo y apunto hacia el otro lado de donde estábamos donde un chico delgado, moreno y de cabello negro, que usaba una camiseta sin mangas conversaba con otro tipo-

-Genial, tal vez hoy podamos conversar un poco más- Rei bajo y el sonrió -Eso espero- respondió el antes de que me fuera donde se encontraban mis amigos.

 

La noche continuo sin grandes novedades, no hablamos mucho tampoco, ya que el chico de cabello negro sirvió de muralla entre ambos, me pareció un poco extraño la forma tan posesiva en la que trataba a Joaquín, pero le resté importancia ya que creía que tal vez era amigo de su novia, o al menos eso rondaba en mi mente hasta que a eso de las 4 am tuve la necesidad de ir al baño, y como ninguno estaba disponible, me dispuse a esperar fuera de uno. Ahí fue cuando lo vi salir del baño, despeinado, se notaba acalorado y su ropa un poco desarreglada, tenia mirada de ebrio, esa que es con el parpado caído y la cara apuntando hacia abajo, tras de el y del mismo baño salió el tipo de cabello negro abrochándose el pantalón.

 

 Camine donde mis amigos luego de ocupar el baño, y sin aguantarme mas tome a mi mejor amigo del brazo y lo invite a fumar, Will tenia el cabello verde petróleo y era muy delgado y blanco, tenia los ojos castaño claro y su mirada era siempre como la que se tiene cuando se está cansado.

 -¿Te acuerdas del tipo del fuego?¿El que tenia polola? Esa tipa antipática de pelo rojo- Le dije tratando de ayudarlo a recordad ya que su memoria no era la mejor, necesitaba muchos detalles para detonar un recuerdo al parecer.

- Ah… si lo recuerdo, el que te dije que era super gay y que se le notaba en la cara- Frunció el ceño y luego me dio un golpe en el hombro- Pero tu defendiste su heterosexualidad como si lo conocieras, ridículo. ¿Qué paso con él?

- Acaba de salir del baño con un tipo, con el que te dije que andaba, el de pelo negro-

- Hmmm… ¿te dije o no te dije? -Dijo Will cruzando los brazos y levantando una ceja con cara de “te lo dije”- Es maricón perdido, yo que tu no me acercaría de nuevo a él.

 

 Seguí el consejo de Will, o al menos lo intenté durante lo que quedaba de noche. Que puedo decir, me gustan los casos perdidos, y siempre termino enredado con personas toxicas, creo que es un impulso de autodestrucción que tiene mi cuerpo, una adicción al drama y el peligro, no se como definirlo, ni tampoco se porque surgió, solo se que cuando lo vi sentado solo a las 6 am, fuera de la disco y con una notoria borrachera, justo en ese instante supe que era un problema, todo el gritaba peligro, su chaqueta negra, su camisa a cuadros, sus zapatillas azules, todo.

 Me acerque solo para ver como estaba, me preocupaba el verlo ahí solo, no se desde que hora estaba ahí, ni que es lo que esperaba exactamente. Al verlo de cerca se veía algo decaído, y confirmaba el hecho de que estaba borracho, al parecer no se dio cuenta de mi presencia por lo que me arrodille a su altura y le toque el hombro.

 -Hola Joaquín, ¿estás bien? –

Me miro con cara de no saber quien era, para luego sonreírme -Ariel…- me tomo con sus manos la cara y se acercó -Estoy bien, creo. El Pablo se fue, y no se como volver a mi casa. no quiero volver a mi casa- saco sus manos de mi cara y se tapó la suya.

-Oye, oye tranquilo- Le dije sacando sus manos de la cara y levantándole está en dirección a mis ojos. -Si no quieres volver a tu casa, es un poco raro, pero te invito a la mía. -lo mire con un poco de pena por el estado en el que se encontraba- Al menos no quedaras tirado acá.

. ¿En serio harías eso por mí? – pregunto como un niño pequeño y yo asentí con mi cabeza, la tomo en sus manos y me beso la mejilla. -Gracias Ariel.

 

Lo ayude a levantarse del suelo y al pararse se afirmo de mi hombro, al parecer si estaba muy borracho. Desbloquee mi teléfono y solicite un taxi que me llevara a la casa, y en el camino no podía evitar ver la mirada melancólica de Joaquín. ¿Por qué no habrá querido ir a su casa? ¿Por qué lo habrá dejado solo el tipo de pelo negro? ¿De verdad solo tuvieron sexo y lo abandono? Todas Esas incógnitas se agolparon en mi mente durante el camino, que al no ser tan largo me dejo con pensamientos a medias, debía ayudar al moreno a bajar, ya que al parecer en el transcurso del viaje se durmió, y ahora no era mas que un saco de papas muy molesto.

  Al entrar a mi habitación y acostarlo en la cama, casi de forma inmediata comenzó a desvestirse, la situación se tornó un poco incomoda cundo luego de sacarse el pantalón me dijo – Es un poco incomodo, pero ¿Tienes un pijama que me prestes? No me gusta dormir con boxers – agradecí que la luz del amanecer fuera tenue, y no se notara lo rojas que se pusieron mis mejillas, ¡dios! Es que eñ bulto que se cargaba era de dimensiones, y no pude evitar el desviar la vista, y mientras le entregaba el pantalón de pijama vi como torpemente empezaba a bajar el elástico de su bóxer. - ¡ESPERA! – dije un poco mas alto de lo normal, los nervios no me dejaron regular mi tono de voz, el me miro con un signo de pregunta dibujado en la cara – Me es un poco incomodo verte sin ropa, y no me gusta que nadie me vea a mi tampoco, así que mientras tu te cambias, yo iré al pasillo a cambiarme- el rio y asintió con la cabeza – Para mi no es problema que me veas, mientras no sean con otros ojos, pero si para ti es tema, yo me cambiare en el pasillo- Salió de la habitación y me saque la ropa rápidamente, mi pijama constaba de un delgado short de tela blanca y una camiseta muy gastada. Él golpeo la puerta y pregunto - ¿Ya puedo pasar? – Se notaba menos ebrio al parecer, le respondí que si podía y mientras entraba yo me acostaba al lado izquierdo de la cama.

 

A la mañana siguiente desperté aturdido y un muy fuerte aroma me llego de golpe, era perfume de hombre, y la verdad es que era exquisito, no sabia exactamente que hora era y al tratar de levantarme para ir al baño sentí que mi cintura estaba aprisionada en los brazos de alguien. Joaquín me tenia firmemente agarrado y su cabeza se encontraba entre mi cabello y mis hombros. Al parecer el movimiento también lo despertó pero en vez de soltarme me aprisiono mas contra el y olio mi cabello – Me gusta como huele tu cabello, aun con el humo de cigarros de anoche, mantiene aroma a vainilla – Mi cara se puso roja como tomate y no atine a decir nada más que gracias, carraspeé un poco para llamar su atención, ya que al parecer se estaba volviendo a quedar dormido -Ehm, necesito ir al baño, así que si no te molesta – moví un poco mi cuerpo par darle a entender lo que quería y el me soltó de un golpe -Perdón, tengo la costumbre de abrazar mientras duermo, siempre es incómodo dormir conmigo – el rio, pero siendo sincero algo en mi sintió pena, por un momento me sentí especial, pero creo que no era así – No te preocupes, no me molesta, es más, me gustó- reí para luego levantarme e ir al baño, al llegar me mire en el espejo e inconscientemente me cepille el cabello y le aplique un poco de aceite con olor a vainilla, me sentí estúpido cuando me mire directamente, ¿que demonios estaba haciendo?, era lógico, trataba de llamar la atención de un tipo al que recién conocía. Fui un maldito idiota.

 

 

Notas finales:

 Un raro comienzo, para una rara pareja.

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