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Wishes of the Heart por RingogoShiroyama

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Notas del capitulo:

Hola! :)

Pues vengo con un nuevo fic, creo que esta idea es medio rara también (como varias que ya he escrito lol) pero me agrada, espero que a ustedes igual T_T

El sol comenzaba a salir entre las montañas. Eran las primeras horas de la mañana y Jiyong ya estaba levantado y listo para comenzar sus tareas diarias.

Salió de su habitación y bajó hasta la sala, tomando una manzana al pasar al lado de la mesa. Salió de la casa y fue hasta el almacén que tenían a un lado del molino, mientras comía su desayuno. Tomó un poco del forraje que guardaban ahí y lo puso en la carretilla, para luego salir y dirigirse al granero que habían adaptado como corral. En el camino se terminó su manzana y la lanzó justo bajo el manzano que tenía su familia.

Kwon Jiyong era un chico de 19 años y vivía en una pequeña casa junto a su madre, padre y hermana, y toda su familia se dedicaba al campo. Ellos eran coreanos, pero vivían en Holanda. Habían llegado al país cuando Jiyong era muy pequeño, por lo que él no recordaba casi nada, y sus padres y hermana se negaban rotundamente a hablar sobre cómo habían dejado Corea. Y al parecer, todas las demás personas de su comunidad pensaban igual que el resto de la familia de Jiyong, pues nadie hablaba nunca de eso. Ellos vivían en una zona habitada solamente por asiáticos, pero Jiyong no tenía idea de por qué, y nadie se lo explicaba. Había más gente de Corea, algunos de Japón, China, Taiwán, y muchos otros países de Asia.

-          ¡Buenos días a todos! –Jiyong entró al granero empujando la carretilla. De inmediato el lugar se llenó de voces de animales.

Sonriendo, Jiyong se acercó al corral de los borregos. Tenían siete borregas para leche y lana. Dejó el forraje en el comedero y pasó al corral de los équidos. En él tenían dos caballos y dos burros, que les ayudaban en las tareas pesadas del campo. Dejó el resto del forraje en su comedero y caminó hasta el otro lado del granero, dejando la carretilla pegada a una pared. En ese lado estaba el gallinero. Tomó la pequeña canastita que estaba siempre ahí y comenzó a recolectar le huevo. Tenían diez gallinas, por lo que diariamente conseguían entre ocho y diez huevos. Una vez alimentó también a las aves, salió del granero con la canastita en dirección a su casa.

Entró y dejó los huevos sobre la rejilla en la mesa, para luego volver a salir y llevar la canasta de regreso al granero. En el camino de vuelta a la casa, observó el cultivo de tulipanes rojos que abarcaba el frente del molino, el granero, parte del lago y parte de la casa vecina. Jiyong suspiró y mordió su labio inferior, mirando hacia aquella casa. El cultivo era enorme, y su familia lo compartía con la familia que vivía en la casa contigua. La familia Choi. Ese día le tocaba a él recoger los tulipanes, junto con el hijo de la señora Choi… Seunghyun.

Jiyong estaba perdidamente enamorado de Seunghyun, le encantaba. Sin embargo el mayor no lo sabía, nadie lo sabía además de Jiyong. Era su más grande secreto. ¿Por qué? Porque ninguna de las dos familias aprobaría una relación entre dos hombres. Así que él tenía que conformarse con ser solo un amigo más de aquel pelinegro. Pronto Seunghyun encontraría una linda chica y formaría una familia. Mientras tanto, Jiyong era feliz con tan solo estar a su lado como amigos.

Ellos debían comenzar a recoger los tulipanes a las 7 AM, es decir, dentro de diez minutos. El sol ya estaba más arriba que cuando Jiyong se había levantado. Entró a su casa nuevamente e hizo dos sándwiches de jamón, esperaba que Seunghyun tuviera hambre. Él no solía desayunar antes de salir a hacer sus tareas ya que siempre se levantaba tarde, en cambio para Jiyong no había problema en levantarse temprano.

-          Hey Jiyongie.

Jiyong levantó la cabeza y vio a Seunghyun sonriéndole del otro lado de la ventana de la cocina.

-          Hey Seunghyun.

Le sonrió de regreso y movió ligeramente su mano como saludo.

-          ¿Estás listo para recoger el cultivo hoy?

-          Por supuesto. ¿Tú estás listo para uno de mis fabulosos sándwiches? –La sonrisa de Seunghyun se hizo más grande.

-          Siempre estoy listo para cualquier comida que prepares –Seunghyun habló y Jiyong se dio la vuelta inmediatamente para que el mayor no pudiera ver su sonrojo, con la excusa de buscar dos platos para los sándwiches.

-          Siempre estás listo para la comida, sea de quien sea.

-          Eso es cierto. Pero debo decir que la tuya tiene un lugar especial en mi corazón.

Jiyong sonrió tristemente mientras se tardaba lo más que podía en simular que secaba los platos que iban a utilizar. Conocía a Seunghyun desde que eran unos niños, y había aceptado su amor por él hace ya cinco años, sin embargo todavía era difícil saber que nunca estarían juntos. Todavía dolía demasiado. Y que el pelinegro le dijera cosas como esas no ayudaba en nada. ¿Pero qué podía hacer? ¿Decirle que dejara de hablarle así? Esa no era una opción, pues Seunghyun se llevaba así con él desde que Jiyong tenía memoria. Siempre lo trataba dulcemente, como todo un caballero… y como su mejor amigo.

-          De acuerdo, gracias por eso –Jiyong se dio la vuelta y acomodó los sándwiches sobre los platos, para luego salir de su casa y encontrarse frente a frente con Seunghyun–. Ten.

-          Gracias Jiyongie.

Seunghyun tomó el plato con una sonrisa. Él llevaba la misma vestimenta que Jiyong: un pantalón y camisa blancos de tela delgada, y sostenía su sombrero de paja para cubrirse del sol con su mano libre. Ambos se sentaron sobre el pasto, con la espalda recargada en la casa, a comer sus sándwiches.

-          Seunghyun… ¿nunca te has preguntado cómo es Corea? –Jiyong había tenido esa duda desde hace varios años.

-          Mmmm… a veces me lo pregunto –Seunghyun habló con la boca llena, pero Jiyong le entendió perfectamente, pues ya estaba acostumbrado a eso–. Algún día me gustaría ir allá.

-          A mí también.

-          Podríamos ir juntos –El mayor le sonrió, derritiendo a Jiyong con los hoyuelos en sus mejillas.

-          Ajá, si es que algún día salimos de aquí –Jiyong sonrió tristemente. No creía posible ir a Corea, él vivía en el campo y al parecer estaba destinado a pasar el resto de sus días ahí.

-          No lo sabes Yongie, todo puede pasar –Seunghyun dijo justo mientras terminaba su sándwich. 

Jiyong solo asintió con la cabeza, sin decir nada más. Una vez terminó su comida, tomó su plato y el de Seunghyun y entró a la casa para dejarlos sobre la mesa. Después salió de nuevo, esta vez con su propio sombrero de paja en la mano, y caminó en dirección al granero.

-          Voy a buscar a Summer y a Rena –Le dijo a Seunghyun mientras se ponía su sombrero, y éste levantó su pulgar en señal de aprobación.

Entró al granero y se dirigió al corral donde estaban los burros y caballos. Summer era una burrita de tres años que les ayudaba a cargar la carreta, y Rena hacía lo mismo, pero ella tenía dos años. Jiyong entró al corral, se acercó a ellas y las acarició. A veces realmente no le gustaba tener que utilizarlas para los trabajos pesados, pero eran la única ayuda que ellos tenían en ese lugar. Por eso él procuraba tener a todos los animales en las mejores condiciones posibles, y darles mucho amor.

-          Hora de trabajar niñas.

Les puso los almartigones a ambas y las sacó del granero, llevándolas hacia la parte de atrás, donde tenían una carreta mediana. Jiyong atoró la carreta a las dos burritas y las llevó hasta el cultivo, donde ya estaba Seunghyun esperándolos.

-          Wow, se ven incluso más bonitas que ayer –Seunghyun sonrió. Ya tenía su sombrero puesto y se veía listo para lo que tenían que hacer.

Jiyong le devolvió la sonrisa y ambos se pusieron a trabajar. Recogían los tulipanes rojos y con cuidado los amarraban en ramos de 20, para luego dejarlos sobre la carreta. Summer y Rena avanzaban con ellos según iban recogiendo las flores. Hicieron unas cuantas pausas para tomar agua, y después de una hora y media por fin habían terminado de cosechar todos los tulipanes, con la carreta llena a rebosar de ellos.

-          ¡Son bastantes! –Seunghyun habló– La merma esta vez ha sido muy pequeña. Conseguiremos algo bueno de esto Jiyongie.

-          Tienes razón –Jiyong le sonrió, al menos habían asegurado algo de dinero para sobrevivir un día más.

Cada quien regresó a su respectiva casa. Jiyong dejó las flores en el almacén del molino y fue hasta el granero, llevando con él a Summer y Rena. Una vez ahí, sacó a sus dos caballos y a sus borregos, pues era hora de llevarlos a todos a pastorear.

Fueron hasta la sección de campo que tocaba ese día y Jiyong se sentó en una roca, viendo a sus animales comer. Ese día sus padres irían a vender los tulipanes en la ciudad, junto a Dami. Normalmente Dami y Jiyong iban con ellos por turnos, y esta vez era el turno de Dami. La próxima vez sería el turno de Jiyong. Además, la mamá de Seunghyun y su hermana iban a ir con ellos también. No siempre les tocaba quedarse juntos, a veces Jiyong se iba y Seunghyun se quedaba, o al revés, pero en esta ocasión ambos se quedarían a cuidar sus hogares.

Justo en ese momento vio algo moverse a su lado derecho. Volteó y pudo ver a la distancia a Seunghyun con sus animales, yendo hacia su propia pradera. Jiyong lo observó caminar, sintiendo una explosión dentro de él de diferentes emociones al mismo tiempo. Amor, tristeza, felicidad, desesperación, ganas de abrazarlo, ganas de llorar, ganas de quedarse mirándolo todo el día, y ganas de apartar la mirada para ya no sentir nada más. Su amor prohibido por Seunghyun estaba comenzando a hacer efecto. Últimamente cada vez que pensaba en él sentía lo mismo: una gran felicidad y una gran tristeza al mismo tiempo. Lo amaba demasiado, pero sabía que no podían estar juntos. Nunca podrían estarlo. En primer lugar por sus familias, y en segundo porque probablemente a Seunghyun le gustaban las mujeres. Jamás habían hablado de eso, pero Jiyong lo daba por hecho.

Vio al mayor sentarse en una roca al igual que él, dándole la espalda desde la distancia y viendo a sus borregos y cabras comer. Jiyong continuó observándolo. ¿Cuánto tiempo más soportaría estar a su lado sin quebrarse por completo? Antes, incluso esa misma mañana, pensaba que con solo ser amigos y estar juntos él era feliz. Pero había veces en las que, como en ese momento, simplemente sentía que no podía más. Su corazón ansiaba un poco de amor de parte del pelinegro. Quería poder abrazarlo como algo más que amigos, quería caminar junto a él tomados de la mano, o tan solo estar sentado a su lado sabiendo que Seunghyun lo amaba de la misma manera que él. Pero eso no iba a pasar. Seunghyun lo quería, sí, pero probablemente solo como su mejor amigo.

Jiyong sintió sus ojos arder y desvió la vista de la espalda del mayor, pestañeando rápidamente para evitar que las lágrimas salieran. De verdad se preguntaba cuánto tiempo más aguantaría. La parte de su mente y de su corazón que eran felices amando a Seunghyun le decían que podría aguantar por siempre, incluso si él se casaba con alguna chica y formaba su familia con ella, lo importante es que fuera feliz. Pero la parte que sufría y se sentía morir por su amor, esa parte de él quería correr y olvidarse del mayor… y aun así, Jiyong sabía que no lo haría. Porque prefería mil veces sufrir y amar a Seunghyun, que olvidarlo.

 

Notas finales:

Desde el inicio ya hay sufrimiento xD

Díganme qué les pareció ^^

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