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Escape por Merokochan

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Notas del fanfic:

Hola a todos, me complace volver aquí. Antes de ir al capítulo quisiera hacer una dedicatoria. Será extensa puesto que este fic se lo merece. Si eres nuevo bien, si no pues te invito a leer ya que por ahí te lleves una sorpresita.

Cuando comencé con este fic, allá por el 2013 (como pasa el tiempo che!) había muy pocos teniendo a la pareja HattorixChiaki como los protagonistas. Recuerdo que luché bastante por encontrar alguno que al menos estuviera terminado o no diera señales de hiatus. Así que como ya una iniciada en el fanfiction me di en la tarea de escribir uno donde ellos fueran los protagonistas. Hasta ese momento sólo había escrito fics cortos (de máximo 5 capitulos) o One shots. Pero por alguna razón hasta ahora desconocida me decidí por embarcarme en la aventura de escribir un long fic (tal vez quería ver hasta dónde podía escribir…). Nunca predije la longitud del mismo, ni que fuera tan bien aceptado a pesar que ahora leyéndolo me de un sangrado ocular ni mucho menos los sucesos que ocurrían en el mismo. Todo fue hecho literalmente sobre una apresurada marcha. En parte fue porque no podía esperar a subirlo, pero también porque en ese tiempo la inspiración me fluía como agua en un río y eso era mejor que fuera aprovechado.
Siempre me gustó crear historias, escribir lo hizo aún mejor. Fue mi salvación en muchas formas, en conjunto con lectores que apreciaban mi trabajo y mis ideas. Todos me dieron un motivo para creer en mí, como también un motivo para volver.

Lectores como Verona, Grace, Laury, Inunoe, Nekita Fujoshi 27, Sofía Bldrn, Fujoshi Usami, GirlUtena, Shizu Chan, Alice Desire 2, los anónimos… Gracias. Gracias por esas palabras de apoyo, por esa confianza puesta en mí para brindarles un momento de ocio y de grata lectura. Y como olvidar a mis fans numero 1 (me siento Justin Bieber diciendo eso :v) Bettychan y Anvaz…. Casi muero de tanta nostalgia al leer y guardar todos esos comentarios dejados en cada capítulo, esas teorías, sospechas, risas, fangirleos, todo.
Debo decirles que fue hace poco que me fije en sus nombres (amen a esta memoria de pescado), pero eso no quita que jamás los olvidé. Siempre los tuve en mente y corazón, fueron ustedes quienes estuvieron en mis pensamientos de cada día dándome ánimos para volver a algo que me hizo sentir completa y no abandonarlo. Fue por ustedes que ahora mismo este trabajando duro en mis pocos momentos libres para darle no solo el final que no pude darle, también a mejorarlo en su inicio y desarrollo.

Es por esto y por muchas cosas mas que estaré re-subiendo este fic. Claro que no seré el Rayo Mqueen o meteoro xD pero haré lo posible para darles una historia de calidad y con la misma escencia con la que comenzó.
Claro que como dije antes, habrá cambios. En la mayoría serán de tipo narrativo ya saben para mejorar la narración y la coherencia de los sucesos. A nivel elenco quiero pensar que no, ya que los protagonistas no cambian pero si habrá un ligero cambio en el plantel de reserva… ya sabrán a qué me refiero. Pero espero no se lo tomen a mal… el cambio fue meramente por cambios en mis gustos.
Con todo esto dicho, espero disfruten la lectura. Gracias a todos por su apoyo, no olviden que incluso un “conti plis” xD puede alegrar el día. A menos que seas un pinche elitista y quieras que hagan una tesis de tu fic :v

Gracias a todos (de nuevo) y que tengan un maravilloso año!

Notas del capitulo:

Uffff dios espero que esta vez no se borre ahg xD

en fin, no hay mucho que agregar... ya las emociones y las lagrimas las deje en notas del fic.

Solo espero actualizar pronto ;w;

Capítulo 1

“Despierta… o será tarde”

Al escuchar esas palabras recobro mi consciencia, pero no puedo abrir mis ojos. Por más que lo intente me resultan pesados los parpados y no logro nada forzándolos. Empiezo a recuperar mis sentidos muy lentamente y el primero que es el tacto me da una muy mala impresión acerca de lo que sucede a mi alrededor. Siento que mis muñecas están amarradas así como mis tobillos. No puedo moverme más para notar que tan restringidos está mi cuerpo y eso sólo hace que me asuste y me pregunte “¿Dónde estoy?”
Pero entonces mis ojos, puedo abrirlos pero en cuanto quiero hacerlo me arden, una fuerte luz los invade y hace que retroceda un poco. Pero no quiero cerrarlos, así que me esfuerzo en ir acostumbrando mis retinas, logrando abrirlos  por completo luego de unos segundos que me parecieron más bien horas.
Lo primero que alcance a notar es el aire frío de la habitación. No podía asegurarlo pero estoy casi seguro que mi cuerpo está temblando a causa del intenso frío que hace. La luz que me cegó antes proviene de una enorme lámpara que estaba sobre mí.  
Fue entonces cuando por primera vez escucho una voz.

-¡Mira! Despertó… Apresúrate maldición…-

No sentí ninguna pizca de agrado al escucharla, por el contrario, comenzaba a sentir cierto miedo. Bajé la mirada al ver que llevaba un guardapolvo blanco bastante desarreglado, no pude evitar sentir un nudo en la garganta. Un nudo tan intenso que subía por mi garganta y me impedía decir una palabra. Parecía inquieto mientras  miraba a quien parecía acompañarle y miré a la misma dirección. El miedo en mí no hizo más que crecer al ver que alguien con las mismas pintas se acercaba con una enorme jeringa en sus manos. Con frialdad en su rostro sin un rastro de apego a la vida, se ubicó a mi lado a la altura de mi antebrazo. 
De inmediato sentí como me tensaba al darme cuenta de lo que iba a hacer. “Debo salir” fue lo que pensé, pero al recordar mi estado no pude evitar que el miedo que sentía se transformara en terror y ansiedad. Ansiaba salir, a donde sea pero quería salir de ahí sea como sea. Mi cuerpo entero se retorcía buscando librarme pero no había caso, mi respiración comenzó a agitarse y empecé a temblar más intensamente. El dolor de las sacudidas era imparable y una punzada aún más fuerte se propagó en mi cabeza hasta que no tuve alternativa y cerré mis ojos.

Lo que siguió luego no estoy seguro, ni yo puedo saberlo con seguridad. Lo único que sentí fue una oleada que venía de lo más profundo de mi cuerpo y se propagaba rápidamente hacia afuera.  Y ni bien ocurrió eso, me sentí extremadamente débil, intente levantarme y me sorprendió que ahora estaba ligero y sin ataduras en mis muñecas y tobillos. Tuve que hacer mucha fuerza para levantarme y demasiada para estar de pie. Apoyando mi mano en lo que quedaba de la camilla donde estaba recostado procure afilar la vista a medida que el polvo dispersado y el humo se disiparan. A medida de que mi visión se restablecía pude ver lo que parecía haber sucedido. Todo  estaba desordenado, había papeles repartidos en el suelo y manchas al igual que salpicaduras de algo desconocido.
Comencé a dar pasos, al principio de manera lenta y pausada tratando de procesar todo lo ocurrido hace tan solo unos segundos. El dolor en mi cabeza se había esfumado y ahora sólo quedaba una sensación de fatiga que me insistía en tomarme un tiempo para reponer fuerzas. Pero entonces un sonido estridente comenzó a escucharse. Una sirena que se colaba en mis oídos y los hacía zumbar adoloridos. Mi instinto me obligó a tapármelos con las manos pero instantes después caí en la cuenta el motivo de su imprudencia al sonar. Mis pasos aún débiles se toparon con líquido caliente y algo viscoso se interponía entre mis pies y al ver que era… me paralizó. Sangre. Carne quemada. Restos de lo que alguna vez fue un cerebro humano. Esa sirena alertaba de lo sucedido. Y si algo debía hacer ahora era huir. No quería ni imaginar que sucedería si me vieran, por lo que no haciendo caso de mi dolor corporal traté de caminar más rápido, correr si era preciso y salir de la habitación.
Tras varias insistencias, logré abrir la pesada puerta de metal y asomando levemente hacia el pasillo observé que no hubiera nadie. Tras ver que no había nadie, de forma aleatoria empecé a cruzar el pasillo. Mis oídos estaban alerta ante cualquier señal de peligro y de forma errática miraba hacia todos lados.
Me movía tan sólo motivado por el miedo, haciendo caso omiso a mi cuerpo ya maltratado por la dura experiencia reciente, moviéndome lentamente hacia donde creía estaba libre de cualquier sospecha de peligro. Por momentos, me quedaba quieto ante cualquier ruido que podía distinguir entre todo el alboroto provocado por la sirena que aún sonaba y mi mente que estaba hecha un caos en su interior. Pero luego de un tiempo que no pude especificar, llegué a un camino sin aparente salida. Resignado pensé en volver hacia atrás pero volví a escuchar alboroto en las cercanías. Estaba perdido. Volví a recordar lo sucedido en esa sala hacía un rato y estaba decidido a no volver a esa experiencia. Miré para todos lados en búsqueda de alguna salida, mientras tanteaba con mis manos de forma desesperada hasta que choque mi espalda con una escalera ubicada en un rincón. Con solo haber rozado con ella, mi mente pareció reaccionar, porque de alguna forma una visión pasó por mi cabeza.

En esa visión, podía ver este mismo lugar pero desde una lejanía que hacía parecerse a la de alguien omnipresente.  El lugar estaba vacío, pero no pareció pasar mucho tiempo hasta que alguien que llevaba esa misma escalera en su hombro llegó y colocándola en medio del pasillo subió con ella hasta el techo. Allí removió lo que parecía ser una rejilla y elevó su cabeza hasta que no se la veía.

De pronto se cortó la visión y volví a mi realidad. Por impulso miré hacia arriba y ahí estaba la rejilla. Sin perder más tiempo, ubiqué la escalera y luego de asegurarme de que estuviera firme subí por ella hasta llegar al techo. Una vez llegado allí acerqué mi mano para removerla de su sitio pero no tuve tiempo de reaccionar ante la inminente punzada en mi cabeza y en unos segundos la rejilla no solo no estaba en su sitio, literalmente había sido arrancada para acabar en el suelo.
No me detuve a pensar qué es lo que había pasado, las señales de peligro seguían y se volvían cada vez más fuertes lo cual significaba que debía apresurarme. Con cierta dificultad, comencé a trepar adentrándome en lo que parecía ser un túnel que vaya uno a saber dónde me llevaría. Estaba oscuro y podía sentir leves ráfagas de aire que lo cruzaban. Con suma dificultad, me ubiqué recostado boca abajo adentro y una vez que todo mi cuerpo estaba dentro, comencé a arrastrarme.

No sé cuánto tiempo lo estuve haciendo, pero llegué a un punto que me dolían los brazos y ya casi no tenía fuerza en las piernas. Pero estaba decidido a no volver, lo que me daba un impulso por seguir a pesar del dolor. Lo único en mi mente ahora era el deseo imborrable de escapar de ese lugar así que cuando después de tanto arrastre, incertidumbre por los caminos a tomar y los sustos al pasar por encima de otras rejillas pude ver que el tubo por el cual iba se elevaba. Al llegar fue tal mi alivio poder ver que en una de sus paredes se ubicaban pequeños peldaños  a modo de escalera para que alguien pudiera salir o entrar. Sin muchas opciones y la adrenalina corriendo, comencé a escalar. Era muy difícil hacerlo teniendo en cuenta mi evidente debilidad, pero si estaba seguro de algo era que en cuanto llegara me sentiría a salvo. No sabía a qué se debía esa seguridad en medio de todo esto, pero sin dudas era una sensación que me instaba a seguir sin importar qué.
Una vez llegado al final, me topé con una rejilla bastante grande, más grande que las anteriores y al poder observar a través de la misma podía ver el cielo azul y el sol que emanaba calor. Ver ese panorama me hizo desear aun con más fuerza salir y casi al mismo tiempo una fuerte punzada atravesó mi cabeza. Esta vez pude observar lo que pasaba en ese momento, viendo como mi mano instintivamente se colocaba frente a la reja y sin siquiera rozarla, con un leve movimiento lograba quitarla de su sitio. Me quedé sorprendido ante eso, “¿Cómo fue que lo hice?” fue lo primero que se me pasó por la mente. Pero ya tenía muchos problemas más graves que ocupan mis preocupaciones ahora así que decidí guardarme ese misterio para después. Con lo último de mis fuerzas, salí finalmente hacia afuera, algo que me hizo sentir aliviado y también emocionado. Ver el sol, sentir la brisa y poder ver lo que parecía ser un enorme río me alegró y mucho. Pero entonces ahora se sumaba otro problema: ¿Qué hacer ahora?”
Sinceramente, la sola idea de ir vagando sin rumbo no me parecía la mejor idea. Por algún motivo que desconozco, no se supone que debo andar por ahí libre como el viento. Por lo que es más que seguro que debo ocultarme. Justamente ese era el problema. Mirando para todos lados, traté de forma algo apresurada evaluar dónde estaba para así poder tener una mínima idea de hacia dónde ir.
Hasta donde pude ver, estaba en un callejón. Uno bastante estrecho dónde apenas podía estar yo sólo ahí de pie. Podía ver hacia arriba que los edificios alrededor se perdían en altura pero aun así podía observarse el cielo. Podía escuchar los incesantes sonidos de todo tipo de cosas, personas y… ¿Música?
Aquella melodía que sobresalía por sobre cualquier ruido urbano hizo florecer mi curiosidad. No podía ver de inmediato de dónde provenía, pero no podía evitarlo. Ignorando el peligro del cual escapé por poco, despacio comencé a caminar hacía lo que creía era la dirección de dónde provenía aquella música tan llamativa.
Ignorando las personas que con curiosidad y sorpresa me miraban, caminé de manera dificultosa entre la multitud por una calle algo angosta que justo se ubicaba junto al río. A medida de que el sonido hipnótico se alzaba en volumen, más difícil resultaba acercarse. Y es al llegar a su origen cuando comprendí el motivo.
Allí, justo en el río estaba un barco. Pero no parecía ser un barco corriente, estaba lejos de ser uno que se pudiera ver todos los días. Para empezar, no parecía tener motor alguno. Sus velas imponentes se alzaban al son del viento y entre ellas había una enorme chimenea que lanzaba un humo muy espeso. Pero lo que más llamaba la atención de aquel peculiar navío era la gran carpa que se alzaba justo en el punto medio del barco. Dicha carpa, estaba decorada con banderines de todos los colores siendo coronada por una enorme bandera justo en la punta.
Aquella melodía era sólo una forma de atraer a la gente, aunque ya por la apariencia de ese barco era suficiente, lo cual resultaba dificultoso acercarse lo hice todavía más. Podía percibir el presentimiento de que aquel barco me salvaría.
Pero entonces me detuve un momento. “¿Qué diría?”, “¿Acaso no sería peligroso pedirles ayuda?” fueron preguntas inevitables que vinieron a mi mente. Además, ni siquiera sabía que era ese barco, por ahí formaba parte de los establecimientos de donde escapé… uno nunca sabe. Entonces fue cuando se escuchó que la melodía bajaba en volumen, siendo reemplazada por una voz clara pero a la vez firme.

“Espero que hayan disfrutado de la hermosa melodía de nuestro Calíope. Y también esperamos vuestra presencia aquí misma en el fin de semana para nuestro espectáculo demencial. Que tengan una espléndida semana y no lo olviden.. Este fin de semana el Circo Estrella Dorada hará sus dos únicas funciones aquí en la hermosa ciudad de Lurantis.”

Circo. Eso me abrió la posibilidad del escape perfecto. Si sólo estarían aquí un tiempo significaba que después irían a otros lugares. Y fue entonces cuando pude ver mi problema de transporte resuelto. ¿A dónde iría después? Eso no importaba ahora. Pero ir sin más al barco… no estaba muy seguro de hacer aquello. Por lo que me escabullí hasta estar detrás de un enorme cargamento y sin mucha esperanza al respecto observaba desde mi escondite al bendito barco.
Mientras pensaba en una forma de infiltrarme en él, pude ver que dos personas salían por el puente de madera puesto entre el navío y la ribera. Con mucha curiosidad, los seguí con la mirada observando todo de ellos. El primero parecía ser quién llevaba las riendas de la situación con esa cara que no podía saberse si era por enojo o angustia. Si debía acercarme a él, no sabría cómo hacerlo puesto que daba cierto aura de miedo con su apariencia.  Ese abrigo color chocolate oscuro solo hacía que se camuflara más y casi lo perdía de vista. Quién lo seguía apenas podía hacerlo, era más bajo y parecía jadear intentando mantener el ritmo de los pasos de su compañero. Al igual que él, tenía cabellos marrones pero más claros y su vestimenta era menos sombría lo que le hacía parecer apenas un adolescente.  Con suma lentitud los seguí con la vista pensando en una manera de acercarme a ellos. Estaba observándolos cuando de repente, sentí que me observaban. Aunque de manera disimulada miré hacia todos lados buscando quién parecía observarme, no lo encontré. Pero esa sensación en la nuca no desaparecía. Volví a sentir miedo, recordé levemente lo ocurrido antes, no quería ni imaginar si esta sensación era o no real, pero no me sentía cómodo con ella. Por lo que me salí de mi escondite y fui buscando otro… no quería arriesgarme a que me atrapen. Podría decir que había olvidado que estaba haciendo, porque sin pensarlo choqué contra algo, o alguien.

-¡¿Pero qué demonios…?!- escuché quejándose quien sea con quien había chocado.

Ante la queja, retrocedí. No podía evitarlo, pero con esa sensación de persecución en la nuca y el recuerdo de mi escape fresco aún en mi memoria no podía sentir otra cosa que no fuera miedo.

-Takano…- oí otra voz, de alguien que parecía haber corrido mucho y ya le faltaba el aire
-Te dije… que me esperaras…- calló al verme, sus ojos verdes resplandecían de inocente curiosidad y sin reparo se disculpó –Lo sentimos, pero andamos con prisa-

En ese momento, esa horrible sensación de persecución se hizo más evidente en mi nuca y ahora en mi cabeza. De nuevo miré para todos lados buscando su origen. Las dos personas que estaban frente a mí se quedaron calladas. Y de pronto, sentí que alguien me agarraba del brazo y me obligaba a correr.

-¡¿Pero qué haces?!- Cuestionaba el chico de ojos verdes sorprendido mientras le seguía a su compañero

-Volvamos al barco rápido- Fue la única respuesta que obtuvo y en silencio los tres se dirigieron al barco tratando de llegar lo más rápido que sus piernas le permitían.

Al llegar, estaba asustado. No sabía si quiera qué lo llevó a reaccionar de esa manera y al parecer su acompañante tampoco lo sabía.
Cuando finalmente llegamos, los tres seguíamos sin decir palabra. La mirada de quien me arrastraba hacia quién sabe dónde parecía emanar preocupación y cierto enojo. En tanto su compañero parecía estar aún sorprendido, al parecer esto no era normal en lo absoluto para ellos. Apenas escuchaba algún saludo de las personas que estaban en el barco al pasar, fuimos atravesando toda la cubierta del barco hasta llegar a la parte frontal del mismo. Le vi mirar hacia los lados como si quisiera confirmar que no haya curiosos a la vista, seguido de eso abrió una escotilla que estaba justo debajo de nosotros e hizo un gesto para que bajáramos. Miré con cierta desconfianza, ni siquiera sabía a donde me llevaba eso pero el chico de ojos color verde no pareció dudar y se metió por allí. Antes de soltarse me miró y pareció saber en qué pensaba porque me animó

-Vamos entra, no va a pasarte nada-

Con él sabía de alguna manera que podría creerle, me lo decían sus ojos. Pero también me lo dijo una voz que escuché en un susurro apenas cruzamos miradas.

“Sin importar lo que pase, siempre te estaré cuidando”

No era su voz, pero podría jurarlo que no era coincidencia que la escuchara de él. ¿Acaso me volví loco? No pensé demasiado en ello, por lo que le seguí el paso y me adentré en ese oscuro pasaje.
Al caer, sentí que no era tan profundo como lo había imaginado. Estaba algo oscuro, pero una pequeña ventana con gruesos barrotes iluminaba escasamente la habitación. Miré las paredes y noté que, aun el barco era de madera, las paredes eran de piedra o al menos parecían serlo. De pronto oía que Takano me llamaba de manera brusca.

-¿Acaso te quedarás ahí? ¡Acércate!-
Tuve que afinar la vista para acostumbrarme a la poca luz, pero cuando finalmente pude no perdí más tiempo y me acerqué hasta donde estaba. Él estaba sentado en una silla de madera algo vieja y el chico de ojos verdes estaba a su lado apoyando su espalda contra la pared.

Sentía algo de miedo, no por lo que puedan ser ellos, sino por lo que vayan a preguntar. Porque no sabría qué responderles y tal vez eso marcaría mi destino a futuro.

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