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Hormona exclamation! por nezalxuchitl

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Notas del fanfic:

El mpreg esta presente en este fanfic, asi como una interpretacion personal del omegaverse que, si han leido mis otros fics de Lost Canvas tal vez hayan notado. Es un omegaverse mas suave, con celos que no hacen perder la cabeza tan dramaticamente como en el omegaverse tradicional. Son mas bien ciclos hormonales intensos que concuerdan con la luna; a luna llena, turra en celo. Algo asi como ser hombre lobo, pero version hombre mpreg.

Turra o turro significa doncel, uke, pasivo, etc. Palabra de origen argentino que originalmente significaba zorra.

Ahora, las parejas. Romanticamente creo que tienden a ser mas comunes, pero como dice desde el resumen, en este fanfic habra parejas poco comunes follando.

No me gusta anticipar lo que va a pasar en el fanfic, pero les pongo un par de listas para que nadie vaya a llorar despues porque la OTP se le desarma para follar con otros.

Parejas romanticas (que pueden o no follar en un lemon explicito):

DohkoXShion, KardiaXDegel, El CidXSisifo, Aspros&DeuterosXAsmita, HakureiXSage, ManigoldoXAlbafica

Parejas que van a follar:

DohkoXDegel, KardiaXSisifo, El CidXTsubaki de la Vela, Aspros&DeuterosXAlbafica, ManigoldoXShion, HasgardXTeneo, ManigoldoXKardia

Tentativamente, Minos&LuneXAsmita, aunque eso todavia no lo decido, podria ser algun o algunos otros espectros.

Tampoco he decidio que le hare a Regulus, pero algo sera.

Probablemente el lemon final sea una miniorgia homoyuri (entre ukes) de todas las turras, mis amadas lemurianas Sage y Hakurei las primeras.

Bueno, con todo el misterio muerto, venga el porno!

Notas del capitulo:

Porque maduritos son mas bonitos <3

Un aroma intoxicante flotaba en el aire. No, no era la primavera desde el jardín de Piscis, pero era algo que también flotaba por todo el santuario, haciendo a los semes sentirse alelados. Perdidos, mas que de costumbre, en sus fantasias, mirando a cuanta turra les pasara enfrente como Kardia a sus presas.

Y es que ellos eran los causantes. Inocentemente, pues era parte de ser turras, atravesar por un ciclo hormonal que a ellos no los ponía tan mal, pero a los semes les hacia perder el seso.

Maricones que son los semes y poco que aguantan; la calentura que ellos sentían podían soportarla sin violar a nadie, y si no, que le preguntaran al difunto Lugonis.

Lo que si, es que ni en tiempos del difunto Lugonis habia habido semejante descarga feromonal, con tantas turras doradas y tres lemurianas encabezándolas, si, tres, porque el hermano mayor del patriarca, el señor de Jamir, habia llegado de visita y habia desatado el pandemónium; las que habían logrado resistir, mantener su propio ciclo sin coordinar con el de dos lemurianas, no pudieron resistir el poder de la hormona exclamation de tres y ahora todas las turras del santuario, pero todas, estaban bellas, fragantes, y que un incidente se suscitara era solo cuestión de tiempo…

 

***

 

El vapor inundaba la estancia llena de columnas. La fragancia de las flores y hierbas que le habían hechado inundaba el ambiente, un intento por contrarrestar el poder de sus propias fragancias, capaces de poner a las turras humanas en tiempo con ellas, para protegerlas, pero en el hábitat contenido del santuario, ese inevitable mecanismo podía ser perjudicial, pues los semes, incluido Kardia, tenían bastante autocontrol, pero la prueba de resistir a todo un haren de bellezas incitándolos biológicamente podía ser difícil de pasar.

-Nunca habia pasado esto. – le dijo Sage a Hakurei, cuando lo alcanzo en la estancia de purificación, una vasta piscina poco profunda, decorada con flores y motivos delicados.

-Es que nunca habíamos sido tres. – su gemelo, ligeramente mas viril que el, le alzo el cabello para que se quitara la bata.

Sage la dejo sobre una silla y Hakurei la dejo resbalar por sus brazos, caer arrugada al piso. Caminando un paso detrás de la otra larguísima melena blanca se aproximo a la piscina. Sage descendió cuidadosamente por los escaloncitos, el agua subiendo por sus muslos  el cabello flotando en torno.

Siempre cuidándolo, Hakurei le puso una mano sobre el hombro. Siempre agradecido, Sage lo volteo a ver con ojitos lindos. Luego se sento en la parte mas baja, la de la banquita submarina. Hakurei se dejo flotar, sus pezoncitos y a veces su punta saliendo a flote. El agua acariciando su pecho y muslos, rodeado por el cabello blanco que mantenía sujeto tras su nuca.

Sage lo miraba con cariño. Adoraba estar con el y lo jalo para que flotara sobre su regazo. El rostro tan querido. Comenzo a tocarlo suavemente, masajeandolo con las yemas de sus dedos.

-¿Qué me estas untando? – le reclamo Hakurei, intentando tocarse el rostro.

Sage le dio un manazo y lo sujeto de la coleta sumergida.

-No te cuidas lo suficiente. Como hermano mayor, tu deberías ser mas hermoso.

-Nunca me ha importado mi belleza.

-Pero a mi si, y deberías ser mas considerado.

Se miraron. Para estándares lemurianos, no eran particularmente agraciados. Pero para los humanos si.

-¿Todos tus semes tienen pareja? – le pregunto Hakurei sintiendo los labios pringosos por la cosa que les habia puesto.

-Si… - pensó – Hasgard no tiene pareja pero es el mas respetuoso de todos. Conoce a Shion desde que era asi. – levanto la mano el tanto que Hasgard levantaba cuando conocio a Shion.

-Son unos lobos los que tienes en este santuario. – protesto como siempre.

-No digas eso, son buenos muchachos.

-Ese escorpio no me inspira ni tantita confianza. Y los geminis, ya sabes como se las doran.

-Te vas a arrugar si sigues hablando.

-¡Como si no fuera bastante con el chino ladino! – protesto enérgicamente el gemelo mas impulsivo.

-El chino… - Sage le masajeo el cabello.

Era el único de sus caballeros por el que sentia animadversión. Una cuestión puramente personal, por atreverse a enamorar a Shion siendo tan pequeño, y seme además el.

Una belleza tan deslumbrante (para estándares lemurianos) como su pequeño hijo desperdiciada con un seme que ni guapo era. Bueno, no como Aspros.

-¡Agg! ¡Ya no soporto esto! – dijo Hakurei sumergiéndose y limpiándose la mascarilla en el agua. Surgio, con su cabello aun detenido, enfrentando la mirada de reproche de Sage.

-¿No te gusto asi? – se le acerco intentando compensarlo, poniendo las manos sobre sus hombros y acercando su rostro.

Pero Sage ladeo el suyo, dándole la hermosa mirada de su pomulo, magníficamente concervado.

Le hizo ruiditos tiernos, nariceándolo y masajeandolo en los brazos hasta que volteo, entregándole su boca con ojos entrecerrados.

Hakurei, mas romántico, los cerro para tomarla en un beso miles de veces repetido, pero no por eso menos especial.

Le hecho los brazos al cuello, Hakurei; lo acerco por la cintura Sage, recibiéndolo entre sus piernas y profundizando el beso. Eran tan bellos que las pequeñas diferencias entre ellos no hacían sino resaltar la belleza del otro. Sus labios se apretaban suavemente, se masajeaban sin prisa.

Los dedos de Hakurei jugaban a entrelazarse en la nuca de Sage, con sus cabellos. Con su pie, Sage masajeaba la pierna de su gemelo bajo el agua.

Los besos siguieron mientras sus pechos se pegaban. Ambos habían amamantado a Shion y ambos concervaban vestigios, redondeadas curvitas apenas perceptibles bajo los pezones, frotándose. Sage deslizo las manos por las ensanchadas caderas del mayor, rodeándolas hacia sus pompas, separándolas y cerrándolas para hacer entrar el agua.

Hakurei lo miro, su picaro hermano manteniendo esa carita inocente mientras hacia travesuras. Se desvio a su oreja y le hizo eso que sabia hacerle con la lengua en el lóbulo, estimulándolo, haciéndolo desesperar por mas, que se reflejaba en sus manos temblorosas sobre su espalda.

Brinco para abrazarse a su cintura con las piernas, buscando un contacto mas intimo, frotarse. Buscando los labios de su hermano, pues lo necesitaba, necesitaba sus besos para sentirse protegido, en confianza.

Hakurei lo beso con una mayor pasión; el estimulo se esparcia desde su polla por el resto de su cuerpo, su puntita, frotada una y otra vez con la de su hermano, con su pancita de turra, mas delicada y blanda aunque el no habia tenido al bebe. La lengua de Sage lo incitaba, lo rodeaba; sus manos ya estaban sobre sus pompas, sobándolas, buscando ir adentro lo mismo que el agua.

Relajo la lengua al sentir que le estimulaban el hoyito. Era tan relajante ser tocado ahí, tan satisfactorio. Su complemento sabia exactamente como masajearlo, como hacerlo vibrar de placer sin meterle siquiera nada. Sus pollas estaban apretadas entre ellos, sin apenas frotarse. La baba escurria por la comisura de Sage, medio velada por la coleta de Hakurei.

-¿Qué quieres hacer? – le pregunto, pues tenia el instinto de complacerlo.

Sage no quería ser egoísta. Teletransporto desde su gaveta cercana su juguete favorito de dos cabezas.

Sonaba bien para Hakurei, que beso de nuevo a su hermano y luego capturo con sus labios la punta del juguete que sostenia. Sage lo puso entre ambos y los dos lo chuparon desde extremos contrarios, ladeando la cabeza a lados distintos, como si esperaran besarse.

Luego Sage tomo de la mano a Hakurei y subio por los escaloncitos, el agua chorreando por sus muslos y pelo empapados. Extendio una toalla y teletransporto una bolita ovalada, de un curioso material flexible y que casi podía esconder en su puño.

Su gemelo, que sabia muy bien para que era eso, se relamio. Se recostaron frente a frente, con el pecho orientado hacia lados contrarios y las piernas entrelazadas. Sage puso la bolita entre ambos, entre las hendiduras de las nalgas de ambos y comenzaron a remolinearse, meneando las caderas uno contra el otro, acomodando la bolita entre ellos, haciéndole cada vez mas presión, presión picuda sobre sus agujeritos lubricados, que mantenían cerrados todavía, mientras se masturbaban uno al otro, mirándose.

Hakurei comenzó a menear las caderas en espiral, aplastando cada vez sus nalgas contra esas otras nalgas casi idénticas, poco menos abundantes, pero mas acorazonadas hacia abajo. Mas blanditas. Las bolitas también se pegaban; las bellas se miraban con la boca abierta, respirando acompasadamente, mirando lo bella que era otra, sus largos cabellos blancos, peinados tan diferente.

El juguetito hacia un gran trabajo dilatándolos, estimulándolos. Se lo clavaban al frotarse, uniendo las manos y las pollas, las pollas entre ellas. Hakurei estaba ya bastante excitado, y era el mas impaciente. Cogio el consolador de dos cabezas y lo introdujo primero en el y luego en su hermano, que seguía sosteniendo con su culito el juguetito ovalado, moviéndolo adelante y atrás.

Lo expulso al requerírselo su hermano y gimio al ser ensartado con la otra cabeza. Hakurei se la metio bien y con su culito goloso la devoraba. Pronto, estuvieron casi tan pegados como al inicio, pero ahora los movimientos tenían que ser mas largos, mas de adelante atrás, ensartándose ambos con aquel juguete, sintiendo el mismo placer a la vez, sus culitos mojados rodeando la satisfacción de un duro y grueso objeto, largo, lo bastante satisfactorio con su textura semirrígida.

El mayor placer de ese placer era ser compartido. Los dos gemelos se movían, penetrándose acompasadamente, acariciando sus pechos, pues era mas satisfactorio sentir sus manos ahí que sobre sus pollas, estimulándose los pezones con sus palmas, sacando un poco la lengua para jadear, chocando nalgas y bolas mas rápidamente.

Cada vez lo querían mas rápido, por lo que terminaron poniéndose a gatas, cola contra cola, unidas por un grueso objeto color carne. Sus pompas rebotaban, asi como sus cabellos, sus bolas abajo, donde nadie los veía. Sage hacia caras mas viciosas que las de Hakurei, sintiendo aquel estimulo que de todos era el que mas le gustaba, el de su próstata desde el interior.

Pero aunque compartir orgasmos asi era delicioso, necesitaba sentir la atención de su hermano mayor, su cuerpo vigoroso cubriéndolo y embistiéndolo, y asi se lo pidió.

Hakurei se escurrio, dejando el juguete pendiendo de entre las nalgas de su hermano mientras se llevaba dos dedos atrás, y luego adelante, para lubricarse con sus propios fluidos y metérselo. No era como que Sage no estaría mojadito, pero era tan fuerte la costumbre de protegerlo y no hacer nada nunca que pudiera lastimarlo que se lubrico.

Luego retiro el juguete de Sage, lamio en redondo su hoyito dilatado, y al gemir este hechando las caderas atrás, se incorporo para penetrarlo. Sage chillo, irgiendose también y hechando las manos atrás, cubriendo las de su hermano que sujetaban sus caderas. Pego su espalda, su pelo húmedo, a su torso, ladeo el rostro para encontrarse con su mirada amorosa, acariciándole entonces la cara, acercándose para besarse.

El ritmo de la penetración habia bajado, pero los gemelos estaban unidos y nada podía gustarles mas; ser uno mismo en cuerpo como lo eran en espíritu, amándose.

Las manos de Hakurei cubrían las de Sage, uñas cuidadas bajo dedos descuidados, brazos extendidos a los lados, un rostro delicado de ojos verdes tras el otro, besuqueando su cuello mientras el del pelo suelto contenia unos gestos que parecían de sufrimiento, pero eran de puro placer.

Luego las manos se cerraron sobre el pechito sonrojado de Sage, su torso delgadito, su vientre de turra, bien redondeado. El de Hakurei, un poco mas ancho y marcado, se ocultaba tras el, penetrándolo profundamente con embestidas largas e intensas, que el otro se encargaba de apretar, tan placenteramente para ambos como pudiera.

Jadeaban, repitiéndose sus nombres en sus mentes, lamiendo Sage la mejilla a Hakurei y Hakurei a este el cuello, chupándose pedacitos de piel, encontrándose sexualmente una y otra vez en un coito delicioso, alzando cada vez mas el mas fuerte al mas delicado, hasta que al momento de correrse se dejo caer, llevándolo con el.

Aterrizaron sobre su melena, sobre la mullida toalla. Sage, permitiéndose disfrutar del semen de su gemelo en el interior de el, se remolineo, con su polla aun dura dentro, dándole unos apretoncitos mas antes de incorporarse, enseñando su hoyito embarrado a Hakurei, estirándose la polla atrás, embarrándose la punta con los fluidos que escurrían antes de volverse, montándose mimoso sobre Hakurei, encontrándose sus bocas entre la cortina de sus cabellos en lo que ambos se abrazaban, recibiendo ahora el placer de la penetración el gemelo mayor, sintiendo lo mismo que habia proporcionado a su hermano, esa polla que tan bien se sentía en el culito.

Sage no era tan bueno para meterla como su hermano, pero, como el resto de las diferencias entre gemelos, era algo que casi solo ellos notaban. Hakurei amaba profundamente a su hermanito y que este se exforzara en complacerlo era un regalo casi mas agradable que el regalo mismo. Sage buscaba el contacto de sus torsos, protegiendo su punta sobre estimulada con el cuenco de su mano, penetrándolo profunda y certeramente, llevándolo a ese climax que era el que mas les gustaba sin dejar de disfrutar de otro modo.

Hakurei se veía hermoso asi, con el pelo en torno a su rostro y gimiendo, sonrojado, hechando el rostro atrás, disminuyendo las arrugas que se habia dejado formar. Recordo la tersura de cuando habían comenzado a hacerlo, lamio el rostro que siempre seria hermoso para el, mas querido con el paso del tiempo.

Sage no resistio tanto pero de ninguna manera Hakurei estaba insatisfecho; habia apretado en su interior el cuerpo de su hermano, estrujado, exprimido, y ahora, ese semen pegajoso cuya textura tanto le gustaba estaba dentro de el.

-¿Te imaginas que volviera a quedar embarazado? – le bromeo, cuando ya las respiraciones de ambos estaban mas relajadas.

-Ni se te ocurra. – protesto, quitándose de el y dejándose caer a su lado.

Dos turras satisfechas, hermosas, con las pancitas embarradas del semen que la una habia dejado escurrir sobre la otra al salirse, y que se acumulaba mas sobre la delicada curva, al descansar su miembro sobre ella.

 

Continuara...

 

Notas finales:

Prestado de "El tesorito de Shion" (fanfic disponible en esta misma pagina) les dejo este:

Breve breviario de Cultura lemuriana:

Extraida de la biblioteca de la torre de Jamir, os dejamos estos datos acerca las lemurianas, sus usos y costumbres, para que ciertas cosas que pudieran parecer shokeantes en el fanfic queden mejor explicadas:

Las lemurianas son todas turras. O chicas. Miembros de una raza humana superior, mas evolucionada, las turras lemurianas extinguieron a los semes a fuerza de ser todas lesbis.

De lo anterior se sigue que las lemurianas son todas lesbis.

El incesto con los hermanos no esta mal visto. Si es twincest es tan natural como que te crezcan las uñas.

El incesto con los primos si esta mal visto.

El yaoi tradicional de una turra con un seme es considerado algo muy XXX. Para mayores de edad bien mayores.

Las lemurianas tienen una esperanza de vida de 300 años terrestres; crecen y se desarrollan de acuerdo a esta, asi que cuando Shion aparenta tener 16 tendra como unos 40.

Las lemurianas necesitan mucha, pero mucha comida, para sus dotes telequitenicas y genética superior.

Las armaduras. Las lemurianas y las armaduras son bien guarras. Traen rollo entre ellas, que puede ir de amiguis a cosas mas sexuales como Shion, que tiene sus orgasmos armadurescos.

 

Proximo capitulo Manigoldo hace de las suyas!

Slán!

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