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Two Halves of One por CheekyMint21

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Notas del capitulo:

Ehmm… Vale, no sé cómo empezar esto…

Deadpool: Diciendo lo sexy qué soy n.n

¬¬

Really Nigga?

Deadpool: Shi ¡Oh! Mira, chimichangas…  ¡Y una pistola! Adiós loca degenerada… *se va*

Sí, tú eres el que escucha voces pero yo soy la loca degenerada -,- V-Vale, mi nombre es Cheeky y es mi primera vez por éstos lares *juega con sus dedos* la verdad es que no soy nueva en esto de los fics, pero sí es mi primera vez escribiendo un fic de Marvel pero… pero… ¡Es qué son tan leeeendos! Empecé con Stony y luego pasé al Spideypool y desde ése entonces he estado obsesionada con la arañita y el mercenario bocazas ♥----------♥

Spidey: Pues yo no ¬¬ *cruzándose de brazos ternurita*

Tú calla y déjate amar por Daddy Deadpool, ¿vale?

Spidey: ¡¿QUÉ?! P-Pero… OwO

Deadpool: ¡Spidey! *se abraza a él y restriega su mejilla en su trasero* ¡Te extrañé arañita! ♥----♥

Spidey: Ugh… los odio… *sale del escenarioarrastrando a Deadpool* ¡Y deja mi trasero en paz!

Deadpool: ¡Pero Spidey…! TwT

Aww… *limpiándose el sangrado nasal* ¿Ven? ¿Cómo no amar a ésas dos ternuritas? ¡¿CÓMO?! ¡EN FIN! Cómo decía, es mi primera vez haciendo un fic Spideypool y pues, espero qué les guste y me dejen sus reviews pero antes que nada quiero aclarar algunos puntos:

  1. Soy muy fan de Marvel, pero de ningún modo he leído los cómics ni nada, sólo me he visto las pelis así que si hay algún error o algo no es completamente correcto respecto a los datos de los personajes que aparezcan en el fic, no duden en decírmelo ^^
  2. Sé que hay muchas variaciones de Deadpool y en todas ésas variaciones tiene diferentes personalidades y poderes, pero para el fic usaré la versión de Deadpool de la peli.
  3. Los eventos en el fic ocurren después de “Infinity War” y, como obviamente la peli aún no ha salido, yo narro desde lo qué yo me he imaginado qué ocurre luego de que Los Vengadores se han enfrentado con Thanos sólo para no confundirlos…
  4. Mi Peter obviamente está basado en el Peter de Tom Holland, porque, ¡EJEM! Es Tom Holland y él es ¡HER-MO-SO! *¬*
  5. El Deadpool/Wade de la historia está basado obviamente en el Deadpool de Ryan Reynolds, con la excepción de que he decidido cambiarle los ojos a azules pero no tendrá el pelo rubio cómo lo describen en los cómics.
  6. El Andrew es un personaje mío, obviamente está basado en Andrew Garfield pero es que él también fue de mis Spideys favoritos y quise incluirlo ^^

Habiendo aclarado ésos puntos, pues os dejo de fastidiar y espero les guste mi fic, así me decís si queres que lo continúe o no en los comentarios.

Sin más, ¡a leer! ♥

-Capítulo Uno-

“Detrás de la Máscara”

Pov’s Peter:

Miedo.

Eso es todo lo que reflejan aquel par de ojos castaños, que se han abierto abruptamente y ahora vagan de manera frenética por toda la habitación a oscuras. Peter suelta un suspiro y vuelve a cerrar sus ojos, inspirando enormes bocanadas de aire al mismo tiempo que intenta disminuir su pulso errático. Y suelta una pequeña carcajada. No como las de antes, sino una carcajada ácida y amarga, una carcajada que nada corresponde con las de antes de que aquello ocurriera.

-Mierda…-susurra el castaño, cogiendo el móvil e ignorando su fondo de pantalla antes de que empiece a escocerle el pecho con culpa. Son las cinco con cuarenta de la madrugada y no debía ir al instituto sino hasta las ocho.-Mierda.-repite, dejando el aparato a un lado.

Por unos segundos, Peter se queda quieto en la cama nada más mirando al techo donde hay pegatinas fosforescentes en forma de estrellas. Las había pegado ahí cuando tenía seis años con Steve al que por aquel entonces llamaba ‹‹papi›› en vez de Steve a secas. Ahora era papá, jamás se atrevería a decirle “Steve” a la cara. Sus ojos se empañaron de los recuerdos de aquella tarde de primavera, en medio de risas y sándwiches de mantequilla de cacahuete y mermelada al lado de su papá. Sonriente. Feliz. Completo. Se mordió el labio, sintiendo las lágrimas escocerle los ojos y estuvo seguro de que no podía quedarse acostado durante más rato… era demasiado peligroso para su mente.

Peter se levantó de un salto y aún y sin prender la luz, cogió un par de zapatillas desgastadas y una sudadera… estaba seguro de que Steve estaría aún dormido y Tony en su laboratorio inventando alguna nueva tecnología. Sus padres no le reñirían por salir de casa tan temprano, desde que todo aquello había ocurrido, Steve y Tony no le presionaban en lo absoluto aunque tampoco es que antes fuera un rebelde: Peter siempre había sido buen hijo, siempre había sido el mejor alumno del instituto y nunca en su vida se había metido en líos. Era un buen chico, sus profesores y el resto del mundo siempre estaban recordándoselo. Suspiró… sí, era un buen chico en apariencia pero estaba seguro de que si sus padres supieran acerca de sus “actividades extracurriculares” fliparían en colorines.

Salió de su habitación, haciendo el menos ruido posible pero realmente no había donde esconderse: La casa estaba operada por el IA de Tony, así que nunca se estaba realmente sin ser vigilado.

-Buen día, Señor. ¿Puedo servirle en algo?-le habló la voz suave y melosa de Viernes, cuya voz no había sido cambiada por Tony pese a las protestas de Steve.

Peter rodó los ojos.

-Te he dicho que no me llames “señor”, Viernes. Ni siquiera he cumplido los dieciocho todavía.-se quejó, amarrándose la zapatilla mientras esperaba el elevador.-¿Tony está despierto?

-El Señor Stark estuvo trabajando hasta las cuatro de la madrugada antes de que el Capitán Rogers viniera a ofrecerle café y posteriormente mantuvieran…

-¡Ya, vale! Ya entendí, Viernes, no necesito los detalles.-le cortó Peter, sonrojándose hasta las orejas al saber de antemano lo que Viernes iba a decir.-Si papá pregunta, dile que regreso en media hora. Quizá una hora dependiendo del clima.

-Por supuesto, joven Peter.

Peter nada más negó con la cabeza… no había remedio con Viernes. Las puertas del elevador se cerraron y Peter se puso los cascos, con ésa canción a toda hostia. Era la única canción en toda su lista de reproducción y durante los últimos seis meses, era todo lo que Peter escuchaba. Se sabía cada letra, cada bajo, cada nota de ésa canción. La tenía grabada con fuego en su memoria, salvo que la última vez que la escucho no era la voz de Barcelona sino la de otra persona la que entonaba la suave melodía. Sacudió la cabeza… necesita escapar de ahí. En cuanto las puertas del elevador se abrieron, salió de forma atropellada por las enormes puertas de la torre Stark y el aire húmedo y frío le dio de lleno. De inmediato se echó a correr por las atestadas calles de Nueva York.

A ésa hora no había mucha gente atestando las calles, un alivio para Peter aquel día ya que no estaba de humor para evitar a los transeúntes. Aquella mañana sólo quería escapar, perderse entre los enormes edificios y dejar de pensar. Claro, el castaño habría preferido ir columpiándose de edificio en edificio pero era demasiado temprano para que Spider-man se dejara ver por la ciudad… pese a que su vida era de todo menos normal, Peter todavía tenía que mantener las apariencias y evitar que su secreto saliera a la luz a toda costa, sobretodo debía mantener su identidad oculta de sus padres que estaba seguro perderían la cabeza si se enteraran de que era su retoño el que salía por las noches a combatir el crimen en una de las ciudades más inseguras de los Estados Unidos. No, en verdad que no podía ni pensar en lo que harían Steve y Tony si llegasen a pillarle algún día.

Aumento la velocidad al tiempo que la canción cogía fuerza y ritmo… no quería pensar en sus padres descubriendo su alter ego, mejor decidió pensar en la escuela, en lo próximo que estaba a graduarse y en lo perdido que estaba en cuánto  qué hacer con su vida. Podría irse a trabajar con Tony a industrias Stark, el Hombre de Hierro estaría más que encantado de tenerle entre sus filas y Peter sabía que sus mentes combinadas eran una fuerza imparable. También podría irse a Londres con Harry, a estudiar fotografía y alejarse de Nueva York que era lo que más deseaba con toda su alma. Pero… ¿Qué pasaría con Spider-man? Claro, ser superhéroe por las noches era por ahora un trabajo de medio tiempo pero por alguna razón, Peter no conseguía colgar el traje y la máscara y dejarle por la paz. Pese a la pena que la máscara del arácnido le había traído a su vida… el castaño no podía nada más dejarlo, se sentía demasiado responsable.

-¡Oye! ¡Fíjate por dónde vas, niñato! Santa Virgen de la Cruz… juventud la de éstos días.-se quejó aquella mujer, alejándose entre refunfuños.

Peter la miró ceñudo un momento antes de ponerse los cascos nuevamente y seguir su ruta usual. “Ni que le hubiese pedido su ayuda” pensó enfurruñado, aunque de no haberle detenido abruptamente aquella mujer a lo mejor aquel taxi le habría arrollado por ir tan distraído en sus pensamientos. Peter siguió corriendo, entre más fuerza cogía la canción así también lo hacían sus piernas… necesitaba escapar, alejarse pero nunca lograba hacerlo. ¿Cómo escapar de ti mismo, de tus pensamientos? Su mente y los recuerdos eran su peor enemigo y también los únicos capaces de destrozarle sin dejar evidencia física. El sudor empezaba a escurrirle por la frente, pero no tenía pensado detenerse: El ardor en su pecho, la culpa, el odio… todo le golpeaba y él tenía que seguir moviéndose, sino le atraparían y estaba seguro de no ser capaz de resistirlo. Sobre todo la culpa, lo estaba devorando vivo y dejándole sin fuerzas, si se dejaba atrapar por ella entonces ya nada quedaría del Peter que ella tanto adoró en vida.

Sus pies se detuvieron abruptamente, en el mismo lugar de siempre.

Peter se quedó muy quieto, con los ojos cerrados y la brisa meciéndole los cabellos sudorosos. No había nada más en aquella colina, sólo el sonido de su respiración agitada y la hierba moviéndose al son del viento. El castaño siempre venía aquí cuando no podía dormir y esperaba. Esperaba en silencio, con la mente en blanco y recordaba. En ésta colina no había dolor, no había recuerdos ni Spider-man. Eran solo él y el sonido del tren acercándose a lo lejos. A Peter le gustaba mirar los trenes, desde pequeño siempre le habían gustado. Sonrió al recordar una vez cuando aún era pequeño, estaba con Tony en el centro comercial y habían entrado a una tienda de juguetes. De entre todos los juguetes, Peter quedó embobado con una locomotora que colgaba del techo de la juguetería. No hace falta decir que lloró hasta quedarse deshidratado para que Tony se la comprara… y tampoco hace falta decir que ése día Tony se llevó una buena reprimenda por parte de Steve por, según él, “malcriarlo” tanto.

Peter aún tenía la locomotora en su cuarto, colgando del techo alrededor de las pegatinas. Le gustaba pensar que su locomotora era especial porque giraba en torno a las estrellas… la locomotora había dejado de funcionar hacía ya un par de años, ya no giraba en torno a las estrellas. Peter quiso repararla, pero la verdad es que desde hacía seis meses no encontraba el coraje para ponerse a inventar y crear cosas… no podía, su última “creación” se la había cobrado caro. Sacudió la cabeza y se quedó muy quieto, escuchando el silbato del tren a lo lejos. Sintió como su cuerpo vibraba a medida el tren se acercaba a toda velocidad, casi podía sentir un pequeño cosquilleo justo en el centro de su pecho. Contuvo el aire, siempre lo hacía y pasó delante de él como un borrón gris, con las llantas protestando contra los rieles y los vagones traqueteando con esfuerzo, el paso de los años era evidente. Pero también captó algo más.

Un par de ojos.

Un par de ojos azules, que sin saber cómo parecían clavarse en él como si alertaran de su presencia. Peter dejó escapar el aire de golpe, aunque el tren aún no había desaparecido del todo. Tuvo que hacerlo, aquel par de ojos eran los más azules y hermosos que había visto en su vida pero también los más aterradores. “Los ojos de un demonio con la belleza de un ángel”, pensó con algo de tristeza. Sacudió la cabeza, se puso de vuelta los cascos y se alejó corriendo de nuevo. Debía volver a la torre, el sol ya había salido y no faltaba mucho para que comenzaran las clases en el instituto.

Aquellos ojos le acompañaron en silencio.

[…]

Un castaño enfurruñado se cruzaba de brazos, mirando con ira a través de la ventana del autobús. Peter suspiró pesadamente, dejando escapar un poco de su mal humor. “Vale, que tampoco ha sido para tanto…” se dijo internamente, pero aún era un adolescente, era normal que de vez en cuando se metiera en peleas con sus padres. De cualquier manera, lo que había ocurrido durante el desayuno había sido un completo desastre: A fin de cuentas, Steve nada más quería ayudarle. El castaño volvió a suspirar, sintiéndose poco orgulloso de sus acciones y la manera en que había salido de casa, de un portazo y dejando a sus padres con la palabra en la boca. “Maldición…” pensó Peter, hundiéndose en su asiento y recordando con culpa lo ocurrido hacía tan sólo minutos…

-Flashback-

Peter bajó las escaleras ya duchado y vestido para el instituto. Desde lejos sintió el olor del tocino y los huevos fritos que Steve estaba preparando y sonrío un poco: Jamás se habría imaginado que el Capitán América, además de ser un superhéroe también fuera un buen cocinero pero así era. Entró a la cocina calladamente y como todas las mañanas, ya lo esperaba un zumo de naranja y un plato con suficiente comida como para dos personas, pero Steve siempre se había preocupado por mantenerlo bien nutrido por lo que la visión de su enorme desayuno ya era algo usual.

-Buenos días, Pete. ¿Qué tal amaneciste?-le saludó el Capi sonriente, soltando una mueca al sentarse en una de las sillas alrededor del comedor. Peter desvío la mirada… sus padres a veces le ponían muy incómodo.

-Estoy bien, pops.-dijo, picando un poco de huevo de su plato y llevándoselo a la boca sin saborearlo realmente. Antes le hubiese hecho plática a su papá, pero últimamente no sentía muchas ganas de hablar con nadie.

-Pete. Capi.-saludó Tony, yendo directo a la cafetera y luego a la nevera en donde había una caja de donas.-Curioso… hubiera jurado que anoche había una dona de chocolate aquí.-dijo, sacando su cabeza del refrigerador y clavando sus ojos en Peter.

-Lo siento, pa. Me dio hambre mientras hacía los deberes anoche…-se excusó Peter, sin siquiera levantar la mirada de su plato. Se sentía fuera de sí, como si estuviese viendo una película muy mala.

-Tony, sabes que…

-“… las donas no son desayuno, tomas demasiado café eso no te hace nada bien.” Muchas gracias, Capi, eso ya lo sé.-dijo Stark, imitando con sarcasmo la voz de Steve que nada más frunció el ceño.-¿Y bien, Pete? ¿Cuándo piensas pasarte por Industrias Stark de nuevo? Banner no deja de decir que eres mejor compañero que yo… según él, tú eres menos egocéntrico y ruidoso que yo.-le dijo el mayor, sentándose a la mesa.

Peter sonrió débilmente… le encantaba ir a la empresa de Tony y pasar tiempo con el Dr. Banner, siempre charlaban durante horas acerca de nuevos experimentos y cosas que podrían crear juntos. Pero la sonrisa se desvaneció tan pronto como vino… aquel era nada más un recuerdo de tiempos mejores, del antiguo Peter, del chico que solía ser y nunca más podría recuperar.

-No lo sé, papá… Es mi último año de bachillerato y estoy muy ocupado con los deberes del instituto. Pero dale mis saludos cuando lo veas.-dijo el castaño, jugando un poco con la comida en su plato.

Un silencio aplastante cayó sobre la familia. Durante al menos dos minutos que parecían eternos, cada uno de los miembros de la familia Stark-Rogers se mantuvieron en silencio, el hijo perdido en su tristeza y ambos padres observándole en silencio, preocupados al ver la mueca de aflicción que ahora parecía estar presente de forma permanente en el rostro de su retoño. Luego de debatirse, Steve finalmente decidió sacar el tema. Sabía que a lo mejor iba a terminar molestando al castaño, pero debía intentarlo.

-Oye, Pete… sé que éstos últimos meses han sido duros para ti.-el cambio que dio la conversación hizo que el castaño alzara la vista abruptamente, aquello le había tomado por sorpresa. Tony miró a Steve y negó con la cabeza. Aún así, el rubio prosiguió:-Y puedo entender tu situación perfectamente, en verdad que sí. He estado pensando que… si a lo mejor fueras a algún tipo de terapia o algo eso podría…

-Estoy bien, no necesito ninguna terapia.-le interrumpió Peter de golpe, frunciendo el ceño al instante. El rubio suspiró y Peter desvío la vista hacia Tony, que bebía café sin quitarle los ojos encima. Sintió que la sangre empezó a hervirle en las venas.-¿Creen que voy a suicidarme? ¿Es de lo que va esto?

-Venga, Pete… Steve no ha dicho eso.-dijo el mayor, dejando su taza de café a un lado.-Creo que por primera vez concuerdo con el Capi… un poco de ayuda no te vendría mal.

-No necesito ayuda, estoy bien.-replicó el menor, de manera afilada.

-Peter, hijo… sólo queremos ayudarte.-empezó nuevamente el rubio, apoyando su mano sobre la de su hijo pero éste la aparto al instante, claramente irritado.-Peter, por favor… nada más inténtalo. Pedir ayuda no es ser débil.

Peter sentía que la ardía la cara, quería irse de ahí cuánto antes. Tony nada más observó a su hijo, él y Peter eran iguales: Impulsivos, no les gustaba que les dijeran qué hacer. Sin embargo, el hombre de hierro sabía perfectamente que su hijo estaba lejos de estar bien. La pérdida de aquella chiquilla había borrado la luz de sus ojos, la sonrisa de su rostro y le dolía ver a su hijo tan roto y no poder ayudarle.

-No tienes que estar de acuerdo, Peter pero al menos deberías intentarlo…-intentó persuadirle, a lo mejor si él le ofrecía ayuda su hijo la tomara.

Peter se levantó abruptamente, clavándole sus ojos vidriosos a ambos y apretando los puños. Su reacción tomó por sorpresa a ambos Vengadores, ya que Peter jamás hacía berrinches pero en su rostro se le notaba claramente el enojo.

-Pero, ¿qué les pasa a ustedes dos? ¡No tienen nada que reprocharme! Sin contar aquella semana, no he faltado a clases ni una sola vez, voy de aquí directo al instituto y del instituto a casa, cumplo con mis obligaciones y llevo las mejores calificaciones… ¡No necesito a un jodido loquero que no va a servir de nada!-chilló, dejando a ambos hombres atónitos.

-Peter, lenguaje.-le recordó Steve, parpadeando al ver a su hijo tan alterado. Sacudió la cabeza.-Y sí, podrás seguir teniendo buenas calificaciones y tener un buen comportamiento, pero no es eso a lo qué me refería. Peter, sé que estás molesto pero… es sólo que estás tan… tan…-el rubio maldijo internamente, tratando de encontrar otro calificativo.

-Muerto. Dilo: Muerto.-terminó Peter por él, desviando la mirada.

-Eso no es…

-¿Qué esperas de mí, Steve?-dijo, llamando a su padre por su nombre.-Gwen murió, es una tragedia pero estoy bien. No necesito a nadie.-le dijo, mirándole con dagas en los ojos.

-Peter, cálmate, Steve nada más está ofreciéndote ayuda.-habló el mayor de los Stark, con su corta paciencia agotándose para con el adolescente.

-No necesito ayuda, yo no soy un patético alcohólico que necesita beber para olvidar sus traumas…-masculló el castaño con veneno.

-¡Peter!-ésta vez fue el Capitán el que saltó de su silla, anonadado ante las palabras tan llenas de odio de su hijo.-Peter Stark-Rogers, mejor empieza a…

-Se me hace tarde para la escuela, no tengo hambre.-le interrumpió el castaño, dándose media vuelta y saliendo de la cocina hecho una fiera.

Se oyó un portazo y nada más. Steve se volvió a ver a Tony, que estaba incluso más sorprendido que él al ver el arranque de su hijo y el rubio no pudo hacer más que suspirar.

Su hijo se estaba desvaneciendo poco a poco.

-Fin del Flashback-

-¡Señor Parker!-chilló el Señor Stanley, mirando a Peter con el rostro enrojecido. El castaño saltó en su asiento al volver abruptamente a la realidad. El señor Stanley nada más frunció el ceño.-Vale, señor Parker, ya que está tan atento a mi clase podría decirme…-no pudo concluir la frase porque en ése momento el timbre del almuerzo le interrumpió. Peter sonrió.-Esto no se va a quedar así joven, tiene detención después de clase.-le dijo el maestro, volviéndose bruscamente.

“Genial” pensó el menor rodando los ojos con fastidio y empezando a recoger sus cosas… realmente tenía planeado pedirles disculpas a sus padres luego de la escuela pero ahora tendría que llamarles para decirles que iba a quedarse castigado. Seguramente a Steve no iba a hacerle ni pizca de gracia. Con un suspiro se puso de pie y salió del salón, perdiéndose entre el pasillo atestado de clases. A pesar de tener dinero a montones y de que sus padres fueran los famosos Iron Man y Capitán América, Peter siempre había tratado de llevar una vida lo más normal posible. Quitando el hecho de que por las noches era Spiderman, Peter era un adolescente de lo más común: Iba a un instituto público (pese a las protestas de Tony), tenía amigos comunes y corrientes y también…

-¡Mierda!-se quejó el castaño, cayendo de bruces al suelo. Apretó los labios con fastidio.-Vaya, me pregunto quién ha sido el chistosito…-dijo, pero antes de volverse sabía quién le había hecho tropezar.-Flash…-masculló con rabia, levantándose y recogiendo sus cosas desparramadas por el suelo.

-Gusto en verte también, Parker. Ya te extrañaba. -le dijo aquel hombretón, que tenía veinte años y todavía seguía en el último año del bachillerato. - ¡Uy! Lo siento, Parker, no vi tu libro…-dijo, riéndose mientras pateaba el libro de biología de Peter muy lejos.-Nos vemos luego, Parker.-le guiñó un ojo y se alejo entre risas, mientras los espectadores seguían su camino sin echarle una mano al chico recogiendo sus cosas del suelo.

-Menudo imbécil, sigo sin entender porque no sólo le pateas el culo…-le dijo una voz conocida, mientras un par de manos le alcanzaban su libro y sus gafas que habían salido volando al tropezar.

Peter nada más negó con la cabeza. Si algo había aprendido luego de ser mordido por una araña genéticamente alterada cuando tenía diez años, era que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Eso y que si se peleaba con Flash, probablemente acabaría matándole y él se había jurado a sí mismo jamás usar sus poderes para matar a sus enemigos. Ni siquiera a uno tan desagradable como Flash.

-¿Estás bien?-le preguntó Andrew, uno de sus amigos mirándole fijamente. Peter asintió acomodándose las gafas y echándose su mochila al hombro.-Vale, vamos, MJ y los demás nos están esperando en la cafetería.

Ambos chicos se dirigieron a la cafetería. Andrew era un año mayor que Peter y habían sido mejores amigos desde el quinto año, cuando Peter defendió a Andrew de unos chiquillos que querían robarle sus dulces y ahí fue cuando le reveló que tenía poderes de araña. Desde ése entonces, eran inseparables. Mary Jane o MJ como le llamaban todos era su novia, llevaban saliendo desde el noveno año y Peter se llevaba muy bien con la pelirroja. Luego estaba Harry, su mejor amigo de toda la vida y Ned, un chico Filipino con el que se había vuelto muy amigo éste último año del bachillerato. Todos sabían que su verdadero apellido era Stark-Rogers, que sus padres eran Iron Man y el Capitán América y que Peter era Spiderman en secreto. La única razón por la que el castaño había decidido usar el apellido de su familia biológica, era porque la gente tendía a tratarle diferente una vez que se enteraban que sus padres eran dos de Los Vengadores más famosos.

-¡Andy! Bebé, te pedí un sándwich de mantequilla de cacahuete y mermelada, tal y como te gusta.-saludó la pelirroja al otro castaño, rodeándole por el cuello y estampándole un beso.

-¡Puaj! ¿Podrían conseguirse una habitación? No todos tenemos una novia con la que besuquearnos todo el rato, ¿saben?-se quejó Ned, echando los ojos en blanco.-Pete, ¿qué tienes en la camisa?-preguntó confuso.

Peter se miró la camisa y vio que estaba estropeada, seguramente luego de que Flash le hubiese hecho tropezar.

-Déjame adivinar, ¿Flash el imbécil?-dijo Harry, sentándose en ése momento con una charola al frente.-No entiendo porque no le das una paliza. O al menos deberías dejar que Tony se haga cargo, no creo que vaya a gustarle saber que en la escuela se meten con su retoño.

-Déjale Harry, el pobre ha aplazado el último año tres veces, ya no da para más.-dijo el menor, cogiendo un trozo de pizza de la charola de su amigo.-Por cierto, ¿tienes detención? El señor Stanley me dio detención y no quiero quedarme ahí con la chica rara que es adicta al crack.

Harry era inteligente, pero también era el chico malo de la escuela así que no era raro que estuviese en detención casi a diario por contestarle a sus maestros o ser pillado metiéndose mano en los baños con alguna chica.

-No te preocupes, la vieja Gilbert me dio detención. Estaré contigo para evitar que Michelle te viole.-le dijo, con una sonrisa socarrona.

-Oye Pete, ¿qué no habías dicho que tenías un ensayo de bodas hoy?-le recordó la pelirroja, sentada en las piernas de su novio.

-Mierda… me lo he olvidado. Con el lío que le armé a Steve en la mañana…

-Espera, ¿te peleaste con el Capi?-le dijo Ned, mirándole sorprendido. Peter siempre era muy respetuoso y obediente con sus padres.

-Es una larga historia. Resumiéndolo Steve y Tony creen que debo ir a terapia por lo de… Gwen.-Peter escupió el nombre de la rubia a regañadientes, porque siempre le punzaba cada vez que lo decía. Vio como sus amigos desviaban la vista incómodos y rodó los ojos con fastidio.-Oh, ¡venga ya! Tienen que estar de coña… ¿Se van a poner del lado de Steve?

-Bueno Pete, es sólo que…-empezó Harry, rascándose la nuca. Peter dejó la pizza a un lado: No estaba de humor para oír otro sermón ni empezar otra pelea.

-Olvídenlo, no pienso tener ésta conversación ahora. Me voy a la biblioteca, necesito avanzar con la tarea de Francés.-dijo el castaño, levantándose de la mesa bruscamente.

Sus amigos le vieron alejarse en silencio, cada uno sintiéndose impotente al no poder ayudar a su amigo con la pena de haber perdido a Gwen.

-¿Creen que algún día irá a superarlo?-preguntó Harry, a quién más le afectaba ver a su mejor amigo en ése estado tan depresivo.-Ya han pasado seis meses y sólo parece empeorar…

-Aún es muy poco tiempo, pero… espero que algún día quiera admitir que necesita ayuda. Detesto verlo así.-dijo la pelirroja, soltando un suspiro.

Poco sabían que el corazón destrozado de Peter estaba a punto de enfrentarse a una de las pruebas más duras que la vida le había puesto por delante.

Y no pasaría mucho tiempo antes de que su corazón volviese a partirse.

[…]

-Anthony Edward Stark, ¿quisieras dejar ése aparatito por un segundo?-dijo un fastidiado Capitán a su esposo, que revisaba su móvil en lugar de poner atención a la cena.

Peter aprovecho la distracción de sus padres para revisar su propio móvil. Sabía que Ned le avisaría si había algún evento de fuerza mayor que requiriera de la presencia de Spiderman, aún así Peter siempre se mantenía alerta no sólo porque en Nueva York había mucho crimen sino porque le sería difícil escabullirse de sus padres en medio de aquella cena. Gracias a Dios el resto de Los Vengadores estaban ahí: La Viuda Negra, su tío Clint, Sam, el Doctor Banner, el coronel Rhodes ahora en silla de ruedas, Scott Lang, el Doctor Strange y, por supuesto los próximos a casarse luego de años de negación, Thor Odinson y Loki Laufeyson. T’Challa no había podido estar presente porque estaba muy ocupado atendiendo sus labores como Rey de Wakanda pero había prometido atender la boda al igual que Peter Quill. Para Peter, aquellas personas eran su familia, había crecido con ellos y siempre le habían ayudado cuando más lo necesitaba.

-¿Todo en orden?-le preguntó Natasha, mirando el móvil de Peter por encima de su hombro.

-Sí, por ahora. ¿Qué tal se siente estar de regreso, tía Natasha?-le dijo Peter, feliz de ver a la pelirroja luego de que ésta partiera a Rusia hacía meses atrás.

-Bueno, ya sabes…-dijo la viuda negra, mirando la escena tan caótica a su alrededor: Thor y Loki haciéndose ojitos, Scott y Clint jugando a las vencidas, Banner y Tony enfrascados en su conversación acerca de tecnología y Steve y Sam riéndose de alguna broma.-se siente bien estar en casa.-concedió al final con una pequeña sonrisa.-¿Y tú? Pateando traseros me imagino…-Peter nada más sonrió, porque Natasha y Clint eran los únicos que sabían acerca de su otra identidad.-Sabes que algún día tendrás que decírselos, ¿verdad?

Peter suspiró… odiaba ocultarles a sus padres el hecho de que él era el verdadero Spiderman y no Andrew, como les habían estado haciendo creer desde hacía tres años pero también sabía que Steve y Tony le sobreprotegían mucho y probablemente no aceptarían el que su hijo fuese Spiderman. Al menos no de buenas a primeras. La viuda negra puso una mano sobre su hombro.

-Hey, estoy segura de que lo entenderán… probablemente Tony sea una drama queen como siempre, pero Steve seguro y lo entiende.-trató de darle valor al menos la pelirroja.

Peter estaba abriendo la boca para decirle que sus padres primero se volverían hetero antes de aceptar su identidad secreta cuando Thor golpeó una copa… estallándola en el acto. Peter no pudo evitar reír, pese a ser un Dios, Thor seguía sin saber comportarse como un humano común y corriente. Todas las conversaciones cesaron de golpe.

-Queridos amigos míos, agradezco el que se hayan presentado hoy aquí para celebrar mi compromiso con Loki, a pesar de que por culpa suya casi morimos todos. Dos veces.-dijo el rubio y varios se echaron a reír mientras que el pelinegro se sonrojaba.-Ustedes son como una familia aquí en la tierra para mí y el que hayan aceptado mi relación con Loki pese a sus intentos de matarnos significa mucho para mí. Muchas gracias.-cogió otra copa y la arrojó al suelo, y de nuevo todos en el salón rieron.-¡Por Asgard!

-Y para celebrar que tu prometido no está intentando matarnos por una vez, les traje un poco de champán…-se metió Tony. Peter y Steve clavaron sus ojos en el castaño de inmediato, porque conocían la tormentosa relación que el castaño había tenido con el alcohol en el pasado.-Sí, ya sé, tranquilo Stevie… no beberé. Sólo café para mí.-le aseguró el genio a su marido, que nada más rodó los ojos.-Propongo un brindis por los novios… mientras voy a traer el champán. Y mi café.-y con eso, Stark desapareció tras las puertas del elevador.

-¡Por los novios!-dijeron todos, alzando sus copas aún vacías.

Luego de eso, cada uno volvió a enfrascarse en sus conversaciones. Peter estaba escuchando muy atento a su tía Natasha, que le contaba acerca de cómo había entrenado en una nueva disciplina de combate cuerpo a cuerpo  Brasileña llamaba “Capoeira” que mezclaba el hip hop con artes marciales cuando de pronto, un silencio aplastante cayó sobre todos, haciendo la atmósfera pesada. Los ojos se Natasha se deslizaron sobre la cabeza de Peter y se abrieron con sorpresa y reconocimiento.

-Tía Natasha, ¿qué ocurre?-preguntó Peter, volviéndose y topándose con un hombre de cabellos marrones que acababa de llegar, Peter alzó sus cejas confuso puesto que no lo conocía de nada.-¿Quién es él?-preguntó, más no recibió más que una maldición por parte de la pelirroja. Peter se volvió a verla con el ceño fruncido.-Natasha, ¿quién es ése hombre que acaba de llegar? No lo conozco de nada…

Aquel hombre era alto y bastante fornido, casi tanto como Steve. Tenía el cabello largo y desgreñado que le caía sobre los hombros, de un color marrón oscuro, rozando casi el azabache. Su rostro era anguloso y llevaba barba de pocos días. Sus ojos grises estaban fijos en… Steve. Pero no fue ése el único detalle que llamó la atención del menor, sino también que a pesar de que claramente estaba intentando cubrirlo, un brazo aparentemente metálico se asomaba en la manga izquierda de su chamarra de piel. Peter se volvió cuando sintió que unos pasos se aproximaban hacia él y la pelirroja.

-Natasha, ¿qué coño hace Bucky aquí?-susurró Clint por lo bajo, claramente nervioso.-Cómo se entere Tony de que está aquí, se va a armar una segunda Guerra Civil…

Peter frunció nuevamente el ceño, claramente se estaba perdiendo de algo y detestaba cuando no estaba al tanto de lo que ocurría a su alrededor.

-¿Alguien quiere explicarme qué rayos está pasando y qué tiene que ver ése extraño con Tony?-preguntó el menor, cruzándose de brazos.

Justo en ése instante, las puertas del elevador se abrieron dándole paso al genio que venía muy jovial con una botella de fino champán entre sus manos. La atmósfera en ése momento era tan densa que bien podría cortarse con un cuchillo.

-Vale, damas y caballeros espero que no hayan continuado la fiesta sin mí porque sino…-Tony se cortó a media frase en cuanto sus ojos castaños repararon en el hombre de cabellos largos. De inmediato su rostro jovial pasó a ser una mueca agria y que reflejaba mucho odio, Peter se sorprendió al ver a su papá así… no lo había visto tan furioso desde que Johnny Storm intentó incendiarlo cuando iba a sexto año.-¿Qué mierda estás haciendo tú aquí, Barnes?-dijo, de manera firme y amenazante.

El Hombre de Hierro no espero contestación alguna, arrojó la botella de champán a un lado y haciendo uso de su tecnología, su reloj se transformó en un cañón láser que de inmediato apuntó al pelilargo, que seguía sin inmutarse lo más mínimo, más bien… tenía una expresión torturada en el rostro.

-¡Tony, no!-se metió el Capi, metiéndose en medio de los dos hombres.-Bucky vino porque Loki le ha invitado…-le explicó, pero el rostro del castaño no se volvió menos duro.

Peter contempló la escena muy atentamente… y no le tomó mucho comprender lo que estaba ocurriendo allí. Era él. El hombre por el que sus padres habían sufrido tanto, el hombre que casi separa a Steve Rogers y Tony Stark, el hombre el cual casi le deja a él sin padres. Steve y Tony podrían no haberle dicho lo qué había ocurrido en ésos cinco años en que le dejaron al cuidado de la Tía May, pero Peter no era ningún estúpido y sabía que si sus padres habían estado a punto de no casarse tenía qué ser por un alguien y no un algo. Peter apretó los puños, sintiendo rabia contra aquel hombre… jamás le perdonaría el hecho de que hubiese hecho sufrir a sus padres, de que casi hubiese destruido su familia. Dio enormes zancadas hacia donde se encontraba el pelilargo, cogiéndole del brazo bruscamente y encontrándose con sus ojos grises y turbios, que se abrieron a más no poder con sorpresa y reconocimiento en cuanto se toparon con los orbes avellana del menor.

-Lárgate de aquí… y deja a mis padres en paz, James Buchanan Barnes.-masculló el castaño por lo bajo, dejando a Steve atónito en cuanto pronunció el nombre del que alguna vez fue su mejor amigo.

POV’s Steve:

-¿Sigues casado con Stark, Rogers?-me dijo Sam, acercándose a mí con una copa de vino tinto entre las manos.-Ten, Capi. No te puedes emborrachar de todos modos.-me sonríe y me da una copa también.

Sonrío, porque a pesar de que todos me dijeran que no entendían cómo era que aguantaba a Tony… no cambiaría a ése hombre arrogante y caprichoso por nada en éste mundo. No de nuevo.

-¿Y qué hay de ti, Wilson? ¿Sigues sin proponértele al famoso Ant-Man?-le dijo Steve al moreno, que nada más le frunció el ceño.

-Intenta tú convencerle de casarse sin que se encoja y desaparezca por la casa. Al menos en eso envidio a Stark, ni de querer podrías encogerlo para que desapareciera.-me dijo, bebiendo un gran trago de su copa.

“Yo no estaría tan seguro…” pensé, rodando los ojos. A lo mejor Tony no pudiera reducirse al tamaño de una hormiga, pero sí que podía encerrarse por días en su laboratorio sin recordar el hecho de que soy su esposo y tengo necesidades. Bueno, tengo necesidad de Tony. Bebo un sorbito de mi copa para disimular el sonrojo en mis mejillas.

-Peter se ve un poco mejor… ¿Ha mejorado un poco desde lo de su novia?-me trae Sam de vuelta al presente, y nada más puedo suspirar.

-En apariencia, está mejor. Come, va a la escuela y pareciera que está mejorando pero…-me vuelvo a ver a mí hijo que charla con Natasha, y a pesar de que ríe, sé bien que no es su risa. No como antes.-No sé si alguna vez vaya a superarlo, Sam. Gwen Stacy fue su primer amor y una vez que se pierde el primer amor, nada vuelve a ser como antes.

Y de eso yo sabía perfectamente… el recuerdo de Peggy viene a mi memoria y siento una leve presión en el pecho. Nadie mejor que yo para entender que mi hijo, mi Peter jamás volvería a ser el mismo de antes. Y sólo podía rogarle a Dios que, con el tiempo, le trajera un poco de paz a su corazón y pudiese aprender a vivir con el recuerdo de Gwen.

-Mierda…-susurra Sam, sus ojos abiertos de par en par. Alzo la vista de pronto, mirándole fijamente y hasta ése momento no me había dado cuenta de que reinaba un silencio aplastante.

-¿Qué ocurre?-pregunto, y me doy cuenta de que todos los presentes miran en la misma dirección que Sam.

-Steve… creo que alguien te busca.-susurra y su tono de voz me hace volverme de pronto… sólo para toparme con Bucky Barnes.

-Madre mía…-la copa se desliza entre mis dedos y se hace añicos contra el suelo. Un par de ojos grises, los mismos que no había visto desde hacía trece años se clavan con fuerza en mí.

Sacudo la cabeza despabilándome y con un solo pensamiento ocupando mi mente: Tony. Si Tony veía a Bucky aquí… un estremecimiento me recorre el cuerpo entero y aunque intento ignorarlo, el recuerdo se desliza en mi cabeza, estrujándome el corazón con el mismo dolor de aquel día…

-Trece años antes-

El dolor me atraviesa el cuerpo entero, afilado y abrasante y siento como los pulmones me arden con cada respiración. Sin embargo, ninguna de aquellos dolores se comparaba al de mi corazón, al dolor de encontrarme peleando a muerte con el hombre al que amo… para proteger al mejor amigo que amo. Alzo la vista lentamente, jadeando y topándome con el Hombre de Hierro. No, ésa era nada más una armadura. Tenía cara a cara a Tony, que se yergue sobre mí y acaba de dispararme con uno de sus cañones…

-Es mi amigo…-le digo entre jadeos, interponiéndome entre él y el cuerpo inconsciente de Bucky, al que ahora le hace falta su brazo metálico.

-Y yo era tu prometido…-me dice él, de forma firme y amenazante y la forma en que ha dicho ‹‹era›› y no ‹‹soy›› me duele más que todos los golpes anteriores.

Antes de que pueda reaccionar, me suelta dos puñetazos con fuerza, volteándome el rostro y dejándome de nuevo en el suelo. Cierro los ojos y escupo un puñado de sangre a un lado… ésta era la ira de un hombre traicionado, un hombre dolido y al que le he mentido, un hombre que, a pesar de haber tenido una tormentosa relación con su padre, ahora mismo el dolor de su muerte le estaba destrozando el alma. Un hombre al que la muerte de sus padres le había vuelto a abrir las llagas del pasado. Me coge del cuello del traje y me arroja contra un par de pilares, en donde voy a rebotar con violencia, a punto de partirme las costillas.

-No te levantes… última advertencia.-me dice, y sé que a pesar del odio que le consume… no quiere seguir dañándome. Su pelea no es conmigo, sino con Bucky. Pero Bucky era mi mejor amigo, la única persona que me quedaba de mi pasado… por más que amase a Tony, no podía dejar que también me arrancase a Bucky.

Niego con la cabeza y empujo a través del dolor, a través de mi corazón desgarrándose al tener que escoger entre el amor de mi vida y la única familia que me quedaba… “Lo siento, Tony” pienso, poniéndome de pie y casi puedo verlo frunciendo el ceño detrás de la armadura cuando no le hago caso. Sonrío con amargura, alzando los puños y recordando como solían arrojarme como a una muñeca de trapo cuando todavía era un debilucho. Y como a pesar del dolor y el hecho de que estaba en clara desventaja, jamás me daba por vencido.

-Podría hacer esto todo el día…-le digo, todavía con el sabor metálico de la sangre en el paladar. Tony alza uno de sus cañones hacia mí y el puñal atravesándome el corazón no hace sino hundirse más profundo…

Un tirón en el tobillo le hace desviar la vista y a pesar de estar seriamente herido, Bucky aún hace lo posible por defenderme. Tony le patea el rostro y es más de lo que puedo soportar: Me aprovecho de su distracción y lo cojo en mis brazos, alzándolo con facilidad sobre mi cabeza a pesar de que tiene una armadura de al menos ochenta kilos puesta. Aprieto los dientes cuando enciende sus cohetes, buscando escaparse y usando la fuerza de los mismos, lo arrojo al suelo con fuerza y me posiciono sobre él… y golpeo. Y golpeo otra vez. Y otra, con fuerza, abriéndome los nudillos y con la vista empañándoseme de lágrimas con cada puñetazo que le suelto a éste hombre. El mismo hombre que me había pedido casarme con él hacía tan sólo meses, el mismo hombre que me había hecho el amor una y otra vez en ésta misma posición mientras me decía que me amaba… el mismo hombre al que le he arrancado la careta de la armadura con el escudo que su padre me había hecho y ahora mismo está viéndome con odio en sus bellos ojos castaños.

Más que odio, con dolor.

“Perdóname. Perdóname…” le suplico una y otra vez en mi mente, viendo como su rostro está cubierto de sangre, lágrimas de traición e ira. Cierro los ojos con fuerza y alzo el escudo… el escudo con el que había luchado contra tantos malvados, el escudo que hacía posible que fuese el Capitán América, el escudo que hacía sesenta años atrás me había confiado Howard Stark y ahora mismo había clavado en el reactor que mantenía con vida a su hijo. Desvío el rostro cuando Tony me clava sus ojos sorprendidos… no puedo verle. No puedo ver el horror de la traición que acabo de cometer, no puedo ver el dolor tan profundo que desgarra el rostro de Tony y hace que ardientes lágrimas le caigan por las mejillas. Aún así, me fuerzo a hacerlo, sólo porque quiero grabar su expresión martirizada en mi mente, sólo porque me merezco ver el miedo y el dolor ácido de la traición en sus ojos. Merezco ver el rostro de la persona que más he amado deformado por el odio. Él nada más jadea, llevando sus manos temblorosas  hacia el escudo clavado en su pecho… como si aún no pudiese creer que se lo había clavado, como si necesitase tocarle para darse cuenta de que en verdad estaba ahí.

Me quito de encima y caigo a un costado… y me quedo ahí un segundo, jadeando y apretando la tela de mi traje entre mis manos. “Perdóname… Perdónenme los dos” pienso, con las lágrimas quemándome las mejillas. No sólo le había fallado a Tony, sino también a Howard. Y eso no tenía perdón, lo que acababa de hacer no tenía perdón. Y eso estaba claro en el rostro dolido del hombre tirado en mi costado, que me miraba aún sin dar crédito a lo que acaba de ocurrir. Me pongo de pie, porque no lo resisto más, no puedo con sus ojos llorosos, su rostro lastimado ni con la visión de ése maldito escudo clavado en su pecho, arrancándole jadeos de dolor. Dolor que le había causado yo, el gran Capitán América, que siempre luchaba por la justicia y todo lo que era bueno… y había estado a punto de matar al hombre al que amaba. Le arranco el escudo y le miro una última vez, y a pesar de que sigo en pie, estoy seguro de que mi corazón se ha consumido por completo. No queda nada, sólo dolor y odio hacia mí mismo.

Me encamino hacia Bucky, que me mira a duras penas y tiene el rostro igual de reventado que Tony. Sus ojos grises reflejan confusión y pena, pero yo nada más niego con la cabeza… había tomado mi elección, no había vuelto atrás. Lo cojo entre mis brazos, echándome su brazo al hombro y empiezo a alejarme. Dejando atrás a Tony, dejando atrás a mi único y verdadero amor al cuál había traicionado. Lo escucho revolverse, con los trozos del reactor roto cayendo al suelo y más lágrimas silenciosas se deslizan por mis mejillas… ¿Cómo había podido hacerle eso? “Perdóname…” pienso una última vez, con el dolor calcinándome por completo.

-Ése escudo no te pertenece…-masculla, y me detengo de golpe, porque quiero que me destroce. No con golpes, sino con su voz rota.-No te lo mereces… ¡Mi padre hizo ése escudo!-me grita, la última frase con su voz rompiéndose, al igual que mi alma.

“Tiene razón…” pienso, cerrando los ojos. No me merecía ése escudo, no me merecía la confianza que Howard había puesto en mí cuando me lo dio. Le hecho una última mirada a aquel escudo, rojo, azul y blanco y con una estrella al centro, ahora con tres zarpazos en su coraza… y lo arrojo a un lado. Ahora sí, el Capitán América estaba muerto. Atrás quedaba él y la justica, el amor y la vida que pude haber tenido al lado del mismo hombre cuyo corazón había destrozado.

Pero no sólo arrojé el escudo aquel día.

Aquel día, también arrojé la sortija de compromiso que Tony me había regalado…

Porque tampoco me merecía su amor. Ya no más.

-Presente-

-Steve, ¿estás bien?-Sam apoya una mano en mi hombro, trayéndome de vuelta de tan tormentosos recuerdos.

Me vuelto encontrándome con sus ojos oscuros, que me miran con preocupación. Lo veo apretar con fuerza los labios y volverse a ver a Buck con dagas en los ojos… Sam odiaba a Bucky. Algo húmedo se estrella contra mi mano, y hasta ése momento no me había dado cuenta de una lágrima se había deslizado por mi mejilla. Alzo la vista y Bucky sigue mirándome, y a pesar de los años y de que había escogido a Tony en vez de a él, el vacío en sus ojos grises seguía torturándome. Doy un par de pasos hacia él, con la atención de todos sobre mí… en especial, la de un par de ojos avellana que miran todo con mucha atención.

-Buck, lo siento pero…-las puertas del elevador abriéndose en ése momento me interrumpen, y mi corazón se estrella contra mis costillas.-Tony…

-Vale, damas y caballeros espero que no hayan continuado la fiesta sin mí porque sino…-escucho su voz jovial, pero cuando alza la vista y mira al hombre detrás de mí, todo atisbo de alegría desaparece de su rostro.-¿Qué mierda estás haciendo tú aquí, Barnes?-masculla, curvando el labio en una mueca de odio.

Veo como de un movimiento, transforma su reloj en un cañón y lo apunta a Bucky… y de nuevo siento como mi corazón empieza a rasgarse, como aquella pelea poco a poco lo desgarra y me pongo en medio. Sin importar que tanto Tony me dijera que me amaba y me perdonaba, yo jamás me perdonaría el hecho de haberle abandonado, de haberlo herido física y emocionalmente pero sobretodo… jamás me perdonaría en haber clavado ése escudo en su pecho, en donde todavía estaba la cicatriz. Tony me clava sus ojos castaños, no con ira hacia mí, sino hacia el hecho de que siguiera defendiendo al hombre que casi nos había separado.

-Muévete…-masculla, cargando el cañón. Tenía que evitar que volviesen a pelearse, no podría resistirlo verlos matándose el uno al otro.

-¡Tony, no!-le digo, suplicándole… y sus ojos se relajan, pero sigue apuntándome con su cañón.-Bucky ha venido por que Loki le ha invitado…-le explico, y él nada más rueda los ojos.

“Por favor, Tony… no me hagas esto. No me vuelvas a hacer esto” le suplico en mi mente, con mi corazón sangrando ante los recuerdos… no podía perderles. Bucky era mi mejor amigo, Tony mi marido, ¿por qué tenía que ser todo tan complicado? ¿Por qué mi pasado y futuro tenían que colisionar el uno con el otro y hacerse pedazos? Un par de pasos captan mi atención y cuando me vuelvo a ver por encima del hombro, me encuentro con mi hijo mirando con ira a Bucky y cogiéndole por el brazo.

-Lárgate de aquí… y deja a mis padres en paz, James Buchanan Barnes.-masculla, lentamente y nunca antes me ha recordado más a Tony.

Escucharle pronunciar el nombre de Bucky me hace estremecer. “Lo sabe… Peter lo sabe todo” pienso, con pánico.

-Saca a Tony de aquí… yo me encargaré de Peter.-me dice Sam, saliendo de su estupor y posándose a mí lado.

Le miro un segundo y luego a Peter, que sigue con sus ojos fieros clavados en Bucky y sé que le debo una explicación. Pero ahora… ahora necesitaba salir de ahí y llevarme a Tony, o empezarían a matarse entre ellos de nuevo y éste vez mi corazón no lo soportaría. Sacudo la cabeza y me acerco lentamente a Tony, cogiéndole la mano con la que me apunta y poniéndola sobre mi pecho, justo donde late mi corazón. Él nada más se estremece.

-Por favor Tony… no hagas esto. Por favor.-le suplico, y finalmente escucho como apaga el cañón y sin decir palabra alguna, se da media vuelta y se aleja a grandes zancadas hacia el elevador. Me vuelvo hacia Sam.-gracias…-susurro, y dicho eso sigo a Tony hacia el elevador.

Antes de que se cierren las puertas, alcanzo a ver aquel par de ojos grises, que me desgarran con su dolor… y me disculpo en silencio, porque no puedo elegir entre él y Tony… siempre había sido Tony y siempre iba a ser Tony. Las puertas se cierran y me vuelvo a ver a mi esposo, que está con la mandíbula tensa y los puños crispados.

-Tony, yo…-sus labios estrellándose furiosamente contra los míos se llevan mis palabras, y cierro los ojos, dejándome llevar por sus manos aprisionando mis muñecas y su cuerpo atrapando el mío contra una de las paredes.

Tony jamás había sido bueno con las palabras y los sentimientos, pero tampoco los necesitaba… esto era todo lo que necesitaba. Él era todo lo que necesitaba. Sus manos sobre mi cuerpo, sus besos, su olor a colonia y la suavidad de sus cabellos entre mis manos. Aquellos cinco años me habían bastado para darme cuenta de que no podía vivir sin Tony Stark, porque él era mi vida entera y su amor era lo único que hacía sentir que mi vida tenía un propósito. Finalmente, acabé por comprender que el haber estado congelado durante setenta años había valido la pena… porque había podido enamorarme de Tony.

-Eres mío, Rogers… sólo mío…-me dice, devorando mis ojos con hambre mientras sus manos se deshacen de mi camisa. Le sonrío, porque Tony era un egoísta de primera.

-Anthony Edward Stark… mi corazón, mi cuerpo y mi alma te pertenecen. Por eso me casé contigo…-le digo, acariciándole la mejilla y limpiando la lágrima que se ha derramado por ésta.-Te amo, Tony… sin importar qué, te amo y siempre te amaré. Y soy todo tuyo.

-Te amo, Steve…-me susurra, apoyando su frente contra la mía.

No hay otro lugar dónde quisiera estar, más que entre los brazos de mi Tony.

POV’s Narradora:

Las puertas del elevador se cierran, llevándose consigo a un afligido Steve y a un furibundo Tony que a duras penas y estaba conteniendo sus deseos homicidas para con el hombre de ojos grises. Y eso no hizo más que aumentar la furia de Peter, que apretó con más fuerza el brazo de aquel hombre, atrayendo su mirada grisácea sobre sí mismo pero sin inmutarse ni un poco. Bucky nada más le miraba fijamente, estudiando su rostro y todavía sin mediar palabra alguna. Pero no hacía falta, Peter tenía bastante qué decir por ambos.

-¿Qué acaso no escuchaste? Me importa una mierda que seas amigo de Loki, si no te vas ya te saco a patadas…-le escupió el castaño con veneno, dejando a todos los presentes atónitos.-Ya les arruinaste la vida suficiente a mis padres, ni se te ocurra volver a cruzárteles en el camino o yo…

-Peter, es suficiente.-se metió Sam, seguro de que si alguien no terminaba con aquella escena de una vez y por todas, Peter terminaría peleándose con Bucky.-Barnes… por favor, no hagas esto más difícil, sólo vete.-se dirigió al Soldado del Invierno, que seguía sin abrir la boca.

El hombre estaba despegando sus labios finalmente para hablar, cuando las puertas abriéndose del elevador atrajeron la atención de todos. Peter abrió sus ojos con sorpresa al ver al castaño pálido y nervioso que se dirigía hacia él en ése mismo instante. Sacudió la cabeza y zafándose del agarre de Sam, se dirigió al encuentro de Andrew que estaba hecho un desastre: Las manos temblequeando, pálido y con las mejillas húmedas a causa del llanto. Peter sintió un nudo formársele en el estómago… aquello no podía ser nada bueno.

-¡Peter! Mierda, Peter… ¡Tienes que ayudarme!-le dijo el castaño, concentrando la atención de todos en ambos jóvenes. Peter negó con la cabeza y cogiendo a Andrew por el brazo, lo arrastró de vuelta al elevador.

Antes de que las puertas acabasen por cerrarse, Natasha asintió entendiendo perfectamente que aquello se trataba de una emergencia que tenía qué ver con Spider-man. Las puertas finalmente se cerraron.

-Vale, Andrew… cálmate un poco y dime qué sucede, ¿por qué no me llamaron antes?-se quejó el castaño, clavando sus ojos serios en los de su amigo.

-Sí lo hicimos, pero no contestabas y… y perdona, no supe qué más hacer.-le contestó el muchacho, agachando la mirada y dejando escapar un sollozo.

-Está bien, no importa, tampoco es que hubiese estado muy pendiente del móvil. Pero dime, ¿qué pasó?-le dijo, ya quitándose el suéter y desabrochándose la camisa para colocarse el traje.

-Es Mary Jane, Peter, fue al gimnasio como de costumbre pero nunca volvió y justo cuando iba a salir a buscarla recibí una llamada de un tipo diciéndome que la tenía secuestrada e iba a matarla si Spider-man no…-el sonido de un móvil interrumpe al chico a media frase y con manos temblorosas, se saca el móvil del bolsillo.-Es él…-susurra con un hilo de voz.

-Dame el móvil…-Peter ni siquiera espero a que Andrew dijera que sí, nada más cogió el móvil y se lo pegó al oído.-¿Dónde está? ¿Está bien?-soltó el castaño, con voz dura y cortante.

-Uy, depende. ¿Quién pregunta? Tú no eres el chico que me cogió el móvil la vez anterior…-le dijo la voz, grave y traviesa al otro lado de la línea. Peter apretó la mano en un puño.

-¿Qué es lo qué quieres? Te juro que cómo le toques un pelo…

-Tranquilo Spidey, tu noviecita está bien, ¿o no es así, nena?-el hombre al otro lado puso el móvil junto a Mary Jane, que de inmediato empezó a llorar por ayuda. Peter sintió que la ira le calcinaba las venas… aquel tipo de la iba a pagar y muy caro.-¿Ves? Feliz como una lombriz.

-Cierra la boca y dime dónde nos vemos, y más te vale que no le hayas hecho nada o las cosas se van a poner muy feas para ti.-le amenazó entre dientes, tratando de no romper el teléfono entre su mano.

-¡Joder! Spidey está enojado y eso me está poniendo… vale, ya que tanto quieres que nos veamos, ven al muelle antes de medianoche. Y mejor te apuras, porque no creo que tu noviecita quiera dormir con los peces ésta noche… tic, toc Spidey, mejor te mueves.-y con eso, el hombre corta la llamada no antes de que Peter vuelva a escuchar los lloriqueos desesperados de MJ.

Peter se despega el móvil y mira la hora… las 23:53 pm, tenía seis minutos para llegar al muelle o aquel tipo haría daño a Mary Jane. Y eso era algo que él no volvería a permitir nunca más, no podía darse el lujo de perder a las personas que amaba sólo por culpa de Spider-man. El castaño sacude la cabeza pero cuando se vuelve, Andrew ya no está solo sino que Natasha está con él y no parece demasiado feliz luego de haber escuchado aquello.

-Tía Natasha, lo siento pero yo…

-Lo entiendo, pero si no me llamas en una hora, Clint y yo iremos al muelle. No te preocupes, yo me encargaré de que tus padres no se enteren de que no estás. Emm… ¿puedes ponerte la ropa de Peter? Necesito que te la pongas, el resto ya lo hará Loki.-dice la pelirroja, suspirando porque a ella no terminaba de agradarle el Dios de la Travesura.

Andrew nada más asintió y yéndose detrás de Peter, ambos salieron por un callejón en la parte trasera de aquel hotel. Peter se deshizo rápidamente de su ropa, quedando en su traje el cuál traía puesto abajo y le dio sus prendas a Andrew que lloraba en silencio a la vez que se deshacía de su propia ropa.

-Hey, tranquilo… voy a poner a MJ a salvo, Andrew. Ten.-Peter le devuelve el móvil al otro castaño, que sigue sollozando por lo bajo.-Envía una taxi al muelle, le daré mi móvil a MJ una vez que consiga ponerla a salvo para que te llame y le digan a Natasha que estoy bien. Tranquilo… MJ volverá contigo sí o sí.

Y con eso, el castaño se puso la máscara y disparó una de sus telarañas, colgándose de uno de los edificios y desapareciendo en medio de la noche. Se columpió de edificio en edificio lo más rápido que pudo, su corazón estrujándose con el recuerdo de una rubia, que también estuvo en peligro y a la que él le había fallado.

Pero no fallaría.

No ésta vez.

[…]

Peter se dejó caer en el piso polvoriento y desgastado de aquella casucha, que olía a pescado y crujía bajo su peso. Miró a su alrededor, sus sentidos al límite pero no vio nada. Nada más que redes, cañas de pescar y montones de marisco por todos lados. Cogió el móvil y miró la hora… 23:59 pm, estaba a tiempo, pero en aquella casa no había señales ni de MJ ni de aquel tipo.

-¡MJ! ¡¿Estás aquí?!-gritó, con el corazón bombeándole con fuerza… si aquel tipo le había tendido una trampa y Mary Jane no estaba ahí… entonces Peter no se lo perdonaría nunca.-¡Mary Jane, responde!-gritó de nuevo, tratando de que el pánico no le hiciera flaquear la voz.

“Mierda… no, no, ¡no!” pensó Peter y vio el móvil de nuevo: 00:02 am, y nada de nada. ni Ned ni Andrew le habían llamado, lo que quería decir que aquel tipo no había buscado contactar con ellos de nuevo. Peter empezó a frustrarse… y a llenarse de miedo. No iba a ser capaz de regresar y encarar a Andrew si por culpa suya algo le pasaba a MJ, todo porque eran sus amigos… porque eran amigos de Spider-man. En ése momento, Peter sintió que la máscara empezaba a sofocarle, que el traje empezaba a sofocarle y a pesarle sobre el cuerpo.

-¡Spider-man! ¡Spider…!-el grito de la pelirroja se quedó a medias, pero aquello le bastó a Peter para identificar de dónde provenía.

-¡Ya voy, MJ, aguanta!-gritó, trepándose al techo y avanzando lo más rápido que podía sobre éste… tratando de no alertar al secuestrador si es que andaba cerca.

Peter dio gracias a Dios de que MJ hubiese recordado no revelar su identidad y no decir su nombre… es decir, Peter era un nombre cualquiera y había cientos de personas con ése nombre. Aún así, le estaba agradecido.

-Karen, visión nocturna.-susurró Peter, al IA de su traje. Sí, vale, haberle robado la tecnología a su padre para fabricar su propio traje le hacía sentir fatal pero Peter no podía preocuparse por ser un mal hijo en éstos instantes.

-Sí, Peter.-respondió el IA y obedientemente cambió la visión de Peter… ahora no le costaba demasiado enfocar la vista. Aún así, nada. Peter frunció el ceño en disgusto.

-Karen, cambia a visión infrarroja…-pidió el joven y su traje le obedeció al momento. Ahora podía detectar el calor y…-¡MJ! ¡Aquí estoy!-gritó, dirigiéndose sin chistar hacia donde se encontraba la pelirroja.-Karen, visión normal.

El IA obedeció y cuando tuvo a Mary Jane enfrente, Peter no pudo sino sentir como la culpa le mordía el corazón con fuerza: La pelirroja estaba pálida, temblorosa y con el rostro empapado en lágrimas de terror. Tenía una mordaza en la boca que le impedía hablar y estaba atada de manos y pies a una viga de madera. “Es mi culpa… por ser su amigo, por ser Spider-man” pensó Peter, deshaciendo los amarres con rapidez y apretando los labios con fuerza por debajo de la máscara: Cada vez detestaba más y más a su alter ego, detestaba a Spider-man y el dolor que le causaba a sus seres más queridos.

-Pe… Spider-man, ¿dónde está…?-Peter le puso un dedo en los labios antes de que dijera más, sabía perfectamente a quién se refería.

-Él está bien… hay un taxi afuera esperando y te llevará a la estación de policía de la Avenida 72 y Westmore. Ahí dentro está mi mochila con mi móvil, llámale a A y dile que vas en camino a la estación, él y los demás van a estar ahí. Ahora, corre.-le explicó Peter de manera atropellada a la pelirroja junto al oído.

La muchacha le miró fijamente cuando se apartó y sin decir una sola palabra, empezó a correr hacia la salida. Peter se quedó ahí, observando que se lograse salir ilesa y cuando escuchó el sonido del taxi ponerse en marcha suspiró tranquilo. “Gracias al cielo pude salvarla a tiempo…” pensó con alivio, pero todavía se le hacía extraño que aquel tipo no estuviera en ningún lugar. “A lo mejor se marchó, sabe lo que le conviene” pensó Peter pero justo cuando se preparaba para escapar de ahí con una de sus telarañas, un fuerte golpazo le dejó aturdido en el suelo.

-¿Qué carajos…? ¡Argh!-rugió, cuando otro golpe mucho más fuerte le dio en la cabeza, dejándolo más aturdido. Pestañeó confuso, empezaba a ver borroso…

Le pareció distinguir un par de botas rojas a un lado de su cara, pero no pudo estar seguro porque otro golpe se le encajó en las costillas, en el estómago, le voltearon el rostro de una patada y remataron con un puñetazo fuerte y certero justo en el centro de la cara. “Mierda…” pensó Peter, sintiendo como el cuerpo se le ponía lánguido y pesado y puntos negros empezaban a nublarle la vista. Escuchó la voz de Karen decirle que estaba próximo a perder la consciencia, pero no estuvo seguro porque también escuchó un par de carajadas. Sintió como aquel tipo le daba un par de patadas más hasta dejarlo semi-inconsciente, o al menos, a punto de perder la consciencia. Escuchó como el tipo se puso a silbar, al tiempo que lo tomaba por los tobillos y empezaba a arrastrarlo quién sabe a dónde. Dejó caer sus piernas de forma brusca y lo escuchó abriendo un auto.

“No… no ahora, por favor” pensó Peter, pero ya era tarde: Iba a desmayarse, entre más luchaba por permanecer consciente más se le cerraban los párpados. Se sentía cansado, casi tieso y de pronto sólo tenía ganas de dormir. Se percató de que quizás aquel tipo no sólo le había dado una paliza, sino que también acababa de inyectarle algo en la pierna, sentía la punzada del piquete. Parpadeo, esforzándose por distinguir algo pero sólo captaba el mismo borrón rojo moviéndose sobre su cuerpo y que continuaba silbando una alegre tonada. Sintió como lo levantaban y lo arrojaban en un espacio pequeño e incómodo, con varios objetos clavándose en su espalda… el maletero de un coche. Peter estaba seguro de que ahora sí estaba en un lío gordo. Una sombra negra se posó sobre él, llevándose la escasa luz de la luna a ésas horas de la madrugada.

-¿Quién… eres… tú…?-preguntó el arácnido a duras penas, con cada palabra costándole sus últimas fuerzas.

Risas, aquel tipo tenía unas carcajadas muy distintivas. Fuertes, sonoras y molestas. Peter estaba seguro de que quién quiera que fuese, se reía como un maníaco porque probablemente fuese uno. El tipo empezó a sobarle la cabeza, como si fuese un perrito. Peter quiso apartarse, pero su cuerpo no reaccionaba.

-Spidey, Spidey araña tejió su telaraña. Vino Deadpool y la aplastó…-le cantó aquel tipo junto al oído, con su voz extremadamente ronca y masculina. Y con eso, cerró el maletero.

Deadpool.

¿Por qué ése nombre le había provocado cosquilleos a Peter cuando aquel tipo se lo había susurrado al oído?

“Deadpool…” pensó en castaño para sus adentros, y con eso, perdió finalmente la consciencia al tiempo que aquel coche se ponía en marcha.

Notas finales:

Vale, a lo mejor y ha sido un poco largo para un primer capítulo pero quería introduciros un poco a la vida de los personajes y obviamente quería poner un poquito de Stony porque mi segunda pareja Marvel favorita son el Capi y Tony, quiero darles un momento de protagonismo en mi fic ya que la pareja principal es Spideypool. Espero que os haya gustado y me digáis en los comentarios si continúo o no y que me corrijan sí me he equivocado en algo, siempre y cuando sea con respeto. Muchas gracias por tomarse un tiempo para leer, y espero nos sigamos viendo.

¡Un besazo! ♥

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