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Listones amarillos

Autor: zandaleesol

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Notas del fanfic:

Historia inspirada en la canción de Tony Orlando y Dwn.

Título: Listones amarillos

Disclaimer: Los personajes todos son de propiedad de J.K. Rowling. No percibo beneficio económico por esto.

Parejas: Draco/Harry

Clasificación: R.

Advertencias: Post Deathly Hallows. EWE.



Capítulo único.


Siente alivio porque al fin su destino está resuelto. La espera ha sido agobiante. Sabe cuál será el veredicto, solo quiere oírlo de una vez para no albergar ni una esperanza y que tampoco las albergue él. Entiende que todo eso no es otra cosa que una venganza de los vencedores. Ya no le importa. Mientras espera entrar a la sala del tribunal, intercambia una mirada con los guardias, aunque estos ya no son los de antaño y no están prestos a succionar su alma, igual nota una maligna satisfacción en sus ojos.


La puerta por fin se abre y es conminado a avanzar por el pasillo estrecho. Al final le esperan aquellos que anhelan su perdición. Respira profundo y camina con la cabeza en alto. No asesinó a nadie, aunque reconoce que sus manos no están limpias del todo. No como le gustaría que estuviesen. El ser humano, sea mago o muggle hace cualquier cosa por sobrevivir. Él lo hizo. Ese es el pecado por el cual los «magos decentes» le han condenado.


Lo ha perdido todo, que importa perder ahora la libertad. Sin embargo, sabe que esto no es del todo cierto. Su encierro significará un gran dolor para alguien más. Llega al final del pasillo y se abre una puerta. Una luz intensa encandila sus ojos por un segundo. Respira hondo y camina hacia la silla. Se sienta y las cadenas le aprisionan de inmediato. Dirige su mirada al frente esperando no verle ahí. Las suplicas no sirvieron de nada. Está ahí, en la primera fila mirándole con esa profundidad esmeralda que hiere el espíritu. Por qué tiene que ser tan terco piensa con enojo, pero un segundo después da gracias por esa terquedad, sino fuera por Harry su mundo sería mucho más oscuro, más triste.


Alguien de la primera fila le habla. Está leyendo el veredicto. No escucha. Lo único que desea es empaparse de la mirada esmeralda, porque esta será la única salvaguarda en el infierno al que ha sido condenado.


Diez años.


Es lo único que ha escuchado. Por lo menos su infierno personal tendrá fecha de término. Inevitablemente sus ojos se desvían hacia el sujeto que lee su sentencia, pero enseguida regresan a él. Juraría que eso que ve en los ojos esmeraldas es alegría por que le han dado diez años y no perpetua. Tiene dieciocho años, para él diez es igual a cien o a un millón. No hay diferencia.


Antes de lo previsto las cadenas mágicas le liberan, pero enseguida es sujeto por los dos guardias de Azkaban que han estado esperando para llevarle al infierno por fin. Se deja llevar. Gira la vista una vez más. Ahí está él, dándole su último adiós.


Sus odiosos escoltas le conducen de regreso por el pasillo. Una vez en la celda imagina que activaran un traslador directo a Azkaban. Para su sorpresa, le quitan las cadenas mágicas.


-No te hagas ilusiones Malfoy. Solo será un momento. Alguien quiere hablarte antes de que te traslademos a la prisión -dice uno de los guardias con tono seco.


Cierra los ojos y súplica que no sea él. Pero sí, el que entra a la habitación es Harry Potter.


-Solo tiene unos minutos señor Potter -advierte el guardia de menor edad.


El muchacho moreno asiente y da las gracias. Se han quedado solos.


-No te cansas de hacerme la vida difícil, ¿verdad Potter? Esperas que me quiebre y pierda la poca dignidad que me queda.

-Eso nunca -responde el muchacho moreno con presteza -. No se trata de dignidad sino de amor.

-Te dije que tu amor no bastaría para librarme de Azkaban. Los vencedores no iban a permitir que un Malfoy quedara sin castigo.

-Draco, dime que hago…

-Nada. No harás nada, excepto seguir con tu vida.

-Sin ti no quiero seguir.

-No seas absurdo Potter, eres el héroe que venció. Tienes el mundo mágico a tus pies.

-No es cierto. De ser así me hubiesen escuchado cuando les pedí que te perdonaran, que tu único crimen fue hacer lo necesario para sobrevivir, tal como lo hicimos todos.

-Pero ya vez… bueno no puedo quejarme, sin tu intervención tal vez me hubiesen dado perpetua.


Se miraron intensamente por unos segundos.


-Siempre supimos que lo nuestro no tenía futuro -dice el rubio con tono frío.

-Aún lo tenemos, solo tendremos que postergarlo por un tiempo.


El muchacho rubio mira con incredulidad al moreno.


-¿Postergarlo por un tiempo? Estás demente… son diez años… diez malditos años.

-Lo sé. Pero diez años se pasan rápido.

-Eres un bastardo Potter. Para ti que eres libre se pasarán rápido, pero para mí que estaré encerrado… seré consiente de cada instante, mirando cuatro paredes.

-Mi corazón será prisionero junto contigo, porque tal vez esté libre como tú dices, pero no habrá un solo segundo del día en que no piense en ti.

-Me olvidarás antes de que lo puedas notar siquiera.

-Nunca.

-Entonces lo haré yo. El encierro acabará matando todo en mí, para cuando cumpla mi sentencia ya te habré olvidado.


Se hizo un silencio espeso.


-Yo no -responde el muchacho moreno -. Cuando salgas de Azkaban, búscame en el Valle de Godric, es ahí donde pienso vivir.


El rubio solo permanece en silencio y Harry Potter se dirige hacia la puerta.


-¿Recuerdas la canción muggle?


Harry se detiene y mira al rubio sin comprender.


-Ata un listón amarillo al viejo roble.


La mirada verde se enciende con renovada esperanza.


-Cuando salga de aquí iré a buscarte… si veo el listón amarillo atado a un árbol, aunque no sea un roble sabré que aún me amas, si no lo veo, seguiré mi camino.


El moreno asiente y sonríe.


Diez años después.


Ahí estaba. Era muy estúpido, pero esa promesa le había permitido sobrevivir a la oscuridad de la prisión. Cada día vivido en Azkaban, era uno que se restaba a los que faltaban para cumplir lo prometido.


Ha dejado de llover y las nubes se dispersan azotadas por el viento dando paso a un atardecer gris, el murmullo del agua sobre los charcos es como un lamento, es como si el mundo fuera a dejar de girar. Respira profundo sintiendo la humedad penetrar sus pulmones. Avanza con paso firme. Al doblar la esquina enseguida ve la casa. Ahí está. Un gran listón amarillo atado a lo que sin duda es un roble, que debe tener unos diez años. Pero no es todo. Hay una gran cantidad de arboles y todos están llenos de listones amarillos de diverso tamaño. Sonríe como no pudo hacer en diez años.


Solo era una canción, por lo menos eso era lo que siempre pensó. Pero Harry, su amado Harry, la había convertido en una maravillosa realidad. Aquellos diez años no fueron una pérdida después de todo. Su amor no menguó ni un solo día, y el de Harry quedaba claro que había crecido junto con aquel roble.



Fin
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