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Promesas marcada en piel

Autor: StilissMetrix

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Notas del fanfic:

Se que no termino todavía los otros fics pendientes, pero no me culpen, es a mi musa que me ataca cuando menos me lo espero. Además es imposible resistirte cuando no hay ni un maldito fic de ellos dos así que tuve que hacerlo por el bien de la pareja.

Notas del capitulo:

Hola, ya sé que no eh actualizado mis otros fics pendientes de GaruxTobe y de el origen de los guardianes, pero me surgió esto y no pude quitarmelo de la cabeza, además está ya terminado en mi cabeza así que no habrá problemas en que tarde mucho en actualizarlo, creo que serán como ocho o nueve capítulos.

Nuevamente estaba en prisión y esta vez ni siquiera había hecho nada para merecerlo. A pesar que había declarado su inocencia y los pequeños Simpson (al menos Lisa) habían abogado a su favor, pero por supuesto el gordo e incompetente oficial de policía había decidido que era más fácil culparlo también en lugar de hacer su trabajo. ¿Cómo era posible que pusilánimes así ejercieran un cargo como ese? Solo podía atribuirlo a la decadencia mental de la gente de Springfield. Esos cerdos ignorantes, carentes de todo sentido común e inteligencia, tan brutos en más de un sentido que incluso los seres más primitivos eran más brillantes en comparación a aquella chusma.

La vida en prisión no era un cuento de hadas pero ciertamente tampoco era tan malo ahora que se había hecho de fama (mala fama pero igual servía) y eso ayudaba bastante entre los presos para evitar confrontaciones con otros, al menos desde cierto punto, pero no lo suficiente para evitar conflictos con ciertas personas, más específicamente, su propio hermano.

Era la hora en que tomaba su ducha. Le gustaba estar solo porque aquello le permitía mayor privacidad y por supuesto también le brindaba la protección a los ojos indiscretos. Nunca se podía tener suficiente privacidad en un lugar donde todo se tenía que compartir. Lo que no contó fue que cierto hermano estuviera observando por sobre el vapor, pensando en las muchas maneras de fastidiar al mayor. Sus ojos se desviaron a algo que había notado de casualidad y apenas visible entre el vaho que provocaba la caída del agua caliente. Se acercó al pelirrojo y trató de mirar más de cerca pero pronto el de cabello alborotado lo notó y exclamó furioso.

-¡¿Qué crees que estás haciendo, Cecilio?! ¡Lárgate de aquí antes de que te parta la cabeza contra la pared!

Obedeciendo (más porque sabía de la veracidad en esa amenaza) salió del baño y se refugió en su celda a la espera de su malhumorado hermano. Cuando éste finalmente llegó, vestido y fresco, se precipitó a su litera en la parte superior, ya le había dejado en claro a su idiota hermano menor que esa parte era suya.

Pronto la curiosidad hizo acto de presencia en el rubio y no pudo evitar querer saber lo que ocultaba con tanto celo el pelirrojo. Cuando la hora de luces fuera llegó solo tuvo que esperar a que el sueño llegara a su hermano. Pasados varios minutos verificó cuidadosamente que éste durmiera, mirando como el pecho subía y bajaba acompasadamente, supo que estaba profundamente dormido y aprovechó para hacer su pequeña travesura. Subiendo con mucho cuidado a la litera para evitar despertar a Bob, se posó cerca de la zona, que era la cadera. Sus manos delicadamente retiraron la tela mientras bajaba con extremo cuidado y algo de fastidio por el inconveniente conjunto completo, retirando los brazos y luego deslizando un poco más hasta llegar a donde le interesaba. La emoción le recorría en forma de adrenalina y el sudor comenzaba a espesar por su rostro contraído por la concentración, logró al fin su objetivo y pudo identificar algo insólito. Justo en el hueso de la cadera se encontraba una cicatriz de quemadura, obviamente hecho por un cigarrillo, y arriba escrito con algún objeto filoso un nombre cicatrizado: Krusty.

-¿Pero qué…?

Bob sintió entonces la perturbación en su espacio y despertó con un sobresalto para luego mirar con furia descontrolada al culpable además de notar lo que había hecho.

-¡¿Qué demonios te has creído?! ¡¿Cómo te atreves a invadir mi espacio?!

-¿Y esa cicatriz?  -¡Eso no te importa!

Enarcando una ceja elegantemente y una sonrisa burlesca miró filosamente al mayor mientras éste estaba en un estado encolerizado que desbordaba incluso ansias asesinas a su alrededor, cosa que poco le importó a Cecilio, pues estaba más interesado en usar aquel peculiar descubrimiento para fastidiar al mayor.

-¿Estuviste con Krusty? ¿Fue por eso que lo quisiste incriminar? ¿Fuiste su perra?

-¡Cállate! ¡Tú no sabes nada!

Aquello era demasiado divertido y quiso saborearlo el mayor tiempo posible, pero no ahora, quería humillarlo mucho más y tenía mejores formas de hacerlo.

-Está bien, no diré nada más.

No se calmó con eso pero al menos el silencio reinó en la celda hasta que el sueño venció al menor, no tanto así con Bob, pues sus pensamientos comenzaron a arremolinarse entre recuerdos que hubiera preferido no recordar jamás.

Al día siguiente, los cuchicheos no se hicieron esperar y pronto todos los presos estaban murmurando, algunos a sus espaldas y otros más atrevidos mirando a Bob con burla. Pronto supo lo que murmuraban los presos.

-Así que… ¿El querido Bob fue la perra de Krusty?

Todos comenzaron a reír para consternación del pelirrojo. Miró a todos con furia mientras exclamaba en tono alto que se callaran todos.

-¡Ustedes no saben nada! ¡Cállense! ¡Cállense todos! ¡Maldita sea, malditos bastardos!

Sin previo aviso varios presos a sus lados lo sujetaron mientras otros más comenzaron a rasgar el traje de prisión para deslizar la ropa interior lo suficiente para ver la prueba, el nombre escrito en la carne y una marca.

-Como la propiedad de Krusty.

Dijo uno mientras reía a carcajada abierta seguido de los demás reclusos. Bob rabiaba y gritaba improperios en contra de todos y en contra de Cecilio, pues sabía que había sido él el culpable. Pronto algo comenzaba a romperse en el pelirrojo, desesperado y presa de un pánico y furia salvajes.

Al llegar la noche, encaró a su hermano.

-¡Fuiste tú! -¿De qué hablas hermano? –No te hagas el inocente, bien sabes de lo que hablo. ¡Tú iniciaste esos rumores sobre mí!

Cecilio disfrutaba de aquello, oh claro que lo hacía. Era tan delicioso el ver el sufrimiento e impotencia de su hermano, era la perfecta venganza.

-¡Oh! ¿Te refieres a lo de tu marca de Krusty?

-¡Cállate!

Todo daba vueltas para Bob, la furia cegando su visión y los mareos que comenzaban a invadirlo, la desesperación y los malditos recuerdos. Se quedó sin palabras para seguir más que gruñidos quedos que pronto quedaron en murmullos casi silenciosos hasta que no hubo más.

Por un tiempo indefinido el silencio reinó todo y Cecilio se preguntó si Bob simplemente había decidido ignorarlo. No le dio importancia, sin embargo, pronto aquella figura ahora muda se volvió insoportable.

La mirada perdida en recuerdos que no quería pero que quemaban su mente, la desesperación muda y el dolor, el odio, la impotencia y la traición. Años tratando de enfrascar sus amargos recuerdos y en cuestión de minutos regresando con mayor fuerza.

Al día siguiente y los siguientes, las burlas continuaron para desesperación de Bob quien pronto comenzó a romperse de manera profunda. Durante una de las peleas sostenidas mientras trataba de librarse de sus abusadores ahora cotidianos (Snakes entre ellos) tumbó a uno de los presos contra los cristales del espejo del baño. Había valido la pena la reprimenda (que solo fue una advertencia por parte de los cerdos incompetentes). Esa noche, con un trozo de cristal cuidadosamente guardado sin que nadie lo notara debido a su pequeño tamaño procedió a hacer lo que le había estado llamando desde que inició aquel infierno.

Cecilio despertó debido a un inusual aroma que era desagradable a su nariz. Quitando el sueño de sus ojos notó el cuerpo de su hermano y algo que parecía manchar el suelo. Pronto reconoció que lo que estaba percibiendo era el olor de la sangre y un sentimiento de terror lo invadió. Se acercó a su hermano para comprobar su estado. Vivía pero estaba pálido y no sabía cuanta sangre había perdido sin contar con la que seguía brotando. Gritó desesperado por ayuda, aguardando a que los inútiles policías llegaran mientras sostenía con consternación a su hermano.

¿Por qué? Esa era su pregunta ¿Por qué había hecho algo tan drástico como aquello? Intentar quitarse la vida ¿Es que acaso era tan malo lo que representaban aquellas marcas?

***

Bob permanecía internado mientras se restablecía de sus heridas auto-infligidas permaneciendo en un estado inconsciente, casi en estado comatoso. La intriga abrumó a Cecilio hasta tal punto que aún entre las rejas y gracias a algunas cuantas extorciones pudo contratar los servicios de un detective privado. Esperando con impaciencia las noticias de sus averiguaciones en cuanto a Bob y sus días como el Patiño de Krusty.

La espera no tardó mucho por fortuna. Cuando el detective llegó a la celda se miraron mientras sostenía el folder con todo lo averiguado y recopilado en información detallada.

-Esto es lo que averigüe. Espero que cumpla su promesa.

-Por supuesto, no me importa gastar esa cuantiosa cantidad, mientras tenga lo que quiero. Deme ese sobre.

Las manos refinadas sostuvieron el sobre y mientras esperaba a que se marchara el detective éste habló antes de hacerlo.

-Ahí está todo lo que logré averiguar de su hermano cuando trabajaba con Krusty, pero le advierto que no es agradable, tuve que hacer hasta lo que no se imagina para obtener esa información.

-Será recompensado como acordamos.

El detective asintió y sin más se retiró, dejando a Cecilio con la información. Abrió con cuidado el sobre y miró los documentos ahí junto con detalles escritos en notas sueltas. Lo que le llamó la atención fue una carta escrita junto a una nota adjunto.

“Señor Cecilio, me tomé la libertad de escribir esta nota para explicarle algunas cosas. Primero; decirle que logré rescatar aquella carta de entre las viejas cosas de su hermano que aún se conservaban en el lugar como basura. Segundo; la información que logré capturar es sumamente perturbadora, no puedo más que decirle que la vida de su hermano fue un infierno con Krusty, y eso lo pude averiguar del mismo Krusty, aprovechándome de un estado de embriaguez alto. Lamento informarle, que su hermano fue víctima de innumerables abusos, físicos y emocionales. No es ningún secreto que Krusty es un alcohólico empedernido, también consumidor de drogas, por lo que cada que tenía un mal día, estaba furioso por algo o un error por parte suyo o de Bob, desquitaba su frustración con él, quemándolo con cigarrillos, humillándolo… Lo más terrible sin embargo, es que su hermano también fue violado.”

-¡¿Qué?! Eso… eso no puede ser cierto.

Trató de negar aquella información. Tomando la carta maltrecha la abrió con cuidado y leyó el contenido con un nudo en la garganta.

“Querido hermano:

Sé lo mucho que quisiste ser el Patiño de Krusty y que me odias por haber robado eso, pero debo decírtelo y es que aunque me odies, estoy feliz de que no lo seas. Sé que me odiarás más por pensar así aunque estoy pagando por eso, pero créeme cuando te digo que no es realmente nada divertido ser el compañero de Krusty. Sé que nunca me vas a perdonar, pero yo realmente quiero decírtelo… Perdóname… te quiero hermano.

Con amor:

Bob.”

Aquello fue el touché que lo derribó. Si la información escrita por el detective no fue suficiente para hacerlo trastabillar aquella carta si lo hizo. La culpa comenzó a llenar su cuerpo, el odio y el desconsuelo. Saber que todo este tiempo el sueño que creyó robado no era más que un auténtico infierno que había destrozado a su hermano fue demasiado, saber que no solo incluso había sido torturado sino también violado fue lo más terrible de todo.

-Juro hermano mío que no dejaré que el crimen de Krusty quede impune.

Notas finales:

Espero qu les haya gustado y recuerden dejar sus comentarios al respecto... y no, no recordandome que tengo fics pendientes, eso ya lo sé, los escribiré lo prometo.

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