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Afinidades electivas

Autor: zandaleesol

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Titulo        : “AFINIDADES ELECTIVAS”


Capitulo    : Presente  y Pasado
 

Personajes: Harry Potter/Draco Malfoy  

                 
El expreso de Hogwarts se había puesto en marcha finalmente, con velocidad vertiginosa dejaba atrás ciudades y campos; repleto de alumnos que viajaban en los diferentes vagones y paseaban yendo de un lado a otro en medio de una gran algarabía, para algunos era el comienzo de algo nuevo en sus vidas, para muchos otro año más, sin embargo, para algunos ese sería su último viaje en el expreso, entre estos grupos, había uno en especial que llamaba la atención por ser bastante alegre y bullicioso, en sus uniformes vestían los colores verde y plata, que eran los colores de la casa Slytherin.

Destacaba, a pesar de guardar absoluto silencio en medio de sus compañeros, la figura de un chico de cabellos rubios y expresiva mirada gris, se adivinaba en él un aire aristocrático que no poseían ninguno de quienes le rodeaban, había en él un no sé qué refinado e inimitable que parecía constituir la fuerza y esencia de su persona. A diferencia de sus compañeros el chico rubio no se veía alegre, estaba absorto en la contemplación del paisaje crepuscular envueltos en jirones de la neblina que humedecía los campos, su alma también tenía algo del tono difuso de las gasas de neblina, en aquel momento evocaba el recuerdo de su primer viaje en aquel tren y a un chico de ojos esmeraldas.

FLASH BACK

Era su primer viaje en el expreso, pero por alguna extraña razón no estaba en absoluto emocionado como sus compañeros, pronto llegarían a Hogwarts y él ya había tenido su primera pelea, hacía sólo un rato había estado en el vagón donde decían que viajaba el célebre chico llamado Harry Potter, él ya lo conocía, lo había visto en el callejón Diagon, en ese momento no sabía de quién se trataba por eso no le había prestado mayor atención, sólo una vez en el vagón había comprendido que Harry Potter era el mismo chico de la tienda de túnicas, estaba en compañía de ese pelirrojo perteneciente a la pobretona familia Weasley de la que hablaba su padre, había ido al vagón con la intención de ser amigo del chico que llamaban "el niño que vivió", pero todo había salido mal, no había aceptado su mano, dejando bien claro que no deseaba su amistad y el asunto había terminado en un altercado.


El era un Malfoy no soportaba la idea de ser rechazado de esa forma, ese Harry Potter no era más que un presumido pensaba Draco. Estaba tan molesto que deseaba expulsar a sus compañeros del vagón para quedarse solo, no podía hacerlo, por lo que decidió salir de ahí, los pasillos del expreso estaban tranquilos, seguro que ya todos se preparaban para la llegada a Hogwarts, decidió ir al baño, era el único lugar donde podría estar sin ser molestado. Caminaba cabizbajo y distraído, debido a esto chocó con un chico, no pensaba disculparse, él era un Malfoy, pero cuando levantó la vista se encontró cara a cara con "el niño que vivió", el mismo que hacía un rato le había dejado con la mano tendida, no sabía si de vergüenza o de rabia, pero sintió que sus mejillas volvían a encenderse.


- Tú... ¿por qué no te fijas por dónde caminas? - dijo Draco en tono irritado

- Eras tú el que venía mirando el piso - dijo Harry

- ¿Te crees muy importante verdad? - dijo Draco

- No me creo nada... a diferencia tuya... Malfoy... así dijiste que te llamabas no... yo no tuve un padre que me enseñara a despreciar a los demás -

- "el niño que vivió" me quiere hacer creer que es un chico sencillo - dijo Draco con tono burlón

- No me interesa lo que pienses... pero si crees que es mejor ser "el niño que vivió" a cambio de la vida de mis padres eres un idiota -

- No te atrevas a llamarme idiota otra vez Potter - dijo Draco furioso

Harry prefirió no responder y pasó por el lado de Draco sin mirarlo, pero el chico rubio sin poder evitarlo lo tomó del brazo para detenerlo


- Espera... yo no quise decir eso... tienes razón fue una idiotez... yo lo siento... es que a veces me dejo llevar y digo muchas tonterías...

Harry no dijo nada, pero esta vez fue él quien extendió su mano a Draco, con cierto temor de que el chico le dejara con la mano extendida como había hecho él hacia sólo un rato

- Soy Harry Potter -

- Soy Draco Malfoy -

Así permanecieron por unos breves segundos con sus manos unidas y mirándose a los ojos con sinceridad y alegría, sin testigos de por medio, sólo ellos iniciando con este saludo una amistad que sería un absoluto secreto, esa sensación informe de aquel encuentro súbito, ese detalle nimio era lo que decidiría el porvenir de ambos chicos en lo que serían sus vidas durante los próximos siete años.


FIN FLASH BACK



Draco Malfoy recordaba esta escena que para él era inolvidable porque ese había sido el secreto comienzo de su amistad con Harry Potter, una amistad que se había mantenido inalterable durante seis años. No había sido nada fácil, muchas cosas se habían opuesto a ellos desde el inicio, pero habían conseguido superarlas, el echo de no poder decir la verdad y tener que fingir ante todos una rivalidad que no era tal, lejos de debilitar esa amistad la había ido fortaleciendo en el tiempo; en Harry había encontrado al amigo que hasta entonces no había conocido, cada día que permanecían en Hogwarts esa amistad era puesta a prueba, pero por su parte no se arrepentía ni un sólo día de haber ofrecido esa disculpa por su comportamiento, la segunda vez que se habían topado en el expreso, había dejado su orgullo de lado porque realmente deseaba la amistad de Harry, se había dado cuenta de la gran diferencia que existía entre el chico y los otros a los que llamaba amigos y nunca en todos esos años se había arrepentido de haber actuado de esa forma.  Harry era su incondicional, él jamás imaginó que ese chico de ojos esmeraldas al que no había prestado demasiada atención en la tienda de túnicas se convertiría en la persona más importante de su vida. La amistad había dado paso a otro sentimiento más profundo, el amor, él amaba a Harry, pero jamás se lo había dicho y estaba decidido a callarse siempre, sabía que Harry veía en él a un amigo fiel y él no haría algo que pudiera enturbiar eso, sufría mucho por tener que callar, y sobretodo esconder el dolor que le provocaba ver a Harry de cuando en cuando interesado en alguna chica.


Harry desde el principio había sido popular en la escuela, no porque lo buscara, él conocía mejor que nadie la sencillez del célebre chico, sabía que poseía un carácter demasiado tranquilo como para desear llamar la atención, pero su fama lo precedía y lo seguía a todas partes, él también se había convertido en el líder de su casa, pero estaba conciente que no era porque su fama se pareciera a la de Harry, sino simplemente porque era el hijo de Lucius Malfoy, para todos él era el más arrogante de Hogwarts, el más orgulloso y él se había esforzado en mantener esa imagen; sólo Harry sabía quién era él realmente y eso lo hacía feliz porque el único juicio que le importaba en realidad era el del que era y sería siempre su mejor amigo y amor secreto.


Pero como todo en la vida, debía llegar el final para esa amistad y Draco sabía que sería muy pronto, y el causante de eso sería Lucius Malfoy, su padre, no era motivo de orgullo para él las oscuras actividades de su progenitor, no sentía admiración por el, ni siquiera respeto, no hacía mucho tiempo se había enterado de que su padre había sido seguidor de aquel mago tenebroso llamado Lord Voldemort, el mismo que había encontrado su muerte al intentar matar a un bebé de un año de edad, ese bebé había sobrevivido a la maldición y aquél que había sembrado el terror por tantos años había sido vencido, dejando al mundo mágico libre para siempre de su amenaza, un mago malvado, el peor de todos, el más cruel según contaban los libros de historia de la magia; aquel bebé había perdido a sus padres y de paso se había convertido en una celebridad en el mundo mágico. Esta historia Draco la conocía desde siempre había crecido oyéndola en todas partes, ese chico que había sobrevivido a la maldición no era otro que su mejor amigo, Harry Potter,  para la comunidad mágica "el niño que vivió".


Draco puso atención en cada paso que daba, quería guardar en su memoria cada momento de ese que sería su último curso en Hogwarts, si bien era cierto que los ritos eran los mismos cada año, él deseaba vivirlos intensamente porque serían los últimos, cuando ese curso acabara sabía que su vida tomaría un rumbo que ya estaba trazado por su familia, no había otro destino para él, ese día debía llegar inevitablemente, ahora que comenzaba su último año en Hogwarts, quería vivir intensamente el tiempo de paz y tranquilidad que le quedaba, porque una vez terminada la escuela ya no podría negarse a servir a Lucius.


Todo comenzó como ya era de esperarse, la selección de los nuevos alumnos, el discurso respectivo del director, la presentación de los nuevos profesores, todo era igual a los años anteriores. Draco esperaba con ansiedad el término de la cena y el momento de ir a su habitación, a pesar de que aquello era igual todos los inicio de curso, en realidad era lo que más emoción le provocaba, después de repetir invariablemente todos los ritos anteriores ese primer día en Hogwarts, era el rito de esperar la medianoche y salir a hurtadillas de su habitación oculto tras su capa de invisibilidad, regalo de su madre, para ir hasta esa sala del quinto piso y esperar a Harry como venía haciendo desde segundo año.  Durante las vacaciones no mantenían ningún contacto, sabía que Harry se iba todos los veranos con sus parientes muggles por una o dos semanas y luego pasaba el resto de las vacaciones en la casa del pobretón Weasley, esta parte era la que más molestaba a Draco, porque sabía que la hermana menor de la familia admiraba terriblemente a Harry, el chico rubio vivía temeroso de que Harry le dijese en cualquier momento que se había hecho novio de la chica, esto era lo único que detestaba de la permanencia de Harry con esa familia, por lo demás no tenía problema, sabía que Harry era feliz estando con ellos.


En cuanto a él, sus vacaciones eran igual de fastidiosas cada año, sus amigos que no se despegaban de él en todo el tiempo que duraba la escuela, tampoco lo hacían durante las vacaciones, la única ventaja de su vida era que no tenía fingir que esa situación no le causaba fastidio, desde su primer curso había sido considerado por todos un chico apático y arrogante, por lo que no era necesario fingir con sus cercanos, se comportaba con ellos igual dentro y fuera de Hogwarts, con el único con el que sacaba a relucir la mejor parte de su persona era con Harry, sólo el conocía verdaderamente su corazón, con Harry tenía una afinidad total y perfecta, una afinidad que él había propiciado, que él había elegido y estaba seguro que era la elección más acertada que había hecho en su vida.


Esta era una de las pocas cosas que había podido elegir, sabía que al terminar la escuela no podría negarse a servir a Lucius como éste esperaba desde siempre, debería unirse a ese grupo de personas, que por lo poco que sabía cada vez tenía más adeptos entre los magos que sentían inclinación por la magia oscura, Draco sabía que se encontraba en una disyuntiva, pero no era por un asunto de fidelidad hacia Lucius, puesto que éste no le inspiraba ningún sentimiento de esta naturaleza, sólo temía lo que su padre fuera capaz de hacer para forzarlo a participar en su actividades, sabía que era capaz de todo con tal de conseguir sus propósitos y para el chico rubio los de Lucius estaban muy claros, se había preparado durante años para llevar a cabo sus planes, en la actualidad contaba con adeptos que le ayudarían a imponer un nuevo orden y ese nuevo orden no sería otro que el terror, la muerte, el mundo mágico tal como se conocía pronto dejaría de ser un lugar seguro, en cuanto Lucius lo decidiera, el momento de imponer el terror y quebrar la paz que durante diecisiete años había disfrutado la comunidad mágica.


Lo que más dolor le causaba era que esto lo separaría de Harry para siempre y no podía hacer nada por evitarlo, a pesar de la gran amistad que los unía desde su primer curso, nada impediría que él cumpliera con su destino. Llegado el momento debería apartarse para siempre de la vida del que consideraba su único amigo, sería doloroso para él y para Harry, pero no había alternativa. 

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