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¿Inevitable o Provocado? por sue

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Notas del fanfic:

Los personajes de xxxholic pertenecen a las CLAMP, a las cuales se les nota que les gusta el yaoi como a nosotros XD

Notas del capitulo:

Holaaaa ^o^ el fic se divide en varias partes (inicialmente lo anoté en hojas independientes y luego decidí publicarlo) por favor sean buenos, es la primera vez que trabajo con esta pareja y no sé mucho de la serie XD, me parece muy lindo el Douwata y no pude resistirme a tratar de hacer un one shot de ellos *-*

 

 

xxxholic_douwata


*^*^*Difícil es admitirlo*^*^*





Era muy difícil para Watanuki admitirlo, aceptar frente a Yuko que el muchacho de la mirada inexpresiva le atraía ¡No! Eso era atentar contra su orgullo, además que no quería darle el gusto a su señora de que se regocijara con su situación.




- Admítelo. No tienes elección -. Yuko sonreía maliciosa.




- Que lo diga, que lo diga – Maru y Moro danzaban alrededor del muchacho.




- Vamos Watanuki, has un esfuerzo -. Mokona se unía a la fiesta.




- No, no y no -. Se cruzó de brazos -. Ni piensen que estos labios van a decir semejante blasfemia -. Moviendo la boquita.




- Jo… ¿De verdad? No olvides que yo puedo saber tu destino querido -. Acarició el mentón del joven con uno de sus dedos -. Y saber a quien está atado tu hilo.



Kimihiro tragó grueso, en los momentos en que la mujer hablaba de aquella forma a veces le aterraba, conocer su futuro le fascinaba, pero al ser algo desconocido también llegaba a temerle. El largo y escurridizo dedo jugaba con su barbilla.




- Entonces… ¿Para qué quiere que le diga algo que ya sabe?




- ¿Oh? ¿Me das la razón? –. Puso una cara graciosa –. Así no es divertido Watanuki.




- ¿Cómo que no es divertido? –. Acusó enfadado, a ese paso el almuerzo se estropearía.




- Es mucho mejor escucharlo de la propia fuente ¿No te parece?




- Además cuando confiesas un secreto pones caras muy graciosas -. Se burlaba Mokona.




- Así es -. Admitió Yuko juguetona.




El pelinegro desvió la mirada, si Yuko esperaba a que le confesara: “Si, me gusta Doumeki” debía esperar sentada, porque continuaría negándoselo.




- ¿Y no piensas que quizás él sienta lo mismo por ti?






- Rojo. Watanuki parece una cereza -. Las chicas al unísono.






- ¿De que están hablando? -. Ocultaba el sonrojo de sus mejillas.






- ¡Watanuki despierta! -. La pelinegra zarandeaba al chico -. Se nota que te gusta Doumeki, lo tienes escrito en toda tu cara -. Señalaba al aludido sin misericordia.





- ¡Por kami! ¡Que se quema la comida! ¡Que se quema!





El chico pelicorto salió despavorido con dirección a la cocina.





- Se quema, se quema – Maru y Moro corrieron detrás.





- Eso chico es muy testarudo -. Opinó Mokona.





- Esa es una de las características de nuestro Watanuki.




Yuko sin embargo, no retiraba de su rostro aquella sádica expresión, ella conocía perfectamente sus límites, sabía que cuando se proponía algo no se detenía hasta lograrlo, agregaba también que era capaz de ver cual iba a ser su pareja definitiva, era capaz de leer al enérgico chico como a un libro.




Watanuki le sirvió a la alta mujer todo lo que le había pedido, y para evitar malos ratos que le proporcionaban sus interrogatorios, llevó a la mesa más sake del solicitado. La pelinegra lo observaba sin pudor, deslizó uno de los ligueros de su escotada blusa para luego exclamar:




- ¿Seguro de que no te gusta Doumeki? -. Esbozaba una amplia sonrisa -. Es un chico muy fuerte y proporcionado. Perfecto para ti porque le necesitas en todos los sentidos.





- Hacen una linda pareja -. Maru y Moro se tomaban de las manos.




- Deje de insinuar cosas -. La vena en la sien se empezaba a marcar -. ¿Qué no va a pedir que le llene el vaso?




La mano del Kimihiro fue detenida por la de su jefa, quien se acercaba sensualmente al moreno. Delineó los labios con sus dedos y detalló los coloridos ojos que luchaban por mantenerse abiertos.




- A mi no puedes engañarme.




- Himawari… ella…




- Himawari –. Mencionó en un tono de voz alto -. Ella es una chica muy linda, eso es cierto, pero tus ojos no tienen esa luz cuando hablas de ella, esa luz tan radiante que desprendes cuando hablas de Doumeki. Aunque sea para decir pestes de él, no puedes evitar sentir esa fuerte atracción ¿Es por eso que te incomoda tanto? ¿Sientes acaso un sofocante calor cuando se acerca de más a ti?





- ¿De… de qué… habla? -. No podía evitarlo, sus mejillas estaban pintadas de nuevo, la respiración parecía que se acostaría cada vez más -. …l es un patán, un estúpido que me amarga la vida…no lo soporto… -. Desvió la mirada.





Mokona bebía y bebía, provocando que sus mejillitas negras se colorearan de un leve color rojizo.




- Mmmm… esa es otra forma de decir que lo que sientes es tan fuerte que tiendes a rechazarlo.




- ¡Te equivocas! ¡Yo no tengo esas inclinaciones!… ¡!




Los berrinches de Watanuki fueron detenidos por un beso en los labios, no podía creerlo ¡Yuko lo estaba besando! Al apartarse con un ligero movimiento, la mujer no dejaba de sonreír.




- ¿Pensaste en Doumeki no es así? Lo percibí. Vi su imagen en tu mente. Se suponía que al besarte debía encontrar a Himawari ¿Qué te ocurrió querido?





- Doumeki, Doumeki -. Las niñas volvían a ser imprudentes.




El Kimihiro sólo pudo hacer una cosa: Agachar la cabeza.




-Eso pensé -. La mujer prácticamente se tiró en la silla al lado de donde estaba Mokona bebiendo, para luego disponerse a llenar hasta rebosar dos vasos con sake, seguidamente de empinarse uno le deslizó el otro a su empleado de medio turno -. Vamos… relájate un poco. De nada te servirá estar tan tenso.




El chico permaneció detenido por breves segundos, quizás acomodando o tratando de ver con claridad lo que, según la mujer, “era evidente”. Tomó de golpe el contenido del vaso, por lo que el licor volvió a pintar sus mejillas.




- Vaaayaaa Watanukiii. Así se hace -. Alzó el pulgar.




- No entiendo como logra empinarse diez botellas señorita Yuko -. Sintió un leve cosquilleo, producto del alcohol.




Ding – Dong (N/Sue: Supongamos que la tienda tiene timbre n_n)




- Llaman a la puerta Lindooo –. Agitaba la botella de un lado a otro.





- Si, si ya oí.




- La puerta, la puerta -. De nuevo a su alrededor.





De mala gana Kimihiro se dirigió a la entrada, pero al abrir se sorprendió al no hallar a nadie.




- ¿Qué rayos….?





Ring-Ring




- Watanukiiiii el teléfono –. Insistía.





- Ya lo oí… cielos ¿Qué le cuesta pararse a contestar el cacharro? ¿No ve que estoy ocupado atendiendo la puerta? -. Tomó el teléfono con brusquedad.





- ¿Señorita Yuko?





- “Esa es la voz de… ¿Doumeki?... ¿Qué hace ese tonto llamando acá?” -. Pero su corazón empezó a latir salvajemente -. ¿Qué es lo que quieres espanto?




- Kimihiro… -. Se escuchaba algo sorprendido -. No sabía que eras señorita.




- ¡Ainsssss! ¡¡¡¡Que quieres estúpidoooo!!!! – Apretaba aún más el aparato, mientras la vena en su frente volvía a marcarse.





- … -. Un breve silencio -. Que ruidoso. No grites que me vas a dejar sordo.





- ¡¡¡No me interesaaaaaa!!! -. Trató de tranquilizarse, dijo de mala gana: - Espera un segundo. Voy a por la señorita Yuko…




- ¡Hey! -. Llamó para que no alejara el auricular de su oído.




- ¡¡¡Que no soy hey!!! ¿Qué es lo que quieres?




- Ya que me atendiste tú está bien…




- ¿Eh? -. Puso cara de fastidio -. ¿A que te refieres?




Desde el otro lado de la habitación, Yuko sabía lo que estaba pasando. Anteriormente había informado al muchacho de la mirada perdida que le llamara en el transcurso de la tarde, que había un evento que debía ocurrir y que sólo lo sabría cuando realizara dicha llamada. Era notorio que al contestar Watanuki en lugar de la pelinegra, Doumeki comprendiera a donde iba a parar todo. Por lo general Yuko siempre atendía el teléfono, ya que todas las llamadas efectuadas a su tienda no eran para nada triviales.




- ¿Estas ocupado o algo?





- ¿Por qué ridículo? -. Apretó los dientes.




- ¿Podrías venir a mi casa?




- ¿Hasta el templo? – La idea de ir a verlo lo desconcertó.




- ¿Adonde más sino? – Respondió irónico.





- ¿Y que quieres que vaya a hacer allá? Ni creas que te voy ayudar en la limpieza, ni mucho menos a servirte de cocinero -. Mencionaba molesto.




Check!




Luego de que hablaran, la alta morena apareció detrás de Watanuki, ahora fumando.




- ¿Era Doumeki? Lo sé porque cuando hablas con él te brota cierta energía -. Las niñas jugaban con los flecos de su larga vestimenta.




- Si, quiere verme… hay algo que quiere decirme -. Teniendo más una idea de lo que era.




- ¿Y bien… qué harás Watanuki Kimihiro? -. Inhaló.





- Supongo que iré -. Le dedicó una leve sonrisa -. Ya terminé mi trabajo por el día de hoy… -. Se dirigía a buscar sus cosas.




- Aprovecha para decírselo, claro, si él no se te adelanta… después de todo esa llamada no fue coincidencia – Exhaló el humo.




- Mjm, contigo todo es inevitable -. Meneo la cabeza -. Bien… será mejor que prepare un bento, si llego con las manos vacías empezará a quejarse y a exigir -. Pensaba.




- No te lo recomiendo. Lo menos en que pensará ese chico al verte es en comida… al menos no por ahora -. Sonrió maliciosa.




- ¿Qué quiere decir con eso? -. Entrecerró los ojos bicolores.




- Nada, nada -. Agitaba su mano y sonreía -. Ahora ve a por tus cosas que se te hace tarde.




- Se hace tarde, se hace tarde –. Empujaban Maru y Moro.




- Si, si… ésta vez no pelearé con el destino.





*^*^*Lo que puede ser provocado*^*^*





Al llegar al templo, Watanuki no podía dejar de temblar “Pero si sólo voy a encontrarme con el estúpido de Doumeki… ¿Por qué? ¿Por qué? No debería sentirme así”, el moreno se jaloneaba los cabellos mientras hacía muecas de queja.




En el interior del lugar, el muchacho pelicastaño se hallaba barriendo, al percatarse del ruido que provenía de la entrada supo de antemano que se trataba de él.



- Ese Watanuki, nunca cambiará -. Decía Yuko que se encontraba sentada en la rama de un árbol -. Sólo espero que no lo arruine. Mokona ¿Tienes lista la videograbadora? -. Se dirigió a la motita negra.



- ¡Luces, cámara y acción! -. Enfocaba el lente hacia el chico que no dejaba de moverse como si tuviere un ataque de rabia.




- Kami sama ¿Por queeeeé?




- ¿Por que qué? -. Doumeki se tapaba las orejas -. Si que eres escandaloso.




- ¡¡Doumeki!! ¡¡Tú eres el culpable!!




- ¿Yo? ¿Y yo qué te hice? -. Volvió a cubrirse.




- ¡¡No te hagas el que no sabe idiotaaaa!!




Al dar un paso adelante, no se percató del balde que extrañamente había parecido, provocando que Watanuki tropezara, cayendo en dirección a Doumeki, éste lo sujetó por los hombros ya que fue a parar directo en su pecho.




- ¡Mokona funcionó! -. La mujer y la motita (N/Sue: No sé que es mokona, es un Dios pero me parece un conejito o algo así XD) se daban los cinco, todo había sido planeado por sus mentes corruptas.





- Oye ¿Estas bien?



- Eh… -. Al levantar la cabeza pudo ver que se hallaba muy cerca de los labios del moreno, no pudo evitar sonrojarse, los brazos fuertes estaban alrededor de sus cuerpo, el aroma tan varonil de Shizuka lo hubiera embriagado por completo, de no ser porque un terrible dolor que le atravesó por completo el pie.





- ¡Ayyyyyy! Creo que me torcí el tobillo -. Cayó estrepitosamente al suelo.





- ¡Hey! –. El pelicastaño se arrodilló para auxiliar totalmente preocupado.





- ¡Oh! ¡Que mal! Se ha lastimado -. Mokona se llevaba una patita a la frente, pero por nada del mundo dejaba de grabar.




- Tal vez no sea tan malo -. Yuko observaba atenta lo que ocurría a continuación.




- ¿Qué es lo que…?





Doumeki pasó sus brazos por debajo de las piernas del chico, lo que hizo que se ruborizara más.




- ¡¡Quítame las manos de encima pervertido!!




- Voy a cargarte.





- ¡¡No necesito que me cargues animal!! Yo puedo solo… ¡¡Aaaaah!!! -. El dolor hizo que se dejara de resistir.




Al notar que ya no gritaría más, Shizuka terminó de acomodarse hasta lograr alzarlo, cargándolo muy al estilo nupcial.





- ¡Que lindo! Nuestro Watanuki parece que fuera al altar -. Tenía una de sus manos en la mejilla.




- Esperemos poder grabar la noche de bodas -. Mokona lanzaba las flores que había en el árbol para que éstas, también estuvieran en la filmación.





- No pierdas ningún detalle -. Susurró la morena.





- ¡A la orden! -. Enfocó más a los enamorados.





Doumeki apretaba con fuerza el cuerpo del joven hacia el suyo; Watanuki no podía hablar, no sólo por el dolor en su tobillo, sino porque al llevar sus manos inconscientemente al pecho del otro, notó que su corazón latía muy rápido a pesar de verse tan sereno ¿Sería capaz que al tenerlo así pensara en llevarlo hasta el lecho? Su pecho subía y bajaba con desesperación, se estaba excitando cada vez más, trató de calmarse mentalmente, pero al empezar a andar Doumeki con él en brazos se sintió tan reconfortado.




- No recuerdo haber dejado ese balde ahí -. Examinaba el pie del pelinegro.




- Eres un descuidado, es tu culpa que me haya lastimado -. Hizo un puchero.





El pelicastaño le dio una mirada tierna, a lo que Watanuki no pudo responder más que con exceso de rubor. Doumeki se acercó a la parte afectada y depositó dulcemente un pequeño beso, un cosquilleo tremendo fue a alojarse en su vientre.





- Eso…eso no me hará olvidar el dolor -. Desvió la mirada ¡Dios! ¡Doumeki se veía tan sexy! ¡Esperen! ¿Por qué pensaba que Doumeki era sexy?




- ¿Y esto lo hará?





- ¿? ¡!




Los ojos bicolores de Watanuki dieron una muestra de cuanto podrían abrirse, al recibir sin previo aviso un beso en los labios, el cosquilleo que anteriormente había aparecido en su vientre, se dispersó por todo su anatomía como una hermosa luz celestial. Su cuerpo fue cediendo, llegando a un punto en que se sentía medio adormecido. Shizuka se apartó poco a poco, quería profundizar el beso, pero necesitaba decirle a su Watanuki lo que prevalecía con fulgor en su corazón, y la imagen del chico agitado lo hizo desear devorárselo de un bocado.




- Doumeki… yo… tú….




- Kimihiro -. Interrumpió llevando las manos a los hombros del muchacho -. ¿Sientes lo mismo que yo? -. Su mirar ahora era dulce, Watanuki no podía creer que su rostro pudiera concebir tan magnífica y bella facción -. Watanuki… Lo que quiero decirte es que…





El Kimihiro lo acalló llevando uno de sus dedos a sus labios, las pupilas de ambos no dejaban de tambalearse, los corazones no dejaban de bombear la sangre como si un colapso cercano fuera inminente, temblaban y no dejaban de sudar frío ¿Por qué les era tan difícil decir te quiero, te necesito, te deseo…?





- Watanuki… -. El pelicorto tomó la mano las suyas y comenzó a besarla en toda su extensión.




El aludido pensó que moriría, el dolor en su tobillo quedó opacado ante lo que escuchaba, su nombre proveniente de los labios de Shizuka era lo más bello que había escuchado ¿Por qué no lo llamó por su nombre de pila antes?, era tan arrogante, tan sutil, tan único, tan Doumeki.




Anteriormente no se hubiera conocido, Watanuki tomó el rostro del pelicastaño entre sus manos, atrayéndolo lo suficiente para besar con cuidado los dulces labios, nunca imaginó que existiera el día en que se volvería adicto a Doumeki, más sin embargo, ese día parecía haber llegado sin avisarle siquiera.




¿Cómo decirle…? ¿Cómo confesarle que ahí, donde estaba sentado con él en brazos, ansiaba con fuerzas que lo fundiera con su cuerpo? Más no fue necesario procesar sus pensamientos a través de palabras, el pelicastaño entendió su mensaje a la perfección. La necesidad de retirar aquellas prendas que impedían la visión de su bello cuerpo, guiaron a sus manos, Shizuka volvió a besar a Watanuki, pero ésta vez como Dios mandaba, un beso profundo con el que buscaba saborear hasta el último rincón de la boca de su amado. Kimihiro sentía que el cosquilleo lo aniquilaría, estaba más sonrojado y se sentía en extremo sofocado, pero, esto no fue impedimento para que terminara participando en el juego que le incitaba la lengua de su compañero, aquella sensación tan grata, buscando unirse a través de sus labios… tratando de encontrar la esencia de cada frase pronunciada.





Los gemidos que proporcionaba el pelinegro eran tan excitantes, que Yuko no resistió, se aventuró junto con Mokona a buscar un mejor ángulo, no quería perderse detalle alguno; la típica sonrisa yaoinesca se dibujó en su rostro al hallar a su empleado siendo besado y abrazado tan pasionalmente; una hemorragia nasal era inevitable.





*^*^*Lo Inevitable *^*^*



Mientras se besaban, dando cortas separaciones para adquirir un poco de aire o morder los labios del otro, las manos de los muchachos no permanecían en reposo. Shizuka desvistió sensualmente a Watanuki y éste hizo lo mismo de inmediato. Pronto se encontraron vestidos con una única prenda, trozo de tela infame que los separaba de encontrarse con los ansiados sexos.



Yuko le insistió a Mokona que enfocara más, y habría arrojado a la pequeña mota negra al interior de la casa, de no ser porque aquello conllevaría a arruinar el momento. Su sonrisa perversa creció más al notar cómo los chicos se hallaban: Sus respectivas erecciones pedían atención con urgencia.



Doumeki se ubicó entre las piernas del pelinegro, acarició los muslos con movimientos gratos, seguidamente retiró los bóxers de Watanuki, quien lo ayudó en dicha tarea, grande fue su sorpresa al hallar el pene de su compañero totalmente erecto.



- Lo ansias -. Opinó el pelicastaño.



- Deja de hacer comentarios así -. Estaba tan rojo.





La vergüenza, terrible sentimiento que lo abarcó, pero decidió desistir de cualquier pensamiento que le hiciera querer dar marcha atrás; en su interior deseaba que Doumeki lo hiciera suyo, poder ser parte de él, poder permanecer en su corazón por siempre. Hubiera indagado más allá, pero Shizuka no perdió tiempo y se introdujo el miembro en la boca, a lo cual Kimihiro contestó con un exquisito quejido. Al empezar a subir y bajar los gemidos que fueron distribuidos por Watanuki hacían que su miembro comenzara a palpitarle con insistencia, aquella sensación en su bajo vientre…debía prepararlo si no quería terminar lastimando a su amado.




- Oh Dou…meki…oh -. Watanuki cerró los ojos, trataba de contenerse; pronto sus caderas fueron llevando a cabo el dulce ritmo que le permitía cierta cercanía con la boca de Shizuka.





El pelicastaño aumentó el ritmo y al hacerlo, hizo mayor presión con sus labios, succionando con todas sus fuerzas el trozo de carne, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, hasta que…





- Ya no…aaahh -. Se sintió de alguna forma liberado, cuando como de un estallido su esencia fue esparciéndose en el interior de la boca del otro -. Doumeki…




Acariciaba los cabellos del chico, que no dejaba rastro alguno de su blanca sustancia, lamiendo la punta de su sexo tan placenteramente ¿Cómo era posible que Doumeki pudiera hacerle eso a su pene? Lo lamía como si de una paleta se tratase, y sin pena alguna, deslizó su lengua por toda la extensión de sus labios, recogiendo cualquier residuo sin dejar residuos de lo que había despedido al llegar al clímax.




Shizuka le regaló una leve sonrisa, claro que el moreno sólo atinó a sonrojarse más, ver a Doumeki sonreír no era cuestión de todos los días. Kimihiro intentó cerrar las piernas, ser observado tan lujuriosamente por el otro chico era algo que no podía soportar, si continuaba viéndole así, abriría las mismas de golpe y expondría las puertas de su interior, dándole paso a profanar el templo que era su cuerpo, sin ninguna clase de resistencia; pero no hubo necesidad de tanto dramatismo, no, el pelicastaño se ubicó en el sitio que tanto ansiaba atravesar. Al llevar su rostro tan cerca, Watanuki pudo sentir la respiración chocar en su entrada…se dejó llevar, y como una flor que abre sus pétalos en primavera, fue exponiendo el pequeño pasadizo que le permitiría ser uno con su compañero.




La lengua se deslizó por el área peri anal, a lo que Kimihiro sintió una sensación, un placer casi insoportable, Doumeki se esmeraba en mojarlo, en prepararlo lo suficiente. Se impresionó de sobremanera cuando el mismo Watanuki tomó una de sus manos y empezó a lubricar los dedos con su saliva, más se alegró, se sentía feliz de que el joven también deseara consumar lo antes posible aquel acto pasional.




Al introducir un dedo, un espasmo se produjo. El ojicolor arqueó la espalda, la sensación que le brindaban los dedos moviéndose en su interior era nueva para él. Acabó acostumbrándose al introducirse el tercero. El baile en círculos, en tijeras y de simulaciones de embestidas que se llevaba a cabo fue detenido…ya no podía, simplemente Shizuka necesitaba hacerlo suyo, escuchar su nombre a través de esos labios.




Tanteó un poco la entrada sólo con la punta, pudiendo sentir al instante como el esfínter reaccionaba ante la intromisión.





- Relájate. No te preocupes, te va a gustar -. Antes de dar inicio al vaivén el muchacho le proporcionó un casto beso al otro.




Al irse introduciendo el sexo de Doumeki en su estrecho ano, Watanuki le regaló otro gemido “Qué sensación tan extraña” pensó, pero obviamente no era muy placentero al principio, al entrar por completo luego de un esfuerzo ejercido en las caderas por parte de Shizuka, Kimihiro dio un grito de dolor, seguramente se había roto con ello.





- Watanuki… ¿Estas bien? -. Acarició la cabeza de su amado.




- Estoy bien…ah…no pasa nada -. ¡Que tierno! Intentaba sonreírle, aunque el dolor fuera casi insoportable.




- Esperaré a que te acostumbres…luego iré despacio.




El ojicolor asintió levemente, acto seguido, Doumeki llevó una de sus manos a la hombría de Watanuki, si lo masturbaba mientras se lo hacía, el dolor podía apaciguarse.





Cuando lo vio conveniente, el chico pelicastaño inicio el vaivén. Al recibir la primera embestida, el pelinegro sintió que se le movía todo por dentro, más fue distraído por el movimiento y la presión que ejercía la mano de Shizuka en su erecto miembro. Para ir ensanchando, Doumeki le daba lentamente, entrando y saliendo con algo de profundidad, el hueco virgen de Kimihiro era bastante estrecho, y eso le agradaba de sobremanera.




- Ah…ah…Dou…Doumeki -. No podía con aquel sonrojo.




Watanuki cerró los ojos al empezar a sentir el pene de Shizuka rozándolo con más libertad, como si fuera una especie de pieza faltante en su cuerpo y que encajaba a la perfección. El pelicastaño se aferraba con fuerza al cuerpo del otro, mientras su mano trabajaba con afán, ejerciendo parte de su energía en incrustar su cadera con dirección a la pelvis de Kimihiro; se deleitaba también con el placer que le proporcionaba el cuerpo de su dulce amante, un poco de sangre comenzó a descender ¡Qué feliz era! ¡Cuan feliz era al ser en estar así con él!…y se aseguraría de ahora en delante de ser el único.





- Doume…ki -. No se dio ni cuenta, se movía con desesperación al ritmo impuesto por el otro.




- Oh Watanuki…




Los cabellos húmedos por el sudor danzaban la sinfonía del amor, el rubor permanecía pintando cada parte de su cuerpo, la adrenalina era tanta…tanta, olvidando en cada choque, en cada ir y venir que existía el tiempo, enfocando toda su atención, la extensión de su alma en fundirse…en ser uno solo…en gemir con deseo y placer lo que verdaderamente sentían en sus orgullosos corazones.




El ritmo y la profundidad iban en ascenso, convirtiéndose la sesión un poco rústica, llegar a la cima…llegar al cielo…expandir su esencia.





- Ah…Doumekiiiiiii…




- Aaaaaaagh…




Tan esplendoroso, tan mágico, tan perfecto…llegar a un orgasmo de semejante magnitud al mismo tiempo que su querido. Al tiempo que el semen se desperdigaba por el vientre de Watanuki, en su interior la calidez lo inundaba también a por mayores, no quería abrir los ojos, sólo respiraba entrecortado acompañado por esa hermosa capa rojiza en todo su rostro.





- Watanuki… -. Shizuka besó la frente del aludido con mucha ternura -. Te amo Watanuki.





Kimihiro permitió que sus coloridos ojos se deleitaran con la bella escena, de un Doumeki totalmente sudado encima de él.





- ¿No vas a…salir? -. Preguntó envuelto en un mar de vergüenza, el líquido tibio había cesado su entrada.





- Déjame estar así…un poco más.




Watanuki accedió, aceptando el cuerpo que se recostaba en el suyo, abrazando y sintiendo la calidez del miembro que instantes antes había estado palpitando con furia en su interior.





No quería pensar mucho pero ¿Ahora que sería de ellos? Puso su mente en blanco, ahora lo único que le importaba era el hecho de que acababa de hacer el amor con el antipático de Doumeki…era curioso, y le causó algo de gracia, deseaba susurrarle tantas cosas al oído, pero ninguna clase de insulto, estaba dispuesto a endulzar su habla para con él, por primera vez en lo que llevaba conociéndole…y no le parecía nada mala la idea.




- Al parecer el dolor en tu tobillo no era la gran cosa.



- ¡!



Watanuki se volvió a colorear, pero ésta vez de la pena.




- ¿Qué quieres decir con eso estúpido? ¡Pero bueno! ¡Salte de mí de una buena veeeeeeeeez!




- Lo haré cuando tus ojos me lo pidan.




- ¡No seas idiota y saaaaaaaaaal!




A través de las ventanas, dos personajes intercambiaban sonrisas y sonrojos colectivos.





- ¡Eso ha estado increíble! –. Yuko se llevaba las manos a las mejillas, como si acabara de probar un suculento postre a base de licor -. Esos chicos me han hecho sudar -. Se abanicó -. ¿Todo listo Mokona?





- Si. Watanuki y Doumeki han dado un gran espectáculo -. Mokona revisaba junto a la mujer el material grabado en la filmadora.

*^*^*Cosas que pasan *^*^*




A la mañana siguiente Watanuki tuvo que hacer doble esfuerzo para realizar su labor en la cocina, debido al leve dolor que aún tenía en el tobillo y en cierta parte que se “rehusaba a mencionar”, la señorita Yuko le había indicado a Maru y Moro que le ayudasen, pero ya estaba cansado de que jugaran llenándose de harina y que hicieran todo al revés…ahora que lo pensaba ¡Que mujer más desconsiderada! Si no iba a darle el día libre – Imposible opción ante la idea de perderse los platillos del joven – por lo menos debió haberle pedido algo más rápido de preparar, tal vez pan y café o quien sabe…¿Qué persona en su sano juicio pide waffles, un pastel y sake para desayunar? Debería de demandarla por semejante trato con su empleado, si tuviera un sueldo ya era merecedor de un aumento desde el primer día en su estancia en esa tienda.





- ¡¡Watanuki queridooooo!! Deja de hablar con las paredes y trae más de beber –. La pelinegra chillaba o más bien atacaba de nuevo -. Y trae otro vaso para nuestro invitado.






- Siiiiiiii ya voy -. Se notaba el claro fastidio -. Esperen… ¿Dijo invitado?





Kimihiro llevó cojeando al living, una bandeja con una botella recién destapada y otro vaso para el que seguro debía ser otro cliente…u otro amigo ebrio de la alta mujer.




- Hola.




- Perooooo… ¡¿Tú que haces aquí?! -. El ojicolor se puso de colores al hallarse la figura de Doumeki sentado junto a Yuko.



- Watanuki ¿Qué clase de modales son esos? Deberías tratar mejor a tus invitados.




- ¿Mi invitado? Yo no invité a ésta “cosa” -. Gruñó.




- Jo… es cierto que dije “nuestro invitado”, pero estoy más que segura de que no vienen a verme exactamente a mi -. Yuko soltó una risilla -. Ahora que recuerdo no lo has mencionado ¿Cómo estuvo tu visita al templo?




- ¡¿Qué quiere decir con eso señorita Yuko?! -. Ofuscó todo sonrojado.




- ¿Y tu tobillo? -. Preguntó Shizuka sin apartar un ojo de su persona -. ¿Ya no te duele?




Mokona y Yuko se miraban, parecía que en cualquier instante tendrían una hemorragia ¡Que bellos recuerdos!




- ¡Si ya no me duele! ¡Y no es gracias a tiiiiiiii! -. Le hizo una mueca pero el esfuerzo le hizo tambalearse en el pie equivocado - ¡¡¡¡Kyaaaaaaaaaaaa!!!!





Iba a caer directo al suelo de no ser…





- Te tengo -. Doumeki lo atrapó al último momento, sosteniéndolo de la cintura.




- ¡Bravo! ¡Eso fue magnífico! – .Yuko aplaudía la hazaña del muchacho.




- ¡Magnifico! ¡Magnifico! -. Maru y Moro aparecían a festejar.





- Watanuki siempre taaaannnnn torpe -. Mokona se empinaba de lo poco que quedaba en su vaso.




El corazón de Kimihiro latía frenéticamente, aquellas figuras no dejaban de sonreír y de hacerle sentirse más avergonzado ¿Y por qué Doumeki continuaba sosteniéndole tan descaradamente?




- Watanuki… ¿Te encuentras bien? -. Se notaba la preocupación en su voz. Acarició una de las mejillas del chico.




Pensó en gritarle enojado “¡Si que lo estoy estúpido!”, dejar la bandeja e irse volando hasta la cocina.




- Si…gracias.




- Me alegro.



Pero se sonrojó, la leve sonrisa de Doumeki era tan hermosa que lograba apaciguar su mente, recordarle todo lo ocurrido en el templo…se ruborizó, además que oírlo llamándole por su nombre de pila era algo mágico…deseó abrazarlo y besarlo, como si Shizuka hubiera leído sus pensamientos le plantó un casto beso en los labios, cerró los coloridos ojos para dejarse llevar… ¡Ah, que dulce sabían los labios del que alguna vez llamó insípido cabeza hueca!... Watanuki abrió los ojos como platos al recordar de golpe que aún seguían en presencia de la bruja de las dimensiones.





- ¿¿Qué haces?? -. Kimihiro se apartó de golpe, lo que dejó confuso a Doumeki “¿Y a éste que le pasa?”




- ¡Ohhhhhh pero…que no les de pena! -. Le pelinegra agitaba su mano dándole paso a seguir con sus deseos, cabe mencionar que un hilillo de sangre se escapaba de su nariz -. Nosotras estamos a favor del amor libre -. Agitó su vaso para que se lo llenaran.





Luego de su vergonzoso momento, Watanuki les sirvió algo de sake “¿No estás muy joven para andar bebiendo?” Le replicó el chico a Shizuka “Vas a terminar convirtiéndote en un borracho”, esto lo dijo lanzando una mirada furtiva a la morena alegre… y se fue hasta su lugar a seguir con el desayuno, de seguro el pastel se había quemado T-T





- Esa Yuko y su vicio me van a volver loco -. Batía la mezcla con enojo -. Mmm…aunque me pregunto qué hará Doumeki aquí ¿Qué clase de petición tendrá para la señorita Yuko?... ¡Ahhhhh! ¿No será qué debido a lo que pasó…me quiera en su casa para supuestos favores? ¿Y si me quiere como sirvienta? -. La cara de Watanuki era un mar de facciones.





Por otro lado…




- Watanuki es muy buen chico -. Yuko sonreía degustando el sabor del licor -. Esto…




- Es mi pago por el video -. Mencionó Doumeki luego de darle unos manuscritos que contenían algunos rituales antiguos.





- Espero que lo disfrutes -. Yuko sonrió agradecida.





- Aunque me gustaría más tener el original -. Examinaba la cinta.




- Créeme, a partir de ahora Watanuki y tú tendrán más tiempo para cuestionar su romance…pero el video de su primea vez… -. Comentó -… No cambiaría ese video por nada.




Ocultó su sonrisa al tiempo que Mokona yacía en el suelo, sonrojada, producto del alcohol.




^^ Inevitable o Provocado – Fin ^^


Notas finales: Espero que haya sido de su agrado, cualquier comentario es bien recibido… ojalá que ésta serie terminara yaoi XD… Bye Bye!!!

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