Login
Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Camino al cielo por Aomame

[Reviews - 13]   LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del fanfic:

Este relato es mero entretenimiento...

Y también un regalo!

¡Felicidades, Ydiel chan! 

¡Te amodoro! <3

Notas del capitulo:

Fanfic basado en el manga Koisuru cupid de Norikazu Akira. 

 

Camino al cielo


Km 1

Un amigo mío murió hace poco. Era un amigo muy cercano, y al que yo quería mucho. Nos conocimos en la preparatoria; desde entonces y hasta el día de su muerte nos llevamos bien. No recuerdo haber tenido ninguna pelea con él, ni tampoco alguna mala experiencia.

Lo único que interrumpió nuestra amistad, fue su muerte. Pero tengo que decir que ni siquiera tuve tiempo para guardarle luto ni siquiera le he llorado lo que merecía y es eso, no es porque no sienta tristeza o porque me sienta indiferente ante su partida. Es nada más y nada menos porque…

—Hyde chan, yo quiero chocolate.

—¡Tú ya no puedes comer nada!

…él sigue aquí.

Después de su funeral, regresé a casa abatido. Recuerdo que me quité la ropa color negro con desgano. No quería dormir, pero tampoco quería quedarme despierto. Quería pensar que no había perdido a mi amigo, que todo era una especie de pesadilla y que pasaría pronto. Me senté al borde de la cama y dejé salir un largo suspiro. Y fue cuando él se hizo presente.

—Hyde chan, mejor vístete que me tientas.

Levanté la vista y lo vi. Estaba sentado en flor de loto, flotando en el aire cuál pluma, bromeando conmigo, como siempre. Pasé de la incredulidad, a la sorpresa, y de ésta al horror en un segundo.

—¡TA…TA…TAT CHAN!

Él  abrió los ojos tan sorprendido como yo.

—¡Hyde chan, puedes verme!

—Pero tú estás, estás…

—Sí, ya lo sé, pero sigo aquí.

—¿Po… por qué?

Jamás en mi vida había visto un fantasma. Pero desde ese día, Tatsurou ha estado conmigo día y noche, como si fuera una especie de ángel guardián, sólo que a diferencia de un ángel guardián, hace mucho ruido y molesta también, mucho.

Y es aquí, en dónde llegamos a este punto de mi vida en el que no sé cómo deshacerme de él. Porque ni siquiera él sabe porque no ha podido dejar la tierra. Así que, me he involucrado en una cruzada para que encuentre el descanso eterno.

—Hyde chan, quiero pastel.

—Pues imagínatelo.

—¡Que cruel!

Este es mí día a día, y hoy no será la excepción. Después de mucho batallar, logré que Tatsurou esperara por mí en casa. Por su causa me metí en muchos malentendidos en el trabajo, y todo porque me hablaba y yo le contestaba olvidando por completo que para los demás estaba hablando solo.

—Te conformarás con el olor —Tat chan se sentó frente a mí y puso ojos de gatito lastimero, mientras yo sacaba de la bolsa de papel mi cena: una deliciosa y grasosa hamburguesa —Ni pongas esa cara, que ya sabes que no hay nada que pueda hacer para que puedas comer.

Tat chan suspiró y apoyó su mentón en sus manos.

—Lo sé, Hyde chan, de hecho, ya haces mucho por mí.

—Bueno, hablando de eso. ¿Qué sigue en la lista?

Cuando hable de una “cruzada” para que mi amigo descansara en paz, realmente, hablaba de una cruzada. Para poder encontrar cuál o cuáles eran los asuntos pendientes que le impedían “subir al cielo”, hicimos una lista. Había cosas ahí como ir a la montaña rusa, pintarse el cabello de morado, comer hasta vomitar, etc. Descartamos todas las banalidades, y nos enfocamos  en las cosas que realmente podían ser importantes. Fue así, como fuimos a visitar a sus padres para despedirse, vimos el hanami, subimos al monte Fuji y esperamos el amanecer ahí… pero ninguna de esas cosas funcionó.

—La lista se terminó —me dijo haciendo un puchero y me señaló la hoja de papel que teníamos clavada en una pared.

—¿Eh? —Me levanté con mi hamburguesa en la mano, y le di una mordida al tiempo que corroboraba sus palabras —. ¿Y ahora…qué hacemos?

Tat chan suspiró y retorció la tela de sus ropas blancas con nerviosismo.

—Hyde chan…—me dijo con la mirada en el suelo y pude ver que sus mejillas se coloreaban.

—¿Qué pasa?

—Hay una cosa más…que… tal vez…

—¡¿En serio!? ¿Qué es? —prácticamente di un salto y acorté la distancia entre nosotros.

—¿No te vas a burlar?

—Vamos, hombre, ¿de qué me serviría burlarme?

—Es que…

—Dime, dime.

—Hay alguien que me gusta.

Jamás había escuchado sobre eso. Así que, me senté en el piso de nuevo, atento a sus palabras.

—Pero, es… bueno, no es fácil —Tat chan nervioso me hacía gracia —…se trata de un chico.

—¿Un chico? —Abrí la boca y se me cayó un pedazo de hamburguesa al piso —. ¿Quieres decir, un hombre?

Tat chan asintió y de inmediato enrojeció. Es curioso que los fantasmas puedan reaccionar de una manera tan…viva.

—¿Quién es? ¿Cómo lo conociste? ¡Cuenta!

—Él suele ir a almorzar al café dónde trabajaba —dijo despacio y sonrojándose más y más —. Es muy guapo así que no podía evitar mirarlo cuando iba. ¿Sabes, Hyde chan? Mientras vas a trabajar voy a verlo al café. ¡Y he averiguado como se llama!

—¿En serio? ¿Y cómo?

—Sakurai Atsushi, es escritor y pianista—casi pude ver corazones en sus ojos —Hyde chan, nunca le dije como me sentía, pero siempre quise hacerlo.

—Entonces, debe ser eso, Tat chan. Ese debe ser tu asunto pendiente. Si le digo por ti que estabas enamorado de él, tal vez, por fin, puedas descansar en paz.

—¿Tú crees? ¡Sí! ¡Hyde chan, tienes razón! —Se puso a volar de nuevo por mi habitación —¡Por fin podré ir al cielo!

+++

—¿Cuál es?

Al día siguiente, pusimos el plan en marcha. En realidad, era muy sencillo. Esperaríamos a que el amor platónico de mi amigo saliera del café, yo le hablaría y le soltaría la bomba. Simple, fácil y rápido. En teoría no debía llevarnos mucho tiempo.

—Ese de allá, el de pelo negro.

—¿El grandote?

—Sí —creo que los fantasmas también pueden salivar, porque sin duda Tat chan lo hizo — Hyde chan, con lo chiquito que estás, seguramente te haría puré.

—¿Quieres decir si me  da un golpe?

—Ay, sí, pero contra un colchón, Hyde chan.

—¡Cierra la boca, pervertido! —Lo escuché reí y también me di cuenta que la gente a mi alrededor volteaba a verme. Afortunadamente, fingía hablar por el celular, así no parecía un loco de atar— ¿Y a quién le dices chiquito, eh?

—¡Ah! ¡Hyde chan! ¡Ahí va!

Efectivamente, el amor platónico de Tat chan había salido del café y caminaba  con paso tranquilo por la acera. Así que, eché a correr para alcanzarlo.

—¡Oiga, disculpe! —Le grité, él aminoró su marcho, un poco indeciso al respecto si era a él a quién le llamaban —¡Sakurai san! —le dije y sus dudas se despejaron, giró sobre sus talones y me miró.

—Ah, ¿verdad que es guapo? —Tat chan susurró por encima de mi hombro. Sí, lo era. Alto, delgado, guapo, serio, parecía de esos tipos que les basta mirar a alguien para marcarle como suyo.

—¿Cómo sabes mi nombre? No te conozco —dijo con una voz grave y pausada.

—Lo siento, digo, lo sé. Pero es que… ¿me podría conceder unos minutos? Hay algo de lo que necesito hablarle.

Él frunció el ceño. Y sentí a Tat chan babeando mi hombro con ectoplasma fantasmagórico.

—¿De qué se trata? —dijo al fin, aunque no dejó de mirarme con desconfianza.

Estaba a punto de contestar, cuando un frío enorme penetró mi cuerpo. Fue como sumergirme en el agua, no, más bien sentí como si me hubieran jalado y sacado de mi cuerpo, de pronto vi mi hombro, me supe justo detrás mí, dónde segundos antes había estado mi amigo. Y entonces, mi cuerpo (sin mí) dijo algo increíble.

—Me gustas, Sakurai san, sal conmigo, por favor.

¡¿QUÉ?! Espera, espera. Estiré las manos y tiré de mi hombro, fue ese sencillo movimiento lo que me regresó al interior de mi cuerpo. Volví a sentir mis dedos, mi corazón latiendo, y mis pupilas enfocaron al hombre frente a mí, quién me miraba tan confundido como lo estaba yo.

—¿Disculpa? — preguntó.

—Yo…yo… —balbuceé y volteé desesperado a ver a mi amigo, Tat chan se mordió el labio inferior y  junto sus palmas diciéndome “perdón, perdón”. Maldito Tat chan, había poseído mi cuerpo para sus propios fines. Pero mi enojo no superó en nada mi vergüenza. Me incliné ante Sakurai lleno de ella —…lo siento, no era lo que…perdón.

Y después de eso eché a correr en dirección contraria sin mirar, ni una sola vez, atrás.

—¡¡¡Si estuvieras vivo, te mataba yo con mis propias manos, Tatsurou!! —grité mientras huía. 

Notas finales:

Wola! Espero que les haya gustado. 

Como ya dije este fic está basado en un manga, hace tiempo quería escribir algo parecido, pero hoy que ese manga cayó en mis manos decidí hacerlo. Evidentemente, al ser algo basado en, tendrá mi propia cosecha. 

Y bueno, este es un regalo atrasado para mi amiga de amigas Ydiel.  Amiga, espero que te haya gustado, no será muy largo así que espero no dejarte en ascuas por mucho tiempo. Besos y abrazos, ¡te quiero!

 

Hasta la proxima.

 continuará...


Si quieres dejar un comentario al autor debes login (registrase).