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Ocho historias para contar por Mascayeta

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Notas del capitulo:

Una visión diferente de Yukina y Kisa. La pareja erótica.

Humedeció su rostro para finalmente dejarse resbalar por la fría pared, procuró que su cuerpo recuperara algo de su tranquilidad. Esa maldita maña que tenía de no hacerle caso a su hermano. Ahora con el celular muerto y encerrado en el cubículo de un baño público, escondiéndose de un acosador, se arrepentía de su terquedad.


Escucho el cerrojo de la puerta y cómo algo era colocado para terminar de asegurarla, sabía que con eso solo le cerraba cualquier posibilidad de escape; al igual que él, probablemente había visto el letrero de "Fuera de Servicio" que lucía perfectamente en la cerradura...


La voz del hombre sonó ronca, podría percibir el deseo de este en todo su cuerpo, pero en vez de ponerlo cómodo, lo hacía sentir sucio. El golpe en la puerta de donde se encontraba, lo hizo estremecerse, la amenaza, le dio la fuerza para salir. No quería que nadie más sufriera. Miro a la cara de quien tenía enfrente, pero la montañera solo le permitía ver sus ojos, volteando la cara se quedó quieto esperando lo predecible.


Tenerlo en esas condiciones acrecentó el deseo de posesión, la cara humedecida, la camisa semiabierta y una mezcla de sumisión y temor en su expresión, llevaron su hambre a otro nivel. La necesidad del cuerpo del otro se le subió a la cabeza, pensó que nunca podría saciar el deseo que tenía del pianista, cuantas noches en su cama frente a sus fotos se vino una y otra vez. Era su vivida imaginación la que le permitía recrear cada expresión al tocar el piano en sus conciertos...paseo sus manos por el pequeño cuerpo, pero le dio rabia que él no lo aceptara. Por eso volteó fuertemente su rostro ordenándole abrir los ojos y observarlo. Kisa trago saliva, con lentitud trato de obedecerlo.


No entendía porque sonreía, la expresión de su mirada, el abrazo posesivo que le dio, así como los besos que comenzaron a ser depositados en su cuello, le hicieron estremecerse, poco a poco fue desnudado para ser acariciado totalmente. Los dedos eran inexpertos, ¿acaso era su primera vez?, la respuesta llego casi de inmediato, "no eres como una mujer, y, sin embargo, te deseo más que a cualquiera".


Después de eso, era poco lo que quería recordar, sintió como era penetrado sin piedad alguna, las lagrimas suprimieron cualquier placer, lo cual aumento la ira en su perpetrador, las manos se dirigieron a su garganta obligándolo a suplicar, a gemir, de pronto, las voces en la puerta... era su hermano, lo había encontrado.


Una última amenaza, y luego nada. Los brazos del mayor lo sostuvieron.


 


Cuatro años después.


 


Las jornadas de trabajo para el nuevo álbum estaban causando más estragos de lo que esperaban, las melodías habían salido al aire y ya muchos conocían las nuevas pistas, el disco sería un fracaso si no encontraban una solución rápida. Fue cuando Matsumoto menciono cambiar el estilo, algo más tradicional en cuanto a la música y que llamara la atención a otros públicos, y él apareció en escena.


Kisa Shouta, el pianista de 30 años, reconocido por su trayectoria en los grandes espectáculos de música clásica, ahora dedicado a ser compositor. Takano como representante del pelinegro, fijo el contrato junto con Okada, era una colaboración por máximo un mes, luego quedaría libre y solo debían ser dados los créditos en el disco.


El idol de multitudes Yukina Kou lo saludo como si siempre lo hubiese tratado, su cabello castaño y su apariencia de príncipe manga shoujo le dejaron en silencio. Si alguien le hubiese dicho que este joven se acercaría a él para expresar que lo admiraba, se habría reído por tal locura. Era la figura del momento, el gran intérprete de los éxitos que miles coreaban no solo en los conciertos, sino que repetían cada vez que su música se escuchaba.


Kisa respondió de manera torpe, a pesar de su edad, a veces se comportaba como lo reflejaba su apariencia, el sudor en sus manos y el tartamudeo logro que el otro se riera mostrando un brillo que no estuvo seguro si era una ilusión, o porque realmente lo tenía. 


La frase que pronunció lo dejo fuera de lugar, una que a muchos le había escuchado para referirse a él "eres lindo". Se sonrojo de tal manera que quiso correr a esconderse, Yukina agradeció el poder disfrutar de esa sensación, era reconfortante ver como lo admiraba.


Con una reverencia que causó asombro en el pelinegro, termino su presentación "por favor cuida de mi", las palabras hicieron sonreír a Shouta, quien retomo su condición de senpai. Su respuesta aseguro lo que sería una productiva relación de trabajo "y tu cuida de mí también".


 


 


El trabajo estaba programado para tres semanas, pero la que acaba de pasar no había sido nada productiva, los constantes asedios de la prensa, las reuniones con la disquera, las fotos, en fin, cualquier cosa parecía imprescindible y no podía decir nada. Fue cuando la propuesta hecha por el cantante le pareció la más acertada, pero había condiciones, las cuales Kisa aceptó de inmediato. Tendría un concierto en dos meses y si no terminaba este trabajo, su oportunidad de vivir en Nueva York se iría a la basura.


El dúplex del idol era enorme, nunca pensó ver tanto lujo reunido en un solo lugar, para él su apartamento ya era vistoso, pero esto era una locura. Su futura habitación era acogedora, decorada con muchas cosas para su gusto, pero podía adaptarse.


Las manos del chico lo rodearon, tal vez leyó sus pensamientos o fue muy notario con su cara, pero la frase solo logro intimidarlo "si no te gusta, haré que lo decoren como quieras, pídemelo".


Kisa se soltó suavemente del abrazo, lo que pasaba definitivamente no estaba bien, él le llevaba nueve años, no podía permitirse esas confianzas. Era muy consciente de las constantes insinuaciones y miradas de lujuria que le hacía el castaño, por eso sabía que debía poner límites en su relación, aunque pareciera una tontería sabiendo que viviría con él por quince días. Así que antes de que Yukina dijera algo, pregunto por el piano, necesitaba preparar todo si querían cumplir el plazo, por eso era necesario comenzar de inmediato.


El menor, aunque disgustado asintió, indicándole que lo siguiera hacia lo que parecía una buhardilla, cuando lo vio solo pudo pensar que era la mejor replica jamás hecha. Sus manos se deslizaron por el instrumento, era igual al Piano de cola "Guo Qingxiang". 


Kou le hizo una señal para que siguiera, los suaves sonidos de la interpretación llenaron su alma, cuatro años sin verlo, y ahora lo tenía solo para sí. Relamiéndose recordó lo vivido a su lado, el celular del interprete sonó rompiendo el encanto. El nombre de su representante lo enfureció por completo.


Dejó que la conversación terminara, con una espectacular sonrisa le recordó las condiciones de su trato, asintiendo, Kisa apagó el móvil para entregárselo. Con eso lo tendría incomunicado. Regresando al instrumento, el pelinegro se perdió en su música, las notas volaban entre las partituras y el teclado. Desde ese instante, esa fue su habitación.


 


 


El ruido de la cerradura lo alertó, llevaba diez días tan metido en la composición que no se había dado cuenta que no había salido a ninguna parte. Kou le llevaba la comida, trabajaban al lado del piano mientras corregían las notas que el cantante no podía alcanzar o las que estaban muy bajas, y regresaba a las partituras sin más. Se pregunto si Takano lo había buscado, nadie sabía que se encontraba allí.


Bajó las escaleras tratando de abrir la pequeña puerta, pero por más que empujo no cedía, las voces se escuchaban distantes, aparentemente una era la de Yukina, la otra no la reconoció, pero era de un hombre, discutían por algo... fue cuando escucho su nombre, él era la causa. Golpeo con fuerza tratando de que lo sacaran, pero fue inútil, se quedó allí sentado esperando al dueño de casa, no entendía lo que sucedía.


No supo cuánto tiempo paso, cuando pudo ver la cara del castaño, este lo recostaba en el futón que había instalado en su ahora cuarto.


 


- ¿Por qué me dejaste encerrado?


- Lo siento, cerré y como alguien llego en ese instante, se me olvido quitar la llave, por eso no pudiste abrir – aunque no comprendió mucho la lógica de la situación, asintió dándole el beneficio de la duda. Con calma se levantó, el ojialmendrado tomo su mano besándola, - ¿quieres comer abajo?


 


Kisa sacudió la cabeza, les quedaba poco por terminar, así que prefería no distraerse con nada. Con una sonrisa le pidió que lo dejara solo, esa noche quería dormir para poder madrugar, debía entregar todo y comenzar a preparar su viaje a Nueva York.


 


- Me lastimas Kou – dijo soltándose del agarre.


- Así que me vas a dejar, ¿todo esto no es suficiente para ti? – Kisa retrocedió, algo estaba mal con el muchacho desde temprano, y ahora no creía de a mucho lo de la puerta. - ¿Qué quieres? ¡Contesta!


 


La cólera mostrada por Yukina termino con un golpe seco en el suelo, las cosas habían dado un drástico giro, la fría mirada provoco que el mayor se alejara lo suficiente para no ser atacado, pero entre más se separaba, más cerca podía ver la imponente figura de su casero. Arrinconado en una de las esquinas del cuarto, comenzó a temblar, sus ojos limpios y gentiles lucían encolerizados, el recuerdo de su acosador llegó a su mente de inmediato, podría jurar que eran los mismos que desde hacía unos años sentía, los que le habían hecho pasar el peor momento de su vida en Hokkaido, y por los cuales tuvo que retirarse de los escenarios.


 


Kou apreció el miedo en su visitante, lo sujeto besando su cabeza para tranquilizarlo. Sin soltarlo le explico la situación, el plazo lo habían adelantado, todo había sido cambiado, pero la rigidez del cuerpo de Shouta no disminuía.


 


Recurrió a su última carta, mintió sobre lo que su productor y manager le dijeron, la cara de sorpresa de Kisa le demostró que su plan había funcionado, continuando con su actuación, siguió contando como lo regañaron y llamaron inepto. Esta vez el de ojos chocolate fue quien lo abrazó, en su mente no daba fe a lo que escuchaba, acaso no sabían cómo había trabajado incluso sin dormir; por eso sintió que el chico tenía razón de comportarse de esa forma. Mirando a los ojos de su anfitrión, noto que eran los mismos que admiraba. Sus dedos delinearon el perfecto rostro frente a sí.


Satisfecho Yukina beso de nuevo la mano que le acariciaba, colocando sus dedos en los labios de Kisa noto que no había rechazo, era la oportunidad que había esperado. Sin más lo cargo para poder hacerlo suyo.


Después de aquel fatídico día, Shouta evito cualquier tipo de relación, y las pocas que tenía eran pasajeras, de una sola noche y tratando de que los ojos de sus acompañantes fueran diferentes a los de ese hombre;  pero ahora, cuanto más detallaba los gestos de Yukina, más parecido le encontraba con su agresor. El placer del tacto, sentir sus manos sobre su pecho y viajar a su espalda, para descender hasta sus nalgas, le comprobaron sus sospechas.


Si antes había sentido la necesidad de entregársele, en ese instante los recuerdos volvieron con fuerza provocando un total rechazo, sus manos y piernas lucharon contra el cuerpo que lo tenía sometido. Yukina lo entendió, pero por más que hubiese querido detenerse no podía. Sujetando sus brazos lo inmovilizo. Pego su cuerpo al de su víctima, frotando su rostro contra él, su lengua recorrió su cuello tratando de estimularlo, pero Kisa no podía. 


Cuando trato de capturar la boca, el pianista lo mordió, permitiéndole asestar una patada en la ingle de Yukina y poder apartarse, la puerta estaba abierta, sin voltear corrió hacia ella.


Una vez fuera, la cerró con fuerza escuchando un cruel golpe. La sangre saliendo por debajo de esta, le indico que lo había herido, se alejo lentamente, ¿lo habría matado?


El timbre le hizo dejar su vacilación, al llegar al genkan se encontró con los brazos de su hermano, atrás de él estaba Takano, nuevamente estaba a salvo.


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Ese día se cumplía un año de lo ocurrido, dejando todo lo vivido como un mal recuerdo. El juicio en contra del cantante por acceso carnal violento y secuestro, genero un gran revuelo en el país, la productora al igual que la disquera debieron cancelar cada contrato efectuado dejando grandes pérdidas a la compañía, las canciones compuestas por Shouta, permitieron estabilizar un poco el descalabro, al sacar el disco como un inédito. Con el tiempo, el caso fue olvidado, y su vida volvió a la normalidad. Prefirió cambiar su nombre y profesión, dedicándose a su otra afición, los libros; para todos, su residencia estaba al otro lado del mundo, en la "capital del mundo".


Recorrió las calles procurando llegar antes de que oscureciera a su casa, aun algunos demonios lo atormentaban; viendo las luces de su apartamento pensó que no todo fue malo, aunque eran amigos con derechos, su actual compañero lo valoraba y le daba su espacio. Al igual que Yukina, su apariencia era la de un príncipe de manga, quizás, pensándolo bien, hasta hoy se daba cuenta de lo mucho que se parecían.


El olor a curry recién hecho, provoco que su estómago sonara, abrió la puerta saludando con el acostumbrado "estoy en casa". Mientras dejaba su abrigo y zapatos en el recibidor sintió las manos de Aniki en su cintura.


Girándose lo vio en todo su esplendor, cerró sus ojos para reponerse de tanto brillo, otra vez pensó en su primer encuentro real con Kou, fue la misma sensación.


Apretándolo contra su cuerpo, el joven paso las manos bajo la camisa del ahora editor, acercándose a su oído, Aniki murmuro lo que para Kisa fue el comienzo de una nueva pesadilla "no eres como una mujer, y, sin embargo, te deseo más que a cualquiera".

Notas finales:

Bien, se acerca el final, próximo capitulo los trifectos.

Gracias por leer.


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