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Physical por jotaceh

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Notas del fanfic:

Hola a todos!!!

Espero que estén muy bien y que todos sus sueños se estén cumpliendo.

 

Hoy comienzo con una nueva aventura, que espero sinceramente, les guste mucho. Prometo avanzar en ella hasta terminarla!!

 

Si estás leyendo esto, es porque has decidido darle una oportunidad a Physical. Muchas gracias por la confianza, no te voy a decepcionar!

 

Nos leemos!! :D

Tomás I

 

¿Yo? Yo soy un bebé, uno bien tierno y gordito. Me gusta dormir mi siesta con mi peluche Tito, un osito café con un bello cinto en el cuello. Después de dormir, despierto con mucha hambre, por lo que voy a la cocina y como lo que más me gusta, leche con cereal de chocolate. Empiezo con el primero y sin darme cuenta lo termino, por lo que me hago otra porción. Finalmente, me acabo toda la caja de cereal. ¿Tanto comí? No importa, en un rato regresaré para empezar con el cereal de hojuelas bañadas en miel.

Con mi pancita llena, voy a la sala y prendo el televisor. Coloco el canal indicado para mí, ese del cable que solo da animaciones. Me encanta ver My Little Pony, y es que en otra dimensión, quisiera ser igual que Pinky Pie. ¿Ustedes creen que mi papá me deje teñir mi cabello de rosado? Sería genial.

Todo es ideal en mi vida, tan solo que no soy un bebé como tal. Me llamo Tomás Sotomayor, vivo en una pequeña ciudad al sur del país y, aunque no lo crean, tengo dieciocho años, porque sí, acabo de estar de cumpleaños y ya soy mayor de edad. ¿Se imaginan? Un bebé como yo ahora es un adulto. ¡Qué terrible!

-¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a ir a la universidad? -me preguntó Celeste cuando nos juntamos a tomar helado.

Ella es mi mejor amiga desde el kinder, desde aquel recreo en el que me defendió de unos niños que se estaban burlando de mí.

Ok, a estas alturas ya se habrán dado cuenta que no soy la persona más bella del mundo. Sufro de obesidad producto de mi incontrolable ansiedad, mis lonjitas se me escapan por los costados, y me cuesta mucho ver mis pies debido a mi barriguita. Además, uso anteojos bastante gruesos por la miopía que heredé de mi papá. Tengo acné y mi rostro parece cartón mojado. Ah, y soy gay. ¿Eso me hace más feo? Según mis compañeros del colegio, sí lo hacía.

Claro, ustedes deben estar acostumbrados a leer historias de ukes bien guapos, delgados y de piel perfecta, sin ningún vello en todo el cuerpo, con el trasero en su lugar, y para rematar, inteligentes como Einstein. Pues yo no soy así. Sí que soy uke, pero uno bastante feo y peludo, si vieran mi espalda se espantarían, y ni hablar de mi trasero, por eso creo que soy más hijo de mi osito de peluche que de mi papás perfectos.

-¿Por qué no me respondes? ¿Qué estás pensando? - Se me había olvidado que estaba conversando con mi mejor amiga.

-Lo siento, imaginaba que esto era un fanfic y narraba mi vida porque se supone que es el primer capítulo -

-¿Sigues leyendo yaoi en Wattpad? Yo hace bastante que no me meto a la página -

-Claro, todos los días leo una historia, es que me encanta imaginar que soy el protagonista, que alguien en este mundo se fijaría en mí y tendríamos una hermosa historia de amor -

-Estoy segura que debe existir algún chico que se pueda interesar por ti, solo es cuestión de tiempo -

-¿Tú crees? -

-Claro, pero para eso debes esforzarte por tener una buena vida... Sigues sin responderme, ¿qué harás desde ahora? ¿Irás a la Universidad? -

-¿Tú crees que me dejen volver al jardín infantil? Es que soy un bebé y no creo que pueda adaptarme a la vida de adulto -mi amiga volteó los ojos como si estuviera cansada.

-Tomás, tienes que ser valiente y asumir que ya no eres un niño. Debes estudiar una carrera y comenzar a trabajar -

-¿Para qué? Mi papá gana bastante dinero como abogado, además no tiene otros hijos y está soltero. Todavía puede mantenerme por mucho tiempo más -

-Tu papá todavía es joven, y bastante guapo, estoy segura que conseguirá una novia luego -

-Por favor, desde que tengo diez años ha estado solo, desde que mi mamá nos abandonó para irse a la capital -

-Ay, amigo, creo que vas a tener que hablar con él - y esa expresión en su rostro me asustó.

-¿Por qué? ¿Acaso sabes algo? -pero no recibí respuesta.

Me fui corriendo a mi casa esa tarde, tenía que averiguar qué es lo que Pedro Sotomayor me estaba ocultando.

-¡Papi! ¡Papi! Celeste me dijo algo bien feo. ¿Puedes creer que anda inventando que tienes novia?... ¿Papi? ¿Y quién es ésta? -

Entré a la casa y caminé hasta la cocina donde estaría mi papá haciendo la cena, y grande fue mi sorpresa al verlo acompañado de una estirada, de una señora con traje a dos piezas, aros de oro y labios tan rojos como la sangre que me dieron ganas de arrancarle del cuello. ¿Entonces era verdad? ¿Tiene novia?

-Hijo,¿estás bien? ¿Tomás? - se preocupó mi papá cuando me desvanecí.

Caí al suelo por la impresión, ¿cómo se le ocurre buscarse pareja? Si se supone que estábamos bien nosotros dos. Este bebé no quiere una nueva mamá, con la que tengo, que ni se acuerda de mí, ya es suficiente.

-¡Chocolate! ¡Dame chocolate! -grité y es que era lo único que me iba a ayudar a superar ese trago tan amargo.

Ni idea cómo se llama la vieja ésa, tampoco me importaba conocerla. Al otro día, hice mis maletas y le dije a mi ex papito que me iría a vivir a la capital con mi mamá.

-¿Qué? ¿Estás loco? Hace años que no hablas con ella, ¿tú crees que te va a recibir? -

-Claro que lo hará, no recuerdo que haya sido tan mala madre. Me olvidó un par de veces en el centro comercial, pero siempre regresó al otro día a recogerme -

-No te doy permiso, no voy a dejar que te vayas -

-Ah, pues te recuerdo que ahora soy mayor de edad y puedo hacer lo que quiera. Voy a utilizar el dinero que me diste para mi cumpleaños para tomar un avión e irme muy lejos de ti. Lo que me hiciste me duele, me duele y bastante. Pensé que siempre seríamos nosotros dos...-

-Tomás, tengo derecho a conocer el amor. Algún día te sucederá a ti y me entenderás -

-Nunca me voy a enamorar, los bebés no hacen eso -

Y me fui de casa. Estaba dolido, en realidad me afectó mucho que Pedro quisiera rehacer su vida. ¿Y yo qué? ¿Acaso no soy suficiente?

Así fui hasta el aeropuerto y dejé las vistas del lago, abandoné la ciudad que me vio crecer, esa rodeada de bosques y repleta de casas de madera que se erigían radiantes alrededor de la gran extensión de agua dulce. Ahora iba rumbo a la gran ciudad de cemento, allí dónde residía la famosa Patricia de la Fuente, mi mamá. 

Al llegar a la ciudad tomé un taxi y le indiqué al chofer que me llevara hasta el gimnasio Physical. Subí mis maletas de Hello Kitty con mucha dificultad y es que casi se me rompe la jardinera que llevaba puesta.

-¿Tú crees que te puedan ayudar ahí? Que yo sepa no aceptan a gente como tú -mencionó el conductor cuando supo mi destino.

-¿Me está diciendo feo? -

-No, así como feo, feo no... pero creo que te saldría más fácil operarte. ¿Quieres que te lleve a una clínica mejor? -

-Mi mamá es la dueña de Physical, por eso voy para allá -

-No, estás mintiendo. ¿Tú mamá es Patricia de la Fuente? ¿La modelo? ¿Esa diosa? ¿Y por qué no saliste bonito como ella? -

-Todos somos bonitos, a nuestra manera. Ahora arranque que tengo hambre y quiero comer luego... Y si no lo hace, me lo como a usted, que mi plato favorito es cerdo al vapor. ¡Corra! -

Luego de una hora metidos en el tráfico, llegamos al centro de entrenamiento más famoso del país, ese que fue fundado por una de las mujeres más bellas del país, la misma que se supone es mi madre y a quien no he visto hace muchos años. 

Respiré hondo y caminé hasta la entrada. ¡Mierda y recontra mierda! Todos a mi alrededor eran jodidamente bellos, era como ir al cielo y encontrarse con los ángeles, si creo que hasta la gente del aseo podían posar como modelos. 

Y de pronto, vi a lo lejos a los hombres más hermosos que había visto. Uno era sumamente pálido, de cabellera castaña oscura y unos grandes ojos verdes. Su cuerpo estaba esculpido por los mismísimos dioses y era tan alto como un atleta. Y a su lado caminaba otra deidad, otro hombre alto, aunque éste llevaba la piel mucho más tostada y sus ojos eran profundamente azules, aunque lo que más le hacía resaltar era su cabellera dorada. Mientras el pálido se veía serio y hasta un poco tosco, el rubio sonreía como si todo estuviera bien.

Caminaron hasta llegar frente a mí y sorprendidos me vieron de pies a cabeza.

-Disculpa, nosotros no hacemos milagros -dijo uno.

-Será mejor que busques otro centro -sentenció el otro.

-No, yo... yo no quiero inscribirme... yo... bueno... soy hijo de Patricia de la Fuente... ¿me pueden llevar con ella? -

Y en ese instante todos a mi alrededor dejaron de hacer lo que estaban realizando para verme sorprendidos. A todos les causó conmoción que fuera hijo de mi madre. ¿Tan sorprendente es pensar que soy hijo de una modelo?

 


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